Capítulo 19

Reencuentro

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-No puedo creer que insistieras en usar esas botas horrendas para trabajar- le dijo la Sra. Weasley a su hijo mayor tan pronto él se materializó en la cocina de Grimmauld Place y se sentó en una silla al lado de Hermione-. Y ese horrible arete. De veras, Bill; ¿por lo menos pudieras quitártelo mientras estés ahí?- añadió ella al darle una taza de té caliente-. Pensaría que tú...

-Ya te lo he dicho antes, mamá- interrumpió Bill antes que ella continuara su diatriba-. A ellos no les importa lo que use.

-Pero no estás explorando tumbas, tienes un trabajo de oficina ahora. ¿No deberías lucir un poco más...

-¿Respetable?- finalizó Bill, habiendo estado sometido a esta conversación tantas veces que prácticamente la podía recitar en sus sueños.

-No hay nada malo con lucir respetable- replicó su madre rápidamente.

-No hay nada malo con tener el pelo largo tampoco- respondió él, sabiendo lo que ella mencionaría-. Así que déjalo.

-Pero te pareces a un criminal- protestó la Sra. Weasley-. ¿Tan sólo un corte?- preguntó ella esperanzada, alcanzando su varita.

-¡NO!

-Número 11- farfulló Hermione para sí misma. Había sido un día largo y aburrido. Tan cansada había estado que no había sido capaz de dormir mucho durante la noche, lo cual la dejó sintiendo de mal humor y molesta. Parte del problema provenía del hecho que la amplia casa estaba demasiado silenciosa lo cual encontraba desconcertante. Por supuesto, eso era solamente una pequeña parte del problema. Temerosa de que si se quedaba en su cuarto se dormiría y estaría sujeta a las mismas horrendas pesadillas, Hermione buscó refugio en la cocina, la cual usualmente estaba bulliciosa con actividad. Pero como no estaba de buen humor para escuchar a la Sra. Weasley suplicarle a su hijo, tuvo que dejar su mente divagar.

-¿Qué fue lo que dijiste, querida?- le preguntó la Sra. Weasley a Hermione mientras colocaba un plato de bollos sobre la mesa como un refrigerio para Bill.

-Fue así como lo hiciste- dijo Hermione, virándose para ver a Bill-. Fue así como nos guiaste a aquí. No estabas buscando el número 12. No se puede localizar, pero el número 11 sí. Todo lo que tenías que hacer era encontrar la casa vecina.

Bill, quien fue tomado de sorpresa, miró a Hermione pensativamente por un momento y entonces respondió-. La verdad- rió él-, estaba buscando el número 13. Estoy impresionado. Tan sólo te llevó un día descubrirlo. La mayoría de la gente ni siquiera se preocupa en tratar. ¿Has considerado una carrera como rompedor de maldiciones?-preguntó él al tomar un sorbo de té-. Puedo hablar bien de ti en Gringotts.

-La verdad que no- admitió Hermione.

-Querrás hacerlo- replicó Bill-. He escuchado que Aritmancia es una de tus asignaturas favoritas. Tengo un presentimiento que lo disfrutarás. Personalmente, no puedo pensar en nada mejor que resolver un buen misterio. No hay nada como la adrenalina que obtienes al romper un hechizo difícil. Deberías ver algunas de las maldiciones con las que me he tropezado. Esos magos del Antiguo Egipto de veras que conocían sus cosas. Algunos de ellos son casi imposibles de detectar a menos que sepas exactamente dónde buscar. Una gran cantidad de investigaciones está involucrada antes de que cualquier intento se haga para romperlos, por supuesto. ¿Pero eso está relacionado con tu callejón de diversiones, o no?

-Suena intrigante- dijo Hermione.

-Es endemoniadamente fantástico- contestó Bill.

-Es peligroso- intervino la Sra. Weasley al abrir la puerta que daba a la despensa y comenzar a hurgar por algo para preparar la cena-. Arriesgando tu vida persiguiendo tesoros que ni siquiera vas a conservar- continuó ella, murmurando para sí misma-. ¿Dónde está el sentido en eso?, te pregunto.

