Capítulo 23:

Reconciliación e inseguridades…

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Hermione estaba sentada en el sofá de la sala de visitas, su nariz enterrada en un libro, cuando él la encontró. Típico, pensó Ron, observándola, esperando a ver si ella se daba cuenta de su presencia. Siempre escondiéndose detrás de sus libros. Uno pensaría que se acordaría de virar la página de vez en cuando.

-Esto llegó del Ministerio para ti esta mañana- dijo Ron, extendiendo su brazo con el sobre que su padre le había encomendado para ella.

-Te dije que continuaría escribiendo-, replicó Hermione al mirarlo y ver la carta en su mano extendida-. Parece que ahora tienes dos para leer-, añadió enfocando su atención una vez más en el libro.

-No es de él- dijo Ron, tomándola por sorpresa y, a pesar de la decisión que había hecho cuando él entró en la sala, Hermione se halló mirando sus cautivantes ojos azules-. Es de Neville- añadió con una expresión que ella no pudo descifrar.

-Ah- respondió Hermione, extendiendo su mano para coger la inesperada carta, aunque no estaba totalmente segura si la quería. No deseaba leer condolencias de extraños. ¿Quería leerlas si éstas fuesen enviadas por sus colegas de clases? A ella no le molestaba cuando era Harry. Pero Harry era diferente y sus cartas habían sido útiles. Él había estado muy feliz de darle consejos de cómo lidiar con su nueva fama, después de sus bromas iniciales de "bienvenida a mi mundo." ¿Pero Neville? Él nunca le había escrito en el verano y no estaba segura qué hacer con eso.

Hermione, sin intención rozó los dedos de Ron mientras su mano agarraba la carta. Ella esperaba que él se alejara, mas no lo hizo. Por un momento se quedaron parados ahí con sus manos extendidas, mirándose el uno al otro, entonces, sin aviso, la soltó. Hermione notó la expresión calmada en su rostro cuando continuó observándola, mas parecía un poco forzada.

-¿Alguna otra cosa?- preguntó ella finalmente, quebrando el silencio.

-Sí- dijo Ron-. Estaba pensado si...bueno, dijiste que podía tomar prestado tu libro de transfiguración. Sabes, porque ya no tengo el mío. ¿Entonces, puedo? Quiero decir, tomarlo prestado.

-¿Quieres tomar prestado mi libro de transfiguración?- preguntó Hermione, lanzándole una mirada de curiosidad -. ¿Ahora?

-Eso fue lo que dije; ¿no?- gritó él de vuelta-. Mira, si es una molestia, yo...

-No- interrumpió ella-. No es molestia. Está en mi baúl. Te lo traigo para...

-Yo lo cojo- dijo Ron, virándose y dirigiéndose hacia la puerta-. No te preocupes, lo devolveré tan pronto cuando termine- añadió él.

-No hay apuro- le gritó Hermione.

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A Ginny le tomó menos de dos minutos para aparecer. Obviamente que había estado en su cuarto cuando su hermano la irrumpió y no lucía muy feliz con eso.

-¿Sabías que Ron anda buscando algo en tu baúl?- preguntó ella-. Dijo que tú lo sabías, pero...

-Está bien- le garantizó Hermione-. Le dije que podía. Tan sólo quería mi libro de transfiguración.

-¿Estás segura que eso es todo lo que busca?- dijo Ginny, mirando a Hermione como si fuera una boba.

-Él empacó mi baúl; ¿recuerdas?- respondió ella-. Si quería registrar mis cosas, lo hubiera hecho en ese entonces.

-Probablemente lo hizo- murmuró Ginny entre dientes, al sentarse en el sofá-. No la ha leído; ¿verdad?- preguntó, notando la carta en la mano de Hermione.

-¿Qué?- replicó Hermione, perdida en sus pensamientos-. Ah, no. Sólo me trajo ésta. Es de...Neville.

-Oh- contestó Ginny, sonando un poco decepcionada. Por un minuto pensó que le había hecho entrar en razón-. Entonces; ¿qué tenía que decir Neville?

-No lo sé- replicó Hermione, abriendo el sobre y removiendo la carta-. No la he leído aún-, añadió ella, hojeando la carta por un momento-. Mayormente lo que esperarías-, dijo ella, dándosela a Ginny-. Que siente lo que pasó. Y espera que me sienta mejor.

-Está preocupado por ti- dijo Ginny, hojeando la carta.

-Probablemente es un poco desconcertante para él. Tú sabes, porque fui torturada por la misma mujer que torturó a sus padres hasta...

-Sí- interrumpió Ginny, no necesitando que terminara-. Ella lo usó en él también. Supongo que entiende por lo que pasaste mejor que el resto de nosotros, habiéndolo experimentado y todo.- Entonces como si de repente se diera cuenta de lo que estaba hablando, Ginny se calló y miró ansiosamente a Hermione-. Lo siento-, añadió ella, sintiéndose culpable.

