Capítulo 12

Tu otra mitad, tu alma gemela…

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Eran más de las tres de la mañana cuando Molly Weasley andaba de puntillitas para subir las escaleras al segundo piso. Arthur había intentado convencerla de ir a la cama tan pronto la reunión con Dumbledore había terminado, pero ella sabía que no podría dormir hasta asegurarse de que Hermione estaba bien.

Había aprendido bastantes cosas acerca de la mejor amiga de su hijo esta tarde. Cosas que la asombraron y tranquilizaron simultáneamente. Ella sabía, por supuesto, que Hermione era brillante, incluso antes de que Remus Lupin le admitiera que Hermione era, hasta ahora y en gran medida, la bruja más lista de su edad que había conocido. Bien sabía ella que Hermione era obstinada, que su fuerza de voluntad era lo que prevenía a Ron y a Harry de intimidarla. De hecho, Molly tenía una diminuta sospecha que si alguno de ellos intimidaba, esa era Hermione. No que ella estaba en desacuerdo, de ninguna manera. Alguien tiene que mantener a esos muchachos en línea, se dijo a si misma mientras extendía su mano y abría la puerta al dormitorio de Percy silenciosamente.

La Sra. Weasley siempre había sabido que Hermione era valiente. Después de todo, era una Griffindor. Pero esta era la primera vez que había presenciado de cerca tal valor. Había aprendido cosas sorprendentes acerca de Ron y sus dos mejores amigos durante la conversación que tomó lugar después de ver la memoria en el pensadero. Las cosas que Lupin compartió con el grupo habían sido particularmente instructivas. Pociones de Multijugos; giratiempos; todo lo ocurrido en la Casa de los Gritos; ayudando a Sirius Black a escapar del ministerio y todos esos Dementores; capturando y entonces chantajeando a Rita Skeeter. Y eso era tan sólo las cosas que él sabía.

El profesor Dumbledore había dejado caer una agradable y pequeña bomba cuando reveló exactamente lo que le sucedió a Dolores Umbridge en su último día como Directora y Gran Inquisidora. Claramente, Hermione era mucho más ingeniosa de lo que se había imaginado. Había inventado un cuento para proteger a Harry de la mujer que mandó a los Dementores atrás de él. Había mentido de una forma tan convincente que Umbridge la siguió derechito al Bosque Prohibido. La había dirigido hacia una trampa, sabiendo bastante bien que probablemente le costaría la vida a la mujer. Con esa acción, Hermione había probado que si era presionada, estaba dispuesta a matar para proteger a sus amigos. Y hoy había demostrado que estaba igual de dispuesta a morir por ellos.

Molly se dio cuenta que había intentado refugiar a Ron y a sus amigos de una guerra que los tres habían estado luchando por años. Ese conocimiento la encolerizó. No era justo que sus inocencias hubieran sido robadas. No era justo que esta responsabilidad hubiera sido empujada sobre Harry a tan temprana edad. Pero entonces, se recordó a si misma, él no ha tenido que confrontarla solo. Ron y Hermione han estado dispuestos a compartir la carga de Harry. No sólo la han compartido, pero la han hecho suya también. Los tres han estado peleándo…lo desde que tenían once años de edad. Pero casi siempre confrontaban la amenaza juntos, se dijo la Sra. Weasley a si misma al empujar la puerta abierta y mirar a escondidas al interior del cuarto obscurecido. Esta fue la primera vez en la que Hermione tuvo que hacerle frente sola.

Los ojos de la Sra. Weasley se abrieron de par en par al ver el panorama en frente de ella. Había notado hace mucho tiempo que los sentimientos que Ron tenía por esta particular 'amiga' no eran estrictamente platónicos. Había observado la interacción entre los dos bastante cerca el previo verano, buscando signos que indicaran cómo Hermione se sentía. Por supuesto, ellos habían discutido incesantemente por cosas pequeñas. No que ella encontrara eso anormal. Habían tenido una relación volátil desde el comienzo. Ron siempre había sido un poco cabeza dura y Hermione no era la única con quien peleaba. Ella sólo parecía ser una experta cuando de empujar sus botones se trataba. Por el otro lado, ella parecía ser tan experta y hábil en calmarlo cuando elegía hacerlo. Antes del verano pasado, Molly nunca había pensado acerca de sus discusiones. Ellos estaban suficientemente cercanos obviamente para saber cómo atormentarse el uno al otro y aparentar que tomaban placer en ello, pero nunca se lo tomaban en serio. Por lo menos eso pensaba.

Pero mientras el tiempo pasaba, las cosas parecían cambiar. Al final del cuarto año Ron vino a la casa con una disposición horrible. Estaba irritable y temperamental con todos. Pasó la primera semana de las vacaciones encerrado en su cuarto o caminando de un lado a otro por la casa como un león enjaulado, listo a morder la cabeza de cualquier persona que cruzara su camino. Al principio pensó que tenía algo que ver con el retorno de Quien-tu-ya-sabes. No fue hasta que descubrió a los gemelos que lo embromaban acerca de Viktor Krum que realizó cuál era el problema real. Así que cuando Hermione llegó al cuartel general de la Orden del Fénix unos días mas tarde, Molly los había observado detenidamente. No se le había pasado por alto las miradas que corrían entre ellos. Ninguno de los dos había admitido sus sentimientos ese verano, pero sabía que era sólo cuestión de tiempo. Esta tarde tenía la certeza que finalmente había sucedido. Aún así, no estaba preparada para esto. La Sra. Weasley definitivamente no había esperado encontrarse a los dos juntos en la cama.

Su primer impulso al descubrir a su hijo con el brazo encima de la chicha durmiente fue marchar hacia la cama y arrastrarlo fuera de la misma. Pero algo la detuvo. Quizás fue el hecho de que Hermione lucía tan pacífica y calmada. Es una maravilla que pueda dormir después de todo lo que le ha pasado, se recordó a si misma la Sra. Weasley mientras se acercaba a la cama.

