Sin más preámbulos.
Disclaim: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen y no gano plata por escribir esto. Pero, lo admito, es divertido.
Nos leemos al final.
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V. Sorpresas
(En el diccionario español "sorpresa" y "respuesta" están tan cerca en definición como "nosotros" de "Júpiter")
Las cinco chicas abrieron los ojos. Se encontraban en su antigua habitación, solo que estaba más ¿grande? Con algunas cajas, con una mesita de vidrio, sillones, muchos cojines, muebles, todo estaba muy desordenado.
- ¿Y esas puertas? - Preguntó Danielle girando la cabeza cómo si pudiera descubrir que eran de esa forma. Lily, Sam y Cat se voltearon a ver a que se refería Danielle y, sin pensarlo dos veces, corrieron a abrirlas.
- Una tina gigante - Grito Lily; Danielle corrió a verla.
- Es parecida a la que se encuentra en el baño de prefectos - Explicó Meg
- Otro baño - Dijo Cat quien asomaba en la otra puerta, sonaba algo decepcionada aunque el baño en si era grandioso.
- ¡UN CENTRO COMERCIAL! – grito Sam cantarina y todas corrieron a la puerta. Entraron y se encontraron con una habitación clasificada por color. Poleras, polerones, pantalones, faldas, zapatos, zapatillas todas clasificadas: verde limón, celeste, morado, rosado y blanco. Era mucho más de lo que habían comprado en el mall. En las esquinas habían retocadores con sombreros, lentes, anillos, aros, pulseras y maquillaje. Alrededor en las murallas habían espejos y cinco probadores. - ¿Cómo lo conseguiste? - Preguntó Sam emocionada, corriendo hacia el lado verde y viendo las poleras.
- Hablé con el director, le dije que éramos el curso más numeroso, que nos encontrábamos en hacinamiento y le pregunté si podía agrandar nuestra habitación y… aceptó – Explicó Meg una hora más tarde, se encontraban sentadas en el suelo de su habitación abrazando cojines.
- Creo que es hora de hablar – Dijo Danielle. Megan levantó la mano.
- Creo que debemos descartar por importancia, es tarde y mañana hay cosas que hacer. Yo, personalmente creo que lo mío no tiene importancia y puede esperar.
- Me parece justo – Dijo Dani, nadie sabía cuando había tomado el liderazgo de la reunión pero nadie lo cuestionaba – Yo no tengo nada relevante que contar. Por lo tanto eso nos deja Cat, Sam y Lily. ¿Esta bien el orden? – Todas asintieron. Sabían que Cat siempre era la más vulnerable, la más quebradiza, no dudaban que ella fuera la primera y Lily no tenía ganas de hablar.
- Mis padres se divorciaron – Todas instintivamente se acercaron un poco a Cat cuyos ojos se llenaron de lágrimas y empezó a hablar más lentamente – Mi madre dice que no puedo volver a mi padre, no sé si seguiré viviendo en esa casa, mi mamá no tiene suficiente ingreso monetario. Ni si quiera sé si puedo volver a Hogwarts el año que viene. Y no entiendo por qué se separaron, pero mi madre tiene cara de pánico cada vez que piensa en él. – Dani se sentó al lado de ella y la abrazó. Estas reuniones eran para escuchar y apoyar, saber que hay alguien para ti, no realmente para opinar de los problemas de sus hermanas, a menos que ellas pidieran su opinión. Sam se levantó y fue hasta su baúl.
- Lo mío también es raro, este de aquí es su regalo de los DIR. No quiero que los enciendan todavía y tampoco quiero que se emocionen por ellos. – Sam pasó uno por uno los extraños objetos no más grandes que una caja de cigarrillos – Hay una extraña historia detrás de ellos – Sam contó la historia de cómo escuchó a su padre hablar con ésta extraña mujer, de cómo él después le aconsejó que no le dijera a nadie más que a sus amigas sobre los objetos, y de cómo venían "tiempos difíciles". Sam era fuerte, más fuerte que cualquiera de ellas emocionalmente, por eso les había conmocionado tanto verla llorar en el tren, era la primera vez que la veían llorar en tres años, la vida la había hecho fuerte. Perder una madre, no tener hermanos, un padre despreocupado, a nadie le resultaba extraño que después de tanto ella necesitara escapar del mundo de la realidad y escribir historias donde siempre habían finales felices.
