Capítulo 17

Una disputa...

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Siendo leal a su palabra, Hermione se rehusó a hablarle a Ron mientras el Sr. Weasley los guiaba de regreso a la casa. Ron trató de entablar una conversación con ella una o dos veces, pero fue desairado con un furioso resoplido después de cada intento.

A Bill le fue difícil contener la risa mientras caminaba al lado de su hermano. Había escuchado acerca de sus disputas, pero nunca antes había presenciado una en el proceso. Por supuesto que los había visto discutir, pero esto…esto era algo completamente diferente. Cada vez que Hermione le refunfuñaba, le recordaba a un dragón enfurecido. Tendré que escribirle a Charlie, pensó Bill. Le encantará. Es claro que ella está lo suficientemente furiosa como para espirar fuego. Quizás él le pueda dar a Ron algunos consejos, rió Bill para sí mismo mientras miraba la cara de su hermano menor endurecerse con determinación. Evidentemente, Ron se había armado de coraje para tratar y hablar con Hermione por una última vez antes de que alcanzaran la casa. Pobre tío, pensó Bill al colocar su mano sobre el hombro de Ron y sacudir su cabeza. No tiene idea alguna de por qué ella está tan agraviada. Haciéndole caso a la advertencia de su hermano, Ron aflojó el paso y miró silenciosamente a Hermione abrir la puerta y entrar furiosa por el patio trasero.

En cuanto entraron al patio, el Sr. Weasley y Bill pararon de caminar y comenzaron a murmurar entre sí. Inseguro si debería seguir a Hermione o eludirla, Ron miró a su padre. El Sr. Weasley inclinó su cabeza en dirección a la casa sin vacilar y le dejó saber a su hijo que debía entrar.

Ron respiró profundo y entró a la cocina, justo a tiempo para ver a George asir una carta de encima de la mesa y agitarla debajo de la nariz de Hermione.

-Tienes correo- le informó.

-¡BASTA!. ¡Vete a la mierda!- gritó Hermione al arrebatarle la carta de su mano y picarla a la mitad.

-¿Ni siquiera la vas a leer?- preguntó Fred, incapaz de esconder su asombro.

-No necesito leerla- gritó Hermione airadamente-. Sé lo que dice. Es la misma maldita carta que Harry recibió cuando Dobby hizo un hechizo flotante en su cocina.

-¿Hermione?- preguntó Ron, desconcertado por su conducta. Primero había maldecido y entonces había destrozado una carta oficial del Ministerio sin quisiera mirarla. Ninguna de las dos siendo cosas que Hermione normalmente haría.

-¿Qué?- demandó ella mientras se viraba para mirarlo.

-¿Estás…bien?- preguntó mientras estrechaba su mano para tocar la suya. Antes de que sus dedos siquiera la tocaran, ella los retiró violentamente.

-¡NO!- gritó ardorosamente al darle la espalda.

-Oh; ¿ésta es mi culpa?- preguntó Ron, tan molesto que no notó a su padre entrar a la cocina.

-DESDE EL PRINCIPIO fue tu culpa, Ron- gritó Hermione.

-OOOoo. ¿Problema en el Paraíso?- rió por debajo Fred.

-¿Ya?- preguntó George con una sonrisa acorazonada.

Ni Ron ni Hermione escucharon los comentarios de los gemelos. Estaban demasiado concentrados el uno en el otro para escuchar, menos aún para reconocer a alguien más en el cuarto.

-No es mi culpa que hayas usado magia- gritó Ron, ahora su voz profunda y furiosa.

-No hubiera tenido que usar magia si tú no hubieras corrido dentro de ese campo.

-No te pedí que me siguieras- vociferó Ron de vuelta-. De hecho, te pedí específicamente que volvieras a la casa. Si tan solo hubieras hecho lo que te dije que hicieras, maldita sea, nada de esto hubiera sucedido.

-Sabías que te iba a seguir- gritó Hermione, su rostro rojo de cólera.

-Pero no sabía que ibas a formar hechizos mientras lo hacías.

-No te podía encontrar, Ron. ¿Qué tal si me hubiera perdido ahí?

