¡Hola

¡Hola!

No voy a escribirles tres párrafos explicándoles el por qué de mi ausencia. Basta decir que la vida no va como uno planea. Estoy bien de salud ahora y quisiera pedirles disculpas a todos y agradecerles por su paciencia. No puedo esperar a deciros las buenas noticias. A partir de ahora, Antonio (conocido como traductor en fanfiction) me va a ayudar con la traducción de esta historia. De hecho, la mayoría de este capítulo fue traducido por él. Como todos saben, este fanfic consta de 80 capítulos y cada uno se hace más largo. ¡Este capítulo, por ejemplo, constó de 28 páginas! Muchísimas gracias a Antonio por su gran ayuda. ¡De seguro que juntos podremos llegar al final de tan encantadora historia!. ¡GRACIAS DE TODO CORAZÓN!

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Capítulo 32

Deprimido…

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Harry Potter no tenia ni la menor idea de la hora que era cuándo oyó abrirse la puerta de su dormitorio. El paso del tiempo no tenía ya relevancia para él.

¿Qué importaba si habían sido unas pocas horas o unos pocos días? Todo se había mezclado al final. Medio verano había pasado ya y él prácticamente no lo había notado. Comía cuando su estómago rugía, dormía cuando sus ojos se cerraban y se despertaba cuando le apetecía. El estar despierto o dormido no suponía ninguna diferencia para él. Le atormentaban las mismas imágenes estando despierto o dormido. No había forma de escapar de ellas, no importaba cuánto lo intentase. La única diferencia era que ya no sólo Cedric y Sirius eran quienes le atormentaban. Dean y Colin se habían unido al elenco de espectros que le perseguían día y noche. No importaba que él no hubiese sido testigo de sus muertes. Él los veía morir constantemente en su mente. Las formas variaban en cada ocasión, pero siempre terminaba todo de la misma forma; dos palabras y un destello deslumbrante de luz verde.

-¿Harry?- le oyó preguntar a Ron tímidamente- ¿Estás despierto?

Lo estaba, pero como estaba de espaldas a la puerta y no quería hablar con Ron, de hecho no quería hablar con nadie, cerró sus ojos y se concentró hacer que su respiración fuese profunda y calmada, esperando así engañar a Ron.

Debió haber funcionado, porque Ron no volvió a hablar. Harry se quedó acostado escuchando a su mejor amigo moverse por la habitación. Oyó el roce de la manta y almohada de Ron cuando él deshizo su cama. Oyó los cajones del escritorio abrirse y después cerrarse, seguido por el ruido de la tela moviéndose, probablemente causado por Ron al cambiarse de ropa. Después se hizo el silencio. Un incómodo y forzado silencio que le ponía más y más nervioso según se alargaba en el tiempo.

No tenía ni la menor idea de lo que estaba haciendo Ron, pero fuese lo que fuese lo estaba desconcertando. Sabía que Ron estaba aún en la habitación. La puerta no se había abierto o cerrado de nuevo. ¿Qué demonios estará haciendo? se preguntó a si mismo. ¿Por qué está tan quieto? ¿Nada más está ahí de pie, mirándome? ¿Está esperando que me mueva? ¿Está buscando alguna pista que le diga que estoy fingiendo? ¿Soy tan malo fingiendo?

Aparentemente no, pues mientras Harry se hacia esta última pregunta, oyó la puerta abrirse y cerrarse cuidadosamente de nuevo. No tuvo que abrir los ojos o darse la vuelta para saber que estaba solo. La sensación de sentirse observado por Ron se había esfumado. Con un suspiro de alivio, Harry se dio la vuelta y continuó mirando al techo.

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-Todavía no está dormido, ¿verdad?- preguntó Ginny cuando abrió la puerta de su habitación y vio a su hermano de pie al otro lado.

-No- dijo Ron pasándole por el lado para entrar-. Está fingiendo-, añadió, dejándose caer en el borde de la cama de su hermana-. ¿Dónde está Hermione?

-Abajo en la cocina, hablando con mama- contestó Ginny-. Y no recuerdo haberte invitado a entrar.

-Llamé y abriste la puerta- dijo Ron como si fuese la única invitación que necesitase-. ¿De qué está hablando con mamá?- preguntó, rezando porque no tuviese nada que ver con el sitio donde ella había dormido.

-Bueno- contestó Ginny con cautela-. Nosotras hemos estado hablando y pensamos que lo mejor sería que Harry disfrutase de un sueño tranquilo antes que nosotros…- dijo ella, enfatizando el hecho de que ella estaba incluida- le contemos a Harry lo de la fuga. De esa manera lo podrá afrontar mejor y más racionalmente.

-¿Ella ya te dijo?- preguntó Ron a pesar de que ya sabía la respuesta-. Ha sido rápida.

-Bueno, conoces a Hermione- dijo Ginny-. Ella no se anda con rodeos.

-¿Entonces, qué tiene esto que ver con mamá?

-Mamá es la que elabora el té especial, ¿no?- contestó Ginny como si Ron fuese un niño de pocas entendederas.

-¿Y cómo, exactamente, planea conseguir que Harry lo beba?- contestó él irritado.

-Imagino que se lo pedirá.

-Sí, sólo que él está haciéndose el dormido.

-Como si ella se lo creyera- dijo Ginny, mirándole con sarcasmo.

-De acuerdo- cedió Ron-. Tienes razón. ¿Pero que tal si se niega a tomárselo?

-Bueno, ahí es donde entras tú- contestó Ginny reprimiendo su deseo de sonreír.

-¿Yo?

-Sí- respondió ella como si fuese obvio-. Eres más fuerte que él. Si se niega, lo sujetas mientras nosotras le metemos el té por su garganta.

-¿Estás loca?- gritó Ron.

-Estoy bromeando, pedazo de bobo.

-Oh, entonces-, dijo Ron, empezando a sentirse incómodo. Conocía a su hermana y sabía que intentaba ocultar algo tras su aparente buen humor-, ¿estás…bien?- le preguntó evitando mirarla a los ojos.

-Sí.

-Mira Gin- persistió Ron a pesar de la respuesta-. Sé que tú y Dean eran… um.. bueno, lo sé y… si quieres hablar de eso o cualquier otra cosa… um…

-No éramos nada- admitió Ginny de mala gana-. Quiero decir que no estábamos saliendo, éramos sólo amigos. Dije aquello para… bueno, ahora ya no importa.

-Sí que importa-, insistió Ron-. Y qué si no salían juntos. Y no salía con Hermione cuando… cuando todos pensamos que… bueno… ya sabes. Pero eso no cambió mis sentimientos por ella.

-No es lo mismo- contestó Ginny, en actitud ligeramente culpable-. Realmente no le conocía tanto. Conocía más a Colin.

-Oh-, dijo Ron. Supongo que tiene sentido. Estaban en el mismo curso-. Bien, si quieres hablar de ello después o de cualquier cosa… ya sabes.

-¿Quién eres?- preguntó ella, mirándole fijamente como si de repente le hubiese crecido otra cabeza-. ¿Y qué has hecho con mi hermano?

-Cállate- gruñó él mirándola con cariño.

-Eso está mejor- suspiró Ginny contenta-. Este es el insensible idiota a la que estoy acostumbrada. Ahora, una vez más, con sentimiento.

-¡Cállate!- gritó Ron, con una sonrisa igual a la de su hermana.

-Gracias.

-De nada.

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Hermione volvió a su cuarto con una taza vacía y un ejemplar del diario El Profeta en su mano.

-¿Mamá te ha dejado quedarte con eso?- preguntó Ginny señalando el periódico con asombro-. ¿No intentó arrancártelo de las manos y botarlo en la papelera?

-Probablemente lo hubiese hecho si tu padre no hubiese estado en la cocina cuando la lechuza llegó.

-La ignoró, ¿verdad?- preguntó Ron.

-Sí- contestó Hermione, colocando la taza en la mesita de noche y abriendo el periódico-. Tu padre le echó un vistazo y me lo dio a pesar de sus protestas.

-No se lo habrás dejado ver a Harry, ¿verdad?- preguntó Ginny.

-No- contestó Hermione, apartando su vista del periódico el tiempo necesario para ver el gesto preocupado de sus amigos-. Dejé el periódico en el pasillo antes de entrar a verle. Pensé que sería mejor que le echásemos un vistazo nosotros primero, para que no haya sorpresas.

-¿Qué sorpresas?- murmuró Ron para sí mismo-. Ya sabemos como va a reaccionar.

-¿Entonces se lo bebió voluntariamente- preguntó Ginny señalando la taza vacía-. Te dije que lo haría-, añadió cuando Hermione asintió con la cabeza.

-¿Durante cuánto tiempo lo estuviste tomando?- preguntó Hermione, incapaz de contenerse.

-Por un par de meses- contestó Ginny-. Hasta que las pesadillas se hicieron menos frecuentes y pude afrontarlas.

-¿Entonces?- preguntó Ron, tan pronto como su hermana se apartó y se detuvo al lado de Hermione para ojear el periódico-. ¿Algo que no sepamos?

Mortífagos escapan de Azkaban

Hermione leyó el principal titular en voz alta-. Este se parece al artículo que escribieron después de la primera fuga.

-Incluso han utilizado las mismas fotos- corroboró Ginny, observando la torcida y pálida cara de Antonin Dolohov-. Salvo la de Malfoy- añadió con una sonrisa de satisfacción-. Ésa es nueva. Lucius Malfoy-, Ginny leyó la reseña que aparecía bajo la fotografía del rostro engreído.

