Capítulo 14
No debajo de su techo…
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Como lo había anticipado, Ron encontró a Hermione organizando el cuarto de Percy, todavía haciendo la cama cuando entró al cuarto y cerró la puerta.
-¿Entonces, qué quería tu padre?- preguntó Hermione mientras ponía la almohada ya sacudida en la cabecera de la cama y entonces se sentaba en la orilla del viejo escritorio de madera.
-No quieras saber- refunfuñó Ron, deseando poder borrar de su mente la conversación.
-Ah- replicó ella al ver su cara sonrojarse levemente y se dio cuenta de lo que había sucedido. Ron había sido forzado a tener 'la conversación;' esa experiencia mortificadora que casi todo adolescente ha tenido con un padre en un punto u otro.
-No pudo haber sido tan malo- dijo ella finalmente-. No estuviste abajo ni por más de diez minutos. ¿Dijo…dijo algo acerca de lo que vio en la cocina?- preguntó ella, incapaz de contenerse por más tiempo. La última cosa que quería era que sus padres pensaran que ella era una clase de 'mujer escarlata.' Se había esforzado mucho para ocultarlo, pero el hecho de que la Sra. Weasley creía toda la basura que había leído en El Profeta había molestado a Hermione inmensamente.
-No, nunca lo mencionó. Sólo dijo que…bien, sólo me recordó que necesitaba ser respetuoso. Tú sabes…- dijo Ron mientras sus orejas se enrojecían-. Que debo tratarte de la manera que esperaría que un muchacho tratara a Ginny. Oh, si- añadió él, moviendo sus ojos-, también me dijo que mamá ha decidido que no deberíamos cerrar las puertas cuando estamos juntos y solos en un cuarto.
-Pero…has cerrado la puerta- dijo Hermione asombrada al saltar lejos del escritorio.
-Déjala- demandó Ron mientras agarraba su brazo y la alejaba de la puerta.
-Pero…
-No quiero a Fred y a George escuchando nuestras conversaciones privadas.
-Pero, tu mamá dijo…
-No está aquí.
-Ese no viene al caso- dijo Hermione severamente.
-Sí- respondió Ron-. Papá siempre está diciendo que 'lo que mamá no sabe no le dolerá' así que si me atrapan será su culpa.
-Ronald Weasley- humeó Hermione-. Si piensas que voy a permitir que te salgas con la tuya usando una excusa tan débil como esa para romper las reglas de tu madre…
-Es una regla estúpida, Hermione- interrumpió Ron.
-No me importa- respondió Hermione-. Aún así es una regla y la vamos a seguir.
-No, yo no.
-¡OH SÍ, TÚ SÍ!- gritó Hermione en voz alta-. Porque si no lo haces- agregó ella, bajando su voz intencionadamente-, me cercioraré de que no estemos juntos y solos por el resto del verano.
Ron la miró boquiabierto por unos segundos antes de que consiguiera cerrar su boca y fruncir sus ojos. Sabía lo que ella estaba haciendo y no estaba dispuesto a ello. Si se daba por vencido ahora, sería mejor que admitiera que ella siempre estaría en control.
-Entonces es mejor que te vayas- dijo Ron al cruzar el cuarto, abrir la puerta y salirse del camino para que ella pudiera irse.
-¡Está bien!- gritó Hermione, preparada a seguir su juego. Si él no fuera tan endemoniadamente testarudo, pensó ella para si misma, incapaz de creer que estaba peleando nuevamente sobre algo sin sentido.
-No te incomodes- le informó Ron antes de que ella alcanzara el intermedio a la puerta-. Me iba de todos modos. Eso es lo que venía a decirte.
-¿Irte?- preguntó Hermione, olvidando de que estaba supuesta a estar enojada-. ¿Adónde vas?
-Papá quiere que vaya con él a coger tus materiales de la escuela- dijo él, caminando hacia el pasillo.
-Yo iré- protestó Hermione al seguirlo.
-No- replicó Ron bruscamente-. No es seguro- agregó él-. Tus padres no están permitidos a estar ahí.
-¿Por qué no?- preguntó Hermione, su voz llena de preocupación-. ¿Qué es lo que está pasando?
