Capítulo 13
Los gemelos haciendo de las suyas...
-----------------------------o0o------------------------------
-Entonces- dijo Ginny al regresar al cuarto y tirar el montón de ropa sobre la cama-¿Ron y tú…finalmente vieron la luz?
-¿Es eso una manera sutil de preguntar si nosotros…- Hermione dejó que la oración a medias hablara por si sola mientras recogía una camisa verde y la examinaba. No era exactamente algo que ella escogería. El material menudo y corriente que formaba las mangas era un poco más femenino para su gusto.
-¿Lo hiciste?- preguntó Ginny con una mueca.
-Por supuesto que no- contestó Hermione mientras su cara se calentaba-. Nada más nos besamos, eso es todo.
-Me pareció un poco más que eso- bromó Ginny-. ¿O se te olvida que al entrar te encontré sin blusa alguna?
Hermione mordió su labio inferior y movió su cabeza a un lado como si estuviese pensando cómo responder. Sabía que iba a ser mucho más fácil decirle a Ginny. Eso no era lo que la detenía. Ginny la entendería y ciertamente que la ayudaría con la reacción de Ron. El problema era, y Hermione sabía que si funcionaba, que Ginny lo querría hacer también. Eso creaba un conjunto enteramente diferente de problemas. Las tendencias protectoras de Ron hacia su hermana por una parte. ¿Y Harry? Harry rehusaría directamente que Ginny hiciera algo tan drástico. Claro que Hermione tampoco quería involucrar a Ginny. Y aún, al mismo tiempo, se daba cuenta de que no había manera de mantenerla fuera de ello. Le gustase o no, Ginny se cercioraría de ser involucrada. Pero todavía no, se dijo Hermione.
-Le iba a enseñar algo pero entonces cambié de parecer- contestó Hermione finalmente. De hecho, te voy a enseñar a ti también, pensó ella mientras esparcía el montón de ropa por la cama, esperando encontrar su propia camisa entre las que Ginny le había dado a escoger. Aunque todavía no lo sepas.
-No quiero saber- se burló Ginny mientras miraba a Hermione buscar entre las camisas-. Mamá tiró toda tu ropa en un cajón- dijo Ginny al darse cuenta lo que Hermione buscaba-. Pensaría que todas estaban contaminados, o algo parecido. Ni le permitió a papá tocarlos.
-¿Todo?- preguntó Hermione.
-Excepto tus entrenadores- le informó Ginny-. Y el dinero muggle que tenías en tus bolsillos.
-Oh, bien- dijo Hermione, poniéndose la camisa verde sobre su cabeza-. Esto está un poco apretado, Gin- continuó ella, agarrando el frente de la camisa y halándolo, atentando estirarlo.
-Mamá lo puede ampliar por ti cuando vayamos abajo- contestó Ginny-. Aunque probablemente lo debería hacer antes de que Ron te vea o correrá a tomarse otra ducha.
-No deberías provocarlo.
-¿Yo? Tú fuiste la que lo 'provocaste' a ducharse- rió Ginny-. Además, es mejor que te acostumbres, porque Fred y George serán despiadados.
-Ya les demostraré a esos dos despiadado- murmuró Hermione para sí misma mientras se ponía un par de pantalones cortos y blancos de algodón. Hermione miró distante hacia el espacio por unos momentos, contemplando algo. Cuando miró nuevamente a Ginny notó que su amiga pelirroja la observaba un tanto divertida-. Escucha Gin, tengo que pedirte un favor.
-Vale…er…espera un minuto- replicó Ginny-. ¿Esto no va a terminar con Ron entrando furtivamente en mi cuarto en medio de la noche, o sí?
-No- dijo Hermione-. Francamente pienso que podemos controlarnos.
-¿Conoces a mi hermano, Ron, verdad?- preguntó Ginny sarcásticamente-. Un tipo alto. Pelirrojo. Que nunca para a pensar antes de hablar ni actuar. Oh, si, estoy segura de que puede controlarse. Por cinco segundos quizás- se rió ella-. De todos modos ¿acerca de este favor?