-No la escuches- se inclinó Bill y murmuró-. Mamá piensa que todo lo que es divertido es peligroso- rió él-. Estoy trabajando en uno desagradable por el momento-, continuó en un tono normal de voz-. Aunque no hay chance de que encuentre el reino sentado en mi escritorio- añadió fuertemente para el beneficio de su madre-. Aún así, inclusive investigando cómo descifrarlo es fascinante. El primer paso para romper un hechizo es aprender cómo hacerlo después de todo. ¿Quieres echarle un vistazo?- le preguntó a Hermione-. Traje mis notas de la casa por si acaso hallaba el tiempo para trabajar en ellas.

-Claro- replicó Hermione, sus ojos iluminándose con emoción-. Pero no deseo que te metas en problemas- agregó ella-. ¿No es un secreto o algo parecido, o no?

-No, puedo consultar con quienquiera- le aseguró Bill al inclinarse, desvalijó la bolsa a sus pies y sacó un montón de notas-. A los duendes no les importa, siempre y cuando encuentre una solución.

A altas horas de la tarde, Hermione y Bill tenían pergaminos esparcidos por toda la mesa de la cocina y estaban tan absortos en la conversación que les tomó un minuto darse cuenta que el retrato de la Sra. Black estaba gritando obscenidades en la entrada del pasillo. Por un momento Hermione estaba entre la espada y la pared. Estaba disfrutando muchísimo la discusión y sintió que sería descortés abandonar a Bill a mediados de la misma. De todas maneras, si los gritos arriba eran algún indicio, el resto de la familia Weasley había llegado y ni siquiera una manada de desbandados centauros pudiera haberla detenido de correr a las escaleras.

Bill la observó perseguir a su madre con una sonrisa en su cara. Rápidamente recogió sus notas y las guardó de regreso en su bolsa, sabiendo que no iba a hacer mucho más esta noche.

Hermione salió de la cocina persiguiendo a la Sra. Weasley. Estuvo justo a tiempo para mirar a Ron soltar ambos de los baúles que venía arrastrando por el corredor y retirarse a la puerta para ayudar a su padre a cerrar las cortinas que usualmente escondían a la desagradable bruja vieja gruñéndoles a gritos.

-Será mejor que te calles- le advirtió Ron a la demacrada anciana al agarrar una parte de la cortina y comenzar a moverla furiosamente-. O puede ser que tome una pluma del libro de Sirius y triture tu retrato con un cuchillo de carnicería. Vaya lo bien que te sentará ese encantamiento permanente. Puedes colgar ahí hecha trizas para lo que me importa.

-Solo ignórala- le dijo su padre al empujar su parte de la cortina. Pero para sorpresa suya, la vieja bruja había parado de chillar y estaba analizando a Ron silenciosamente con su odiosa mirada.

-No te atreverías- siseó ella, frunciendo sus ojos aún más.

-Tan sólo inténtalo, murciélago viejo- respondió Ron-. Si la vuelves a llamar así te...

-Ve a ayudar a tu hermana- dijo la Sra. Weasley al colocarse detrás de Ron y empujarlo hacia Ginny quien había tirado su propio baúl y el transportín de Crookshanks pasado el umbral y había cerrado la puerta con una patada.

Mientras Ron le cedía el lado de la cortina a su madre y se movía hacia el baúl de su hermana, Ginny abrió el pestillo del transportín del gato. El largo gato rojo anaranjado de Hermione saltó inmediatamente y entre los pies de Ron, tumbándolo casi en el proceso.

-Maldita bola de pelos- murmuró Ron debajo de su respiración al inclinarse abajo y agarrar el final del baúl de Ginny-. Hizo eso a propósito.

-Oh, claro que no- replicó Ginny al ellos cargar su baúl por el pasillo y dejarlo con los otros dos cerca de los pies de la escalera-. ¿Supongo que lo vas a acusar de tratar de tumbar a Hermione también?- preguntó ella, dirigiendo su mirada al gato que ronroneaba circulando los pies de su ama, estirando su espalda y frotándose a sí mismo en contra de sus piernas.

-Sé que fue un largo viaje- dijo Hermione disculpándose al inclinarse y colocar a su gato acurrucado entre sus brazos-. Pero no podía ser evitado- añadió ella al frotar detrás de sus orejas, causando que ronroneara aún más alto-. Estoy segura que fuiste un buen muchacho- dijo, sus ojos ya no sobre el gato, pero encadenados en los de Ron que parecía estar congelado en su lugar a unos pies de distancia.

