Capítulo 16

En las afueras...

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Maldito estúpido, Viktor Krum, insultó Ron en sus adentros mientras tiraba una piedra en el medio del estanque. Búlgaro imbécil, pensó él, arrojando la próxima aún más lejos. ¿Por qué tuviste que venir aquí y fastidiarlo todo? Si tan sólo te hubieras quedado en tu propia y maldita escuela adonde perteneces, nada de esto hubiera sucedido. Pero tenías que regresar a Hogwarts y actuar todo sociable con Hermione. No es suficiente que tengas todo lo que siempre he querido. Tenías que ir y tratar de robarla a ella también. ¿Y aún estás intentando puñeteramente; ¿ verdad? pensó Ron enfurecido mientras recostaba su hombro en contra de un árbol y divisaba el estanque.

Escarzo de rocas para lanzar, miró las ondas de la última piedra que había arrojado moverse en contra del banco fangoso y la superficie del estanque se tornó tranquila una vez más. Todo es un gran juego para ti; ¿cierto? Como si ella fuera algún snitch evasivo y dorado que puedes capturar si tan solo la persigues lo suficiente. Bueno, tengo noticias para ti, Vicky…estaré esperándote. Si vuelves a tocarla…ser golpeado en la cara por un bludger parecerá como un puñetero picnic comparado a lo que te haré yo.

Él sabía que ella estaba ahí, inclusive antes de que hubiera hablado, mas Ron decidió ignorarla. No quería hablar con ella. No quería hablar con nadie. Solamente deseaba que lo dejaran solo.

-Tus hermanos quieren que regreses a la casa- dijo Hermione mientras se acercaba a él.

-Se pueden ir a la mierda- ladró Ron, sin molestarse a virarse y verla.

No lo digas, se dijo Hermione. Éste no es el momento para darle lata acerca de sus insultos. Nada más le harás explotar, pensó Hermione con un suspiro-. Entonces necesitarás esto- dijo ella, moviendo su mano alrededor de su espalda para darle su varita. Ron miró su varita y la tomó de su mano. Sin querer moverse aún, Hermione envolvió sus brazos alrededor de su pecho y lo abrazó por detrás.

-No deberías estar afuera, Hermione- dijo Ron, pero con menos furia en su voz que antes-. Esos malditos reporteros probablemente están merodeando cerca.

Completamente sorprendido, Ron escuchó a Hermione dar una risita detrás de él y presionar el abrazo-. Pobre Harry- bromó ella mientras se inclinaba en el apretón y se presionaba firmemente a su trasero-. Tan sólo imagina cuán asombrado estará al ver nuestra foto plasmada en la portada del periódico de esta mañana. Ya puedo ver el titular, 'La Muchacha que Escapó engaña al Joven que Vivió.

-No es gracioso, Hermione.

-Es absurdo- dijo mientras se paraba en puntillitas y colocaba su mentón sobre su hombro-. Pero apuesto que Harry se enfurecería. Una vez que haya sobrepasado el choque de vernos juntos.

-No lo creo- dijo Ron, alejándose de ella.

-Vamos, Ron, no seas así- imploró Hermione-. No esperabas que permitiera que lo mandaran a prisión; ¿o si?

Así que sabe por qué estoy aquí afuera, pensó Ron, todavía sin poder mirarla-. No, supongo que no- admitió él finalmente.

-¿Entonces por qué estás tan disgustado?

-No quiero que lo veas- respondió Ron sin pensar.

-¿Quién dijo que lo iba a ver?- preguntó Hermione.

-Él querrá hablar contigo- indicó Ron-. Pedirte disculpas. Darte las gracias.

-¿Y?

-Te querrá ver- dijo él como si fuera la cosa más obvia en el mundo.

-Probablemente- admitió Hermione.

-No quiero que lo hagas.

-Entonces no lo haré- replicó ella rápidamente.

Tomado completamente fuera de guardia con su respuesta, Ron se viró y miró los profundos ojos castaños de Hermione.

