Capítulo 30

Vaya cumpleaños...

------------------------------o0o-----------------------------

-¡MUCHACHO!- bramó Vernon Dursley mientras Harry acompañaba a Ginny hacia las escaleras y su cuarto-. ¡REGRESA AQUÍ ABAJO AHORA MISMO!

-Será mejor que te quedes aquí- dijo Harry, abriéndole la puerta de su cuarto a Ginny-. Regresaré en unos minutos- añadió al virarse y volver a las escaleras.

-¡¡MUCHACHO!!

-¿QUÉ?- le escuchó Ginny gritar a Harry mientras él descendía al primer piso.

-¿Qué crees que estás haciendo?- exigió Vernon al ver su sobrino.

-Empacando mis cosas- contestó como si fuera lo más obvio-. Estabas parado ahí cuando la Sra. Weasley nos dijo que empacáramos.

-¿Cómo te atreves a escabullirte para asociarte con esas….esas…gentes?- rabió Vernon mientras una de sus venas resaltaba en su frente y comenzaba a palpitar.

-Qué cara tienes- interrumpió su tía Petunia, saliendo de la sala de estar y uniéndose a su esposo en el pasillo-, trayendo a esa mujer y su mocosa a esta casa.

-¡No permitiré chiflados pelirrojos en mi hogar!- gritó Vernon, su rostro tornándose un impresionante color púrpura.

-¡NO LA LLAMES ASÍ!- rugió Harry.

-¡CHIFLADOS!- bramó Vernon-. Todos ellos. Y no consentiré que uno permanezca en mi casa. No después de lo que le hicieron a Dudley. ¿Me oyes, muchacho? No lo permitiré. Te llevas a esa…esa chica fuera de aquí. ¡AHORA!

-Él tiene un nombre, ¿sabía?- replicó la huésped no invitada, al darle la vuelta a la esquina de la escalera y aparecer de vista-. Y yo también- agregó irritada, bajando por el resto de los peldaños y deteniéndose al lado de Harry-. Es Ginny. Y me contentaría de veras llevarme a Harry e irme- dijo ella, mirando fijamente a su tío y tía-. Bien merecido que se lo tienen.

-¿Qué quieres decir con eso?- bramó Vernon, mirando la fogosa pelirroja de manera sospechosa.

-No gastes tu respiración- refunfuñó Harry, girándose lejos de su tío para dirigirse a Ginny-. Vayámonos- dijo él, agarrando su brazo, tratando de que lo siguiera arriba.

-¿No escuchaste nada de lo que dijo el profesor Dumbledore?- le preguntó Ginny a Vernon, desatando su brazo del de Harry al hablar. Ella no había terminado con los Dursleys ni mucho menos. Había oído demasiadas historias de horror sobre los parientes de Harry y el modo en que lo trataban para dejar pasar esta oportunidad. Ahora que estaba cara a cara con ellos iba a ponerlos en su lugar.

-Voldemort está atacando a los muggles, idiota. Es por eso que mi mamá nos dejó aquí, porque mientras Harry se quede en esta casa, ustedes estarán a salvo. Querrán recordar eso la próxima vez que…

-¡NO!- chilló Petunia, sus ojos ensanchándose por el horror al darse cuenta de cuán seria era la situación-. ¡Dudley! Él está afuera con Piers. Vernon- gritó agarrando los robustos brazos de su esposo-, tenemos que hacer algo. Llamaré a los Polkisses.

-No, Petunia. ¡Espera!- gritó Vernon antes que su esposa traspasara el medio de la cocina-. No podemos permitir que camine por las calles- explicó todo el color de sus mejillas palideciendo-. ¿Qué tal si un maníaco hace que lo persigan esos endemoniadotes?

-¿Qué rayos es un endemoniadote?- preguntó Ginny, virándose a Harry con una expresión de perplejidad en su cara.

-Quiso decir dementores- farfulló Harry.

-Tú- siseó Vernon, alejándose de su esposa y señalando a Harry con un dedo-. Ve a Polkisses y trae mi hijo a casa.

-¿Está loco?- gritó Ginny-. De ninguna manera Harry va a salir solo.

-Él no irá solo- gritó Vernon, marchando hacia Harry, agarrándolo por el cuello y empujándolo hacia la puerta, antes de virarse para aplicar el mismo tratamiento a Ginny-. Tú estarás con él.

-¡NO!- gritó Harry, empujando a su tío lejos de Ginny antes que él pudiera tocarla-. Yo iré- dijo sacando su varita fuera del bolsillo de sus pantalones-. Pero Ginny se queda aquí.

-Ni en postalitas- gritó Ginny.

-¡QUITA!. ¡ESA!. ¡MALDITA!. ¡COSA!. ¡DE!. ¡MI!. ¡VISTA!- bramó Vernon.

-¿Quieres que vaya a buscar a Dudley o no?- preguntó Harry. Pero antes que su tío pudiera responder, Ginny actuó. Sin advertencia alguna le arrebató la varita a Harry fuera de su mano.

-¡JEY!- vociferó Harry, al mirar su propia varita apuntada a él-. Devuélveme eso.

-No me hagas maldecirte Harry- replicó la joven pelirroja, dando un paso atrás, pero manteniendo firme la varita.

-¡PETUNIA!- exclamó Vernon, abriendo sus brazos y colocándose frente de su esposa-. Quédate detrás de mí- dijo mirando a Ginny como si fuera una chiflada trastornada que acababa de irrumpir en su casa y los había amenazado con hacerles daños corporales.

-¿Ginny?- dijo Harry, poniendo sus manos en el aire para detenerla-. ¿Qué haces?

-Mamá me matará si sabe que te dejé ir- contestó-. Y cuando ella termine conmigo, vendrá detrás de ti. Confía en mí Harry. Un encantamiento Desmaius es preferible a lo que mamá te hará si sales por esa puerta.

