Capítulo 21

Dudas y aclaraciones...

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¿Qué voy a hacer? se preguntó Ron al salir de la ducha y ponerse un par limpio de ropa. Las duchas de agua fría definitivamente que no están funcionando. Bueno, esa no es exactamente la verdad, funcionaban hasta él salir y ver a Hermione de nuevo. Todo iba colina abajo desde ese punto.

Los días no eran tan malos. Su madre los mantenía ocupados limpiando los gabinetes superiores de la casa. Aunque Ron odiaba los quehaceres domésticos, estaba agradecido de hacer otra cosa en la que ocupar su tiempo. Tener a Ginny en la misma habitación que ellos mientras limpiaban era una ayuda tremenda también. No sólo su presencia lo mantenía de hacer novillos sus faenas y arrastrar a Hermione hacia alguna esquina oscura, pero también suministraba una liberación para su frustración acumulada. En ocasiones se sentía un poco culpable por ello. Ginny no tenía la culpa de que él estuviera tan exasperado. Bill sí. Pero no había mucho que Ron pudiera hacer sobre eso ahora.

Ginny no era la única con la que Ron estaba cortante, de ninguna manera. Casi todos los que cruzaban sus senderos con él habían recibido el final de su cortadura, en un momento u otro. Todos, excepto una persona con la que usualmente peleaba. De algún modo Hermione había recorrido estos pasados cinco días intacta. Lo cual era irónico, porque ella era la única persona que felizmente hubiera tomado el anzuelo y le hubiera dado la pelea que tanto él buscaba, sin otro motivo que el de aliviar su propia frustración. Pero mientras Hermione le contestaba bruscamente, principalmente por los comentarios despreciativos hacia su hermana, Ron no se había desquitado. Había sentido una gran tentación, en más de una ocasión, pero de alguna manera alcanzaba a tragarse sus groseras respuestas.

Tan frustrante como era estar con ella a veces, la posibilidad de no estar con ella del todo era aún peor. Ron anhelaba esas tardes cuando hallaban tiempo para estar solos. Inclusive si todo lo que hacían era jugar ajedrez o sentarse al lado el uno del otro en el sofá mientras hablaban. Hermione era ambas, la fuente de su felicidad y de su irritación. Pasar tiempo a solas con ella podía ser agonía, pero al mismo tiempo éxtasis. Aunque el estar absteniéndose lo estaba volviendo loco, sentía como si Hermione fuese la única cosa que lo mantenía sano. No estaba al punto de empezar una pelea con ella y arriesgar eso. Lo único que lograría sería asegurar un fin de frustración y soledad.

¿Cuál es la utilidad de tener derechos de besuqueos si no la puedo besar? Lamentó Ron al retornar a su habitación y tirarse en su cama. No que ellos no se besaran. Claro que sí. Sólo que él los terminabas antes de tener una oportunidad de dejarse llevar. Es peor que antes, porque ahora es en todo lo que pienso, maldición. ¡MALDITO SEAS, BILL!. ¿Por qué tuviste que arruinarlo todo?. ¿Nunca has escuchado la expresión 'la ignorancia es beatitud'? Yo quiero mi felicidad de vuelta. ¡DESGRACIADO! Desgraciado, desgraciado, desgraciado.

Mientras Ron estaba acostado en su cuarto, maldiciendo al techo, Hermione estaba encerrada en el suyo leyendo un libro. Bueno, la verdad es que 'leyendo' no es la mejor palabra para describir lo que estaba haciendo. Tratando de leer sería una descripción más precisa. Ella había estado mirando la misma página por los menos por 15 minutos. Debió haberla leído cuatro veces ya y todavía no podía recordar una sola palabra.

¿Cuál es el motivo? pensó ella, cerrando el libro de un golpe y dejándolo caer sobre la cama al lado de ella. Ésto se está tornando ridículo. Ni siquiera me puedo distraer con una lectura tranquilizante.

