Capítulo 26:
Buscando soluciones…
Las pesadillas de Hermione continuaron, aún así se rehusaba a beber más de esas tazas de té 'especiales' de la Sra. Weasley. De hecho, no bebía nada de lo que la Sra. Weasley le daba. No después del desafortunado incidente en el que Molly intentó complementar su jugo de calabaza en el desayuno. Por supuesto, siendo la chica brillante que era, Hermione se dio cuenta de lo que estaba sucediendo el instante en que comenzó a sentirse tambaleante. En vez de dejar que la ofensa pasara sin rebatimiento esperó a que Molly virara su espalda, entonces, rápidamente cambió su vaso con el de Fred y se sentó para observar lo que sucedería.
No es necesario mencionar que el resto de la familia quedó atónita cuando, quince minutos después, Fred comenzó a oscilar como un borracho y en segundos se desmayó sobre la mesa. Las dos mujeres fueron las únicas que no se quedaron boquiabiertas mirando a Fred con incredulidad cuando Bill lo sacó fuera del plato de huevos. Ninguna de ellas pronunció palabra acerca de lo que habían hecho, mas era bastante obvio para todos, excepto para el pobre Fred que estaba profundamente dormido, lo que había ocurrido.
Habiendo probado su posición, Hermione se olvidó del asunto. Nunca lo mencionó alrededor de la madre de Ron, aunque, finalmente le dijera a él y a Ginny lo que había pasado para el regocijo de ellos. Los dos hermanos no podían evitar el encontrar el incidente gracioso, ya que fue Fred el que terminó usando su plato como almohada. Era justicia poética, la verdad, considerando todas las veces que él los había engañado a uno o ambos para que probaran sus brebajes inanes.
Claro está, Ron no estaba contento con su madre. Sabía que lo había hecho de buen corazón, incluso si sus métodos fueron un poco clandestinos. No podía decir que estaba sorprendido. Su madre no estaba acostumbrada a que las personas omitieran sus consejos. Cuando ella le decía a alguien que hiciera algo, ellos lo hacían. Hermione, obviamente, era la excepción a esa regla nunca escrita.
Hasta donde Hermione le concernía, el hecho de no gustarle como el té la hacía sentir era razón suficiente para no beberlo. Aparentemente, su madre no estaba de acuerdo. Pero, hablando en serio, ¿'envenenar' su jugo de calabazas?. ¿Qué conseguiría con eso? Seguro, ella habría dormido y soñado ininterrumpida, mas al final, se levantaría y cuando lo hiciera estaría furiosa. Ron concluyó que probablemente lo mejor para todos fue que Hermione se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo y tomó la postura pasivo-agresiva que demostró. Merlín sabe que un poco de tensión era preferible a una pendencia entre dos mujeres testaduras que creen que tienen la razón.
Siendo un huésped, Hermione no iba a quejarse y Ron sabía que no se sentía cómoda discutiendo con su madre. De todas maneras, no porque se aguantara la lengua, significaba que iba a ser controlada. Ya ella le había dicho a su madre que no le agradaba cómo esa poción la hacía sentir y eso era todo lo que diría acerca del asunto. No la quería. No la bebería. Y si eso significaba no beber nada que ella misma no se sirviera. Bastaba con negarse cortésmente a beber lo que le ofrecieran en las cenas familiares. Periódicamente, bebía de la copa de Ron, lo cual decía mucho.
Ron no estaba completamente seguro si lo hacía porque tenía sed, o porque estaba tratando de probar sutilmente que no necesitaba el té. Sospechó que era la última. No que le importara tanto. Él no tenía inconveniente alguno en que bebiera de su copa, siempre y cuando pudiera bromear acerca de ello.
Una noche en la cena, se atrevió a sugerirle a Hermione que pidiera prestado la petaca de Moody, pero todo lo que recibió por sus esfuerzos fue una mirada particularmente mordaz de parte de su madre. Ella era mucho más sensitiva acerca de los chistes que Hermione, los cuales le eran indiferente. Aun así, los chistes no perdieron su encanto hasta ver a Hermione observando su comida sospechosamente. O se estaba volviendo paranoica como Moody, o su madre había alterado su cena; ninguna de las dos era aceptable.
Ron arrinconó a su madre al encontrarla sola y le pidió que no agregara nada 'especial' a las cenas de Hermione. Fue algo incómodo al principio, mas no tenía otra opción. El no beber su té o su jugo de calabaza era una cosa, pero no le permitiría a su madre que la privara de la comida. Requirió preparación y muchas explicaciones, pero finalmente logró convencerla de no maniobrar la comida de Hermione.
