Disclaim: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen y no gano plata por escribir esto. Pero, lo admito, es divertido.

Nos leemos al final.

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VII. Cambios

(Hay cosas que siempre se quedan igual, pero como las cosas siempre tienen que estar cambiando, las cosas que no cambian son un cambio dentro de los patrones de vida)

Meg despertó en la mañana muy temprano, se duchó sin despertar a sus amigas, y salió de la habitación, se dirigía al despacho del director, el día anterior había tomado una decisión, Regulus le había ayudado. Era increíble el poco tiempo que se conocían y lo mucho que ella confiaba en él. Aunque sabía que él no haría nada para lastimarla. Principalmente por que confiaba en que su matrimonio funcionaría algún día, por que la necesitaba mucho más de lo que ella lo necesitaba a el para hacer feliz a su familia. Él solo vivía para hacer feliz a su familia. Meg cerró la puerta al salir lo más despacio que pudo.

Cat fue la siguiente en despertar. Miró el reloj, aún faltaban una hora y media para el desayuno. Decidió salir a trotar, amaba trotar. Buscó un buzo y una polera vieja, se vistió. Se bañaría cuando volviera. De repente recordó que James también salía a trotar, talvez lo encontraría. Era increíble, pero los merodeadores nunca le habían llamado la atención como personas, sin embargo, ahora incluso sentía que podían ser amigos. Se puso sus zapatillas para correr y salió de la pieza, juntando la puerta pero no cerrando, por miedo a despertar a alguien.

Sam despertó con su maravillosa habilidad de despertar justo a la hora que deseaba. Se desperezó y fue a la ducha, cerrando la puerta del baño sin mucha consideración. Lily y Danielle se despertaron sobresaltadas. Se dijeron buenos días y se fueron a sentar alrededor de la mesita.

- Y… ¿Qué crees? – Preguntó Danielle. Normalmente cuando ella hacía esas preguntas eran sobre algo específico y uno tenía que divagar sobre todo lo que creía hasta que diera en el clavo.

- Me parece que podemos ser amigos – Respondió Lily, no muy segura de que preguntaba Dani y que respondía.

- Sí, sería bueno que dejaras de lado tus rencores hacia James…

- Me refería al resto de ellos – Dijo Lily un poco molesta, no estaba segura de que podría aceptar a Jam… a Potter como su amigo – Potter siempre ha tenido algo con o contra mi.

- ¿Qué quieres decir con "contra"? – Preguntó Dani, frunciendo el ceño, concentrándose en sus pensamientos y recuerdos.

- Ya no me mira, y ya no me habla, ya no me pide que salgamos, nada… - Dijo Lily, como si en realidad hablara consigo misma, no con Dani.

Sam salió del baño y Lily fue la siguiente en ir. Danielle se quedó sola en la habitación cantando una canción de cuna.

(¿Celos yo? No, curiosidad masoquista)

James bajaba las escaleras de su habitación con ropa para correr. Era el primero en estar levantado, era demasiado temprano para Remus y muy, muy temprano para Andrew y Sirius. Peter usualmente era el ultimo en levantarse, de seguro aun lo era, solo que en Durmstrang.

Llegó a los jardines y empezó a trotar, su mente divagaba en diferentes temas, sin elegir uno específico en que pensar. Hasta que recordó una conversación que había tenido con sus amigos el día en que habían llegado.

(Flash Back)

- Ella se dio cuenta, James – dijo Remus cuando llegó a la habitación, luego de mostrarle a los niños de cursos menores como llegar a la sala común de Gryffindor.

- ¿Notar qué? ¿Quién? – Respondió Sirius, obviamente mucho más interesado que James por la conversación.

- Lily – James miró a Remus, por un segundo él pudo observar el viejo brillo en los ojos castaños de James, ese que solía tener cuando escuchaba o pensaba en la pelirroja. Pero se desvaneció, ahora era solo un fantasma de lo que solía ser – Notó que ya no la miras.