-Está bien- dijo Hermione, ofreciéndole a su amiga pelirroja una sonrisa débil-. No me molesta hablar sobre eso. Puedes preguntarme.

-Le pregunté a Fred y a George, mas no me decían nada.

-Pensaría que hubieras ido a Ron primero.

-Lo hice- admitió Ginny-, pero...tampoco me contó nada. Se puso protectivo y me dijo que sería mejor que no te molestara con ello.

-No me estás molestando- replicó ella. La mirada en la cara de Ginny dejaba claro que no le creía, así que Hermione continuó-. No, de veras, está bien.

-¿De...de veras que...bueno...más o menos oí por casualidad a Bill hablando con Fred y George-, confesó Ginny-. ¿De veras que usaron la maldición Cruciatus en ti diez veces?

-No lo sé- contestó Hermione honestamente-. No conté exactamente. Mas parece que así fue.

-¿Cómo...quiero decir...debió haber sido terrible. ¿Cómo pu...cómo pudiste aguantarlo?

-No tenía muchas opciones-, dijo Hermione, cerrando su libro y colocándolo en el piso-. Sé que debe parecer extraño, pero fue...Pettigrew-, admitió ella.

-¿Qué? Él no...

-No, él me ayudó sin darse cuenta- respondió ella-. Me recordó por lo que estaba luchando. Y que preferiría morir antes de convertirme en algo como él.

-¿De...de veras que la incitaste a que te matara?- preguntó Ginny, incapaz de contenerse ahora que alguien estaba dispuesta a hablar con ella.

-Sí- admitió Hermione, sonriéndole a su amiga a pesar de la morbosa conversación-. Te enteraste de muchas cosas; ¿verdad?- sonrió ella suavemente-. ¿Escuchaste eso de Bill también, supongo? Bien, es verdad. La llamé varios nombres específicos que no repetiré.

-¿No tenías...miedo de morir?- presionó Ginny.

-No de la manera que piensas- contestó Hermione, tornándose seria instantáneamente-. Aunque temía de lo que le haría a Harry y a Ron- dijo ella suavemente mientras sus ojos se nublaban.

-Fue terrible- dijo Ginny silenciosamente-. Cuando mami lo revivió y él se dio cuenta de donde estaba, se lanzó a Fred-, continuó ella, tratando de olvidar la mirada asesina que su hermano tenía en sus ojos y cómo se había tirado sobre la mesa de la cocina para pegarle a los gemelos-. Bill y papá tuvieron que sostenerlo. Después como que se arrugó en el suelo.

Paró abruptamente cuando Hermione cubrió su rostro con ambas manos y sofocó un llanto.

-Lo siento- dijo Ginny, limpiando sus propias lágrimas antes de que cayeran-. No quise afectarte.

-Sabía que sería duro-, admitió Hermione- Mas todavía es difícil de escuchar.

-¿Él no te lo contó?

-Sí- contestó ella-. Como pudo. No le es fácil hablar de cómo le hizo sentir-, continuó ella-. Tú conoces a Ron. No es tan bueno con sus sentimientos. Me animó a que hablara de ello y me ayudó a lidiar con mis sentimientos, mas evita discutir los suyos propios. Los quiere hacer a un lado y tratar de olvidar lo que sucedió, así que no lo presiono.

-No es algo que él vaya a olvidar-, dijo Ginny.

-Lo sé- admitió Hermione- Mas está feliz al no hablar de ello.

-De veras que se preocupa por ti- dijo Ginny-. Todos lo podíamos ver. Estaba devastado.

-¿Piensas que estoy siendo muy dura con él?- preguntó Hermione, de repente sintiéndose culpable de haberlo tratado con indiferencia.

-¿Acerca de todo esto con Krum?- replicó Ginny- Si me hubieras preguntado eso hace quince minutos hubiera dicho que no, mas...honestamente...no lo sé. Creo...que probablemente deberías tratar de hablar con él de nuevo.

-Es que no escucha. No cuando es sobre Viktor.

-Considero que escucha más de lo que crees.

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Esto es una maldita pérdida de tiempo, pensó Ron, al hojear el libro abierto en el escritorio enfrente de él. A este ritmo me llevará todo el verano, lamentó él. En los 20 minutos que había estado ahí, su nombre y el título de la composición fue todo que había conseguido escribir en su hoja de pergamino. ¿Treinta y seis centímetros? Aunque escriba con letras bien grandes me va a llevar una eternidad. Ojalá Harry estuviera aquí. Por lo menos tendría a alguien con quién quejarme. Le podría escribir una carta, pensó Ron, ¿pero qué estoy supuesto a decir? "Oi, Harry. ¿Cómo esta yendo tu verano? Hermione recibió una carta de Krum el otro día y claro está, fui un completo idiota. No me ha hablado desde entonces. Estoy tan aburrido que inclusive intenté hacer la tarea, mas es una causa perdida. No me puedo concentrar." Por lo menos le daría algo de qué reírse.

