Capítulo 18
Grimmauld Place
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-Casi llegamos- dijo Bill al doblar la esquina y guiar a Hermione hacia la estrecha calle alineada con casas pobres. Su caminata vigorosa había sido considerablemente más larga de lo originalmente planeado. El cuerpo ya doliente de Hermione estaba comenzando a protestar, pero no estaba al punto de quejarse. Era su culpa después de todo. Había perseguido al muggle fuera del tren, aunque no era su parada. Condujo a Bill y a Tonks lejos de la Estación Subterránea y a la calle al perseguir al individuo. Había vaciado sus bolsillos y ofrecido al muggle todo el dinero que tenía si tan solo la dejara utilizar su celular por cinco minutos. Era su culpa por no haber pensado en haber salvado algunas libras para que ellos pudieran regresar en tren y continuar hasta la parada en La Cruz de los Reyes. Lo que debió haber sido una caminata sin prisa de veinte minutos, se había convertido en una excursión de noventa minutos a través de Londres. Tan solo se podía culpar a sí misma, pero haber hablado con Harry había valido la pena.
-¿Qué hora es?- le escuchó Hermione preguntar a Nymphadora Tonks detrás de ella.
-Diez minutos después de la última vez que preguntaste- replicó Bill, sin molestarse a mirar su reloj esta vez.
-Probablemente Moody está enviando grupos de rescate mientras hablamos- refunfuñó Tonks al continuar la marcha pasando una casa destartalada después de la otra.
-No estamos tarde- contestó Bill en lo que esperaba sería una voz segura. Ellos no recurrirían a grupos de búsqueda todavía, pero definitivamente que su madre los esperaba y no estará feliz en cuanto a la demora.
-Es mi culpa- admitió Hermione, sabiendo lo que les esperaría una vez que llegaran a su destino-. Y la asumiré.
-Mamá es ciega cuando de sus chicas se trata- le informó Bill.
-No importa lo que le digas, aún así, será mi culpa.
Hermione se rió. No podía evitarlo. Él sonaba exactamente como Ron. Sonrió al recordar el día que él se había quejado, enfrente de ella y Harry, de cómo su madre lo acusaba por la partida de Fred y George de la escuela. No era como si los hubiera podido detener. Igual que la culpabilidad de Bill de no haber podido evitar que saltara del tren. Ella no lo había planeado y ciertamente que no le había avisado. Cuando el hombre muggle en el traje de negocios le había pasado por al lado y salido del tren con su celular al oído, ella actuó impulsivamente. Estaba en sus pies y fuera de la puerta antes que Bill pudiera sacar su varita.
Recordando lo sucedido, Hermione se dio cuenta de la estupidez que había hecho. Esas puertas no permanecen abiertas por un largo tiempo. Bill y Tonks se hubieran quedado desamparados fácilmente en el tren. Claro que si eso sucedía, uno de ellos hubiera maldecido la puerta para salir. Qué desorden hubieran causado. Aún así, los hubiera perdido entre la muchedumbre. ¿Qué es lo que estaba pensando? se preguntó a sí misma al tratar de mantener el paso con Bill, que marchaba adelante ignorante al tipo de vecindad a la que los estaba guiando.
No que Hermione estuviera prestando mucha atención. Andaba sumergida en sus propios pensamientos como para concentrarse en sus alrededores. No que importase, la verdad. Cada casa que pasaban estaba más deteriorada y arruinada que la anterior. Después de un rato, la pintura deteriorada, las ventanas rotas y los patios descuidados cubiertos de hierbas de todo tipo se mezclaban. Sin embargo, el grafito era nuevo. Las letras dentadas recién pintadas que cubrían las paredes y las cercas le llamaron la atención por un momento, pero las palabras eran, en su mayor parte, incomprensibles y rápidamente perdió el interés. NUNCA viviré en esta zona, se dijo miserablemente al pensar cómo había sido forzada a escapar del Callejón Diagon. Y había sido forzada, de ello no cabía duda alguna. Fred le dirá a Ron y… peor aún…a Ginny. ¡Ah! Será horrible. De veras que no la hubiera bromeado con lo de Harry
Había estado renuente a marcharse de la relativa seguridad que brindaba la tienda de los gemelos una vez que había llegado. No había querido tener que enfrentar a todas las personas gruñendo acerca de sus compras. Alguien estaba destinado a reconocerla el momento que pusiera su pie en público. El ataque era noticia de primera plana después de todo.