- Talvez está aliviada – Dijo James, y dejó de mirar a su amigo y no volvió a hablar."

(Fin flash back)

James no estaba aliviado, era una tortura para el. Antes amar a Lily y saber que nunca iba a ser de él era doloroso. Ahora, saber que Lily nunca iba a ser de él, amarla, e intentar apagar esos sentimientos era su infierno personal en vida.

Verla sonreír con sus amigas, verla morderse el labio cuando no estaba segura de algo, jugar con su pelo cuando estaba nerviosa, fruncir el ceño cuando alguien hacia algo incorrecto; eso era lo único que James necesitaba para vivir. Ahora lo estaba matando, el día anterior haberla visto con Mathew, con Sirius, haberla visto triste... por que James se había pasado años descifrando lo que Lily sentía y el sabía que ella estaba triste.

Siguió trotando, más adelante reconoció a alguien trotando por los jardines. Era Mathew. James se apresuró y lo alcanzó en poco, Mathew trotaba más lento. James lo saludó con la mano.

Hola – Dijo Mathew.

Trotaron alrededor del lago, James no era de las personas que le gustara hablar y trotar al mismo tiempo, sin embargo tenía curiosidad y su mente no se callaría hasta que saciara su hambre por respuestas.

- ¿Qué piensas de las Gryffies de 6to? – Preguntó James, tratando de introducirse al tema que le interesaba de forma sutil.

- Son lindas, simpáticas. ¿Por? – Mathew parecía incomodo por la pregunta.

- ¿Te gusta alguna? - ¿Era una pregunta muy personal para alguien que conocía de tan solo un día? A James no le importó pero Mathew parecía estar pensando la respuesta – Evans, ¿talvez? – Por fin habían llegado al tema que James quería discutir.

- Podría gustarme – Respondió sinceramente Mathew, no era la respuesta que James quería oír, aunque no estaba muy seguro de si prefería el "sí" o el "no", solo sabía que "talvez" no era la respuesta que quería oír.

- ¿Podría? Vamos, Lily es linda, es preciosa, es simpática, inteligente, cariñosa, risueña - ¿Se estaba yendo por las ramas? Se castigó mentalmente por ello.

- ¿La estas vendiendo James? – Mathew rió y dejó de correr - ¿Qué si me gustara Lily?

- Nada, solo creo que es demasiado buena para ti – James se sintió atacado, era de esperarse que atacara de vuelta. El también paró y fulminó a Mathew con la mirada – Me he pasado años protegiéndola de todo estúpido que se creía suficientemente bueno para ella – Mathew no parecía sorprendido por lo que James acababa de decir, ya sabía que estaba tras de Lily.

- Talvez deberías dejarla decidir sola a quien dejar entrar y a quien no – Dijo Mathew, dando unos pasos y quedando a unos palmos de James, quien lo miraba desafiante - Yo confiaría su criterio, después de todo, a ti te dejó fuera – James apretó los puños y hubiera golpeado a Mathew en la cara si no hubiera sido por que fueron interrumpidos.

- Hola chicos ¿Están trotando? – Era Cat estaba a tan solo dos metros de ellos, sabía que estaban por pelear, no sabía sobre que discutían, pero pensó que talvez si sabían que no estaban solos pararían.

- No, yo ya terminé – Dijo James y dejó a Cat con Mathew solos.

(Las ideas brillantes vienen de gente brillante)

Meg había ido al despacho del director, sin embargo el aún no se encontraba ahí. Decidió desayunar y después volver. Entró al gran comedor y fue a la mesa de los Slytherin donde Regulus estaba desayunando solo y leyendo el profeta.

- Hola Reg – Dijo ella sentándose y besándolo en la mejilla – ¿Qué haces despierto tan temprano?

- Hoy vas donde el director por lo de tu amiga ¿no? Pensé en darte ánimos – Dijo él sonriendo, habían tantas cosas tiernas en él. Meg se sorprendía que alguien a quien lo obligaban a casarse aún viera cosas bellas en el mundo e hiciera cosas lindas y simples.

