Advertencia: Este capítulo está clasificado R debido a su fuerte contenido sexual. Aunque no lo suficientemente gráfico para ser clasificado con la siguiente categoría, a veces es explícito. Definitivamente NO es apropiado para niños, aquellos que son sensitivos o que son fácilmente ofendidos.

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Capítulo 31

Madurando:

Lo primero es protegerte

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-Mione- suspiró Ron al sentarse a su lado y sentir su manos enredarse en su pelo.

-¿Hmmmn?- gimió ella un segundo después antes que sus labios encontraran su camino hacia el cuello de él.

-Por si no consigo decírtelo más tarde, debido a que Harry está aquí y todo lo demás- dijo él, relajándose contra el cuerpo de ella-. Te amo.

-Lo sé- murmuró Hermione con su boca debajo de su oreja-. Ahora cállate y demuéstramelo.

Con gusto, pensó Ron, cerrando sus ojos y deleitándose en la sensación que la mano la mano delicada le causaba al deslizarse por debajo de su camisa y explorar tiernamente la parte superior de su cuerpo. Podía sentir el calor de sus dedos mientras ella los recorría levemente sobre su pecho, antes de colocarlos más abajo y deslizarlos sobre su estómago. Entonces, sin avisar, sus placenteros dedos abandonaron su carne y el cálido cuerpo se alejó del suyo.

¡Carajo! maldijo Ron al abrir sus ojos y ver el por qué ella lo había desertado.

-¿Te encuentras bien, amor?- preguntó él, aliviado al notar que el deseo ardía en esos brillantes ojos castaños.

En vez de responder, Hermione se quitó los zapatos, alcanzó su jersey, agarró su dobladillo y lo subió por encima de la cabeza.

-Bueno- dijo ella, acostándose al lado de él y apoyándose en su codo para mirarlo-. ¿Tú no vas a dormir con tus zapatos puestos o sí?- preguntó con una sonrisa juguetona.

-No, supongo que no- rió él, usando los dedos de sus pies para deshacerse de ellos-. ¿Cualquier otra cosa que deseas que me quite?- preguntó Ron con una sonrisa a media.

-Te dejaré que decidas tú- contestó Hermione, empujándolo hacia la sábana, antes de sentarse encima de él y cubrir su boca con la suya.

En alguna parte de su mente, una pequeña, fastidiosa voz seguía intentando decirle que no deberían hacer esto. Dean y Colin estaban muertos. Harry y Ginny eran un desorden. Se habían encerrado en cuartos separados y ambos buscaban una manera de lidiar con todo lo que había sucedido. ¿Y dónde estaba él?. ¿Estaba haciendo algo para ayudarlos? No, estaba acostado en el piso, besando a su novia.

Estaba haciendo lo que siempre hacía cuando algo le molestaba; distraerse. Quería olvidarse de la guerra. Olvidarse de las muertes. Olvidarse de todo y sólo enfocarse en Hermione. Pero; ¿era eso algo tan malo?. ¿Por qué no podía despejarse del mundo por un corto tiempo?. ¿No era eso lo que Harry y Ginny estaban haciendo? En vez de encontrar consuelo en la soledad, él hallaba consuelo en los brazos de su novia. Sin embargo, también le estaba ofreciendo consuelo a ella; ¿y no era eso lo que de verdad importaba? No era egoísta. Estaba consolando a Hermione. Ambos se consolaban el uno al otro. A diferencia de su mejor amigo y su hermana, ella quería estar con él. Lo había buscado. Ella lo necesitaba y él la cuidaría.

Si ella quiere que nos besemos, eso es lo que vamos a hacer, se dijo Ron a sí mismo al envolver sus brazos alrededor de la cintura de Hermione y besarla con entusiasmo. Era todo lo que le importaba en este momento. Deseaba perderse en ella y dejarla perderse en él. El resto del mundo y todos los que lo habitaban tendrían que esperar hasta mañana. Esta noche le pertenecía a ella.

Ron abrió levemente su boca, pero antes de profundizar el beso, la lengua de Hermione salió dentro del vacío y rozó la de él. Con un gemido de placer, él los giró y la besó ferozmente. Aguantando el impulso de rasgar su blusa, Ron comenzó a desabotonarla con dedos temblorosos. Le llevó más tiempo que el deseado, pero finalmente llegó al último botón. Al terminar, abrió la camisa y colocó ambas manos sobre su pecho.

-Espera- murmuró ella suavemente, colocando sus manos en el pecho de él para empujarlo.

-Qu…

-SSssh- siseó ella, arrodillándose y recogiendo su jersey.

Ron las podía escuchar ahora; las voces que provenían del pasillo y parecían acercarse. Rezando porque sólo fueran los miembros de la Orden que se iban y no su madre buscándolos, miró la puerta con ojos bien abiertos.

Hermione no tuvo tiempo para cerrarse la blusa. Tan sólo se la puso sobre su cabeza, se levantó y caminó en puntillitas hacia la puerta.