Después de la conversación, le había suplicado a Hermione, de parte de la Sra. Weasley, que tomara el té de vez en cuando, pero al final fue un intento desganado. Ron sabía que no había manera de razonar con ella una vez que clavaba sus talones. Era demasiada terca. Se caería del agotamiento antes de ceder, sin otra razón que la de estar en lo cierto. Mas la falta de sueño comenzaba a hacerla víctima. Sabía que Hermione ya estaba irritada y no vio razón para tentar la bestia. Discutir con ella no resolvería nada, así que retrocedió tan pronto ella malhumoró y decidió descifrar la situación a su modo.
Ron estaba de espalda, profundamente dormido, a pesar de la extraña posición en la que se hallaba. Claro está que cuando agarró su almohada y se dirigió al estudio cerca del dormitorio de las chichas, nunca cayó en cuenta que el sofá era demasiado pequeño para él y para dormir cómodamente. Tan sólo había estado pensando sobre Hermione y si sería capaz de escucharla cuando tuviera otra pesadilla. Si era como Harry o Ginny, y sospechaba que era así, dejaría las puertas abiertas. Y si no, él aun estaría ahí, esperando. Casi siempre ella venía al estudio cuando no conciliaba el sueño. Por lo menos, eso era lo que Ginny le había dicho
Pero no fue Hermione la que lo despertó, sino su maldito gato. Por supuesto, despertar a Ron de su profundo sueño no era tarea fácil. El golpear su tablero de ajedrez sobre la mesa no tenía efecto alguno. Así que el ruido no era una solución. A fin de cuentas estaba acostumbrado a dormir bajo ruidos macabros. Tan sólo había una manera de hacerlo, y esa tenía que ser de cerca y personal.
Por supuesto, Crookshanks era lo suficientemente listo para darse cuenta del riesgo que esto implicaba. La compenetración que tenía con este humano en particular era bastante tumultuosa. Ellos se toleraban cuando Hermione estaba presente, porque no tenían otra opción. Cuando ella no estaba por los alrededores, las apuestas se alzaban y estaban libres de volver a su resentimiento mutuo del uno hacia el otro.
Habría sido mucho más fácil si ella hubiera elegido al otro chico, mas quería a éste. El del mal genio. El chico pelirrojo que siempre le estaba gritando. El que la hacía llorar. Él era el que ella llamaba en sus sueños. Él era el que ella quería para consolarla.
Con una gracia ágil, el gran gato pelirrojo saltó de la superficie de la mesa y aterrizó sobre el pecho del chico impulsivo. Mantuvo su flexible cuerpo tenso para así poder saltar en cuanto el muchacho diera signos de estar vivo.
-¡MALDITO IDIOTA!- gritó Ron, sentándose derecho y mirando al gato que ahora se encontraba cerca de la puerta-. ¡LO HICISTE A PROPÓSITO!- gruñó él, agarrando su almohada y arrojándola hacia la puerta-. ¿Qué?. ¿No pudiste hallar ningunas arañas que tirarme, así que, a cambio de eso, te tiraste tú? – preguntó él al colocar sus pies descalzos sobre el piso.
En cuanto se paró, Crookshanks salió corriendo al pasillo.
-Maldita amenaza- dijo Ron entre dientes al pasar por el cuarto y salir al pasillo para recuperar su almohada-. No tiene nada mejor que hacer----cobarde-, siseó, el instante en que vio la cabeza del gato asomarse por la puerta agrietada que conducía al dormitorio de las chicas-. Primero me atacas cuando estoy dormido- dijo con un tono acusador al avanzar hacia el gato-, después te correteas, huyendo, y te escondes porque piensas que no te perseguiré.
Para sorpresa suya, Crookshanks se quedó quieto. Se mantuvo firme hasta que Ron llegó a la puerta y sólo entonces fue que el gato entró al cuarto. Por un minuto Ron simplemente pensó en cerrar la puerta y volver a la cama, mas, él había dejado abierta esa puerta por una razón. Si la cerraba ahora, no sería capaz de oír a Hermione cuando ella lo necesitara.
Estúpido gato, maldita seas, pensó Ron, al abrir la puerta un poco más y mirar adentro. Será mejor que compruebe que ella está bien ya que estoy aquí.
Como lo esperaba, Crookshanks estaba encaramado al pie de la cama de Hermione, pero no estaba haciendo nada para incitarlo. El gato no estaba mirándolo. Sus orejas no estaban hacia abajo. Su espalda no estaba arqueada. Su cola no se estaba moviendo. No había absolutamente nada contencioso acerca de su postura. Simplemente parecía inquieto, y con razón. La cama era un desorden y las sábanas estaban enredadas en nudos alrededor de los pies de Hermione. Todavía estaba dormida, mas era obvio que había estado dando volteretas y girándose por algún rato.