-¿Qué quieres decir con que no lo harás?- preguntó él escépticamente, como si fuera una trampa.

-Quiero decir que no lo veré- indicó Hermione calmadamente, sin que su cara traicionara cualquier emoción.

-¿Nunca?- preguntó Ron mientras fruncía su ceño sospechosamente.

-Bueno…no creo que te pueda prometer eso- admitió Hermione honestamente-. Pero- añadió ella cuando lo vio enfadarse-, no lo veré de nuevo hasta que estés de acuerdo con ello.

-¿Qué tal si nunca esté de acuerdo con ello?

-Entonces supongo que no lo veré nunca- replicó ella.

-¿Por qué?- preguntó Ron con incredulidad.

-¿Por qué que?

-¿Por qué estarías de acuerdo con ello?- cuestionó él.

-Porque te amo idiota- indicó Hermione mientras su apariencia calmada se vino abajo finalmente y ella le sonrió a pesar de si misma-. Porque no quiero herirte o enfadarte, o verte celoso por nada- trató de explicar.

-No es nada- respondió él amargamente.

-Es nada, Ron- indicó Hermione, su voz tomando una nota de irritación-. Pero hasta que realices eso, me quedaré lejos de él. Tienes mi palabra. No veré a Viktor Krum nuevamente hasta que te des cuenta de lo tonto que estás siendo.

-¿TONTO?- gritó él furiosamente-. ¿Crees que estoy siendo tonto?

Hermione tuvo que morder su labio para evitar sonreír. No podía impedir pero hallar su angustia entrañable-. ¿En este caso en particular? Sí- le informó ella.

-Primero me llamas estúpido y entonces te… ¿te ríes a costa mío?- preguntó Ron ofendido.

-¿Estás demente?- preguntó Hermione mientras combatía su propia furia. Estar inseguro acerca de Viktor era una cosa. El hecho que de verdad creía que lo estaba ridiculizando cuando él estaba enojado era otra-. No me estoy riendo de ti.

-Te veo morder tu labio para aguantar la risa.

-Oh, por el amor de Dios, Ron.

-¿Crees que esto es gracioso?- dijo él miserablemente.

-Por supuesto que no- gritó ella.

-¿Entonces por qué estas sonriendo?- demandó saber Ron.

-Porque, maldita sea, eres tan adorable- contestó Hermione, ya sin tratar de esconder el hecho de que estaba molesta.

-¿QUÉ?

-Me oíste. Eres adorable. Enfurruñado aquí afuera, todo preocupado y enojado acerca de algo que es absolutamente ridículo- dijo ella.

Ron abrió su boca para decir algo, pero pareció pensarlo mejor. Cerró sus labios fuertemente y se conformó con darle una mirada incrédula.

-Te enfureciste por nada- indicó Hermione irritablemente-. Tus hermanos tienen miedo de confrontarte.- Aunque nunca lo admitirán, pensó ella para sí misma-. Así que me mandan dentro de la guarida del león para hacerlo por ellos. Claro está, sabían que tú no me ibas a herir, y rugimos el uno al otro tan frecuentemente que es cosa cotidiana. Pero no quiero rugirte. No me gusta verte disgustado e inseguro. No deseo pelear contigo. Todo lo que quiero hacer es envolver mis brazos alrededor tuyo y besarte hasta que te des cuenta que estás siendo un estúpido. Es por eso que estoy mordiendo mi labio y aguantándome. Porque si no lo hago, estoy propensa a saltar sobre ti- admitió ella-. Pero…no deseo hacerlo aquí afuera, en lo abierto. Especialmente con todos esos reporteros que andan en secreto por los alrededores. Así que por favor, Ron- imploró Hermione mientras extendía su mano y tomaba las de él en las suyas- ¿regresa a la casa?

-Eres increíble- indicó Ron. No sabía si debería estar insultado o halagado por lo que ella había dicho.

-¿Es eso algo malo?- preguntó Hermione.

-No estoy seguro aun- admitió él.

-¿Todavía estás bravo conmigo?