Ron dio un suspiro de alivio cuando los murmurios se desvanecieron. Quien sea que fuese había pasado por el cuarto en el que ellos estaban escondidos y había continuado su camino.

-¿Qué haces?- murmuró él con urgencia, cuando Hermione abrió la puerta y asomó su cabeza afuera.

-Es Bill- susurró, al él levantarse y cruzar la habitación para pararse al lado de suyo.

-Uaooo- espiró Ron al ver la facha que traía su hermano mayor. Era un desastre absoluto. Su camisa estaba echa pedazos, cubierta de mugre y al parecer un poco de sangre. Aún así, la camisa lucía estar en mejor condición que su piel. Incluso a esa distancia, Ron podía ver los moratones y los arañazos que recorrían sus brazos. Era claro que había pasado por una tortura.

-Cerciórate de ponerte más de esa poción después de darte una ducha- dijo Tonks silenciosamente, apuntando a la verde mancha en la frente de Bill.

-Sí, mamá- contestó Bill, riéndose cuando las mejillas de Tonks se sonrojaron.

-Oh, qué gracioso- replicó ella al detenerse al lado de la puerta de entrada-. ¿Y supongo que si yo hubiera regresado de una misión, luciendo como si hubiera estado amarrada a la parte trasera del Autobús Noctámbulo, siendo arrastrada por toda Inglaterra, tú no armarías un alboroto?- dijo, sacando su varita para abrir la puerta-. Me da gracia- continuó-. Si más no recuerdo, no querías que yo fuera a la misión en primer lugar. ¿Y yo soy la que te está mimando como si fuera Molly?

Touché, pensó Hermione con una sonrisa al ver orejas rojas de Bill. Inclusive con toda la tierra que las cubría, esas orejas Weasley lo habían delatado.

-¿Bill y Tonks?- dijo Ron silenciosamente, una chispa pícara en sus ojos que le recordó a Hermione de sus hermanos gemelos-. ¿Qué pasó con Fleur?- preguntó él en un susurro.

-¿A quién le importa?- murmuró Hermione, batallando el impulso de fruncir el ceño. Por lo que le concernía, esa fulana francesa no era lo suficiente buena para Bill o cualquiera de los Weasleys. Era arrogante, vanidosa y muy llena de sí misma para poner los sentimientos o necesidades de otros encima de los suyos propios.

-Vale- dijo Tonks, dándole una palmadita a Bill en la mejilla al él no responder-. Tan sólo me apareceré en el trabajo y actuaré como si no supiera qué demonios está pasando- continuó ella, caminando hacia la puerta e inesperadamente deteniéndose en los gastados escalones-. Será mejor que no me despidan- agregó, sin virarse-. Porque si lo hacen, regresaré y haré lo que te hizo Dolohov parecer un…

-¡QUÉ!- gritó Ron, más alto de lo planeado, haciendo que su hermano y Tonks se viraran y miraran fijamente la puerta en la que se encontraba apoyado.

-¡SShhhss!- siseó Hermione, dándole con el codo a sus costillas y apuntando a las cortinas harapientas que cubrían el retrato de la Sra. Black, que afortunadamente no se había despertado.

-¿Qué hacen ustedes dos aquí?- preguntó Tonks silenciosamente, regresando a la casa y cerrando la puerta detrás de ella.

-Yo diría que es bastante obvio lo que estaban haciendo- contestó Bill con una sonrisa maliciosa, al mirar el aspecto desaliñado de Ron y Hermione-. Será mejor que sean más cuidadosos. Mamá todavía está en la cocina.

-Estábamos durmiendo- mintió Hermione con cara seria, tratando de sonar ofendida.

-Ajá- rió Bill cuando las orejas de Ron se sonrojaron, para pesar de su compañera.

Maldigo esas orejas Weasley.

-No es nuestra culpa que hayamos sido expulsados de nuestros cuartos- murmuró Ron en defensa-. Y no cambies de tema. ¿Cómo fue que Dolohov te atacó mientras estabas en Bristol si él está en Azkaban?

Tonks se movió incómodamente mientras Bill la miró y entonces dirigió sus ojos a la escalera que conducía a la cocina.

-¿Bien?- demandó Ron-. Ese bastardo atacó a Hermione y...

-Ron, cálmate.

-...si está libre, yo...ella tiene el derecho de saberlo.

-Ah, está bien- murmuró Bill, acercándose a la puerta en la que su hermano se encontraba-. De todas maneras ya estará en el periódico de por la mañana. Aún así- dijo él, echando un vistazo a la cocina una vez más para cerciorarse de que su madre no estuviera por los alrededores-, ustedes no oyeron esto de mí.

-Sí, sí, vale- consintió Ron de buena gana.

-Todos esos ataques- replicó Bill suavemente-, tan sólo fueron una distracción para poner al Ministerio en caos. Mientras Funge tenía a sus Aurores esparcidos por todo el maldito país, Voldemort y su pequeña banda de seguidores se escabulleron a Azkaban y planearon una bonita fuga.

-¡Mierda!- gruñó Ron- ¿Malfoy?