-No te hubieras perdido- gritó Ron fuertemente-. Yo sabía donde estabas todo el maldito tiempo.

-Bueno, yo no sabía eso- le rugió Hermione-. Porque no te molestaste en decírmelo. Tan sólo me ordenaste a que regresara a la casa y desapareciste.

-¿ORDENARTE?- ladró Ron con un airado asombro-. No te ordené a que hicieras nada. Hubiera sido una maldita pérdida de tiempo; ¿o no? Porque eres demasiado terca como para hacer ALGO que te pida.

-¿TERCA?- gritó Hermione mientras apretaba sus puños a su lado.

-Vayámonos, muchachos- dijo el Sr. Weasley silenciosamente mientras agarraba a Fred y a George por los brazos y los empujaba fuera de la cocina.

-Pero papá…- trató de protestar Fred al ser arrastrado dentro de la sala en contra de su voluntad.

-¿Por qué es que conviertes todo en un maldito concurso para ver quién es el que tiene el albedrío más fuerte?- escucharon la voz levemente apagada de Ron gritar fuertemente.

-Por lo menos los podemos oír todavía- murmuró George mientras le sonrió a su hermano gemelo.

-Eso no es verdad- escucharon a Hermione protestar.

-Oh, sí que lo es- gritó Ron-. Constantemente me dices qué hacer. Pero si te pido que hagas algo me ignoras y ahora… ¡AHORA ME ACUSAS DE CONTROLARTE!

-Tiene razón ahí- rió Fred.

-Suficiente- dijo el Sr. Weasley, agitando su mano hacia la puerta de la cocina y protegiendo el cuarto para impedir que los gemelos escucharan alguna otra cosa.

-Au, vamos papá- lloriqueó George.

-George, busca a tu hermana y ayúdale a empacar- dijo el Sr. Weasley-. No es bueno quedarse aquí si están vigilando la casa- murmuró él después de notar la mirada confusa sobre la cara de su hijo-. Cuando termines con Ginny, ve y empaca tu baúl.

-¿Padre?. ¿Dónde está Bill?- preguntó Fred, dándole una mirada interrogativa.

-Tuvo que hacer un mandado. Volverá en un minuto- les informó el Sr. Weasley-. Ahora ve a empacar- le dijo a George-. No, Fred- añadió él cuando ambos gemelos comenzaron a caminar hacia las escaleras-. Tú te quedas aquí. Necesito hablar contigo por un momento.

-Nunca te he acusado de tratar de controlarme- Hermione le gritó a Ron.

-¡Sí que lo has hecho!- rugió Ron, su cara llena de rabia-. Acabas de decir que te ordené maldita sea.

-Lo hiciste.

-¡NO, NO LO HICE!- gritó Ron airadamente-. Todo lo que hice fue pedirte que regresaras a la casa. Cuando te rehusaste, lo acepté.

-Lo aceptaste y entonces intentaste plantarme- silbó Hermione.

-¿PLANTARTE?- gritó Ron con incredulidad.

-¿Crees que no sabía lo que estabas haciendo? Estabas esperando que regresara a la casa cuando no te pudiera encontrar.- Y por poco funciona, pensó, echando humo interiormente.

-¿Has perdido tu mente por completo?- preguntó Ron al mirarla boquiabierto-. Nunca he tratado de plantarte.

-¡OH, SI QUE LO HAS HECHO!- gritó Hermione-. Sólo porque no te lo he mencionado, no quiere decir que he fallado en notar el hecho de que AMBOS tú y Harry trataron de dejarme en Hogwarts después de que Harry tuvo la visión acerca de Sirius. 'Ron y yo…continuaremos adelante, y Hermione se puede quedar con ustedes tres…'- citó ella furiosamente.

-Yo no dije eso- le informó Ron-. Harry lo hizo. No tuve nada que ver con eso.

-Sé quién lo dijo- declaró Hermione-. Tú no te opusiste o intentaste convencerlo de lo contrario. ¿O si?

-No tenía que hacerlo- gritó Ron rápidamente-. Sabía que no había manera de que te quedaras detrás.

-Pero te hubiera gustado.

