¡Muchas gracias a Antonio por la traducción de este capítulo! Y disculpad por haberme tomado tanto tiempo corregirlo. Ya terminé las clases por este semestre, así que espero poder contentarles con más capítulos. ¡Saludos y espero que todos se encuentren de maravilla y saludables!
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Capítulo 33
Incidente en el tren
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-¿Dónde están?- gruñó Ron, recorriendo adelante y atrás el pequeño vagón donde les habían confinado a él y a Harry desde el mismo instante en el que habían puesto el pie en el andén 9 ¾.
-¿Quieres parar ya?- suspiró Harry desde su asiento-. Vas a conseguir marearme.
-Ya deberían haber llegado- replicó Ron, parándose junto a la ventana y escudriñando la multitud de estudiantes que se agolpaban en el andén saludando a sus amigos y despidiéndose de sus familiares-. Espera- exclamó, señalando hacia una cabellera pelirroja que había entrevisto atravesando la barrera del andén-. Creo que he visto … joder, es sólo Susan Bones.
-No ha pasado tanto tiempo- les comunicó Remus Lupin mientras subía el baúl de Ginny al compartimiento y lo colocaba en el maletero junto al de Harry-. Estoy seguro de que están bien- añadió mirando a Ron con una sonrisa de confianza.
-Si ya… Es bueno ver que su equipaje ha llegado entero- murmuró Ron para si mismo mientras se dejaba caer en el asiento más cercano a la ventana y continuaba mirando fijamente a la multitud.
-¿Dónde está el de Hermione?- preguntó Harry cogiendo la jaula de Crookshank que estaba en el suelo del pasillo y dándose cuenta que su baúl no estaba.
-No hay suficiente sitio aquí- contestó Lupin sentándose enfrente del malhumorado pelirrojo -así que lo dejé en el coche de los prefectos. Relájate Ron-, añadió- Sabes cómo son la chicas; les encanta hacerse esperar.
-Mi hermana nunca llega tarde- discutió Ron para aliviar su frustración- ni mi madre.
-Estoy seguro que tu hermana está bien- contestó Lupin, sabiendo perfectamente que no era Ginny por quien estaba tan preocupado sino por su compañera del pelo no tan rizado
-El profesor Lupin tiene razón- intervino Harry-. Yo no se tú pero a mi no me gustaría enfrentarme a Moody o a tu madre, especialmente si ella está en plan protector. ¿La has visto alguna vez hechizar a alguien?- le pregunto a Ron especialmente curioso
-No- contestó Ron-. Bueno- se corrigió después de pensar un momento-. Le lanzó un inmovilus a Charlie después de que pillase a los gemelos leyendo unas cartas de amor que le había mandado una chica de la escuela. Fue muy divertido pues él los había sacado de su habitación con un moco murciélago. Claro que eso no evitó que ellos le recordasen a cada instante lo que habían leído o que hiciesen como si besasen a alguien cada vez que pasaban junto a él. ¿Pero no es lo que tú esperabas, cierto?
-Hola Harry- dijo alguien desde el pasillo al lado del compartimento-. Hola Ron. ¿Han llegado muy pronto este año?- preguntó Neville soltando el baúl que arrastraba y luchando con el sapo que intentaba escaparse de sus manos- ¿Quizás deberíamos…- se preguntó a sí mismo al instante- encontrar un compartimiento más al centro del tren? Les parece si… oh- dijo al alzar la vista de nuevo y darse cuenta de que había un adulto sentado en el coche-. Lo siento, no era mi intención interrumpir nada. Debería irme y buscar un sitio donde poner mis cosas antes de que todo se llene- añadió él tomando una gran bocanada de aire y cogiendo fuerzas para arrastrar su baúl de nuevo hacia el final del tren donde aún quedaban compartimentos libres-. Me alegra verle de nuevo profesor Lupin. Esto… - preguntó entusiasmadamente volviendo sobre sus pasos y quedándose de nuevo en mitad de la puerta-. ¿Vuelve a darnos clase este año? Sería fabuloso.
-No- contestó Lupin rápidamente-. Me temo que no.
-Oh- dijo Neville entristecido-. De acuerdo, bueno.. mejor me voy.
-Puedes dejar aquí tus cosas Neville- dijo Ron saltando de su asiento.
-Pero está lleno- contestó él inseguro.
-Yo puedo llevar mis cosas al coche de los prefectos- contestó Ron cogiendo la jaula de Pigwidgeon y arrojándole su gorgogeante lechuza a Harry-. Además, estaremos más aquí si él- añadió girándose y cogiendo su baúl del portaequipajes-. Vamos Harry y me ayudas- dijo arreglándoselas para pasar por la puerta dónde Neville seguía plantado.
-No salgan del tren- les avisó el profesor Lupin mientras Neville se apartaba y Ron arrastraba su baúl a través del estrecho pasillo-. Tienes 15 minutos- añadió, sabiendo que Ron quería salir del coche para intentar buscar a las chicas-. Si no han vuelto antes enviaré a Ojoloco a buscarlos.
-De acuerdo- gritó Ron por encima del hombro mientras él y Harry empezaban a arrastrar su baúl hacia la cabecera del tren.
-Parece que necesitas ayuda con ese baúl- le dijo Lupin a Neville con una sonrisa, el cual estaba luchando de nuevo para que Trevor se estuviese quieto.