Al acercarse más hacia la pareja se dio cuenta que las cosas no eran lo que parecían. Ron de hecho estaba durmiendo encima de las sábanas, no debajo. Se había envuelto en el cubrecama y había colocado una porción de la misma encima de Hermione, y habían dejado deliberadamente una barrera entre ellos. De alguna manera eso la hizo sentir mejor. Obviamente se habían dado cuenta que dormir en la misma cama no era enteramente apropiado y habían tomado los pasos necesarios para que permaneciera algo inocente.

No obstante, debería despertarlo, se dijo a si misma al estirar su brazo y tomar los pantalones vaqueros descartados en el piso. Él no debería estar aquí, pensó ella mientras sus ojos exploraban el piso para ver si otros artículos de ropa habían sido descartados. Seguramente, si algo hubiera sucedido habrían más alrededor. Sin encontrar nada, su mirada se situó sobre los dos adolescentes acurrucados en la cama.

No hay manera de que pueda despertarlo sin despertar a Hermione, reflexionó ella. Y la pobrecita necesita dormir. Ha pasado por una experiencia terrible. Supongo que tiene sentido que no haya querido estar sola. Es natural que tenga miedo. Debería haberme dado cuenta de ello y haberle preguntado a Ginny que se quedara con ella. Muy tarde ahora para eso. La moveremos al cuarto de Ginny mañana, decidió Molly mientras doblaba los pantalones de Ron y los ponía sobre la silla al lado de la bata de Hermione.

Supongo que sólo por esta noche haré la excepción, pensó ella al caminar hacia la puerta. Pero Arthur tendrá que tener una charla con Ron por la mañana. Las cosas obviamente son diferentes ahora. Ellos no pueden estar durmiendo juntos en la misma habitación, reflexionó ella de donde estaba parada en el vestíbulo. Estaba al cerrar la puerta detrás de ella cuando cambió su mente. Y no más puertas cerradas, decidió ella mientras empujaba la puerta en contra de la pared, cerciorándose de que estuviera abierta de par en par antes de regresar a la cama.

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George Weasley obtuvo un obsequio inesperado al vagar por el pasillo del segundo piso al ir al baño. Todavía tambaleante, se estaba frotando sus ojos, haciendo un esfuerzo para despertarse cuando pasó por la puerta abierta. Caminó dos pasos lejos de la puerta del cuarto de Percy antes de pararse y retroceder para echar un segundo vistazo. Miró boquiabierto a su hermano y a Hermione acurrucados juntos en la cama. Esto lo hace condenadamente más fácil, pensó él mientras sonreía traviesamente y desapareciendo con un 'crick.'

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Ron se despertó asustado. Algo no estaba bien, aunque no sabía lo que era. Su primera pista era el hecho de que no estaba cegado por un tono naranja luminoso el minuto en que abrió sus ojos y miró fijamente hacia el techo. Eso podía significar solamente una cosa. No estoy en mi cuarto. Incluso cuando esa realización penetró su mente fatigada, otra apareció. No estoy solo. Alguien estaba durmiendo a su lado. A su lado y prácticamente encima de él para decir la verdad. De alguna manera se había quedado con la única almohada sobre la cama y en vez de luchar por ella, quienquiera que estaba a su lado aparentemente había optado por usarlo a él como una almohada.

Solamente le tomó un momento para darse cuenta quién era, mientras las memorias de la noche anterior inundaron su mente. Ella fue capturada por lo Mortífagos, pero escapó. Me dijo que me amaba, pensó Ron felizmente al sonreírle al techo. Me pidió que me quedara con ella y…nos besamos por un largo tiempo. Besé apasionadamente a una de mis mejores amigas…y fue brillante.

Ron habría estado contento con tan sólo yacer ahí y revivir los acontecimientos de la noche en su mente hasta que se volviera a dormir otra vez, de no haber sido por la pequeña voz murmurando que algo todavía no andaba bien. ¿Pero qué podría ser? Hermione está bien. Está durmiendo a mi lado. Las cosas no podrían estar más perfectas, se dijo a si mismo. Entonces, ¿por qué estoy despierto? se preguntó Ron. Porque…algo me despertó. Escuché algo y eso me despertó. ¿Qué fue?

Con su corazón palpitando fuertemente, Ron se deslizó lentamente lejos y por debajo de Hermione, se incorporó para echar un vistazo alrededor del cuarto e inmediatamente notó la puerta abierta. Sin querer despertarla, Ron se levantó de la cama lo más cuidadosamente posible, entonces anduvo a zancadas hacia la puerta y miró el vestíbulo.

No había nadie allí. Miró en ambas direcciones pero no vio nada. Alguien abrió esta puerta, se dijo a si mismo al salir al pasillo para escuchar sonidos que señalaran algún movimiento.

Ron consideró brevemente subir a su cuarto para recuperar su varita, pero rechazó la idea cuando recordó que la había dejado enterrada en algún lugar, debajo del escombro. Tomará demasiado tiempo para encontrar y no quiero dejar sola a Hermione, se dijo a si mismo mientras retrocedió dentro del dormitorio y cerró la puerta detrás de él.

Probablemente es nada, se dijo Ron al subir de nuevo a la cama y ponerse de tal forma que pudiera mirar hacia la puerta. Quizás ella fue al baño y se le olvidó cerrarla al regreso, razonó él al mirar a Hermione que había cogido la almohada en su sueño y ahora la estaba abrazando contra su pecho.