El Diario El Profeta la había bautizado como 'La Joven que Escapó' en la edición de la mañana. No que lo hubiera leído ella misma. Todavía estaba encogida en la cama con Ron cuando la copia del Diario El Profeta fue repartida. La Sra. Weasley le había pagado al búho repartidor ella misma, le echó un vistazo al titular y entonces botó el papel a la basura donde pertenecía. Claro está, Ginny lo había pescado fuera del cesto de la basura el momento en que su madre se había virado. Alcanzó a leer la mitad del artículo en la página delantera antes de que la Sra. Weasley descubriera lo que estaba haciendo. En seguida había tomado el periódico de las manos de su hija y lo había destruido, pero el daño ya estaba hecho. El momento en que ambos de sus padres salieron de la casa, Ginny había ido derechito a Hermione y le había contado lo que leyó.
El artículo en sí, a pesar de largo, parecía tener muy poca información fáctica. Sin hechos legítimos que comunicar, habían vuelto al viejo material de Rita Skeeter y divulgado que la 'relación romántica de largo plazo' de Hermione con 'El Chico que Vivió' era la motivación detrás del incidente. Viktor Krum había sido nombrado el primordial villano. Ginny y Hermione habían llegado a la conclusión que probablemente Fudge elaboró la versión de los hechos él mismo para hacer parecer como si el Ministerio tuviese al grupo culpable bajo custodia. En esta versión, Krum era un pretendiente desilusionado que había intentado intervenir entre Harry Potter y su novia estable mientras los dos andaban compitiendo en el Torneo de los Tres Magos. Incapaz de romper el vínculo entre la pareja, Krum se unió a los enemigos de Harry y juntos, ellos conspiraron su venganza. Pero el plan había ido mal. Primero al Krum ser capturado y después al Hermione lograr escapar del cohorte de los Mortífagos.
Habiendo discutido todo esto con Ginny antes de su siesta, Hermione no estaba realmente del todo sorprendida de cuán indignado el Ministro se había puesto al ella insistir en la liberación de Krum. No que él tuviera otra opción. Si no retractaba su historia, Hermione empezaría a dar entrevistas y a decir a todo el mundo quién realmente estaba detrás de todo. Mientras que Fudge ya no podía negar que Voldemort estaba de vuelta, estaba determinado a minimizar tal noticia lo más posible.
Hermione acababa de contemplar a quién Fudge le echaría la culpa esta vez, cuando Fred la asustó fuera de sus pensamientos al coger un sombrero puntiagudo hecho de una cierta clase de material de un rosado chillón y se la tiró. Inicialmente, Hermione había estado desconcertada. Miró al sombrero en silencio al observar la cinta espeluznante de un verde de cal y las ostentosas plumas amarillas. Entonces, con un grito de asombro se dio cuenta de lo que era y comenzó a protestar.
Fred simplemente se había reído a tal seña de socorro, así que ella había intentado suplicarle a Bill. Le informó que preferiría enfrentar a toda una horda de Mortífagos que caminar por la calle en un Sombrero Acéfalo. En vez de hacerle caso, él agarró la cosa odiosa de la mano de su hermano y se la colocó sobre su cabeza.
Bill viró por una esquina y Hermione alcanzó seguirlo, aunque su mente estaba en otro lado. Podía sentir a Tonks que caminaba detrás de ella y sabía que la joven Auror estaba alerta por cualquier señal de peligro, lo cual le permitía estar libre para contemplar otras cosas. Dichosamente, sus acompañantes no la estaban mirando y ninguno de ellos podía notar el rubor que se esparcía por sus mejillas al recordar lo que sucedió después.
Ella se había sacado el sombrero de su cabeza tan súbitamente que no tuvo tiempo de desaparecer. Sintiéndose como una idiota, Hermione se lo había tirado a Bill y había tratado de usar la razón para no tener que ponérselo. Desafortunadamente, aún no segura de cómo, Fred le había sobrepasado en astucia. De cierta manera, eso era más humillante que el hecho de haber acabado por usar el maldito sombrero.
¿Qué hice mal? Se preguntó al pensar en el cambio que la conversación había tomado.