-Ambos sabemos que no vas a maldecirme- dijo Harry calmado al dar un paso hacia ella-. Serás expulsada.

-No- contestó Ginny, retrocediendo para mantener una distancia entre ellos-. Primero me tienen que dar un aviso oficial. Además- añadió con una sonrisa de satisfacción-, ésta es tu varita. Si alguien llega a ser expulsado, ése serás tú.

Claro estaba, ella tenía la razón. Cualquier magia que Ginny llevara acabo en su casa, con su varita, sería atribuida a él. Esto había ocurrido antes. Había recibido su primera advertencia oficial cuando Dobby, el elfo doméstico, había aparecido y hecho un encantamiento volador en la cocina. Dobby ni siquiera había utilizado una varita y aún así, de algún modo, Harry había parado siendo el culpable. Si Ginny hacía ese hechizo, cualquier hechizo, en la casa de los Dursleys, Fudge lo expulsaría de Hogwarts tan rápido que su cabeza estaría dando vueltas. Ella lo tenía en sus manos y lo sabía… ¿o no?

-Por lo cual sé que no lo harás- respondió Harry-. Ahora, para de jugar y devuélveme mi varita.

Por un momento, Harry pensó que la había convencido. Respiró un suspiro de alivio, junto a su tío y tía, cuando Ginny se relajó y bajó su brazo. Pero Ginny no le devolvió su varita como lo esperaba. De hecho, cuando intentó alcanzarla, ella la colocó detrás de su espalda y cuando su mano reapareció, la varita de Harry había sido reemplazada por la suya.

Afortunadamente, Dudley eligió ese preciso momento para retornar a casa y cuando abrió la puerta, esta tropezó con Harry y lo envió directamente hacia Ginny.

-¡DIDDY!- gritó Petunia, mientras su esposo brincó hacia delante, cogiendo a su hijo por los brazos y apartándolo de los dos adolescentes tumbados en el suelo.

-¿Qué es lo que está pasando?- preguntó Dudley, no haciendo caso a las tentativas de su madre de abrazarlo, mientras miraba fijamente a Harry y a Ginny quienes se habían separado el uno del otro y se habían levantado del piso-. ¿Quién es ella?- preguntó él, incluso al notar el largo pelo rojo de Ginny y darse cuenta que ya sabía la respuesta a su pregunta-. ¿Dónde están los demás?- dijo, sus ojos bien abiertos por el horror al inclinarse hacia detrás y mirar detenidamente dentro de la sala de estar en busca de más Weasleys.

-Bueno, entonces- dijo Harry, agarrando la muñeca de Ginny y poniéndola delante de sí-. Ya no nos necesita ahora que Diddykins está en casa. Vamos- añadió él, empujándola hacia las escaleras-. Empaquemos mis cosas para salir de este infierno.

-Sabes que no nos podemos ir- dijo Ginny, devolviéndole la varita a Harry y marchando hacia las escaleras por sí sola-. Dumbledore nos dijo que esperáramos aquí hasta que viniera a buscarnos personalmente.

-¿No se le ocurrió mencionar cuánto tiempo eso tomaría, cierto?- se quejó Harry, siguiéndola dentro de su cuarto oscuro.

-¿Cómo haces funcionar esta cosa?- preguntó Ginny al inclinarse y mirar detenidamente la lámpara en su escritorio-. No tiene una mecha. Ni siquiera hay lugar para poner el aceite.

-Tan sólo gira el interruptor hacia arriba- contestó él, abriendo su baúl y moviéndose hacia la pequeña cómoda para sacar su ropa.

-¿Dónde?- cuestionó Ginny, recorriendo su mano sobre la pantalla.

-Aquí- respondió Harry, inclinándose, encendiendo la lámpara y volviendo a sus cajones.

-Uao- dijo ella automáticamente, mientras se arrodillaba y guiñaba a la luz que emanaba por debajo de la pantalla-. Así que esto es como luce una luz eléctrica. Aprendimos de ello en Estudios Muggles, pero nunca me imaginé…

-Creo que se olvidaron decirte que no miraras fijamente a la bombilla- dijo Harry, alejando a Ginny de su escritorio-. Dañarás tus ojos si continúas así.

-Demonios, esa cosa sí que brilla- murmuró Ginny, frotando sus ojos, esperando deshacerse de las manchas blancas que nublaban su visión.

-En serio que no me ibas a maldecir, ¿verdad?- preguntó Harry, tirando un montón de ropa dentro de su baúl.

-Eh…la verdad- tartamudeó Ginny, mientras su visión se tornaba clara y le echaba un vistazo al desordenado cuarto de Harry, observándolo todo-, que lo hubiera hecho. Si me incitabas a ello, claro- añadió reconociendo a Hedwig sentada encima de su jaula y acercándosele para acariciar las suaves plumas blancas de la lechuza-. Yo con mucho gusto tomaría una advertencia oficial si eso significara el mantenerte a salvo. Además- agregó al último momento-, preferiría tener al Ministerio persiguiéndome que a mi madre.

-¿Podemos abrir la ventana?- preguntó Ginny cuando Harry no replicó. Ya era la mitad del verano y el dormitorio estaba bastante congestionado-. Así está mejor, ¿cierto?- le dijo ella a Hedwig, después de apartar las cortinas y abrir la ventana.

La lechuza ululó, concordando con ella, antes de desplegar sus alas y erizar sus plumas.

-Ve- suspiró Harry cuando Hedwig lo miró de manera inquisidora. Sabía que ella estaba agitada. Había estado trancada en su oscuro dormitorio durante días-. Pero quizás no estemos aquí cuando regreses- gritó al ella volar fuera de la ventana.

-¿Conoces a alguien que viva en Abberley o Lincoln?- preguntó Ginny, cogiendo la jaula de Hedwig y colocándola al lado del baúl casi empacado de Harry.

