Ok, aquí va el segundo capitulo, yo creo que lo notaran pero aun así quiero explicar que no, no es un chiste. Sigo con las presentaciones, saluden a mis protagonistas masculinos.

Disclaim: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen y no gano plata por escribir esto. Pero, lo admito, es divertido.

Nos leemos al final.

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II. Desear volver (II)

(Cereales, oh cereales)

Si la vida fuera corta y llena de felicidad de seguro no lo sería tanto como lo bajo y gordo que era Peter Pettigrew. Durante el verano se había puesto incluso más gordo y eso lo hacía ver incluso más bajo.

Peter tenía la autoestima del tamaño de un dedal. No era muy inteligente, no era muy querido, era bastante introvertido, no era lindo, ni alto y la cara que antes era casi tierna y de niño ahora estaba plagada de espinillas.

Ese año no se volvería a ver con sus amigos, los únicos que lo habían aceptado, ese año iba a Dumstran, era tan injusto, pero su padre había pensado que era lo mejor y su madre no sabía opinar. En cierto modo Peter era como ella, no tenía el valor suficiente para decir lo que pensaba y eso, entre otras razones, era el por que su padre había decidido mandarlo allá.

Se sintió con hambre, por lo que decidió bajar y pedirle a su madre cena.

(Como si la vida fuera ser hijo único)

Sirius Black se encontraba en su habitación mirando su pared mientras reía internamente. Su madre le acababa de pedir que no fuera a una fiesta que daban mañana los Dalton. Debía admitir que era la primera vez que su madre le pedía no ir y estaba sorprendido, pero al mismo tiempo aliviado. Era feliz ahí en su habitación, ya no le importaba ser parte de su familia.

Por mucho tiempo, Sirius se sintió mal por ser la oveja negra e intento por todos sus medios que lo aceptaran así, siendo diferente de su familia. Pero luego no solo aceptó que nadie pareciera feliz de que el fuera parte de la familia si no que agradeció el nulo interés que todos empezaron a desarrollar por el.

Se sentó en su cama y escuchó las risas que venían de abajo,"mis padres y mi hermano han de estar cenando y conversando de lo maravillosa que es la vida sin mi allí" Tomó una decisión, reunió la ropa que se encontraba en el suelo y la puso toda sin orden alguno en el baúl que se encontraba en la esquina de su habitación. Luego lo arrastro escaleras abajo, a nadie le importaría su ausencia, por lo que no se despidió.

Salio de la puerta y se perdió caminando por la calle de Grimmauld place. Levantó su varita y de la nada se materializo un bus rojo de dos pisos.

(¿Quien dijo que no hay que tenerle miedo a la oscuridad?)

Remus Lupin escribía una carta, después de cada palabra se tomaba un tiempo para medir sus palabras, luego seguía escribiendo. ¿Estaba loco? No, aunque sus amigos seguramente dirían lo contrario. Sonrió ante el recuerdo de sus amigos, aunque luego la sonrisa se fue.

Hace una semana que no veía a sus amigos. Desde Luna llena. Todos se habían ido a quedar a dormir a su casa. O esa era la excusa, en verdad había ido a acampar al bosque cercano a su casa.

Remus volvió sus ojos color miel a la carta. Había terminado de escribirla y no sabía como firmar, no, no quería firmar. De hecho, no la iba a entregar. Sus amigos habrían tenido razón: estaba loco si pensó, siquiera por un momento, que le entregaría esa carta a....

Bueno, llevaba demasiado tiempo enamorado de ella. Pero no pensaba hacer nada al respecto, no podía. Él era un hombre lobo, y los hombres lobos no tenían derecho a ser felices, o al menos eso decía su padre. Tiró la carta al baúl que se encontraba abierto al lado de su escritorio.

Escucho un ruido en la ventana, la abrió y tuvo que hacerse a un lado, justo a tiempo para que una piedra no le golpeara la cabeza. Miró hacia abajo y vio a un chico alto de pelo negro y ojos grises, Sirius Black le sonreía con inocencia.

(El amor no es igual a felicidad)

James Potter miraba el techo, escucho como una ramita se rompía fuera de habitación y se sentó bruscamente en su cama. No era nada. Volvió a acostarse. Había estado así toda la tarde.

A veces cuando pensaba en Lily solo hacía eso, pensar en Lily, solo eso y nada más. Pero eso era algo que trataba de dejar de hacer. No quería pensar más en Lily. Llevaba años enamorado de ella y ¿Para qué? Nunca lo amaría de vuelta, ni siquiera aceptaba una cita con él, y no era que el no se lo hubiera pedido, lo había hecho doscientas treinta y dos veces, y esa misma cantidad de veces había recibido un no.

Tenía decido no pensar en Lily, pero entonces pensaba en cosas tontas, o en nada. A veces a sus amigos les gustaba señalar que lo único que había en su mente era Lily. Pero no era verdad, tenía el quidditch, tenía amigos, tenía una lista de personas del sexo femenino que habían salido con el, y tenía otra de las que faltaban, se tenía a si mismo, tenía a su familia... en fin.

Había estado todo el verano pensando en cualquier otra cosa pero no en Lily, y ya no encontraba en que pensar.

Escuchó otra ramita romperse, volvió a sentarse en la cama. Debía dejar de hacer eso. Se puso los lentes que se encontraban en la mesita de noche sobre los ojos cafés, sin ellos no veía nada. Camino hasta la puerta, alguien había deslizado un papel por la rendija de la puerta, era una invitación a la fiesta de los Dalton. "Va a estar Megan la amiga de Lily" Pensó, suspiró y se llevo ambas manos a la cabeza tirando de su pelo azabache, desordenado ya de por si solo.

- No acabo de hacer lo que pienso que hice - Dijo en voz alta con los ojos cerrados en horror.

- Si, lo hiciste - Le respondió su conciencia.

- ¡Ugh! Lily sal de mi cabeza

- ¿Lily? No, no. Sirius - Respondió la misma voz que él había pensado era su conciencia. James dejó caer sus manos y vio perplejo como Sirius le sonreía desde el otro lado de la habitación. Entrando por la ventana y reprobando a Sirius con la mirada se encontraba Remus.

- ¿Qué hacen aquí? - Preguntó James. Todavía no muy feliz al respecto.

- Me raptaron, a mi también me gustaría saber - Respondió Lupin.

- Pensamos que te gustaría un poco de compañía - Respondió Sirius echándose sobre la cama de James como si fuera la suya, tomando una revista, ojeándola y leyendo algo que le pareció interesante - ¿Tienes algo para comer? Estoy muerto de hambre - James y Remus lo miraban como si no lo creyeran y entonces Sirius sintió que debía defenderse - ¿Qué?

- No puedo creerlo, sabes leer - Respondió James y se rió de su amigo, salio de la habitación en busca de comida.

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Ahí están tres de mis protagonistas masculinos, los otros dos los conocerán dentro de dos capítulos.

Si lo piensan no será en tanto. Mis capítulos son cortos, no más de cuatro hojas. Y con mucho tiempo libre.

OreoO