-Maldita sea- murmuró Ron para sí mismo mientras pasaban por otra puerta y comprobaba que también estaba vigilada por un miembro del destacamento de seguridad de Dumbledore, lo que significaba que no había forma de bajar del tren sin ser vistos-. El tren saldrá en 20 minutos- dijo observando el reloj que había colgado en el andén.
-Pero miren quién está aquí- dijo Seamus Finnigan cuando salió de un compartimento cercano y vio a Ron y a Harry de pie en la puerta del vagón mirando al andén-. ¿Qué ha pasado? ¿Les ha fallado el transporte privado a Hogwarts? ¿No hay coches voladores este año? ¿No hay ningún arreglo especial para los elegidos?
Harry se giró y estaba a punto de preguntarle a Seamus cuál demonios era su problema cuando Ron saltó del tren sin previo aviso. Totalmente sorprendido Harry se volvió, miró a través de la puerta para ver a Tonks atravesar la barrera y unirse a la señora Weasley y a Bill en el andén. Su extravagante cabello púrpura contrastaba violentamente con el rojo de los Weasleys que estaba junto a ella y Harry se fijó que él no era el único que la estaba mirando.
-Ni se te ocurra pensarlo Potter-, gruñó una áspera voz en el momento que Harry intentaba bajar del tren. No necesitaba volverse para saber que esa voz y la mano que le sujetaba por el hombro pertenecían a Ojoloco Moody. Sus 15 minutos debían haber pasado-. ¿Qué parte de quédate en el tren no has entendido?- le preguntó mientras veían cómo Ron se acercaba a Bill, el cual le agarró del brazo y le volvió a subir al tren.
-Maldita seas, Ron- dijo Bill empujando a su hermano a través de la puerta que acababa de dejar libre Harry y subiendo tras él-. ¿Dónde te crees que vas?
-¿Yo?- se lamentó Ron-. ¿Qué me dices de ustedes? ¿Por qué han tardado tanto?
-Oh, por el amor de Dios, idiota- sentenció la voz incorpórea de Ginny-. ¿Te callarás y te quitarás del medio para que pueda subir al tren de una vez?
-Oh sí, lo siento- dijo Ron apartándose de la puerta y sintiendo como su hermana le rozaba al pasar.
-¿Hermione? – preguntó Bill.
-Justo aquí- contestó ella, desde alguna parte a su derecha, pues era difícil decir dónde estaba exactamente ya que asumía el color y la forma de lo que la rodeaba como si fuese un camaleón humano; hasta que se movía y el hechizo ondeaba mientras se readaptaba era casi imposible verla.
-Perfecto entonces- dijo Moody extrayendo su varita y golpeando con ella a Ginny en la cabeza para hacer desaparecer el encantamiento desilusionador que la ocultaba-. Vamos Granger- dijo tan pronto como Ginny reapareció y se apartó-. Tengo muchas cosas que hacer, además de estar aquí plantado, ¿sabes?
-Tienes todo el día para ladrar órdenes a los alumnos Ojoloco- bromeó Tonks mientras entraba por la puerta-. ¿ Por qué no vas y te ocupas de la multitud?- le sugirió parpadeando mientras Hermione reaparecía-. Yo me ocupo de éstos, ¿de acuerdo?- añadió mientras Moody y Bill salían juntos-. Tengo algunos asuntos personales de los que ocuparme, confío que puedan cuidarse solitos un rato. Hermione, Ginny ¿recuerdan el hechizo que les he enseñado? Si esos dos…- dijo señalando a Ron y Harry-… intentan salir del tren antes de llegar a Hogwarts, láncenselo.
-Genial- contestó Ginny sacudiendo su varita tan pronto como Tonks saltó del tren y se dirigió al lugar donde estaba la señora Weasley-. ¿Te he dicho alguna vez que la adoro? Yo vigilo a Ron.
-Aparta eso de mí- rugió su hermano cuando ella le apuntó en broma con la varita.
-Debe ser agradable saber que gozan de protección especial- dijo Seamus lanzando una mirada venenosa hacia Hermione.
-¿Qué significa eso Finnigan?- dijo Ron bruscamente, poniéndose entre Hermione y Seamus y apartándola de su vista.
-Pensaba que era lo suficientemente claro, incluso para ti Weasley ¿Qué parte de 'protección especial' no has entendido? EL hecho de que se haya pasado medio verano en una casa de seguridad del ministerio o quizá la parte de que la hayan escoltado los aurores hasta el tren.
-Aurores- se burló Ginny-. Ese era mi hermano, tonto. Y trabaja en Gringotts.
-Los aurores están aquí para protegernos a todos- añadió Harry, sacando a relucir su enfado.
-Eso no es lo que dicen los periódicos- replicó Seamus-. Mi madre y yo hemos leído lo que dicen.
-No otra vez con lo mismo- suspiró Harry mirando al cielo.
-No sabes de qué mierda estás hablando- intervino Ginny.
-Vamos Potter. Todos sabemos que ella tiene trato preferente porque es…
-¡TRATO PREFERENTE!- gritó Ron a todo pulmón, abalanzándose sobre Seamus, quien inmediatamente se echó hacia atrás-. Si por tratamiento especial te refieres a ser atacada y secuestrada en mitad del callejón Diagon…
-Ron- gritó Ginny sofocada cuando se dio cuenta de que Hermione estaba pálida-. Cálmate-, le suplicó suplicó poniendo su mano en el brazo de él por si tenía que sujetarle.