- Tenemos que tomar una decisión – Les hizo notar Danielle, todas se habían quedado calladas después del relato de Sam – ¿Los vamos a usar o no?
- Creo que si el padre de Sam pensó que debíamos tenerlos en tiempos difíciles es por que serán de ayuda y por que, sin lugar a dudas, serán codiciados no podemos contarles a nadie – Dijo Cat, siempre sacando las conclusiones antes que nadie. Todas asintieron.
- Entonces les tendré que ensañar a usarlo – A estas altura de la conversación Lily se sintió aliviada de que se hallan olvidado de su problema, incluso ella lo empezaba a olvidar – Se llama Nafio - dijo y tomó el suyo (verde) del suelo. Ahora todas estaban en un círculo, cada una con su nafio al frente – Lo tomas, dices nafio y se prende, ahora servirá para cualquier cosa que tu quieras que haga. – Todas miraron sin entender - ¿Dani tienes aros puestos? – Danielle asintió – Prende tu nafio, ahora piensa en que necesitas comunicarte con migo, piensa que necesitas escuchar lo que pienso, y piensa en conectar ese sentimiento a los aros. Es bastante difícil al principio, pero con práctica uno lo logra.
- Te escucho – Dijo Dani incrédula, las demás los prendieron, intentaron hacer lo mismo, solo les tomó un poco más tiempo que a Danielle.
- La próxima vez que necesites escucharme será mucho más fácil, el nafio buscará inmediatamente los aros. Pero son como las varitas, al principio solo funcionan si están en contacto con el dueño, nadie más podrá prenderlos. Pero tu no podrás escuchar mis pensamientos si es que una de las dos no tiene el nafio con sigo.
-¿Para que es la pantalla? – preguntó Lily, ahora todas estaban totalmente concentradas en el tema de los nafios.
- Se me ocurrieron dos posibles cosas que podemos necesitar con pantallas, una es si necesitara ver lo que tú ves y otra es que necesitara saber donde estás. Mira – Sam le mostró la pantalla y como ahora representaba un mapa del colegio, un punto rojo señalaba a Lily. – pero si tu dejaras el nafio podría saber donde estás
- Será mejor que vallamos a dormir, es tarde – dijo Lily, mostrándoles el nafio donde aparecía un reloj digital marcando las una. Todas asintieron – Creo que deberíamos mostrarnos todas aquellas nuevas utilidades que encontramos en el nafio, por si a caso, ¿no? – Se escuchó un si unanime, se metieron cada una en su cama y apagaron las luces
Los sollozos en medio de la noche despertaron a Megan, se sentó en la cama y observo la habitación. El ambiente estaba tranquilo, podía escuchar la serena y acompasada respiración de sus amigas. Se calmó y contribuyó los sollozos a sus sueños, pero ahí estaban de nuevo. Meg se levantó, registró las camas y encontró a Lily llorando. Se sentó en la cama cerró las cortinas, hizo un hechizo silenciador, y abrazó a Lily.
- Lily, amor ¿Qué pasa? - Pregunto luego de un rato de estar abrazadas. Lily negó con la cabeza forzó una sonrisa y respondió.
- Estoy bien, no te preocupes - Pero gruesas lágrimas no dejaban de caer por sus ojos.
- No, Lily, no estás bien. Cuéntame.
- Bueno…Antes de venir… Un mes atrás mi papá… - Dijo Lily entre sollozos, respiró y la miro esperando que ella terminara la oración para no obligarla a decirlo, pero como no sucedió respondió – Desapareció y no lo encuentran - Fue tan solo un susurro, pero el significado de las palabras fue lo que la lastimo, había asimilado la extraña desaparición, pero no la posibilidad de que estuviera muerto. Meg, quien no esperaba eso, se paralizo, luego de un rato reaccionó y abrazo a una llorosa Lily que tenía enterrada la cara en sus manos - El día en que me mandaste la carta, mi mamá había hecho un segundo reconocimiento de cuerpo, pero no era - Dijo ella sorbiendo, pero un poco más calmada. Meg no sabía que decir por lo que solo la abrazó.