Todavía cansado, pero incapaz de dormirse, Ron se sostuvo en su codo para mirar fijamente la puerta. Sólo que la forma durmiente a su lado llamaba más la atención. Por un minuto o dos procuró dividir su atención entre ellos, mientras miraba a uno y después al otro tomando turnos. Pero mirar fijamente a una puerta cerrada era de lo más aburrido y pronto todo fue olvidado. Ron se recompuso y descansó su cabeza sobre su brazo, preparado para yacer silenciosamente ahí y observar el sueño de Hermione. A fin de cuentas esto era una oportunidad rara. Una que no estaba dispuesto a desperdiciar. Ron la había estudiado antes, generalmente en clase cuando ella estaba demasiado ocupada como para notar lo que él estaba haciendo. Mirar a Hermione era uno de sus pasatiempos favoritos, después de Quidditch de todos modos. Pero como era un placer secreto, era difícil de hacerlo tan a menudo como hubiera deseado. Incluso si Hermione estuviera demasiado preocupada como para notar, otra persona podía. Ron sabía a ciencia cierta que Harry lo había notado en más de una ocasión. Usualmente Harry respondía moviendo sus ojos, permaneciendo callado, pero eso porque él era el mejor compañero de Ron. Si alguien como Parvati o Seamus lo hubieran cogido, Ron estaba seguro que no se permanecerían callados. Así que nunca era capaz de mirarla por el tiempo que quisiera. Las miradas rápidas y fugaces se habían vuelto más frecuentes con el pasar de los años, pero no eran suficientes como para satisfacerlo. Mientras más miraba, más necesitaba. Quería memorizar cada detalle. Asignar cada línea y curva a la memoria para así cerrar sus ojos y ver su cara perfectamente en su mente. Sus ojos castaños tibios. El matiz sonrosado de sus mejillas. Esos labios suaves. Esa melena gloriosa de pelo indomado. ¿Cuántas veces había sido forzado a contenerse a si mismo de no tocar su pelo?

Nada que me detenga ahora, pensó Ron al extender su brazo y quitar un mechón rizado de la mejilla de Hermione.

-¿Qué estás haciendo?- preguntó Hermione con un bostezo mientras sus ojos castaños revoletearon abiertos y se fijaron en los de él.

-Observándote- contestó Ron con una sonrisa.

-¿Por qué?- cuestionó Hermione con su frente fruncida. ¿Estaba babeándome o algo?

-Porque eres hermosa.

-No, no lo soy- replicó Hermione mientras cogía la almohada y cubría su cara con ella-. Parezco un espanto en la mañana- él escuchó declarar a su voz amortiguada-. Mis ojos están todos hinchados y mi pelo está por todas partes y…

-Pienso que eres hermosa- interrumpió Ron al agarrar la almohada, arrastrarla lejos de sus manos y tirarla al suelo donde ella no pudiera cogerla de nuevo.

-Entonces eres un idota- dijo bruscamente Hermione.

-Alguien está malhumorada esta mañana- contestó Ron con una risita. No iba a arruinar su buen humor. No hoy.

-Tú estarías malhumorado también si despertaras sintiéndote como si un par de hipogrifos te hubieran pisoteado en tu sueño.

Ahhhh, entonces eso es, ¿verdad? Pensó Ron. Con el pasar de los años había tenido más que suficiente experiencia tratando con ella cuando estaba malhumorada. Esto no era nada que no pudiera manejar. Sabía que ella tendía a tratar y provocarlo cuando estaba de un humor de perros. Pero él no se pondría a la altura de la circunstancia. No esta vez.

-Quizás te ayude un agradable y extenso baño- sugirió Ron-. Hizo maravillas por mí después de algunas prácticas agotadoras de Quidditch. Te lo preparo si lo deseas- ofreció él.

-No, no quiero moverme- contestó Hermione, manejando una sonrisa débil.

Esa es una buena señal, pensó Ron. Su humor debe estar mejorando.

-No puedes reposar aquí en la cama todo el día- le informó él-. Eso sólo empeorará las cosas. Tienes que levantarte y moverte.

-No quiero moverme- le dijo ella-. Duele.

-¿Dónde duele?- preguntó Ron, más que dispuesto a besar cada pulgada de su cuerpo para hacerla sentir mejor.

-Por todas partes- gimió Hermione en dolor.

-Gírate sobre tu estómago- demandó Ron mientras se sentaba a su lado.

-¿Por qué?- preguntó Hermione, mirándolo sospechosamente.

-¿No puedes hacer, esta vez nada más, lo que yo te digo sin discutir conmigo acerca de ello?- preguntó Ron, forzándose a si mismo a sonar irritado. Sabía que ella estaba ansiosa de responderle, pero no podría hacerlo bien. Listo, pensó él silenciosamente, divertido por el conocimiento de que la había dejado con dos opciones. O se podía rendir y hacer lo que él decía, o podía comenzar una pelea y al paso demostrar que él tenía la razón. De cualquier manera, él ganaba. Aunque nunca dudó realmente que elección ella haría.

-Está bien- suspiró Hermione, virándose y mirando fijamente a la cabecera- ¿Me puedes devolver mi almohada?- preguntó ella bruscamente.

-No- le informó Ron al levantarse y apoyarse en sus rodillas y se montó sobre su cuerpo.

-¡RON!. ¿Qué estás haciendo?- gritó Hermione mientras procuraba doblarse debajo de él. Antes de que pudiera virarse alrededor para ver lo que él hacía, Ron se sentó sobre su espalda inferior y la sujetó a la cama-. Quítate de encima- demandó Hermione.

-Joosh- dijo él mientras se apoyaba en sus rodillas y ponía su peso en ellas. Todavía montado encima de ella, Ron se inclinó hacia delante, empujó su pelo hacia un lado y colocó sus brazos sobre sus hombros-. Sólo estoy tratando de hacerte sentir mejor. Ahora relájate- instruyó él mientras comenzaba a frotar los músculos alrededor de su cuello.

Ron sintió la tensión de su cuerpo rendirse y ceder bajo sus manos mientras él masajeaba su espalda superior. Tan sólo tomó unos momentos antes de que él comenzara a oír los gemidos suaves que escapaban de sus labios.

-¿No te estoy hiriendo, o si?- preguntó Ron, aunque estaba bastante seguro de que ella lo estaba disfrutando.

-MMmmn. No. Se siente bien, de verdad- admitió Hermione-. - ¿Lo puedes hacer un poco más debajo y en la parte izquierda?

Ron instantáneamente dejó que sus manos bajaran hacia el centro de su espalda.