Al ella indicar que estar acéfala tan solo le brindaría atención adicional, había estado segura de que lo convencería. ¿Cómo es posible que alguien pueda discutir con la lógica de tal razonamiento? Bill había vacilado por un momento y parecía ser convencido…pero entonces Fred tomó el control de la situación. Antes de que Hermione supiera lo que había pasado, Fred había cogido cuantos Sombreros Acéfalos pudo aguantar y corrió hacia la puerta.
-Sólo dame 10 minutos y este lugar estará enjambrado con niños sin cabeza- gritó él sobre su hombro al desaparecer.
Para su horror, él había retornado en menos de 5 minutos y les había informado que había dado los sombreros a cualquier persona que estuviera dispuesta a 'promover' la tienda en la siguiente media hora. Ahora había por lo menos 5 ó 6 personas acéfalas que vagaban arriba y abajo del Callejón de Diagon con instrucciones de enviar a cualquier persona que preguntara a 'Sortilegios Weasley.'
Para complicar las cosas, Fred había ido a Madame Malkin Túnicas para todas las Ocasiones y había tomado prestado un abrigo para que Hermione cubriera su ropa muggle hasta que llegara al Caldero Chorreante. Ya no le quedaba ningún argumento lógico. 'Es humillante' no funcionaría más que 'porque no quiero' pudiera y ella lo sabía. Al final, no tenía otra opción que ponerse esa cosa horrible encima y seguir a Bill al Caldero Chorreante.
No había sido capaz de quitarse la maldita cosa de la cabeza lo suficientemente rápido, pero el momento en el entró a la taberna y se lo sacó de encima, había deseado no haberlo hecho. La quietud que recorrió el cuarto había sido casi instantánea. De repente todos los ojos estaban sobre ella. Los adultos por lo menos tuvieron la buena educación de mirarla fijamente en silencio. Fueron los niños parados cerca de la chimenea, a punto de 'floo' a sus casas con sus madres lo que llamó su atención. Una de las niñas señaló hacia ella, entonces se inclinó y comenzó a cuchichear frenéticamente con su hermana. Como si sus susurros hubieran roto un hechizo silenciador que gobernaba el cuarto, las personas comenzaron a virarse hacia sus vecinos y conversar en voz bajas.
Tonks había tomado parte de la atención hacia Hermione cuando saltó arriba de una mesa en el rincón y se les acercó. En su prisa, había tropezado con la pata de una silla y tambaleado hacia los lados y contra un hombre sentado en la cantina. El choque la previno de caer al suelo, pero alcanzó sujetar su bebida y ponerla al revés en el regazo del hombre. Con una fuerte maldición, el hombre saltó a sus pies y el vaso golpeó el piso donde se quebró. Sin pensar, Tonks cogió una toalla de la cantina y empezó a limpiar la túnica del hombre al procurar disculparse.
Hermione y Bill se habían asustado como todos los demás. Era una de esas escenas que uno no deseaba mirar pero al mismo tiempo no podía evitar apartar la vista.
-¡TONKS!- había gritado Bill cuando finalmente halló su voz.
-¿Qué?- preguntó ella al virarse y mirar su cara de espanto.
Bill no le respondió. Tan sólo la observó con incredulidad. Tonks lo miró extrañada y entonces siguió su mirada fija hacia su mano.
-¡OH MERLÍN!- gritó ella cuando se dio cuenta dónde exactamente estaba frotando al hombre. Su cara se sonrojó instantáneamente con un tono resplandeciente de rojo que desentonaba violentamente con su pelo azul brillante-. Lo siento tanto- había gemido ella-. No quise… ¡OH!- gritó abruptamente cuando realizó que todavía tenía el trapo firmemente presionado en contra de su entrepierna-. Lo siento- murmuró ella al quitar su mano, dejar caer el trapo al suelo y buscar su varita.
-¡No!- había protestado el hombre al verla apuntar al lugar mojado sobre sus túnicas-. Yo lo haré- añadió, cubriendo el lugar con ambas manos.
Tonks meramente lo miró por un momento y entonces bajó su varita-. Por lo menos permítame comprarle otra bebida- gritó ella detrás de él mientras el hombre corría por un oscuro pasillo hacia el retrete.
-Ahí- dijo Bill al señalar justo apenas delante de ellos una cuadra descuidada de hierba amarillenta opuesta a las casas de Grimmauld Place.