-Por favor, no le digas a Harry que Ron y yo estamos…tú sabes…juntos.
-¿Por qué no?- preguntó Ginny, claramente sorprendida por la petición-. Él ha esperado lo suficiente para que ustedes dos entren en razón.
-Es que no es el momento apropiado. Él está pasando por tiempos duros y está solo, y bien…Ron piensa que sería lo mejor si esperáramos hasta que estuviera un poco más feliz por él mismo…tú sabes. Una vez que esté lejos de esos terribles muggles y de todo. Nada más desearía que fuera yo la que le dijera, si no tienes inconveniente.
Ginny consideró lo que Hermione dijo por unos pocos momentos antes de contestar-. Vale. Creo que tiene sentido. Él no lo escuchará de mí.
-Gracias Gin- replicó Hermione mientras cogía la bata de encima de la silla y se la ponía sobre sus ropas-. Aunque eso no quiere decir que no le puedes escribir y hablarle de…otras cosas- adicionó Hermione con una sonrisa conocedora.
-No sabría qué decir.
-Bien, podrías empezar por decirle de que estoy bien, porque lo creerá viniendo de ti y no de Ron o de mi misma- sugirió Hermione-. Le podrías decir cómo tu verano ha ido hasta ahora, que estabas pensando en él y que decidiste escribir para decir hola. O…le puedes hablar de cómo he sido obligada a usar tus ropas, las cuales son tan verdes como un fresco encurtido de sapo- se rió Hermione.
-¡OH CÁLLATE!- dijo Ginny defensivamente-. Harry ya no me gusta.
-Si tú lo dices, Gin- replicó Hermione mientras salía al pasillo. No podía evitar pero divertirse al ver cuán similar eran Ron y Ginny.
-De verdad que no- protestó Ginny al seguir a Hermione hacia las escaleras.
------------------------o---------------------
Cuando las chicas entraron a la cocina estuvieron sorprendidas al descubrir que Ron les había ganado. No había estado bromeando cuando dijo que su ducha sería rápida. Obviamente que había tomado una, porque su pelo estaba húmedo todavía. Pero cómo logró tomar una ducha, vestirse y ganarles a la cocina, Ginny no podía comenzar a comprender. Ron era notoriamente lento por la mañana. De hecho, su madre usualmente tenía que gritarle dos o tres veces antes de que él apareciera a desayunar. Aún así, estaba sentado ahí, sus brazos cruzados en frente de su pecho, mirando fijamente a Fred y a George.
Ahh, pensó Ginny al notar las expresiones alegres que llevaban los gemelos. De repente todo tuvo sentido. Ginny movió sus ojos cuando vio el codo de Fred tocar George y entonces reír malvadamente al mirar a Hermione cruzar la cocina lentamente y sentarse en una silla vacía al lado de Ron.
-Buenos días, querida- dijo la Sra. Weasley, demasiada ocupada con su cocina para mirarla-. Espero que hayas dormido bien- añadió ella. Ginny miró a Fred y a George sonreír burlonamente el uno al otro mientras ella tomaba su propio asiento en la mesa-. Debes estar hambrienta. Hay tostadas en la mesa- continuó la Sra. Weasley.
-¿Un poco cariñosa esta mañana, verdad?- le preguntó George a Hermione antes de ella tener la oportunidad de contestarle a su madre. Él no le permitiría a los dos comenzar una conversación. Arruinaría el plan completamente.
-Aunque esperarías eso- rió su hermano gemelo disimuladamente-. Es normal sentirse de esa manera después…¡AY!- lloró Fred cuando el pie de Ron chocó con su tobillo por debajo de la mesa-. Demonios. Eso dolió.
La Sra. Weasley se movió lejos de la estufa y les disparó una mirada de advertencia a sus hijos y entonces retornó a su cocina.
-Lo siento- dijo Ron entre dientes. Pero aún mientras se disculpó, fijó su mirada en Fred, dejándole saber que no se arrepentía de nada.