-… y después torturada por Bellatrix Lestrange- siguió él, ignorando a su hermana completamente-. ¿Tienes idea de las veces que esa retorcida bruja la torturó con la maldición Cruciatus, la tienes?
-Por favor- le suplicó Hermione limpiándose las lagrimas que corrían por sus mejillas.
-¿DÓNDE ESTABA ESA PROTECCIÓN ESPECIAL ENTONCES?. ¿DÓNDE ESTABAN TODOS LOS AURORES GUARDAESPALDAS CUANDO NECESITABA AYUDA?
-¡RON!- gritó Ginny
-SI NO SE HUBIESE SALVADO SÓLA…
-¡¡VASTA YA!!- gritó Hermione llamando finalmente la atención de Ron.
Viendo el pánico en su voz él se giró para comprobar que ella estaba bien y se volvió de nuevo hacia Seamus, mirándole con odio como si la angustia de ella fuese sólo culpa de él
-Paren ya, por favor- suplicó Hermione-. ¿No se dan cuenta? Esto es lo que él quiere. Siento lo que le pasó a Dean- dijo pasando por delante de Ron para poder ver a Seamus mientras le hablaba-. Todos lo sentimos- le aseguró-. Sé que fue tu mejor amigo y tan sólo puedo imaginar lo difícil que es para ti, pero…
-No fue su culpa- interrumpió Ginny- … ni de Harry tampoco. Ellos no lo mataron, sino Voldemort. Si quieres culpar a alguien, cúlpalo a él. si quieres pelear con alguien, lucha contra él. Hermione tiene razón, esto es lo que Voldemort quiere. Está intentando volvernos a unos contra otros y tú le estás siguiendo el juego- finalizó ella-. Estás haciendo lo que él quiere que hagas.
Ron tuvo al menos el buen sentido de mirar al suelo incómodo mientras veía la verdad en las palabras de su hermana. Seamus por su parte continuó mirándoles con el ceño fruncido mostrando su enfado.
-Lo siento- farfulló Ron, mirando a Hermione en vez de a Seamus al disculparse.
-Sí, como digas- dijo Seamus antes de darse la vuelta e irse airadamente hacia la cola del tren.
-Voy a lavarme la cara- dijo Hermione en voz baja, separándose de sus amigos y dirigiéndose hacia la cabecera del tren donde estaban los baños.
-Voy contigo- dijo Ginny echando una ojeada a Ron y a Harry antes de echar a andar tras ella.
-No- contestó Hermione- estoy bien, deberían ponerse las togas en algún sitio. Los veré a ti y a Ron en el coche de los prefectos.
-Está bien- dijo ella.
-Vamos Gin- siguió Ron, aunque sus ojos seguían clavados en el lugar por el que había salido Hermione-. Te enseño donde he puesto tus cosas y te cambias en nuestro compartimento.
Limítate a ignorarlos, era la consigna que Hermione repetía en su cabeza al entrar en el coche vacío de los prefectos y cerrar la puerta tras ella. Deberías estar acostumbrada a esto ya. No es la primera vez que tienes a gente metiendo las narices en tus asuntos y hablando a tus espaldas. Tienes mucho práctica en cuanto a lidiar con ellos se trata, gracias a esa vaca de Rita Skeeter. Esto es lo mismo. Sólo ignóralos y ya encontrarán otra cosa de la que hablar.
Por supuesto, eso era más fácil de decir que hacer. Sólo porque hubiese mirado a otro lado y hubiese rechazado hacer caso a todos los que la señalaban y murmuraban a lo largo del camino, no evito que se sintiese incomoda. Pero iba a permitir que se diesen cuenta. No les iba a dar esa satisfacción. Les iba a dejar hablar. Sus opiniones le traían sin cuidado.
Hasta que no se encerró en el baño y se miró al espejo no se acordó que habían alterado su apariencia. Ojoloco Moody había insistido en esto. Ella había comprendido la necesidad de su petición. Aunque fuese un poco paranoico él hacía lo posible por protegerles y cambiar la apariencia de su cabello era la mejor forma de evitar que un mortífago disfrazado que hubiese tomado poción multijugos intentase hacerse pasar por ella. Eso no implicaba que a ella le gustase el cambio. De hecho lo odiaba. La chica del elegante rubio meloso que la miraba desde el espejo no era la Hermione que ella conocía. Se parecía más a Lavender Brown que a sí misma. Se supone que debo continuar la farsa y alargar mis pestañas con la varita. Pensó echándose un disgustado vistazo. Puedo imaginarme sus chillidos histéricos. Refunfuño intentando ignorar la forma en que pensaba que reaccionarían sus compañeras de cuarto. ¿Se sentirán decepcionadas cuando esto se desvanezca y vuelva a la normalidad por la mañana?
Por su puesto el hecho de que su pelo fuese a volver a la normalidad al día siguiente no quería decir que los murmullos y miraditas fuesen a parar. No están hablando de mi pelo Reflexionó ella, revolviendo en su baúl para sacar el uniforme. Es sobre esos jodidos ataques y el hecho de que yo no sea una de las victimas. Me pregunto ¿Quiénes serán las demás victimas? Pensó ella mientras se ponía la falda sobre los vaqueros y la abrochaba. Supongo que se estará comentando por todo el tren a estas alturas continuó mientras se quitaba los pantalones y se cambiaba la camisa. Ron y Harry ya estarán al corriente a estas alturas y si no seguro que Parvati y Lavender lo sabrán. Seguro que las oiré hablando de ello esta noche
Draco Malfoy se paró un Segundo cuándo abrió la puerta del vagón de los prefectos y observó a una chica solitaria que luchaba por sacar algo de su baúl. Echo un rápido vistazo a través del pasillo para asegurarse que ningún otro prefecto andaba por allí antes de sonreír y deslizarse con cuidado es su interior.