-No estoy seguro acerca de eso tampoco.

-¿Vendrás adentro?- preguntó ella.

-¿Estás planeando en besuquearme si lo hago?- preguntó él, todavía inseguro si era una artimaña de las suyas para llevarlo a la casa. ¿Y qué si lo es? Preguntó él. No la rechazaría de manera alguna.

Ron observó como una malvada sonrisa cruzaba sus labios-. En efecto- respondió Hermione mientras tomaba un paso hacia él-. Estoy planeando en besarte a toda costa. Aquí afuera, ahí adentro, ya no me importa tanto.

Al ella avanzar, Ron caminó hacia atrás inconscientemente y halló que su retirada era detenida por el árbol en el que se había recostado antes. No que quisiera escapar, la verdad. Solo que su respuesta lo había tomado por sorpresa. Había estado casi seguro que su oferta no era más que parte de una estrategia diseñada para llevarlo a la casa. Ahora se daba cuenta que había estado equivocado y que quizás ella había estado seria al decir que era adorable.

Súbitamente Hermione cerró la distancia entre ellos y Ron la sintió presionarse en contra sí, sujetándolo al árbol. Sin decir una palabra, ella lo miró adentro de sus ojos.

DEMONIOS, pensó él, hipnotizado por sus labios. Cerró sus ojos en un intento de escapar la atracción que causaban.

-¿Hermione?- preguntó él, sus ojos aún fuertemente cerrados.

-¿Si?- contestó ella suavemente.

Empujando su mano profundamente dentro de su bolsillo, Ron excavó en su interior y sacó un contenedor plástico y se lo dio-. Dije que te iba a besar por un largo tiempo, no a tener sexo.

-No puedes culpar a un tío por el intento- dijo él, abriendo sus ojos finalmente y dándole una sonrisa descarada.

-No, supongo que no puedo- replicó Hermione con una risita-. No cuando da la casualidad que el tipo eres tú. ¿Entonces?- preguntó ella, sus ojos brillantes fijados en los suyos-. ¿Aquí afuera?

-No- dijo Ron, alejándola de él. Notó como su expresión cambió de entretenimiento a sorpresa, aunque ella procuró ocultarlo rápidamente-. No creo que sea una buena idea…eh…distraerse aquí afuera- explicó Ron, tomando su mano y guiándola hacia la casa.

-Si tú lo dices- dijo Hermione mientras le permitía guiarla por el camino que los apartaba del estanque-. Sin embargo, un poco de privacidad hubiera sido agradable. Hay muchas personas en tu familia. Nunca tendremos una oportunidad para estar verdaderamente solos; ¿sabes? Alguien está destinado a caminar y encon…- Ron paró tan abruptamente que ella chocó con su espalda-. ¿Ron?. ¿Pasa algo?

-¿Escuchaste eso?- murmuró él.

-No…- contestó Hermione mientras siguió su vista a la hierba alta a su derecha. No se había dado cuenta cuán cubierto de vegetación estaba el campo al marchar al estanque a traerlo. Al sentir a Ron apretarle la mano, su corazón comenzó a latir frenéticamente dentro de su pecho.

-Aquí- dijo Ron mientras le soltaba la mano y alcanzaba su bolsillo nuevamente. Rápidamente sacó la varita de ella y la presionó en su mano-. La saqué de tu maleta hace varias horas. ¿Puedes correr?- murmuró él.

Ella no tuvo la oportunidad de responderle. Asustada por el sonido ruidoso generado por un grupo de pájaros tomando vuelo en el campo al lado de ellos, Hermione saltó e instantáneamente se viró para ver cuál era la conmoción.

Ron, que estaba enfrente de ella, su propia varita ahora apuntada a la hierba, empujó a Hermione detrás de él-. ¡Vete!. ¡Ahora!- gritó él, empujándola hacia la casa.

Pero ella no podía irse. Parecía estar arraigada al lugar. Hermione se quedó en su sitio detrás de él; silenciosa; con los ojos abiertos de par en par; esperando.