Tendré que obligarlo a hablar acerca de ello, pensó Hermione. ¿Pero estoy lista para escuchar la respuesta?

Habían pasado varios días y todavía no había descubierto lo que sucedía con Ron. Cada vez que le preguntaba, él negaba que algo andaba mal. Claro está, él nunca había sido la persona más fácil de comprender. Hermione sabía que su humor tendía a cambiar de vez en cuando, pero nunca persistía por mucho tiempo. Él era fácil de irritar y quizás pasaba un día o dos con genio, pero rara vez duraba más que eso. No era como si estuviera muy enojado. Tan sólo irritable.

Al principio Hermione pensó que quizás estaba cansado, pero era obvio que ese no era el problema. Todavía andaba inquieto después de dormir toda una noche. Y sólo parecía volverse peor. Ron pasaba la mayor parte de sus tardes con un perpetuo mal humor. Era cortante con su hermana y le gritaba a los gemelos casi cada vez que se tropezaba con ellos.

Hermione no había descartado el hecho de que mostraba su irritación con su familia y no con ella. Lo había presionado unas pocas veces para ver si él respondía, pero hasta ahora nada. Fuese lo que fuese que lo estaba molestando, su familia era la que sufría lo peor de ello, lo cual la condujo a preguntarse si él estaba frustrado simplemente porque ellos siempre andaban detrás suyo. Él le había advertido de que sería casi imposible estar juntos y solos con todos viviendo allí. Y tenía razón. No era imposible, pero era difícil. Alguien siempre parecía entrar para ver lo que estaban haciendo. Más a menudo que los demás era su madre. Hermione ahora sospechaba que mandaba a los demás a espiarlos también. No que ellos interrumpieran mucho.

Ellos se habían acostumbrado a pasar sus tardes en el salón del primer piso, cerca del cuarto de las chicas. Había un sofá cómodo ahí adentro y una gran chimenea. Era bastante acogedor en las tardes y Hermione disfrutaba acurrucarse junto a Ron en el sofá. Habían hablado cantidad y Ron estaba excepcionalmente cortés en las tardes. Tomaba su mano cuando se sentaban juntos y no podía evitar tocarla. No que Hermione tuviera algún inconveniente. Todo era muy inocente y dulce, y no podía evitar encontrarlo estimulante.

Cada vez que sentía sus dedos correr por sus brazos o rozar su cuello mientras él acariciaba su cabello, su piel se ponía como carne de gallina. A veces hallaba difícil de creer que pudiera sentir tanto con una simple caricia, pero se estaba acostumbrando a ello. Más que eso, dependía de ellos. En más de una ocasión se encontraba a sí misma esperando con respiración provocativa el momento en que sus dedos hallaran el sendero a su cara, porque sabía lo que vendría luego. Él casi siempre tocaba su cara antes de inclinarse a besarla.

El problema era que los besos nunca duraban lo suficiente. Ron se contenía y cada vez que las cosas comenzaban a calentarse se alejaba y hallaba una excusa para tomar un respiro. Sabía que era posible que estuviera preocupado porque alguien los encontrara, y lo más probable era que alguien lo haría, pero en este momento ella estaba tan frustrada que no le importaba si su familia entera se sentara a observarlos.

Fuese lo que fuese que estaba molestando a Ron, comenzaba a afectarla también. Al principio simplemente había estado preocupada por él, aunque confiaba que fuera lo que fuera él lo resolvería. Pero ahora estaba empezando a inquietarse. No sólo eso, estaba volviéndose cada vez más nerviosa. ¿Qué tal si no es su familia con la que está irritado?. ¿Quizás sea yo? Quizás ha cambiado de parecer acerca de estar conmigo y no sabe cómo decírmelo. Y quizás yo me esté volviendo loca preocupándome por gusto. ¡TAN SOLO PARA DE PENSAR EN ELLO! Se regañó a sí misma.

