Advertencia: (leer con cuidado) Este capítulo está clasificado R debido a su fuerte contenido sexual

Advertencia: (leer con cuidado) Este capítulo está clasificado R debido a su fuerte contenido sexual. Aunque no es lo suficientemente gráfico para ser clasificado con la siguiente categoría, a veces es explícito. Definitivamente NO apropiado para niños, aquellos que son sensitivos o que son fácilmente ofendidos. Todo el contenido sexual está en la escena retrospectiva del capítulo, la cual se encuentra en letras cursivas, por lo tanto les será fácil saltársela si eso es lo que desean. Aquellos que decidan que este capítulo es algo que no deben leer, no se preocupen en perder algo extremadamente importante en el desenvolvimiento de la historia.

Aunque la advertencia sea del autor original, acredito cada palabra y reitero la frase en negritas. Por favor, no tomen este aviso a la ligera. Como ya había mencionado, si están leyendo esta historia ya deben ser mayorcitos y no unos niños, así que pienso que tengan sus conciencias claras de lo que pueden o no leer.

Capítulo 24

Pasión y curiosidad...

--o0o--

Ginny dejar de reírse al ver su melenuda amiga boquiabierta y mirándose en el espejo con una mirada de sumo horror evidente a través de su rostro.

-¡NO!. ¡No! No- vociferó Hermione, como si negando lo que veía hiciera desaparecer aquello-. Le dije específicamente que no dejara ninguna marca ahí-, gimoteó ella, mientras tocaba la gran rojez en su cuello-. ¡Oh Dios! Esto es horrible-, lamentó, aguantando su cabello para un lado y cubriendo la marca, antes de tornarse y encarar a Ginny nuevamente.

-Eso nunca funcionará- consiguió decir Ginny antes de caer en otra ola de risa-. No a menos de que planees sujetar tu cabello así todo el día. Esa cosa estaba prácticamente brillando cuando desperté. Alguien va a acabar por verla.

-Ah, cállate- gimió Hermione, su cara tornándose de un color más claro que el 'regalo' de Ron. Ginny se había estado burlando sin misericordia desde que se había despertado. Aun así, había tomado casi cinco minutos de burla antes que finalmente Hermione se mirara en el espejo y se diera cuenta cuán grave de verdad era la situación-. Oh, Dios- musitó ella, como si de repente percibiese que Ginny no era nada más que un calentamiento comparado a sus hermanos-. No puedo bajar a desayunar como estoy.

-Tendrás que ir abajo en algún momento- rió Ginny-. Y cuando lo hagas, mami lo verá. Es mejor enfrentar las consecuencias ahora y deshacerse de eso. Hasta ella puede sentir pena de ti una vez que Fred y George te caigan encima.

-¡VOY A MATAR A RON!- gruñó Hermione.

-¿No dejaste ninguna marca sobre él, o sí?- preguntó Ginny, sabiendo que si lo había hecho, los gemelos seguramente que lo descubrirían primero.

-Por supuesto que no- contestó Hermione-. ¿Qué clase de idiota deja algo como ésto a plena vista?

-Bueno, siempre has sabido que Ron era un poco idiota- rió Ginny-. No tienes a nadie a quien culpar a no ser a ti misma, la verdad.

-No estás ayudando, Ginny.

-¿Quieres ayuda?- preguntó Ginny, agarrando a Hermione por el brazo y empujándola hacia la puerta del cuarto-. Entonces, vamos y acabemos con ésto de una vez y por todas.

-No. Espera- protestó Hermione. Sólo necesitaba un poco de tiempo para pensar. Si tan sólo tuviera unos minutos sería capaz de pensar en una excusa lógica para el chupetón en su cuello. Una excusa lógica. Eso era todo lo que necesitaba. Algo simple, la verdad. Debía haber una. Si tan sólo tuviera tiempo para pensar estaba segura que se le ocurriría algo.

-No tienes por qué hacer eso- dijo Ginny, empujándola hacia el vestíbulo-. Esconderlo lo empeorará- continuó ella-. Créeme. La mejor cosa que puedes hacer es ir abajo como si no te importara en lo más mínimo lo que esos dos te digan. Si ven miedo en tus ojos, estás muerta.

Sabía que Ginny tenía la razón. Hermione no estaba completamente segura cuánto tiempo esos tipos de moratones duraban, sin embargo sabía que sería mucho más de lo que se pudiera quedar trancada en su cuarto. Si no iba a desayunar, la Sra. Weasley vendría a buscarla y sería peor, Fred y George sabrían que habría estado escondiéndose. No estaba a punto de darles esa satisfacción. Tendría que enfrentarlos. Eso era todo. Desafortunadamente iba a encararlos un poco más temprano de lo que esperaba.

-¿Qué hacen ustedes dos aquí?- preguntó Ginny cuando casi tropieza con Fred que estaba parado en las escaleras mirando sobre la verja.

-Shhhh- contestó George, inclinándose al lado de su hermano por encima de la verja-. Snape está allá abajo- murmuró él.

-¿Entonces por qué no lo están ustedes?- preguntó Hermione.

-Sí- concordó Ginny-. Ambos son miembros de la Orden; ¿cierto? Si tienen una reunión; ¿por qué no están en ella?

-Lo que sea que esté tramando ese farsante imbécil es un gran, maldito secreto- susurró Fred de vuelta.

-Necesitamos saber lo básico solamente- añadió George-. ¿Comprendes?

-Lo cual significa que mamá no cree que ustedes dos deban saber- replicó Ginny.

-Correcto- felicitó George a su hermana pequeña-. ¡DEMONIOS! Se fue. ¿Escuchaste algo útil?- le preguntó a Fred mientras éste extraía sus oídos extensibles que usaba para escuchar a hurtadillas.