-¡OOOOoo!. ¡Ahí mismo- gritó Hermione cuando unos dedos fuertes comenzaron a masajear el lugar donde Lestrange la había pateado-. Dios mío, Ron, eso se siente taaaan bien- gimió ella-. MMmmm. ¿Lo puedes hacer más duro? OOoo. Sí. Si, así mismo.

Antes de que él cumpliera con su pedido y aplicara más presión, Ron se había dado cuenta que esto no era una buena idea. Él no había planeado que fuera…sensual y aún así su cuerpo estaba reaccionando a los sonidos de ella. No eran tan sólo sus gemidos los que lo excitaban. Sus palabras tenían el mayor efecto sobre él. Aunque inocentes, eran bastante…excitantes. No podía evitar de preguntarse si ella le diría cosas similares si le hiciera el amor. Dándose cuenta de que tenía que parar antes de que su cuerpo traicionara sus pensamientos, Ron retiró sus manos de la espalda de Hermione y yació en su estómago al lado de ella.

-Eso fue maravilloso- suspiró Hermione al virarse a medias para mirarlo de frente-. ¿Por qué paraste?

-Mis dedos se estaban cansando- mintió él-. ¿Te ayudó?

-¿Sabes? Pienso que sí- dijo Hermione, ofreciéndole una sonrisa sincera esta vez. Pero se desvaneció rápidamente-. ¿Dónde aprendiste a usar tus manos de tal manera?- preguntó ella, mirándolo sospechosamente.

-¿Qué?- preguntó Ron, no anticipando la pregunta-. OH…uh, de Charlie.

-¿Charlie te enseñó cómo dar masajes?

-Um…sí- dijo Ron mientras su cara se sonrojaba-. Siempre estaba quejándose de cómo le dolían sus hombros o sus brazos debido al Quidditch. A veces Mamá se los frotaba un poco por él. A veces, cuando estaba muy ocupada, ella nos mandaba a mí o a Ginny a hacerlo.

-Oh- dijo Hermione, todavía mirándolo como si estuviera levemente sospechosa-. Fue muy agradable.

-Nunca antes lo había hecho así- dijo Ron, con una expresión avergonzada-. Quiero decir, con alguien acostado. Charlie siempre estaba sentado en una silla y…bien…nunca fue así.

-Bueno, gracias- dijo Hermione-. Fue realmente dulce lo que hiciste.

-No fue nada- replicó Ron al sentirse sonrojar nuevamente-. Pero siempre me puedes devolver el favor una vez que estemos de regreso en la escuela y comience las prácticas de Quidditch.

Ron miró a Hermione sonreír por unos segundos y entonces vio su cara volverse sombría.

-Hermione. ¿algo más te está molestando? Además de estar adolorida, quiero decir. ¿Hice algo? Si hice alg…

-No- replicó ella, sonando levemente alarmada-. Tú no hiciste nada. Has sido grandioso.

-¿Entonces qué es?- preguntó Ron, ahora más que seguro de que algo no estaba bien. Ella estaba tratando de ocultarlo, pero él podía ver que no estaba feliz. No podía descifrar por qué-. Me puedes decir, ¿sabes?- persistió él-. No tienes que estar…incómoda alrededor mío.

-No lo estoy- insistió Hermione.

-¿Entonces, qué es?- preguntó él.

-¿Tú…,- comenzó ella, pero entonces paró y lo miró tristemente-. Tú no piensas que hemos cometido un gran error. ¿o sí?- preguntó ella con voz temblorosa.

-¿Piensas que lo que hicimos anoche fue un error?- preguntó Ron, mientras su cara se derribaba. El regocijo que había experimentado al descubrir la mujer que amaba acurrucada a su lado al despertar desapareció inmediatamente. Por un instante encontró imposible respirar. Sentía como si un bludger le hubiera golpeado el intestino. Si estuviera sobre su escoba, probablemente la habría soltado y caído al suelo sólo para terminar su miseria. Pero no estaba en su escoba y no había manera de escapar la desolación que sentía.

-¡NO!- gritó Hermione fuertemente cuando vio la expresión herida en el rostro de Ron-. Eso no fue lo que quise decir en lo absoluto- le aseguró ella mientras se sentó y estiró su mano para tomar la suya-. Es que…apenas…bien…¿no estás atemorizado?

-¿De qué?- logró preguntar Ron al virarse y apoyarse en su espalda, mirándola. ¿De tener mi corazón rasgado y pisoteado en mi pecho? Gritó Ron para sí mismo. No, porque acaba de suceder, demonios.

-De estropear las cosas- respondió Hermione-. ¿Qué tal si arruina nuestra amistad. ¿Qué tal si terminamos odiándonos el uno al otro y…

-Te preocupas demasiado- contestó Ron con una risa forzada. Bueno, no es tan malo como pensé. Esto no es nada que no te hayas preguntado mil veces. Ella sólo está asustada. Nada más asegúrale que eso no pasará jamás.

-Eres mi mejor amigo, Ron. No sé qué haría si te perdiera. Quiero decir,…Harry es grandioso y todo y sé que él siempre estará ahí cuando lo necesite, incluso si no fuéramos…tú sabes…pero tú eres del que siempre he dependido.

-¿De veras?- preguntó Ron, más que sorprendido-. Siempre parecías más cómoda con Harry.

-Bueno…- dijo Hermione mientras sus mejillas se tornaban rosadas-. Creo que en algunos aspectos.

La frente de Ron se frunció al tratar de calmar la oleada repentina de celos que sintió. No había esperado que ella admitiera que él tenía la razón.

-Quiero decir…- continuó Hermione, su rubor llegando a ser más prominente-. Bueno…es que es mucho más fácil con Harry. No tengo que…

-¿No tienes qué?- interrumpió Ron, sus voz un poco más alta de lo normal y bastante defensiva.

-No tengo que…suprimir el impulso de besarlo hasta dejarlo sin sentido cada vez que entra en la habitación- contestó Hermione.

Esta vez fue Ron el que se ruborizó.