OH no, pues que no lo fue, se dijo Ron a sí mismo. Fue un... pero el resto de su pensamiento se desvaneció, tan sólo para ser reemplazado con otros tan pronto cuando miró los ojos de Hermione. ¿Porqué estoy tan nervioso, maldita sea? No te quedes ahí parado como un idiota, se regañó a sí mismo. Di algo.

-Hola- alcanzó a pronunciar débilmente. Oh, ESO fue brillante. Has estado pensando en este momento por dos malditos días y 'hola' es todo lo que te viene a la cabeza. De veras que eres un idiota.

-Hola- contestó Hermione con una sonrisa tímida al dejar caer a Crookshanks al piso. El largo gato la miró infelizmente, entonces fijó su mirada de disgusto sobre Ron. Su espesa cola ahora ondulando de atrás para adelante en irritación, se viró y por fin acechó las escaleras.

-Ese maldito gato me odia- refunfuñó Ron para sí mismo, sin saber qué más decir-. Mira lo que me hizo- lloriqueó él al empujar la manga de su yérsey para que Hermione pudiera ver las huellas de los rasguños corriendo por dentro de su brazo.

-Quizás si no le dijeras nombretes- sugirió Hermione al contener una carcajada. Él lucía tan lindo blandiendo los rasguños como si algo imperdonable hubiese sucedido. Le recordaba a un niño chismorreando de sus hermanos.

-Le digo nombretes a Pig todo el tiempo- respondió Ron-. Pensarías que el pequeño y plumoso idiota se diera cuenta a estas horas.

Lo ha hecho. Es por eso que te ignora, pensó Hermione al arrojar sus brazos alrededor del cuello de Ron y abrazarlo fuertemente-. ¿Es ridículo que te haya extrañado?- murmuró ella al acercarlo más y olerlo profundamente.

-No- rió Ron suavemente, enterrando su cara en su cabello espeso y relajándose en contra de su cuerpo-. Ridículo es escribirte una carta tan pronto cuando te fuiste.

-Me alegró que lo hicieras.

Sabiendo que probablemente su familia estaba mirándolos, Ron se forzó a sí mismo a desatarse del abrazo y tomar un paso hacia detrás-. ¿Adónde fueron todos?- preguntó cuando abrió sus ojos y se dio cuenta que estaban parados en el pasillo… solos.

-Creo que bajaron a la cocina- replicó Hermione aunque no estaba completamente segura. No los había notado irse. De hecho, una vez que Ron estaba parado enfrente de ella, parecía olvidar que alguien más estuviese ahí desde el comienzo. Igual cuando discutían, todos los demás palidecían y tomaban su puesto en el fondo y él era todo lo que veía.

-No dormiste lo suficiente- dijo él mirándola preocupado-. Kreacher no te molestó; ¿o sí?

-No, no lo he visto- admitió Hermione-. No pienso que esté aquí. No pregunté acerca de ello. La verdad es que no quiero saber lo que le pasó.

-Espero que ese pequeño puñetero haya sido el alimento de Buckbeak.

-¡Ron!- siseó Hermione.

-Se lo merece, Hermione- proclamó Ron al tomar unos pasos hacia detrás y sentarse en uno de sus baúles-. Traicionó a Sirius.

-Lo sé- admitió ella al sentarse a su lado-. Sigo esperando verlo- confesó Hermione-. Sé que Sirius se fue, pero cada vez que entro a la cocina espero verlo sentado ahí- dijo ella silenciosamente mientras sus ojos se empañaban.

-Probablemente tomará un tiempo para realmente asimilarlo- replicó Ron al envolver su brazo alrededor del hombro de Hermione y moverla hacia él.

-Estoy contenta de que estés aquí, Ron.

-Sí, este lugar es demasiado espeluznante de noche. Especialmente cuando estás solo.

-Eso no fue lo que quise decir- declaró Hermione.

-Lo sé- admitió Ron-. Pero aún así es la verdad. Aunque sospecho que Fred y George fueron responsables por la mayoría de los ruidos que escuchaste. Su cuarto estaba justo encima del mío, después de todo.