-Nada- contestó su hermano-. Y ahí van McGonagall y Shacklebolt. Creo que no conseguiremos nada útil de ellos tampoco- añadió Fred, sacando el cordel rosado de su oído y virándose a ver a las chicas-. ¡POR DIOS Y TODOS LOS INFIERNOS, HERMIONE!- gritó Fred, al percibir el indiscutible moratón en su cuello.

Inmediatamente George se viró para ver por qué su hermano estaba gritando y sintió sus ojos ensancharse cuando se fijaron en Hermione. Sin pensar lo que estaba haciendo, George le agarró la cabeza y la movió hacia un lado para permitirles una mejor vista de su cuello.

-¿Tuviste un encuentro con el vampiro anoche?- rió él.

-No usará una estaca en él- replicó sarcásticamente Ginny al mirar a Hermione empujar a George lejos de sí-, pero estará igual de muerto cuando baje a desayunar.

-¡INCREÍBLE! - dijo Fred, siguiendo su declaración con un silbido apreciativo.

-Un trabajo impresionante- rió George, sacando su varita y apuntándola a Hermione-. Pero no podemos permitir que mamá lo vea-, añadió él, girando su varita al moratón escarlata antes de que ella tuviera la oportunidad de oponerse.

La mano de Hermione tocó el lugar el instante en que sintió una quemadura. Pero se disipó casi al momento, llevándose consigo la mordida de amor de Ron.

-¿Alguna más?- preguntó George, su varita aún en su mano.

-Una o dos- contestó Hermione rápidamente-. Pero en lugares que nunca llegarán a ver.

-¡OH!- gritó Fred-. Vaya chico ese Ronnie.

-¡ANIMAL! (PIG)- exclamó Ginny como si hubiera sido insultada.

-No, los búhos no dejan marcas como ésa, Gin- rió George, guardando su varita en el bolsillo y dirigiéndose abajo a desayunar-. Pigwidgeon no la mordió. Su amo lo hizo.

-¿Cómo hiciste eso?- preguntó Hermione al seguir a los gemelos por las escaleras-. Nunca oí de un hechizo que pudiera eliminar...

-Un encantamiento básico con un poco de distorsiones- contestó Fred antes de que ella terminara-. Todo lo que llevó fue un poco de práctica en cada uno de nosotros para perfeccionarlo.

-¿Qué quieres apostar-, murmuró Ginny en el oído de Hermione-, que han practicado entre sí el darse las marcas también?

-¡OY! Escuché eso- gritó Fred, momentos después las dos chicas se rieron a carcajadas.

-¿Sin embargo no lo negaste o sí?- gritó Ginny de vuelta.

-Bueno- rió Hermione- ellos parecen practicar todo lo demás entre sí mismos.

-¡JEY, VAMOS!- gritó George como si su orgullo fuese herido-. Ésta es la última vez que te hago un favor.

-¿George?- dijo Hermione, volviéndose sobria casi inmediatamente-. Gracias.

-No te hagas ideas equivocadas- replicó él, haciendo su aptitud a un lado, de buen humor-. Si mamá te hubiera visto así estaríamos atrapados vigilándolos a ustedes dos nuevamente.

-Así que no piecesitos debajo de la mesa. ¿Comprendéis?- añadió Fred.

-Y por amor a Merlín, mantengan sus dedos lejos de la mermelada.

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Mientras el resto de su familia se congregaba en la cocina, Ron Weasley se hallaba acostado en su espalda en un enredo de sábanas sobre su cama, su rostro pecoso inundado con la luz del día. No podía comprender cómo los rayos de la mañana quemaban su camino a través de la mugre que cubría las ventanas de su cuarto en el tercer piso. Le daba la bienvenida a la calidez, mas; ¿tenía que ser tan endemoniadamente brillante? Fue instinto lo que lo impulsó a cubrirse los ojos con su antebrazo al luchar contra los últimos vestigios de su sueño.

No tenía la menor idea de qué hora era. Todo lo que sabía con certeza era que no estaba listo a abandonar la comodidad de su cama. Había tenido el sueño más espectacular antes de ser tan brutalmente despertado. Pero el destino parecía estar conspirando en su contra. Qué gran sorpresa. Estaba frustrado hasta en sus sueños. Siempre a punto de… y de alguna manera nunca capaz de completar el acto.

Suprimiendo un bostezo, Ron se rindió y abrió sus ojos. No necesitaba mirar la carpa de sábanas para saber en qué condición se encontraba. Era una ocurrencia común en las mañanas. Tan común, de hecho, que sus compañeros de cuarto en Hogwarts se referían cariñosamente a la misma como "gloria del amanecer." Cómo Dean y Seamus podían vestirse mientras discutían sus "glorias de las mañanas" y los sueños que los inspiraban, sin morir de la mortificación, le era un misterio. Había ocasiones en las que Ron estaba casi seguro que lo hacían a propósito, sólo para verlo ruborizar.

Malditos imbéciles. Tratando de forzarme dentro de la conversación para que les hable acerca de mis sueños. Ni siquiera yo soy TAN tonto. Claro, el hecho de que una vez atrapara a Seamus revisando ese ridículo diario de sueños que Trelawney le había obligado a mantener fue una pista hacia sus verdaderos motivos. Lo había hallado divertidísimo, la verdad, y como cada uno de los sueños en el maldito diario eran inventados, él simplemente se alejó y dejó a Seamus solo. Poco sabía él que ellos ya conocían con quién soñaba. Su tendencia a hablar cuando dormía lo había delatado.