-Necesito algo más en qué concentrarme-, dijo Hermione, saltando fuera de la cama y abriendo su baúl-. Algo más fascinante que este libro-, continuó ella, colocando el descartado mamotreto dentro de su baúl y reemplazándolo por una pila de pergamino.

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Él sabía que no era buena idea salir de la casa. Sabía que probablemente era peligroso. Simplemente no le importaba. No era la primera vez que anduviera ciegamente hacia el peligro y ciertamente que no sería la última. A menos que de verdad hubiera un grupo de Dementores afuera esperando por él, claro está. No importaba que tuviera su varita. Harry Potter simplemente no tenía buenos pensamientos dentro de él que pudiera usar en ese momento. Todo lo que sentía, cuando nada más se sentía muerto adentro, era cólera y desesperación. Ahora mismo ira era la emoción gobernando al joven que caminaba con dificultad hacia el parque.

¡ESTOY HARTO DE ÉSTO! pensó Harry, sus llamativos ojos quemándose con resentimiento.

Estaba harto de su tío llamándole la atención por estar desanimado rodeando la casa. Estaba harto de escuchar cómo debería estar agradecido de todavía tener un techo sobre su cabeza y una cama tibia en la que dormir. Estaba harto de mirar a la enorme cara de Dudley y escuchar sus pequeños y falsos comentarios. El último de estos, acerca de cómo él se parecía a su perro que había muerto, había sido la última gota. Harry tenía que irse de allí o estaría propenso a hacer algo que ni Dumbledore podría encubrir. Estaba casi seguro que su primo no se dio cuenta porqué el comentario le había hecho explotar. Él tan solo estaba expandiendo los comentarios que su padre decía. Cierto, Dudley había retrocedido cuando vio un destello de cólera en los ojos de Harry, pero no tenía la menor idea de cuán cerca había estado de ser maldecido ahí mismo donde estaba parado.

Estoy sumamente harto de todos ellos, gimió Harry para sí mismo al acercarse a un banco del parque y en seguida tropezar. Tambaleó hacia delante, pero logró mantener el equilibrio y se enderezó con una pizca de dignidad. Dejándose caer pesadamente sobre el banco en frente de él, Harry miró al suelo para ver con lo que había tropezado, pero vio nada. Había tropezado sobre nada.

-Querrás ser un poco más cuidadoso allí, Harry-, una voz incorpórea advirtió a su lado-. Nunca sabes con quién choques por estos lados.

Mientras la mano de Harry apretaba su varita, hubo un 'uusssshingg' sonido y Fred Weasley apareció enfrente de él, la Capa Invisible que había estado usando, ahora agarrada en una mano.

-¡FRED!- gritó Harry de asombro mientras la cabeza cómica y pelirroja se sentaba a su lado-. ¿Qué haces aquí?

Fui por una caminata y vine a parar en Surrey- contestó Fred sarcásticamente-. ¿Qué crees que estoy haciendo aquí? Es mi día de vigilar a Harrykins y verificar que esté fuera de problemas. Estás haciendo un trabajo explosivo, camarada.

-Vete a la mierda.

-No sabía que podías comunicarte con Ron-, rió Fred-. Esa impresión estuvo perfecta. Eso es casi todo lo que me ha dicho en dos días-, continuó él-. Puedo volver debajo de la capa si prefieres-, añadió Fred-, pero Hermione pensó que querrías compañía.

-¿Hermione?. ¿Cómo está...

-Está bien, compañero-, le aseguró Fred-. Aunque tremendamente preocupada acerca de ti. Mamá y Ginny están teniendo gatitos también. Tuvieron una gran discusión sobre quién tendría el privilegio de venir a visitarte. Ginny quería venir conmigo, ves, pero Mamá no lo permitiría. Ella tiene a esos tres bajo arresto domiciliario. Los está haciendo trabajar como duendes domésticos. Probablemente ni verán la luz del día hasta septiembre.