-No. ¿Por qué?- contestó él, recogiendo del piso Quidditch a través de los Tiempos, tirándolo encima de sus pantalones.

-¿Qué tal Mossley?- preguntó ella.

-No- dijo Harry, comprendiendo el por qué de su pregunta-. ¿Y tú?

-No- respondió Ginny débilmente-, pero…estoy casi segura de que Colin Creevey es de Briston y…

-¿Y qué?- cuestionó Harry, claramente preocupado por esta nueva información.

-Dean Thomas vive en Lewisham- murmuró Ginny-. Tú no crees…

-¡NO!- contestó Harry con vehemencia-. Tu padre mencionó 'Muggles indefensos.' Dean y Colin no son indefensos- añadió él, sabiendo que se estaba sosteniendo de pajas, incluso al decirlo.

-Que tal si estábamos equivocados, Harry. ¿Qué tal si no son Muggles los que él persigue?. ¿Qué tal si está detrás de los hijos de Muggles?

-Hermione- gimió de temor Harry, hundiéndose en su cama.

-Hermione está bien- dijo Ginny rotundamente-. Ron no permitirá que algo le suceda. Es por todos los demás por los que estoy preocupada.

-----------------------------ooo

Hacía casi 40 minutos desde que el Sr. Weasley y los gemelos habían aparecido en Grimmauld Place. Una hora y media desde que Ron había hablado con ella. Había estado perdido en sus propios pensamientos después que Fred salió de la sala y bajó a la reunión que tomaba lugar en la cocina del sótano. Francamente, Hermione no sabía cómo él había logrado escaparse el tiempo necesario para decirles lo que había sucedido en Lewisham. Mas se las había arreglado y les había dicho. No importaba que no fueran miembros de la Orden. No importaba que su madre se opusiera. Hasta donde los gemelos le concernían, Ron y Hermione tenían el derecho a saber. Dean Thomas había sido su amigo después de todo.

Fred no tuvo tiempo de darles los detalles, y Hermione estuvo aliviada. La verdad era que no pensaba que pudiera soportarlo. No en este momento. No quería saber cómo habían muerto. No quería imaginárselo en su mente, porque si lo hacía, no serían los padres de Dean los que vería en ello, serían los suyos propios, y no podría soportar pensar en ellos sufriendo por culpa de ella. Sabiendo cuáles maldiciones habían usado no los retornaría. Dean estaba muerto. Al igual que Creevey, asesinado porque era hijo de Muggles, asesinado porque era un Gryffindor y era amigo de Harry. De hecho, él era el único, excepto ella, en su año hijo de Muggles en Gryffindor, lo cual condujo Hermione a pensar si Voldemort no lo hubiera considerado tiro al blanco porque no podía llegar a ella.

¿Dean tomó mi lugar?. ¿Hubiera sido atacada si hubiera estado en mi hogar con mis padres? Si no estuviera escondiéndome aquí, ¿hubiera sido la primera víctima en vez de él? Pero, él ya tuvo una oportunidad de matarme y no lo hizo, reflexionó. De hecho, detuvo a Lestrange cuando estaba a punto de hacerlo. Sin embargo, ¿ eso significa algo?. ¿Tiene otros planes para mí o tan sólo no era la fecha apropiada?

A Hermione no le agradaba la dirección que tomaban sus pensamientos. Especular acerca de los planes de Voldemort para con ella no iba a resolver nada. Estar pensando en los 'y si...' no la llevaría a ningún lugar. Había otros asuntos que atender; cosas que eran mucho más importantes. Como el compañero silencioso, sentado a su lado con su brazo alrededor de su hombro. No lo tenía que mirar para saber que estaba afectado por lo que había pasado. ¿Quién no lo estaría? Pero algo más sucedía.

Estaba demasiado silencioso, demasiado calmado. No era peculiar de Ron sentarse quieto por un largo período de tiempo a menos que estuviera jugando ajedrez. Era menos típico de él hacerlo tan silenciosamente. Ron nunca estaba silencioso. Cuando se enfadaba, se enfurecía y gritaba para expresar sus sentimientos. No interiorizaba las cosas como lo hacía Harry, las expresaba. Aunque, por alguna razón no lo estaba haciendo esta vez. Estaba reprimiendo todo dentro de sí y eso no era nada bueno. Si no iba a descargarlo por sí solo, Hermione decidió que le daría un empujoncito.

-¿Te encuentras bien?- preguntó ella tiernamente, aunque ya sabía la respuesta a tal pregunta.

En vez de contestarle con palabras, Ron simplemente la miró y asintió con su cabeza.

-No creo que lo estés- dijo Hermione, aflojando el apretón en su lado y alejando su cabeza fuera de su pecho, mientras deliberadamente lo provocaba. Esperaba que por lo menos lo negara, pero Ron no dijo ni una palabra.

Él simplemente encogió sus hombros y le dio una mirada que decía: "Piensa lo que te venga en gana."

Está bien, pensó Hermione, más que lista para expresar un poco de sus propias frustraciones. Si esa es la manera en la que te comportarás.

-No hay razón alguna para mentir- dijo usando un tono de voz acusadora de forma intencionada-. Así que será mejor que me digas lo que estás pensando.

-No quiero hablar de ello- contestó Ron bruscamente.

-Yo creo que deberías.

-Dije que no- replicó removiendo su brazo del hombro de ella y sentándose derecho en el sofá-. Así que no vuelvas con lo mismo.

-¿Para que te conviertas en Harry y me alejes mientras te pones melancólico?- respondió ella rápidamente-. Nada de eso.

-No te estoy alejando- dijo Ron irritablemente-. Estoy sentado aquí a tu lado, ¿o no?

-Tu cuerpo lo está, sí- replicó Hermione, alegre de ver su cólera emerger a la superficie-. Sin embargo tu mente está vagando por otro lugar. Te sentirás mejor si hablas de ello.

-Estoy bien- insistió Ron-. O por lo menos lo estaba hasta que comenzaste a fastidiarme.