Una carta estaba comenzando a parecer mejor y mejor. Aparentaba fluir espontáneamente. Ron estaba considerando seriamente tachar el título y usar el pergamino para escribirle a Harry, cuando fue interrumpido por un golpe en la puerta.

-¿Quieres ayuda?- preguntó Hermione al entrar en el cuarto y cerrar la puerta detrás de ella.

-No- contestó Ron rápidamente. Que suerte que todavía es una composición, pensó él, mirando al pergamino. Lo último que necesito es que me regañe por dejar de hacer un deber para escribir una carta.

-Parecías un poco...fuera de lugar cuando me viniste a ver más temprano- dijo ella después de un prolongado silencio-. ¿Quieres...hablar de ello?

-Lo siento- replicó Ron, sus ojos colocados sobre el libro que estaba pretendiendo leer-. Creo que tengo mucho en mi cabeza. Estaré bien una vez que termine esta composición.

-No es la composición y ambos lo sabemos- indicó Hermione-. El hecho de que la estés haciendo tan temprano es, bueno,...extraño.

-Pensé que si la sacaba del camino podría disfrutar del resto del verano-, mintió Ron. No necesitó levantar su cabeza para saber que ella no le creía ni una palabra.

-Eso aún no explica por qué estás tan...-, ¿tan qué? se preguntó ella-. Estoy preocupada por ti.

-No tienes que estarlo. Estoy bien- replicó Ron, virando la página del libro para que ella pensara que todavía estaba leyéndolo-. Entonces... ¿qué dice Neville?- preguntó él casualmente.

Hermione estrechó sus ojos mientras campanas de alarmas sonaban en su cabeza. Sabía que él no podía leer un libro y mantener una conversación al mismo tiempo. Y estaba totalmente segura de que no importara cuán indiferente preguntara, no había nada casual acerca de la cuestión. ¿Neville? pensó ella. No, no puede ser. ¿Con certeza que él no está...?. ¿Celoso de Neville?; ¡NO! No podía ser. ¿O sí?

-¿Se trata de eso?- preguntó ella-. Seriamente que no estás molesto acerca de esa carta también; ¿o sí?

Hermione le dio un momento para responder, y cuando no lo hizo, se sentó en el borde del escritorio en el que estaba trabajando.

-¿Ron?

-Nunca dije que estaba molesto- dijo él con un suspiro, empujando el pergamino lejos de sí y cerrando el libro. No tenía sentido continuar fingiendo. Ella no se lo estaba creyendo y aunque lo hiciera, era obvio que no lo iba a dejar tranquilo.

-Pero lo estás. Lo puedo notar- replicó Hermione.

-Si, bueno...no es a causa de esa carta- admitió Ron.

-Entonces; ¿por qué es?

-No lo sé- dijo él con prontitud.

Era una mentira y ambos lo sabían.

-¿No puedes estar realmente celoso de Neville?

-No estoy celoso- indicó Ron, mirando dentro de sus profundos ojos castaños para que ella viera que era la verdad.

Mas algo lo está perturbando, pensó Hermione. Algo más que no es Viktor, y Neville es parte de ello de alguna manera-. ¿Entonces qué es?- presionó ella.

En vez de responderle con palabras simplemente suspiró de nuevo. No sabía qué decir. Sé que a Neville le gustaba Hermione, se dijo silenciosamente. Ella sólo piensa en él como un amigo, pero sus intereses hacia ella eran diferentes. A fin de cuentas, la invitó al Baile de Navidad. No que yo piense que Hermione elegiría a Neville en vez de a mí. Ella lo rechazó. Pero ya tenía una cita; ¿verdad? El maravilloso, famoso, estrella de Quidditch y campeón escolar, Viktor Krum. ¿Por qué se contentaría con Neville?. ¿Por qué se contentaría conmigo?. ¿Qué tengo yo para ofrecerle? Vale, él lo podía expresar en palabras, pero ¿de veras qué quería?

-¿Ron?- preguntó Hermione, sus ojos llenos de preocupación-. Por favor, habla conmigo.

-Si Krum no te hubiera invitado al Baile de Navidad; ¿hubieras ido con Neville?- preguntó él sin pensar. El momento en que la pregunta salió de su boca y vio los ojos de ella ensancharse se arrepintió.

A Hermione no le gustaba esto. Ni un poquito. Sabía que tendría que tratarlo levemente o la conversación sería propensa a explotar en su cara. Era su culpa, la verdad. Tenía que ir y presionarlo. Sin embargo no había esperado que volviese a esto. Todo el tiempo en que Ron mencionaba a Krum acababa mal. ¿Cómo estaba supuesta a responderle sin empezar una pelea? Mas ellos ya estaban peleando; ¿entonces cuál era el problema?