-¡Hermione!- murmuró Ron con urgencia, tratando de llamar su atención-. ¡VETE! Yo detendré quienquiera que sea.

Esta vez Hermione lo miró directamente y sacudió su cabeza, rehusando a marcharse. Ella vio el miedo en sus ojos tornarse en furia.

-Demonios- silbó él.

-Cállate- murmuró Hermione-. No te voy a abandonar.

-¡Mierda!

-Ron, no insultes.

Él la miró con los ojos abiertos engrandecidos-. ¿Estás bien de la cabeza? Estamos desconectados de la casa por un campo que probablemente está lleno de Mortífagos, quienes van a atacarnos en cualquier minuto, y tú estás preocupada…por mis…insultos?

-Bueno, los insultos no te van a ayudar- gritó Hermione irritablemente.

-¿Entonces qué sugieres?

-O corremos hacia la casa juntos, o nos quedamos y peleamos lo que sea que se nos acerque. Pero no te voy a dejar solo para…

-O- dijo Ron, mirando la hierba enfrente de ellos-, atacamos primero.- Antes de que Hermione tuviera la oportunidad de procesar lo que él había dicho u oponerse a ello, Ron se lanzó dentro del campo.

Hermione se quedó parada por un momento, completamente horrorizada, su boca abierta debido al choque.

¡ESTÚPIDO, MALDITO IMBÉCIL! Esas fueron las primeras palabras que emergieron de su mente después de observar a la hierba alta tragárselo. ¿Qué es lo que está pensando? Corriendo dentro de un campo lleno de Mortífagos, se preguntó ella misma mientras se sumergía detrás de él. Será mejor que rece que lo encuentren primero que yo, pensó al perseguirlo.

Estaba segundos detrás de él, pero ella no conocía el área de igual manera que Ron y la hierba estaba tan alta que Hermione era incapaz de ver cuál camino había tomado. Como Ron tenía 6 pies de altura ahora, sino más, esto era una novedad inesperada. Hermione estaba comenzado a sospechar que el campo estaba encantado, quizás en un intento para mantener muggles fuera de la Madriguera. La hierba ciertamente no había lucido tan gruesa desde el camino. Pero ahora que estaba adentro, era mucho más tupida y alta de lo que hubiera sospechado. De hecho, estaba tan tupida que de pronto se dio cuenta que si iba más adelante, había una buena posibilidad de perder el camino. Como no tenía idea en dónde andaba Ron, no le quedaba más remedio que parar de correr y escuchar, con la esperanza de que a menos sería capaz de oírlo moverse por algún lugar delante de ella. Desafortunadamente el campo estaba absolutamente silencioso, lo cual sólo consolidaba su sospecha de que efectivamente había una clase de hechizo sobre el mismo.

Esto complica las cosas, pensó Hermione, mirando sobre su hombro en la dirección que había venido. Sabía que el camino estaba directamente detrás de ella, lo que significaba que la Madriguera se hallaba detrás de ella y para la izquierda. No puedo arriesgar a perderme aquí, pensó Hermione mientras miraba al cielo y trataba de usar el sol para aclimatarse con sus alrededores. ¡DEMONIOS! Insultó ella, mientras se daba cuenta que no iba a funcionar. Sabía lo que tenía que hacer, pero ¿se atrevería a hacerlo. ¿Valía la pena ser expulsada? Podría retornar a la casa, pero eso implicaría dejar a Ron aquí afuera, solo. No, no iba a hacer eso.

Con un suspiro, Hermione colocó su varita en la palma de su mano y pronunció un hechizo-. Guíame- dijo ella, causando que varita se virara en su mano y apuntara al Norte, lo cual le daba a conocer que la Madriguera estaba localizada al Norte y un poco al Oeste de donde estaba parada.

Bueno, adiós a lo de no usar magia, pensó ella mientras comenzaba a moverse cautelosamente hacia delante. Será mejor que este campo esté lleno de Mortífagos, porque sino lo está, y me expulsan por estar ayudándote a perseguir a un zorro o a otro maldito pájaro, te MATARÉ, Ron Weasley.