Escapó de la justicia después de la caída de Voldemort, asegurando que había sido forzado a actuar bajo la maldición Imperius. Fue acusado de ser el líder del grupo de mortífagos capturados en el Departamento de los Misterios el pasado junio aunque alegó lo contrario, pero hasta el momento esto último no ha podido ser confirmado. La verdad acerca de la participación del Sr. Malfoy con El-que-no-debe-ser-nombrado todavía se desconoce. Sobre él no pesa ninguna sentencia aunque tiene un juicio pendiente.

-¿De qué demonios se trata esa basura de 'acusado' y 'alegó'? – exclamó Ron.

-Imagino que están siendo cautelosos porque no quieren ser demandados por calumnia- comentó Hermione escudriñando el resto del artículo y continuando con el siguiente.

-Sí, sí, y Voldemort, siendo el chico bueno que es, le ha liberado porque era inocente- replicó Ron-. Hazme el favor.

En vez de responder, Hermione comenzó a leer el siguiente artículo en voz alta.

La marca tenebrosa nubla los cielos.

Hijos de muggles son masacrados.

Tarde en la noche, un portavoz del ministerio de magia confirmó los informes de que la Marca Tenebrosa se había materializado en, al menos, cinco lugares distintos ayer por la tarde. El señor Weasley no…

-Percy- gruñó Ron, retorciendo sus facciones en señal de disgusto-. No puedo creer que aún se ponga de parte de esos hambrientos de poder…

Ignorándolo, Hermione retrocedió y continuó leyendo aún más alto, esperando acallarlo.

El Sr. Weasley no contestó preguntas, pero leyó una breve declaración.

"A primera hora de esta tarde, la marca tenebrosa fue descubierta sobre los lugares de cinco homicidios distintos. Los equipos de aurores que fueron expedidos inmediatamente tienen la situación bajo control. Tras un concienzudo registro de las zonas implicadas, aseguran que los Mortífagos responsables de estos atroces crímenes no se encuentran por los alrededores".

-Claro, eso es porque estaban todos en Azkaban liberando a sus compañeros, idiota- gruñó Ron.

-¿Dicen quiénes fueron las víctimas?- preguntó Ginny, mirando fijamente el periódico mientras Hermione revisaba el resto del artículo.

-No-contestó ella al terminar-. Sólo dice que las víctimas eran muggles o hijos de muggles. Eso es todo. No hay nombres, pero hay una lista de los lugares de los ataques.

-¿Entonces no hay nada que supiésemos ya?- preguntó Ron, dejándose caer de espaldas en la cama de Ginny y mirando fijamente al techo.

-Nop- contestó Ginny, sentándose en el borde del escritorio de Hermione-. Entonces, ¿qué le decimos a Harry?. Que lo leímos en el periódico o que nos lo contó Bill.

-Que nos lo dijo Bill, por supuesto- contestó su hermano-. El periódico no dice que los ataques fueron una distracción, pero Bill sí.

-Cualquier idiota podría darse cuenta de eso-, replicó Ginny-. Hasta tú.

-Gracias- gruñó Ron cuando Hermione resopló.

-¿Qué?- preguntó ella, apartando los ojos del periódico-. ¿Me decías algo?

-¿De qué te ríes con tanto disimulo?- preguntó Ron.

-Oh- contestó ella con una leve risita-. Parece ser que el Profeta se le ha ido a Fudge de las manos. Es muy parecido a lo que escribieron sobre Harry el año pasado, pero los comentarios viles son mucho más obvios. Espero que disfrute una porción de su propia medicina-, declaró Hermione pasando a la siguiente página-. Vean, esto es lo que quiero decir- continuó ella como si Ron y Ginny hubiesen leído el artículo con ella y supiesen de lo que estaba hablando-. "Nos preguntamos ahora si el benefactor generoso del ministro estaba en realidad buscando favores".

-Ah, ya- dijo Ron echando un vistazo hacia su hermana por si ella había entendido lo que eso significaba.

-Sugieren que Malfoy, el 'generoso benefactor' de Fudge, le estaba pagando para que se hiciese el tonto-, explicó Hermione.

-¿Quieres decir que Voldemort tiene a Fudge en su bolsillo?

-Exacto.

-Así que, en otras palabras, él sabía de los ataques y de la fuga, pero no hizo nada para impedirlos- dijo Ginny.

-Precisamente- corroboró Hermione-. Pero de forma sutil, claro está.

-¿Crees que sea verdad?- preguntó Ron, arrugando su frente como si estuviese analizando la situación.

-Espero que no- replicó Hermione-. Lo más probable es que sólo sea un idiota incompetente- continuó ella arrojando el periódico encima del escritorio al lado de Ginny-. Al menos así lo espero, por el bien de tu hermano.

-No te preocupes por Percy- gruñó Ron-. Es como cualquier rata que abandonará el barco tan pronto como empiece a hundirse.

Hermione notó que Ron no era el único que había fruncido el ceño, su hermana estaba haciendo exactamente lo mismo. Con un vistazo a su cara supo que Ginny estaba de acuerdo con la evaluación de su hermano y estaba tan disgustada con idea como él.

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Algún tiempo después, Bill consiguió agarrar a su hermano que caminaba por el pasillo del segundo piso.

-Ron- dijo él, cogiéndole por detrás, colocando una mano sobre su hombro y dirigiéndolo lejos de la escalera hacia los cuartos-. Necesito hablar contigo en mi habitación.

-¿Qué?- gritó Ron, mientras las campanas de alarma sonaban a todo volumen en su cabeza. Sabía que no debía haber subido a comprobar cómo estaba Harry-. ¿Pero… ahora?- preguntó él, sacudiendo sus hombros para liberarse del agarre de su hermano.

-Sí, ahora- insistió Bill.

-Pero Hermione y Ginny me están esperando.

-Sólo será un momento- contestó Bill abriendo la puerta de su dormitorio y empujando a Ron dentro.

Oh Dios, se lamentó Ron para sí mismo cuando la puerta se cerró detrás de él. Que no sea lo que creo que es.

-Entonces- dijo Bill colocándose entre su hermano y la puerta-. ¿Hermione y tú pasaron la noche juntos, cierto?

-¡OH, NO!- gritó Ron, sacudiendo su cabeza mientras pugnaba por alcanzar la puerta-. No vas a conseguir que hable de esto contigo otra vez, ya me jodiste bastante la otra vez.

-¿Te puedes calmar por un segundo?- preguntó Bill agarrando a Ron por los hombros y arrastrándolo de vuelta al centro de la habitación.

-¡De ninguna manera!- se quejó Ron-. ¡Jamás! No voy a escucharte- protestó rotundamente-. Ella me dijo que no te hiciese caso y tiene razón. Fuera de mi camino.

-¿Hermione te dijo que no me hicieses caso?- preguntó Bill arqueando una ceja sorprendido-. ¿Le contaste lo que te dije?

-Por supuesto que se lo dije. Por poco lo jodes todo. No tuve otra opción, mas que decírselo- admitió Ron-. Era eso o dejarla pensar que me repugnaba hasta el punto de no tocarla.

-¿Qué?

-No quiero hablar de eso- gruñó Ron, al mismo tiempo que se lanzaba de nuevo hacia la puerta-. Las cosas andan bien, estupendamente bien. Así que sal de mi camino.

-¿Tendré que usar mi varita contra ti, hermanito?- preguntó Bill-. Porque si eso es lo que tengo que hacer para callarte y mantenerte quieto por cinco minutos, lo haré.

-¡De acuerdo!- gritó Ron, cruzando sus brazos y mirando airadamente a su hermano-. Di lo que tengas que decir y acabemos esto de una vez.

-Toma- dijo Bill sacando un libro maltratado y manoseado de encima de su escritorio y colocándolo en las manos de su hermano.

-¿Qué es esto?- preguntó Ron, mirando la cubierta e intentando descubrir un título que no existía.

-Eso- contestó Bill-, es el legado de los Weasleys. Se lo di a Charlie, que se lo dio a Percy quien, aunque parezca increíble, se lo pasó a su actual propietario, Fred. Se suponía que él te lo daría a ti, pero obviamente no lo hizo. Tenía la vaga excusa de que era el turno de George- explicó Bill- como si George no se lo hubiese leído ya de principio a fin. Además, George no tiene novia y cuando la tenga puede comprarse su propio libro. Ése es mío y he decidido que es el momento de prestártelo a ti.

Ron no supo qué lo había poseído, pero antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo, abrió el libro y empezó a revisar las páginas ya marcadas.

-¡DEMONIOS!- gritó con los abiertos como platos-. Esto es un libro de sexo- gritó él, cerrándolo de golpe al mismo tiempo que se ruborizaba tanto que su cara parecía un nabo maduro.

-Sí, lo sé- replicó con calma su hermano mayor.

-Con fotografías animadas- gritó Ron aún más alto.

-Las encontrarás bastante educativas.

DEMONIOS!- gritó Ron otra vez- ¿Un legado de los Weasleys? ¡NO VOY A DARLE UN LIBRO SOBRE SEXO A GINNY!- vociferó él indignado.

-Por supuesto que no- replicó Bill sacudiéndole el pelo-. ¿Qué te pasa? Cuando termines de leerlo se lo pasas a Harry.

-Tampoco se lo voy a dar a Harry- declaró Ron con su cara roja como un tomate-. Pensará que soy un pervertido.