-Obvio- admitió él-. Pero no te pedí que lo hicieras; ¿o si? Y no fue de la manera que lo haces ver. Harry nada más estaba tratando de…

-Sé lo que estaba tratando de hacer y no lo permitiré. No voy a dejar que ustedes dos me empujen a un lado para mirar cómo toman todos los riesgos. No quiero que me protejan.

-¡PUES BIEN, QUÉ LASTIMA, MALDITA SEA!- gritó Ron-. Porque yo te voy a proteger y no hay nada que puedas hacer acerca de ello. Así que es mejor que te acostumbres, Hermione.

-¡ARRGGHHH! Eres la persona más exasperante que he conocido- gritó Hermione al virarse y golpear su muñeca sobre la mesa de la cocina para descargar su frustración.

En vez de darse la vuelta para encararlo de nuevo, Hermione mantuvo su espalda hacia Ron y miró fuera de la ventana de la cocina silenciosamente. Él la observó tocarse la muñeca y correr suavemente sus dedos sobre el golpe que se había dado con la mesa. Era obvio que había usado más fuerza de la intencionada y se había herido. Ron se le había acercado por detrás y estaba a punto de insistir que le dejara ver su brazo cuando ella volvió a hablar-. ¿Qué estaba supuesta a hacer si algo te pasaba en ese campo? preguntó Hermione, su voz débil y dolorida.

Ron suspiró fuertemente y tomó un momento para eliminar lo que quedaba de su propia ira antes de alcanzarla. Cuando agarró su brazo, Hermione se tornó para verlo con lágrimas en sus ojos.

Ron no mencionó palabra, porque no había nada que pudiera decir. No había respuesta para esa pregunta en particular. Por lo menos no una respuesta que él pudiera manifestar. Se había preguntado a sí mismo cuestiones similares mientras ellos estaban encerrados en la Sala del Hospital en Hogwarts, y hasta ahora no había sido capaz de hallar una. Todo lo que sabía con seguridad era que la idea de que algo horrible le pasara a ella lo aterrorizaba. Obviamente, ella sentía lo mismo. Ron lo podía ver en sus ojos. Esto es de lo que se trata, pensó él. Ella está intentando usar su furia para ahogar su miedo.

En vez de hablar y arriesgar a decir algo errado, Ron sólo aló su mano suavemente y le señaló para que se le acercase. Fue un gesto pequeño, pero era toda la invitación que ella necesitaba. Hermione caminó hacia delante casi inmediatamente y dejó recostar su cabeza en el pecho de Ron mientras él la unía en contra suyo para abrazarla.

-No fue mi intención asustarte- dijo él cariñosamente, en un intento de calmarla-. Y no deseaba plantarte. De veras que sabía donde estabas todo el tiempo. Supuse que sabías donde yo estaba también- admitió él, mientras la abrazaba fuertemente-. Pero…no voy a disculparme por tratar de protegerte. Mantenerte a Harry y a ti a salvo siempre será mi primera prioridad.

-Lo sé- suspiró Hermione-. Eres quien eres y te amo por ello. Pero debes entender que no puedes defenderme de lo que está por venir. Te guste o no, estamos atrapados en el medio de esta guerra y tendremos que pelear por salir. No puedes luchar mis batallas como si fueran las tuyas propias. No puedes pelear las de Harry tampoco.

-Eso lo sé- admitió Ron a regañadientes-. Me doy cuenta que tengo que dejar que tomes tus propias decisiones y que pelees tus propias batallas, pero eso no quiere decir que tenga que gustarme. Odio esto, Hermione. De veras que sí. Pero estoy tratando; ¿sabes? Le pedí a Ginny que se quedara en Hogwarts esa noche. No te lo pedí a ti. No te hubiera dejado atrás. Sabía que Harry te necesitaba. Me arrepentí de esa decisión…después de lo que sucedió. Quiero decir que…por poco te mueres, pero…sino hubieras estado allí…bueno, tan solo estoy feliz de que por lo menos estuvieras ahí con Harry.

-No hagas eso- dijo Hermione, alejándose y mirando a Ron tristemente-. Ya hemos pasado por esto. Tú estuviste ahí para Harry.