-Pensé que estaba supuesto a ser irreconocible o secreto- dijo Hermione al seguirlo hacia la calle y mirarlo incrementar los pasos en la piedra deteriorada que conducían a la negra puerta estropeada.
-Lo es- contestó él al echarle un vistazo a las serpientes de plata torcidas juntas delante de él. Por un momento Hermione pensó que iba a estirar su mano y usar el tirador de puerta-. He pasado años estudiando y explorando las tumbas egipcias- continuó Bill al sacar su varita de dentro de su bolsillo-. ¿De veras que no esperabas que los perdiera en las calles de Londres, o si? Ésto fue un juego de niños comparado a los lugares que he tenido que encontrar.
-Ellos me preguntaron...acerca de ello- dijo Hermione silenciosamente-. Dónde estaban los cuarteles- clarificó ella cuando Tonks la miró fijamente.
-No tuviste que mentirles- replicó la joven Auror, haciendo obvio que alguien ya había compartido los detalles con ella-. Incluso, si les hubieras dicho dónde estaba localizado, ellos no lo hubieran recordado. Era como si estuvieses hablando Gobbledegook, para la información que les darías.
-¿Entonces, por qué me preguntó?-cuestionó Hermione.
-Para probar tus lealtades- contestó Bill al tocar la puerta una vez con su varita-. Para ver de lo que estabas hecha- agregó él, dando un paso lejos de la puerta el momento en que escuchó los 'click' metálicos que reverberaron al otro lado.
-¿Dónde han estado?- siseó la Sra. Weasley al empujar la puerta abierta, tomando a los tres por sorpresa. Apareció tan rápido que Hermione sospechó que había estado parada en el otro lado esperando por ellos. En vez de esperar por una respuesta, la Sra. Weasley guió al trío adentro y rápidamente cerró la puerta detrás de ellos.
-¿Bien?- demandó ella, sus manos sobre sus caderas mientras miraba fijamente a su hijo mayor-. Deberías haber estado aquí hace una hora- añadió ella, más fuerte de lo debido-. ¿Qué sucedió?
Sin aviso alguno las cortinas apolilladas de terciopelo que cubrían el retrato de la Sra. Blacks se abrieron, revelando a una vieja arrugada y enfurecida-. ¡RATA INMUNDA!- gritó ella mientras movía sus puños hacia Bill-. ¡ESCORIAS!. ¡VÁYANSE DE ESTA CASA!
-¡TIENEN ALGUNA IDEA DE LO PREOCUPADA QUE HE ESTADO!- gritó la Sra. Weasley, no en cólera, pero para poder ser oída sobre el discurso declamatorio de la Sra. Blacks.
-¡TRAIDORES A LA SANGRE. ¡SUCIA HÍBRIDA!- la imagen de la Sra. Blacks añadió el momento en que notó a Tonks.
-Buenas tardes a ti también, Tiíta- contestó Tonks al dar un paso hacia delante e intentar cerrar las cortinas.
Los ojos de la Sra. Blacks se ensancharon al ser hablada por alguien que claramente consideraba como una inferior y se lanzó hacia delante en el lienzo, sus garras como manos que tocaban como si ella estuviera tratando de envolverlas alrededor del cuello de Tonks-. ¡TÚUU! gritó ella al congelarse. Su piel amarilla tornándose pálida al ver a Hermione-. ¡SANGRE SUCIA!. ¡¿CÓMO TE ATREVES A MANCHAR EL HOGAR DE MIS PADRES CON TU VILEZA?!
-¡DEBES ESTAR MUERTA DEL HAMBRE!- gritó la Sra. Weasley a Hermione, su espalda al retrato, ignorándola a propósito-. ¿POR QUÉ NO VIENES A LA COCINA QUERIDA? . ¡DEJÉ TU ALMUERZO AFUERA!
-¡¿CÓMO TE ATREVES A PROFANAR ESTOS PASILLOS SANTIFICADOS CON TU PRESENCIA?!
-¡DÉLE UN DESCANSO, VIEJA BRUJA!- gritó Bill al empujar a Tonks fuera del camino, agarrando ambos lados de las cortinas y parándose directamente enfrente de la loca mujer tratando de salir a puñetazos de su cuadro-. Ésta ya no es su casa- indicó él con una sonrisa-. Sirius se la dejó a...
-¡BILL!- lo cortó la Sra. Weasley-. Para de tentarla y tan solo cierra las cortinas- añadió ella en un tono normal de voz.
