Capítulo 15
Una visita inesperada...
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Hermione fue despertada de su siesta debido al sonido de alguien hablando en alta voz en la planta baja. Preguntándose por cuánto tiempo había estado dormida, se frotó los ojos y se paró. Ya despierta, Hermione reconoció la voz de Ginny que se filtraba a través de la puerta entreabierta.
-No puedes entrar a empujones,…vete de aquí directo al demonio, Per…
La voz de Ginny se desvaneció por un momento y Hermione afiló sus oídos para oír algo más. Por un segundo pensó haber escuchado una voz masculina más profunda murmurar algo antes de que el grito furioso de Ginny le impidiera descifrarlo.
-¡No me importa con quién estás!. ¡No la puedes…tienes que …hablar con Bill…que se encuentra en el patio tratando de espantar…
Más murmullos. Quienquiera que fuese el que estuviera hablando, o estaba hablando más alto o se estaba acercando. Esta vez Hermione estaba casi segura de que había escuchado dos voces masculinas claramente diferentes hablando al mismo tiempo antes de que Ginny los interrumpiera.
-¡OIGAN!. ¡DIJE QUE NO LA PUEDEN VER!- le escuchó Hermione gritar furiosamente a Ginny. Hubo un fuerte sonido sordo y entonces Ginny explotó-. ¡QUITA TUS MANOS DE ENCIMA DE MÍ, HIJO DE…BILL!- le escuchó Hermione a Ginny llamar a su hermano mayor mientras los pasos resonaban debajo de las escaleras-. ¡BILL!
Hermione sólo tuvo tiempo para darse cuenta de que Ginny no podía estar discutiendo con Fred y George porque ninguno de ellos pondría una mano encima de ella, jamás, cuando hubo un golpe en la puerta entreabierta y fue empujada por un hombre que ella nunca antes había visto. Instantáneamente, Hermione movió su mano debajo de su almohada en la que había descansado para agarrar la varita de Ron. Hubiera maldecido al hombre desconocido en donde estaba parado si Percy Weasley no hubiera entrado en la habitación al mismo tiempo que su mano agarró la varita.
-¡SALID!- gritó Hermione fuertemente al fruncir su ceño y ojos hacia Percy. Por su parte, Percy actuó como si no la hubiera escuchado. De hecho, ni siquiera miró a Hermione. Dio un paso al lado y dejó que sus ojos exploraran su viejo dormitorio mientras un tercer hombre entró por la puerta.
Hermione frunció su ceño furiosamente al Ministro de Magia mientras éste caminaba unos pasos hacia la cama y le daba una de sus sonrisas apaciguadoras. En vez de calmarla, todo lo que hizo fue enojarla aun más. Miró fija y silenciosamente a Cornelius Fudge por unos minutos y entonces fijó su mirada de ira sobre el pelirrojo que intentaba ignorarla-. ¡VETE AL INFIERNO; FUERA!- gritó ella.
-¿Sí?- declaró el hombre desconocido todavía parado al lado de la puerta mientras miró al Ministro y levantó una ceja, sorprendido.
-¡HABLO EN SERIO, PERCY!- rugió Hermione tan fuerte que hasta Fudge se alejó de ella-. ¡TÚ; TRAIDOR, EGOTISTA, INSIDIOSO!. ¿CÓMO TE ATREVES A PONER UN PIE EN ESTA CASA DESPUÉS DE LA MANERA EN LA QUE TRATASTE A TU FAMILIA?
-Espera un minuto-, indicó Percy, finalmente estimando necesario mirar a Hermione y admitir el hecho de que ella estaba hablándole.
Con un fuerte ruido, Fred se materializó del aire, cerca de la cama y enseguida apuntó su varita al trío inoportuno parado enfrente de él.
-¡NO TE ATREVAS A HABLAR CONMIGO, ASNO PRESUNTUOSO!- chilló fuertemente Hermione-. TIENES HASTA LA CUENTA DE 3 PARA SACAR TU PRETENCIOSO TRASERO DE MI VISTA- chilló ella al sacar la varita de Ron de debajo de la almohada y apuntándola directo al pecho de Percy-, ¡ANTES DE QUE TE MALDIGA Y DEJE INCONSCIENTE!