No haciéndole caso al gato, Ron se acercó a la cama para despertarla. Pero de algún modo, ella pareció presentir su presencia y sus ojos se abrieron justo antes de que él se inclinara a tocarla.
Hermione jadeó fuertemente por el asombro e inmediatamente se encogió y alejó de la figura oscura cerca de su cama.
-Soy yo- murmuró Ron, atentando rápidamente a darse a conocer antes de que ella pudiera asir su varita-. Lo siento. No quise asustarte.
-¿Ron?- preguntó Hermione vacilantemente, al tratar de apaciguar los latidos de su corazón-. ¿Qué estás haciendo aquí?
-Estabas teniendo una pesadilla- contestó él, agarrando las sábanas torcidas alrededor de sus piernas, sacudiéndolas y colocándolas donde deberían estar-. Muévete-, añadió él, subiéndose a la cama y acostándose al lado de ella.
-¿Algo que pueda hacer por ti?- preguntó Ron, el momento en que vio a su hermana apoyarse en su codo y observarlos fijamente.
-N-no- contestó Ginny, acostándose nuevamente y tornando su espalda hacia ellos inmediatamente.
-No deberías estar aquí- protestó Hermione silenciosamente.
-Y tú no deberías rehusar el té de mamá- respondió Ron, escabulléndose más cerca y colocando su brazo encima de ella-. Ahora cállate y vuelve a dormir- agregó entrelazando su mano con la de ella y descansándolas sobre su estómago.
-Tú sabes por qué no lo tomo.
-No vamos a ser atacados.
-¿Y qué pasará cuando me vuelva dependiente de ello?
-No vine aquí a pelear contigo, amor- dijo Ron, presionando su cuerpo con el de ella-. Sólo a dormir.
-Está bien- cedió Hermione. Era difícil oponérsele con él tan cerca, de la manera en la que estaba. Tan sólo estar cerca de él y tener su brazo alrededor suyo era suficiente para tranquilizar su mente. La verdad es que no quería que se fuera. Y Ginny parecía no tener inconveniente, así que no había daño alguno. A fin de cuentas, sólo iban a dormir.
-¿Estás segura que no tienes inconveniente con que se quede aquí?- le preguntó Hermione a Ginny mientras se vestían la mañana siguiente-. De veras, está bien. Yo entenderé si te molesta.
-Dormiste mejor con él a tu lado; ¿sí?- replicó Ginny.
-Bueno, sí, pero…
-Y todo lo que harán será dormir; ¿verdad?
-Por supuesto que eso es todo lo que haremos- dijo Hermione, su voz llena de indignación-. Honestamente.
-¿Entonces por qué tendría inconveniente alguno?
-No sé. ¿No es raro tener a tu hermano durmiendo en la misma habitación que tú?
-No- rió Ginny-. Compartimos un cuarto por años.
-¿De veras?- preguntó Hermione, el asombro evidente en su voz-. Pero…
-Yo no obtuve mi propio cuarto hasta que Bill y Charlie se mudaron.
-Ah- replicó Hermione-. Pero…bien, eso fue diferente, ¿cierto? Lo que quiero decir es que ambos eran pequeños. No deseo que tengas que lidiar con mis problemas. Yo puedo ir a su cuarto- sugirió ella.
-¿Estás loca?- escarneció Ginny-. ¿Tienes alguna idea de lo que mamá haría si los agarra a los dos, arrejuntados en el cuarto de Ron?
-No íbamos a arrejuntarnos- indicó Hermione defensivamente-. Todo lo que vamos a hacer es dormir.
-¿Sí?; ¡Trata de explicarle eso a mamá!- rió Ginny.
-No es chistoso.
-Lo sé- respondió Ginny-. Lo siento. Mira, no es nada del otro mundo. Ron y yo…bueno…tú sabes como es- dijo ella torpemente-. Somos los más jóvenes y fuimos echados a un lado en muchas ocasiones cuando fuimos pequeños. Bill y Charlie siempre estaban fuera, haciendo cosas juntos y a Percy no le gustaba ser molestado. Fred y George siempre se tenían el uno al otro y…bueno…yo tenía a Ron. Aún después de tener nuestros propios cuartos, estábamos muy unidos. A veces…cuando tenía pesadillas subía a su cuarto y dormía con él. Él siempre fue comprensible acerca de eso y me ayudó cantidad, la verdad. Lo cual es sorprendente considerando que normalmente es un idiota. Probablemente tiene algo que ver con cosas de hermano mayor. Él sólo está cerciorándose de que estés bien.