-Probablemente- admitió ella- ¿Por qué?

-Inclusive si… ¿aunque yo te pregunté?- se arriesgó Ron.

-¿Me estás preguntando con quién quería ir?- replicó Hermione- ¿O con quién hubiera ido?

-¿Hay alguna diferencia?

-Sí, la hay- le informó ella- Yo quería ir contigo, pero no pensé que me preguntarías. Tú y Harry estaban...bueno, no importa. Jamás pensé que me preguntarías. Y no deseaba ir sola. Especialmente si ustedes dos tenían citas. Así que acepté ir con la primera persona que me preguntó.

-Krum.

-Sí. Y si Neville me hubiera preguntado primero, hubiera ido con él- explicó Hermione.

Desearía que hubieses, pensó Ron-. Pero dijiste que querías ir conmigo; ¿verdad? Entonces; ¿por qué contentarte con Neville si él no era con el que querías estar?

La boca de Hermione se abrió mientras todas las piezas se unían dentro de su cabeza-. Fue sólo un baile- contestó ella rápidamente-. Fue sólo una noche. No es nada de lo que estás pensando. Yo quería ir contigo-, insistió ella-. Y cuando me preguntaste, una parte de mí quería decir que sí. Mas no podía. Así como Ginny quería ir con Harry, pero no pudo. Habíamos acordado en ir con otras personas. No podíamos retractarnos.

-Así que fuiste con Krum¿aunque no querías?- presionó Ron-. ¿Te contentaste con él?

-No- respondió Hermione ansiosamente-. Bueno, creo...de cierto modo sí-, admitió a regañadientes-. Mas no es lo que piensas. Tan sólo fue por una noche. Sólo fue una oportunidad para divertirme. No importaba en el esquema de las cosas. No me estaba conformando. ¡NO ME CONFORMO! No por las cosas que son importantes. Y tú ibas a estar ahí. Asumí que podríamos pasar tiempo juntos.

-Si no era importante, entonces ¿por qué estábamos tan furiosos el uno con el otro?- preguntó Ron, mirándola miserablemente.

Tú lo empezaste, pensó Hermione, mas se abstuvo de decirlo en alto

-Estás cambiando de asunto, Ron.

-¿Que es?

-Tú eras el único que yo quería todo el tiempo- contestó ella, al extender su mano y tocar la de él.

-¿Por qué?- preguntó Ron, alejando su mano antes de que ella pudiera agarrarla-. ¿Por qué me querrías?. ¿Qué tengo yo para ofrecerte comparado con...alguien como Krum? No tengo nada. No soy nada- dijo él, mirando el suelo abatidamente-. No soy buen mozo como Bill. No soy un gran jugador de Quidditch como Charlie. No soy inteligente como Percy. Inclusive Fred y George son mejores que yo. Son cómicos y populares y...yo sólo no soy nada. No soy heroico o valiente como Harry- lamentó él-. La única cosa en la que soy bueno es ajedrez, para lo que me será útil en mi vida. Tú puedes hacer mucho mejor que yo, Hermione. Yo no quiero que te conformes. No quiero...retenerte- admitió él, luciendo completamente deprimido.

-¿Ya acabaste?- preguntó Hermione, su voz baja y sorprendentemente fría.

Definitivamente no era lo que él esperaba. ¿Qué esperaba? pensó Ron al levantar su vista y verla furiosa. No eso. Él esperaba verla resignada. Esperaba ver tristeza y quizás un poco de pena en sus ojos, mas no esta ira ardiendo sin llamas.

-¿Bueno?- demandó ella-. ¿Has acabado de subestimarte?

Incapaz de soportar la decepción que vio en su rostro por más tiempo, Ron movió su mirada del piso y simplemente asintió con su cabeza.

-Si vuelvo a escucharte diciendo que no eres nada una vez más, Ronald Weasley- gritó Hermione-, juro que...que te...lanzaré un encantamiento de silencio tan fuerte que no serás capaz de hablar por un mes entero. ¿Me entiendes?

-Pero...

-¡CÁLLATE!

-Pero...

-¡NO!

-Hermi—

-¡NO!- gritó ella, colocando sus dedos debajo de su barbilla y forzándolo a mirarla-. Te voy a decir algo y será mejor que ni pienses en interrumpirme- alertó ella, soltando su rostro-. Primero que todo, tú eres tan heroico y valiente como Harry es. ¿Quién se sacrificó para que Harry pudiera llegar a la Piedra Filosofal? Tú. ¿Quién es el que intenta reducir a Malfoy a una maldita pulpa cada vez que me llama Sangre sucia? Tú. ¿Quién es el que enfrentó su mayor miedo cuando tuvo que luchar en contra de la malvada acromántula de Hagrid? Tú. ¿Y quién fue el que se paró con su pierna quebrada y le dijo a Sirius que tendría que matarnos a nosotros tres si quería herir a Harry? Eso fue la cosa más valiente que jamás he visto, Ron. Más valiente que cualquier cosa que le he visto hacer a Harry.