Mientras Hermione lentamente forzaba su camino dentro del campo, no podía evitar pero notar la calma espeluznante que la rodeaba. No había ruido alguno. Ningún movimiento tampoco. A pesar del hecho de que había una ligera brisa soplando, la hierba no estaba balanceando en lo absoluto. Inclusive sus propios pasos parecían algo sordos.

-¿Dónde está?- murmuró Hermione para sí misma mientras estudiaba el campo. En alerta y tensa, su varita apretada fuertemente a su mano, Hermione comenzó a considerar la aparición para llegar a Ron. Claro está, si trato de aparicionar a cualquier lugar, sería de regreso a la Madriguera donde puedo pedir ayuda, pero no puedo dejarlo solo aquí afuera. Y si uso la aparición de nuevo, de seguro que me expulsan. ¿Qué tal si estamos aquí afuera persiguiendo nada? se preguntó ella.

Hermione fue asustada fuera de sus pensamientos, cuando la hierba a su izquierda se movió. Inmediatamente se dio la vuelta y frunció su ceño al lugar mientras afilaba sus oídos por algún otro sonido de movimiento. Eso fue nada, se dijo a sí misma mientras tomaba un silencioso paso hacia delante. Hermione apuntó su varita al sitio de donde el ruido había provenido y estaba a punto de echar un hechizo inmovilizante, cuando fue cegada por un destello brillante de luz blanca.

Se cubrió sus ojos e instintivamente tomó unos pasos hacia detrás cuando escuchó un tarareo deprimido que parecía fuera de lugar. Cuando el sonido cesó abruptamente, Hermione oyó un gruñido ronco y un ruido estremecedor que era indudablemente el resultado de algo largo siendo golpeado al suelo. Se dio cuenta que esa cosa larga era de hecho una persona, cuando los escuchó gruñir por el impacto que expulsó todo el aire de sus pulmones.

Parpadeando para eliminar los residuos que todavía nublaban su visión, la primera cosa que Hermione vio fue su pelo rojo. Con una ola de alivio, Hermione realizó que el sonido gruñente que había escuchado provenía de Ron mientras él empujaba a un hombre a la superficie. Todavía estaba extendido sobre el hombre, sujetando sus hombros al suelo con sus rodillas. Hermione podía escuchar al hombre jadear desesperadamente al tratar de retomar el aire que había sido sacado de su cuerpo por la fuerza de la caída.

-¡RON!- gritó Hermione, corriendo detrás de él para salvar a la carnada. Lo que distinguió la asustó. No tenía sentido. El hombre sujetado al suelo no podía haber sido unos pocos años mayor que Ron y ella misma. Lucía tan joven; tan pálido. Sus ojos no eran los ojos de un Mortífago. No estaban llenos de odio y malicia. Estaban llenos de…miedo. Arrodillándose al lado del hombre, que estaba claramente demasiado aterrorizado para aunque sea intentar luchar. Hermione extendió su mano y sujetó su brazo. Rápidamente forzó la manga de su camisa hacia arriba para estudiar la piel de su antebrazo.

-No es un Mortífago- dijo Hermione, soltando su brazo y mirando a Ron, quien continuaba observando amenazadoramente al hombre que había inmovilizado al suelo.

-¡RON! Él no es un Mortífago.

-Trató de maldecirte- gruñó Ron-. Lo vi. Te cegó con un hechizo.

-No era un hechizo- dijo Hermione al inclinarse y recoger algo sobre el suelo-. Era una cámara- explicó ella aguantándolo por una correa de cuero y dejándola balancear en el aire para que él la percibiera-. Bebe ser uno de esos reporteros a los que Fudge les dio propina.

El hombre detenido en el suelo asintió frenéticamente con su cabeza-. Si- estuvo de acuerdo él al mirar a Hermione, sus ojos aún ensanchados-. …el Diario el Profeta.