Ella no sabía que él estaba allí; creía que estaba sola. Era una oportunidad única, pero tenía que ser rápido. No iban a estar sólo durante mucho tiempo, Pansy Parkinson probablemente aparecería por allí en breve. Ella era una aduladora sombra que le seguía a todas partes. Se las había arreglado para darle esquinazo pero al final volvería a encontrarle.
Pero no antes de que me haya divertido un poco. Pensó, mientras se aproximaba sigilosamente por de tras de la chica.
Mientras avanzaba Draco se tomó un instante para estudiarla. Quien quiera que fuese la nueva prefecta de quinto, el uniforme le sentaba realmente bien. Por supuesto el hecho de que estuviese de puntillas revolviendo en su inestable baúl hacía más interesante la situación. Ella podía llevar puestos calcetines altos, pero a pesar de eso ofrecía una excelente visión de sus piernas. Lo calcetines no tapaban todo de ninguna de las maneras y la posición en la que estaba hacía que la falda subiese ligeramente permitiéndole el lujo de comerse con los ojos su magníficos muslos.
Se estaba empezando a preguntar si le sentaba tan bien el uniforme vista de frente como de espaldas cuando llegó a su altura. Sólo hay una forma de saberlo, decidió. Tendré que llamar su atención para que se dé la vuelta.
Si hubiese querido ser amable se hubiese ofrecido a sacar él lo que fuese que estuviese ella buscando, ya que era más alto que ella. Pero Draco no era amable y ofrecerle ayuda nunca hubiese pasado por su cabeza. ¿Dónde estaba la gracia en eso?
Hermione chillo cuándo sintió una mano meterse bajo su falda y pellizcarle. Se volvió tan rápido que su desequilibrado baúl se callo del maletero y cayo al suelo desparramando todo su contenido.
-¡Granger!- escupió Draco con una mueca de asco y sumo disgusto y pronunciando su nombre como si estuviese maldito. Él estaba obviamente tan conmocionado y horrorizado como Hermione, con la diferencia de que intentaba ocultarlo-. Pero si es la asquerosa sangre sucia en persona-. Le espetó a propósito avanzando hacia ella y forzándola a retroceder.
-¿Perdón?- Siseó en respuesta Hermione en un tono que hubiese hecho que la mayoría de los Griffindors se tambaleasen apartándose de su camino por miedo a ser hechizados.
Por supuesto Draco no tenía nada que temer porque sabía que ella no tenía su varita, la había visto colocada encima de su toga dónde ella la había depositado, fuera de su alcance, mientras buscaba su birrete y no podría recuperarla ahora.
-No te hagas la sorprendida,…- se burló - … todo el mundo sabe…
-¿Sabe qué?- preguntó Hermione preguntándose si alguien se había enterado de lo que había pasado entre ella y Ron durante el verano. Pero no podía ser, no había forma posible; el únicamente estaba dando palos de ciego-. No sé de lo que hablas- Se enfrentó a él enfadada-. Sal de mi camino-, le exigió intentando apartarle de en medio.
Desgraciadamente sus palabras no hicieron ningún efecto. En vez de dejarla pasar, Malfoy simplemente se desplazo al mismo tiempo que ella bloqueándole el paso con el cuerpo al mismo tiempo que situaba sus manos en la pared, una a cada lado de su cabeza, atrapándola en medio.
-Jamás admitiría esto frente a nadie- dijo tranquilamente- pero puedo adivinar porqu Potter aun sigue dándote esperanzas- añadió con los ojos puestos en su escote- ¿Qué más se le puede pedir a una puta sangre sucia?
Draco se tambaleó hacia atrás cuando la mano de Hermione impactó en su cara. No era la primera vez que ella le abofeteaba, pero ahora ella era mayor y más fuerte que la otra vez. Sus ojos estaba rojos de ira cuando él se palpo la mejilla enrojecida ¿Cómo se atrevía a pegarle?
-Qué pena que no te matasen cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo- rugió amenazante.
-Sal de mi camino- gruño Hermione esperando que no le hiciese caso y así tener una excusa para darle un rodillazo en sus partes -o haré algo que lamentarás de veras.
Antes de poder responder Malfoy se encontró a si mismo apartándose aunque no era en absoluto su intención. Mientras se sentía caer en medio del compartimento se preguntó por un instante si Granger era capaz de hacer magia sin varita. Sólo cuando ya se había caído de culo se fijó en el iracundo pelirrojo que estaba en pie junto a ella y se dio cuenta que no había sido ella.
-Oh, mira- dijo sarcásticamente Draco, levantándose del suelo como si nada hubiese pasado-. Tu perro guardián ha vuelto. Es una pena, pero acabará como el sarnoso de Potter.
-No, no lo hagas- gritó Hermione, pero era demasiado tarde. Ron ya se lanzaba hacia delante y placaba a Malfoy arrojándolo al suelo. No había forma de parar a Ron ahora, al no ser el único que peleaba si ella le distraía o detenía a Ron, Malfoy podría hacer daño.