Incluso si la hubiera querido interrumpir, Ron no hubiera sido capaz. No sólo porque ella le dijo que no, mas porque había estado demasiado impactado con su pequeño discurso. Claro, cuando se lista todo aquello, contándolo tan real, terminaba sonando como si él fuera bastante valeroso, mas sabía que no era así. Había estado completamente asustado cuando hizo todas esas cosas. Bueno, no con Malfoy, pues había estado furioso entonces, pero en todas las demás. Por un momento estuvo tentado a decirle que no era valentía si uno estaba temeroso mientras lo hacía, mas estaba un poco intimidado por ella ahora. Era muy cobarde para hablar, lo cual afirmaba su punto de vista. Aún después de recuperar su habla otra vez, no dijo nada y se contentó con lanzarle una mirada escéptica a cambio.

-Sé que Harry luchó contra Voldemort- continuó Hermione-. Y que ha hecho un montón de otras cosas, mas él no tenía opción. Tú sí. Eso es lo que transforma lo que hiciste en valentía.

Eso es cierto, pensó Ron. Y Harry tenía miedo cuando luchó con él. Me lo dijo después. Tenía miedo, y aún así lo enfrentó, eso fue valiente.

-Esa noche en la Casa de los Gritos, cuando te pusiste de pie, Sirius te dijo que te sentaras antes de que te hirieras aún más- dijo Hermione en un tono normal-. Dejó claro que no quería herirte, mas tú te paraste de todas maneras. Pensabas que él era un asesino trastornado, mas lo miraste directamente a los ojos y le dijiste que iba a tener que matarte para llegar a Harry. Y hablabas en serio. Fue la segunda vez que te vi arriesgar tu vida por la de Harry. Y no consigo pensar en algo más heroico que eso- continuó ella, su voz fallando en cuanto sus ojos se llenaron de agua-. Sé que no te crees un héroe, mas lo eres. Tú eres mi héroe y lo has sido desde el día en que me salvaste de aquel maldito trol-, añadió ella, secando sus ojos.

-En cuanto a toda aquella basura-, dijo Hermione, recomponiéndose rápidamente por miedo de que él pensara que había terminado y la interrumpiera-. En caso que no lo hayas notado, de todos tus hermanos, el que más se parece a ti ES Bill. Y no sólo hablo de tu altura. Eres tan buen mozo como él-, le informó ella, sus mejillas sonrojándose levemente-. Más, en mi opinión, porque particularmente no me atrae su pelo. Pero no le digas eso. No quiero herir sus sentimientos. Y tus ojos son mucho más bonitos-, añadió ella, haciendo que Ron se ruborizara. Me podría perder en esos ojos.

-No conozco a Charlie muy bien, y nunca lo he visto jugar Quidditch en un partido real. No que sea una experta o cualquier otra cosa, mas creo que probablemente eres mejor de lo que piensas. Fred y George le dijeron a Harry que eras muy bueno cuando nadie te estaba mirando. Si ellos piensan que eres bueno, entonces debes serlo-, razonó ella-. Fue tu primer año, así que por supuesto que tienes que tomar eso en consideración. Y debes darte tiempo para ajustarte. Quiero decir, no es como jugar en tu patio; ¿o sí? Y ni siquiera me dejes hablar de esa horrible canción. Además, estuviste genial en el juego contra Ravenclaw. Todo el mundo lo dice.

-En cuanto a Fred y George, bueno, hay dos de ellos. Funcionan juntos. Cuando están separados no son tan perversos como cuando no lo están. Hasta pueden ser...civilizados. Por un momento de todas maneras. Vale, Fred y George pueden ser graciosos, mas no me hacen reír como tú-, dijo Hermione con una sonrisa-. Algunas veces parece...forzado con ellos. Como si fuese esperado de ellos y por ende hacen un espectáculo. Son muy buenos y sé que lo disfrutan, pero prefiero tu ingenio sarcástico en vez de sus payasadas travesuras cualquier día.

-No puedo creer que no veas cuán increíble eres- continuó Hermione, haciéndolo ruborizar nuevamente-. No me malentiendas. Una de las cosas que amo de ti es cómo tienes los pies en la tierra. Soy feliz de que no seas un engreído, presuntuoso imbécil como Percy. Mas sólo porque odie verte todo arrogante y engreído no significa que tienes que llevarlo al otro extremo. Para de obsesionarte acerca de tus hermanos-, dijo Hermione severamente-. No eres ellos. Tú eres tú. Nadie espera o exige que seas ellos, Ron. La única persona que te compara con ellos eres TÚ.

En sentido estricto, esa no era la verdad. Su madre lo hacía también, mas Hermione no pensó que sería conveniente mencionar tal hecho.