Afortunadamente, Ron se había olvidado acerca de esa reciente revelación. No que importara ahora, ya que tenía el cuarto para él solo. No había nadie en los alrededores para escuchar si gritaba el nombre de uno de sus mejores amigos al dormir. No había nadie ahí en la mañana cuando él despertara tampoco, lo que significaba que no tenía que abandonar la calidez de su cama y someterse a una ducha fría. Podía acostarse ahí hasta que deseara lo contrario y retornar a sus sueños, o mejor aún, a los eventos de la noche anterior. Lo que sucedió anoche había sido real y si pensaba acerca de ello lo suficiente, sería capaz de impregnarlo dentro de su memoria con cristalina precisión. Acostándose en contra de su almohada, con sus ojos cerrados, Ron comenzó a revivir el encuentro nuevamente en su mente.

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Había estado más que un poco sorprendido cuando le permitió conducirla a la cama. Claro, ella había sido la que cerró la puerta esta vez, pero aún no estaba seguro de cómo proceder.

Por una fracción de segundos, Ron se había imaginado empujando toda la porquería de encima de la cómoda, levantándola entonces y colocándola sobre la misma. Con algo de suerte, ella hallaría la espontaneidad de la acción tan excitante como él. Y si no, siempre había el aspecto práctico. Colocándola encima de la cómoda la hubiera puesto aproximadamente al nivel de su cara, lo cual hacia posible una sección de besos sin tener que inclinarse por un largo período de tiempo. Pero eliminó la idea casi tan pronto como se introdujo en su cabeza. Hubiera parecido un gran gesto romántico, mas conociendo a Hermione, ella pasaría por alto ese aspecto y lo regañaría por hacer tal desorden.

La última cosa que quería era que se separara de él y comenzara a limpiar su cuarto. Así que la cómoda estaba fuera de alcance, lo cual dejaba la opción número dos: la cama. Ella ya la había vetado una vez, mas valía la pena intentarlo de nuevo. Después de todo, no había sido la cama a lo que ella se había opuesto, sino lo que él había querido hacer sobre la misma. Siempre y cuando no tratara eso, no había razón alguna por la cual no pudieran besarse allí.

Sorprendentemente Hermione parecía estar de acuerdo con él. Empujó su cuerpo vacilantemente mientras se besaron, mas ella cedió de buena gana. Se fue a la cama sin protestar y se sentó con él por decisión propia. Animado por su capitulación y el hecho de que su lengua estaba afianzada con la suya, él se inclinó hacia atrás, llevándola consigo.

Ron gimió suavemente al sentir su peso encima del suyo. La cama había parecido tan buena idea momentos antes, pero una vez recostado ahí, besándola, en su cama, donde él dormía, donde soñaba acerca de ella, sus pantalones se tornaron dolorosamente apretados. No importó que estuviera consciente de que no harían las cosas de las que había soñado. Sólo porque no le pudiera hacer el amor, no significaba que no pensaba en ello. De hecho, era en todo lo que podía pensar en aquel momento.

Al enterrar una mano en su cabello y recorrer la otra por su espalda, se halló a sí mismo pensando en cómo la posición en la que estaban y la manera en que ella colocó sus piernas alrededor de él lo hacía más fácil. Inclusive, al sentir el peso de ella presionarse en contra suyo, pensaba cuán fácil sería girarse encima de ella. El dolor ardiente en su ingle se intensificó al él imaginar esas piernas rodeándolo otra vez. Rodeándolo y penetrándolo dentro de ella.

Ron tuvo que incorporarse mentalmente y acordarse que eso no iba a suceder. Hermione lo había dejado bien claro. Él le había dicho que no tenía inconveniente en esperar y hablaba en serio, en ese preciso momento de todas maneras. Sin embargo mientras más se besaban, más difícil le era mantener la promesa que se hizo a sí mismo de no presionarla. Claro está, no porque no pudieran hacer el amor, no quería decir que no podían hacer otras cosas.

'Además, ella me dijo que me detendría si hacía algo que no le gustaba', se recordó a sí mismo, al mover su mano por debajo de su blusa y rozarla por toda su espalda, deteniéndose al alcanzar el cierre que aguantaba su sujetador. Había querido abrirlo, mas no estaba seguro de cómo hacerlo sin lucir como un maldito idiota.

Casi como si supiera estaba pensando en romperlo en pedazos, Hermione empujó en contra de su pecho, mientras se alejaba de él y se sentaba en sus rodillas. Temiendo haberla enojado, Ron estaba a punto de disculparse, mas las palabras se quedaron atascadas en la garganta al ella levantar la camisa sobre su cabeza y tirarla al suelo.

Sin saber qué decir o qué hacer, Ron tan sólo se quedó ahí, observándola, sus ojos ensanchados de sorpresa. Por unos momentos todo lo que era capaz de hacer era mirar la subida y caída de su pecho, notando que su respiración era tan rápida como la de él.

El instante en que rebuscó los ojos de ella, Hermione cubrió su pecho con una mano y con la otra alcanzó el cierre por detrás. Antes que siquiera tuviera tiempo de preguntar lo que ella estaba haciendo, el sujetador se abrió y los tirantes se deslizaron por sus brazos. Su mano era la única cosa que aguantaba la delgada barrera de algodón en su lugar.

Inmediatamente, Ron se apoyó en sus codos, sus ojos bajando la mirada con anticipación. Había mirado fija y entusiasmadamente su mano, mas para desilusión suya, no se movió. El momento en que buscó su cara de nuevo, él vio la duda. Ella lucía nerviosa y parecía estar debatiendo si de verdad quería hacer esto.

-Está bien, amor- dijo él, sentándose recto-. No tienes que...

Pero no lo estaba escuchando. O quizás sí y sus palabras simplemente habían llegado tarde. Porque aún al decirlas, Hermione respiró profundamente, cerró sus ojos y dejó caer su sujetador en la cama. Sus ojos habían permanecido cerrados, aún cuando ella sintió la cama moverse al Ron ponerse de rodillas para estudiarla.