-Los Vocifeadores- murmuró Fudge para sí mismo mientras miraba boquiabierto la escena tomando lugar enfrente de él.
-La escuchaste- dijo Fred, virando su varita hacia su hermano-. Salte de su cuarto.
-¡UNO!- gritó Hermione.
-Éste es mi cuarto- gritó Percy ofendido.
-Ya no lo es- le informó Fred con una sonrisa entre dientes-. Ahora este cuarto es de ella y si no me equivoco, te pidió que te fueras. ¡ASÍ QUE SALE DE AQUÍ Y VETE AL INFIERNO!
-¡DOS!-continuó contando Hermione.
Profundamente ruborizado, Percy miró a su jefe como si buscando una respuesta de lo que debería hacer. Viendo nada excepto asombro en la cara de Fudge, Percy hizo la única cosa sensata que podía hacer.
-¡TRES!- rugió Hermione.
El Sr. Weasley y Bill aparecieron en el dormitorio justo a tiempo para ver a Percy virar la cola y correr dentro del pasillo, cerrando de golpe la puerta detrás de él para obstaculizar cualquier maldición que le siguiera. Desafortunadamente para Percy, George estaba esperándolo. Mientras hacía su rápido retiro, George sacó su pie hacia fuera e hizo tropezar a su hermano. Percy estuvo forzado a abandonar el papeleo que había estado cargando en sus manos para poder parar su caída. George se rió fuertemente entre dientes al mirar como su hermano mayor intentaba recoger los papeles y acumularlos en una pila sobre el piso. Antes de que Percy pudiera recopilarlos en sus manos nuevamente, George caminó hacia delante hasta que ambos de sus pies estuvieran firmemente plantados encima de los documentos del Ministro.
-¿Obtuviste otro Vocifeador, eh Perce?- le echó en cara George a su hermano mientras éste se levantaba-. ¿De cerca y personal esta vez?
-¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO AQUÍ ARRIBA?- gritó Ron mientras subía las escaleras, Ginny detrás de él-. ¿Qué está haciendo él aquí?- le preguntó Ron a George, tornando su cara en disgusto al decir 'él,' como si fuera una palabrota.
-Vino para acosar a tu novia- replicó Fred al salir del dormitorio y cerrar la puerta detrás de él.
-¿Novia?- cuestionó Percy cuando Ron lo miró amenazadoramente.
-Si le hiciste algo a ella, te juro que…- comenzó Ron antes de que su hermano lo interrumpiera.
-Si alguien estaba en peligro era este estúpido imbécil- rió Fred, apuntando a Percy con su varita-. Casi se orina cuando ella agarró tu varita y lo amenazó con maldecirlo hasta el olvido. Fue endemoniadamente brillante- continuó él con una risa.
-Ya te he visto enojarla, Ron- rió felizmente George-. Pero nunca la había escuchado gritar de tal forma.
-Bueno, quizás después del Baile de Navidad- rió entre dientes Fred.
-Si, esa fue bastante impresionante; ¿verdad?- dijo George con una risita-. Me recordó de una pelea que mamá y papá tuvieron acerca de…
-¡OH, CÁLLENSE!- gimió Ron a los gemelos aunque estaba mirando fijamente a Percy.
-Aún así, apuesto a que eso no fue nada comparado con los Vocifeadores que recibiste. ¿Verdad, Perce?- preguntó Fred.
-No sé de lo que estás hablando- respondió Percy, mirando a sus hermanos con cara recta y digna.
George miró los ojos de Fred y ambos se echaron a reír fuertemente por la confusión fingida de su hermano.
-Lo que hubiera dado yo por estar ahí y haberlo presenciado- rió George.
-¿De qué están hablando?- preguntó Ginny, luciendo tan confusa por los comentarios como lo estaba Ron.
-¿Ella no les dijo?- preguntó Fred con una sonrisa.
-Tu novia le ha estado enviando Vocifeadores a este imbécil al Ministro - rió a carcajadas George mientras apuntaba a Percy.
-Perkins nos lo dijo- añadió Fred.
-Él estaba ahí cuando el primero explotó- explicó George-. Tío afortunado. Pudo escuchar todo. Pero la verdad es que él no fue el único, ¿o si?- preguntó George a Percy.