-Excepto que no es mi hermano- dijo Hermione silenciosamente.
-Sin embargo se preocupa por ti- indicó Ginny, mientras las dos chicas salieron de su cuarto y se dirigieron abajo para desayunar-. Lo que quiere decir que te protegerá excesivamente. Generalmente es un dolor en el trasero, pero a veces…puede ser encantador.
Cuando Ron recobró el conocimiento, comenzó a sentir un hormigueo recorriendo su brazo. Hermione se acurrucaba y después de unas pocas noches de compartir su cama, se hizo aparente que él era su almohada por preferencia. Y por suerte, él tenía la tendencia de dormir en su espalda, lo cual lo hacía fácil para ella. No que tuviera inconveniente alguno. Era agradable despertar con ella en sus brazos, incluso si resultaba en entumecerse de vez en cuando.
Abriendo sus ojos, Ron guiñó a la ventana al intentar descifrar qué hora era. Demonios, maldijo cuando notó que el cielo afuera era una sombra de azul oscuro y no negra. El sol no saldría todavía, pero pronto lo haría y su madre también.
Lo que realmente deseaba era cerrar sus ojos y volver a dormir, mas sabía que el sueño tendría que esperar hasta que regresara a su propia cama. Si era cuidadoso podría hacerlo sin despertar a Hermione.
Merece dormir un rato más, pensó sacando su brazo cautelosamente de debajo de ella.
Ella había estado durmiendo mucho mejor desde que él comenzó a entrar furtivamente a su cuarto, pero rara vez permanecía despierta una vez que él se iba. Ron no estaba seguro si seguía teniendo pesadillas. A fin de cuentas, ésa era la razón por la que se quedaba con ella. Si ya no las tenía, entonces no tendría excusa alguna para dormir en su cuarto. No una que su madre aceptara, de todos modos.
Claro está, muy en el fondo, sabía que ella tampoco aceptaría las pesadillas como una excusa, por lo que le era necesario regresar a su propio cuarto antes que alguien se despertara. No quería pensar en lo que pasaría si su madre lo descubriera. Se preocuparía de eso cuando llegara el momento. Hasta entonces continuaría haciendo lo que estaba haciendo. ¿Y qué si se tornaba más y más difícil el dormir al lado de Hermione sin pensar acerca de otras cosas que podrían hacer en la cama? Podía pensar acerca de ello todo lo que quisiese, ¿verdad?
Bueno, no, no podía. No sin que su cuerpo reaccionara a sus pensamientos. Más tarde o temprano, Hermione se despertaría primero que él y cuando lo hiciera, descubriría el estado en el que se encontraba. Sería entonces que estaría en serios problemas.
Aún así, no es mi culpa, pensó Ron al mirar a Hermione girarse y estirarse como si fuera un gato que había estado enroscado en una pelota por mucho tiempo. ¿Cómo estoy supuesto a NO reaccionar a eso, se preguntó a sí mismo, mientras la miraba y apreciaba la manera en que su brazo descansaba por encima de su cabeza y en que su camiseta de los Chudley Cannons se comprimía contra sus senos, exponiendo su estómago.
Su piel era prístina, a diferencia de la suya, la cual estaba salpicada con pecas. La de ella era impecable; un perfecto blanco lechoso que le fascinaba. Sin pensar, Ron estiró su mano y recorrió las puntas de sus dedos levemente sobre el estómago de ella mientras lo admiraba. Es tan suave, pensó él al mover su mano sobre su piel.
Ron saltó de inmediato al sentir la mano de ella descender sobre la suya. No se había dado cuenta de que estaba despierta. Avergonzado por el hecho de ser descubierto tocándola, Ron trató de alejar su mano, pero para sorpresa suya, Hermione lo detuvo firmemente.
-Hay algo que quiero enseñarte- dijo ella suavemente, dirigiendo su mano sobre su estómago.
Oh Dios, pensó Ron al tragar saliva-. Ginny está ahí mismo-, murmuró él, mirando la cama de su hermana nerviosamente.
-No importa- dijo Hermione-. Le voy a enseñar a ella también.
-¿Ah?- preguntó Ron, frunciendo su ceño en confusión-. ¿Qué es lo que le vas a enseñar, exactamente?
-¿Sientes ésto?- preguntó Hermione, presionando su mano hacia abajo y frotándola por su tórax, deteniéndose justamente debajo de su seno.