En algún lugar de su mente, sabía que no debería estar comiéndosela con los ojos de tal manera, mas no podía contenerse. Sabía que la estaba incomodando, y aún así no podía apartar su mirada. Era la primera vez que una mujer se exponía a él y estaba hipnotizado por la visión enfrente de sí. Casi por un momento se había olvidado a quién miraba y entonces se cayó de la mata con deslumbrante claridad. Esto no era tan sólo una mujer, era Hermione. Hermione tenía senos. Él había sabido eso, por supuesto, mas sabiendo de ellos e imaginándolos no era lo mismo a estarlos viendo con sus propios ojos. Hermione tenía senos y éstos eran espectaculares.

Antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo, estiró su brazo para tocarla. De alguna manera alcanzó detenerse en el último segundo y su mano se congeló a unos centímetros de distancia de su piel.

-¿Puedo?- preguntó él, con una voz ronca que le parecía extranjera.

Los ojos de ella se abrieron inmediatamente y se fijaron en la mano suspendida delante de su pecho. Por un momento parecía como si fuera a hablar, pero al final simplemente mordió su labio inferior con indecisión y asintió con su cabeza.

-Eres tan suave- dijo él, tocándola con una mano y acariciándola con la otra-. Tan hermosa.

Al ella no responder, él la miró para cerciorarse de que estaba bien. Había estado inusitadamente silenciosa desde que alcanzaron la cama, mas no parecía estar angustiada. Ahora que ella se había comprometido, el aire de indecisión que había tenido parecía ser reemplazado por algo más. Algo que él no conseguía definir. Había un aspecto sereno en ella y al mismo tiempo algo más. Había aceptación y confianza. Era evidente en la manera que tenía sus ojos cerrados y su cabeza inclinada hacia atrás al revelarse a él.

Fue eso, más que cualquier otra cosa, lo que avivó el fuego abrasador que quemaba profundo dentro de él. Se remontó a las cosas que ella le había dicho momentos antes y eso reforzó el hecho que realmente quería estar con él. La maravillosa, hermosa y cariñosa mujer arrodillada delante de él en toda su gloria lo quería. Se colocaba en una vulnerable posición, porque confiaba en él. No sólo con su corazón, mas con su cuerpo también. Era el sentimiento más estimulante que él jamás había experimentado. Ella estaba ofreciéndosele, y por Merlín que la aceptaría. Era suya e iba a reclamar cada glorioso centímetro que expusiera.

Si los ojos de Hermione estuvieran abiertos, hubiera visto su vacilación rendirse, mientras la naturaleza apasionada que ella había presenciado en el pasado hacía su senda a la vanguardia. Mas no fue hasta sentir los brazos de él rodearla y presionarla hacia sí con ardiente fuerza que ella percibió el cambio. Para entonces, su boca había descendido a su garganta, convirtiéndola en un poco más que una masa trémula en sus brazos.

Los suaves gemidos que escapaban de los labios de Hermione sólo servían para estimularlo aún más. Alejando su boca de la garganta de ella, capturó sus labios y en un instante se halló a sí misma acostada en su espalda.

En vez de lanzarse a ella, como lo exigía la bestia voraz dentro de sí, Ron se situó a su lado y le dio un chance para protestar. Estaría atrapado en un frenesí de lujuria, mas ella confiaba en él y no iba a abusar de eso. La presionaría tan lejos como ella se lo permitiese, pero en el momento en que se negase estaba determinado a contenerse a sí mismo y parar.

Claro, que sería difícil para ella expresar sus objeciones con su boca ocupada como lo estaba. Sin embargo sus manos todavía estaban libres y Ron no dudaba que ella las usaría para empujarlo si era eso lo que quería.

Ella se quedó quieta por un momento, como si estuviese en choque, permitiéndole hacer lo que le complaciera, entonces reaccionó. En vez de empujarlo como él esperaba, lo envolvió con sus brazos y lo puso encima de sí. Suspiró felizmente cuando sintió su peso sobre ella y casi instantáneamente sus brazos comenzaron a moverse. Una la enterró en su abundante cabello rojo, mientras que la otra la sumergió por debajo de su camisa y la meneó gentilmente por sus costados hacia su espalda.

Sin aviso, él se alejó de ella. Los ojos de Hermione se abrieron justo a tiempo para verlo arrancar su camisa y tirarla al suelo junto a la suya. Al él merodear encima de ella, sus ojos se movieron rápidamente hacia su pecho desnudo justo antes de cubrirlo con el suyo propio.

En vez de buscar sus labios, como ella anticipaba, la boca de Ron se sumergió más abajo y se colocó sobre su cuello, sabiendo que era allí donde era más sensitiva. Sus esfuerzos fueron recompensados cuando su nombre emergió entre una serie de gemidos suaves. Escuchar su nombre escapar de sus labios fue suficiente para despertar un gemido gutural y ronco de sus propios labios.

-No…-jadeó Hermione, causando que él se separara de su cuello y le mirara el rostro-. No dejes una marca ahí-, aclaró ella-. No donde alguien pueda verla.

Los ojos de Ron instantáneamente miraron el gran moratón que ya había creado. Sabía que pagaría por ello más tarde, aunque no fuera, estrictamente hablando, su culpa. En vez de mencionárselo, asintió con su cabeza, concordando y abandonó el lugar. Colocando sus brazos al lado de ella, se levantó un poco y sumergió su cabeza más abajo. Dejó un rastro de suaves besos por todo su cuello al descender hacia sus hombros.

Hermione jadeó al sentir la humedad de su lengua entre sus senos. Él permaneció allí, lloviéndole besos de mariposa sobre sus pendientes suaves, esperando a que ella protestara. En vez de oponerse, sus dedos corrieron hasta su cabello nuevamente y él lo interpretó como una señal de que estaba libre para continuar. Lentamente recorrió su lengua sobre su pezón endurecido. Se detuvo ahí por un momento o dos, y entonces su boca descendió. Cuando comenzó a chuparla, inesperadamente ella gritó y arqueó su cuerpo inferior.