-A nadie más le importa- presionó ella-. El resto de nosotros te ve a ti. ¡A TI! Ron Weasley. Al valiente, leal, genial ingenioso, sarcástico, divertido y amoroso que todos quieren. Y en caso que se te haya olvidado, no sólo te convertiste un Prefecto de la escuela, también lograste ganar la Copa de la Casa, sin ayuda de El Gran Harry Potter o La Brillante Hermione Granger. Hiciste todo eso por tu cuenta y deberías estar orgullo de ti mismo.

-Vale. Vale, lo entiendo- dijo Ron, levantando su mano para pararla-. Soy maravilloso- añadió él, tornándose una sombra brillante de rojo-. Puedes parar ahora.

-¿De veras?- preguntó ella mirándolo seriamente-. ¿De veras que lo entiendes, Ron?

-Sí; ¿vale? Para. Me estás avergonzando.

-Oh no, no podemos permitir eso; ¿cierto?- dijo Hermione, girando sus ojos a él-. Sólo una cosa más y finalizo.

-¿Sí, qué es?- preguntó él, sabiendo que ella le diría quisiese o no.

-Te voy a contar un pequeño secreto, mas te juro que si repites esto, negaré que lo dije. Oh Dios-, lamentó ella-. No puedo creer que esté a punto de decir esto en voz alta.- Hermione paró por un momento y respiró profundo.

Demonios, pensó Ron-. Debe ser algo malo.

-Fred y George...tenían la razón-, dijo Hermione con un suspiro.

¿Eh? – ¿La razón acerca de qué?- pregunto él.

-Acerca de lo que realmente importa-, dijo ella en una voz tan baja que no era más que un susurro-. Sé que tu mamá quería que salieran bien en la escuela y se consiguieran buenos, firmes y respetables empleos en el Ministerio como Percy- elaboró ella-. Pero estaba equivocada. Ellos tenían la razón. Hicieron lo que era mejor para ellos. Creo que tú deberías hacer lo mismo. No estoy sugiriendo que abandones la escuela- añadió ella rápidamente-. O que permitiré que no hagas tu tarea y no consigas tus ÉXTASIS porque no lo permitiré. Lo que quiero decir es que no deberías preocuparte tanto sobre lo que otras personas piensan. Especialmente cuando se trata de algo tan importante como lo que vas a hacer por el resto de tu vida.

-Mira a tu padre. Ha pasado su vida haciendo algo que ama. Algo que es importante para él. No porque gane bien, o porque adquiera respeto por hacerlo, sino porque lo encuentra gratificante. Lo hace feliz y eso es lo que verdaderamente importa. Fred y George simplemente siguieron los pasos de él. Eligieron una carrera que los haría felices. De la misma manera que Bill y Charlie, si piensas en ello. Percy es el único que eligió una carrera basado en cuánto prestigio y dinero vendría con ella. Halla algo que ames, Ron. Algo que te satisfaga. Si es ser un Auror, entonces te ayudaré y apoyaré en todo lo que pueda. Si es otra cosa, está bien también. No permitas que tu mamá o alguien más te intimiden dentro de un empleo en el Ministerio si te va a ser infeliz. Sólo piensa lo que quieres para ti y hazlo.

Honestamente, Ron no sabía cómo contestarle. Sabía que la-polilla-sábelo-todo era una fachada. Había mucho más que eso acerca de Hermione, mas ella lo escondía de todo el mundo con sus libros y grados y su obsesión con las reglas. Él era uno de los pocos privilegiados que conocían a la verdadera Hermione. Aun así, nunca esperó que lo incitara a ir en contra de los deseos de su madre.

-¡UAU, Hermione!- dijo Ron finalmente, mirándola con sincera admiración-. Eso fue mucho mejor que todo lo que McGonagall me dijo al darme el consejo de carrera el pasado año. Quizás deberías escribirlo todo y otorgarle ese pequeño discurso a los de quinto año. Estoy seguro que Ginny lo apreciaría.

-Ginny es lo suficientemente inteligente para descubrirlo por sí sola- dijo Hermione.

-¿Y yo no?- preguntó él, pretendiendo estar ofendido aun al sonreírle.

-Lo hubieras descubierto eventualmente. Sólo pensé en salvarte el trabajo- contesto ella-. Así que... ¿estamos bien?

-¿Coges el papel de regreso ahora?- preguntó Ron, apuntando a la carta encima de su cómoda.

-Todavía pienso que la deberías leer- dijo Hermione, mirando a Ron levantarse de su silla y agarrar la carta.

-No- dijo el, dándosela a ella-. Tenías razón. No importa lo que él quiere si no es lo que tú quieres. Y yo confío en ti- añadió él-. Esa es una de las razones por la que no la leí.

-¿Pensaste que era una prueba?- preguntó Hermione al asir la carta de él.