-No escuché nada anoche.

-¿Entonces te quedaste en mi cuarto?

-Sí- consintió ella.

Bien. Me aseguraré de que Bill registre tu cuarto por la noche. Si ese demente puñetero dejó algunas sorpresas escondidas, él las encontrará-. Pero no dormiste mucho- indicó al observar su apariencia.

Insegura de cómo responder, Hermione dejó caer su mirada al suelo. No estaba por decirle que cada vez que se dormía soñaba que los Mortífagos estaban atacando la Madriguera-. Dormiré mejor esta noche- dijo finalmente.

-Sí, teniendo a Ginny en el mismo cuarto ayudará- concordó Ron, dejando por olvidada la situación incómoda. Una Hermione cansada era una irritada Hermione y él no quería provocarla-. Fui feliz cuando Harry estaba aquí. Sin embargo no supongo que querrá venir este verano. Dudo que vuelva a visitar esta casa. ¿Te escribió?

-No, aún no- contestó Hermione-. Pero ayer hablé con él.

Los ojos de Ron se ensancharon del choque-. Tú fuiste a...

-No. No, por teléfono- explicó Hermione rápidamente-. Quería que escuchara mi voz para que supiese que estaba bien.

-¿Y esos horrorosos muggles te dejaron hablar con él. ¿Ellos no te...cortaron?

-Bueno, es que no les grité, vamos- bromeó ella, sonriendo al ver las orejas de Ron sonrojarse-. Dudo que me hubieran permitido hablar con él si supieran quién era yo, así que mentí. Les dije que era la sobrina de la Sra. Figg.

-¿Quién?- preguntó Ron, sus cejas fruncidas en confusión-. ¿OH...esa anciana squib con los gatos?

-Si. Le inventé un cuento a su tía de cómo estaba supuesta a invitarlo a tomar té y como ella sabía que él lo detestaría, lo puso al teléfono.

-Tan encantadora mujer- dijo Ron sarcásticamente-. ¿Entonces, cómo estaba?

-Dijo que lo estaban tratando bien. Alimentándolo y todo. Están temerosos de que Moody los visite y los maldiga si no lo hacen.

-No, quise decir...parecía...- comenzó Ron.

-¿Distante?- preguntó Hermione.

-Iba a decir furioso, pero... ¿estaba distante?- preguntó él.

-Al principio no- admitió Hermione-. Creo que estaba aliviado. Le dije que estaba bien. Él parecía bien...hasta que le dije que lo que había sucedido no era su culpa. Se quedó callado por un minuto y entonces me preguntó acerca de ti.

-¿Y?- presionó Ron.

-Le dije la verdad.

-Le dijiste que nosotros estábamos...

-No, le dije que lo habías tomado mal- explicó Hermione-. Que te culpabas a ti mismo, pero que yo había logrado convencerte que no fue tu culpa. ¿Te convencí, verdad?

-La verdad es que no esperabas tranquilizar su conciencia con una conversación comparativa; ¿o si?- preguntó Ron, evadiendo su pregunta intencionalmente.

-¿Ron?

-¿Qué?

-Ustedes dos me van a volver loca de remate si continúan así- gritó Hermione fuertemente al empujar su brazo de su hombro y pararse a enfrentarlo.

-¿Si continuamos cómo?- preguntó él, aunque estuviera sabía la respuesta-. No estoy haciendo nada.

-Si que lo estás- contestó Hermione, sonando más que un poco irritada-. Estás siendo un burro a propósito. Para de cambiar el tema.

-No lo estaba- protestó Ron. Está bien, si lo estaba, pero esperaba que no lo notaras.

-No fue tu culpa, Ron. Repítelo.

-No fue tu culpa- dijo él con una sonrisa torcida.

-Eres imposible- declaró ella, sacudiendo su cabeza en exasperación. Sintiéndose a punto de llorar de nuevo y esta vez por una buena razón, Hermione movió sus ojos al piso y eludió mirarlo a los ojos-. Probablemente deberíamos llevar tu baúl arriba- dijo ella, sorprendida de que su voz sonara calmada. ¿Qué me pasa esta noche?. ¿Por qué estoy tan emocional? Estaba feliz hace un minuto y ahora estoy... ¿estoy qué?. ¿Furiosa? No. Estoy...