-¡Santa María!- exclamó Anthony Goldsteim, cuando él y Ernie Macmillan llegaron a la puerta del vagón de prefectos y descubrieron la pelea que tenía lugar en el suelo.
-Hannah- voceó Ernie mientras Pansy Parkinson se abría camino a través de la puerta, se quedaba boquiabierta y salía de nuevo corriendo-. Ve a buscar a Harry y dile que será mejor que venga antes de que aparezcan Crabbe y Goyle.
-¡Bastardo!- gritó Ron, soltando un puñetazo que alcanzó a Malfoy de lleno en el ojo-. Si vuelves a ponerle una mano encima te juro que…
Pero lo que Ron iba a hacer exactamente nunca pudo saberlo la multitud de estudiantes congregados en la puerta, porque la habitación quedó en silencio de repente. Ron continuaba gritando, sus puños y boca se movían, pero ellos simplemente no podían escuchar lo que se decía. No pudieron oír la respuesta de Malfoy si es que había habido alguna. Él parecía muy concentrado intentado escabullir y responder a los puñetazos y tenían que estar haciendo algún ruido, pero sencilla y llanamente no lo oían.
Ernie no se imaginó o que había pasado hasta que Crabbe y Goyle llegaron arrasando por el pasillo e intentaron atravesar la entrada.
-Ella ha bloqueado la entrada- se rió atreviéndose a echar un vistazo a Crabbe y Goyle, quienes intentaban desenredarse y levantarse del suelo, y volviendo a mirar a Hermione, la cual estaba sujetando su varita-. Parece un encatamiento de imperturbabilidad.
- ¿Es posible imperturbar una puerta abierta? - preguntó Padma Patil-. Pensé que tenía que lanzarse sobre un objeto, o sobre la puerta misma.
-La verdad es que les ha repelido- dijo Roger Davies riendo por lo bajo y señalando a los ceñudo Slytherins que se levantaban del suelo.
-¿Qué está pasando? – preguntó Harry mientras se abría camino a través de la multitud de estudiantes que se habían agolpado codo con codo para ver qué era ese jaleo y ahora empezaban a dispersarse a lo largo del pasillo.
-Ni idea- contestó Anthony mientras Ginny y Neville derrapaban detrás de Harry.
-Habían empezado cuando llegamos- explicó Ernie dando un ligero traspiés cuando el tren comenzó a moverse.
-Muy bien- gritó una voz conocida a través del pasillo-. Despéjense. El tren está en marcha. Todo el mundo a su compartimento.
-Bill- dijo Ginny según se volvía y se abría camino a través del pasillo esperando llamar la atención de su hermano.
-Está imperturbado- dijo Ernie cuando Harry avanzó hacia la entrada- o al menos eso creemos- añadió-. ¿Sabe Hermione cómo hacerlo?
-Parece que sí- dijo Harry después de llegar a la puerta y ver cómo esta repelía su mano.
-¿Qué demonios está pasando aquí? – ladró Ojoloco Moody mientras pasaba cojeando a través de la multitud de estudiantes-. ¿Por qué no están en sus compartimentos?- le gruñó a Goyle el cual estaba de pie junto a Anthony Goldstein golpeándose la mano con el puño-. No veo la insignia de prefecto en tu uniforme- dijo cogiendo a Goyle por el cuello y empujándolo a través del pasillo lejos del vagón de los prefectos-, así que vuelvan a sus sitios.
-Uh, oh- se quejó Neville mirando a Harry con los ojos abiertos de par en par.
-Potter- gritó Moody en cuanto vio a Harry de pie en la puerta del compartimento-. Tenía que haber supuesto que estabas en medio de todo esto. No hace ni cinco minutos que dejamos la estación y ya estás buscando problemas.
-Yo no busco problemas…- empezó a objetar Harry.
-Si, si, los problemas te buscan a ti- terminó por él Ojoloco- ¿Y dónde infiernos está Tonos? Se suponía que estaba vigilándote- dijo mientras llegaba a la puerta-. Cuando la encuentre la voy a… ¡OY!- gritó cuando su ojo mágico giró y le revelo lo que ocurría en el interior del vagón de prefectos-. ¿No será el sucio saco de basura que tiene Lucius Malfoy por hijo lo está apaleando Weasley, verdad?
-Er...
-Si señor- contestó Hannah Abbott sumisa.
-Bueno eso lo cambia todo.
-Demonios Ron- gritó Bill abriéndose camino a empujones a través e los alumnus que se alejaban lentamente de Moody-. ¿Qué demonios pasa contigo?- murmuró para si mismo echando un vistazo a la habitación justo cuando Ron armaba de nuevo el brazo y Hermione se enganchaba a él. No necesitaba oír lo que estaba gritando para saber lo que ella estaba diciendo, el nombre de su hermano se dibujaba perfectamente en sus labios.
-¡RON!. ¡RON PARA! Él no vale la pena.
-Lleva buscando esto desde hace años- murmuró Ron para si mismo, pero bajó el brazo. Hermione le tenía firmemente agarrado el brazo y sabía que podía arrastrarla si intentaba otro golpe-. De acuerdo- suspiró después de echar un vistazo a su espalda y darse cuenta de lo preocupada que estaba-. Pero será mejor que él aprenda a mantener su boca cerrada- añadió como advertencia mientras el otro se levantaba y se alejaba.