-Sí, bien-, refunfuñó Harry, incapaz de sentir simpatía por sus amigos-. Por lo menos se tienen los uno a los otros.

-¡OY!. ¿No es eso agradable, te pregunto?- gritó Fred, colocando su mano sobre su corazón como si estuviera mortalmente herido-. No seré Ronnikins, pero tampoco soy un hígado cortado. Y después de venir desde Surrey para levantar tus ánimos con el cuento de Hermione y el Sombrero Acéfalo ésa es la gratitud que recibo de tu parte.

-Ella no hubiese permitido ser encontrada muerta usando uno de esos sombreros-, gritó Harry, pero a pesar de su humor de perros, no pudo evitar estar levemente entretenido por la imagen mental que creó.

-Oh, pero usó uno de esos-, contestó Fred con una sonrisa corazonada-. No voluntariamente por supuesto-, continuó él-. Es una lástima que estaba invisible, la verdad. Lo que hubiera dado yo por verle la cara. Todavía no me dirige la palabra. Más nuevamente, quizás eso sea algo bueno-, agregó Fred, un poco serio-. Ella es muy parecida a Mamá cuando se enfurece. De veras que denunció a Percy el otro día. No que él no se lo merezca, el imbécil.

-¿Qué sucedió?- preguntó Harry.

-Es una larga historia.

-Tengo tiempo.

-De alguna manera pensé que así sería-, rió Fred-. ¿Por dónde empiezo?

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Hermione estaba sentada en el medio de su cama, completamente concentrada en lo que estaba haciendo, cuando escuchó un suave golpe en la puerta.

-Entre-, gritó ella, sin molestarse a ver quién entraba al cuarto-. Sólo déme un segundo-, añadió ella, marcando con un dedo un lugar en el libro colocado en su rodilla, entonces inclinándose hacia delante y garabateando algo en el pergamino cercano a ella.

-Puedo volver más tarde-, dijo Ron, mirando la cantidad de trabajo con la que ella se había rodeado. No solo habían varios libros abiertos por sobre toda la cama; habían pilas de notas esparcidas de un modo que sólo Hermione entendía.

-No seas tonto-, replicó ella, mirando hacia arriba y dándole una sonrisa cálida, aunque continúo escribiendo-. Sólo déjame terminar esto.

-No, está bien-, dijo Ron, un poco inquieto ahora. Sabía que a Hermione no le agradaba ser interrumpida cuando estaba en medio de un proyecto-. No tenía la menor idea de que estabas trabajando en tu tarea.

-No es tarea-, le informó ella, sus ojos pegados sobre el libro nuevamente-. Quédate. Sólo necesito un minuto para terminar.

Por favor dime que no estás haciendo todo esto tan solo por un poco de extra crédito, pensó Ron al acercarse a la cama y agarrar uno de los libros abiertos y ver en lo que ella estaba trabajando. Marcando la página con su mano, volteó el libro cerrado y vio Pociones Moste Potente escrito en la cubierta. Eso explica las notas en los márgenes, pensó él, volteándolo de regreso en una posición abierta. Hermione no está propensa a desfigurar un libro que no es suyo. Pero Snape no asignó extra crédito. ¿Qué es todo esto, entonces? se preguntó silenciosamente, ojeando las secciones que ella tenía subrayadas

Una poción de acoplamiento es mayormente usada para amplificar o aumentar información de entrada y salida entre dos o más individuos.

Una vez que hayan sido unidos, experimentarán sentimientos, pensamientos y en raras ocasiones sensaciones físicas que no son las suyas propias, pero la de esos individuos con los que están conectados. Sensibilidad emocional es el resultado más resaltante. Una vez que la conexión haya sido forjada, deberás ser capaz de sentir cualquier emoción fuerte o devastadora que tu pareja está experimentando como si esos sentimientos fueran, de hecho, los tuyos. Sin embargo, la severidad de la experiencia depende en la magnitud de los sentimientos y/o emociones siendo transmitidas. Algunas veces sentirás exactamente lo que tu pareja está sintiendo y otras veces sentirás las sensaciones aún más que la misma persona con la que estás conectada porque ellos están acostumbrados a sus propios niveles emocionales y tú no.