-¿De veras?- se rió interiormente, mientras le dio una de sus 'oh tan encantadoras' sonrisas torcidas. Sin esperar a que le contestara, Ron estiró sus brazos y puso a Hermione encima de él-. Nada que te detenga ahora, ¿cierto?- preguntó él juguetonamente.

-Sólo el hecho de que estoy intentando tener una conversación seria- replicó Hermione irritablemente.

Ron no era tonto. Si ella hubiera estado enojada realmente, sabía que se habría alejado de él, pero no lo hizo. Por un momento consideró besarla y entonces decidió que probablemente lo mejor era dejarla decir lo que quería antes, así que envolvió sus brazos alrededor de su espalda y se viró para que ambos estuvieran uno frente al otro. Ron la miró a los ojos y esperó a que ella continuara, pero Hermione parecía haber terminado de hablar. Todo lo que hizo fue mirarlo fijamente de vuelta, luciendo desalentada.

-¿Cómo se sintió para ti, erróneo?- preguntó Ron con un suspiro.

-¿Qué?- preguntó Hermione, mirándolo confundida.

-Deja de pensar- dijo Ron mientras le tocó la frente-. Y dime cómo lo sentiste aquí- instruyó él al colocar su mano sobre su pecho justo sobre su corazón.

-No creo poder- replicó ella después de pensarlo por unos momentos.

-Oh, por favor- dijo Ron al darle vuelta a sus ojos-. Si McGonagall te hiciera una pregunta sobre la próxima prueba, escribirías una maldita composición.

-Está bien- dijo Hermione mientras se alejó de él y se sentó-. Te daré una respuesta. ¿Qué sabes de la mitología griega?- preguntó ella.

-¿De qué demonios estás hablando?- contestó Ron sorprendido-. ¿La mitología griega?. ¿Qué tiene que ver eso con nosotros?- A menos que estés a punto de decirme que piensas que soy un Dios, pensó él, tratando de suprimir una sonrisa.

-Me preguntaste que explicara como me sentí. Estoy intentando decir cómo.

-No veo qué es lo que Zeus ni el Monte Olimpo ni cualquiera de esa basura tiene que ver con esto.

-No todo es basura. Algo de ello es sumamente interesante. ¿Asumo que has escuchado de Platón?

-¿El filósofo?- replicó Ron.

-Exacto- respondió Hermione-. Bueno, hace mucho tiempo escribió un ensayo llamado Simposio. En este ensayo Platón vuelve a contar un mito griego antiguo que explica la creación de los humanos. Según este mito, una vez toda la humanidad existía como pares; dos personas que estaban unidas juntos en la espalda. Ellos lo compartían todo. Un corazón; un cuerpo; un alma. ¿Has escuchado ese dicho viejo acerca de que dos cabezas piensan mejor que una, verdad?

Ron asintió con la cabeza. Trataba de escucharla, pero no podía comprender lo que esto tenía que ver con cómo ella se sentía acerca de él. Sonaba bobo.

-Bueno, estas personas pensaron que eran bastante listos- continuó Hermione-. Decidieron que estaban cansados de servirles a los Dioses y empezaron una guerra para ganar su libertad. Por supuesto, perdieron espectacularmente. Después que la guerra terminó, los Dioses decidieron que las personas necesitaban ser castigadas por su arrogancia, así que Zeus bajó a la Tierra y lanzó sus rayos sobre todos ellos, partiéndolos a la mitad. Lo que había sido una persona completa, ahora era dos. Las personas estaban desvastadas. Nunca se habían sentido tan vacías y solas. No sabían qué hacer o cómo sentirse conectados otra vez. No comían. No dormían. Cuando hallaban su otra mitad, se abrazaban el uno al otro y se ponían de luto y lloraban la pérdida de algo hermoso. Eventualmente, empezaron a morir por carecer de alimentos y los Dioses se dieron cuenta que si no hacían algo, muy pronto no quedarían personas en el mundo. Así que Zeus regresó a la Tierra y convirtió uno de los pares en un hombre y al otro en una mujer. Les dio cuerpos diferentes para que volvieran a reunirse otra vez por breves espacios de tiempo y experimentar la cercanía que habían compartido una vez en la eternidad; e hizo posible que ellos tuvieran niños para que la raza humana nunca muriera. Pero esos niños nacían incompletos; destinados a caminar por el mundo buscando la otra parte de sí mismos que habían perdido aún antes de ser nacidos. Su otra mitad; su alma gemela.

-Eso fue lo que sentí- dijo Hermione con una voz temblorosa después de terminar su discurso-. Tú eres mi otra mitad. Creo que lo he sabido desde el momento que te vi en el tren. Había algo acerca de ti que me atrajo. No podía explicarlo y ciertamente no lo entendía. No entonces, de todos modos. Anoche…sentí como…como si estuviera…perdiéndome. Como si me estuviera perdiendo y encontrándome a mi misma simultáneamente, si eso tiene sentido. Y quise que sucediera. No quería comer. No quería dormir. Sólo quería estar contigo. Quería estar tan cerca que ya no sabía dónde yo terminaba y tú comenzabas. Nada importaba excepto…

-…estar conectados- finalizó Ron.

-Sí- concordó ella.

-¿Eso suena como un error para ti?- preguntó Ron.

-¿No tienes miedo?- preguntó de vuelta Hermione.

-Un poco- admitió él finalmente. ¿A quién estoy bromeando? Estoy aterrorizado-. ¿Por qué crees que nunca dije nada?

-No lo sé- contestó Hermione mirando la sábana-. Creo…yo pensé que…que no sentías lo mismo por mí.

-Me sentía frustrado- admitió Ron.

-Yo también- concordó Hermione -. Y enojada.

-Estaba enfadado conmigo mismo por ser un cobarde- confesó Ron-. Tenía miedo que no te sintieras de la misma manera y no quería arruinar las cosas entre nosotros. Tenía la esperanza de que si no hacía nada este sentimiento se iría, pero…

-…mientras más luchabas en su contra, más lo deseabas?- preguntó Hermione.

Ron asintió con su cabeza estando de acuerdo con ella.

-¿Qué pasa si no funciona?- preguntó ella silenciosamente.