-Vas a pagar por esto Weasley- le soltó Malfoy mientras se ponía en pie.
-¿Qué vas a hacerme?. ¿Pegarme en el puño con tu cara unas cuantas veces más?
-Ella debe de pagarte muy bien- se burló Draco-. Aunque por el estado de su atuendo diría que no lo hace con dinero.
Ron reaccionó más rápido de lo que pudo prever Hermione. Antes de que le hubiese dado tiempo a protestar había redoblado sus puñetazos y alcanzado a Malfoy en su gruesa mandíbula.
-¿No sabes cuándo mantener la boca cerrada, verdad?- le preguntó Ron mientras Hermione le atrapaba de nuevo. Su comentario amilanó a Malfoy y le dio tiempo a Hermione para apartarlos una vez más. Sólo que esta vez en vez de quedarse detrás de él, ella se les colocó en el medio.
-Te expulsaran por esto- gritó Draco tocándose el labio ensangrentado.
-No, no lo harán- dijo Hermione fríamente en voz baja, pero completamente roja de ira-. Si él se va- siseó ella avanzando hacia Malfoy quien inmediatamente retrocedió-, tú te irás con él.
-Él empezó la pelea- replicó Draco con una risa forzada-. Tengo todos esos testigos a mi favor.
-Oh sí, ¿de veras?- le preguntó Hermione, avanzando de nuevo y reprimiendo una sonrisa de suficiencia cuando se dio cuenta que Malfoy le huía de nuevo-. No he oído a nadie gritarle a Ron que te deje en paz. De hecho…- dijo haciendo una leve pausa para que él asimilase el silencio-… no oigo nada de nada; ¿y tú?
Fue entonces cuando Draco se dio cuenta de lo antinatural de la situación. Con toda esa gente de pie en la entrada debería haber más ruido. ¿Dónde estaban los gritos?. ¿Dónde las burlas?. ¿Y dónde infiernos se habían metido Crabbe y Goyle?. ¿Qué demonios había hecho esa bruja?- se preguntó mientras intentaba retroceder de nuevo y colisionaba con algo sólido que le lanzó dentro de la habitación.
-He imperturbado la entrada- explicó Hermione levantando la mano derecha para que Malfoy pudiese ver su varita.
-Puede que no hayan oído pero todos lo han visto.
-Sí- suspiró Hermione-. Supongo que lo han visto, pero también te han visto a ti dando puñetazos- añadió con una sonrisa-. Y antes de que digas que únicamente te estabas defendiendo quizás quieras preguntarles qué alcanzaron a oír- le presionó ella- creo que se quedaron a la altura de "si le vuelves a poner una mano encima yo…" justo lo que cualquiera le gritaría a quien acabase de pillar atacando sexualmente a una compañera.
-¿QUÉ?- gritó Draco indignado-. Yo… yo no…
-Oh, bueno, quizás no lo hiciste- admitió Hermione- pero ¿serías capaz de demostrarlo?
-Sería tu palabra contra la mía.
-Sí- concedió ella- ¿A quién piensas que creerán? Por supuesto, el hecho de que mi blusa esté desgarrada podría ser difícil de explicar para ti. Seguro que no me la he destrozado sola. Me pregunto cuánto tiempo pasará antes de que alguien se de cuenta de su estado?- le retó ella.
-¡Mientes maldita sangresucia!- gritó Draco, cuando la miró detenidamente y realizó que la manga izquierda de su blusa estaba rota y colgando, y ella sujetándosela por delante para evitar que se abriese pues los botones habían sido arrancados.
-¡NO!. ¡RON! – gritó Hermione en cuanto él saltó hacia delante.
-Te dije que si volvías a llamarla así te…
-Es mi turno- anunció ella, levantando su varita y apuntado al pecho de Malfoy.
Él se acobardó y retrocedió instintivamente, pero esta vez en vez de chocar con el campo de fuerza que Hermione había conjurado, lo hizo con Ojoloco Moody que estaba de pie en medio de la entrada.
-Bueno, bueno- rugió Ojoloco, cuyo ojo mágico dio un par de vuelvas en su cuenca antes de enfocarse directamente en Ron- ¿Qué tenemos aquí?- preguntó-. No creo que sea de utilidad preguntarles quién empezó esto; ¿verdad? No es que me importe. Lo que si me importa es que este pequeño alboroto que han montado está perturbando mi trabajo. Así que se acabó; ¡ahora mismo!- gruñó-. Si tengo que pasar por aquí de nuevo- avisó con sus dos ojos fijos en Draco- van a lamentarlo y mucho. ¿He sido suficientemente claro?
-Sí- suspiró Ron, mirando al suelo para no enfrentar la mirada fija y desaprobatoria de su hermano.
-¿Y bien? – ladró Moody a Malfoy, el cual aún no había respondido-. ¿Se te ha comido la lengua un Kneazle chico?
-No- contestó Draco.
-No; ¿qué?- rugió Ojoloco arqueando sus cejas ante la increíble respuesta de Malfoy-. ¿Estás pensando en meterte en otra pelea?
-No…-empezó a protestar Malfoy, pero se cayó cuando vio cambiar la expresión de la cara de Bill de la desaprobación al asombro cuando éste vio a Hermione. En cuanto Bill frunció el ceño y le miró fijamente, Malfoy cambió de táctica-. No señor- dijo rápidamente esperando que su respuesta tranquilizase a los adultos y le dejasen ir-. No ocurrirá de nuevo.