A V I S O: esta experiencia puede ser devastadora y es a menudo perjudicial en cuanto a eventos ordinarios de la vida. La clave para eludir este obstáculo es reconocer la diferencia entre tus propios sentimientos y esos siendo transmitidos a ti. Una vez que esto sea alcanzado es posible dejar de sintonizar o bloquear todo excepto las experiencias de emociones extremas.

Eso explica lo suficiente, pensó Ron, siendo cuidadoso al depositar el libro en el mismo lugar en el que lo encontró. Sabía por experiencia no perturbar su sistema de organización. – ¿Así que esta es la investigación de la que me hablaste?- dijo él, mirando a varias pilas de notas, algunas de las cuales estaban escritas en ese papel blanco de líneas que los muggles usan-. ¿Por cuánto tiempo has estado trabajando en esto?- pregunto él.

-Por un tiempo- contestó Hermione y entonces continuó callada. Sabía que él no estaría conforme con esa respuesta, pero no deseaba hablar de ello aún. Rápidamente Hermione empujó el pergamino en el que estaba escribiendo dentro del libro, entonces lo cerró y lo tiró detrás de ella-. ¿Qué pasa?- preguntó ella, tratando de cambiar el tema.

-Nada-, replicó Ron, mirando a Hermione escabullirse hacia un lado de la cama y señalándole a que se sentara a su lado-. Sólo que vi las luces prendidas-, añadió él al sentarse-, y pensé ver en lo que andabas. No quise molestarte.

-Oh, no me estás molestando-, replicó ella rápidamente.

-Así que este ayuntamiento aquí-, dijo Ron agarrando Pociones Moste Potente de la cama otra vez y aguantándolo para que ella lo viera-, suena un poco como lo que sucede con Harry y Tu-Sa...

-Voldemort-, corrigió Hermione antes de que él tuviera la oportunidad de finalizar.

-Sí...él-, dijo Ron-. ¿Estás tratando de averiguar cómo romper la conexión?

-No creo que sea posible-, admitió Hermione-. Ellos no están conectados por una poción, sino a través de la sangre de Harry y por la maldición que usó en él cuando era un bebé.

-Oh-, dijo Ron-. ¿Qué estás haciendo entonces?- preguntó, incapaz de mantener la pregunta para sí mismo.

Demonios, pensó Hermione. Sabía quellegaría a preguntar eventualmente, pero de veras que no quería meterse en eso ahora. –Eres dulce Ron-, dijo ella, acurrucándose a él-. Y aprecio lo que estás haciendo-, añadió, conociendo que él estaba haciendo un esfuerzo de hablar acerca de algo en lo que ella estaba interesada-. Pero no quiero aburrirte.

-No lo harás-, contestó él, genuinamente interesado. Obviamente que ella ha puesto un gran esfuerzo en esta investigación...sea lo que sea. Y si va a ayudar a Harry, quiero saber acerca de ello-. ¿Entonces de qué se trata?- pregunto él-. ¿Si no estás tratando de hallar la manera de romper la conexión, que estás haciendo?

-Oh, ya sabes-, dijo Hermione evasivamente-. Sólo buscando algo que pueda ayudar. Te dejaré saber cuando encuentre algo útil. No tenemos que hablar de ellos ahora mismo.

-¿Entonces de qué quieres hablar?- preguntó Ron estudiándola intensamente. El hecho de que ella no quería hablar de lo que estaba trabajando lo desconcertaba. Era posible que ella aún no tuviera algo útil, pero era posible que sí, solo que ella no quería que él supiera de ello por alguna razón. No estaba seguro cuál escenario era el verdadero.