Les tomó un gran esfuerzo, pero Bill y Tonks lograron poner las cortinas sobre el retrato.
-Cálmese madre- dijo Bill antes de que la lluvia de preguntas comenzara otra vez-. No pasó nada- añadió él al ellos ser conducidos por el pasillo hacia la cocina-. Tan sólo tuvimos un pequeño problema con esos trenes subterráneos que usan los muggles.
-¿Qué tipo de problema?- preguntó la Sra. Weasley sospechosamente.
-Fue mi culpa- contestó Tonks-. Tenía que probar una de esas escaleras movientes y...
-Realmente, la culpa fue mía, Sra. Weasley- dijo Hermione, cortando las palabras de Tonks-. Yo salté del tren en la parada equivocada.
La Sra. Weasley paró al inicio de la escalera que conducía abajo a la cocina del sótano y miro fija y acusadoramente a su hijo-. ¿Así es como cuidas a... Hermione? demandó ella-. Merlín sabe lo que le hubiera podido suceder.
-Él no sabía lo que iba a hacer- dijo Hermione en defensa de Bill-. Ni yo sabía que iba a hacerlo- añadió ella verdaderamente-. Sé que fue estúpido, pero no estaba pensando con claridad. Cuando vi a ese muggle hablando por su teléfono portátil, sólo reaccioné. Tenía que alcanzarlo. Tenía que usar su teléfono. Tenía que hablar con Harry. Quería decirle que estaba bien. Sabía que si él tan solo pudiera escuchar mi voz...
-¿Tú...hablaste con Harry?- dijo la Sra. Weasley, olvidando instantáneamente su cólera.
-Estaba preocupada por él- indicó Hermione-. Está completamente solo, sin nadie con quien hablar y nada que hacer pero imaginar lo peor.
Si Bill no supiera mejor, hubiera jurado que Hermione había tramado qué decirle a su madre. Por un momento había estado preocupada por ella y furiosa con él y ahora...estaba completamente enfocada en Harry. Se estaban preocupando por él...juntas. Si no hubiera visto a Hermione perseguir a ese muggle; si no hubiera escuchado su conversación con Harry, estaría tentado a dudar su sinceridad.
-Sabía que si tan solo pudiera hablar con él...hacerlo ver que no había sido su culpa...-continuó Hermione.
-Por supuesto que estabas preocupada por él- replicó la Sra. Weasley al estirar y colocar su mano alrededor de los hombros de Hermione y escoltarla a la cocina.
-¿Qué acaba de suceder aquí?- le murmuró Tonks a Bill al ellos quedarse parados en el inicio de las escaleras, mirando embobados a la puerta ahora cerrada.
-¿Desearías saber?- contestó él con una risa ahogada.
-¿No piensas que ella planeó esto, o si?- preguntó Tonks.
-No estoy seguro- admitió Bill- pero no estaría tan sorprendido si lo hubiera hecho. Si ella lo...
-Le debes una- rió Tonks.
-Si- concordó él, riéndose con ella. Somos afortunados de tenerla de nuestro lado.
-¿Los miembros de la Orden todavía lo están 'protegiendo'?- le preguntó Hermione mientras la Sra. Weasley la conducía a la cocina.
-No te preocupes, querida- contestó ella al dirigir a Hermione hacia la mesa-. Harry comprende porqué necesita estar ahí ahora. No será como el año pasado.
-¿Sabe que ellos están allí?. ¿Alguno de ellos habla con él?- preguntó Hermione al observar a la Sra. Weasley sacar una fuente de bocadillos del mostrador y ponerlos sobre la mesa.
-Necesitas comer- le informó la Sra. Weasley.
-Él no está...lidiando muy bien con esto- admitió Hermione, ignorando la comida sobre la mesa-. Necesita a alguien con quien hablar- continuó ella, sintiéndose un poco culpable por lo que estaba haciendo. Le había dicho a Ron que trataría de no mimar a Harry y aquí estoy, haciéndolo de nuevo-. O alguien con quien pasar el tiempo para que no se sienta solo. Quizás el profesor Lupin pudiera chequearlo una que otra vez- sugirió ella-. Pueden que se ayuden el uno al otro. No sé...quizás Ron tiene razón- se quejó ella más para sí misma que para la madre de él.