-Apuesto a que no- dijo Ojoloco golpeando a Malfoy en el pecho-. Voy a vigilarte de cerca.
-Ustedes dos- dijo Bill señalando a Ron y a Hermione mientras Moody se alejaba-. Me gustaría hablarles antes de su reunión- añadió entrando en el vagón-. Sólo será un minuto- le dijo a Roger Davies cuando vio la insignia de delegado prendida en su túnica-. ¿Qué intentas…? – empezó a protestar cuando Ginny empujó a Harry dentro del vagón-. Bien, … al infierno con todo- dijo consintiendo la intromisión-. Pero has algo útil y recoge las cosas de Hermione- indicó cerrando la puerta.
-¿Qué hizo Malfoy esta vez? – le preguntó Harry a Ron en cuanto cerró la puerta.
-Toma- dijo Bill recogiendo y entregándole a Hermione uno de sus jerséis de la escuela-. ¿Quieres contarme lo que ha pasado?- le preguntó desviando la vista intencionadamente mientras ella se ponía el jerséis sobre la camisa rota.
-No pasó nada- insistió ella, mientras contemplaba cómo Bill agitaba su varita sobre el suelo y enviaba sus cosas desperdigadas volando adentro del baúl que Ginny acaba de enderezar.
-¿Ron?- preguntó él estudiando a su hermano que tenía un ojo morado.
-¿Qué?- contestó él lamiéndose la sangre de la comisura de sus labios.
-¿Qué ha pasado?- preguntó Bill enfadado.
-Nada.
-¿Y supongo que si le pregunto a Malfoy él me dará la misma respuesta?
-No lo sé- le respondió al instante, provocándolo con la mirada y apartando sus ojos de la puerta que estaba contemplando con el ceño fruncido. ¿Por qué no vas, le preguntas y lo averiguas?
-¿Esto es todo lo que me van a decir?. ¿Es todo lo que tienen que decir?
-Poco más- admitió Ron.
-¿Tú qué dices?- le preguntó a Hermione volviéndose hacia ella una vez más, esperando que fuese más razonable.
-Lo siento- contestó, mirando fijamente al suelo y moviendo nerviosamente los dedos al mismo tiempo que negaba con la cabeza.
-¿Intentó forzarte o herirte?- le preguntó Bill con evidente preocupación en su voz.
-No- contestó Hermione rápidamente.
-Él no…
-¡NO!- gritó ella cortándole antes de que pudiese terminar.
-Vi tu camisa.
-¿Qué problema hay con su camisa?- preguntó Ginny alzando las cejas en señal de sorpresa.
-No hay ningún problema con la camisa- mintió Hermione-. Estaba vistiéndome cuando Malfoy entró, eso es todo.
-Uh, huh- contestó Bill, mostrando que no se creía ni una palabra de su explicación.
-Déjalo correr, de acuerdo- dijo bruscamente Ron, poniéndose delante de Hermione-. Te ha dicho que no ha pasado nada, así que deja de acosarla.
-Será mejor que se pongan de acuerdo con la versión de los hechos- les advirtió Bill sacudiendo la cabeza tristemente mientras cedía y se dirigía a la puerta-. Les garantizo que Malfoy habrá hecho correr la suya por todas partes para cuando lleguemos a Hogwarts.
-Como quieras- dijo Ron cruzándose de brazos y viendo cómo su hermano salía de la habitación.
-Gracias- dijo Hermione en cuanto Bill se fue, cogiendo a Ron y a todos los demás que la oían por sorpresa.
-¿Qué?- exclamó Ron, dándose la vuelta y alejándola de los demás-. ¿No vas a regañarme?
-¿Por qué tendría que gritarte- le preguntó Hermione.
-Por… por… perder los nervios- contestó Ron-. Por pelearme en el tren. Porque soy un prefecto y debería dar un mejor ejemplo.
-¿Eres bobo?- le recriminó, decidiendo que podría ser una buena idea disponer de algunos testigos por si fuese necesario utilizar su historia-. ¿Qué mejor ejemplo podría haber? Pillaste a ese mal nacido abusando de una compañera y le diste una paliza por ello. ¿Gritarte? Si no hubiese tenido miedo de dañar ese amasijo de sangre que tienes por boca te besaría. En sentido figurado obviamente- añadió ruborizándose al ver las caras anonadadas de asombro de varios prefectos que iban entrando en el vagón.
-Vamos- dijo Ginny agarrando a Ron del brazo y empujándolo a través de la puerta-. Tienes que limpiarte todo esto antes de que empiece la reunión- añadió arrastrándolo a través del pasillo y hacia el baño.
-Hermione- preguntó Ron en cuanto su hermana lo empujó dentro del baño y abrió el grifo del pequeño lavamanos-. Él realmente no… quiero decir que… él no estaba… - tartamudeó-. Ah, Ginny. Para que eso duele- gritó agarrando el brazo de su hermana y empujando el papel higiénico húmedo que estaba usando para limpiar la sangre de su labio.
-¿ABUSÓ DE TI? – bramó Harry completamente enfurecido-. Voy a…
-No- contestó Hermione rápidamente-. Bueno, según lo mires.