-Te tengo noticias Ron- sonrió Bill abriendo la puerta y yendo hacia el pasillo-. Eres un pervertido, tanto como lo es Harry y cualquier tipo que conozcas. No pierdas el tiempo negándolo, acéptalo. Es mucho más divertido de esa forma. Sólo se es joven una vez, ¿sabes?

-Le diré a mamá que dijiste eso si me pilla con esto- dijo Ron mientras su hermano se iba-. Te echaré la culpa a ti y a tu sucio librito.

-Es tu sucio librito ahora- rió Bill-. Lo que hagas o dejes de hacer con él no es asunto mío.

-Veremos si mamá está de acuerdo o no con eso.

-Vaya gratitud- sonrió Bill, sabiendo que Ron ladraba mucho pero pocas veces mordía-. Un simple 'gracias' hubiera sido suficiente.

¿Qué demonios se supone que voy a hacer con esto? se preguntó Ron mirando fijamente el libro que tenía en sus manos como si fuese su propia versión de la caja de Pandora. Era, sencillamente, un problema. El conocimiento que podría adquirir de ese pequeño libro podría serle muy útil. Pero al mismo tiempo podría ser peligroso. Si su madre lo encontraba se pondría como un basilisco. Y si Hermione lo pillaba consultándolo… decididamente prefería no contemplar su reacción. Lo dejaría en menos tiempo de lo que se tarda en girar la cabeza. Entonces si que necesitaría un libro pornográfico, ya que sería lo único que le quedaría.

Aún así, de ningún modo él iba a dejar pasar de largo esta oportunidad. Estaba tentado a escabullirse a algún sitio más privado, donde nadie pensase buscarlo, para estudiar a fondo su contenido. Mas no podía. Se suponía que debía estar abajo. Su hermana y su novia lo esperaban. Si no se dejaba ver una de ellas, o peor, ambas, vendrían a buscarlo. Tarde o temprano ellas lo encontrarían y cuando lo hicieran… bueno, podría ser bastante embarazoso.

No, tenía que deshacerse rápidamente de él. ¿Pero, dónde lo escondo?, se preguntó Ron mientras se dirigía al pasillo. No podía dejarlo en su cuarto, porque Harry podría encontrarlo. Y, por supuesto, tampoco podía bajarlo consigo. Si Hermione le veía con un libro, querría saber de qué se trataba y si se negaba decírselo, empezaría a sospechar y le exigiría verlo. No, no podía llevarlo consigo. Tendría que deshacerse de él en algún lugar antes de regresar al cuarto de las chicas. Harry todavía esta dormido, recordó. Lo dejaré en mi baúl de momento y después buscaré un sitio donde esconderlo.

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-¿Escuchaste lo que acabo de decirte, Harry?- preguntó Hermione mirando de reojo a Ron y de nuevo a Harry, el cual aún no había reaccionado ante la noticia de la fuga.

-Los ataques fueron una distracción- dijo Ron mirando detenidamente y con inquietud la cara de su compañero en busca de un signo que le relevase su reacción.

-Ya lo dijiste- contestó Harry arrancándole de las manos a Hermione el ejemplar del Diario El Profeta-. Pero eso no lo que dice aquí- continuó después de ojear los artículos de la primera página, lanzando el periódico sobre su cama.

-Mira, Harry- comenzó Hermione al intercambiar una mirada con Ron.

-Te hemos dicho que nos lo contó Bill.

-Cuando volvió de allí- añadió Ginny-. Estuvo presente y lo vio todo con sus propios ojos. El profesor Dumbledore le dijo a Fudge que los ataques fueron una distracción después de hablar con la mamá de Colin. Le dijo que enviase aurores a Azkaban, pero ya conoces a Fudge. No le agrada que le digan lo que tiene que hacer. Ignoró a Dumbledore, y entonces la Orden se fue para allí. Bill te lo contará él mismo si se lo preguntas, sólo espera que mamá no esté cerca.

-Si te creo- contestó Harry, mucho más tranquilo de lo que ellos esperaba. No se habían dado cuenta que lo que le estaban contando era una buena noticia para él. Si los ataques fueron una diversión, entonces todas aquellas personas no habían muerto por su culpa. La razón de las muertes era que Voldemort deseaba distraer al Ministerio y enfocar la atención de los aurores en cualquier sitio menos en donde iba a estar realmente.

-¿De veras?- preguntó Ron mirando boquiabierto a Harry, incrédulo.

-Te lo estás tomando bastante bien- dijo Hermione cándidamente.

-¿Esperabas que me enfadase?

-Pues sí- contestó Ron-. Quiero decir, ¿quién no?, ese bastardo sicópata…

-Ron- le interrumpió Hermione antes de que continuase su exaltado discurso.

-Vale, es que estoy enojado, y sería lógico que tú lo estuvieras también.

-Oh, sí que estoy enfadado- contestó Harry mientras apretaba fuertemente sus puños a ambos lados de su cuerpo.

Fue entonces que Ron se dio cuenta de la fría ira que ardía en los brillantes ojos verdes de Harry. Estaba luchando por contener su furia, pero estaba ahí, ardiendo lentamente bajo la superficie, intentando desencadenarse. Pero por alguna razón, Harry la estaba conteniendo. Era realmente aterrador ver esa furia escondida dentro de su mejor amigo. Hermione podía ser igual de aterradora cuando de verdad se enfurecía. Podría parecer poca cosa, pero era una fiera, propensa a golpear donde menos se esperaba. Aún así, Ron sospechaba que las chispas que le había visto soltar cuando la presionaba no eran nada comparadas con el infierno que Harry intentaba mantener a ralla. Odiaría estar cerca cuando dicha llama explotara.

-Pero no hay gran cosa que yo pueda hacer al respecto en este momento- finalizó Harry.

-¿Qué quieres decir con "en este momento"?- preguntó Hermione con aprensión-. ¿No estarás planeando enfrentarte a él, verdad/

-¡Es una locura!- exclamó Ginny.

-No tengo que perseguirlo- admitió Harry preguntándose cómo reaccionarían sus amigos si supiesen acerca de la profecía-. Todo lo que tengo que hacer es sentarme a esperar y él vendrá por mí.

-Harry, no…- se lamentó Hermione.

-¿No qué?- preguntó Harry aunque sabía perfectamente lo que quería decir, deseaba retarla a que se lo dijese a la cara.

-Es como si te hubieses resignado- contestó Ron por ella-. Parece como si estuvieses esperando a que él venga y… te mate. Como si quisieses que lo hiciera o algo por el estilo.

-No importa lo que yo quiero – admitió Harry, decidiendo que no era el mejor momento para compartir su secreto con ellos, especialmente con Ginny delante. Decirles a Hermione y a Ron que iba a convertirse en un asesino iba a ser más que difícil, pero Ginny era diferente. No la conocía tan bien como a los otros y no podía predecir cuál sería su reacción. Lo último que deseaba era que ella le temiese. Voldemort ya la había hecho pasar por un infierno una vez. Cuanto menos supiese al respecto mejor-. Ocurrirá a pesar de todo- suspiró con resignación ante su destino.

-No si puedo evitar- dijo Hermione tenazmente.

Espero que vengas por mí, bastardo, pensó Harry, porque voy a estar esperándote y te aseguro que esta vez estaré preparado. No voy a permitir que le hagas daño a ninguno de los que quiero.

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-¿Qué piensas?- le preguntó Hermione a Ginny mientras regresaban a la habitación.

-No sé- admitió la pelirroja-. No lo sé. No reaccionó como lo esperaba.

-Quizás Ron sea capaz de sacarle algo más.

-Quizás- contestó Ginny. Pero lo dudo.

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Habían pasado tres días desde la conversación con Harry acerca de la fuga y en todo ese tiempo, apenas había salido de su habitación. Las únicas veces que lo hacía era para ir al baño. Si no salía del cuarto no tenía que enfrentarse al hecho de que Sirius no estaba allí. Hermione y Ron parecían comprenderle y ninguno de ellos lo presionó. De hecho, Ron se mantuvo en semi-reclusión con él por algunos días para hacerle compañía.

Era obvio para Harry que sus dos amigos habían hablado del tema y habían concordado que Ron debería ser el que estuviese al tanto de él. Aunque sabía que ellos los hacían por su bien no podía menos que encontrarlo fastidioso. Más que fastidiarlo, le molestaba. De hecho, Ron ya le tenía los nervios de punta. Siempre estaba ahí, a sus pies, en medio. Incluso ahora, cuando Harry quería dormir no podía porque Ron seguía dando vueltas incansablemente en su cama.

Por supuesto, Harry no era el único frustrado por la situación. Ron estaba tan perturbado como su mejor amigo. No era culpa suya que no pudiese dormir. Como si el quisiese pasarse toda la noche dando vueltas en la cama en un vano intento de encontrar una posición cómoda. Qué podía hacer; se había acostumbrado a dormirse con Hermione acurrucada contra él. Hermione, su novia, a la que casi no había visto ni hablado en varios días. Pero el que no pudiese contarle sus problemas a Harry, no era excusa para que éste le lanzase el despertador. Además, por poco lo lastima.

Ron necesitaba un respiro. Tenía que salir de esa habitación antes de volverse loco de atar o antes de que Harry encontrase algo más grande que tirarle. Decidido, se levantó de la cama, asió su almohada y su manta y se dirigió a la puerta. Casi la había alcanzado cuando se paró y retornó a los pies de su cama.

-¿Ahora qué?- gruñó Harry en la oscuridad.