Bill asintió y entonces continuó-. Junto con Dolohov, Macnair, Mulciber y Rodolphus Lestrange. La mayoría se escaparon antes que nosotros llegáramos, pero Lestrange se quedó detrás para liberar a su hermano. Lo hubiera atrapado si Dolohov no me hubiera atacado por la espalda con una maldición.

-Eso nunca hubiera ocurrido si me hubieras dejado hacer mi trabajo- murmuró Tonks.

-Afortunadamente, Hagrid estaba allí y pudo interponerse e interceptar la maldición- dijo Bill, ignorando su comentario-. No te preocupes- añadió él cuando Hermione jadeó y se cubrió la boca-. Se encuentra bien. Hagrid es demasiado grande como para que una maldición le haga un daño serio. Todo lo que hizo fue cortarlo en varios lugares. Hubieras visto al pequeño cobarde de mierda convertirse en cola y correr a todo dar. Aún así, le dio a Lestrange el tiempo que necesitaba para escaparse. Aunque tuvo que dejar a su hermano atrás.

-¡Ron!- reprendió Hermione cuando un ensarto silencioso de malas palabras salía de su boca.

-Esto es malditamente glorioso- continuó él, mirando ansioso a Hermione. ¿De todos esos bastardos cabrones, tenían que ser precisamente ellos?

-Entonces- dijo Ron, tratando de desviar su ansiedad a otro lado- ¿le vas a decir a Harry, o lo hago yo?

-Yo lo haré- suspiró Hermione, sabiendo que a Ron no le gustaba ser el portador de malas noticias.

-Vamos- dijo él, descartando a su hermano y a Tonks, al unir su mano con la de Hermione y trasladarla hacia la improvisada cama -. Mañana será un largo día. Será mejor que durmamos.

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Hermione no pronunció palabra cuando Ron la guió hacia la sábana. Tenía miedo de hablar; miedo de que su voz delatara sus sentimientos. Bajo circunstancias normales podía esconder sus emociones, una vez que se lo proponía, claro está. Simplemente era una cuestión de situarlos a un lado y levantar una pared mental para obstaculizar todos los sentimientos temporalmente. Pero este día había sido todo menos normal y su mente estaba dando volteretas, literalmente. Había tantos sentimientos tratando de liberarse, que ella no tenía la oportunidad de controlarlos. El instante en que intentaba enfocarse en uno y tratar de contenerlo, otro levantaba su horrible rostro. Los celos conducían a culpa, lo cual terminaba en deshonra y furia consigo misma por abrigar esos tipos de sentimientos hacia Harry, cuando nada de ello era su culpa. Era un círculo despiadado sin fin.

-No te preocupes- dijo Ron cuando Hermione se acostó sobre la sábana y tornó su espalda hacia él, como si de verdad deseara dormir-. Yo iré contigo- agregó él, colocándose a su lado-. Se lo diremos juntos.

-Está bien- contestó ella sin emoción.

-¿Mione?- preguntó Ron suavemente, ubicando su brazo alrededor de ella-. ¿Te encuentras bien?

-Sí- dijo ella, intentando mantener una voz normal. Mas era una mentira. Ella lo sabía y sospechaba que Ron también. Aunque, afortunadamente, él no le llamó la atención por ello. No sólo estaba agradecida por eso, sino por sus fuertes brazos envueltos alrededor de ella y el calor de su cuerpo presionado contra el suyo. Estaba agradecida y miserable al mismo tiempo.

Esta era la última vez que él podría abrazarla de esta forma. Esta era la última noche que pasarían juntos, la última vez que se quedaría dormida en sus brazos. En la mañana todo sería diferente. No podría tocarlo. No podría besarlo. No podría hablar con él abiertamente. Si tenía una pesadilla, no podría ir a él. Tendría que tener cuidado cada minuto de cada día, y lo odiaba. Por casi un mes había tenido la atención completa de Ron, sin embargo, eso estaba a punto de cambiar. Lo iba a perder; lo iba a perder por Harry y no había nada que pudiera hacer excepto retroceder y dejar que pasara lo que pasara.

-Todo estará bien, amor- murmuró él después de plantar un suave beso debajo de su oído-. No permitiré que él te hiera otra vez. Te lo prometo.

-¿Qué?- preguntó ella, actuando como si no supiera de lo que estaba hablando. Piensa que estoy preocupada por lo de Dolohov, se dio cuenta. Supongo que debería estarlo.

-Está bien admitir que tienes miedo- continuó Ron, abrazándola un poco más fuerte.

-Pero no lo estoy- replicó ella con sinceridad. Debería estarlo, pero no lo estoy. Quizás no me ha golpeado aún.

-Ese bastardo psicópata casi te mata- replicó Ron-. Por supuesto que debes estar temerosa.- Yo estoy sumamente amedrentado, pensó él-. Pero no permitiré que te vuelva a herir.