-¿QUÉ?- gritaron Harry y Ron al unísono. Obviamente tenían lo mismo en mente, pues sin haberse mirado el uno al otro, ambos se giraron y trataron de abrirse paso entre las chicas para salir al pasillo y arrastrar a Malfoy fuera de cualquier compartimiento en que estuviese escondido.
-¡QUIETOS!- gritó Hermione, empujando a Ron de vuelta al baño-. ¡AHORA! – añadió agarrando a Harry por el brazo para evitar que fuera a por Malfoy él solo-. No pasó nada.
-Pero acabas de decir… - empezó a decir Ron.
-Espera- interrumpió Ginny-. Si no lo viste… si no lo pillaste en el preciso momento- le preguntó a su hermano totalmente confundida por la situación-, entonces por qué…
-Porque ese baboso la había acorralado y se estaba burlando de ella por lo que pasó con lo mortífagos- contestó-. Si hubiese sabido que te había puesto la mano encima… voy a matar a ese….
-Ron, cuida tu lenguaje- le regañó Hermione-. Hay niños de primer año en el tren. Y él no… no estaba… la desgarré yo mientras peleabas.
-¿Desgarraste qué?- preguntó Harry, empezando a sospechar.
-Su camisa- suspiró Ron poniéndose rojo como un tomate mientras lo decía-. Seguro que lo hiciste tú misma- preguntó mirando a Hermione seriamente-. Malfoy no… - continuó sin prestar ninguna atención a los otros dos que seguían allí de pie.
-No- contestó con un brillo en los ojos.
-Él no…
-No.
-¿Segura?- le preguntó mirándola enfadado-. Me lo puedes decir si lo hizo. No lo mataré, lo juro, sólo haré que lamente el día en que nació.
-No- insistió Hermione-. Él… bueno… de acuerdo… - vaciló ella-. Él vino por detrás y me pellizcó, pero… eso fue antes de saber quién era yo- añadió-. Estaba tan sorprendido como yo cuando me giré. Parecía disgustado por haberme tocado y empezó a soltar los habituales insultos que usa conmigo- admitió-, un poco más venenosos quizás.
-Estaba explicando cuánto le habría gustado que los mortífagos te hubiesen matado cuando llegué- gruñó Ron enfadado.
-Ya bueno, como si fuese la primera vez que se lo oímos decir- murmuró Harry para sí mismo.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Hermione dándose cuenta que era la única a la que le sorprendía la noticia y que Ginny miraba a Harry boquiabierta de asombre. Ron, por su parte miraba al suelo y evitaba mirarla a la cara.
-Ya sabes, cuando tomamos la…- empezó a explicarle Harry, pero vaciló. Por un segundo le echó un vistazo a Ginny, incómodo, y luego continuó-. Fue en nuestro segundo año- dijo esperando que Hermione se imaginase de lo que estaba hablando- cuando tuvimos nuestra charla privada con él.
-¿Cuándo qué?- preguntó Ginny mirando las caras de todos para terminar mirando a Harry de nuevo-. ¿Cuándo tuviste una charla privada sobre… oh…- dijo en voz baja mientras comprendía poco a poco-. Ese es el motivo por que estaban haciendo aquella poción multijugos- preguntó inseguro-. Pensaron que él era el heredero de Slytherin.
-¿Les dijo que esperaba que yo fuese la siguiente víctima?- les preguntó Hermione muy tranquila.
-No, dijo que esperaba que fueses la primera en morir- gruñó Ron.
-¿Y nunca me lo dijiste?
-Tenías bastantes preocupaciones siendo un gato en aquel momento.
-Ron- exclamó Ginny, dándole una parlada a su hermano.
-No quisimos preocuparte- dijo Harry incómodo-, además, ya sabes como es Malfoy, mucho hablar y poco hacer.
-Um, hum- murmuraba Hermione pensativa-. Bueno, será mejor que volvamos al vagón de prefectos antes de que empiecen la reunión sin nosotros- dijo Hermione cambiando a propósito de tema.
-Te buscaremos apenas termines- le dijo Ron a Harry mientras Ginny le empujaba fuera del baño y hacia el pasillo.
-Sí, de acuerdo- suspiró Harry, viéndoles marcharse juntos. Parece que este año nos quedamos solos Neville y yo, pensó dándose la vuelta y arrastrándose de vuelta a su vagón.
(1): (NdT: Extracto de Animales fantásticos y dónde encontrarlos deJ.K. Rowling)
Kneazl:
El
Kneazle es originario del Reino unido, aunque ahora se exporta al
mundo entero. Es una criatura pequeña parecida al gato, tiene un
pelaje moteado (jaspeado o a lunares), y sus orejas y cola son como
las del león. El kneazle es inteligente e independiente y puede
llegar a ser agresivo; aunque si se encariña con un mago o una
bruja, es una excelente mascota. El kneazle tiene una misteriosa
capacidad para detectar personas sospechosas o desagradables; además,
sus dueños pueden confiar en que, si alguna vez se pierdes, el
kneazle los guiará de vuelva a casa con total seguridad. Tienen
hasta un máximo de ocho crías por parto y pueden cruzarse con
gatos.
Hace falta una licencia para tenerlos (como ocurre con los crups
y los fwoopers).
Las apariencias de los kneazles es lo bastante anormal para despertar
la curiosidad de los muggles (AF).
Crookshanks,
el gato de Hermione, es una mezcla entre Kneazle y gato, según J.K.
Rowling; Pero no se sabe si Hermione tiene licencia para ello (PA).