-Ambos queremos la misma cosa, ¿verdad?. ¿Así que por qué no funcionaría?

-Ron, peleamos todo el tiempo- replicó Hermione.

-Sí, pero…eso era porque estaba malditamente frustrado- dijo Ron.

-No maldigas- regañó Hermione al circular sus ojos.

-No, en serio, Hermione- replicó a Hermione-. Comenzaba la mayor parte de las peleas a propósito. Ni siquiera recuerdo de qué se trataban.

-Sí, lo sé- admitió ella.

-¿Tú sabías?

-No. Quiero decir que…te comprendo. Yo hacía lo mismo. Es que eras tan…exasperante. Un minuto eras hostil y grosero y entonces te dabas la vuelta y hacías algo tan dulce que mi corazón se derretía. Y eso sólo me enfurecía más. Me enojaba conmigo misma por mis sentimientos hacia ti y entonces me enojaba contigo por ser tan condenadamente irresistible, así que comenzaba una pelea para desquitarme. E incluso eso fracasaba porque… cada vez te ponías a la altura de las circunstancias. ¿Tienes alguna idea de cuán atractivo eres cuando estás enfurecido?

-¿Tú…tú piensas que soy atractivo?- preguntó Ron mientras su cara y orejas se enrojecían. Estaba completamente asombrado por su elección de palabras. ¿Atractivo? Ciertamente no era una palabra con la que se describiría a si mismo.

-Toda esa pasión que tienes encerrada dentro de ti- explicó Hermione-, el único momento en que puedo verla es cuando estás enojado. Pero sé que está ahí, como un fuego sin llamas esperando a ser encendido. Apenas puedo detenerme. Quiero desencadenarlo. El instante que veo una chispa iluminar tus ojos, tiro combustible al fuego y obligo a que queme sin control. Soy horrible, pero…adoro empujarte sobre la borda y hacerte perder el control. No creo que pueda pararme a mi misma- confesó Hermione con aire de culpabilidad.

-Hay otras maneras de empujarme sobre la borda- admitió Ron al envolver sus brazos alrededor de Hermione y besarla suavemente-. Pienso que debes ser bastante buena en eso también.

-Oh, lo crees, ¿verdad?- preguntó Hermione con una sonrisa.

-Sorprendentemente sí. Juro que a veces todo lo que tienes que hacer es mirarme.

-Eres un varón de dieciséis años de edad- se rió Hermione-. Esa no soy yo. Esas son tus hormonas fuera de control.

-Hormonas- rió Ron. Bueno, quizás un poco, admitió silenciosamente-. ¿Cómo supiste que a Harry le gustaba Cho?- preguntó él, logrando tomar a Hermione por sorpresa.

-Vi la manera que la miraba- replicó ella.

-¿La manera que un varón de quince años de edad enloquecido por sus hormonas lo haría?

-Um hum- Prácticamente se babeaba cada vez que ella le pasaba por el lado, pensó ella con repugnancia.

-¿A cuántas muchachas me has visto mirar de esa forma?- preguntó Ron.

El rostro de Hermione se contrajo inmediatamente con su ceño fruncido-. Estaba Fle…

-Ella no cuenta- exclamó Ron antes de que Hermione pudiera terminar su oración-. Es parte Veela y estaba usando sus poderes. ¿A cuántas muchachas 'normales' me has visto mirar de esa manera?

Hermione pensó acerca de ello por un minuto y entonces le dio una respuesta entre dientes.

-A ninguna- admitió ella-. Pero…- adicionó, su voz ganando más confianza-. No eras tan estúpido como para hacerlo enfrente de mí.

-No, esa no es la razón- dijo Ron con una sonrisa-. Ambos sabemos que soy lo bastante estúpido para ello. Lo que estoy tratando de decir es…- continuó Ron incómodo-,…es que…bueno…fui al Baile de Navidad con una de las muchachas más bonitas de la escuela, pero…ni siquiera me fijé en ella. No te pudiera decir de qué color era su vestido o cómo estaba usando su…

-Eran turquesas- interrumpió Hermione, que parecía como si hubiera sido forzada a chuparse una tapa de limón extremadamente agria-. Y ustedes lucían horribles juntos.

-Estás perdiendo mi punto- rió Ron

-¿Cuál es?- replicó Hermione irritablemente.

-Tu traje era de una sombra perfecta y de un azul doncella. Hacía tu piel brillar como porcelana fina. Y tu pelo estaba atado en algún moño precioso que acentuaba este elegante cuello tuyo- dijo Ron mientras se inclinó y ligeramente rozó su cuello con las yemas de sus dedos. El contacto inmediatamente envió temblores al cuerpo de Hermione-. Tú eras la muchacha más hermosa que jamás había visto- confesó él sin el rastro más leve de vergüenza-. Todavía lo eres. No podía despegar mis ojos de ti en ese momento y no los he podido quitar desde entonces.

Las lágrimas estaban derramándose por las mejillas de Hermione. Ron hubiera estado preocupado pero ella le estaba sonriendo. Nunca entenderé a las mujeres, pensó él al forzarse a continuar.

-Esa es la razón por la que nunca me viste embobecido mirando a otras muchachas- murmuró Ron al estirar su mano y limpiar las lágrimas fuera de su rostro-. Eso y el hecho de que tienes la razón, era muy cuidadoso de sólo contemplarte como un adolescente enloquecido y hormonal cuando sabía que no me agarrarías. Mientras estudiabas para los O.W.L.s, te contemplaba. Si hubieras sacado tu cabeza de esos libros por diez segundos probablemente me hubieras descubierto.

Hermione no sabía qué decir. La había dejado sin habla. Nunca hubiera anticipado que Ron fuera a decir algo tan romántico. Era difícil de creer que éste era el mismo Ron Weasley al que una vez había acusado ferozmente de tener la gama emocional de una cucharilla. Sin pensar, ella se le lanzó encima y lo besó fuertemente.