-No cuando importaba- murmuró Ron.

-¡Basta!- demandó Hermione-. Ésa no es la verdad y tú lo sabes. No fue tu culpa que nos hayamos separado, pero funcionó para nuestro beneficio. Hiciste lo mejor que pudiste y sacaste a Ginny y a Luna del camino antes de que te dieran con el hechizo. No puedes culparte por eso. No le fallaste a nadie.

-Um hum- murmuró él, mirando el piso.

-En serio, Ron. Si vas a culparte por ser herido, entonces me tienes que culpar a mí también- le informó Hermione-. Hubiera podido inmovilizar a Dolohov o haberlo aturdido. Sabía una maldición que funcionaría, pero quería ver lo que un Encantamiento Silenciador podía hacer. Si no hubiera estado tratando de probar que los encantamientos podían ser usados defensivamente, él nunca me hubiera atrapado. Aunque todavía creo que funcionarán…los encantamientos quiero decir. Obviamente no un Encantamiento Silenciador. Bueno, no de la manera que había esperado, pero…

-¿Hermione?- interrumpió Ron cuando vio sus ojos arder con emoción y se dio cuenta que iba a llevar la conversación en una dirección completamente diferente. Una en la cual no quería pensar ahora mismo.

-¿Si?- contestó ella, incluso al seguir contemplando otros encantamientos que pudieran ser potencialmente efectivos en una lucha.

-Prométeme que no tratarás de hacer un experimento con encantamientos durante una lucha verdadera- dijo Ron-. Quiero decir que durante las reuniones de E.D. es una cosa, pero no en contra de…V-Voldemort o sus amigotes.

-¿Puedo intentar transfigurarlos?- preguntó ella para evitar darle una respuesta.

-Si eso funcionara; ¿no crees que McGonagall nos hubiera enseñado cómo hacerlo?- contestó Ron.

-Supongo que sí- admitió Hermione-. ¿Ron? Sabes que no trato de ignorarte a propósito; ¿cierto? Quiero decir que, no estoy tratando de ser testaruda o algo parecido. Si fuera un concurso de albedríos, ninguno de nosotros hubiera ganado, porque tú eres tan terco como yo- le informó ella-. Sé que normalmente eres el que cede y eso no es justo. Sé que tengo que inclinarme un poco. Lo trataré, lo juro, pero…es duro. Tengo miedo que si cedo una pulgada…tú y Harry se alejarán de mí.

-Nosotros no hubiéramos llegado tan lejos sin ti, Hermione- replicó Ron-. Ambos, Harry y yo sabemos eso. Mira- dijo él, observándola con cautela-. Sé que has pasado los últimos cinco años encargándote de nosotros y no es algo que puedes parar de hacer. Pero tienes que moderarlo un poco, especialmente con Harry. Sé que estás preocupada, pero él no quiere que lo mimes. No estoy diciendo que no lo aprecie hasta algún punto. Lo que quiero decir es…que sé que nos quejamos y peleamos contigo, pero siempre te escuchamos. Eso no va a cambiar. Sólo no seas una sábelo-todo acerca de todo. Sé que eres brillante- Ron añadió al mirar como Hermione cruzaba sus brazos y tomaba una postura combatiente-. Pero, ¿es agradable que nos los restriegues en nuestras caras todo el tiempo?

-Muy gracioso.

-En serio, Mione- dijo Ron, envolviendo sus brazos alrededor de sus hombros y trayéndola hacia él-No estoy diciendo esto para enfadarte. Es sólo que dijiste que ibas a escucharme más cuando de Harry se tratase; ¿verdad? Así que sólo…tú sabes…modéralo un poco. Puedes ser una hermana mayor o algo. Sabes…estar atenta con él y darle consejos y todo, sólo no lo reproches si no quiera seguirlo siempre.

-Trataré- le aseguró Hermione-. Con Harry- añadió ella.

-¿No conmigo?- preguntó Ron, pretendiendo estar herido.

-Yo no te mimo- le informó ella-. Nosotros tenemos… problemas diferentes.

-¿Problemas? Nosotros no tenemos problemas- protestó Ron-. Nada serio de todas formas.