Tomado por sorpresa, Ron se alejó y la miró fija y ansiosamente, al tratar de descifrar lo que había hecho mal.

-Oh, Dios mío- dijo ella, cuando sus ojos palpitaron abiertos y miró su cara asustada.

-¿Todo bien, Mione?- preguntó él, su voz llena de preocupación.

-Eso diría yo- contestó ella, ruborizándose profundamente-. Ciertamente que no esperaba que eso aconteciese-, añadió ella con una risa avergonzada-. Tú apenas me tocaste y yo…

-Tú no…- gritó él, sus ojos ensanchándose-. Eso no fue... ¿o sí?- preguntó él, lanzándole una de sus sonrisas torcidas.

-Bueno, fue sólo una pequeña- admitió ella-. Un pre- aviso eléctrico, la verdad.

-¿Un qué?

-Un pre-aviso eléctrico- repitió ella, ruborizándose otra vez-. Eso es lo que el libro le llamó. Comparaba un orgasmo femenino con un terremoto, porque nunca sabes cuán fuerte va a ser. Algunas veces hay pequeños temblores o 'pre-avisos eléctricos' antes del 'gran golpe'. Entonces vienen los 'post-choques' claro está.

-Estás hablando de...múltiples.

-Bueno, es uno de los beneficios de ser mujer.

DEMONIOS, gritó su mente al darse cuenta de lo que había hecho. Inclusive si era una...lo que ella decía, un pre-aviso, aun era un gran logro. Entonces le vino a la cabeza que para denominarlo ella tenía que ser capaz de reconocerlo, lo cual significaba que lo había experimentado antes. Es más, ella sabía la diferencia entre un 'pre-aviso' y 'el grande.' Suspiró fuertemente mientras imágenes de ella sola en su cuarto, tocándose, inundaron su mente.

-¿Puedo...quiero probarte- murmuró él, sus ojos vagando por su cuerpo y deteniéndose en sus pantalones. Si ella ya estaba en la etapa del "pre-aviso eléctrico" podría ser capaz de inducir "el grande" si se esforzaba lo suficiente.

-¿Qué?- preguntó ella, demasiado aturdida como para enmascarar su aprensión.

-He soñado acerca de ello por un largo tiempo- contestó él, su voz profunda y ronca, llena de deseo-. Por favor-, suplicó él, sus ojos de cobalto revelando su anhelo y desesperación-. Si no te gusta, pararé. Lo prometo.

Cuando ella no contestó, Ron estaba seguro que se negaría. Tan pronto en cuanto ella encontrara su voz, claro está. Lo estudió atentamente por un momento, considerando lo que él dijo, y entonces, para asombro suyo, ella asintió con la cabeza.

-¿DE VERAS?- gritó él, sentándose verticalmente del choque.

-Siempre y cuando prometas detenerte cuando te lo pida- replicó ella, desabrochando pantalones cortos y levantando su cuerpo inferior de la cama para poder quitárselos.

-Claro- contestó él, su corazón dando martillazos contra su pecho al mirarla quitarse los pantalones con admiración-. Lo prometo- agregó él por añadidura, mientras sus ojos vagaron por su cuerpo inferior y se detuvieron en sus bragas blancas de algodón. Cerrando sus ojos, colocó sus manos sobre el estómago de ella y procuró componerse.

-Eres tan suave-, murmuró él, recorriendo los pulgares de atrás para adelante sobre su abdomen.

-¿Ron?- había preguntado Hermione, incitándolo a abrir sus ojos y mirarla. Estaba sorprendido de hallarla sostenida en sus codos, estudiándolo. Sólo que sus ojos no estaban fijados en su rostro, sino en la protuberancia de sus pantalones-. ¿Puedo verte?- preguntó ella, agarrándolo totalmente desprevenido.

Por un segundo o dos, todo lo que él podía hacer era mirarla fijamente a los ojos, mientras interpretaba la pregunta. ¿Por qué no? pensó él, encogiendo sus hombros al observar su cuerpo semidesnudo una vez más. Estoy a punto de ver todo lo de ella.

Dándose cuenta que si no lo hacía ahora, estaba propenso a acobardarse, se paró, desabrochó sus pantalones rápidamente, y los empujó junto a sus calzones cortos al piso.

Esperaba que los ojos de ella dejaran los suyos tan pronto se desvistiera, pero no fue así. Hermione mantuvo el contacto de los ojos todo el tiempo mientras salía de la cama, y no fue hasta que estaba parada justo delante de él que su mirada se deslizó por sus hombros y pecho.

Tuvo que recordarse que le había hecho ésto a ella antes, no hace mucho tiempo. La venganza era juego limpio. Por supuesto, ella mantuvo sus ojos cerrados mientras la estudiaba, lo cual lo hizo más fácil. Mas si cerraba sus ojos no podría juzgar su reacción, y quería saber lo que ella pensaba.

Hermione podía ser una persona muy difícil de leer cuando se lo proponía. Ron sabía que era en momentos como éstos, cuando ella experimentaba algo nuevo, que dejaba caer su guardia y sus pensamientos se tornaban discernibles. Ella había visto las cicatrices en sus brazos en varias ocasiones, mas esta era la primera vez que él había visto la tristeza en sus ojos al mirarlo. No era repulsión, ese tanto era evidente por la manera en que ella estiró su brazo y recorrió sus dedos cariñosamente sobre los mismos. Sino que simplemente lamentaba que había sucedido.