A Ron le tomó un momento asimilar lo que estaba pasando. Un minuto Hermione lo estaba mirando con lágrimas en sus ojos. El siguiente, se había lanzado sobre él y ahora lo estaba besando…se besaban el uno al otro…apasionadamente. Él todavía estaba tratando de comprender exactamente lo que había hecho para inspirar tal reacción cuando sintió sus labios alejarse de los suyos.

Sin querer que el beso terminara tan pronto, Ron se alzó, en un intento de arrastrar a Hermione hacia abajo. Desafortunadamente, ella fue más rápida que él y logró sentarse verticalmente antes de que él hiciera cualquier movimiento. En un abrir y cerrar de ojos, estaba montada sobre de su estómago mirándolo fijamente con una expresión que él nunca había visto. Antes de que pudiera descifrarla, Hermione estiró sus manos hacia abajo y movió la vieja camiseta hecha andrajos con la que había dormido por encima de su cabeza y la tiró al piso.

¡DEMONIOS! Pensó Ron mientras sus ojos miraban hacia abajo. Fue incapaz de suprimir el suave gemido que escapó de sus labios al contemplar la tela delgada de algodón que abrigaba sus senos. No se había dado cuenta que ella usaba un sostén, pues no había atentado a tocar esa parte de su cuerpo la noche anterior. Si hubiera sabido, probablemente se lo hubiera imaginado como una de esas cosas de encajes que usaban las mujeres en las revistas que Fred y George le enseñaron. No lucía para nada como esas mujeres en las revistas y aún así él la encontraba mucho más fascinante. El hecho de que usaba algo tan sensible y no deliberadamente atractivo era mucho mejor. Era sólo tan…Hermione. ¡Demonios! Luce asombrosa, pensó Ron, al mirarla fijamente, hipnotizado por la figura de su cuerpo.

Hermione se inclinó hacia atrás y lo estudió mientras él la contemplaba. Está bien, tú puedes hacer esto, se dijo a si misma. No hay razón alguna para estar incómoda. Es como usar un traje de baño. Pero tú no estás en un traje de baño, otra parte de su mente protestó. Estás en tus bragas. Pero todavía estoy cubierta completamente, se recordó a si misma. Y él tiene que poder ver lo que está haciendo.

-Tú…tú…- tartamudeó Ron mientras trataba de encontrar su voz-. Tú…tú eres más hermosa de lo me imaginaba- murmuró él finalmente, causando que la cara de Hermione se sonrojara. Incapaz de hacer nada excepto quedarse embobado, Ron yació ahí sobre su espalda y miró el rubor viajar por tan delicado cuello.

-Apuesto a que Harry nunca miró a Cho ASÍ-, rió Hermione tontamente al escudriñar el rostro de Ron. Sus ojos estaban ensanchados. Su boca estaba levemente abierta. Por un momento, él parecía haberse olvidado de cómo respirar. Ella reconoció esa mirada. No lo había observado mirar a nada en esta particular manera desde el tercer año, pero ella la recordaba de todos modos. Nunca se olvidaría de la manera en la que Ron había contemplado la Saeta de Fuego de Harry. Ni la manera en que la había mirado cuando McGonagall se la quitó. Ciertamente no la estaba mirando a ella ahora. Su cara estaba congelada en una expresión de reverencia. Vio el mismo anhelo; la misma admiración; la misma veneración que había proyectado hacia la escoba de Harry. Él había observado esa escoba como si fuera la cosa más perfecta en el universo. De hecho, tan perfecta que había rehusado palparla primero, reflexionó Hermione. Y como aún él no había atentado a tocarla, llegó a la conclusión que la única manera que sucedería sería si lo hiciera ella misma.

Aunque originalmente no había planeado que las cosas avanzaran en esta dirección, Hermione se inclinó hacia delate y agarró una de las manos de Ron con la suya propia, entonces la alzó y la presionó firmemente en contra de su seno derecho. Él gimió suavemente otra vez, pero esa fue la única reacción que obtuvo. Ron parecía incapaz de moverse. Era todo lo que podía hacer para recordar cómo respirar.

Debe estar conteniendo la respiración, pensó Hermione al verlo espirar y aspirar en otro aliento profundo. Su pecho subía y bajaba rápidamente y ella estaba casi segura de que su corazón estaba latiendo tan rápido como el suyo.

Cuando sintió sus dedos moverse, liberó su mano. Parte de ella esperaba que su mano bajara con la suya, pero él la mantuvo en el mismo lugar, tocándola suavemente mientras la miraba fijamente.

Tan suave, pensó Ron al sentir la piel lisa y sedosa encima de la tela con la punta de su dedo. Tan…perfecta. Él siempre había pensado que sus manos eran descomunalmente largas, pero ahora…ahora parecían ser perfectas. No, ella es perfecta, pensó Ron al comenzar a mover su pulgar de aquí para allá sobre la suave carne. Encaja perfectamente en mi mano.

Hermione mordió su labio al mirar hacia abajo y contemplar exactamente de qué forma manejaría esto. Sabía que tenía que decirle su secreto. Aunque no había terminado con su investigación, estaba segura de que funcionaría. Tenía que decirle, pero no estaba lista para la discusión que causaría. La última cosa que quería en este momento era pelear con él. Especialmente en este momento. Él había estado tan asombrado y feliz. Ella no quería ser la que lo arruinara. Estaba harta de muerte y desesperación como para durarle una eternidad. Ya no quería pensar acerca de eso. Tendrá que esperar, decidió ella, queriendo nada más que olvidarlo todo y pretender que nunca existió. Tendré que terminar mi investigación y le diré después de eso. De esa manera, si estoy equivocada no lo habré enfadado por nada. Por un momento consideró enseñarle la técnica muggle como había planeado y entonces decidió que también podía esperar. No había manera de que le pudiera enseñar cómo revivir un corazón sin que ello llevara a preguntas de por qué paró en el primer lugar. No, todo tendrá que esperar. Había pasado el día anterior convencida de que iba a morir. Hoy iba a gozar el estar viva.

-Sr. Weasley, creo ver una chispa en sus ojos- bromeó Hermione al inclinarse y recorrer sus manos levemente por el pecho de él.