-No, no lo estás.

-¡Sí lo estoy!

-¿Entonces por qué me estás gritando?- preguntó Hermione-. Puedes negarlo todo lo que quieras, pero te conozco y puedo ver que algo te está molestando. Esto no tiene que ver con los ataques. Hay algo más y quiero saber qué es.

-Ya déjalo- gruñó Ron, advirtiéndola.

-No- presionó Hermione-. Estoy preocupada por ti- añadió, la preocupación evidente en su voz-, y no te puedo ayudar a menos que me digas lo que anda mal.

-No hay nada de qué preocuparse- contestó Ron con un suspiro. Había estado al punto de decírselo, pero no podía enfurecerse porque estuviera preocupada por él-. Estoy bien- mintió él.

-No, no lo estás.

-Hermione- dijo él, sonando cada vez más exasperado.

-Ron- repitió ella su nombre con el mismo tono al mirarlo fijamente sin pestañear. Ella no iba a apartar la mirada.

Aparentemente Ron tampoco, porque continuó tratando y continuó mirándola fijamente.

-¡YA DÍMELO!- gritó ella cuando se dio cuenta que él no iba a ceder.

-¡ESTÁ BIEN!- gritó Ron con ira-. Estuve aliviado, ¿vale?. ¿Es eso lo que querías escuchar?-. Mas la cólera era sólo una máscara que usaba para esconder lo que de verdad estaba sintiendo. Y no funcionaba. La culpa que lo estaba comiendo estaba evidente en sus ojos-. Cuando me enteré acerca de los Creeveys y Dean sentí alivio- continuó tratando de decirlo todo antes que ella lo interrumpiera-. Todos ellos están muertos y yo estoy alegre. Compartí un cuarto con Dean por cinco años y estaba alegre…alegre de que fuera él y no tú. ¿Qué tipo de amigo soy?. ¿Qué tipo de persona piensa algo como eso?- preguntó él miserablemente.

-Oh, Ron- exclamó Hermione, cogiendo su mano-. Eso es una reacción normal.

-No es normal desear que tus amigos estén muertos- gritó él al sacar su mano de la de ella.

-Tú no deseaste que estuvieran muertos- le aseguró ella-. Tú no querías que esto sucediera.

Pero Ron no le creía. Ni la estaba mirando. No quería ver cuando la preocupación de ella se tornara en odio al darse cuenta del tipo de persona que era. Ella todavía no ha caído, pensó al bajar su cabeza y mirar su rodilla, taciturno. Mas sólo dale tiempo al tiempo.

-Y lo que pensaste…-, continuó Hermione-. Eso fue normal. Es normal estar aliviado que no fue alguien que tú…

Y ella todavía no cae-. Ellos están muertos, Hermione- gritó Ron sin alzar la vista-. Dean, Colin y todas esas personas. Todos están muertos. Ese monstruo los mató.

-Lo sé.

-Tan sólo eran unos chicos. Nunca le hicieron daño a nadie. No eran una amenaza para nadie. Y fue por eso que él los persiguió, porque es un cobarde de mierda. No tuvo las bolas para perseguir a nadie de las familias mágicas. Se fue atrás de los hijos de muggles porque sabía que no había manera de que ellos defendieran sus familias y a sí mismos. Y ese chiflado bastardo lo hizo a propósito para torturar a Harry. Ese enfermo puñetero. Yo debería haber estado horrorizado. Debería haber estado enfermo. Triste o enfadado, pero todo lo que sentí fue alivio. Todo lo que podía pensar era cuán feliz estaba de que no habías sido tú. ¿No ves que estoy tan loco como él?

-NUNCA digas algo así otra vez- siseó Hermione al inclinarse y darle en el brazo.

-¡AU!- gritó Ron, mirándola boquiabierto-. Me diste.

-Tenía que hacer algo para conseguir tu atención, ¿cierto?- replicó Hermione con irritación-. Ahora escúchame. No eres nada parecido a ese monstruo. Tienes más amor y compasión en tu meñique que Voldemort y todos sus seguidores juntos. Eres una persona buena, decente, honorable y te amo. El hecho de que estés así de furioso comprueba que tengo la razón. Lo que sentiste fue completamente normal. Sólo porque estabas aliviado de que no fue alguien que amabas, no significa que eres una mala persona. Yo también estaba aliviada, aliviada de que no fueron mis padres, Harry o Ginny. ¿Eso me hace un monstruo?

-Pudiste haber sido tú- gruñó Ron, ignorando su pregunta.

-Pero no fue así.

-Pero pudo haber sido. Lo hubiera sido si él fuera capaz de…

-Estoy aquí, Ron- dijo Hermione al colocar sus brazos alrededor de su cuello y abrazarlo fuertemente-. No voy a ningún lugar. Te lo prometo.

-No lo entiendes- murmuró él al enterrar su rostro en su cabello-. Si hubiera sido tú…yo hubiera hecho cosas terribles. Cuando ellos te capturaron, cuando pensé que estabas…muerta- él tuvo que forzarse a decir la palabra-, pasé el día entero pensando en lo que iba a hacerles a esos bastardos cuando los tuviera en mis manos. No quiero convertirme en ese hombre.

-No lo harás- le aseguró ella, sosteniéndolo fuertemente con una mano mientras acariciaba su cabello con la otra-. No te dejaré. Te lo prometo.

-¿Qué tal si no estás aquí?- preguntó él desoladamente.

-Siempre estaré aquí- contestó Hermione, limpiando las lágrimas de sus ojos antes que se deslizaran por sus mejillas-. Aquí mismo- dijo ella, colocando su mano sobre el pecho de él-. En tu corazón. Siempre estaré ahí contigo.

-No es suficiente- replicó Ron, alejándose y mirándola desconsoladamente.

-Lo sé- admitió-. Tampoco es suficiente para mí. Sin embargo es todo lo que te puedo prometer.