-No es como si él está detrás de mí específicamente- dijo ella, virándose para poder verle-. Nada más quería la profecía. Yo sólo estuve en su camino por casualidades del destino- agregó ella, insegura si trataba de asegurarle a Ron o a sí misma-. Pudo haber sido Neville.

-Él no trató de matar a Neville.

-No lo necesitaba. Cuando rompió la varita de Neville, ya no era una amenaza.

Ron estudió la cara de Hermione intensamente mientras sus palabras penetraban su mente. Nunca antes lo había mirado de esa manera. Neville no era una amenaza, la verdad, incluso si tuviera su varita. La mayoría del tiempo ni podía darle a su blanco. No que importase. El por qué de que Dolohov intentara matar a Hermione y no a Neville no era importante. Lo que importaba era que había tratado de matarla, y dada la oportunidad le gustaría intentarlo de nuevo. ¿Cómo que no tenía miedo?

-Si no es Dolohov; ¿entonces, qué es?- preguntó Ron, sabiendo que algo la estaba molestando.

-Nada- contestó ella, apartando la vista.

-No me vengas con esas- respondió él al instante.

-Que no es…nada- insistió Hermione-. Algo tonto.

-Me lo puedes decir- expresó Ron, acariciándole la mejilla-. No me reiré. Te lo prometo.

-Tan sólo es que…- comenzó Hermione y entonces vaciló. Siendo incapaz de finalizar, dejó caer su cabeza sobre el pecho de él y procuró combatir las lágrimas que provocaban el escozor de sus ojos. Pero Ron era tan dulce y su sensación de pérdida era tan fuerte ahora que no podía aguantarlas por más tiempo.

-¿Hermione?- dijo él ansiosamente, al sentir la humedad en su camisa-. ¿Qué sucede?- preguntó, abrazándola de forma protectora.

-Siento que esta noche será la última en la que podamos estar juntos- murmuró ella entre resoplidos.

-¿Qué?- preguntó Ron, ambos, sorprendido y preocupado.

-Mañana todo será diferente- sollozó ella-. Todo cambiará. Sabía que iba a suceder. Quiero decir que Harry te necesita y lo entiendo, pero no esperaba que sucediera tan rápido. Pensé…que tendríamos unas pocas semanas más antes de… y no estaba preparada.

-Espérate un momento- dijo él con el pánico que se le amontonaba-. Estás hablando como si fuésemos a retornar a como las cosas estaban…antes.

-No. No, tan sólo es que…tú… nuestra atención ha sido enfocada en el uno y el otro… en nosotros, como una pareja, y ahora eso no será posible. Dios, suena terrible- exclamó ella-. No quiero ser tan egoísta, es que… sé que Harry te necesita, pero ahora será diferente. No podré tocarte y los dos tendremos que estar alerta todo el tiempo y…

Mas fue incapaz de terminar cuando Ron se inclinó hacia delante y la besó tiernamente. No duró mucho, sólo unos segundos, pero fue suficiente para silenciarla. Cuando él se alejó, ella colocó su cabeza sobre su pecho nuevamente y explotó. Podía sentir sus manos acariciar su espalda suavemente mientras lloraba en sus brazos.

-¿Viniste aquí para decirme adiós esta noche?- preguntó él afligido, cuando las lágrimas se secaron y ella cesó de temblar.

En vez de responderle con palabras, Hermione simplemente asintió con su cabeza contra su pecho y apretó sus manos alrededor de él.

-¿Pensabas decírmelo?

-¿Decirte qué?- resopló ella-. No había nada que decir que tú ya no supieras.

-Yo no sabía que…que te sintieras así- dijo Ron, su voz algo tensa-. Que pensaras que Harry es más importante que tú.

-Pues lo es- contestó Hermione sin duda.

-Tonterías.

-Siempre ha sido ustedes dos, Ron. Ha sido de esa manera desde el primer día en el tren. Hay un lazo entre ustedes dos que yo no puedo tocar. Lo sé. Siempre lo he sabido. Y lo comprendo. Sólo que a veces es duro ser la…

-¿La tercera rueda?- preguntó él, finalizando el pensamiento por ella.

-Esto es el por qué no quieras decirle a Harry acerca de nosotros- susurró Hermione, sus ojos llorosos ensanchándose por tal repentino entendimiento-. No quieres que se sienta de esta forma.

-Tampoco deseo que te sientas así- expresó él compasivamente-. Lo esperaba de Harry, pero no de ti. ¿Siempre te has sentido de esta forma y nunca me di cuenta? Demonios- murmuró él cuando Hermione no respondió-. Lo siento. Pero no es la verdad- le aseguró a ella-. Por supuesto, hay cosas que hablamos entre los dos que no las compartimos contigo. Cosas de muchachos. Igual que tú y Ginny hablan de cosas de chicas. Es que es más… fácil. Sin embargo, hay montones de cosas de las que tú y yo hablamos que no comparto con Harry.- Como mis sentimientos, pensó él.