No queriendo enfocarse en lo que podría haberle pasado, sus ojos retornaron a su pecho y permanecieron ahí por un momento antes de descender a su estómago. Él la miró detenidamente, mientras la mirada de ella se detuvo en la parte de su cuerpo que había pedido ver. Tuvo él que tragarse la risa que amenazaba explotar cuando vio los ojos de ella ensancharse. Había estado buscando señales de repulsión o miedo, mas todo lo que vio fue asombro y curiosidad.

Me está estudiando como a uno de sus malditos libros, se dijo a sí mismo al ella sentarse en el borde de la cama, justo enfrente de él. Sabía que probablemente tenía un millón de preguntas corriendo por su cabeza, tratando de resolver el dilema de cuál preguntar primero.

-¿Lo puedo tocar?- preguntó ella, sin la pizca más leve de un sonrojo.

Tragó en seco. Ciertamente ésa no era la pregunta que esperaba de ella. Sin confiar en sí mismo para hablar, simplemente cerró sus ojos y asintió con su cabeza. Podía sentir su corazón latiendo fuertemente contra su pecho, al pararse ahí con anticipación. Se preparó, mas el esperado contacto no venía. Comenzaba a preguntarse si ella había cambiado de parecer, cuando sintió sus dedos deslizarse levemente hacia su longitud.

DEMONIOS, pensó él, respirando profundamente mientras las manos de ella se envolvían alrededor de él. 'Si pierdes el control ahora, ella te matará,' se recordó a sí mismo. 'Respira profundo y concéntrate.'

-Está caliente- murmuró Hermione mientras apretaba su puño-. ¿Está todo bien?- preguntó ella, cuando escuchó su suave gemido.

-Sí, está…- suspiró él-. Es…se…siente bien.

-Muéstrame cómo- dijo ella en una voz que era demasiado inocente. Era obvio que no tenía la menor idea de lo que su toque le estaba haciendo o cuán difícil era la lucha para mantenerse bajo control.

-¿Qué?- había dicho Ron, abriendo sus ojos, alarmado.

-¿Cómo…tú sabes?- había contestado Hermione, deslizando su mano para arriba y para abajo sobre su longitud.

-¡OH, MIERDA!- había gritado Ron fuertemente-. Haces eso otra vez y no seré capaz de contenerlo- le advirtió él.

-¿De veras?- replicó ella, con una sonrisa traviesa en su rostro que envió una sacudida de fuego que recorrió todo su cuerpo. Fue entonces que él se dio cuenta que era eso precisamente lo que ella quería. Intentó parar su mano, mas se estaba moviendo de nuevo.

Él gimió fuertemente mientras envolvía sus dedos sobre su mano para detenerla.

-¿No quieres?- preguntó, obviamente sin darse cuenta de lo que acontecería si seguía.

'¡SI!' había gritado su mente.

-Yo…yo…yo…- tartamudeó él-. No sé si estés lista para ver eso.

-No te…no te herí; ¿o sí?- preguntó seriamente, mirándolo a la cara-. Cuando te toqué tu…tu rostro…parecías estar adolorido.

-No…no lo estaba. No…no dolía. No de la manera que piensas.

-Pero; ¿te es…incómodo?- presionó ella.

Sólo Hermione haría preguntas como éstas mientras lo tenía en su mano. Siempre inquisitiva su Hermione.

-Du…duele. Eso creo- dijo él finalmente-. Pero de una buena manera.

-También me haces sentir un dolor- contestó ella, obteniendo otro gemido de él con sus palabras. Él la observó cuando sus ojos se movieron rápidamente a su erección y entonces de vuelta arriba-. ¿Estás seguro que no quieres…?- preguntó ella.

-Todavía no- susurró él, cerrando sus ojos nuevamente al tratar de contenerse.

-Ah, ya entiendo- musitó ella al soltarlo y levantarse de la cama, parándose delante de él-. Estás disfrutando la…

-Anticipación- concluyó él, una fracción de segundo antes de sentir los dedos de ella en su cabello, instando su cabeza hacia delante para poder besarlo.

-¿Y qué es lo que estás anticipando?- preguntó ella, alejándose de sus deseosos labios-. Ah, sí- se respondió a sí misma, el momento en que vio los ojos de él abrirse y detenerse en sus bragas-. Ahora recuerdo- provocó, recorriendo su propia mano sobre su estómago.

¡OH, DIOS QUERIDO! La mente de Ron había gritado al mirar la mano de ella deslizarse dentro de sus bragas.

-Querías…- comenzó ella y entonces se detuvo. Él la observaba con los ojos bien abiertos, cuando ella alzó sus dedos hacia los labios de él y los sostuvo ahí, justo fuera de su alcance- probarme.

Por un momento estaba tan anonadado que no supo cómo reaccionar. Este lado juguetón y erótico con el que se había tropezado era totalmente inesperado. ¿Dónde demonios aprendió ella algo así?. ¿Lo leyó en un libro o lo estaba improvisando? Probablemente un poco de los dos, decidió al inclinarse hacia delante y lamerle los dedos.

No había esperado que ella sacara sus dedos fuera de su boca tan rápidamente. Antes que él pudiera protestar ella agarró su cabeza y cubrió sus labios con los suyos. Ron había estado tan asombrado que le tomó un momento besarla de vuelta, mas cuando lo hizo, fue insaciablemente. Abrió su boca y asestó su lengua a través del labio inferior de ella, gimiendo fuertemente. Casi instantáneamente, sintió la lengua de ella acariciar la suya. ¡DEMONIOS! Se está probando a sí misma en mí, pensó él, besándola intensamente, más excitado que nunca, ni en sus más ardientes sueños. 'Me va a matar', era todo lo que Ron podía pensar, mientras el cuerpo de Hermione se comprimía contra el suyo.

-Por favor…Mione…- había gemido Ron entre besos, su mano moviéndose hacia el muslo interior de ella-. Necesito…

Hermione se alejó de él tan pronto las palabras salieron de su boca. Sus ojos cálidos de canela navegaron rápidamente hacia su cuerpo inferior y entonces se detuvieron sobre sus ardientes orbes azules una vez más.