-No permitiré que algo te pase- dijo Ron, al estrecharla entre sus brazos y abrazarla fuertemente.

-Lo sé- contestó ella nuevamente.

-No, en serio- dijo Ron-. Esa poción. La quiero hacer. Ahora.

-No- replicó Hermione, sorprendiendo a Ron por completo.

-¿Qué quieres decir con que no?- preguntó él, al recuperarse lo suficiente para cerrar su boca y formar una oración coherente.

-No ahora. No así- ella intentó clarificar-. Esto no es algo que puedas apresurar o hacer de improviso.

-No me vengas con eso- respondió Ron al soltarla y retroceder-. Todo esto fue tu idea. Me lo explicaste todo. Entiendo las consecuencias y quiero hacerlo.

-No- repitió Hermione-. Yo tuve un año para pensar acerca de ello y acostumbrarme a la idea. Tú apenas te enteraste hoy. Necesitas más tiempo y…

-Al diablo con eso. No necesito pensar más acerca de ello. Funcionará. Quiero hacerlo. Ahora.

-Incluso si concordara contigo, no podríamos- contestó ella, cruzando sus brazos enfrente de su pecho al decirlo-. La poción aún no está hecha.

-Mierda- maldijo él-. Déjame adivinar, tomará un maldito mes para hacerla, ¿verdad?

-Una vez que regresemos a la escuela y pueda conseguir el resto de los ingredientes en el armario de suministros para el estudiante.

-Demonios, Hermione. No voy a esperar tanto tiempo. Te quiero protegida de esa puñetera maldición en este instante. No de aquí a dos meses. Tú dime lo que necesitas y yo haré que Fred y George me lo consigan.

-Cálmate por un minuto y piensa en ésto de manera razonable- suplicó Hermione-. Sólo porque te haya hablado del plan no quiere decir que esté lista para llevarlo a cabo. Todavía no sé cómo devolver el alma al cuerpo.

-¡MIERDA!

-Ron, por favor. ¿Tienes que maldecir tanto?

-Pero…estás planeando hacerla una vez que estemos en la escuela, ¿cierto?

-Hacerla, sí- contestó Hermione-. Pero no planeo beberla hasta…a menos que lo necesitemos.

-Espera, déjame entender esto- dijo Ron sarcásticamente-. ¿Te has esforzado grandemente por conseguir ingredientes ilegales…

-Ingredientes restringidos- interrumpió ella.

-…para hacer una poción que ni siquiera vas beber?- continuó él-. ¿Qué es lo que vas a hacer?. ¿Almacenarla en tu baúl por si Voldemort decide atacarnos en Hogwarts? Entra en razón, Hermione. Tú sabes que él no es previsible y tampoco lo es Harry. Si se le mete en la cabeza perseguir a Voldemort otra vez, ¿crees que va a esperar a que nosotros subamos a la torre a beber una poción de la que él no conoce nada?

Aunque a ella le doliera admitirlo, él tenía la razón.

-Esta conversación no tiene sentido- dijo Hermione, sonando bastante exasperada-. No está lista y no les voy a decir a tus hermanos acerca de ella, así que no la podré hacer hasta regresar a la escuela; e incluso si estuviera preparada no la bebería. No hasta que tú hayas tenido algún tiempo para pensar las cosas detenidamente.

-¿Has comenzado a tomar las píldoras?- preguntó Ron, cambiando de tema tan rápido que a Hermione le tomó un momento el darse cuenta a lo que se estaba refiriendo.

-¿QUÉ?

-Ese medicamento muggle que me hiciste sacar de tu habitación. Tú sabes, la cosa para evitar que…

-Sé de lo que estás hablando- interrumpió ella antes que pudiera terminar.

-¿Las estás tomando?- preguntó Ron otra vez.

-Sí- contestó Hermione, incapaz de impedir que sus mejillas se sonrojaran.

-¿Lo estás?- dijo él, claramente asombrado por su respuesta-. ¿En serio?

-Sí, Ron. En serio.

-¿Entonces no es…tú sabes…lo del sexo- dijo él en voz baja-, por la que no estás lista? Porque si lo es, entonces…

-No- dijo Hermione, su rostro tornándose más rojo-. No es eso.

-¿Estás segura?- preguntó Ron-. Porque no estoy tratando de presionarte o apresurarte o algo parecido.

-Sólo es que no quiero que hagas algo de lo que después te arrepientas sin pensar- contestó ella-. Creo que deberías tomarte tu tiempo y considerar todas las consecuencias antes que decidas. Estamos hablando de estar conectados todo el tiempo. No serás capaz de mantener ningún secreto. No tendrás privacidad alguna. Sabré todo lo que sientas, en el momento que lo sientas.

Sí, estoy contando con ello, pensó Ron. Sentiré todo lo que estás sintiendo y sabré cuando estés en peligro.

-¿Qué tal si nos comprometemos?- sugirió él-. Yo pensaré en las consecuencias por los próximos dos meses si tú me prometes que considerarás beberla tan pronto cuando esté lista.

-Está bien- suspiró ella.- Era un petición razonable. Sólo porque dijera que lo consideraría, no quería decir que había concordado en hacerlo.

-¡HARRY!- escucharon bramar a Ginny desde el pasillo-. ¡ESPERA! No puedes…

Ron y Hermione apenas tuvieron tiempo de alejarse el uno del otro cuando la puerta se abrió de un golpe y su mejor amigo, muy molesto, marchó dentro del cuarto, seguido por Ginny, quien obviamente había corrido para alcanzarlo y se encontraba sin aliento.

-…entrar sin permiso- finalizó ella tristemente.

-¿Qué diablos está pasando?- demandó Harry el momento en que vio a Ron y a Hermione en el sofá.

-¿Qué?- gritó Ron, saltando a sus pies y disparándole una mirada sucia a su hermana-. Nada.