-Ella lo programa perfectamente- dijo Fred, su cara llena de sincera admiración.
-Por supuesto- rió George.
-Explotó en el vestíbulo principal- explicó Fred.
-Justo después de que todos hubieran llegado al trabajo- añadió George.
-Le dijo varias cosas por haberte escrito una maldita carta- le informó Fred a Ron.
-Que tú nunca serías como él- dijo George.
-Lo llamó un…- comenzó Fred y entonces pareció parar para contemplar lo que iba a decir por un minuto-. Un tonto ambicioso; ¿no fue así Percy?
-Creo que fue un 'colaboracionista materialista'- sugirió George.
-No, fue un 'tonto materialista' y un 'insignificante, pretencioso colaboracionista'- corrigió Fred.
-Sí, así mismo- concordó George con una risa-. Y un 'codicioso y ladino espía'.
-Que cambió su familia por un trabajo prestigioso y un título imaginario- añadió Fred mientras todo el humor salía de su cara.
-Que es muy estúpido para darse cuenta que está haciendo el trabajo sucio de Tú-Sabes-Quién- continuó George.
-No, esa pequeña parte acerca de Tú-Sabes-Quién venía de segundo- le informó Fred a su hermano gemelo.
-¿Sabes?- replicó George-. Creo que tienes razón.
-Gran ingenio el que tiene- rió Fred.
-Se lo envió disfrazado como una tarjeta de Navidad- explicó George.
-En un sobre verde- añadió Fred.
-Justamente a la oficina del Ministerio.
-¿Cómo saben de ésto?- le preguntó Percy a los gemelos cuidadosamente.
-Y claro está, 'Percy el Perfecto' jamás abriría un correo de índole personal en el trabajo, así que explotó- explicó George, un instante antes de que él y Fred comenzaran a reírse a carcajadas.
-Ahí mismo, en el medio de la oficina de Fudge- rió fuertemente Fred-. Le dijo varias cosas por ser un imbécil.
-Y por arruinarle la Navidad a mamá- añadió George.
-Te llamó un estúpido engreído y santurrón ¿verdad Perce? Ah, no, espera, ése fui yo- le informó Fred a su hermano mayor con una sonrisa entre dientes.
-Sin embargo, si te dijo que deberías de estar avergonzado de ti mismo. Papá casi murió y no tuviste ni la decencia de visitarlo- explicó George.
-Dijo que estabas muy ocupado haciendo el trabajo de Tú-Sabes-Quién- añadió Fred.
-Sólo que ella no dijo Tú-Sabes-Quién; ¿o si Percy?- preguntó George, aunque sabía ya la respuesta.
-Oh no- contestó Fred-. Ella gritó su nombre. Justo ahí, en la oficina del Ministerio.
-Causó un alboroto aquello- rió entre dientes George-. O eso escuché.
-Personas gritando.
-¿Es verdad que Fudge casi se desmayó?- le preguntó George a Percy.
-Qué lástima que no te echaron del trabajo- silbó Fred a su hermano.
-Sabes qué Fred, creo que no deberíamos fastidiar mucho a Hermione, por ahora. Le debemos una por poner esto- dijo George apuntando a Percy-, en su lugar.
-Le debemos otra por lo que hizo con su pequeña mentor, Umbridge- añadió Fred.
-Eso fue endemoniadamente fantástico- rió George.
-Casi deseo haber estado en la escuela para presenciarlo.
-Casi.
-Adivino que Ickle Ronniekins tendrá que cargar con el sufrimiento ahora- dijo Fred.
-Él ya está acostumbrado. ¿Dónde está la gracia en eso?- preguntó George, su voz llena de pesar.
-Bueno, quizás una broma esporádica- sugirió Fred.
-O bromear a costa de ella- añadió George con una sonrisa pícara.
-Sí- concordó George-. No querríamos que pensara que no la apreciamos. Después de todo, esos Vocifeadores disfrazados están vendiendo como locos- añadió él, golpeando el papeleo en el se había estado parando-. Ya es hora de que te vayas- dijo él mirando fijamente a su hermano Percy con una expresión seria.
-Antes de que mamá llegue a casa- añadió Fred con una mirada propia-. No vale la pena que te encuentre aquí.