- ¿Por qué no nos dijiste? - Preguntó Meg cuando Lily lloraba ya más despacio - Te hubiéramos apoyado.
- No, Meg. Por favor, nadie mas debe saberlo, solo tu - suplicó Lily con los ojos acuosos y la cara mojada - Se preocuparían de más – Meg no podía decirle que no en ese estado.
- Vamos, hazme un espacio, no dejaré que duermas sola - Dijo Meg después de un tiempo, cuando el sueño ya les ganaba.
A la mañana siguiente Lily se vio despertada por saltos en su cama. Danielle se encontraba sobre su cama saltando y cantando "¡despierten!" Lily se hizo la dormida, al igual que el resto de sus amigas que seguían dormidas, pero Danielle tomó otra táctica, abrió todas las cortinas y destapó a todas sus amigas. Lily se desperezó, pero Sam no intentó siquiera levantarse y se limitó a taparse la cara con su almohada.
- Al fin - Exclamó Danielle al ver el progreso logrado. Ella ya estaba vestida, al igual que Meg quien en estos minutos salía de su guarda ropa, Cat se paseó con una toalla rosa del baño al vestidor. - Si no se apresuran no llegaremos a desayunar
Lily fue la primera en dirigirse al baño, después fue Sam. Sam era siempre la que más demoraba en vestirse y bañarse, siempre elegía la ropa más atrevida para que más chicos la mirasen, pues era ella y Meg las que más les interesaban los chicos, la diferencia era que Meg duraba más en las relaciones cuando Sam nunca tenía nada formal.
Llegaron al gran salón abarrotado de gente. Se sentaron al final de la mesa de Griffindor, como solían hacerlo, ahí se encontraba Andrew hablando de Quidditch con los merodeadores, le desearon buenos días y empezaron a comer.
Las lechuzas entraron al gran comedor y una lechuza marrón le pasó a Lily una fajo de cartas que esta no vio y entrego a Meg, puesto que de seguro eran la que su mamá le mandaba y Meg quería para su colección.
- Hoy podríamos ir a Hogsmeade - Propuso Lily.
- Pero yo quiero saber lo que queda en las cajas – Dijo Sam
- Yo voy a la biblioteca - Respondió Cat inocente
- Yo no puedo, tengo que ver a Regulus - Respondió Megan, ya se había hecho la idea de ella y Regulus juntos.
- ¿a quién? – Preguntó Andrew extrañado y como siempre tomando su papel de hermano mayor protector.
- ¿Qué pasa con mi hermano? - Preguntó una voz masculina que se encontraba 5 puestos más allá de Meg. Era Sirius quien se había levantado y ahora estaba parado a pocos centímetros de Megan.
- ¿Qué pasa Black? ¿Escuchando conversaciones privadas? - Preguntó Sam quien no le tenía ninguna simpatía Sirius, aunque nadie estaba muy seguro a que se debía esa aversión.
- ¿Qué pasa con mi hermano Dalton? - Pregunto calmadamente Sirius forzando una sonrisa que aunque fue forzada aún así era encantadora.
- Querrás decir que pasa con mi prometido - Respondió Meg diciendo la palabra prometido como si fuera una idea adorable y perfecta. Estaba molesta por que Sirius la había llamado por su apellido. Todos se quedaron pasmados – Eso era lo que quería decir ayer, lo que podía esperar – explicó Meg a sus amigas, y pidiéndoles perdón con la mirada se retiró de la mesa para ir al otro lado del salón. Donde los estandartes era verde con plateado, y donde se sentaban todos los pertenecientes a la casa de Slytherine.
- Lily, yo te acompaño a Hogsmeade - Dijo Danielle, tratando de romper la tensión del momento, el guapo merodeador seguía congelado parado cerca de donde se encontraban. De a poco se fue vaciando el comedor. Sam y Lily se dirigieron a su habitación. Sirius reaccionó y se fue a sentar muy callado al lado de los otros merodeadores que eran, aparte de nuestros protagonistas, los únicos que se encontraban en la mesa de los Gryffies. Al poco rato James y Sirius dejaron la mesa y Remus se acercó a Andrew y Danielle, que seguían hablando tranquilamente.