-Fue una prueba- contestó Ron-. Me estaba examinando a mí mismo. De veras que no la quería leer, lo cual fue extraño. Si me hubieras dado una de sus cartas el pasado año y dicho que la leyera, lo hubiera hecho. Diablos, si hubieras dejado una en el salón común, la hubiera leído sin tu permiso. Sabiendo que eso te enfurecería. Sabiendo que estaría invadiendo tu privacidad. Aun así lo hubiera hecho. ¿Entonces, por qué me resistí? Tú me la entregaste. Me otorgaste permiso para leerla. Sin embargo no quise. Se sentía mal. No porque estaba invadiendo tu privacidad, sino porque es diferente ahora. Me dijiste que no estabas interesada en él. Me elegiste a mí y si hubiera leído esa carta, eso significaría que realmente no confío en ti.

-Es mi culpa, de todas maneras- dijo Hermione-. Lo usé para darte celos. Sólo estaba…algunas veces esa era la única forma de saber si todavía te importaba y quería que te importara. Quería que lucharas por mí. Pero no lo hiciste. Podía ver que querías, mas no lo hiciste. ¿Por qué?

Ellos se quedaron en silencio por un momento mientras Ron observaba el suelo.

-Creo que no sabía cómo- dijo él incómodo.

-¿Fue porque pensaste que no eras lo suficientemente bueno?

Él no respondió al instante. Eso era parte de ello. Una gran parte, mas había mucho más que eso.

-Sí- murmuró Ron, observando sus pies-. Eso y que tenía miedo de arruinar las cosas entre nosotros.

-Viktor es el que no es lo suficientemente bueno- dijo Hermione, saltando del escritorio y parándose enfrente de él-. No es algo que él hizo o dejó de hacer-, añadió ella, tomando las manos de Ron entre las suyas-. No es sobre lo que él me puede dar o no me pueda dar-, continuó ella al él levantar sus ojos y mirarla-. Es que él no es tú. Nadie se compara a ti, Ron. Nadie más podría llegar cerca.

-¿Hablas en serio?

-¿No lo ves? Si fuera alguien más excepto tú, entonces me estaría conformando. Y ya te dije, no me conformo. No cuando se trata de algo tan importante.

-Te extrañé- susurró él, rozando levemente los dedos de su mano derecha sobre su mejilla. Ron sabía que estaba sonriéndole como un idiota, mas no podía contenerse. No importaba que hubiera una guerra avecinándose en el horizonte. No importaba que estuvieran confinados en esta lúgubre casa por el resto del verano. No había otro lugar en el que preferiría estar. Estaba ahí parado, en su cuarto, con la chica de sus sueños. Ella realmente lo quería. No estaba con él por conveniencia. No estaba pasando su tiempo hasta que alguien mejor apareciera. Ella no desaparecería si él cerraba sus ojos. No tenía que preocuparse que ella se quedara con él por pena u obligación. No tenía que tratar y ser alguien que no era, porque ella sabía quién era él y lo quería de todas maneras. De veras que lo quería. De repente su mundo era un lugar perfecto.

-Te amo, Hermione- susurró Ron, el momento en que vio los ojos de ella cerrarse. De alguna manera, el hecho de que no lo estuviera mirando, hacía más fácil el decirlo-. No sé qué haría sin ti.

-No voy a ningún lado-, murmuró ella, acercándose y presionándose en contra de él. Estaba tan cerca que podía sentir su corazón latiendo en contra de su pecho al él inclinarse y exigir sus labios.

Y los besó. Ron enlazó sus brazos alrededor de ella y la abrazó fuertemente mientras devoraba sus labios. Ella era suya y no quería soltarla nunca más. Ella era suya y él era de ella. Siempre y cuando tuvieran eso, nada más importaba.

En cuanto el beso se profundizó, Ron comenzó a empujar a Hermione hacia detrás con su cuerpo. Dos o tres pequeños pasos y la parte de atrás de sus piernas chocaron con su cama.

-No- dijo ella, alejando su boca de la de él lo suficiente para pronunciar la palabra solitaria y entonces besarlo de nuevo.

-¿Por qué no?- preguntó Ron, alejándose para poder ver su rostro. Lucía un poco confusa por la pregunta, mas él no lo percibía. Estaba muy ocupado absorbiendo todo lo demás. Sus mejillas sonrojadas; la manera en que sus labios estaban húmedos y rojos por causa de sus besos; su cabello rebelde, que sus manos habían tornado en un completo desorden. A pesar de su apariencia despeinada, ella nunca había lucido más bella en su opinión.

-Sabes que tu madre nos buscará eventualmente- contestó Hermione.

-No, no lo hará- insistió Ron, bajando su cabeza y dejando un rastro de suaves besos sobre el cuello de ella-. Todavía piensa que estamos peleados- añadió él, sonriendo para sí mismo cuando la sintió temblar.