-¿No los ves? Sólo porque estemos acercándonos más, no quiere decir que las cosas van a cambiar. Eso sí, nuestra relación- añadió Ron, señalándose a sí y después a Hermione-, cambiará, obviamente. Para mejor. Pero no la mía y la de Harry. Él siempre ha sido mi mejor amigo y siempre lo será. Cuando me necesite estaré ahí a su lado, igual que estaré ahí para mi otra mejor amiga, cuando ella me necesite- agregó con una sonrisa-. No tiene que ser el uno o el otro, amor- explicó él, inclinándose hacia delante y besándole la frente-. Hay más que suficiente de mi persona para repartir. Si precisas de algo- le informó Ron- todo lo que debes hacer es preguntar.

-Lamento que estés en el medio- replicó ella.

-No lo estoy- rió Ron-. No es así. No para mí. De hecho, es bastante halagador. Aún así, eso no quiere decir que deseo ver a mis dos mejores amigos pelearse debido a mí. Aunque eso sería un duelo espectacular- bromeó él.

-No voy a luchar contra Harry por ti.

-No esperaría que lo hicieras- contestó Ron, poniéndose serio una vez más-. Y tampoco Harry luchará contra ti. Él se haría a un lado como tú intentas hacer. Pero no es necesario. Ninguno de los dos debe hacerlo. Y sí, Harry está en un lugar malo en este momento y nos va a necesitar a ambos para ayudarle a salir de ahí, mas siempre ha sido de esta manera¿cierto? Resolvimos esto hace tiempo. Es igual de cómo siempre ha sido. Tú me cuidas a mí, yo te cuido a ti y juntos, cuidamos de Harry.

-¿Así de simple, eh?- cuestionó Hermione.

-Sí, más o menos.

-¿Igual de como siempre ha sido?

-Ajá- concordó Ron.

-No solíamos besarnos.

-Bueno, vale, esa parte es diferente.

-¿Y no lo vas a… extrañar?

-¿Extrañar?- gritó Ron, dándose la vuelta y poniéndola encima de sí-. ¿Estás loca? No hay forma, ni en el mismo infierno, de que vaya a parar de hacer esto- declaró él, entrelazando sus manos en su cabello, besándola apasionadamente.

No había nada de dulce y cariñoso acerca de este beso. Era intenso y profundo, y tan lleno de pasión que le hizo gemir a Hermione. Desafortunadamente, sus gemidos obtuvieron resultados inesperados. En vez de continuar, Ron se alejó de ella, riendo suavemente.

-¿Te gustó eso, verdad?- bromeó él, sentándose para quitarse los pantalones de una sola movida.

-¿Qué?- dijo ella, sus ojos abriéndose y tratando de enfocarse sobre él-. ¿Qué estás haciendo?- preguntó ella, al darse cuenta que estaba casi desnudo.

-Preparándome para ir a la cama- contestó Ron con una sonrisa pícara-. Hace calor aquí. ¿No esperabas que me fuera a dormir con mis pantalones puestos, o sí?

-Supongo que no.

-Querrás quitarte ese jersey- dijo Ron, colocándose al lado de ella-. Porque este lugar se pondrá aún más caliente antes que yo haya finalizado- añadió él, su mano deslizándose cariñosamente sobre su brazo.

-¿De veras?- preguntó Hermione, mordiendo su labio inferior para evitar sonreír.

-Merlín, Mione- gruñó Ron, sus ojos pegados a su labio inferior-. ¿Tienes idea de lo loco que eso me vuelve?

Esta vez fue el turno de Hermione para reír-. ¿De veras?- preguntó ella, arqueando una ceja mientras se sentaba y quitaba el jersey sobre la cabeza. Ella fue incapaz de aguantar su sonrisa cuando los ojos de Ron pasaron de sus labios a su pecho. A ella se le había olvidado reabrocharse su camisa, pero claramente que a Ron no. Sus ojos buscaron su piel el instante en que se la abrió. Ahora estaba mirándola fijamente con ojos hambrientos, lamiendo sus labios como si fuera un hombre famélico anticipando el sabor de una comida de cuatro platos enfrente de él.

Sin pensarlo, Hermione alcanzó los lados de su camisa y bloqueó su vista.

-¿Mione?- gimió Ron, sus ojos ahora fijos en el rostro de ella, suplicantes.

-Deja de mirarme como si fuera una chuleta de cerdo- le regañó ella.

-Una chuleta de cerdo- se rió él a carcajadas, agarrando sus antebrazos y colocándola encima de él-. Créeme, eres todo menos delgada y plana- se burló él, justo antes de reclamar sus labios y darle un beso que paralizó su mente.

En vez de protestar, Hermione parecía muy feliz en participar. Sus manos hallaron su ya despeinado pelo casi al mismo tiempo en que su lengua rozó la de él. Con ella encima, Ron fue capaz de deshacerse de su blusa. Antes que ella se diera cuenta de que ya no la tenía puesta, él la envió volando a través de la habitación.

-¡Ron!- gritó Hermione, sentándose sobre él al darse cuenta de que estaba sin nada de la cintura para arriba-. ¿Por qué hiciste eso?- preguntó ella, mirando al piso para buscar su descartada blusa-. ¿Qué tal si uno de tus hermanos entra? No podré cubrirme.