-Cállate y tómate el té- gruñó Ron a su vez, mientras abría su baúl y rebuscaba dentro-. Te hará dormir.

Le llevó apenas un minuto encontrar lo que buscaba, hasta que sus manos tantearon las cochambrosa cubierta del libro que le había dado Bill. Con el material de lectura en su poder Ron cerró el baúl de un porrazo, se dirigió hacia la puerta y salió de la habitación.

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-¡Ron!- exclamó Hermione sorprendida, cuando al salir del baño le vio de pie al otro lado-. ¿Qué haces aquí?- le preguntó en un susurro asomando la cabeza hacia el recibidor y mirando a todos lados, esperando ver a Harry con él. Ella sabía que la situación entre ellos se había puesto muy tensa la otra noche y que Ron había acabado durmiendo en el sofá del estudio. Ron la había sacado de la cama y le había contado todo tan pronto como Ron salió del dormitorio.

Hermione y él decidieron entonces que no era una buena idea que él pasase tanto tiempo con Harry. Desde entonces se habían estado turnando para hacerle compañía. Ron, quien prefería dormir en su cuarto, lo hacía por las mañanas y Hermione le solía relevar al medio día más o menos, aunque ella no pasaba mucho tiempo con él. Harry obviamente quería estar solo, así que muy a menudo ella dejaba de lado la comida, charlaba con él, o lo intentaba, y se volvía a marchar. Su turno no empezaba hasta la tarde, ya que al ser la más persistente de los dos, o "el pelmazo" como decía últimamente Ron, estaba a cargo de intentar que Harry saliese de su habitación. Y por algún milagro, había funcionado. Ya sea porque estuviese harto de ver siempre las mismas cuatro paredes o porque estuviese cansado de oírla dar la vara siempre con lo mismo, pero el caso es que al segundo día la siguió hasta el estudio.

Esa primera noche había sido bastante tensa. Harry se pasó casi todo el tiempo mirando el tapiz que colgaba de la pared. Ron había intentado distraerle con una partida de ajedrez y aunque había conseguido que jugara sus ojos seguían buscando la zona quemada donde había estado el nombre de Sirius.

Mediada la segunda partida Hermione se volvió loca, al menos desde el punto de vista de Ron, y le soltó que ella también echaba de menos a Sirius. Ginny inmediatamente dejó sus deberes y miró con detenimiento a Harry en espera de su reacción. Ron no esperó ninguna reacción; le dio un puntapié a Hermione por debajo de la mesa intentando callarla. Pero ella, como de costumbre, lo ignoró. Apartó sus piernas para ponerlas fuera del alcance de Ron y continuó hablando a pesar de la cara de pánico que ponía Ron. Hermione no estaba presionando a Harry para que hablase de sus sentimientos, más bien le estaba mostrando los suyos a él. Sólo quería que supiese que no era la única persona que echaba de menos a Sirius ni la única a la que se le hacía difícil estar en su casa sin pensar en él.

De hecho Ron abrió la boca incrédulo cuando Harry empezó a preguntarle cosas a Hermione y continuó sacudiendo la cabeza para mostrar su acuerdo con las respuestas de ella. En vez de ponerle nervioso o hacerle huir de la habitación, la conversación parecía relajar a Harry y dejó de mirar fijamente al árbol genealógico de los Black. Incluso volvió por su propia voluntad la tarde siguiente, lo que era una buena señal. La situación con Harry había mejorado, al menos desde el punto de vista de Hermione, pero quizá habían dado marcha atrás, quizá por eso Ron estaba ahí.

-¿Es Harry?- preguntó ansiosa-. ¿Ha tenido alguna visión o algo? ¿Qué ha pasado?

-No ha pasado nada- contestó Ron entrando en el baño y cerrando la puerta tras él-. Sólo quería verte, hace años que nosotros no disfrutamos de un 'rato solos'- añadió arqueando sus cejas seductoramente para abalanzarse sobre ella sin más rodeos.

-¿Estás loco?- siseó Hermione cuando encontró suficiente buen juicio para separarse de sus hambrientos labios-. Alguien podría vernos-, se quejó sin demasiada insistencia. Él tenía razón, hacía mucho que no estaban a solas como ahora. Ella estaba pensando cuánto lo había echado de menos, cuánto le echaba de menos, y ahora estaba con ella. Su boca en su cuello, una de sus manos deslizándose a lo largo de su espalda y su cuerpo hormigueado con el deseo que sólo él podía producirle.

-¿En el baño?- murmuró él con su aliento en la oreja de ella.

-Mmmmn... no- gruño ella luchando por mantener la cordura-. Cuando salgamos.

-No nos verán- dijo él riendo entre dientes a la vez que le mostraba lo que llevaba en la mano con la que no le estaba acariciando la espalda.

-¿Sabe Harry que se lo has cogido?

-Siii- río él-. Es justo la conversación que querría tener con él: 'Mira Harry, ¿te importaría prestarme tu capa de invisibilidad por un momento? Es que quiero meterle mano a Hermione y no me gustaría que mi madre me pillase'. No, se tomó el té al anochecer-, confesó Ron-. Estará fuera de combate por unas horas.

-¿Y si yo no quiero que me metan mano?- se burló ella.

-Ya querrás- contesto él con una sonrisa de satisfacción y confianza.

-Bobo engreído- rió ella, dándole un manotazo en el brazo.

-Así es como te gusto- declaró Ron, mientras la apartaba hacia atrás y pasaba junto a ella para abrir el agua en la ducha.

-¿Planeas tomar una ducha fría?- preguntó Hermione mientras veía cómo Ron se quitaba la camisa por la cabeza.

-Puede ser-, le indicó él bajándose los pantalones del pijama también-, cuando termine de hacerlo contigo.

-Ya me he duchado, gracias- se mofó Hermione, mordiéndose el labio inferior y dejando a sus ojos fijarse en sus calzoncillos-. Me limitaré a mirar.

-¿Mirar?- resopló Ron, tirando del nudo que mantenía su bata cerrada, para abrirla y deslizar sus manos sobre los hombros de ella en un intento de quitársela-. ¿Dónde está la gracia en eso?- preguntó decepcionado al descubrir que llevaba un camisón debajo.

-¿Entonces nunca te has imaginado lo que sería verme… en la ducha?- preguntó ella eligiendo cuidadosamente las palabras -. ¿Verme… mojada, mis manos recorriendo mi propio cuerpo?-

-¡OH DIOS!- gimió Ron fuertemente-. Sí,- admitió en voz baja y ronca-. Dios, sí por favor- suplicó él con sus ojos ardiendo de deseo-. Pero… no sé si sería capaz de sólo mirar- admitió.

-¿Qué tienes en mente?- preguntó coquetamente.

-¿Qué tal si te miro- gruñó Ron, cogiendo el borde inferior de su camisón y subiéndoselo lentamente sobre sus piernas-, y cuando ya no pueda esperar más sustituimos tus manos por las mías?

-En otras palabras me enjabonas la espalda y yo te la enjabono a ti.

-Algo así.

-De acuerdo- corroboró Hermione tras pensárselo un momento-, pero baja las luces primero.

-Ya te he visto desnuda- protestó Ron, aún mientras se dirigía a una de las lámparas de gas que iluminaban la habitación y apartaba el cristal que protegía la llama.

-Lo sé- contestó ella con un ligero rubor mientras Ron apagaba la llama y volvía a colocar el cristal-. Pero... hazlo, ¿de acuerdo?

-De acuerdo amor- Ron rió entre dientes al mismo tiempo que apagaba las lámparas del otro lado del espejo. Pero aún puedo verte- añadió señalando la lámpara que aún ardía en la pared opuesta-. ¿Apago esa también?

-No-, contestó ella-. Si lo haces no podré verte.

-Puedes verme siempre que quieras- le indicó Ron pasando sus manos por su cintura y atrayendo su cuerpo junto al suyo-. Todo lo que tienes que hacer es pedirlo.

-Lo recordaré- rió Hermione pasando sus brazos alrededor de su cuello-. Ahora cállate y bésame.

-Eres tan mandona- se burló Ron justo antes de cubrir sus labios con los suyos.

Siempre tienes que decir la última palabra, ¿verdad? Fue lo último que pensó Hermione antes de dejar que su cordura la abandonase definitivamente.

--o0o--o

-Ahí estás- dijo Ron metiendo su cabeza en la habitación de las chicas y espiando a Hermione que estaba encorvada sobre su escritorio, con su nariz enterrada en un libro y su pluma escribiendo a toda máquina sobre una hoja de pergamino-. ¿Qué estás haciendo?- preguntó él. Habían pasado dos días desde su encuentro en el baño y esperaba convencerla para que se escabullese con él un rato.

-Deberes de pociones- contestó sin molestarse en levantar la vista.

-Pero si terminaste tus deberes hace años.

-Sí-, corroboró Hermione-. ¿Pero y tú? Volvemos a la escuela en menos de dos semanas ¿No crees que es tiempo de empezarlos?

-Los he empezado- protestó Ron débilmente.

-Pero no has terminado ninguno- le replicó Hermione.

Cómo se las apañaba ella para leer, escribir y ser tan pelmazo al mismo tiempo, Ron nunca lo había entendido.

-Pero tú sí- dijo él intentando cambiar de asunto-. Entonces, ¿qué estas haciendo realmente?

-Ya te lo he dicho. Estoy haciendo deberes de pociones.

-¿Pero por qué? Tú ya los terminaste.