-No sé-, contestó ella mirando sus profundos ojos azules y sintiendo la parte racional de su mente disiparse. ¿Quién dijo que teníamos que hablar del todo? pensó ella, sintiendo el calor de su pierna presionada en contra de la suya al sentarse lado a lado-. ¿De qué quieres hablar?- preguntó, aún al estirar su brazo y recorrer sus dedos a través de su encantador cabello pelirrojo. El momento en que lo tocó, estaba perdida. Antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo, Hermione se inclinó hacia delante y lo besó tiernamente.

Completamente desprevenido, Ron se alejó y entonces realizó lo que había hecho. Lo lamentó instantáneamente y se puso a rectificar su error antes de que ella pensara lo que no era.

La cara de Hermione todavía estaba bastante cerca de la suya, pero sabía que no sería por mucho tiempo. Ron estiró su mano y recorrió su dedo levemente sobre su mejilla enrojecida, entonces fijó sus ojos sobre los de ella, se inclinó adelante muy lentamente y cubrió sus labios con los suyos.

No fue un beso profundo ni apasionado, pero todavía se sentía como si estuviera volviendo a su hogar. Un beso se volvió otro y entonces otro. Cada uno lleno de la ternura y el cariño que él sentía por la chica sentada a su lado.

Inseguro de qué debía hacer con sus manos, Ron las dejó sobre la cama para asegurar que la única parte de su cuerpo tocándola fueran sus labios. Hermione, sin embargo, no parecía tener las mismas preocupaciones. La mano que había sumergido en su cabello se movió hacia abajo hasta estar jugando con los pelos alrededor de su cuello, rozando sus dedos contra su piel intencionadamente.

El contacto tuvo el efecto deseado y Hermione dio una risita suave cuando lo sintió temblar. Amaba el hecho de que podía hacerle eso. La primera vez que había sucedido había sido por accidente, pero había aprendido de la experiencia. Esa primera noche, cuando Ron besó su cuello, el placer que sintió casi la vuelve loca. Ahora sospechaba que él reaccionaría de la misma manera. Si alguna vez tenía la oportunidad de intentarlo, claro está. Sus labios siempre parecían estar ocupados cuando la inspiración llegaba y nunca actuaba por miedo a que él se apartara el momento en que ella abandonara sus labios.

Él está propenso a apartarse de todos modos, pensó Hermione al colocar su mano libre sobre su pecho, agarró su camisa para mantenerlo en lugar y entonces se inclinó hacia delante para que su cuerpo superior estuviera presionado en contra del suyo.

En vez de pelear, Ron respondió a sus avances serpenteando su brazo alrededor de su cintura mientras un beso terminaba y el otro comenzaba. Él sazonó sus labios con una serie de besos. Éstos eran suaves y dulces al principio, pero mientras el calor entre ellos se intensificaba, el contacto duraba más.

Sin advertencia alguna, el estómago de Hermione dio volteretas y el calor eléctrico que comenzó en su corazón rápidamente se expandió por todo su cuerpo. Suprimió un gemido cuando sintió la lengua de él rozar su labio inferior, procurando profundizar el beso aún más. Antes de darse cuenta de lo que hacía, Hermione se recostó sobre el pergamino extendido en la cama, llevando a Ron consigo.

El peso de su cuerpo presionándola hacia abajo mientras él la besaba profundamente era demasiado y a pesar de sus esfuerzos para detenerlo, ella gimió de placer en su boca. Como si el sonido rompiera un hechizo sobre él, Ron de repente realizó lo que estaba haciendo. Hermione casi maldijo cuando se alejó de ella y se sentó verticalmente a su lado.

Ella gimió de nuevo, esta vez de decepción. Respirando profundamente, abrió sus ojos y lo miró anhelante. Al apoyarse en sus codos, el anhelo se desvaneció y fue reemplazado por la irritación.