-Nadie pensará en buscarnos aquí, amor- contestó él, sentándose y presionando sus labios al el cuello de ella.

-Lo harán si nos escuchan.

-Estaremos silenciosos- farfulló él, empujando el cabello a un lado para tener más acceso.

-Ese no es el problema- protestó Hermione, aunque su corazón no estuviera en ello. Sus ojos ya se habían cerrado y su cabeza comenzaba a inclinarse hacia atrás, sumisa-. Yo soy la que estoy expuesta.

-No lo suficiente- murmuró Ron, al deslizar los tirantes del sujetador por sus hombros para asegurar que el camino que su boca estaba tomando no fuese interrumpido.

-No dejes una marca- gimió Hermione de placer, una mano cayendo sobre su cabeza y entrelazándose con su grueso pelo rojo una vez más.

-Lo sé, cariño- murmuró Ron. Ese no era un error que volvería a cometer. No en el cuello de ella. Mas no había nada que detuviera su boca de ir más abajo, parándose en lugares que ni Harry ni sus hermanos verían nunca. Nada excepto una barrera fina de algodón que cubría el área que él más deseaba.

Se tiene que ir, decidió él al abrir camino con sus suaves besos a través del hombro de Hermione y continuar hacia su clavícula. Desdichadamente, Ron todavía no tenía la menor idea de cómo desatar un sujetador. Hermione siempre había hecho esa parte por él. Parecía fácil cuando ella lo hizo. Ni siquiera necesitó utilizar sus dos manos. Pero debe de haber una especie de truco, pensó él, porque cuando alcanzó la espalda e intentó desatarlo él mismo, la maldita cosa rehusaba abrirse.

En vez de ayudarlo, Hermione comenzó a dar risitas, para enojo de Ron.

-Un poco de ayuda sería apreciada- gruñó él.

-No esta vez- provocó Hermione-. Si lo quieres fuera del camino, tendrás que hacerlo por tu cuenta.

Reto aceptado, pensó Ron, apartando sus labios de su cuerpo para poder mirarla. El instante en que sus ojos se fijaron, él sonrió, entonces agarró el frente de la despreciada prenda y de un energético tirón la movió hacia abajo, deteniéndose cuando la parte superior de sus senos y ambos pezones estaban desnudos.

-Eso no es justo- proclamó Hermione, mientras observaba cómo la mirada de Ron descendía a su piel expuesta.

-La bruja más brillante del colegio una vez me dijo que en el amor y la guerra todo se vale- respondió él, su voz ronca con deseo.

-Imbécil- rió Hermione, alcanzando el cierre y juntando sus rizos en sus manos. Mientras él miraba, ella levantó sus brazos por encima de su cabeza, proveyéndole a Ron acceso completo a su cuerpo.

Apartando sus ojos de su pecho, Ron la miró a la cara, como pidiendo permiso. Los ojos de Hermione se cerraron fuertemente, pero sus acciones fueron suficientes para darle a entender que podía proseguir con un ápice de confianza. El cuerpo de él estaba en llamas. Ron se sentó una vez más, enterró su rostro entre sus senos y besó el valle mientras continuaba acariciando sus amplios pezones con la punta de sus dedos.

Hermione gimió de placer al él remover la mano de su seno y reemplazarla con su boca, acariciando su pezón con su lengua. El sonido fue suficiente para incitarlo y pronto, ella estaba gimiendo suavemente mientras él mordía y chupaba la delicada piel.

Sin aviso, él alejó su boca de su cuerpo e inmediatamente la sustituyó con ambas de sus manos. Mirándole fijamente el rostro, Ron notó cómo sus ojos todavía estaban cerrados y su cabeza estaba inclinada hacia atrás con placer. Su cuello esbelto lo tentaba, así que colocó sus labios sobre el mismo nuevamente y la besó suavemente, mientras amasaba sus firmes senos con sus manos.

No sólo ella gimió fuertemente, sino que también se levantó un poco y se arqueó contra él, antes de sentarse sobre su regazo. Con un gemido ahogado, Ron movió su boca más abajo, besando su clavícula y más bajo aún, hasta que su cabeza estuviera entre sus senos una vez más. Entonces, él soltó el seno izquierdo y suavemente lo cubrió con su boca, rociando mansos besos por sus lados, antes de continuar su camino hacia el centro. Cuando alcanzó el pezón rosado, lo tomó en su boca y chupó fuertemente.

Ron tuvo que alejarse de ella y respirar profundo cuando Hermione se presionó contra él. Fue tan inesperado, se sintió tan bien, que por poco pierde el control en el acto. Ambas de sus manos asieron inmediatamente su cintura para impedir que lo hiciera de nuevo.

-¿Te ha gustado eso, cierto?- arrulló Hermione, mientras ponía dos dedos debajo del mentón de Ron y levantaba su cabeza para besarlo.