-Tan sólo dime qué hacer- susurró ella, segundos antes de colocar una serie de besos ligeros como plumas por todo su cuello.

Colocando su mano en su mentón, Ron había movido la cabeza de ella hacia arriba y había cubierto sus labios con los suyos. Al profundizar el beso sintió sus dedos acariciar la mano que tenía sobre el muslo interior de ella. Se quedaron ahí sólo por un momento y entonces se alejaron. Su corazón martilleaba contra su pecho al anticipar lo que ella estaba a punto de hacer.

-¡HERMIONE!- gritó él, el momento en que sintió sus dedos envolver su piel sensitiva. Cuando lo apretó inesperadamente, él se inclinó contra su mano y por poco pierde el control ahí mismo-. ¡ESPERA!- gritó agarrando su mano para evitar que la moviera.

-¿Me avisarás, verdad?- preguntó ella, al espantar sus dedos con su mano libre.

Por un momento todo lo que había sido capaz de hacer era asentir con su cabeza mientras gemía. Después encontró su voz y comenzó a balbucear-. No…no pares.

-¿Quieres que pare?- había preguntado Hermione, aminorando sus movimientos al lanzarle una mirada confusa.

-No- había jadeado Ron-. Por favor…no pares-, imploró él, mientras se arqueaba contra su mano nuevamente y gemía su nombre-. MIONE...- Fue toda la advertencia que pudo darle antes de perder su control y una ola gloriosa de alivio lo embriagara.

En algún lugar de su mente, la escuchó aspirar y jadear, mas estaba demasiado ocupado como para prestarle atención al sonido o el por qué ella lo estuviera haciendo. No fue hasta que la presión disminuyó y él abriera sus ojos que realizó que había dejado una mezcla sobre la barriga de ella.

-Lo siento- gruñó él, mortificado-. Traté de...avisarte-, añadió, su pecho irguiéndose mientras intentaba recobrar su respiración. Todo lo que podía hacer ahora era esperar que ella recuperara su inteligencia y reaccionara.

El tiempo parecía congelarse mientras estaba ahí parada, silenciosa y fijamente observando su abdomen. Cuanto más permanecía callada, más atemorizado estaba de lo que ella diría. Incluso encogió sus músculos cuando los ojos de ella se levantaron y se posaron en los suyos. Fue entonces que Ron descubrió que no le iba a gritar. No estaba disgustada. Si algo, parecía estar fascinada. Sus cejas se habían fruncido en confusión mientras la miraba recorrer sus dedos por la sustancia adherida a su piel y entonces frotarla, como si estuviera examinando su consistencia. Esto era algo nuevo. Algo que nunca antes ella había visto y todo lo que él podía hacer era quedarse quieto y observarla mientras levantaba sus dedos para estudiarlo. Entonces, sin aviso alguno, Hermione puso su lengua afuera y rozó sus dedos sobre la misma.

-¿QUÉ ESTAS HACIENDO?- gritó él, observándola con asombro.

-Oh, cállate- había replicado Hermione defensivamente, su cara instantáneamente ruborizándose con un brillante color rosado-. Oí a Parvatti y a Lavender discutiendo cómo sabía y quise experimentar. Además-, agregó ella, limpiando sus dedos contra sus bragas-, tú querías probarme también.

-No puedo creer que hayas hecho eso-, replicó él, aún con sus ojos ensanchados debido al choque-. No puedo creer que hiciste TODO eso.

-No lo haré de nuevo si no lo deseas- había respondido al evitar mirarlo a los ojos.

-No. No quise decir que no me gustara- dijo él nervioso. La última cosa que quería era que pensara que lo había arrepentido. Él simplemente estaba avergonzado por haber hecho tal suciedad. Fuera de eso, todo había sido perfecto. Mejor que perfecto, había sido genial. Ella era genial. Quería colocarla en su cama y pasar el resto de la noche mostrándole cuánto la apreciaba-. Sólo que…-, dijo él, agarrando su camisa del suelo y usándola para limpiarle el estómago-, de veras que estoy apenado por esto.

-Está bien- le aseguró ella, sus ojos centellando al darle una sonrisa sincera-. Fue muy…eh…educativo-, dijo, eligiendo sus palabras con cuidado-. De veras que me divertí-, continuó, al recoger su blusa del suelo y vestirse.

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-¿Ron?- la voz de Hermione viajó a través de la puerta, trayéndolo de regreso a la realidad-. ¿Estás despierto?- preguntó ella, al continuar golpeando la puerta-. Perdiste el desayuno; ¿sabías? Tu mamá me envió a que te buscara. ¿Ron?

-Sí- dijo él de vuelta, esperando ganarse un poco de tiempo-. Estoy…estoy de pie.

-¿Estás bien?

-Sí. Estoy bien-, vociferó él, al saltar fuera de la cama y ponerse los pantalones que había usado la noche anterior-. ¿Por qué?- preguntó él, abriendo la gaveta de la cómoda y agarrando la primera camiseta que vio.

-Suenas raro- contestó Hermione-. Y te saltaste el desayuno. ¿Tú no estás…evitándome, o si?

-¿Qué?- dijo Ron, al abrir la puerta con violencia y empujándola dentro de su cuarto-. ¿Por qué rayos estaría evitándote?- preguntó él, sin molestarse a quitar sus manos de sus hombros.

-Bueno- dijo ella incómodamente, sus ojos mirando el piso mientras sus mejillas se calentaban-. Pues, um…no me comporté como una dama anoche. Quiero decir…me aproveché de ti.

-Al infierno con lo de dama- replicó Ron con una risa fuerte-. Fue endemoniadamente brillante. Tú eres brillante.