Te dije que la dejaras sola, pensó Ron mientras extendía su brazo y cogía un pedazo de tostada del plato en el centro de la mesa. Aventuró una mirada rápida hacia Hermione para juzgar su reacción, entonces fijó sus ojos con los de sus hermanos nuevamente. Esto no es bueno, se dijo él después de notar la expresión vacía en la cara de Hermione. Ron la conocía bastante bien como para saber que ella trataba con las burlas de una o dos maneras. Ocasionalmente se aturdiría y trataría de huir, pero más a menudo que no, simple y llanamente pondría una frente valiente y fingiría que no le molestaba. Asumía que si no reaccionaba, las personas se aburrirían y encontrarían otra persona a quien molestar. Eso quizás trabaje con la mayoría de las personas, se dijo Ron. Pero Fred y George NUNCA se darán por vencidos. Si ella no reacciona, ellos acabarán pateando un corte o dos y la perseguirán hasta ver una grieta en su resolución.
-¿Cómo te gustan los huevos, querida?- le preguntó la Sra. Weasley a Hermione.
-Revueltos- contestó ella-. Si no le es molestia.
-En lo absoluto- dijo la Sra. Weasley al alcanzar una cesta de huevos sobre el mostrador.
-¿Estamos un poco gruñones esta mañana?- le preguntó George a Ron-. ¿Qué es lo que pasa; no conseguiste dormir?
-Pensarías que estaría un poco más relajado- rió Fred, escabullendo su silla lejos de la mesa lo suficiente para asegurar de que estaba fuera del alcance de Ron-. Considerando lo que viste esta mañana- continuó él, arqueando sus cejas provocativamente a George.
Los ojos de George revolotearon hasta mirar a Hermione en un intento de juzgar su reacción. Estuvo desilusionado cuando notó que ella parecía aburrida. Ron, por el otro lado, estaba evidentemente furioso. George no pudo evitar pero sonreír al observar a su hermano menor luchar por mantener su cólera bajo control mientras pinchaba el cuchillo en el pote de mermelada y luego colocaba una gota enorme del mismo en su tostada.
-Aquí tienes, querida- dijo la Sra. Weasley, vertiendo una pila grande de tocino en el plato de Hermione. Cuando estaba segura de que Hermione tenía suficiente, dividió el resto entre Ron y Ginny, entonces se viró alrededor para terminar de cocinar los huevos.
Ron levantó la tostada hacia su boca, sus ojos todavía en sus hermanos, y mordió. Al hacerlo, una gran parte de la mermelada se deslizó por el pan y vino a descansar en su muñeca. Dejó caer sus tostadas sobre su plato y estaba justo al punto de alcanzar una servilleta para limpiarse cuando sintió a Hermione agarrar su mano y virarla hacia sí. Ron se giró a cuestionarla, pero se halló incapaz de pronunciar palabra cuando ella se inclinó hacia delante, sacó su lengua y lamió seductivamente la mermelada en su muñeca.
George la miró embobado y con completa incredulidad.
Fred, quien lamentablemente había elegido aquel momento exacto para tomar un trago de su jugo de zumo de calabaza estuvo obligado a escupirlo a través de la mesa para evitar ahogarse.
-¿Qué pasa contigo?- preguntó la Sra. Weasley irritablemente mientras se viró y fulminó con la mirada a Fred-. Honestamente. Uno pensaría que han sido criados por una manada de lobos por la manera que se comportan en la mesa.
-L…lo siento…mamá- tosió Fred, todavía mirando a Hermione con ojos desorbitados, mientras ella se comía su tocino como si nada hubiera pasado-. Creo que bajó por el camino equivocado.
-Francamente- dijo la Sra. Weasley al sacudir su cabeza y repartir los huevos entre Ron, Ginny y Hermione.
Mirando a través de la mesa a las expresiones de asombro plasmadas en las caras de los gemelos, Ginny empezó a reírse. Cuando miró a Ron y se dio cuenta que él estaba tan aturdido como lo estaban ellos, se rió aún más alto.