-Yo sí, pero Harry no- respondió ella inocentemente.

-¡¿QUÉ?!- gritó Ron, incapaz de ocultar su indignación-. ¿No le estás haciendo los deberes a Harry en serio?

-Sólo los de pociones- contestó ella con calma-, y deja de mirarme así.- Ella apartó sus ojos que seguían pegados al libro-. Ya sabes cómo es el profesor Snape. Los demás profesores entenderán por qué Harry no ha hecho ninguno de sus deberes. Lo dejarán correr y le pondrán trabajo de recuperación una vez volvamos a la escuela. Pero Snape no, él…

-Lo usará como excusa para expulsarle de la clase- terminó Ron en su lugar-. El vengativo hijo de …

-¡Ron!- le reprendió ella-. No podemos permitir que eso ocurra, ¿verdad?- añadió-. Porque si no le permiten cursar pociones no podrá llegar a ser un Auror.

-¿Hermione?- dijo Ron con esperanza.

-Ni lo intentes- dijo ella bruscamente.

-Pero… está bien- suspiro él-. Se los copiaré a Harry cuando él los tenga- le tomó el pelo.

-Hazlo y te echaran de la asignatura junto con Harry.

-Pero si nosotros siempre hacemos nuestros deberes juntos- se quejó Ron-. Si nuestros ejercicios no son similares Snape sabrá que hay gato encerrado.

La pluma de Hermione se quedó estática en medio del pergamino y levantó la vista, mirando fijamente a Ron-. De acuerdo- dijo ella tras estudiarle atentamente.

-¿De veras?- preguntó Ron con su cara completamente iluminada.

-Trae tus cosas- dijo ella colocando su ejercicio en medio del libro que había estado leyendo y cerrándolo-. Nos veremos en el estudio para hacerlo juntos.

-Quieres decir que tendré que escribirlo yo- se quejo él con poco entusiasmo. Hacer los deberes con Hermione no podía ser ni remotamente tan terrible como hacerlos él solo. Si el torpeaba un poco y le hacía ver que no entendía lo que estaba leyendo, ella prácticamente le diría lo que tenía que escribir. Con un poco de suerte terminaría en una o dos horas.

-¿Harry te hace Harry los ejercicios cuando haces los deberes con él?

-No- rió entre dientes Ron.

-Bien, ¿entonces?- dijo ella levantándose de la silla y cogiendo un bote de tinta y su pluma del escritorio.

-¿Mione?- le preguntó Ron desde la puerta-. ¿Me ayudarás con mi ejercicio de transformaciones cuando terminemos? He intentado hacerlo, pero el libro me confunde y todo me parece más claro cuando me lo explicas tú.

-¿Dónde está Harry?- Preguntó ella en vez de contestarle.

-Subimos a alimentar a Buckbeak.

-¿De verdad?- preguntó Hermione bastante impresionada-. Suponía que no quería acercarse allí. Buckbeak le debe de recordar a Sirius.

-Sí- admitió Ron.

-Quizá esté listo para enfrentarse a ello.

-Eso o está buscando un lugar dónde deprimirse.

-Pienso que está mejorando- contestó ella. Y era verdad, él había mejorado. Ahora Harry pasaba casi todas las veladas y muchas tardes en el estudio. Había dejado de evitar a todo el mundo y de hecho había hablado con todos los miembros de la familia Weasley de una cosa o de otra. Aún no bajaba a la cocina, pero eso no era un gran problema, la señora Weasley les enviaba la comida para ellos tres y Ginny. Ellos normalmente comían en el estudio o la sala común de Grimmauld Place, como Ginny solía llamarla.

-Bueno, ya sabes cómo es él- le recordó Ron-. Unos días está mejor que otros.

-De acuerdo- suspiró Hermione-. Bien, ve a buscar tus cosas. Y no te olvides de traer mi libro de transformaciones- añadió poniéndoselo en los brazos antes de empujarle hacia el pasillo.

--o0o--o

-Ya era hora de que te dejases ver- dijo una suave voz momentos después de que Harry entrase en la habitación donde Sirius había alojado a Buckbeak y cerrase la puerta tras él.

-¿Qué estás haciendo aquí dentro?- preguntó Harry, girándose alarmado y mirando a Ginny fijamente a los ojos.

-Esperándote- contestó ella lanzándole una rata muerta al hipogrifo-. De hecho, he estado viniendo todos los días de la semana- continuó ella-. Sabía que era cuestión de tiempo hasta que tú…

-¿Hasta que yo qué…?- preguntó Harry ofendido ¿Tan predecible era?

-Hasta que volvieses a la escena del crimen…

-¿Qué?

-Me has oído- contestó ella lanzando casualmente otra rata al suelo-. No puedes ir al Departamento de Misterios, por tanto este es el siguiente sitio por lógica. De hecho, es este o el dormitorio de Sirius. Debo admitir que no estaba segura cuál escogerías, así que he estado esperándote en ambos lugares.

-No tengo ni idea de lo que hablas- gruñó Harry alejándose de ella y dirigiéndose a la puerta.

-No intentes jugar a esa basura de 'No sabes cómo me siento' conmigo- gritó Ginny, saltando de su silla y situándose entre él y la puerta-. Sabes exactamente de lo que estoy hablando- gritó, mientras se acercaba a él-, y tú sabes que yo lo sé. He estado en la misma situación que tú y puedo reconocer los síntomas bastante bien.

-No quiero hablar de ello- refunfuñó Harry, mirando al suelo.

-Seguro que no- contestó ella, cruzando los brazos sobre su pecho y preparándose para el combate-, pero vas a hacerlo.

-Oh, sí, ¿estás segura?- gritó Harry mientras su ira crecía.

-Adelante, berrea todo lo que quieras- contestó Ginny-. De hecho deberías tirar cosas mientras lo haces. Te hará sentir mejor. Toma- dijo ella cogiendo el saco con las ratas del suelo y lanzándoselo a Harry-. Tíraselas a Buckbeak, una a una. No te preocupes- añadió cuando él dio muestras de asombro-, para él es como un juego. Las cogerá al vuelo antes de que lleguen a darle.

-No le voy a tirar nada a Buckbeak- contestó Harry dejando caer el saco a sus pies y mandándolo de un puntapié hacia el hipogrifo-. Él no ha hecho nada malo.

-Tampoco Ron ni Hermione, pero eso no te ha detenido a que les hagas pagar el plato roto.

-No lo he hecho- protestó Harry vehementemente-. Ni siquiera les he gritado ni una vez.

-¿Qué me dices del reloj?

¡Mierda! pensó él, boquiabierto por la sorpresa. Ron le ha contado lo del reloj.

-Sólo fue una vez,- dijo tratando de justificarse- y me estaba volviendo loco.

-¿Y por eso le lanzaste un reloj?

-Ron tira cosas todo el tiempo. Eso no es nada.

-Ah já.

-No me importa que no me creas.

-El asunto, Harry, es que ni tú te lo crees. Deja de luchar y deja que ocurra.

-¿Que ocurra qué? - preguntó él realmente confundido.

-Ya casi estás ahí- contestó Ginny-. Has pasado por la negación y la ira. Has intentado vivir con ellas y te has dado cuenta de que no funciona. Te has sumido en la fase de depresión durante semanas. Sólo te queda una fase. Aceptarlo. Has visto la luz al final del túnel y por eso has subido aquí. Porque estabas acostumbrado a la ira y la depresión y te sientes culpable por dejarlas pasar y seguir adelante. Muy dentro de ti aún sientes que deberías ser castigado. Como si no merecieses ser feliz después de lo que has hecho. Sirius no está. Él no va a ser feliz de nuevo y tú no quieres serlo tampoco. Eso es lo que estás pensando, ¿verdad?

-¡NO HABLES DE ÉL!, ¡PRÁCTICAMENTE NI LE CONOCÍAS!

-¿Sabes cuántas veces he acabado plantada en la puerta del baño de Myrtle la llorona?- le preguntó Ginny ignorando completamente el arrebato de Harry-. ¿Cuántas veces en vez de bajar a cenar he acabado en el pasillo donde Justin y Nick Casi-Decapitado fueron atacados? ¿Sabes lo duro que fue para mí mirarle a la cara a Colin todos los días en clase durante mi segundo año? ¿O lo culpable que me sentía cada vez que me topaba con Hermione en la biblioteca y ella era amable conmigo? Casi maté a unas de las mejores amigas de mi hermano y ella me trató como si nada hubiera ocurrido. Y lo más enfermizo era que yo me quería sentir culpable- admitió Ginny tristemente-. Todo el mundo se comportaba como si yo no fuese responsable. Nadie iba a castigarme, así que decidí castigarme yo misma. Finalmente me di cuenta de lo que todos ya sabían. Realmente no era mi culpa. Cometí un error. Un error tonto y estúpido que puso en peligro muchas vidas. Pero eso era todo. No lo hiciste adrede y tampoco eres una mala persona por ello.

-No sabes de lo que hablas- se lamentó Harry luchando por evitar que brotasen los sentimientos que amenazaban con explotar desde dentro de él. Podía lidiar con la ira, pero no con la aplastante tristeza y el sentimiento de pérdida. No iba a dejarlo aflorar delante de Ginny. No iba a dejarlo salir delante de nadie.

-Tú no mataste a Sirius ni a nadie- insistió Ginny-, …Voldemort lo hizo. En el fondo sabes que él odiaría verte así. Odiaría que te culpases por algo que hizo Voldemort. Te has estado castigando por algo que no es culpa tuya.