Al descender su boca a la de él, Ron la besó con entusiasmo. Moviendo un brazo hacia su hombro, la empujó hacia atrás, quitando su peso del suyo y moviendo sus piernas para que ella pudiera acostarse sobre su espalda. Mientras ella se movía hacia atrás, él se movía con ella, cubriendo su pequeño cuerpo con el suyo.

El peso de su cuerpo masculino contra el de ella se sentía tan bien que Hermione fue incapaz de suprimir los suaves gemidos de placer. Rehusando abandonar su boca, Ron se los tragó todos y envió unos cuantos de vuelta.

Cambiando sus piernas a los lados de ella, Ron rompió el beso y se arrodilló, sentado a horcajadas. Respirando profundo, su cuerpo entero anhelándola, se sentó y trató de recuperar algo de control. Estaba peligrosamente cerca del borde. Si no retrocedía y se controlaba a sí mismo, sabía que probablemente intentaría algo de lo cual se arrepentiría más tarde. Por un breve segundo, se preguntó si ella le dejaría. El fuego y el deseo que vio quemándose en sus ojos al ella abrirlos y mirarlo, le insinuó que seguro se lo permitiría.

-Eres tan hermosa- murmuró él, colocando sus manos sobre los muslos de ella y recorriéndolas sobre ellos, moviendo su falda hacia delante.

Oh, maldito Merlín, todo misericordioso, juró Ron mientras sus ojos ardían al recorrer su cuerpo inferior y deteniéndose en sus bragas. Cualquier duda que tuviera en cuanto a si ella estaba tan excitada como lo estaba él se desvaneció el instante en que vio la señal reveladora ahí.

-Oh, Cristo, Hermione- gimió él, su voz gruesa con deseo-. ¿Tienes alguna idea de lo mucho que quiero estar…?

-Estar qué- preguntó ella con una sonrisa pícara cuando inesperadamente él se calló. En el amor y la guerra todo se vale¿recuerdas? Estás metido en un gran lío y ni siquiera lo sabes.

-Estar contigo- susurró él, recorriendo sus manos hacia arriba y hacia abajo por los muslos de ella.

-Estás conmigo- replicó ella coquetonamente.

No de la manera que yo quiero, pensó Ron, moviendo sus manos hacia su estómago y deslizándolas suavemente por su cuerpo. Al alcanzar el rostro de ella, la acarició con ambas manos, se inclinó hacia delante y la besó energéticamente.

-Dime qué deseas hacerme, Ron- ordenó Hermione, después de darles la vuelta y quedar encima de él-. Quiero oírte decirlo- agregó ella, apoyándose en sus rodillas y recorriendo su mano por el pecho de él-. Dímelo mientras te toco- insistió ella, deslizando su mano por debajo de la pretina de sus calzones y envolviéndola alrededor de él.

-¡OH, JODER!²– gritó Ron más alto de lo que pensaba. El cuarto no estaba protegido y lo último que quería era despertar el retrato de la Sra. Black y que su madre los atrapara, casi desnudos, sobre el piso, haciendo eso.

-¿Es eso?- murmuró Hermione, inclinándose hacia delante y colocando su boca sobre el cuello de él-. ¿Es eso lo que quieres?- preguntó ella en una voz que era sumamente seductiva-. ¿Quieres… follarme³?

¡VAYA MALDITO DEMONIO! gritó la mente de Ron, al moverse contra la mano de ella.

Él trató de responder, pero al abrir su boca, todo lo que salió fue un gemido rosco. ¿De dónde diablos salió esta Hermione? Acaba de maldecir. Ha dicho follar. Me preguntó si quería follarla, pensó él, gimiendo nuevamente, no sólo por la pregunta, sino por las imágenes que invocaba.

-¿Es eso lo que quieres, Ron?- preguntó Hermione, mientras sus suaves y dulces se tornaron más vigorosas-. Porque si lo es, estoy lista.

Esas seis pequeñas palabras fueron su fin. Lo golpearon como si fueran una tonelada de bloques y su explosión fue tan rápida y fuerte que ni siquiera tuvo tiempo de avisar.

-Por lo visto no- murmuró Hermione, retirando su mano.

-¡No es… gracioso!- jadeó Ron con su rostro rojo de agotamiento y vergüenza.

-Ah, vamos- rió Hermione al acostarse al lado de él-. Admítelo. Es un poco gracioso.

-No. Lo. Es- siseó él. No puedo creerlo. ¿Arruiné mis calzones por completo y ella lo encuentra… divertido?.- Estabas bromeando¿cierto?- preguntó Ron, su corazón todavía martillando su pecho-. Para que eyaculara.

-No- contestó Hermione, colocando besos suaves sobre su cuello-. Fue la verdad. Estoy lista.

-Pero… - ¡DEMONIOS! - Tú… nosotros… tú… No puedes estarlo.

-Pero lo estoy.

-Pero…

-Estoy cansada de esperar- suspiró Hermione-. ¿Tú no lo estás?

-Sí, pero…

-¿Es que no quieres?