-¿Y qué es lo que piensa Ron?- preguntó la Sra. Weasley.
-Que Harry necesita espacio. Que él hablara cuando esté listo para ello. ¿Pero que tal si nadie está ahí para que él pueda hablar cuando ESTÉ listo? No le hace bien embotellarlo todo adentro y dejarlo supurar.
-No, no lo es- concordó la Sra. Weasley.
-No estoy sugiriendo que lo forcemos a hablar. Ron tiene razón. Ya hablará cuando esté listo. Pero tampoco debería ser abandonado todo el verano. Necesita saber que alguien esta ahí para él, aunque todo lo que hagan sea estar sentados a su lado y mantenerle compañía.
-¡Hablaré con...OH POR EL AMOR DE DIOS!- gritó la Sra. Weasley fuertemente cuando una nube de hollín vino ondulando de la chimenea-. ¡ESE MALDITO BÚHO!- gritó ella mientras Pigwidgeon emergió del polvo y al aire, chirriando animosamente al circular el cuarto encima de ellos. No estando carmesí pero cubierto en tizne negro, Hermione lo hubiera tomado por un murciélago si no hubiera sido por sus ojos amarillos y la carta colgando de una sus patas.
-¿PIG?- dijo Hermione sorprendida mientras que el minúsculo búho la localizó y aterrizó sobre su hombro-. ¿Pudiste haberte quedado trancado allí, sabes?- le regañó ella al alcanzar la carta-. ¿Y que tal si hubiera habido un fuego?
-Tu carta está en el contador- indicó la Sra. Weasley al intentar agarrar al minúsculo búho sentado sobre el hombro de Hermione. Pig la vio venir y se lanzó fuera de su alcance antes de que su mano se cerrara a su alrededor-. Esa es para Harry- explicó ella al echarle un vistazo al agitado búho elevándose alrededor del cuarto excitadamente- pero él no la entregará. Lo he puesto a hacerlo tres veces- dijo ella en exasperación- pero continúa volviendo.
Hermione estaba escuchando a medias al abrir la carta de Ron y mirar fijamente a sus palabras apuradas.
Hermione –
Esto es un manicomio por estos lares. El baúl de Fred acaba de estallar. Papá y George están ocupados tratando de arreglarlo todo, así que me escabullí mientras no estaban mirando. Padre dice que tal vez lleguemos allí en la mañana o más tarde. Sin embargo mamá y Bill permanecerán contigo. Mandé a Pig adelante para que le pudieras escribir a Harry. Será mejor que ese pequeño imbécil plumoso esté ahí cuando tú llegues. Adicioné una carta de mi parte para Harry, pero le dije específicamente que NO la entregara HASTA que tenga la tuya también.
Te veré en algún momento mañana.
Ron
P.S.
Manténte lejos de Kreacher. No hay manera de decir que tratará de tramar ahora que Sirius no está. La verdad es que ahora que lo pienso mejor quiero que duermas en mi cuarto. Él pudo haberle hecho algo al tuyo. No estoy bromeando. Y CIERRA la puerta cuando estés sola.
P.P.S.
Pig está supuesto a regresar a ti cuando haya hecho la entrega. Probablemente le deberías recordar. Yo tendré mis manos llenas acarreando tu gato loco por toda Inglaterra. No tienes idea de lo duro que fue ponerlo en el portador. El pequeño desgraciado realmente me hizo sangrar esta vez.
-Todo está bien, Sra. Weasley- dijo Hermione al poner su carta sobre la mesa y agarrar un gran tazón de fuente del aparador-. Él sólo esta haciendo lo que Ron le encomendó- explicó ella al llevar el tazón al fregadero y llenar su fondo con agua tibia-. Ven aquí, Pig- ordenó y arrebató al búho fuera de su hombro el minuto en que el aterrizó para poder remover la carta de Harry. Dejó caer la carta en el contador y entonces colocó al pequeño búho en el borde del tazón de fuente-. Será mejor que te limpies- dijo ella firmemente-. No puedes ir a la casa de los Dursleys luciendo así. Armarás un lío y meterás a Harry en apuros. Puedo compartir algo de mi bocadillo cuando termines- añadió ella cuando él saltó del tazón de fuente y sacudió sus plumas-. ¿Sra. Weasley, tiene algún pergamino?- preguntó Hermione-. Le prometí a Harry que le escribiría tan pronto llegara aquí.