-¿Hermione?

-¿Qué?- preguntó ella, sus ojos fijos en el baúl sobre el cual Ron estaba sentado.

-Ven acá- dijo él, señalándole a que se sentara a su lado.

-Si no me quieres ayudar, está bien- dijo Hermione, tornando su espalda a Ron y mirando hacia la cocina donde asumía que el resto de la familia estaba reunida. Aún al decirlo, se dio cuenta que realmente ya no estaba hablando del baúl-. No te preocupes de los otros dos- continuó ella, apuntando a su propio baúl y al de Ginny-. Nosotras nos encargaremos de ellos más tarde- añadió ella al marcharse.

Ron saltó de su baúl y puso sus manos sobre los hombros de ella antes que alcanzara a caminar más de dos pasos-. ¿Hermione?- dijo él al detenerla.

-La cena estará lista dentro de poco. Tu madre nos estará buscando.

-¿Por favor, me puedes mirar?

¿Por qué?. ¿Para ver la culpa en tus ojos? pensó Hermione. Y aunque se viró a verlo, evitó sus ojos.

-¿Qué sucede?- preguntó Ron.

-No lo sé- admitió ella y parcialmente era la verdad. Estaba molesta de que él no la dejara ayudarlo, pero eso era tan solo una parte del problema. Sus emociones estaban corriendo el maratón esta noche y no sabía el porqué. Todo lo que sabía por seguro era que no quería hablar acerca de ello hasta que tuviera una oportunidad de calmarse.

-Yo sé- dijo Ron-. Estás exhausta.

-No es eso- replicó ella. Es más que eso.

-¿Entonces qué es?

-No lo sé.

-Sí lo sabes. Ahora dime qué es- demandó él.

-Dije que no sé. ¿Por qué no puedes dejarlo en paz?- gritó Hermione, mientras la tristeza que había estado sintiendo fue reemplazada por la irritación.

-Porque no puedo ayudarte a menos que sepa cuál es el problema- respondió Ron, sonando un poco enfadado él mismo. Definitivamente ésta no era la reunión con la que había fantaseado por los últimos dos días.

-¿Quieres saber cuál es el problema?

-Si que quiero.

-Es solo...- ¿Sólo qué? se preguntó Hermione-. Es...demasiado- replicó ella, diciendo la primera cosa que le vino a la mente-. Estoy preocupada por ti y Harry y mis padres y es demasiado- dijo ella. Se limpió las tibias lágrimas de sus mejillas el instante en que las sintió ahí, pero el daño ya estaba hecho. Ron las había percibido. En un momento, sin siquiera darse cuenta, su cuerpo estaba justo al lado del suyo.

-Ya no tienes que preocuparte- dijo él, al acercarla para abrazarla-. Estás a salvo. Harry está a salvo. Tus padres están lejos en unas vacaciones encantadoras en algún lugar. Y yo estoy aquí. Todos estamos bien.

-No, no lo estás- Hermione retener un llanto en contra de su pecho-. Mis padres no tienen idea del peligro en el que están. Y tú y Harry...ambos se están culpando a sí mismos por algo que no fue su culpa y lo detesto. Odio que yo sea la causa de ello. Odio que ambos estén lidiando con ello por su cuenta. Odio sentirme así. Odio que ellos me hagan sentir... ¿Sentir qué? se preguntó ella misma. ¡Impotente! su mente exclamó. Vulnerable. Temerosa-. No puedo permitirme ser débil. No puedo fracasar- declaró ella. No dejaré que esos bastardos me derroten-. Tengo que ser fuerte.

-Hermione, tú eres una de las personas más fuertes que conozco. Tan sólo has pasado por algo horrible. Nadie va a pensar menos de ti si te decaes. No quiere decir que seas débil. Sólo que eres humana, eso es todo. No hay nadie aquí excepto yo. Te he visto llorar antes, solo...desahógate.

-¿No estabas escuchando? Hace poco te dije que no quiero.- Si fracaso y caigo, ellos ganan.

-¿Y qué?. ¿Te vas a sentar y obsesionarte acerca de ello como Harry?. ¿Me vas a empujar lejos y lidiar con ello por tu cuenta?