- Chico miel a las tres – Dijo Andrew con una sonrisa para Daniel, aunque ella ignoró el significado escondido detrás de esa sonrisa.
- Hola Thomson – Dijo Remus.
- Hola Remus, ¿cuantas veces te he dicho que me llames Dani? - Dijo ella sonriendo.
- Creo que voy a buscar a Mathew y a Kevin – Dijo Andrew y fue a la mesa de Ravenclaw.
- Oí que Dumbledore va a imponer que este año hayan parejas para sentarse todo el año escolar - Dijo Remus
- Siempre me he preguntado si Dumbledore esta cuerdo, creo que eso responde la pregunta - exclamo Dani – No lo digo por mi, me llevo bien con todos los de mi generación, pero ¿te imaginas a Sirius sentado con Meg?¿o con Sam? Serían insoportables.
- O james con Lily – Dani se volteo para verlo mejor, si a Lily no le gustaría con James, pero Remus lo había dicho en el sentido de que James no soportaría a Lily.
- Dani, ahí estás, te he estado buscando por todas partes, los carruajes están por salir y tenemos que ir a Hogsmeade ¿lo olvidas? - Lily llegó gritando, haciendo que Dani no terminara de entender lo que Remus había querido decir - Lo siento Remus, te la robo - Remus vio a las chicas alejarse y suspiró.
(¿Cuál es el problema de tratar de ser feliz? Quesea lo que intentes no funcionará)
Megan volvía sonriente a su habitación, había quedado en ir con Regulus a Hogsmeade. Y volvía a buscar su nafio que se le había quedado. No había nadie ahí, se dirigió a su mesita de noche y busco el aparatito morado. Una vez lo encontró, guardó las cartas que Lily le había pasado. Tenía tiempo para abrir una, leerla y bajar a buscar a su novio. Abrió el sobre de forma apresurada y sacó el contenido.
Un pedazo de papel. Extrañada por la presencia del papel (ellas siempre escribían en pergamino) tomo la carta y la examinó, no eran muchas palabras y no era la letra de sus amigas. La leyó y luego, cuando ya era demaciado tarde, pensó que hubiera sido mejor no haberla leído - No, no puede ser - Arrugó el papel y se lo guardó en uno de sus bolsillos. Salió de la habitación rápidamente, sin darse cuenta que había dejado caer el nafio. Corrió escaleras abajo y chocó con chico muy guapo de pelo negro largo y ojos grises que la observaban. Sin esperar un perdón, sin reconocer al chico, siguió corriendo llorosa hacía el único lugar en donde se sentiría a salvo. Tenía que pensar.
(Hay gente que no sabe creer en hadas)
Había mucho ruido en el local abarrotado de estudiantes de sexto y sétimo año de Hogwarts, Lily y Dani buscaron, pero todas las mesas se encontraban ocupadas. Un chico las llamó de una de las mesas y ellas se dirigieron allá. Habían estado dos horas recorriendo el pueblito y ahora descansaban un poco en la taberna "las Tres Escobas".
- Mis niñas ¿Qué hacen por acá? - Preguntó Andrew inocente, en la mesa se encontraba Remus y Mathew tomando una cerveza de mantequilla y conversando animadamente. La verdad era que habían esperado dos horas a que las chicas aparecieran por allá.
- Dios, se me ha olvidado comprar algo - Exclamó Lily - No, no Dani, tú quédate, Andrew y Mathew me pueden ayudar ¿verdad? - En realidad Danielle no se había ofrecido a acompañarla pero Lily recitaba algo que se había aprendido de memoria.
(Flash back)
Después de desayunar Lily no se había dirigido a la habitación, si no al tercer piso, donde había quedado con Mathew y Andrew. Se sentó detrás de una estatua, escondida y esperó.