-¿Qué tal si lo hace?- preguntó Hermione, determinada a mantener su sanidad, a pesar de cómo él la estaba haciendo sentir-. ¿De veras que quieres que nos encuentre besuqueándonos en tu cama?

-No- admitió él. Su ira podía ser rápida y brutal. Aun sabiendo eso, estaba dispuesto a arriesgarlo. La recompensa superaba el riesgo en este caso-. ¿Qué tal la cama de Harry?- provocó él, virándola y moviéndola hacia la cama.

-Honestamente, Ron.

-¿Ésto no es acerca de la promesa que les hiciste, verdad?- preguntó él-. Tú no harás nada inapropiado- añadió él con una sonrisita-. Yo haré la parte poco apropiada en tu lugar.

-¿Lo harás, verdad?- preguntó ella con una risita suave-. Eso es demasiado generoso de tu parte, mas no será necesario. Prometí que no haría nada inapropiado debajo de su techo. Ya no estamos debajo de su techo.

-Tú pequeña pícara- rió Ron-. Añadiste ese pedazo acerca de estar debajo de su techo a propósito.

-Por supuesto- admitió ella-. No era como si nos íbamos a quedar ahí por mucho tiempo. Aunque esperaba que fuera la mayoría del verano.

-Es una lástima, la verdad- provocó Ron, usando su cuerpo para empujarla hacia atrás y en contra de la pared entre la cómoda y la puerta-. Si tan sólo supieras todas las fantasías que he tenido de los dos en mi cuarto. Mas...este es mi cuarto también; ¿o no?- preguntó él con una sonrisa descarada, inclinándose hacia la derecha y cerrando la puerta. No mantendría a su madre fuera. No si ella quisiese entrar. Pero les daría un tiempo preciado-. Aún si no estamos en la Madriguera un cuarto es tan bueno como el otro- índico él, momentos antes de capturar sus labios en un beso apasionado.

-Esto sería mucho más fácil si estuviéramos recostados- murmuró Ron minutos después, esperando que ella cediera.

-Tú eres el que es muy alto.

-¡Jey! Yo soy perfecto. ¿Recuerdas?

-Nunca dije que fueras perfecto- rió Hermione-. Tienes un horrible temperamento y eres muy alto.

-O quizás- respondió Ron, al agarrarla por la cintura y levantarla en el aire de modo que su cara estuviera anivelada con la suya-, tú eres muy baja. ¿Mejor?- preguntó él, usando la pared para sostener su peso.

-Mejor- concordó Hermione, envolviendo sus piernas alrededor de su cuerpo para ayudar a apoyarse.

-Mione- gimió él suavemente, mirando por encima de su hombro hacia la cama.

-Será mejor que me bajes- dijo ella, dándose cuenta de la posición en la que estaba y lo que sugería.

-Mione- imploró él, al ella soltarlo y deslizarse por la pared.

-No podemos- replicó ella firmemente.

El arrepentimiento en su voz no era nada comparado con la desilusión que él sintió con sus palabras. En vez de discutir con ella, Ron la soltó y dejó caer su cabeza en contra de la pared, en sumisión. Por un momento consideró golpear su cabeza en contra de la pared un poco más, pero sabía que probablemente no haría mucho para ayudar la situación. En ese segundo de distracción, Hermione pasó por debajo de su brazo y abrió la puerta.

-No, no te vayas- suplicó Ron, abriendo sus ojos y agarrándola por detrás antes de que ella pudiera salir por la puerta abierta.

-No creo que deberíamos quedarnos aquí- replicó Hermione-. Es demasiado tentador.

-¿Entonces, estás tentada?- preguntó él, incapaz de contener la sonrisa causada por esa revelación.

-Sí.

-¿Mas no podemos?- preguntó él, aunque sabiendo cuál sería la respuesta.

-Sabes que no.

Él lo sabía. Sin embargo, no iba a admitirlo-. Podemos hacer otras cosas.

-¿Qué otras cosas?- preguntó Hermione tímidamente, arqueando una de sus cejas.

-Vuelve aquí y te mostraré- contestó Ron, caminando hacia atrás hasta que su espalda estuviera firmemente presionada en contra de él, entonces se inclinó hacia delante y besó su cuello.

-No se vale- gimió Hermione cuando su cuerpo entero tembló a su lado. Sabía que la cosa más sensata sería huir, porque el poco control que le quedaba estaba desapareciendo rápidamente, mas se sentía tan bien estar en sus brazos y lo había extrañado tremendamente. ¿Siempre se siente así de grandioso después de una pelea? se preguntó ella, al virarse y buscar los labios de él. Si es así, vamos a pelear más a menudo.

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Novelita de radio: ¿Se intensificará la pasión entre los dos tórtolos...?

Nuevamente, muchísimas gracias a todos aquellos que dejaron sus comentarios en el capítulo pasado. De veras espero leerlos pronto. El próximo capítulo vendrá dentro de unas horas o un día. Cuídense mucho. ¡Saludos!