-Nada- contestó Ron, lamentando haber dicho casi todo desde que caminó fuera del cuarto. No quería pelear con ella y ciertamente que no había querido asustarla-. Ellos sólo se fueron para que Moody pudiera investigar el lugar en búsqueda de maldiciones y cosas así. Tú sabes, sólo como una precaución. Papá los convenció de que fueran de vacaciones a algún lugar y así, cuando regresen, Dumbledore tendrá una barra protectora alrededor de la casa y todo estará bien.
-No quiero que vayas si es peligroso.
-Estaré bien. Además, alguien tiene que empacar tus cosas y no pensé que querrías a Papá o a Bill haciéndolo- le informó Ron-. Mamá no ha regresado…puede ser que convenza a Papá a que deje que Ginny vaya si prefieres que ella empaque tus…
-No, tienes razón- dijo Hermione al agarrar a Ron por el brazo, arrastrarlo dentro de la habitación y cerrar la puerta-. Es mejor que tú seas el que lo haga. Hay algunas cosas que…er…- ella bajó su voz a un susurro- ,…que no quiero que tus padres vean.
-¿Qué tipo de cosas?- preguntó Ron silenciosamente. No sabía qué era más alarmante. El hecho de que ella había cerrado la puerta y roto la regla de su madre después de hacer un alboroto por ello, o el hecho de que tenía algo tan escandaloso escondido en su cuarto que no iba a tratar de convencerlo de no ir a su casa, aunque él hubiera admitido que pudiera ser peligroso.
-Mayormente libros- contestó Hermione mientras su cara se sonrojaba.
Ron no pudo evitar sentirse un poco decepcionado-. Creo que mis padres ya saben sobre tu pequeño fetiche con los libros- replicó él.
-Oh, para- dijo Hermione al abofetear su brazo-. Éstos no son libros comunes o normales- le informó ella mientras caminaba hacia el escritorio de Percy y comenzaba a hurgar por los cajones-. Te voy a escribir una lista- dijo al agarrar una pluma y una botella de tinta y comenzar a garabatear frenéticamente en el pergamino que había encontrado en una de las gavetas-. La mayoría de ellos aún se encuentran encerrados en mi baúl- le dijo mientras continuaba escribiendo-. Junto con todas mis notas. Estas dos están debajo de mi colchón- dijo subrayando los dos últimos títulos en la lista y entregando el pergamino a Ron-. Cerciórate de que revises más de dos veces los que están en el baúl para que estés seguro de que todos están allí.
Los ojos de Ron se ensancharon del choque mientras ojeaba la lista.
Auge y Caída de las Artes Oscuras
Maldiciones que Matan
Hechizos de Autodefensa que funcionan
Gafes para los de la Mala Suerte
Un Compendio de Maldiciones Comunes y cómo Contrarrestarlas
Ganando en Astucia a las Artes Oscuras
Pociones Moste Potente
-¿Hermione?
-Ahora ves por qué no quiero que tus padres los hallen- murmuró ella.
-¿Qué demonios vas a hacer con estos libros?- preguntó Ron, su voz casi débil con incredulidad.
-Una investigación.
-¿UNA INVESTIGACIÓN?- gritó él.
-Shussssssshhh- silbó Hermione en un esfuerzo de tranquilizarlo.
-Pero….¿Dónde sobre la faz de la tierra los conseguistes?. ¡DEMONIOS!. ¿Los robaste de Hogwarts, no?- preguntó Ron incrédulamente.
-No los robé. Los tomé prestado- clarificó ella.
-Ah y ¿supongo que eso lo justifique?- preguntó Ron sarcásticamente-. Sólo porque los has tomado prestado no quiere decir que Madame Pince no va a notar que no están en la sección restringida.
-No los tomé de la Librería- respondió Hermione-. Honestamente, tengo más sentido que eso.
-¿Entonces de dónde?
-Los cogí de la Sala de los Menesteres- indicó ella como si fuese obvio y él no hubiera tenido ni siquiera que preguntar.
-¿Cuándo?
-Durante nuestras reuniones de E.D. Francamente Ron, caminamos juntos de regreso al cuarto común. ¿Me estás diciendo que nunca notaste que estaba agarrando libros?