-No, claro que no. Sólo que no quiero discutirlo ahora. Especialmente en el medio del pasillo- Necesito tiempo para reunir mis pensamientos y descifrar lo que estoy sintiendo.

-Está bien, tienes razón- admitió Ron-. Probablemente éste no es el mejor lugar para discutir algo como eso. No tenemos que hablar de ello ahora. Puedo pensar en maneras más efectivas para hacerte sentir mejor, de todos modos- añadió él, su sonrisa torcida retornando-. Pero probablemente tampoco deberíamos hacer eso en el pasillo.

-De veras que eres imposible- replicó Hermione, intentando sonar molesta aunque no pudiese evitar pero estar entretenida por la manera en que él cambiaba la conversación-. No sé por qué te tolero.

-Porque beso bien- sugirió Ron, su sonrisa ensanchándose y convirtiéndose en una un poco fresca.

-¿Quién te dijo eso, engreído?- preguntó Hermione, mordiéndose su labio inferior para evitar sonreír.

-Tú misma- contestó, notando el destello juguetón en sus ojos.

-Oh, bien, entonces me retracto- replicó ella sobriamente.

-No puedes- le informó Ron.

-Ya lo hice- respondió ella, sin poder ocultar su sonrisa por más tiempo. Esto era normal. Esto era confortable. Por más extraño que pareciese, ésta era la manera en la que los dos coqueteaban.

-Demasiado tarde- rió él-. Ya sé que te 'quito la respiración.' Quizás necesite refrescarte la memoria- sugirió Ron, estirando su mano y acariciando suavemente la mejilla de Hermione-. ¿Ninguna réplica ingeniosa?- preguntó al ver los ojos de ella cerrarse.

-Oh; ¿es eso por lo que estás esperando entonces?- bromeó Hermione, sus ojos aún cerrados-. Pensé que habíamos finalizado ese pequeño juego.

-De verdad que te extrañé- murmuró Ron, tan cerca ahora que ella podía sentir su respiración sobre sus labios al hablar.

-Demuéstralo- murmuró ella, sabiendo que él no rechazaría un reto.

Por un momento Hermione pensó que había escuchado una risita de Ron, pero eso cesó de importar cuando sintió sus labios rozar los suyos. El beso era suave y dulce y sólo duró por un momento. Y entonces se desvaneció.

-Todavía estoy respirando- le informó Hermione. Esta vez estaba segura de escucharlo reír.

-Aún lo estás- replicó él, su nariz rozando en contra de la de ella al inclinarse y reclamar sus labios por segunda vez.

Este beso fue nada parecido al primero. No era ni suave o dulce, pero lleno de ardor. Al mismo momento en que sus labios se sellaron sobre los de ella, Ron envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Hermione e incitó su cuerpo en contra del suyo. El sentimiento de estar presionado tan firmemente a ella tuvo un efecto casi instantáneo y antes de saberlo, su cuerpo completo estaba en llamas con un calor que igualaba la ferocidad de sus besos.

Le gustaba este lado de Ron. A través de los años había visto vislumbres de este lado vigoroso y apasionado cuando peleaban. No sólo la intrigaba, pero también la excitaba. Ron era un misterio que intentaba descifrar. Había una dualidad acerca de él que no tenía sentido. Era indecente y poco diplomático, y sin embargo podía ser tan dulce y atento. Inclusive la manera de la que la besaba era una contradicción. Su boca era deseosa y demandante, pero aún al devorar sus labios, sus manos estaban delineando suavemente pequeños círculos en su espalda inferior. Sólo Ron podía ser apasionado y cariñoso al mismo tiempo y esto volvía loca a Hermione.

-¿Qué te pareció?- preguntó Ron cuando inesperadamente abandonó sus labios y la llevó consigo al baúl más cercano.

-Mucho mejor- contestó Hermione, su corazón palpitando salvajemente al sentarse a su lado y mirar dentro de sus ojos azul oscuros.

-¿Así que admites que fue bueno?- preguntó él con un aire de chulo que sabía la irritaría.

-No admito nada- rió ella.

-Veremos si es verdad- contestó Ron cuando se inclinó a besarla nuevamente.