-¡OH HARRY!- gritó Hermione, lanzándosele encima y abrazándolo-. Nadie nos dijo que venías. Estoy taaan alegre de verte. Hemos estado tan preocupados y…

-Entonces algo está pasando- preguntó Harry, al colocar su mano sobre el hombro de Hermione y empujarla con cuidado para ver su rostro.

-Eh…- comenzó a tartamudear Ron.

-¿Bueno?- preguntó Harry impacientemente-. ¿Quién fue atacado?

-Oh- contestó Ron, al darse cuenta que Ginny no los había delatado después de todo-. Ah…tú sabes como es mamá- añadió él, lanzándole una mirada preocupada a Hermione-. Ella no nos permite acercarnos a la cocina por ahora.

-Si no hubiéramos estado ahí cuando Hagrid entró no sabríamos nada- dijo Hermione con cautela.

-¿QUIÉN FUE?- gritó Harry.

-Fue Dean, ¿cierto?- preguntó Ginny, su voz levemente temblorosa-. Papá y los gemelos fueron a Lewisham y ahí es donde vive Dean. ¿Qué sucedió?. ¿Está…

Hermione se alejó de Harry e inmediatamente se fue al lado de Ginny.

-Oh Ginny- dijo ella, estrechando sus brazos alrededor de los hombros de su amiga y abrazándola con gentileza-. Sé que le has estado escribiendo. Lo siento.

-¿Él está…muerto?- preguntó Ginny débilmente mientras su rostro palidecía.

Hermione le echó un vistazo a Ron

y entonces asintió con su cabeza.

-Lo siento- dijo ella otra vez. Parecía una respuesta tan estúpida, pero era todo lo que podía decir.

-¿Y Colin?- preguntó Harry sin alterar su voz, a pesar de que sus ojos ardían sin llamas por la rabia suprimida-. ¿Él fue el de Bristol, cierto?

-Hagrid vino aquí desde Bristol para buscar a Bill y a Tonks- replicó Ron, observando a Harry aprensivamente. Sus puños estaban tan fuertemente apretados que sus nudillos se habían tornado blancos. Harry todavía tenía control de su cólera, pero cuando se disparara, Ron sabía que iba a ser una bomba-. Él no sabía que estábamos en la cocina cuando empezó a decirles lo que sucedió.

-¿Y?- dijo Harry, cuando Ron no dio más información-. ¿Qué sucedió?

-Hagrid dijo que primero persiguieron a Colin porque no querían que defendiera a su familia- dijo Hermione suavemente-. Entonces asesinaron a su padre y a…Dennis.

-Oh Dios- gimió Ginny al caerse en el sofá-. ¿Qué de Emma?- preguntó ella cuando Hermione se sentó a su lado.

-¿Su hermana?- cuestionó Ron, mirando a su hermana con una expresión afligida.

-No- contestó Hermione-. Hagrid dijo que ella estaba bien.

-¿Quién más?- gruñó Harry enfurecido.

-¿Qué?- preguntó Hermione.

-Eso es todo lo que sabemos- ofreció Ron débilmente-. Ya te dije. Mamá no nos deja cerca de la cocina.

-Hubieron otros 3 ataques- dijo Ginny mecánicamente-. Moody mencionó Abberley, Mossley y Lincoln.

-No lo sé, Gin- replicó Hermione con honestidad-. No hemos escuchado nada acerca de eso. La única razón que sabemos algo es porque Hagrid lo dijo antes de darse cuenta que nosotros estábamos ahí.

-¿Eso es todo lo que saben?- preguntó Harry, mirando fijamente a Ron y después a Hermione sospechosamente.

Los dos se miraron con rapidez el uno al otro antes de fijarse en los ardientes ojos verdes una vez más.

-Ah…- farfulló Hermione al moverse incómodamente-. Quizás deberías sentarte, Harry- sugirió ella.

-¡TAN SÓLO DIME!- bramó Harry.

-Er…Hagrid dijo algo acerca… acerca de… un mensaje que dejaron para ti en la casa de los Creeveys- respondió Ron.

Él tuvo que esforzarse a no estremecerse mientras las palabras salían de su boca. Estaba absolutamente seguro que ese pedacito de información no revelada finalmente empujaría a su mejor amigo sobre el borde; sin embargo, se equivocaba.

-¿Y qué dijo Voldemort?

-No lo sé- admitió Ron-. Mamá detuvo a Hagrid antes que continuara.

-Todo lo que sabemos- interrumpió Hermione-, es que él escogió este día por una razón.

-¡ESE BASTARDO MANIÁTICO!- gritó Ron mientras su temperamento lo controlaba-. Intenta volverte loco. Es por eso que atacó a esos hijos de muggles hoy. Desea que te sientas culpable.

-¡RON!- chilló Hermione.

-¿Qué?- replicó Ron-. Es la verdad.

-Algunas veces eres un idiota sin cabeza.

-La verdad es que no necesito esta mierda ahora- dijo Harry al girarse y salir de la habitación, para el asombro de sus amigos.

-Eso fue afable- dijo Ginny-. Ustedes tenían que comenzar a discutir, ¿cierto?

-Fue mejor de lo que yo esperaba- murmuró Ron, más para sí mismo que para los demás-. Por lo menos no explotó.

-Hubiera sido preferible si lo hubiera hecho- agregó Ginny con un suspiro. Todo el progreso que había logrado con él en su fiesta había desaparecido. En un santiamén Harry había regresado al inicio. De hecho, reflexionó, probablemente estaría peor que antes.

-No estábamos discutiendo- respondió Hermione automáticamente-. ¿Cierto que no?- le preguntó a Ron.

-Uno de nosotros debería seguirlo- dijo Ron, mirando a Hermione-. Antes que se dé cuenta que no puede encerrarse en nuestro cuarto y se vaya a enfurruñar a otro lado.