-Hermione- gimió Ron-. Me vas a matar si continúas con esto.

Ella le replicó con una risa suave mientras yacía encima de él y le colocaba un beso tierno en su cuello, apenas debajo de su oído, causando que Ron gimiera y cerrara sus ojos.

-Te dije lo que sucede cuando veo una chispa en tus ojos- le informó ella con una sonrisa juguetona-. Te empujaré hasta que se vuelva un infierno hecho y derecho.

-Mione- advirtió Ron, no queriendo que parara, pero aterrorizado de avergonzarse si ella lo empujaba aún más. Comenzaba a contemplar cómo ella reaccionaría si él dejara de luchar y seguir sus instintos, cuando su hermana lo arruinó todo.

-¡OH MI DIOS!- gritó Ginny desde la puerta ahora abierta.

Antes de tener tiempo para registrar el hecho de que habían sido interrumpidos, Hermione se había desmontado de encima de él y se había cubierto con la cubrecama, quitándosela a Ron en el proceso. Afortunadamente, él aún estaba vestido. Desafortunadamente, en su estado actual, sus calzoncillos no ocultaban mucho. Mortificada, Hermione escondió su cara detrás de la espalda de Ron, mientras él se sentaba erecto y miraba boquiabierto a su hermana asustada.

-¡OH DIOS MÍO! Tú y Ron…Ron y...¡OH, POR EL AMOR DE DIOS!- chilló Ginny mientras se cubría sus ojos con ambas manos-. ¡CÚBRETE AHORA MISMO!- le gritó ella a Ron, su cara de un rojo intenso similar a su pelo-. ¡Iiiiiiiiiiiiiuuuuuuuuuuuuuu! No puedo creer que los acabé de ver a ustedes dos…estaban….y ¡OH DIOS MÍO HERMIONE! Estabas prácticamente en cueros. ¿Por qué no cerraron la maldita puerta?

-¿Por qué no tocaste?- demandó Ron mientras agarraba una porción de la cubrecama y se la ponía sobre sus regazo.

-Toqué- replicó Ginny-. ¡OH DIOS MÍO!

-Para de decir eso- gritó Ron, esperanzado de desahogar su vergüenza con un poco de rabia-. ¿Qué diablos quieres?

-Un maldito giratiempo sería agradable- gimió Ginny fuertemente-. O un fuerte Encantamiento Memoria.

-¿GINNY?- gritó Ron.

-Mamá me dijo que viniera y…¡OH DIOS MÍO!- gritó Ginny, mientras unía los pedazos en sus mente-. Ella sabía. Ella sabía que ustedes dos estaban…aquí…juntos. Por eso fue que me preguntó que le dijera a ambos que…porque ella sabía que estaban aquí…

-No sucedió nada- indicó Hermione por detrás de la espalda de Ron.

-…juntos- terminó Ginny.

-¿Mamá quería que nos dijeras qué?- preguntó Ron.

-¿Qué?- replicó Ginny con su mente obviamente en otro lado.

-¿Qué dijo Mamá?

-Oh, me preguntó que subiera y les dijera a ambos que el desayuno está casi listo.

-¿Eso es todo?- preguntó Ron, claramente esperando por más.

Después de dar el mensaje, Ginny se dio la vuelta y comenzó a irse, pero pareció cambiar de opinión a la mitad de sus zancadas. Se paró abruptamente y giró alrededor para enfrentarlos una vez más.

-Ustedes dos tienen que tener más cuidado- les advirtió ella.

-¿Lucía…enfadada?- preguntó Ron, su voz llena de inquietud.

-¿Mamá?- preguntó Ginny. ¿Pensarías eso, verdad? Obviamente que ella sabía que ustedes estaban aquí…juntos. ¿Por qué no lucía enfurecida? Se preguntó Ginny silenciosamente.

-No, estaba bastante alegre la verdad. Me refiero a Fred y a George- explicó Ginny-. Esos han tenido sus cabezas juntas toda la mañana. Están tramando algo. Sea lo que sea, puedes apostar que será atroz.

-¿Ginny?- gritó Ron mientras su hermana comenzaba a irse nuevamente-. Espera.

-¿Qué?- preguntó ella, retrocediendo de la puerta.

-Hermione necesita algunas ropas- contestó Ron.

-¿De veras? No lo había notado- gritó ella sarcásticamente.

-Para- dijo Ron impacientemente-. Esto es serio. Sé que eres mucho más pequeña que ella, pero seguramente que debes tener algo que le sirva.

-Estoy segura de que puedo encontrar algo- dijo Ginny con un suspiro-. Ustedes dos procuren no estar besándose cuando yo vuelva- advirtió ella.

-No te preocupes- dijo Ron-. Yo no estaré aquí. A mamá le daría un ataque si supiera que estoy en el mismo cuarto que tú cuando te estás cambiando- le explicó a Hermione cuando vio su confusión. Ginny se rió fuertemente, pero Ron la ignoró y continuó.

-Ginny te ayudará- dijo él, dándole un beso casto en la mejilla-. Voy a darme una ducha rápidamente y te veré en la cocina- dijo Ron, saltando fuera de la cama. Esperó a que Hermione asintiera con su cabeza, entonces empujó a Ginny y desapareció en el vestíbulo.

-Él no SOLO va a ducharse, ¿sabes?- se burló Ginny.

-¡GINNY!- gritó Hermione impactada.

-Bueno, es que es la verdad.

-Lo sé- admitió Hermione con una sonrisa culpable.

-Espero que estés complacida contigo misma- dijo Ginny con una risilla-. No quedará ninguna agua caliente cuando termine.

-Estoy bastante complacida, ahora que lo mencionas- replicó Hermione radiante como una idiota.

-Esta conversación va a ser bastante perturbadora- dijo Ginny con una sonrisa propia-. No quiero tenerla mientras estás en tus bragas. Aguanta ese pensamiento que regresaré con algunas ropas- dijo Ginny, dejando el cuarto y cerrando la puerta detrás de ella.

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