-¿De veras que piensas que trato de controlarte?- preguntó Hermione-. No es mi intención.

-No- contestó Ron con un suspiro-. No realmente. Tan sólo estaba enfurecido. Sé que quieres protegerme. Probablemente no te debería decir ésto. No, no debería decirte esto, pero…más o menos me gusta que me des la lata. Quiero decir…algunas veces REALMENTE que me fastidia los nervios, pero…bueno…tú sabes, de cierto modo dependo de ti para mantenerme al margen de las tareas. Puedo jugar alrededor sin preocuparme mucho porque sé que intervendrás y me regresarás al trabajo cuando lo necesite. Si no hubiera sido por ti, nunca hubiera sido capaz de pasar los TIMOs. No con las reuniones de prefecto y las prácticas de Quidditch y todo lo demás que estaba sucediendo el año pasado.

-¿Puedo obtener eso en escrito?- bromeó Hermione.

-¿Obtener qué en escrito?- preguntó Ron, mirándola confundido-. No sé de lo que estás hablando- rió él.

-En serio Ron- dijo Hermione-. Sé que tengo que…moderarlo un poco. No sólo con Harry pero contigo también. Sé que soy una fanática del control, pero tú no deberías ser el que siempre ceda. De veras que haré un esfuerzo para ser más flexible. Aunque no puedo prometerte que triunfaré, así que si algo es realmente importante para ti y no estoy escuchando, tendrás que ponerte enfrente de mi cara y hacerme prestar atención.

-Si hago eso, estarás propensa a morder mi cabeza- dijo Ron, haciéndolo sonar como una broma, aunque estuviera serio.

-Nunca antes te ha detenido- replicó ella.

-Hummm, eso es verdad- confesó él con una sonrisa torcida-. Supongo que ahora es el momento preciso; ¿verdad?

-¿Qué?- preguntó Hermione, alejándose y mirándolo con asombro-. Hablas en serio, ¿cierto?

-Um…si- replicó Ron tímidamente-. Sólo recuerda, fuiste tú la que me instigó a que te dijera.

-Está bien- dijo Hermione, al tomar una respiración profunda y tratar de prepararse mentalmente para cualquier cosa que estuviese a punto de decir-. Sólo dame un minuto- continuó ella, cerrando los ojos-. No anticipaba que fuera a ser tan pronto.- No me enfadaré. No me enfadaré, coreó Hermione en su cabeza. Sea lo que sea, le es importante, así que sólo escúchalo y no te enfades-. Está bien- dijo al abrir los ojos y encontrar su mirada-. ¿Qué es?

-Es..um…Dobby.

-¿Dobby?- preguntó Hermione con asombro. No estaba segura de lo que había esperado, pero ciertamente esto no era-. ¿Qué de él?

-Bueno…um…de veras que no sé cómo decirte esto- replicó Ron.

-Sólo dilo- replicó Hermione-. ¿Qué hay con Dobby?

-Él fue el que cogió todas las ropas que estabas escondiendo en la sala común.

-¿Qué?

-Fue el único elfo doméstico que limpiaba la Torre de Gryffindor- dijo Ron rápidamente-. El resto de ellos están temerosos de que los obligues a ponerse ropas.

Hermione abrió su boca para replicar, entonces la cerró súbitamente y mordió su labio inferior.

Ron la observó con cautela por un momento y entonces decidió terminar.

-Le iba a dejar a Harry que te dijera, pero…bueno, no creo que vaya. No es que Dobby esté quejándose o algo por el estilo. Quiero decir, le encantan los sombreros y todo. Pero la verdad…está un poco loco de remate; ¿o no?- preguntó Ron-. Es que…no estás ayudándolos realmente y bueno…es más trabajo para Dobby; ¿verdad? Limpiar toda esa torre por sí solo. Además, es más trabajo para ti; ¿o no? Solamente piensa en las cosas que podrías hacer con ese tiempo. ¿No vas a decir nada?- preguntó Ron, incapaz de aguantar el silencio-. ¿O vas a dejar que continúe con mi incoherencia?

-¿Qué quieres que te diga?- preguntó Hermione.

-No lo sé. Di cualquier cosa.