-Yo iré- se ofreció Hermione, levantándose del sofá y moviéndose hacia la puerta por la que Harry había salido.

-No- dijo Ron, agarrándola por la mano y deteniéndola antes que pudiera salir del cuarto-. Será mejor que yo lo haga- añadió él, mirándola y echándole un vistazo a Ginny-. Tú quédate aquí.

-Vale- concordó Hermione. Ron tenía la razón. Harry no era el único que necesitaba a alguien con quien hablar y Ginny de seguro que confesaría más en este momento que su hermano-. ¿Ron?- dijo, asiendo su brazo antes que él cruzara el umbral-. ¿Estás bien?

-Sí, estoy bien- contestó, dándole una sonrisa débil-. De veras. ¿Y tú?

-Yo estoy bien- le aseguró Hermione-. Te amo- murmuró.

-Yo también- respondió él al inclinarse y darle un beso en la frente-. Será mejor que me vaya- dijo alejándose.

-Está bien- replicó mientras él se dirigía a las escaleras. Hermione se quedó parada en el umbral y esperó a que Ron se fuera de vista, entonces respiró profundo, se viró y marchó de nuevo a la habitación para consolar a Ginny.

Ron entró a su cuarto para encontrar a Harry parado en el medio, mirando boquiabierto e incrédulo la puerta rota inclinada contra la pared.

-¿Qué diablos le sucedió a nuestra puerta?- demandó, girándose y viendo a Ron como si él la hubiera roto a propósito para fastidiarlo.

-Intenté encerrarme en mi cuarto por un rato- contestó Ron-. No me fue nada bien con Hermione. Cuando no la dejé entrar, ella… ah… como que derrumbó la puerta.

Ron observó las cejas de Harry levantarse al procesar esa pequeña información. Bajo circunstancias diferentes, él lo habría tomado como una señal de diversión, pero sabía que Harry no andaba en pos de diversión. Al contrario, estaba enojado. Más que enojado. Estaba hirviendo de la furia. Era evidente en la manera que su quijada y puños se apretaban fuertemente. Sin embargo, intentaba contener su rabia, de disminuirla. El por qué, Ron no lo entendía.

Si fuera él ya estaría gritando. Demonios, estaría rompiendo cosas mientras gritaba. Pero este era Harry y Harry no era nada previsible. Esa era una de las razones por las que Ron decidió seguirlo en vez de dejar que Hermione lo hiciera. Harry era demasiado imprevisible. Hermione lo empujaría hasta que él explotara y entonces, cuando eso sucediera, no habría manera alguna de predecir lo que haría o diría. Ron entendía esto y a diferencia de Hermione, sabía cuándo retroceder.

-Te juro por Dios, amigo- dijo Ron, esperando aligerar el mal humor en el cuarto-. Fue asombroso. La hubieras visto. Me asustó como diablo.

-Sí, ya me imagino- contestó Harry reflexivo.

-Mira- añadió Ron, dándose cuenta que sus bromas no estaban ayudando-. Entiendo que estés enojado y sé que quieres estar solo por ahora. Sin embargo, sabes - dijo él incómodo, al caminar hacia el guardarropa que estaba entre las camas gemelas-, si deseas compañía más tarde…estaré por los alrededores. ¿Vale?

-Sí- concordó Harry con convicción, siendo obvio que no estaba escuchando de verdad.

-Ven aquí, Pig- demandó Ron, parado en puntillitas, sacando al pequeñín búho de encima del guardarropa al estar a su alcance. Tan fastidioso como era el enano estúpido, Ron no quería que estuviera en el tiroteo si Harry perdía el control y decidía demoler su cuarto o algo por el estilo-. Tan sólo cogeré mis cosas- añadió él, agarrando su almohada y una sábana de la cama-, y saldré de tu camino.

-No tienes que…

-No te preocupes- interrumpió Ron, al colocar la almohada debajo de su brazo y dirigirse a la puerta-. Esta no es la primera vez que duermo en el sofá de la sala. No es ningún inconveniente. Oh, y Harry- dijo él, acercándose al umbral y al pasillo-. Lo que sucedió hoy no fue tu culpa.

-Tú mamá nos trajo unos emparedados- dijo Hermione silenciosamente cuando abrió la puerta que conducía al pequeño cuarto enfrente del retrato de la Sra. Blacks y encontró a Ron sentado en el piso-. ¿Por qué no vienes arriba?

-No tengo hambre- contestó Ron, mirando fijamente el lugar en donde el boggart había asumido su forma y se había hecho el muerto.

-No has comido en todo el día- dijo Hermione, respirando profundo y obligando a sus piernas a que entraran en la habitación. Al hacerlo no pudo evitar el preguntarse la razón por la que Ron estaba escondiéndose aquí. Sabía que a ella no le gustaba este cuarto; que lo eludía. ¿Estaba buscando un lugar tranquilo para estar solo o se estaba escondiendo de ella?

-Dije que no estaba hambriento- repitió él.

-Está bien- respondió entrando al cuarto y arrodillándose sobre la sábana que él había expandido en el piso-. ¿Quieres que me vaya?- preguntó.

Le tomó un minuto para responder, pero cuando lo hizo sus ojos se fijaron en los de ella y sacudió su cabeza-. No, está bien- le aseguró-. Sólo estaba pensando en… todo- agregó él-. Tú sabes, como me dijiste que hiciera- Parcialmente, era la verdad.

Había estado pensando acerca de la Poción de Acoplamiento y de las similitudes entre lo que ella sugería y el Lànain. Era asombroso, la verdad, considerando que ella desconocía el antiguo lazo ritual o de los detalles sórdidos que rodeaban sus comienzos. Ron había pasado los últimos 20 minutos discutiendo consigo mismo si decirle o no que en el Mundo Mágico si uno se une a otra persona esencialmente estarían casados. Mas no se decidía.