-George- dijo la Sra. Weasley-. Hazme un favor y limpia este desorden ya que terminaste con tu desayuno- dijo ella apuntando a los sartenes que había colocado en el fregadero-. Y por el amor a Merlín, limpia esa mesa- añadió ella dirigiéndose a Fred.
-¿A qué nos parecemos?- lloró George.
-¿A unos elfos domésticos, demonios?- finalizó Fred.
-No les hará daño hacer un pequeño trabajo de casa de vez en cuando. No es como si les hubiera pedido limpiar su cuarto.
-No, nos pediste limpiar el de Ron- se quejó George bajo su aliento.
-Estaré fuera la mayor parte de la mañana- les informó la Sra. Weasley mientras agarraba su capa de un gancho al lado de la chimenea-. Si necesitan algo- dijo ella, no haciendo caso de los gemelos y mirando a los otros tres-, le pueden preguntar a su padre. Él se ha tomado el día libre.
Con eso dicho, desapareció de la cocina con un 'pop.'
El instante en que se fue, Fred y George comenzaron a sonreír como dos idénticos gatos Cheshire.
-Oh, no- dijo Ginny, moviendo sus ojos-. Aquí vamos.
-ASÍ QUE…- dijo Fred, luciendo como si Navidad hubiera venido temprano.
-¿Durmieron…bien los dos?- preguntó George con una sonrisa de satisfacción.
Ron le echó un vistazo a Hermione y la vio mover sus ojos. Bueno, quizás no le esté molestando, reflexionó.
-Parecían bastante cómodos esta mañana- rió George.
-Habría pensado que serían suficientemente listos como para cerrar la puerta- agregó Fred.
-Demonios, yo hubiera cerrado y protegido el cuarto- continuó George-. Pero claro…ustedes dos no son tan adultos como para hacer ESO aún, ¿o sí?
-¡Cállate!- dijo Ginny al observar a Ron mirando amenazadoramente a sus hermanos.
-Quizás ellos sean una excepción ahora que Ickle Ronniekins es un hombre- dijo Fred y ambos gemelos estallaron en un ataque de risa.
-¡YA BASTA!- gritó Ron al empujar su silla lejos de la mesa y pararse, obviamente preparado a lanzarse sobre la mesa para coger a sus hermanos si abrían sus bocas otra vez.
Hermione extendió su brazo, agarró su mano y entonces sacudió su cabeza cuando él la miró.
Ron se dejó caer pesadamente en su silla en un arranque de furia, cruzó sus brazos y miró amenazadoramente y con el ceño fruncido a sus hermanos.
Fred y George intercambiaron una mirada. Hasta ahora habían concentrado la mayor parte de sus burlas en Ron, sabiendo que sutiles insinuaciones, especialmente cuando hechas en la presencia de su madre, se meterían debajo de su piel. Habían asumido que Hermione se afectaría de igual manera. No habían esperado que estuviera 'aburrida'. Más inesperado había sido cómo ella maniobró su trama y viró las mesas sobre ellos al efectuar lo que sólo podía ser interpretado como un acto sexual hacia su hermano, bajo las narices de su madre. Con una mirada silenciosa ambos concordaron que ella tenía que pagar. No habían sido demasiado sagaces con ella. Tendrían que reclamar el control de la situación. Pero tendrían que hacerlo delicadamente o Ron vendría a su defensa, aunque ella lo quisiese o no.
-¿Así que así son las cosas ahora, eh?- preguntó Fred.
-¿Tienes a Ickle Ronnie envuelto alrededor de tu dedo meñique?
-Tú los chasqueas y él viene a tus talones como chico bueno y obediente- rió Fred.
-¿Mejor que le des un regalo, eh?- dijo George empujando el frasco de la mermelada hacia Hermione-. O quizás empiece a gruñir otra vez.
-Ustedes piensan que son muy listos; ¿cierto?- preguntó Hermione condescendientemente.