Percy no parecía saber qué hacer. No se movió para irse, así que Fred tomó cartas en el asunto con sus propias manos.
-Wingardium Leviosa- dijo Fred, mientras apuntaba su varita al piso. El papeleo que Percy había estado cargando un momento antes flotó en el aire y se quedó suspendido ahí.
Percy tampoco se movió para cogerlo, así que George estiró su brazo y lo agarró, entonces se lo tiró a la cara.
-No vuelvas- le advirtió él a su hermano mayor al arrojarle el papeleo.
-No escribas- añadió Fred.
-Olvídate de que nos conoces.
-Imbécil y presuntuoso.
-Ahora, salid de nuestra maldita casa- ladró George mientras ambos, él y su hermano, apuntaban sus varitas hacia el pecho de Percy.
Percy miró a Ron y a Ginny, que estaban completamente aturdidos, por unos segundos, y entonces desapareció con un 'pop.'
-Maldito engreído- insultó Fred casi sin aliento.
-Por suerte mamá no estaba aquí- dijo George.
-Algo extraño; ¿no crees?- le preguntó Fred a su hermano gemelo-. Lo que quiero decir es que él se haya aparecido cuando AMBOS mamá y papá están fuera.
-¿Crees que el Ministerio esté vigilando la casa?- cuestionó George.
-Supongo que tiene sentido- respondió Fred. Miró hacia Ginny y Ron por un momento y entonces a su gemelo nuevamente. De alguna manera fue capaz de comunicarle algo a George con esa mirada, aunque ninguno de los gemelos intentara manifestar lo que era.
-Ustedes dos- dijo Fred finalmente mientras miraba a Ginny y después a Ron. -Quédense dentro hasta DESPUÉS de que hayamos hablado con Papá.
-¿Por qué?- preguntó Ginny.
-Él todavía está allí adentro con el Ministro- dijo George, ignorando la pregunta de Ginny-. Y con Hermione.
-Me pregunto por qué no le ordenó a Fudge a que saliera de su cuarto también- pensó Fred en voz alta.
-Probablemente no quería darle una excusa para que despidiera a papá- replicó George.
-Aún así, han estado encerrados por mucho tiempo.
-¿Entonces, usamos los Oídos extensibles?- preguntó George.
-Accio oídos extensibles- dijo Fred al apuntar su varita hacia la escalera. En un abrir y cerrar de ojos, cuatro largos y vívidamente coloreados objetos vinieron volando por el pasillo para descansar sobre la mano extendida de Fred. Inmediatamente él los repartió entre sus hermanos y los cuatro se colocaron una punta en sus oídos para poder prestar atención a la conversación que estaba tomando lugar en el otro lado de la puerta.
-Los reporteros fueron una movida pícara- le escucharon decir a Bill-. Teniéndolos por los alrededores de la casa sacando fotos. Realmente inspirador. Tú sabías por supuesto que yo iría afuera a espantarlos. Lo que te dio la oportunidad perfecta para entrar secretamente.
-No sé de lo que estás hablando- la voz del Ministro replicó-. Ellos no vinieron conmigo.
-Pero sí les dijiste dónde podían encontrarla- indicó el Sr. Weasley, su voz traicionando ninguna emoción en lo absoluto.
-¿Yo?- le escucharon preguntar a Fudge, como si estuviera asombrado por la acusación. -Ciertamente no. Alguien en el Ministerio lo habrá insinuado sin querer, pero yo no sabría nada acerca de ello.
-Bueno, como puedes ver, ella está bien- dijo el Sr. Weasley-. Ahora le agradecería que dejara mi hogar.
-Vamos, Arthur- dijo una voz que ellos no reconocieron-. Sé razonable.
-No permitiré que la interrogues- replicó el Sr. Weasley, su voz finalmente tomando un timbre furioso.
-Sr. Weasley, está bien- le escucharon decir a Hermione-. No me molesta. Hablaré con él.
-Hermione, no tienes que...- dijo la voz de Bill.
-Sé que no tengo- le interrumpió Hermione-. Pero lo haré.
Su comentario fue recibido con silencio. Por un momento, Ron pensó que alguien había puesto un encantamiento silenciador en la habitación, pero entonces se dio cuenta de que los hubiera escuchado pronunciar el hechizo.