-¿Por que continúas haciendo eso?- demandó saber ella.

-¿Besarte?- replicó Ron juguetonamente.

-No, alejándote- dijo Hermione gravemente-. Algo está mal. Quiero saber qué es.

-No es nada- protestó él.

-Mentira-, contestó ella-. Has estado alterado por varios días. Pensé que quizás solo estabas atemorizado a que alguien nos encontrara, pero es más que eso; ¿verdad?- preguntó ella-. ¿Has...cambiado de parecer o algo por el estilo?

-¿Qué?- contestó Ron, incapaz de mantener la inquietud que estaba sintiendo fuera de su voz-. ¡Por supuesto que no!

-Si no eres tú, entonces debo ser yo-, indicó Hermione al sentarse recta-. Si no me hallas atractiva, preferiría que me lo dijeras-, propuso ella tristemente, incapaz de mirarlo a los ojos-. Así no quedo en ridículo.

Sin pensarlo, Ron cogió la mano de Hermione y la presionó en su regazo para que ella pudiera sentir cuán atractiva la encontraba. No había manera que ella pudiera negar lo que sentía allí. El momento en que su cara se ruborizó, él se dio cuenta de lo que había hecho y soltó su mano. Incapaz de mirarla, Ron dejó sus ojos observar el piso, su propia cara con varios tonos más oscuros que los de ella.

-Te encuentro atractiva-, murmuró él, barajando sus pies un poco incómodo-. Demasiado atractiva-, admitió él-. Es por eso que me alejo.

-¿Pero eso no está supuesto a pasar?- preguntó Hermione, mirándolo inocentemente.

Demonios, gimió Ron para sí mismo. ¿Por qué hice eso? Ahora de verdad que pensará que soy un pervertido. Y tiene razón.

-No veo cuál sea el problema-, índico Hermione, su frente fruncida en confusión.

-¿Qué?- preguntó Ron. ¿Cómo no podía ver que era un pervertido?. ¿Por qué no estaba molesta con él después de lo que la había forzado a hacer?

-No es nada de qué avergonzarse-, continuó ella cuando advirtió cuán incómodo estaba-. Yo lo siento también, sabes-, dijo ella suavemente-. Cuando me besas. Quizás no seas capaz de verlo cuando me miras, pero aún así lo siento. Y me gusta. Me gusta cómo me haces sentir. No quiero que ceses de besarme.

-No sólo estoy pensando en besarte-, admitió Ron con sus oídos sonrojados, ahora casi más brillantes que su pelo.

-¿Y qué es lo que estás pensando hacer?- preguntó Hermione.

-Creí que sería bastante obvio-, gimió Ron, deseando que la tierra se abriera y se lo tragara completito-. No puedo evitarlo 'Mione-, añadió él miserablemente. Merlín sabe que he intentado-. No sé qué hacer-, admitió él. Me está volviendo loco. –No quiero que pienses que eso es todo lo que quiero, porque no lo es. Pero cada vez que te beso…no puedo evitar pensar en ello-, confesó él, pareciendo culpable-. No soy uno de esos tipos-. Ya no.

-¿Qué tipos?- preguntó Hermione, perdida completamente-. No estás teniendo sentido.

-Uno de esos tipos que sólo está interesado en la chica por cómo ella luce y por cuán lejos irá con él-, comenzó a divagar Ron-. Sé que eso es lo que piensas y esa es la razón por la que estuviste enfurecida conmigo antes del Baile de Navidad. Yo no quise ser así. Ni me di cuenta de lo que era, lo juro. Pero eso no lidia con esto. No quiero que pienses eso. No es el físico solamente, aunque sea así como parezca.

-¿De qué rayos me estás hablando?- preguntó Hermione al cortar bruscamente a Ron y mirar al piso, completamente desalentada-. Yo sé que no eres así.