-Jamás, ni en mis sueños más salvajes- declaró Fred-, me hubiera imaginado ver a la remilgada y correcta Hermione Granger…
-Devoradora de libros sin igual…- agregó George.
-…hacer algo tan descarado.
-Claramente que has estado escondiéndote de nosotros- rió George disimuladamente.
-Que siempre son los callados. ¿O no?- se burló Fred.
Hermione apenas resopló y sacudió su cabeza hacia ellos mientras continuaba desayunando.
-Decidnos Hermione…- empezó George.
-¿Ron te enseñó esa pequeña artimaña o la aprendiste…en otra parte?- terminó Fred.
-¡TENGAN CUIDADO!- gritó Ron enfurecido.
-No va a funcionar- indicó Hermione calmadamente-. No me van a avergonzar.
Fred y George se miraron el uno al otro y silenciosamente concordaron que tenían que tratar otro botón.
-No estoy avergonzada de ello- dijo Hermione fijando sus ojos sobre los gemelos sentados enfrente de ella y mirándolos desafiantemente-. Inclusive se los admitiré si lo desean.
-Admítelo entonces- dijo George aunque no estuviera seguro de que ella lo confesara.
-Quiero a Ron- replicó Hermione con la mirada recta completamente. Tomó un gran esfuerzo de su parte para esconder el hecho de que estaba ambos, agitada y enfadada, pero logró hacerlo.
Por un momento, ninguno de los gemelos estaban seguros de cómo reaccionar. Sólo se sentaron inmóviles, mirándola. Entonces Fred sonrió picarescamente.
-Entonces, bésalo- demandó Fred.
-¿Qué?- preguntó Hermione con un tono de voz escandalizado.
Los gemelos aventuraron una mirada rápida el uno al otro, presintiendo que su victoria estaba cerca. La habían cogido.
-Tú me oíste- contestó Fred-. ¡BESUQUÉALO!
-Aquí mismo en la mesa de la cocina- agregó George.
-Delante de todos nosotros- continuó Fred.
-Ya yo lo he visto, gracias- murmuró Ginny mientras apuñalaba sus huevos con su tenedor y brindaba una gran cantidad a su boca.
El comentario de Ginny tomó a Fred y George por sorpresa, pero lograron encubrirlo rápidamente.
-Ustedes dos están locos- declaró Hermione, provocando que ambos de ellos se disolvieran en una onda de risas.
-Totalmente locos- clarificó ella.
Los gemelos se giraron para encararla con idénticas sonrisas de satisfacción.
Ron vio instantáneamente su error y se mordió su labio para suprimir una sonrisa de satisfacción suya propia. Casi la tenían y entonces tuvieron que ir y hacerse los engreídos, pensó Ron para sí mismo. Lástima que no la conozcan como yo, o sabrían que no hay nada que irrite más a Hermione que algún idiota condescendiente que piensa que le ha ganado.
-Tanto por no estar avergonzada- rió George entre dientes.
-No estoy avergonzada- mintió Hermione sin problema alguno.
-Entonces besuquéalo- rió Fred.
-No lo haré- indicó Hermione de una manera digna-. Sería inapropiado.
-¿Inapropiado?- gritó Fred y entonces estalló con otro ataque de risa.
-A ver si nos entendemos- se rió George disimuladamente-. ¿No quieres besarlo en la mesa de la cocina porque eso sería…inadecuado?
-¿Pero lo lamías?- añadió Fred-. ¿Cuán apropiado es eso?
-Supongo que tienes razón- admitió Hermione con un suspiro al virarse a mirar a Ron.
¡POR LOS MIL DEMONIOS! Gritó él en su mente. Ella lo va a hacer. Espera un minuto…pensó Ron, tratando de no sonreír. Lo va a hacer.
-¿Entonces admites que tenemos la razón?- preguntó Fred.
La única respuesta de Hermione fue encoger sus hombros por un instante antes de inclinarse hacia Ron y besarlo suavemente en los labios. Permaneció ahí por unos segundos, y entonces retrocedió.