-¿Por qué esperaste hasta ahora para decirme esto?- preguntó Hermione mirando al piso.

-Um…bueno- tartamudeó Ron-. Supuse que Harry te lo diría, pero no lo hizo. Y…bueno, la verdad es que no quería comenzar otra pelea. Y…pensé que creerías que lo estaba diciendo porque no apoyo P.E.D.D.O. o esas cosas. Pero eso no es, de verdad- le aseguró él-. ¿Estás furiosa conmigo?- preguntó él prudentemente.

-No- dijo Hermione con un suspiro-. Realmente no. Un poco decepcionada, quizás. No contigo- aclaró ella cuando lo vio palidecer-. Con la situación. ¿De veras que tuvo que limpiar la torre por sí solo?- preguntó ella.

-Si- replicó Ron mientras asentía con su cabeza inconscientemente-. Pero a él no le importaba. Tú conoces a Dobby. Estaba encantado de limpiar el reguero de Harry.

-¡Ron!

-¿Qué? Es la verdad.

-Sé que lo es. Pero esa no es la cuestión. No quise hacerle trabajar más. Tendré que hallar una manera de recompensarle.

-Lo pudieras invitar a que se una a peddo- sugirió Ron como una broma.

-Lo sé- replicó Hermione-. Esa no es tan mala idea. Sólo piensa de la perspicacia que tiene. Apuesto a que si las personas escucharan cómo los Malfoys lo maltrataban…

-Hermione- dijo Ron con dureza-. No vayas a meterte con Lucius Malfoy- dijo él con seriedad-. Estoy hablando en serio. No quiero que vayas a crear problemas con él. Es peligroso. Malfoy es un Mortífago y ambos sabemos que no va a estar encerrado en Azkaban por mucho tiempo. No quiero que le des otra excusa para perseguirte. Prométeme que no empezarás a promulgar historias acerca de él.

-¿Qué?- preguntó Hermione asombrada-. Él no va a…

-Prométemelo- demandó Ron al mirarla con resolución. Él no iba a echarse para atrás en esto y ella lo sabía.

-Pero…él no me perseguirá por algo que yo diga- protestó ella-. Vendrá detrás de mí por ser muggle.

-¿Piensas que no sé eso?- preguntó Ron mientras su agarre en ella se apretaba-. Sólo no le des excusas adicionales. Ahora prométeme que no iras promulgando más historias acerca de él.

-Está bien- replicó Hermione con un suspiro-. Lo prometo.

-¿Prometes qué?- preguntó Ron para forzarla a decir las palabras en alto.

-Prometo que no contrariaré a Lucius Malfoy intencionadamente- replicó ella-. ¿Está bien?

-Tremendo silencio ahí- le dijo el Sr. Weasley a Bill después de apuntar con su varita a la puerta de la cocina y levantar el escudo antidisturbios de la habitación-. Suena como que se arreglaron- añadió él con una sonrisa-. ¿Supones que deberíamos tocar sólo por si acaso?

-¿Dónde está la diversión en eso?- preguntó Fred con una carcajada al empujar la puerta sin pena alguna y entrar a zancadas en la cocina.

El Sr. Weasley miró a su hijo mayor, quien encogió sus hombros y desapareció con un 'pop.'

Suponiendo que la presencia de Fred en la cocina hubiera brindado el intento de Ron y Hermione de 'arreglarse' a una parada sonora, el Sr. Weasley decidió que también él podía entrar a la cocina.

Al empujar la puerta y entrar, el Sr. Weasley notó que Fred ya estaba parado al lado de la chimenea, mirando desilusionadamente a Ron y a Hermione, quienes estaban inmóviles enfrente de la mesa.

-Siento interrumpirlos- dijo el Sr. Weasley al acercarse al trío-. Pero no podíamos esperar por más tiempo. Espero que hayan tenido la oportunidad de arreglarlo todo- dijo él, mirando a Ron.

-Ehh…si- replicó Ron, mirando al piso-. Todo está bien.

-Bueno, eso deberá hacer las cosas mas fáciles entonces- dijo el Sr. Weasley mirando a Hermione.