-Pero Bill dijo que…

-¿BILL?- gritó Hermione-. Acudiste a Bill y le dijiste acerca…

-Él vino a mí-, interrumpió Ron antes de que ella tuviera la oportunidad de finalizar-. Me dijo que me cerciorara de no presionarte porque no es lo que quieres.

-A menos que pueda leer mi mente-, gritó Hermione-, él no sabe lo que yo quiero.

-Sí que sabe-, replicó Ron rápidamente-. Me tardé en descifrar lo que estaba diciendo, pero tuvo sentido.

-Ilumíname entonces- demandó Hermione-. ¿Qué es lo que yo quiero?

-Quieres estar cerca y aguantar manos y besar un poco. Pero nada más que eso y estás propensa a sentir como si yo estoy interesado en ti sólo porque…no quiero que pienses…pero no, nada de eso. No me importa esperar. Honestamente. No es sólo físico. Quiero decir, claro que pienso en lo físico, pero deseo más que eso también. Y me importa el tipo de persona que eres. Y…y…oh demonios, no puedo explicarlo. Tan sólo me callaré ahora.

-La próxima vez que alguien te diga lo que yo quiero, ignóralos-, dijo Hermione severamente-. Si tienes cualquier pregunta acerca de eso, a la persona que necesitas cuestionar es a mí.

-No le pregunté-, replicó Ron defensivamente-. Él sólo se me acercó y me lo dijo.

-Todavía no estoy exactamente clara de lo que te dijo-, explicó Hermione-. Pero creo tener la idea general.

-Me dijo que si te presionaba, lo arruinaría todo.

-La única persona arruinando todo aquí es Bill-, contestó Hermione-. Fuese lo que fuese que te haya dicho, ignóralo.

-Pero…no quiero que…

-Ignóralo.

-Pero…

-No hay manera posible de que él sepa lo que quiero-, le informó a Ron-. Porque lo que yo quiero cambia con mi estado de ánimo.

¡MALDITO DEMONIO! –Si varía; ¿cómo estoy supuesto a saber?- le preguntó Ron con pánico. ¿Y qué tal si tú quieres algo, pero cambias de parecer y luego lo lamentas?

-Todo lo que tienes que hacer es preguntarme-, contestó Hermione calmadamente-. Además, si haces algo que no quiero que hagas, te lo diré.

-Estoy tan confundido-, gimió Ron cayendo de espalda y mirando al techo.

-Algunas veces también estoy confundida-, dijo Hermione, recogiendo sus notas dentro de una pila y colocándolas sobre su mesita de noche antes de acostarse a su lado.

-Las chicas son endemoniadamente exasperantes-, gimió Ron-. ¿Por qué no pueden estar de acuerdo de una vez y por todas?. ¿Qué es lo difícil en eso?. ¿Cómo demonios está un tipo supuesto a hacerla feliz cuando cambia de parecer todo el tiempo? No es justo. Nosotros no hacemos eso. Ustedes siempre saben lo que queremos.

-Eso es porque al final ustedes quieren una cosa-, bromeó Hermione.

-Sí, pero por lo menos lo saben- gimoteó él-. No es justo, demonios.

-Todo es justo en el amor y la guerra- rió Hermione al inclinarse y besarlo suavemente en los labios-. Pregúntame qué quiero Ron- murmuró silenciosamente Hermione justo antes de que su boca descendiera sobre su cuello.

¡OH DIOS! pensó él, suprimiendo un gemido de placer que amenazaba con estallar por tal implicación. -¿Qué…qué es lo que quieres?- preguntó él con una voz fornida.

-Quiero que ceses de resistirte y me beses sin pudor-, contestó Hermione, reclamando sus labios con los suyos.


No apto para menores…. je, je, je. Espero que hayan disfrutado este capítulo. Cuídense mucho, espero leerlos pronto. ¡Saludos!