-Eso no es un verdadero beso- rió George.
-Sí- agregó Fred-. El beso que Mamá le dio cuando llegó a ser un prefecto fue mucho mejor que eso.
-¡VÁYANSE A LA MIERDA!- gritó mientras su cara se sonrojaba. Hubiera dado todo para que ni Harry ni Hermione hubieran presenciado tan mortificante incidente. Confía en Fred para que le recordara cuando él menos lo sospechaba.
-Oh. ¿Debía ser un beso verdadero, si?- dijo Hermione-. Bien, en ese caso…
Rápidamente se paró y para sorpresa de Ron, se sentó en su regazo.
-¿Es esto lo que tenían en mente?- preguntó Hermione al introducir sus dedos dentro del frasco de la mermelada que George le había enviado más temprano, entonces los atrajo arriba y los rozó sobre los labios de Ron.
Sin pensar, Ron recorrió su lengua por sus labios y lamió instintivamente la mermelada de su labio superior, entonces se dio cuenta de lo que ella iba a ser y se forzó a dejarlos quieto.
Fred y George miraban con los ojos abiertos de par en par mientras Hermione lamía sus dedos y los ponía dentro de su boca.
Ginny gimió y dejó caer su cabeza a la mesa para no ver a Hermione chuparlos limpios al sacarlos afuera.
Terminando con sus dedos, Hermione miró a Ron y lamió sus propios labios.
Demonios, pensó Ron, sus ojos casi tan abiertos como los de sus hermanos. Otra vez tuvo que luchar el impulso de lamer sus propios labios, esta vez por la curiosidad.
-¿Ron?- preguntó el Sr. Weasley al empujar abierta la puerta y asomar su cabeza en la cocina-. ¿Puedo hablar contigo en la sala de recibo cuando hayas terminado de…- el resto de la oración murió en sus labios cuando notó dónde exactamente estaba Hermione sentada. Sus ojos se ensancharon un poco y miró a su hijo y a Hermione saltar a sus pies. Ron pasó su mano sobre su boca instantáneamente y ambos se ruborizaron frenéticamente.
La risa de Fred y George llenó súbitamente el silencio embarazoso en la habitación.
-¿Quién hubiera pensado que Papá sería el que la cogería?- rió George.
-¡CÁLLENSE!- les gritó Ron a sus hermanos.
-¿Ron, te puedo ver en la sala?- preguntó el Sr. Weasley, decidiendo que no sería sabio permitirle terminar el desayuno porque probablemente trataría de desaparecer después.
Ron miró a Hermione nerviosamente y entonces de regreso a sus hermanos, que aún se estaban riendo como un par de idiotas.
-¿Ahora mismo?- le preguntó él a su padre, reacio a dejarla sola con ellos.
-Oh, ya veo- rió el Sr. Weasley entre dientes-. ¿Le están dando dolor de cabeza a ella, verdad?- preguntó él-. Ustedes dos- dijo el Sr. Weasley severamente a los gemelos, causando que se rieran aún más fuerte-. Lo que sea que están haciendo, deténganlo- ordenó él mientras le daba a Hermione una sonrisa alentadora-. O les diré a su madre.
Fue la amenaza de decirle a su madre lo que calmó a los gemelos. Sabían que ella iría balística.
-Gracias, Sr. Weasley- dijo Hermione al caminar para vaciar su plato en el fregadero-. Pero eso no será necesario. Estoy acostumbrada a lidiar con ellos.
El Sr. Weasley encogió sus hombros y miró a su hijo más joven una vez más-. ¿Ron?
-Sí, vale- dijo Ron, metiéndose algunos huevos en su boca antes de poner el resto de su tocino sobre un pedazo de tostada, doblarla a la mitad y levantarse de su silla. Se paró en la puerta apenas lo suficiente para mirar a sus hermanos por una última vez y entonces seguir a su padre dentro de la sala.
------------------------o0o--------------------------