-Tú siempre tienes un maldito libro- replicó él.
-Ron, no maldigas- regañó ella, más por costumbre entonces porque pensó que él pararía de hacerlo.
-Sin embargo, éste es de la sección Restringida- dijo Ron, apuntando al de Pociones Moste Potente-. Reconozco el título.
-Eh…la verdad es que ese es mío- admitió Hermione. Su cara levemente ruborizada cuando Ron la miró extrañado-. Fue un regalo de Navidad de Sirius- explicó ella incómodamente.
-Nunca me dijiste que te dio algo- dijo Ron, todavía no seguro si debería creerle.
-Eso es porque me lo dio en una caja llena de cosas de gato con un juguete de plumaje pequeño y estúpido para gato- indicó Hermione, ambas avergonzada e irritada por el giro que había tomado la conversación.
-¿Para Crookshanks?
-No- confesó Hermione mientras se tornaba carmesí-. Para mí. Harry le debió haber contado lo que me sucedió cuando bebimos la Poción Multijugos.
Ron trató de contener una risa y reprimir su sonrisa cuando Hermione lo miró fijamente, pero no hizo un buen trabajo. Se preguntó silenciosamente si Harry conocía que su padrino le había dado a Hermione una broma práctica como un regalo de Navidad.
-Mira a la sección de Multijugo cuando cojas el libro- instruyó Hermione-. Él circuló el pasaje que dice que es sólo para transformaciones humanas y dibujó un pequeño gato con una gran cola espesa y grande."
Incapaz de aguantarse por un momento más, Ron se dobló de la risa.
-No es divertido- indicó Hermione furiosamente.
-Sí…lo es- rió Ron entre dientes.
-OH, cállate- replicó ella irritablemente-. Hay algo más que necesito que me traigas- dijo ella, bajando su voz a un susurro-. Pero no dejes que nadie lo vea.
Eso tomó su atención. Inmediatamente, Ron se calmó al mirar la expresión seria sobre su cara.
-No lo guardes en mi baúl tampoco- indicó ella-. Tu Mamá puede insistir en revisarlo más tarde. Los libros los puedo explicar si tengo que hacerlo, pero no quiero arriesgarme a que bote esto.
-¿Botar qué?- preguntó él cautelosamente.
-En el último cajón de mi escritorio, en el lado izquierdo, debajo de mi ropa encontrarás un…un contenedor con…con algunas píldoras dentro.
-¿Píldoras?
-Medicación muggle.
-Sé lo que son- dijo él cruzadamente-. ¿Por qué las necesitas; qué te pasa?
-Nada.
-Entonces ¿por qué las estás tomando?- preguntó él al estudiarla sospechosamente-. ¿Y por qué no deseas que nadie sepa?
Hermione permaneció en silencio por unos segundos mientras miraba fijamente los ojos de Ron. Como si él pudiera sentir sus pensamientos, Ron sabía que ella estaba viendo si le debería decir la verdad o atentar a mentirle. Ese conocimiento sólo sirvió para profundizar su preocupación. Si ella me va a mentir acerca de ello, debe ser bastante malo.
-Está bien. Bien- dijo Hermione en n arranque de furia-. ¿Por qué nada puede ser fácil contigo?
-Buscando una discusión no va a funcionar- le informó Ron. No iba a dejarla distraerlo. No cuando algo malo le pudiera estar pasando-. ¿Por qué los necesitas?. ¿Qué pasa?
-Nada está mal- admitió Hermione con un suspiro-. No es ese tipo de medicamento.
Ron la estudió intensamente, no seguro si debería creerle.
-No son para curar nada- le aseguró Hermione-. Son para evitar que algo pase.
-¿Para prevenir que algo pase?- preguntó Ron, aún claramente preocupado.
-Oh, por el amor de Dios, ¿tendré que decirlo?- contestó ella con un tono de voz agitado.
-¿Para evitar qué, Hermione?- Ron demandó saber.
-Por favor; ¿no puedes dejarlo así? Ni siquiera las estoy tomando.
-¿Para evitar QUÉ?- preguntó él nuevamente, sintiendo la furia comenzar a emerger.