-¿Qué?- cuestionó Ron, mirando fijamente su pecho.
-El lugar donde mi tórax se conecta con mi esternón- contestó Hermione-. ¿Puedes sentir el final de mi esternón?- preguntó ella, presionando su mano hacia abajo para que él lo sintiera en la punta de sus dedos-. ¿Ese punto ahí mismo?
-S..sí- tartamudeó Ron, tratando de comprender lo que quería decir. ¿Era esto una zona erógena de la que él no sabía?
-Te voy a soltar- dijo Hermione, deslizando la mano de él hacia su estómago y liberándolo-. Quiero que lo encuentres nuevamente por ti solo-, instruyó ella.
Ron miró fija y dudosamente dentro de sus ojos por un momento, entonces hizo lo instruido.
-Bien- dijo Hermione-. Ahora coloca dos dedos sobre la punta- le enseñó ella, subiendo su camiseta en el centro para exponer el área entre sus senos.
Demonios, pensó Ron al fijar sus ojos sobre el escote que ella había expuesto.
-Presta atención, Ron- regañó Hermione-. Lo que te estoy mostrando puede salvar tu vida…o la de Harry.
Eso definitivamente que obtuvo su atención.
-¿Qué?- preguntó él, rebuscando los ojos de ella y viendo que hablaba en serio-. ¿Qué es lo que me estás enseñando exactamente?
-Es una técnica muggle- replicó ella-. Es utilizada para revivir a los muertos.
-Eso no es posible- insistió Ron-. Ni siquiera con magia.
-Algunas veces lo es,- le informó Hermione-. Si una persona para de respirar o su corazón se detiene, esta técnica te permite respirar por ellos y bombear su corazón manualmente. Los doctores muggles lo usan todo el tiempo.
-Los doctores muggles son una manada de chiflados- escarneció Ron-. Mira todas las cosas locas que han hecho. Cosen a las personas como si fueran ropas rasgadas, ¡por amor de Merlín!
-Eso es un procedimiento muy eficaz utilizado por personas que no pueden sellar heridas mágicamente- respondió Hermione-. Y esta técnica que te voy a enseñar es igual de eficaz. Sólo porque no es mágica, no significa que no funcionará.
-No puedes retornar los muertos a la vida, Hermione.
-Algunas veces se puede-, persistió ella-. Depende. Por ejemplo, si alguien se ahoga y este procedimiento se utiliza en ellos inmediatamente, es posible revivirlos, en algunas ocasiones.
-¿Vas a empujar a Harry dentro de un lago o algo parecido?
-¿Qué sucede cuando alguien es golpeado por la Maldición Avada Kedavra?- preguntó Hermione, ignorando el chiste de Ron.
-Se muere- contestó él sobriamente.
-¿Cómo?
-No lo sé- dijo Ron, encogiendo sus hombros-. Sólo se cae y muere.
-¿Hay algunas marcas en el cuerpo?- continuó Hermione-. ¿Alguna trauma?
-Sabes bien que no la hay- replicó él incómodamente.
-¿Entonces, por qué se mueren?
-¿Cómo rayos puedo saberlo?
-Porque para tu corazón- contestó Ginny suavemente a través del cuarto.
Ron y Hermione se giraron instantáneamente y se dieron cuenta que Ginny había estado sentada en su cama, observándolos.
-¿Cómo sabes eso?- preguntó Ron, estudiando a su hermana de cerca-. Moody…eh…quiero decir Crouch nunca nos enseñó cómo funcionaba.
-No lo sé- replicó Ginny, observando las sábanas de su cama para no tener que mirar a su hermano-. Tan sólo lo sé.
-Ella tiene razón- dijo Hermione, sonriéndole tristemente a Ginny. Sospechaba que el conocimiento de su amiga era el resultado de su prolongado contacto con Tom Riddle, más que algo que aprendió de uno de su tantos maestros de DADA-. Mata parando el corazón. Les voy a enseñar cómo ponerlo a funcionar otra vez.
-¿Si fuera así de fácil, no crees que los médicos magos lo estarían haciendo?- preguntó Ron escépticamente.
-Nunca dije que sería simple- suspiró Hermione-. Esto es apenas el primer paso. Ahora, quítate la camisa y ponte en el piso- dijo ella, dándole un empujón a Ron-. Serás la primera víctima.
Se está acercando el momento de la verdad: el secreto de Hermione, que será revelado antes de la llegada del capítulo 30. Espero con ansias leer sus comentarios. Saludos a todos y muchas a gracias a aquellos que dejaron inscritas sus palabras acerca del capítulo anterior.