-¿Tienes que injuriar?- suspiró ella, mirando de reojo su rostro exuberante

-Bueno, es que lo fue.

-¿Así que no piensas que soy…que soy alguna clase de seductora barata?- preguntó ella, su desconcierto amontonándose-. De veras que no quise forzarte a…

-¿Forzarme?- rió Ron-. Prácticamente te imploré- añadió dando un paso hacia delante y colocando un beso rápido sobre sus labios-. Si alguien debe estar preocupado, ése soy yo. Después de lo que le hice a tu… ¡JEY!- gritó él, notando su cuello puro-. ¿Qué le sucedió al moratón?

-Tu hermano.

-Demonios- gruñó él, dándose cuenta que la había dejado enfrentar a su familia sola-. No fue mi intención…quiero decir, no estaba pensando. Lo siento. Lo siento tanto. Por favor, dime que Bill se deshizo de ello antes que Fred y George lo vieran.

-De hecho, ellos…

-¿Ellos qué?- preguntó él cautelosamente, sus ojos estrechándose. Estaba tan ocupado imaginándose a sus hermanos tomándole el pelo a ella en el desayuno, que no percibió que ella estaba mirando algo sobre su hombro-. Esos malditos desgraciados.

-¡RON!

-Y pensar que ella le permite besarla con esa boca obscena- le dijo Fred a su hermano gemelo con una risita.

-Pueden decir lo que quieran de mí- gritó Ron al girarse y encarar a sus hermanos, que estaban riéndose en la puerta-, pero a ella la dejan sola.

-Ron- protestó Hermione, asiendo su brazo por si acaso decidía perseguirlos.

-¿Cuánto tiempo han estado parados allí escuchando nuestra conversación privada, eh?- demandó saber él.

-Lo suficiente- rió George disimuladamente-. Eres tan previsible, Ron, que ya ni es gracioso.

-Por lo menos Hermione nos presenta con un desafío- agregó Fred.

-¿Por qué lo sacan de sus cabales si no es divertido?- preguntó Hermione.

-Porque podemos- contestó George con una sonrisa traviesa.

-Idiotas- dijo Hermione, girando sus ojos a la par.

-Vamos, Hermione- rió Fred-. Sabes que adoras cuando Ron sube a su gran caballo blanco y defiende tu honor.

-Negro- replicó ella.

Los gemelos obviamente se quedaron perplejos por su respuesta, porque pararon de reírse y la miraron sin expresión alguna.

-¿Cómo dijiste?- indagó Fred.

-Su caballo es negro- contestó Hermione, imaginándolo claramente en su mente.

-Es un sentido figurado, un tropo- le informó Fred, como si ella no hubiera entendido.

-Sí, lo sé- respondió ella-. Pero el caballo de Ron es negro. Lo he visto.

-¿Tú…lo has visto?- preguntó George, echándole un vistazo a Ron, que encogió sus hombros.

-¿De qué estás hablando?- preguntó Fred, al fruncir su ceño-. Ron nunca ha tenido un caballo.

-No lo he visto desde que fue apuñalado por la Reina- continuó ella, mirando deliberadamente a Ron-, pero estoy segura que está por algún lado.

-¿Reina?. ¿Qué maldita Reina? Estás alucinando.

Está loca, vale, pensó Ron al observar a sus hermanos mirarse fijamente el uno al otro con cierta incertidumbre. Loca como una zorra, añadió, admirando la manera en la que ella los había confundido hasta la sumisión. No tienen idea que está hablando del tablero gigantesco de ajedrez de McGonagall.

-Esa ramera viciosa- dijo Ron, decidiendo que era hora de divertirse un poco-. Ese caballo era endemoniadamente magnífico; ¿verdad que sí?

-Para serte honesta, estuve más impresionada con el caballero que con el caballo- contestó Hermione, lanzándole una sonrisa coquetona-. Inclusive si tiene una boca obscena.

-Tiene sus usos; ¿cierto?- dijo Ron, arqueando las cejas sugestivamente.

-Si ustedes comienzan a besuquearse, vomitaré mi desayuno- indicó Fred, agarrando su estómago como si estuviera a punto de enfermarse.

-Mejor así- gritó él de vuelta- Porque no recuerdo haberte invitado a mirar. Así que haznos a todos un favor y váyanse al infierno.

-Ya nos vamos- dijo George, caminando al pasillo-. Tan sólo porque tenemos que abrir la tienda.

-Pensamos venir aquí primero y darte un pequeño consejo fraternal.

-¿Sí, qué es?- preguntó Ron, esperando que se fueran una vez que lo dijeran.

-La próxima vez que sientas el impulso de marcar tu territorio- contestó Fred desde la puerta-, hazlo en un lugar que mamá no pueda verlo.

-Maldito idiota- agregó George, sacudiendo su cabeza a su hermano menor.

-Idiotas- gritó Ron de vuelta, cerrándole la puerta en la cara a Fred.

-¡INGRATO!

-¡IMBÉCILES!

-¡CABRÓN!

-Ron- dijo Hermione, sabiendo que sería mejor intervenir antes de que se intensificara más y su madre escuchara lo que se estaban gritando los unos a los otros-. Cállate-, añadió ella, cubriendo sus labios con los suyos.

Aclaración: Habrán notado que cuando Ginny dice "¡ANIMAL!" le puse (PIG) al lado. Esto es lo que ella dice y por lo tanto la respuesta de George refiriéndose a búhos, al de Ron principalmente y por ende el chiste.

Gracias a todos por sus comentarios. La verdad es que fueron los que me impulsaron a publicarlo hoy, en vez de esperar otra semana...¡Gracias!

Ahora gracias a las personas anónimas:

En el próximo capítulo: El "miedo" interrumpe la felicidad...(uno de mis capítulos favoritos)