-Para prevenirme de…,- ella paró en la mitad de la oración y bajó su voz, …de quedar embarazada- murmuró ella mientras su cara se oscureció instantáneamente-. ¿Está bien?. ¿Estás feliz ahora?- preguntó Hermione irritablemente.
-¿Embarazada?- gritó él fuertemente mientras su cara se calentaba y se tornaba de un color rojo, más brillante que el de Hermione-. Tú no…tú no has…Demonios, no con…- tartamudeó Ron mientras su vergüenza se convirtió en furia.
-¡CLARO QUE NO!- gritó Hermione indignadamente-. Viktor nunca me tocó.
-Él no…- comenzó a preguntar Ron.
-No.
-Tú no has…
-¡NO!
-¿Jamás?
-¡NUNCA!. ¿Y tú?- preguntó ella.
-¿Qué?
-¿Has alguna vez…tú sabes…hecho eso?
Ron ignoró su pregunta y la cuestionó a cambio-. Si no lo has hecho, ¿entonces por qué necesitas esas…cosas?
-Primero responde mi pregunta- demandó Hermione-. ¿Has hecho alguna…
-No.
-¿Has pensado acerca de…?- presionó ella.
-Una vez- admitió Ron-. Anoche.
-Parece que has respondido tu propia pregunta entonces. ¿no?- replicó Hermione. El calor de su cara estaba tan intenso ahora que tenía miedo de convulsionar espontáneamente si la conversación seguía por más tiempo.
-¿Qué?- preguntó Ron. Arrugó su ceño en confusión mientras oía el comentario de ella una y otra vez en su cabeza-. OH- pronunció él silenciosamente mientras la realización reposaba en sí.
-Sólo porque tenga las píldoras, no significa que estoy lista para…tú sabes… hacer eso- dijo Hermione al mirar a sus pies-. Y aunque las estuviera tomando, que no lo estoy, ellos toman un tiempo para comenzar a funcionar. Nada más quería estar preparada, si…cuando…bueno, tú me conoces. Siempre estoy preparada.
-No necesitas tomar esas cosas rubicundas- indicó Ron-. Eres una bruja. Todo lo que tienes que hacer es decir un encantamiento de anticoncepción. Oh…- Su Mamá es muggle, pensó él. No sería capaz de enseñarle cómo hacerlo-. Está bien- le aseguró Ron-. Bill y Charlie me enseñaron a mí y a los gemelos cómo…- vaciló y se sonrojó profundamente de nuevo-. Me enseñaron qué hacer hace tiempo.
-La verdad es que tu madre me enseñó cómo hacer el encantamiento de una anticoncepción el verano pasado.
-¿Mi Mamá?- preguntó Ron luciendo completamente espeluznado.
-Nos enseñó a Ginny y a mí.
-¿A GINNY?- gritó Ron furiosamente-. Ella es muy joven para estar haciendo eso.
-Te das cuenta de que tengo prácticamente la misma edad de Ginny?- preguntó Hermione.
-Tú no eres mi querida hermana- murmuró Ron.
-Pero tengo prácticamente la misma edad de tu hermana querida. Aunque estoy de acuerdo contigo. Soy muy joven.
-No dije que fueras muy joven, dije que Ginny lo era. Además, tu cumpleaños es en septiembre.
-Eres insoportable- indicó Hermione al sacudir su cabeza y mirarlo-. Sólo tráeme las píldoras.
-Está bien, pero ¿por qué? Si puedes hacer el encantamiento. ¿Por qué te vas a molestar con esa basura muggle?
-Porque es más fácil y…más eficaz.
-¿Cómo puede ser más eficaz que la magia?- preguntó él.
-A veces no es fácil recordar de hacer el encantamiento antes de…tú sabes. Y tienes que hacerlo cada vez para que sea efectivo. Sólo pregúntale a tu Mamá. Si te olvidas, aunque sea una vez, puedes terminar con…gemelos.
-Esos dos no sólo fueron un accidente. Fueron una maldita catástrofe- Ron trató de bromear.
-No deberías hablar de tus hermanos de tal manera. Sabes que los amas.
Ron tan sólo la miró como si la idea lo enfermara.