Por una parte, si le decía la asustaría y pospondría la poción por más tiempo aún. Por otro lado, si no le decía, él no sería mejor que esos fanáticos de sangre limpia que crearon el Lànain en primer lugar. ¿Había alguna diferencia en casarse con alguien sin su conocimiento y casarse con alguien en contra de su voluntad? Vale, había una gran diferencia, pero era deshonesta de ambas formas.

Sin embargo, el plan de Hermione estaba basado en el amor. El Lànain se trataba de propiedad y de mantener la pureza de la sangre. Eran dos cosas completamente diferentes. Así que qué si los resultados eran similares, cuando los medios y las razones detrás eran dos mundos aparte. No era como si él la fuese a forzar. No iba a engañarla a hacer nada. En primer lugar, la idea había sido de ella. La única razón por la que lo estaba considerando era porque quería protegerla desesperadamente y ésta era la mejor manera para ello. Además, no iba a ser permanente. Hermione había dicho que la poción desaparecería sino mantenían el acoplamiento. Cuando todo este lío terminara, ellos dejarían que la poción perdiera su fuerza y la unión se disolvería. Podrían volver a la normalidad y ella nunca sabría, técnicamente hablando, que había sido su esposa. ¿Esposa? Era demasiado irreal. Lo que Hermione no conoce no la lastimará ni a ella ni a mí.

No obstante tendría que pensar bastante en eso. Largo y tendido. Tenía dos meses para hacerlo. Esta era Hermione de la que estaba hablando. Estaba destinada a descubrirlo más tarde o temprano y cuando lo hiciera no sería nada agradable. Lo perdonaría, eventualmente. Ron no lo dudaba. Pero su ira sería nada comparada a la de su madre. Si ella llegara a descubrir algo de esto, él no tendría que preocuparse de liberar a Hermione de la unión, porque su madre la convertiría en una viuda.

-Bien- susurró Hermione, completamente inconsciente de la batalla que invadía la mente de Ron al ella escabullirse cerca y sentarse al lado suyo-. No dejes que te disturbe- añadió, envolviendo sus brazos alrededor de su pecho e inclinando su cabeza contra su hombro.

-¿Qué tal Harry?- preguntó Ron.

-¿Qué de él?- preguntó ella, levemente tomada por sorpresa.

-¿Qué tal si nos ve?

-¿No puedo consolar a un amigo?

-Me estás abrazando- respondió Ron.

-Hace unos minutos abracé a Ginny- dijo Hermione sin rodeos.

-Ginny es una chica.

-¿Y?

-Yo no.

-Sí, ya lo he notado- rió ella-. Algo bueno también, porque si lo fueras no podría hacer esto- añadió inclinándose y dándole un beso rápido y casto.

-Tú sabes lo que quise decir- contestó Ron, con una sonrisa de las suyas.

-No te preocupes por Harry- suspiró Hermione-. Fui a verlo antes de venir aquí. Me dijo en términos bastante vacilantes que deseaba estar solo. No creo que vaya a buscarnos.

-Así que logró poner la puerta, ¿cierto?- preguntó Ron.

-Al parecer.

-¿Y la abrió para ti?

-No creo que quería verme derrumbarla otra vez- bromeó ella-. No te preocupes- agregó, seria una vez más-. No lo molesté o algo parecido. Tan sólo quería verlo y dejarle algo de comer.

-Está bien- replicó Ron, más que un poco sorprendido por los acontecimientos. Cierto, él le había pedido que no mimara tanto a Harry, pero no pensó que le haría caso, especialmente ahora, dada las circunstancias-. ¿Entonces, cómo está Ginny?

-Igual que tú- contestó Hermione tristemente-. Necesitaba tiempo. Se fue a nuestro cuarto.

-Mmmh- farfulló él, manteniéndose callado después.

-¿Qué de ti?- preguntó Hermione.

-¿Qué de mí?- respondió Ron.

-¿Quieres estar solo?

-No- contestó él sin pensar en ello.

-¿Qué hay con la almohada y la sábana?- investigó Hermione.

-Dándole espacio a Harry.

-¿No vas a dormir aquí o sí?- preguntó ella bruscamente, palideciendo al pensarlo. Este cuarto le daba pesadillas.

-No lo había planeado- admitió Ron-. No quería disturbarte a ti o a Ginny mientras hablaban. Iba a dormir en sofá de la sala, pero…

-¿Pero qué?

-Tú lo necesitarás. Quiero decir… si vas a dejar a Ginny en tu cuarto.

-Preferiría quedarme contigo- replicó Hermione francamente-. Si no te molesta.

-¿Aquí?- preguntó Ron, arqueando una ceja.

-Si es aquí donde vas a dormir.

-No- dijo Ron, parándose-. Regresemos a la sala.

-Harry podría vernos.

-Entonces hallaremos otro lugar.

-No, Ron- dijo ella, alcanzando su brazo antes que él se parara-. Esto es sólo un cuarto- explicó para asegurarse a sí misma-. Igual que cualquier otro. Yo estaré bien, siempre y cuando tú estés conmigo. Además- agregó acostándose sobre la sábana y empujándolo hacia ella-. A nadie se le ocurrirá buscarnos aquí. Creemos algunas memorias positivas en este lugar, ¿de acuerdo?

-Mione- suspiró Ron al sentarse a su lado y sentir su manos enredarse en su pelo.

-¿Hmmmn?- gimió ella un segundo después antes que sus labios encontraran su camino hacia el cuello de él.

-Por si no consigo decírtelo más tarde, debido a que Harry está aquí y todo lo demás- dijo él, relajándose contra su cuerpo-. Te amo.

-Lo sé- murmuró Hermione con su boca debajo de su oreja-. Ahora cállate y demuéstramelo.

------------------------------------o0o----------------------------

¡Bueno, espero que lo hayan disfrutado! Gracias a todos los que se tomaron el trabajo de escribir sus comentarios. De veras, gracias. ¡Saludos y suerte a todos!