-¿Estás bromeando?- chilló él, más fuerte que lo querido. Tan sólo he estado soñando con este momento desde que tenía trece años y me di cuenta de que las chicas eran diferentes, pero para bien-. Por supuesto que sí.

-¿Pero?- preguntó ella.

¡PERO NADA! gritó su cuerpo, ya listo para la ronda dos.

-La poción- gritó Ron, como si hubiera sido obvio, porque la verdad es que debería haberlo sido. La maldita cosa había sido idea suya en primer lugar.

¡QUÉ ESTÁS HACIENDO! rugió la pequeña y pervertida voz en su cabeza. ¿ERES IDIOTA? Esa sentada enfrente de ti es una chica cariñosa, DISPUESTA y casi desnuda. Estás loco por ella y ¿tratas de disuadirla de lo contrario?. ¿ESTÁS DEMENTE?

-Oh, eso.

-Sí, eso- dijo Ron, dándose la vuelta y mirándola fija y ansiosamente. ¿Qué demonios está pensando, se preguntó el lado más razonable de su cerebro, sugiriendo algo así con esos locos todavía sueltos. Demonios, si no hubiera estado tan asombrado, hubiera aceptado su oferta, se dio cuenta, y arruinado cualquier oportunidad de mantenerla a salvo.

-La poción funcionará de todas formas- contestó Hermione.

¡VES¡ gritó su libido. ¡PARA DE REPRIMIRNOS!

-Espera… no. Leí tus notas- dijo Ron sin certeza-. No podemos.

-Sí podemos- discutió ella-. Estará bien, siempre y cuando salvemos la sangre.

¡SÍ¡ gritó su libido triunfantemente.

¡NO! argumentó su lado racional-. No… espera. Que no es lo mismo-. Incluso un alumno de primer año pudiera decirte que las pociones son más efectivas cuando los ingredientes están frescos.

-Bueno, no- admitió Hermione-, sin embargo, aún así funcionará. Será lo suficientemente fuerte.

-Ni en broma- contestó Ron-. No hay manera alguna de que vaya a tomar un riesgo como ese con esos locos sueltos. Voldemort y esa perra, Lestrange, son lo suficiente malos solos, pero ahora hay cinco más de esos maniáticos por los alrededores y les encantaría poner sus manos en ti y Harry. En lo absoluto. No arriesgaré tu vida así como así.

-Ron.

-¡NO!- gritó él, parándose y recogiendo los pantalones.

-¿Adónde vas?- preguntó Hermione, cuando él se los puso y se acercó a la puerta.

-A cambiarme.

-No puedes- replicó Hermione rápidamente-. ¿Cómo le vas a explicar eso a Harry?

-Mierda- murmuró Ron sin respirar.

-Lo siento- dijo Hermione, sonando sincera y llena de remordimiento-. Hmm… me los puedes dar a mí.

-¡QUÉ!

-Dámelos y los limpiaré por ti- dijo ella, su rostro sonrojado-. Necesito ducharme de todas maneras. Tan sólo ponte los pantalones- sugirió ella-, y yo te los daré cuando haya acabado.

-¿Una ducha?- preguntó Ron, arqueando sus cejas mientras le sonreía-. Ahora, ESO sí que es una brillante idea- añadió-. Iré contigo.

-Por supuesto que no.

-¿Temerosa de que te incite de nuevo?

-No, imbécil. Alguien podría vernos.

-¿Quién?

-Tu madre.

-Ni siquiera bromees con eso- contestó él, estremeciéndose del mero pensamiento-. Está bien- dijo él, recogiendo las ropas de ella del suelo y ofreciéndoselas-. Tú ve a tu ducha que yo iré a la mía, y nos encontramos aquí más tarde.

-Vale- concordó Hermione, poniéndose sus ropas y siguiéndolo a la puerta-. Ron- dijo ella, mientras ellos se escabullían por los pasillos y se dirigían a la escalera-. Busca otra sábana. Hará fresco por la mañana.

-No te preocupes, amor- se rió él, abrazándola por la cintura y plantando un beso rápido sobre su mejilla-. Yo te mantendré abrigada.

-Estoy segura de ello- rió ella suavemente al alcanzar el primer piso y ella continuar hacia el baño que compartía con Ginny.

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Aclaraciones de la traducción:

¡JODER! ²: En la historia original, la expresión que Ron utiliza es Fuck. Una mala palabra que implica muchas cosas y una de ellas es la de hacer el coito. No se me ocurrió un sinónimo que ilustrara ese significado de la forma que el original lo hace. Es por eso que os pido disculpas.

Follar ³: Esta es la palabra que usa Hermione para contestarle a Ron. La verdad es que es la misma que Ron dice: fuck. Debido a que fuck es una forma bastante grosera de decir que tendrán sexo, me fue difícil encontrar un sinónimo, así que acudí al diccionario y la única que encontré lo suficientemente grosera que se acerca al significado de fuck fue ésta. No sé si se usará en muchos países.

Bueno, ¿y qué les pareció? Espero que les haya gustado este capítulo y disculpadme por el retrase. ¡Comentad!