-¡FUE MI CULPA!- bramó Harry a todo pulmón. Mejor centrarse en la ira que en el dolor.

-Aunque lo fuese- dijo Ginny suavemente-, ambos sabemos que Sirius no querría que te castigases de esta manera. Él te quería. Querría que tu fueses feliz. Y de seguro que quiere que sigas adelante.

-Tú no sabes lo que él quiere- gruñó Harry-. Nadie lo sabe porque está muerto

-Sí, lo está; lo mató Bellatrix Lestrange- dijo Ginny sin rodeos-. Lo mató porque trataba de evitar que ella o Voldemort te hiciesen daño. Tu bienestar era más importante para él que el suyo mismo- dijo luchando contra sus propias lágrimas-, y así se lo agradeces, usando su muerte como excusa para sumirte en la autocompasión.

-¡CALLA DE UNA JODIDA VEZ!

-Apuesto a que te sientes mejor, ¿verdad?

-¡NO SABES QUIÉN SOY!. ¡NO SABES NADA DE MÍ!. ¡TODO LO QUE VES EN MI ES UN ESTÚPIDO, TRÁGICO E INCOMPRENDIDO HÉROE!. ¡EL CONDENADO NIÑO QUE SOBREVIVIÓ!. ¡EL SALVADOR DEL MUNDO MÁGICO!. ¡PUES BUENO, NO SOY NADA DE ESO!

-¿Quién eres tu entonces?

-¡NO IMPORTA QUIÉN SOY!- bramó él-. ¡LO ÚNICO QUE IMPORTA ES EN LO QUE ME TENGO QUE CONVERTIR!

-¿Oh, si?- le presionó ella envalentonada por su rabia-. ¿En qué?

-¡EN UN JODIDO ASESINO!. ¡EN EL SUCESOR DE LORD VOLDEMORT!

-Alucinas- se burló Ginny.

Harry no sabía qué hacer. Realmente no se lo podía creer. Todo lo que pudo hacer fue quedarse de pie boquiabierto enfrente de ella como un tonto, mientras ella se reía de él. Le acababa de decir que se iba a convertir en un asesino y ella tenía el descaro de reírse de él.

-Un asesino- dijo Ginny con una risotada-, por favor, vas a tener que hacerlo mejor Harry.

-Es la verdad- grito él diciendo lo primero que pasó por su cabeza-. Es lo que dice esa estúpida profecía.- Eso le ha llamado la atención pensó Harry cuando Ginny dejo de reír y le miró con curiosidad. Ya no es tan gracioso, ¿verdad?

-¿Entonces la oíste?. ¿Antes de que Neville la rompiese?. ¿Tendrías que habérselo dicho, sabes? Se sintió fatal después de romperla. Según él te ha defraudado.

-Estoy contento de que la rompiese- contestó Harry sinceramente-. Así nadie la escuchará nunca.

-¿Si tú la oíste, por qué Neville no lo hizo?- le preguntó Ginny no estando muy segura de creer su historia.

-No la oí...- empezó él, pero Ginny le interrumpió antes de poder terminar.

-¿Entonces cómo sabes lo que dice?

-Dumbledore me lo dijo, ¿de acuerdo?

-Espera un minuto- dijo Ginny-, déjame aclarar esto ¿El profesor Dumbledore te dijo que todo este tiempo te ha estado preparando para que te conviertas en un asesino y así puedas reemplazar a Lord Voldemor?. ¡Por favor!

-Es la verdad.

-No, ni hablar, debes haberle entendido mal.

-No lo hice- insistió Harry.

-Sí lo hiciste- replicó Ginny al instante-. A pesar de lo que creas, te conozco bien Harry y también conozco a Tom Riddle. Y son tan diferentes como el día y la noche. No hay modo de que alguna vez te conviertas en alguien como él, no es posible.

-¿Qué dice la profecía?. ¿Qué dice exactamente?- le retó ella.

Harry estudió a Ginny cuidadosamente durante un momento y luego pensó qué demonios; él ya le había contado bastantes cosas. Si le decía las palabras exactas ella sabría que decía la verdad y saldría huyendo. O al menos daría por terminada la conversación.

-'El único con el poder de derrotar al Señor Oscuro se acerca…- comenzó a recitar las palabras grabadas a fuego en su mente-, nacido de aquellos que le desafiaron tres veces, nacido al morir el séptimo mes… y el Señor Oscuro lo marcará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Oscuro no conoce… y uno deberá morir a manos del otro o ninguno de ellos podrá vivir mientras el otro sobreviva.

-¿Y cuál es exactamente la parte donde dice que te vas a convertir en un asesino?- preguntó Ginny con el ceño fruncido por la concentración.

-¿Qué parte de 'uno deberá morir a manos del otro' no entendiste?- contestó él sarcásticamente.

-Eso no es un asesinato, idiota.

-¡¿QUÉ?!- exclamó Harry incrédulo.

-Eso es defensa propia pedazo de estúpido. No es un asesinato defender tu vida.

-¿Qué?- preguntó él otra vez.

-Vamos Harry- dijo Ginny arqueando una ceja en señal de sorpresa-. ¿No pensabas realmente que eso quería decir que te ibas a convertir en una especia de asesino sin compasión, verdad? Vaya semejante barbaridad.

-Bueno, sí- reconoció Harry.

-Es ridículo- se rió Ginny-. Deberías haberte dado cuenta.

-No lo es- protestó él sintiéndose bastante estúpido, pero intentando que no se notase.

-Pero si tú eres el héroe trágico, ¿recuerdas?- contestó Ginny usando sus mismas palabras contra él-. Si alguien se mete en líos tú tienes que salvarle. Es tu trabajo, es lo quien eres. Tú eres el héroe no el villano.

-Yo no soy un héroe tampoco- contestó él.

-Es gracioso- replicó ella al instante-. Me parece recordar que alguien me contó una vez que mataste un basilisco con una espada para rescatar a una dama en apuros. ¿No escriben los muggles historias de hadas sobre cosas como esa?

-Cuentos de hadas- le corrigió él sin saber por qué. Era oficial. Ella había resuelto su problema. Se había convertido en Hermione mientras nadie se fijaba-. Um… mira Ginny, te agradecería que no le contases a Ron y a Hermione nada sobre la profecía. Ni a nadie. Sabes…- dijo él algo incómodo-. Preferiría contárselo yo mismo.

-Seguro- le confirmó ella, de más buena gana de lo que él había esperado-. Si es lo que quieres estas de suerte, soy buena guardando secretos. Pero sólo para que tomes nota, tampoco se dejarán embaucar por eso de que te estás entrenando para ser el nuevo Señor Tenebroso. Aunque Fred y George disfrutarán de ésto cuando se enteren. Incluso podrían empezar a seguirte de nuevo, presentándote como 'un verdadero mago tenebroso' cada vez que entres en una habitación.

-Cállate.

-Oh, admítelo, es gracioso.

-Sólo porque no eras tú a la que estaban molestando.

-Sí, vale-, contestó Ginny- intenta convivir con ellos 15 años y luego hablamos de quién lo tiene peor.

--o0o--o

Ron y Hermione no tenían ni idea de la conversación que había tomado lugar entre Harry y Ginny en la habitación de Buckbeak, pero sí notaron el cambio repentino en su actitud. No estaba ni mucho menos tan hosco y retraído como antes. Era obvio para ambos que algo había pasado cuando estuvo con el hipogrifo. De hecho, podían ver pinceladas del viejo Harry brillando de tanto en tanto. Él sonreía con los chistes de Ron e incluso se había reído un par de veces.

Pero el avance más esperanzador había ocurrido el día anterior cuando Harry buscó al profesor Lupin y pasó casi toda la tarde con él. Eso era una gran señal desde el punto de vista de Hermione. El profesor Lupin era lo más parecido a un padre que Harry tenía y además como era el mejor amigo de Sirius seguramente sabría por lo que estaba pasando Harry. Si alguien podía entender su dolor y ayudarle a afrontarlo era Lupin. Ella sólo esperaba que Harry no intentase alejarse de él. Por miedo o por cualquier otra cosa. Su antiguo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras necesitaba el apoyo de Harry tanto como Harry necesitaba el de él.

Perdida en sus pensamientos Hermione no estaba atenta a la partida de ajedrez que tenía lugar frente a ella. Realmente no necesitaba seguir el juego para saber quién ganaría. Ron podía jugar con sus oponentes e incluso dejarles creer que tenían una oportunidad, pero nunca nadie le había derrotado. Nunca había entendido cómo Harry podía jugar con él una y otra vez sin frustrarse por ello.

-¿Terminaste de hacer las maletas?- preguntó la señora Weasley, asomándose en la habitación y dejando una bandeja de sándwiches en el escritorio junto a los deberes casi terminados de Historia de la Magia de Ginny.

-Sí- contestó Ron mientras examinaba el tablero.

-¿Cómo van tus deberes cariño?- le preguntó la señora Weasley a su hija.

-Casi terminados- contestó Ginny con un gesto de alivio-. Sólo me queda la conclusión.

-¿Qué me dices de ti Harry?- indagó la señora Weasley-. ¿Terminaste todos tus deberes?

-Sí- contestó Ron antes de que Harry tuviese tiempo de considerar la pregunta y responder-. Hermione nos ha ayudado a ambos con ellos, ya sabes como es- continuó-, una Nazi programadora de deberes- murmurando entre dientes.