-De todas maneras- continuó Hermione-. Mi punto es que el camino mágico no es necesariamente el mejor.- Además, no tengo manera de saber si el encantamiento de anticoncepción interferirá con el otro hechizo que voy a hacer, pensó ella. Nada más tengo una oportunidad para ello y hay demasiado en riesgo como para echarlo a perder todo.
Antes de que Ron pudiera replicar, hubo un golpe en la puerta. Arthur Weasley esperó por un minuto y entonces empujó la puerta abierta y entró a la habitación-. No estoy interrumpiendo nada, ¿o sí?- preguntó él.
-No señor- respondió Hermione rápidamente.
-Nada más estábamos hablando- añadió Ron.
-Y usted tiene mi palabra de que no haré nada indecente con Ron debajo de su techo- continuó ella.
-¡HERMIONE!- gimió Ron fuertemente mientras su cara se ruborizaba. ¿Te has vuelto completamente loca? trató de decir con sus ojos.
-¿Qué?- preguntó ella, ignorante a la mortificación de Ron-. Tus padres tienen que ser capaces de confiar en nosotros- explicó ella.
-Ninguna necesidad de preocuparse de eso- rió el Sr. Weasley-. Molly decía apenas esta mañana de cuán afortunados somos de que Ron eligió una mujer joven tan responsable para…
-Demonios- lloró Ron, su cara como una remolacha azucarera roja-. Papá, por favor…
-Está bien, hijo- rió el Sr. Weasley mientras tocaba el hombro de Ron-. ¿Estás listo para ir?- preguntó él-. El traslador que Dumbledore dejó está programado a activarse en cerca de cinco minutos.
-Sí, estoy listo- refunfuñó Ron-. Tengo una lista y todo- añadió él, aguantando el pergamino para que su padre lo viera.
-No debemos demorarnos mucho- le informó el Sr. Weasley a Hermione-. Bill está abajo y Fred y George están encerrados en su cuarto haciendo sabe Merlín qué cosas. Estarás perfectamente segura. ¿Vamos?- le preguntó a Ron y señaló hacia la puerta.
-Sí, estaré abajo en un minuto- dijo Ron, esperando a que su Papá se diera cuenta de la insinuación y se fuera.
-No puedo detener el reloj- le advirtió su padre desde la puerta.
-Lo sé. Estaré abajo dentro de poco- le aseguró Ron.
El Sr. Weasley sonrió astutamente y entonces caminó hacia la escalera.
-Aquí tienes- dijo Ron mientras alcanzaba sus bolsillos de atrás de sus pantalones y sacaba una varita-. Por si acaso- añadió él, extendiéndola hacia Hermione.
-¿Ron?- dijo Hermione asombrada mientras miraba dentro de sus determinados ojos azules-. ¿Qué tal si la necesitas?
-No la necesitaré- dijo él, dándosela con una sonrisa segura-. Pero, sabía que te preocuparías, así que tomé prestada la de Ginny.
Hermione no hizo ningún movimiento para tomar la varita de sus manos, así que Ron la puso sobre el escritorio a su lado. Lógicamente, él sabía que debería mantener su propia varita y dejar la de Ginny con Hermione, pero por alguna razón se sentía mejor sabiendo que dejaba la suya propia detrás. De una manera, era una extensión de sí mismo y se sentía mejor sabiendo que ella la tendría para protegerse si algo llegara a suceder. Además, no era como si nunca hubiera utilizado las varitas de sus hermanos antes. Había pasado sus primeros dos años en Hogwarts con una varita usada después de todo. No tenía duda de que la varita de Ginny funcionaría con él, aunque no estuviera adaptada a él específicamente.
-Te veré dentro de poco- dijo Ron mientras doblaba la lista de libros que Hermione le había dado e introducía en su bolsillo-. No conseguiste dormir lo suficiente ayer- le informó él al acercarse a la puerta-. ¿Por qué no tomas una siesta?
-La verdad es que no es tan mala idea- admitió Hermione. Se sentía algo cansada. Una buena siesta probablemente ayudaría.
-Le dejaré saber a Ginny- dijo Ron al caminar al pasillo y cerrar la puerta detrás de él.
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