- Te digo que estás loco - Dijo la voz de Sirius, quien pasaba por ese pasillo - No me gusta Dalton ¿Me puedes decir que hacemos acá?
- No cambies el tema, si vieras con la cara que te quedaste.
- Mira James, para demostrarte que no me importa hoy voy a salir con - Lily no pudo escuchar más, puesto que los dos alumnos ya doblaban por la esquina de pasillo en donde se encontraba oculta.
Ya había pasado un rato cuando llegaron Mathew y Andrew.
- Hola linda, una chica como tú no debería estar en el suelo - Saludo Andrew, aciendo como que no era él y ella no era ella. L ofreció la mano para ayudarle a levantarse, Lily la acepto - Hemos dejado a Dani con Remus, así que no te preocupes, no sabrá de tu ausencia.
- No lo entiendo, pensé que no te gustaba que saliéramos con chicos que pueden lastimarnos y la dejaste con un merodeador - Se extraño Lily.
- Por favor, algo entre Dani y Remus - Dijo Andrew casi riendo.
- Dani no es fea - La defendió Mathew.
- Vamos al grano, necesito su ayuda... Pueden esperarme en Las tres escobas y conseguirme una distracción para Dani, tengo que comprarles un regalo a las chicas - Dijo Lily ligeramente molesta: claro que su amiga era linda, pero ella también y Mathew no la había mencionado y sabía que era un acto completamente infantil, pero no lo podía evitar.
- Seguro Lupín nos da una ayudadita - Dijo Mathew, parecía convencido en probar que Remus y Dani podían salir juntos. Lily sonrió ante la idea, pero Andrew parecía ligeramente molesto.
(Fin flash back)
- Yo me siento algo mal, pero vallan ustedes, yo volveré al castillo - Dijo Andrew haciendo de repente como que estaba enfermo, y si es que no hubiera sido tan repentino el cambio todos hubieran creído la actuación.
- Está... está bien - Dijo Lily algo perpleja, eso no era parte del plan - ven Mathew, vamos a comprar... eso. - Así los tres amigos salieron de la taberna y se separaron. Lily conducía a Mathew por entre las tiendas. Tenían que salir de la calle principal para encontrar lo que ella quería.
- ¿Qué buscas? - Preguntó él después de un rato desorientado, por todas las vueltas que Lily buscando una tienda específica.
- Eso - Delante de ellos de encontraba una de techo lila y paredes azules, bastante estridente y fácil de encontrar. Entraron y sonó una campanita, adentró estaba lleno de jaulas, ruidos de animales, burbujas, pociones, ingredientes... Una señora salió de la nada asustándolos.
- En que puedo ayudarles - La señora era muy extraña, incluso para ser bruja. Llevaba una túnica lila y azul, tenía una banda en el pelo de los mismos colores, su pelo negro y rizado se acercaba a las cosas producto de la estática, sus ojos de un azul extravagante eran tapados con unos lentes triangulares extremadamente grandes y de sus orejas colgaban tres argollas con un fruto cada uno.
- Busco una mascota - Respondió Lily tranquila, conocía demasiado a esa mujer como para que le resultase extraña.
- A Lily, eres tú. ¿Qué tipo de mascota? - Pregunto la señora con una voz suave y soñadora.
- Algo lindo, limpio, que no sea peligroso ni muy ruidoso, que sea activo pero no molestoso, que no sea sádico, que sea protector pero que no acose...
- Lily, la mascota perfecta no existe - La interrumpió Mathew.
- Todavía - Dijo la mujer agrandando sus ojos y dando la impresión de que se había ofendido he iba a saltar en cualquier minuto, sin embargo al instante volvió de inmediato a la mujer tranquila que había demostrado ser antes - Prosigue, linda
- Algo no muy grande, peludito, apretujable... Impresióname ¿si? - Dijo Lily - Luego me dices cuanto te debo - ¿Vuelvo en media hora?
- Sí.
Salieron de la tienda y se dirigieron a la pequeña placita donde se sentaron en las raíces de un árbol a conversar.