-Perdona- gritó Hermione al mismo tiempo que le golpeaba en el brazo. Eso debería enseñarle a no hacer ese tipo de comentarios mientras estoy sentada justo a su lado.

-Bien, asegúrense de que tengan todo empacado esta noche- dijo la señora Weasley mientras se dirigía a la puerta-. Porque saldremos más temprano de lo habitual y todo lo que no esté empaquetado mañana por la mañana se quedará aquí. Incluyendo ese juego de ajedrez- añadió.

-Sí mamá- se quejó Ron, mirándola con fastidio mientras salía de la habitación-. Sólo nos lo has dicho cientos de veces- le grito mientras ella salía-. Quizá debería dejar a Pig fuera de su jaula- dijo inclinándose hacia delante y moviendo el caballo-. Dejar al pequeño pajarraco aquí sólo para fastidiarla.

-Seguro que Hedwig te lo agradecería- se burló Ginny-. Claro que mamá te lo mandaría de vuelta con una carta de reprimenda.

-Por lo menos no tendría que lidiar con él en el tren- contestó Ron-. Sabes,- continuó mientras Harry hacia su jugada- podría ser una buena idea. Me escribiría una carta a mí mismo y lo mandaría con ella al colegio.

-Salvo que te la entregaría en el tren- le indicó Hermione con una sonrisa de superioridad. E iba a sugerirle que en vez de eso escribiese a Hagrid cuando algo grande y negro cayó desde el techo y aterrizó en sus piernas. Ella se lo quitó de encima instintivamente sin preocuparse qué era y se puso en pié.

Desgraciadamente cayó en el tablero junto al lado de Ron, que si se dio cuenta de lo que era. Él saltó del sofá tan rápido que volcó el tablero de ajedrez mientras se alejaba de la araña lo más rápidamente posible. Había cruzado la habitación plantándose detrás de la silla donde estaba Harry antes de que las piezas cayesen al suelo.

-¿Por qué has hecho eso?- le gritó a Hermione, mientras se alejaba aún más cuando Crookshanks saltando del sofá y atrapó a la araña en el suelo.

-¿Qué?- preguntó Hermione intentando no reírse. Desgraciadamente, Harry y Ginny estaban ya riendo descaradamente, lo que hacía más difícil el poder contenerse.

Ignorando las piezas del ajedrez, Crookshanks saltó por el suelo y se abalanzó sobre la araña antes de que pudiese escabullirse. Ron vio con horror como el gato la ensartaba con sus zarpas, se la llevaba a la boca y se la comía.

-¡EEEEEWWWWWWW!- gimió él con un espasmo.

Esa fue la gota que colmó el vaso. Hermione no pudo aguantar más. Mientras empezaba a reírse, ella pudo ver un cúmulo de emociones recorriendo el semblante de Ron. Se sentía disgustado, insultado y herido a la vez. Realmente no quería reírse de él, pero no podía evitarlo. Antes de que ella pudiese controlarse, él se giró y salió airadamente de la habitación.

-¡RON!- le llamó ella según salía, sabiendo que le habían avergonzado-. No te vayas- suplicó ella-. Ya paramos, de veras.

Esto, por supuesto, hizo que Harry y Ginny se riesen aún más escandalosamente.

-Es posible que paremos- se las arregló Ginny para decir-. Bueno, al menos Crookshanks le ha salvado de la terrible araña.

-Ginny- dijo Hermione aún riendo entre dientes-. Eso no va a ayudar.

-Iré a buscarle- djio Harry, forzándose a sí mismo a recuperar la calma.

-No- protestó Hermione-, probablemente debería hacerlo yo. Cree que se la tiré a propósito. Recojan ustedes el tablero- dijo ella levantándose del sofá.

-¿Estás segura?- le preguntó Harry dudoso-. Si tú lo dices- añadió encogiéndose de hombros-. Jugaré con Ginny hasta que terminen de pelear.

-No vamos a pelearnos- dijo Hermione saliendo de la habitación.

-Sí, me doy cuenta- murmuró Harry para sí mismo-. ¿Qué les pasa a esos dos?- le preguntó a Ginny mientras se colocaba en el sitio de Ron en el sofá- ¿Cómo es que han dejado de reñir todo el tiempo?. ¿Se están controlando por mí, verdad?

-Algo así- contestó Ginny evasivamente-. Ya sabes, porque no quieren molestarte.

-No puedo decir que casi lo hecho de menos- comentó Harry mientras colocaba las piezas en el tablero.

--o0o--o

Ron parecía tan afligido cuando le encontró enfurruñado en su dormitorio que Hermione casi no podía perdonarse a sí misma. Se dirigió a dónde estaba sin decir nada y lo besó.

-Eres completamente adorable- le dijo ella con una sonrisa al apartarse.

-Eso no fue gracioso, Hermione- se lamentó Ron, aún avergonzado y algo dolido.

-No lo he hecho adrede- le aseguró ella-. Me asustó y le di un manotazo antes de darme cuenta de lo que era.

Ron la miró algo dudoso, ya que no ayudaba en absoluto que ella se estuviese mordiendo los labios para evitar reírse de nuevo.

-Lo siento, no puedo evitarlo- admitió ella luchando por evitar reírse-. Es realmente encantador.

-Oh, ¿eso es agradable?- se quejó Ron-. ¿Los tres riéndose de mí es encantador?

-No, tu reacción. El hecho de que no intentases ocultar que estabas aterrado. Hallo encantador que tú…

-No estaba asustado- gritó él indignado-. Sólo que no esperaba que me arrojases una gran araña peluda, eso es todo

-Ron, tranquilo. Sabemos perfectamente que no te gustan. No hay nada de qué avergonzarse.

-No estoy ni avergonzado ni asustado- dijo él a la defensiva subiendo el tono-. Fui al bosque prohibido y me enfrenté al acromántula come hombres de Hagrid, ¿verdad?

-Sí, lo hiciste- dijo ella asiéndolo de la mano, ya sin reírse-. Y no pienses que voy a olvidarlo nunca- añadió ella dándole otro beso-. ¿Por qué no volvemos abajo?

-¿Para se rían de mi un poco más?

-Eso no es así, Ron. No estábamos riéndonos de ti, sólo…

-¿Sólo qué?

-La situación era graciosa. Yo también me sobresalté. ¿Cómo sabes que no se estaban riendo de mí? Además… - añadió ella cuando él miró incrédulo- …es bueno para Harry reírse.

-Como no- farfulló él mirando al suelo.

-A Harry y a mí no nos importa si te… si a ti no te gustan las arañas. Nosotros también tenemos nuestras fobias, ¿sabes?

-He visto vuestros boggarts. No eran temores irracionales.

-Me dan miedo las alturas.

-¿Qué?

-Que no me gustan los sitios alto- admitió Hermione-. Todo va bien mientras no mire hacia abajo, pero si lo hago me mareo y me da miedo caerme.

-Nunca te he visto marearte en la torre de astronomía. No dudas en acercarte a los telescopios y están cerca del borde.

-Está oscuro y miramos al cielo, no al suelo.

-No está oscuro cuando vamos a un partido de Quidditch

-Lo se- Ese maldito juego que tiene que jugarse a 50 pies de altura, pensó ella-. Y me sobresalto cada vez que uno de ustedes se inclinan hacia el borde del palco.

-Y te tapas los ojos- dijo Ron recordando la escena en su cabeza.

-Sí.

-Siempre he pensado que estabas nerviosa por el partido

-No- contestó Hermione sacudiendo la cabeza. Temo que uno de ustedes se caiga y se rompa el cuello pensó pero no verbalizó ella.

-Pero… montaste en el thestral. Volaste hasta Londres.

-Y tú te enfrentaste a las acromántulas de Hagrid. Algunas veces no tenemos elección. Vamos- dijo ella cogiéndolo de la mano y guiándole hacia la puerta-. Si no bajamos ahora, Harry subirá a buscarnos y no va a haber forma de explicarle lo que hemos estado haciendo.

--o0o--o

-Rubesco- exclamó Tonks apuntando y sacudiendo su varita hacia la parte trasera de la cabeza de Hermione-. ¿Bien?- preguntó contemplando el reflejo de la joven en el espejo mientras el color de su cabello pasaba de su natural castaño claro a uno caoba con tonos rojizos como los de Ginny.

-Definitivamente no- exclamó Hermione contemplando su reflejo con creciente turbación.

-Realmente se te ve guapa de pelirroja- contestó Ginny intentando calmar los nervios de su amiga. Ella sabía que Hermione no estaba precisamente a favor de la idea de cambiar su apariencia. Pero era necesario le gustase o no-. ¿Puedes dejárselo liso?- le preguntó Ginny a Tonks.

-Bueno eso es un poco más difícil- admitió la joven aurora- me llevó siglos hacerlo bien. Utilicé una vez 'Mina' por error- se rió ella-. Me di cuenta que significaba liso, como calva, cuando mi pelo comenzó a caerse. Nunca me he sentido tan afortunada de ser Metamorfomaga como en ese entonces- confesó-. Linare- exclamó a la vez que hacía una complicada floritura con su varita-. ¿Te gusta ahora?- preguntó a la vez que el pelo rizado de Hermione se volvía liso y sedoso ante sus ojos.

-Perfecto- dijo Ginny con regocijo-. Vas a tener que enseñarle a hacérselo ella solita.

-Te queda muy bien- añadió Tonks-. Y combina contigo.

-A Ron no le gustará- se lamentó Hermione-. Me parezco a su hermana.