-Ves, Arthur- la voz de Fudge finalmente declaró-. Ella comprende cuán importante es ésto. Es una niña buena.
-Eso fue un grave error- murmuró Ron a sus hermanos con una sonrisa de satisfacción.
-No aprecio su tono condescendiente, Sr. Fudge- le escucharon responder a Hermione con dureza-. Ni tampoco me sentaré aquí y lo dejaré manejarme como si fuera una tonta de cinco años. Si eso es lo que tiene en mente, se puede ir ahora mismo.
-No…no, por supuesto que no- tartamudeó Fudge-. No quise decir que…eso es que…
-Le responderé todas sus preguntas- indicó Hermione-. Pero a cambio va a tener que hacer algo por mí.
-¿Y qué podría ser eso?- le escucharon preguntar a Fudge sospechosamente después de un silencio prolongado.
-Usted dejará libre a Viktor Krum.
-¡Espere un momento! Yo no seré ordenado por una…
-Usted lo dejará ir, Sr. Fudge- indicó Hermione de una forma definitiva-. De una manera u otra. Yo me aseguraré de ello.
-¿Me está usted amenazando?- preguntó el Ministro, ahora su voz tan baja que salía como un gruñido.
-Fue más una declaración de hechos, que una amenaza- le escucharon replicar a Hermione- pero la puede tomar de la manera que guste. De cualquier forma estaré hablando con usted o con los reporteros a quienes usted tan amablemente les reveló mi paradero. Lo que no haré es sentarme y mirar como manda a otro hombre inocente a Azkaban. O lo puede dejar ir ahora o puede esperar hasta después de que yo haya hablado con la prensa y les haya dicho a todos la víctima desafortunada que él es. Capturado por los Mortíferos; forzado a hacer sus deseos en contra de su voluntad; tirado a los lobos y usado como un chivo expiatorio por el Ministerio. Imagino que causará una batahola. Especialmente cuando el Ministerio búlgaro se involucre. Le sugiero que lo deje ir antes del partido. A menos que desee lidiar con todos eso fanáticos de Quidditch quienes, sin duda, lo acusarán de mantener a un hombre inocente en prisión con la intención de sabotear el chance que Bulgaria tiene para ir a la Copa Mundial.
-Snape tenía razón con respecto a ti- escupió entre dientes y furiosamente Fudge.
Ron no esperó a escuchar la respuesta de Hermione. Quitó la liga vívidamente coloreada fuera de su oído y la tiró al piso donde estaba parado. Entonces, sin decir una palabra a nadie, se viró y marchó fuera del pasillo. Fred y George intercambiaron miradas mientras Ginny observaba a Ron salir furioso por las escaleras. Los tres se pararon en silencio, mirándose los unos a los otros al escuchar la puerta del patio ser cerrada fuertemente.
-Estúpido- dijo Fred-Le dijimos claramente que se quedara adentro.
-Está enfadado por lo de Krum- trató de explicar Ginny.
-¡Mierda!- insultó George-. Quizás debas decirle que vuelva- le sugirió a Fred.
-¿Yo?; ¿Por qué no lo haces tú?- preguntó Fred.
-Hace poco que Mamá me curó el ojo. No quisiera tener otro golpe en el que me queda vivo.
-Ustedes dos son patéticos- dijo Ginny-. Yo lo traeré.
-No, nada de eso- replicó George, agarrándola por el brazo para impedirle que siguiera a Ron-. Mamá nos mataría si dejáramos que algo te pasara.
-Sólo estaré en el patio- dijo Ginny fuertemente al desatarse.
-No, yo iré- dijo Fred-. Tan sólo mantendré un ojo sobre él hasta que esté listo para entrar por su propia cuenta- le dijo a George-. Tú te que quedas dentro- le dijo Fred a Ginny.
Dándose cuento que no había razón por la cual discutir con ellos, como George obviamente se iba a quedar atrás y mirar cada uno de sus movimientos, Ginny estuvo de acuerdo-. Está bien.
-Y será mejor que le digan a Hermione que Ron está de mal genio cuando acabe allí- añadió Fred mientras caminaba hacia las escaleras-. Porque saben que es la única que será capaz de calmarlo.
