PVO:BELLA
Maldigo el momento en el que acepte ir a esa estúpida obra de teatro, ¿pero quién no lo haría por una amiga que se ha puesto enferma y te lo pide con esas odiosas caras de cordero degollado? Todo por una estúpida redacción que necesitaba para poder aprobar el trimestre de instituto. Así que ahora me encuentro arreglándome para ir a la dichosa obra de unos mocosos de 5 años, que no saben casi ni las putas vocales. Pero bueno mejor ni pensar en la putada que me ha hecho mi amiga.
-¡Bellitaaa como no salgas ya del cuarto, me voy!-dijo Emmet.(mi queridísimo hermano mayor…)
-¡Ahora bajo!-dije molesta.
-¡AHORA NO YA!-dijo Emmet desesperado.
De verdad mi hermano es odioso aunque lo quiero mucho .Baje corriendo las escaleras tanto que casi me caigo, menos mal que estaba allí mi hermano para cogerme, una vez más.
-Enana un poco mas y te comes el suelo –dijo Emmet dándome uno de sus abrazos de osos que casi te axfisian-Menos mal que estoy aquí para salvarte con mi súper fuerza.
La verdad es que me ha evitado muchas fracturas, aunque sus bromitas se las podría dejar de lado. Emmet es muy alto y musculoso, aunque ahora sí que es verdad lo de que las apariencias engañan, su mente es como la de un niño de cinco años, muy diferente a mí, el tiene los ojos azules y el pelo negro, sin embargo yo soy morena con los ojos de color café y más bien bajita por desgracia, aunque no me quejo.
-¡MAMA PAPA NOS VAMOS! –dije cerrando la puerta.
Estaba muy contenta con la familia que me había tocado, yo nunca he pasado necesidades y mis padres me lo han dado todo, se puede decir que soy un poco caprichosa por eso y por ser la pequeña de la casa.
Estaba tan metida en mis pensamientos que no me di cuenta cuando Emmet salió a toda prisa comiéndose un donut y metiéndose en el coche .Arranco el motor ,no me lo podía creer, ¡se había olvidado de mi!
-¡EMMET ¡-grite haciendo señales con las manos. Cuando me vio, apago el motor y puso su típica cara de yo no he hecho nada, ``lo iba a matar´´.
-¿No se te olvida algo? –dije indignada.
-Era para saber si estabas atenta, yo no iba a olvidar nada-dijo haciendo pucheritos.
-¡Venga ya Emmett déjate de estupideces y ábreme la puerta!.