-¡MALDITA SABANDIJA!- gritó Ron, pero incluso al hacer esto levantó su peso del pecho del hombre, permitiéndole tomar una decente respiración-. Acechando por la hierba, espantando la luz del día- gruñó Ron-. Eres afortunado que TODO lo que hice fue saltar encima de ti.

-¡ESTÁN AQUÍ, PAPÁ!- gritó Bill mientras venía estrellándose a través de la hierba, parándose de súbito enfrente de ellos. No podía evitar pero mirar fijamente a su hermano menor, que estaba sentado encima de un extraño, mirándolo amenazadoramente.

-Ron…Hermione… ¿están bien?- preguntó el Sr. Weasley al separar la hierba y entrar en la depresión que Ron había creado cuando chocó con el reportero. Jadeando duro, el Sr. Weasley se inclinó hacia delante y reposó sus manos sobre sus rodillas para intentar retomar su respiración.

-Sí- contestó Hermione.

-¿Qué demonios…estaban ustedes dos…pensando…- preguntó el Sr. Weasley, sus ojos saltando de Hermione a su hijo-, …husmeando por dentro de este campo?

-No husmeamos- dijo Ron defensivamente al soltar al reportero y levantar a sus pies-. Escuchamos un ruido cuando íbamos de vuelta a la casa.

-Alguien nos estaba siguiendo- interpuso Hermione.

-¿Así que van estrellándose dentro del campo a confrontarlos?- cuestionó el Sr. Weasley, irguiéndose a su altura total.

-¡Tú!- dijo Bill, mirando al reportero aún encogido sobre el suelo-. Ya te advertí que te largaras-. Sin decir otra palabra, Bill estiró su mano y agarró la cámara de la mano de Hermione. El reportero jadeó fuertemente cuando Bill abrió la parte de atrás y sacó la película, exponiéndola a la luz.

-¡OIGA! Eso es…- Pero lo que era, el reportero nunca pudo terminar de decirlo.

-Te dije claramente que NADA DE FOTOS- gritó Bill al hombre, mientras arrancaba la película completamente fuera de la cámara y lo desterraba con su varita. Después de que la película desapareció, Bill lanzó la cámara al suelo.

-¿Qué tal si no hubiera sido un reportero?- regañó el Sr. Weasley-. ¿Qué tal si hubieran sido Mortífagos? Hubieran podido ser asesinados.

-Nos hubieran matado igual de fácil si nos hubiéramos quedado parados esperando a que ellos nos atacasen primero- dijo Ron irritablemente-. Por lo menos de esta manera los podíamos sorprender.

-Sólo espera a que tu madre se entere de esto. Ella te va a matar.

-No si yo lo hago primero- murmuró Hermione respirando fuertemente. Bill fue el único que la escuchó, evidente por la sonrisa que trató de ocultar rápidamente.

-¿De verdad que no le vas a decir, o si Papá?- gimió Ron.

-No se lo puedo esconder- refunfuñó su padre, sabiendo que acabaría compartiendo la culpa-. Ustedes dos corriendo medio armados, usando magia en el medio de este fangoso campo…

-Nosotros no usamos ninguna mag— comenzó a protestar Ron y entonces se detuvo abruptamente. Se viró alrededor para mirar a Hermione, que lo estaba observando furiosamente-. ¿Lo hiciste?

-Por supuesto que lo hice- acusó ella mientras fruncía su ceño y ojos aún más-. ¿Qué es lo que estabas pensando, corriendo de esa forma? Me espantaste y asustaste cuando no te pude encontrar. No podía arriesgarme a perderme, así que hice un hechizo.

-¿Perderte?- preguntó Ron como si la idea fuera ridícula.

-El campo está encantado- le gritó ella.

-Sí, lo sé- replicó Ron.

-Bueno, pues yo no. Lo hubieras mencionado antes de irte. Ah, olvídalo. ¿Qué caso tiene?- preguntó ella sarcásticamente mientras movía sus manos en el aire-. Que alguien me diga el camino a la casa- demandó Hermione, alejándose de Ron-. Terminé de hablar contigo.