-Mas bien a una prima- dijo Ginny riéndose por lo bajo-. Pero sin la maldición de las pecas Weasley.

-¡NO!- clamó Hermione en voz alta, imaginándose la cara de horror que pondría su novio.

-Oh, de acuerdo- suspiró Tonks-. ¿A ver qué tal esto? Albesco- dijo ella agitando la varita de nuevo y transformando el color del pelo de Hermione en rubio platino.

-¿Y parecerme a esa puta francesa?- escupió Hermione-. De ningún modo.

-Bueno, al menos sabes que le gustará a Ron- murmuró Ginny para sí misma. Pero desgraciadamente Hermione la oyó.

-Cállate.

-No te agrada sólo porque Ron la invitó al baile.

-¿Ron le pidió salir a la novia de Bill?- preguntó Tonks bajando su varita sorprendida-. ¿Qué les pasa a los chicos Weasley con esa vaca gorda? Cada vez que ella llega empiezan a hacer el ganso.

-Tiene sangre Veela- gruñó Hermione.

-Y obviamente mala puntería. Hace unos años estaba usando sus encantos tratando de conseguir que un tipo apuesto de la escuela la invitase al baile, pero se equivocó y embaucó al idiota de mi hermano. Ron le pidió ir al baile y parece ser que Hermione AÚN no se lo ha perdonado- añadió Ginny con una risa ahogada.

-Eso no es verdad- replicó Hermione-. Nunca me gustó. Incluso antes de eso. ¿Qué hay de agradar? Ella se pasaba el tiempo exhibiéndose por todo Hogwarts como una princesa mirándonos por encima del hombro y lamentándose de lo 'hogrible' que era nuestra escuela. 'La comiida de 'ogwagts es taaan hogrible'- se burló Hermione con una impresionante imitación del acento francés-. 'Me pongre gorda y los chicos dejagan de caeg gendidos a mi pie. El casstilio tiene cogientes. La agmadugas son feas y ese hogogoso pogteggei nunca segia admitido en nuestrog magavilioso palacio du Beauxbatons donde tenemos cogos de ninfas que nos amenisan mientrag nos deleigtamos con nuestrga magaviliosa cuisine. Y además tenemos esas maggnifique escultugas de ielo que briglian como diagmates'.

-Hey, eso ha estado genial- se rió Giny-. No sabía que hacías imitaciones. ¿Qué tal la de Krum?

-NO- contestó Hermione enfadada.

-Vamos Herrrmioone, sabes que quieres reconocerlo- se burló Ginny ganándose una mirada despectiva por parte de ella-. En serio que la odias, ¿verdad?- preguntó.

-No la odio- contestó Hermione-. Sólo no confío en ella.

-¿Qué quieres decir?- preguntó Tonks sin molestarse en ocultar lo graciosa que encontraba la imitación de Hermione.

-Sólo digo que me parece demasiado casual que ella siga aquí perfeccionando su inglés cuando lo habla a la perfección. Podría ser la tapadera perfecta para un espía, ¿verdad?

-¡JAAAAAJAAAAAAA!- Ginny se partía de risa, mientras la enfrentaba con las manos en las caderas-. Estás acusando a Bill de fraternizar con el enemigo-. ¡Jwahahaha! Espera a que se lo cuente a Ron.

-¿Sabes?- dijo Tonks pensativa-. Esa idea no es tan descabellada. Si ella en verdad es una Veela.

-Lo es.

-Voldemort está siempre falto de informantes y quién mejor que una Veela. Bill nunca lo reconocería, pero debería haberlo supuesto. Tiene sentido ahora. Por eso se vuelve un completo idiota cada vez que ella entra en la habitación. Esa libertina descarada lo ha estado hechizando.

-Exacto- dijo Hermione expresando su acuerdo.

-¿Se oyen a sí mismas?- exclamó Ginny a pesar de estar riéndose-. Es ridículo.

-La verdad es que se apegó a Bill bastante rápido- dijo Hermione para sí misma.

-Bueno es que tío es el más guapo en todo Gringgots- dijo Tonks entre dientes.

-¡OH… PAREN!- dijo Ginny en medio de un ataque de risa-. ¡Bill… ¡guapo!

-No te das cuenta porque es tu hermano- comentó Hermione.

-No ustedes también- exclamó Ginny con júbilo.

-Vamos, Ginny- contestó Tonks-. Tienes que admitir que está mejor que el resto de sus colegas.

-Además que es sabido que también es cercano a Harry- continuó Hermione para sí misma.

-Sí, porque son duendes- contestó entre risas Ginny al comentario de Tonks-. A menos que te gusten los tipos bajitos, arrugados y peludos…

-¿Podemos ocuparnos de mi pelo?- dijo Hermione en un tono irascible.

-Bien- dijo Tonks agitando su varita de nuevo-. Auricoma- exclamó, dejando el pelo de Hermione de un rubio más meloso-. ¿Qué tal ahora?- preguntó.

-Mejor, pero aún se ve raro. ¿Tengo que pasar por esto?. ¿No es suficiente con habérmelo alisado? No podría…

-Ya oíste a Moody- dijo Tomks interrumpiéndola bruscamente- y da la casualidad que estoy de acuerdo con él. Estuviste en sus manos el tiempo suficiente para que pudiesen obtener un poco de tu pelo y no podemos correr el riesgo de que cuelen un impostor en el tren usando la poción multijugos. Lo último que queremos es un mortífago merodeando por el expreso de Hogwarts, intentando atacar a Harry. Alterar tu apariencia es la mejor forma de asegurarnos que no lo lograrán. Es por tu propia seguridad y por la de todos. Así que me da igual que seas rubia o pelirroja- insistió Tonks-. ¿A no ser que quieras probar con el negro otra vez?

-No- se resignó Hermione, supongo que así será suficiente. Si es sólo durante un día podré soportarlo.- Si es necesario, pensó finalmente ella.

-Durará aproximadamente unas 5 horas- le informó Tonks, guardando la varita en el bolsillo-. Pero no importa, búscame en el tren y repetiré los hechizos antes de que se disipen.

-¿Vas a ir en el tren con nosotras?- preguntó Ginny girándose desde el espejo y mirando sorprendida a Tonks-. ¿Todo el camino hasta Hogwarts?

-Y no será la única- dijo Bill pasando por la puerta abierta al interior de la habitación de las chicas-. Dumbledore ha solicitado un dispositivo de seguridad completo.

-¿Estarás tu también?- le preguntó Ginny a su hermano.

-Por supuesto- contestó Bill informalmente-. ¿Confiarías en alguien más para vigilar a tu hermanita, eh?

-¡BIILL!- resonó la voz de Ron desde el pasillo, llamando la atención de todos-. Mamá dices que te des prisa con los baúles- añadió mientras su voz se elevaba según se acercaba-. Me ha dicho que venga a ayudarte con…- pero el resto de la frase se quedó en sus labios cuando llegó a la puerta y desde allí miró a Hermione con disgusto-. ¡Por todos los demonios Hermione!- exclamó en voz alta-. ¿Qué le has hecho a tu pelo?

-Le queda bien, ¿verdad?- preguntó Bill al instante, dándole un codazo en las costillas.

-No- contestó Ron sin pensar. Estaba tan concentrado en los sedosos mechones rubios de Hermione que no se dio cuenta de que su hermano negaba tristemente con la cabeza e intentaba sacarle de allí-. Me gustaba más como estabas antes- continuó Ron-. Deshaz el cambio.

-Pedazo de estúpido- sentenció Ginny mirando al cielo-. No lo escuches Hermione- dijo dándole la espalda a Ron, disgustada-. Te queda bien, hasta Bill lo cree así. Ron sólo teme que los chicos del tren se fijen en ti y no pueda competir con ellos. Aunque…- añadió ella en forma de advertencia para el idiota de su hermano- … la razón por la que estás saliendo con semejante imbécil que te insulta de esta manera escapa a mi comprensión.

-No la insulté- se lamentó Ron en protesta-. Sólo digo que me gustaba más antes. ¿A qué viene este cambio?

-¡SI NO BAJAN AHORA MISMO- bramó la voz de la señora Weasley por las escaleras-. ¡SE LES VA A IR EL TREN!

-¡YA BAJAMOS MAMÁ!- gritó Bill en respuesta, sacando su varita y apuntándola hacia el baúl de Hermione-. Baúl locomotor- dijo, haciéndolo levitar y seguirle mientras salía de la habitación-. Tonks podrías…

-En un instante- dijo ella apuntando la suya al baúl de Ginny y siguiéndole a través de la puerta.

-Tú puedes llevar a Crookshanks- dijo Ginny cogiendo la jaula del gato de la cama de Hermione y mostrándosela a su hermano.

-Oh, ¿de veras?- preguntó Ron sarcásticamente.

-Bien, sigue siendo un estúpido. Yo llevaré el gato de tu novia- dijo Ginny antes de salir de la habitación.

-Demonios Ginny, espera- dijo Ron, pero ella ya había salido-. Lo siento- dijo entre dientes volviéndose desde la puerta y atreviéndose a echarle un rápido vistazo a Hermione.

-¿Por qué?- preguntó Hermione, saliendo al pasillo y dirigiéndolo a las escaleras.

-Por ser un estúpido- contestó Ron, siguiéndola.

-Sólo eres tú mismo- dijo Hermione con calma asiéndolo y dándole un apretón de manos para después soltarle otra vez- y no me gustaría que fueses de otra forma.

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