-¿Hacer qué más fácil?- preguntó Ron, sus ojos abriéndose más y mirando a su padre. No le gustaba el sonido de eso.

-Bueno, verás…- dijo el Sr. Weasley-. Pensamos que el Ministerio está vigilando la casa, así que decidimos que probablemente es lo mejor, dada las circunstancias, si pasamos el verano en otro lugar. Desafortunadamente, cabe la posibilidad que la conexión por el floo esté siendo vigilada, así que ustedes tendrán que usar el floo para ir a otro lugar que no levante sospecha. Fred va a ir a la tienda de chistes- le informó el Sr. Weasley a Hermione-. Y tú lo seguirás. Ellos no anticiparán que te aparezcas ahí- explicó el Sr. Weasley-. No después de lo que sucedió ayer. El Callejón Diagon es el último lugar en el que esperan verte. Y a menos que estén controlando la conexión con atención, sólo supondrán que George está usando el floo para ir al trabajo después de Fred.

Hermione miró a Ron con aprensión. Claramente que ella no deseaba volver al Callejón Diagon.

-Yo iré primero- dijo Ron tomando su mano y apretándola de modo tranquilizador-. Estará bien.

-No, Ron- dijo el Sr. Weasley-. Tú te quedarás aquí.

-¿Qué?- gritó Ron enfurecido-. No la dejaré sola.

-Bill ya está esperando afuera de la tienda de chistes- dijo el Sr. Weasley, al virarse para mirar a Fred-. Sólo déjalo entrar cuando llegues ahí y espera a Hermione- instruyó él-. George va a Aparecer tan pronto como pueda, cuando haya terminado de empacar.

-Está bien- replicó Fred, agarrando una mano repleta de polvo floo de una bacinilla al lado de la chimenea-. Sortilegios Weasley- dijo él, tirando el polvo a sus pies y desapareciendo en una bola de llamas esmeraldas.

-No te preocupes- dijo el Sr. Weasley al colocar una mano sobre el hombro de Hermione y dirigirla hacia la chimenea-. Alguien de la Orden estará esperando por ti y Bill en el Caldero Chorreante. Ellos te llevarán a Molly. El resto de nosotros nos reuniremos con ustedes tan pronto como podamos.

-Espera un minuto- protestó Ron-. ¿Por qué tengo que quedarme aquí? Pon a George a empacar mis cosas o a Ginny.

-Lo siento, hijo- dijo el Sr. Weasley-. Pero tú y Ginny no pueden usar la conexión floo por el momento.

-¿Por qué no?- preguntó Ron-. Fred acaba de usarla

-Si- concordó su padre-. La usó para ir al trabajo, y 'George' la estará usando después de él. Si tú vas con ellos, lucirá sospechoso y llamará la atención del Ministerio.

-Él tiene razón, Ron- dijo Hermione mientras atentaba darle una sonrisa esperanzadora-. Estará bien. Bill vendrá conmigo.

Ron la miró a los ojos por un momento y entonces se desalentó visiblemente-. Está bien- dijo enfadado, cruzando sus manos enfrente de su pecho para mostrar que todavía no estaba feliz con la situación.

-Aquí tienes, puede ser que lo necesites- dijo el Sr. Weasley al sacar un pequeño montón de papel doblado del mostrador de la cocina y dárselo a Hermione-. Molly los pescó de tus bolsillos hace un rato- añadió él cuando ella cogió el dinero de su mano-. Tendrás que caminar a través de muggle Londres. Puede serte útil.

-Está bien- dijo Hermione, retrocediendo hacia la gran chimenea-. Te veo dentro de poco- le dijo ella a Ron al alcanzar la bacinilla y agarrar un puñado de polvo floo. Quería decir algo más, pero su padre todavía estaba parado ahí y supuso que probablemente ya había perdido suficiente tiempo.

-Si, hasta pronto- replicó Ron, obviamente queriendo decir algo más, pero frustrado por la presencia de su padre. No tenía elección, decir lo que estaba pensando con sus ojos. Hermione pareció capaz de leer lo que él estaba sintiendo, porque le sonrió justo antes de que las llamas saltaran a su alrededor y se desvaneciera de la cocina.