Catherine salía tranquilamente de la biblioteca con un peso terrible en la mochila, llena de libros, y en las manos otro montón. Camino por el pasillo y doblo a la derecha. Empezó a subir las escaleras con dificultad. La escalera por la donde iba empezó a cambiar y mientras ella subía dos Slytherine bajaban por la misma.
- Mira a quién hemos encontrado, Snape - Decía un chico alto, rubio platinado que arrastraba las palabras. - Modrow - Snape, un chico alto y de pelo grasiento palideció.
- Malfoy - Dijo Cat con cara de asco desafiante, pero la verdad es que tenía miedo, dos chicos mucho más fuertes que ella y ella con peso extra, sin varita. Malfoy sacó su varita con rapidez y apuntó al cuello de Cat. Iba a pronunciar un hechizo cuando un rayo rozó a Cat y le dio de lleno en la cara a Malfoy, éste cayó y una vez en el suelo empezó a contraerse y de la nada vomitó una babosa. Snape levantó a Malfoy y salieron tan rápido como habían llegado.
- ¿Estás bien? - era Sam
- Sí, gracias, no me había traído la varita - Cat sonrió aliviada.
- Ven, yo te llevo algunos - Dijo Sam y aliviano el montón de libros que Cat tenía en las manos. Subieron las escaleras y ya estaban llegando a su piso cuando escucharon unos gritos.
- ¡¿Qué le hiciste?! - Decía una voz masculina. Fueron en esa dirección y se encontraron a Sirius Black levantando por el cuello de la camisa a su hermano. Éste era más bajo y se veía que era menor, tampoco tenía este aire de superioridad que Sirius siempre traía con él.
Apoyado en la pared contraria se encontraba James.
- ¡Black! - Gritó Cat y ambos hermanos se voltearon a ver - No tu Regulus. Black, Suelta al novio de mí amiga.
- Primero pregúntale a éste que le hizo a Meg - Dijo Sirius entre dientes a un palmo de la cara de su hermano.
- ¿De que hablas? - Preguntó Cat preocupada.
- Yo no la he visto del desayuno, en serio - Respondió Regulus.
- La vi bajando de la torre Gryffindor hace una hora llorando - Explicó Sirius soltando un segundo a su hermano, un segundo en el cual una Sam furiosa empezó a zarandear a Regulus. - ¡¿Qué le hiciste a mi amiga?! – Gritaba. Cat se acercó a James, éste tenía el ceño fruncido.
- ¿Qué hacemos? - Preguntó Cat - ¿Los separamos?
- Necesitamos buscarla y necesitamos a más gente - Dictó James.
Cat cerró los ojos y se concentró en Dani.
- ¿Cómo es que tú estás aquí? - Preguntó Danielle tomando un sorbo de su cerveza de mantequilla - ¿Por qué no estás con tus amigos?
- James estaba discutiendo con Sirius y yo ahí no tenía mucho que hacer.
"¡Dani! Meg desapareció" Danielle se levantó de pronto de su silla con la mirada fija.
- ¿Thomson? ¿Danielle? - Preguntó Remus preocupado por la palidez de ella.
- Tenemos que irnos - Dijo ella, dejando unas monedas en la mesa, tomando la mano de él y empezando a correr.
- ¡Chicos! ¡Chicos! - Cat chifló tratando de que las Sam y Sirius dejaran a Regulus en paz - ¿Regulus cuando fue la ultima vez que la viste?
- Después del desayuno quedamos en que iríamos a Hogsmeade, pero ella nunca llegó - Respondió éste algo mareado y cuando Sam dejó de zarandearlo Regulus calló de bruces.
- Dani viene para acá - Dijo Cat.
- Empecemos a buscar - Ordenó James - Sam busca a Andrew o a Evans, talvez está con uno de ellos. Cat ve donde Meg suele ir. Yo iré al comedor, al vestíbulo y a la sala común. – Empezó James líder por naturaleza, se volteó a ver a sus tropas - ¿Alguien me puede decir donde está Regulus y Sirius?
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Ook lo admito, use muchos fragmentos intactos del ff del año pasado. Aun no lo releo, ahora voy a desayunar. Asíque cualquier error, háganmelo saber.
Ahora los capítulos están más largos.
OreoO