Comieron y luego caminaron tomados de la mano hasta una gárgola, ella dijo la contraseña, se despidieron con un beso y Meg empezó a acender las escaleras, sola, sintiendo un vacío en su mano donde antes había estado la de Regulus. Meg llegó a una puerta, tocó y una voz, desde adentro, le indicó que entrara.

- Ah, señorita Dalton, es usted. ¿Espero no venga a hablarme de la fiesta de bienvenida…? – Meg no había organizado nada aún.

- No, profesor, vengo a hablarle de una tema delicado – El profesor Dumbledore le hizo señas para que se sentaran y así lo hizo Megan – Es sobre Lily Evans, me ha llegado una carta suya por equivocación, la he leído y… traía muy malas noticias. No sé como decírselas – El profesor no parecía entender, por lo que Meg sacó la carta susodicha y se la mostró al director – Lily no puede leer ésta carta, la destruiría – El director leyó, le devolvió la carta y pensó por unos momentos.

- La señorita Evans no puede leer esta carta – Meg negó – Tampoco le puede decir usted, no es su responsabilidad…- Meg negó de nuevo – Creo que lo mejor será decirle después de la fiesta de bienvenida, pensaré en algo – Dijo Dumbledore y le hizo señas a Meg para que se fuera. Meg sonrío, Dumbledore debía ser el único director en el mundo que de verdad se preocupaba por cada uno de sus alumnos.

Meg estaba más aliviada cuando dejó el despacho del director, como si Dumbledore ahora cargara parte del peso. Regulus estaba esperándola, empezaba a querer a Regulus, era una buena señal.

(Talvez cambiar fue un error)

James entró en su habitación y dio un portazo. Remus quien se estaba poniendo zapatos sentado en su cama se paró de golpe, Sirius se asomó del baño con la camisa aun sin abrochar y Andrew se sentó en la cama, ya estaba completamente vestido.

- Maldito Mathew – Grito James, ira a flor de piel. De lo único que se arrepentía de esa oración era no saber su apellido.

- ¿Qué te hizo Collins? – Preguntó Remus, volviendo a la tarea de los zapatos. James agradeció mentalmente a Remus por el apellido.

- Estar tras Lily – Respondió James. Y empezó a rebuscar en su baúl por una broma especialmente pesada que le haría a Collins. Sus compañeros de habitación empezaron a protestar pero James no estaba de ánimos para tratar con protestas, todos salieron de la habitación ahuyentados por el mal humor de James.

(Hay cambios para mejor, hay cambios para peor, y hay cambios por el puro placer de cambiar)

Lily se había demorado mucho en vestir, tanto que Danielle ya estaba lista y esperando cuando ella salió del vestidor. Sam, quien también se encontraba en la habitación, sonrió al verla. Lily se había puesto un poco de maquillaje y estaba usando tacos, cosa que no solía hacer, también se había dejado el pelo secar y lo llevaba ondulado, como era naturalmente, no liso como siempre se empeñaba en usar.

Bajaron a la sala común, Andrew estaba ahí con Remus y Sirius, parecían desconcertados - Lily, te ves preciosa – Dijo Andrew besándola en la mejilla y luego besando a Sam y Dani. Era una costumbre entre ellos darse los buenos días de esa forma. Danielle también les dio un beso en la mejilla a Remus y a Sirius, pero Sam y Lily ni lo consideraron.

- ¿Por qué se veían tan preocupados hace un minuto atrás? – Preguntó Danielle divertida, mirando a Lily. Remus tuvo la sensación de que, una vez más, Dani sabía lo que pasaba. Algún día le preguntaría como lo hacía.

- Por nada – Respondió Sirius y bajaron a desayunar.

El comedor estaba lleno cuando llegaron, se sentaron al fondo de la mesa de los Gryffies, como solían hacer, y empezaron a comer. Al rato después llegó Megan con una sonrisa de oreja a oreja, era un cambo muy positivo para como había estado el otro día. Sus amigas la miraron pensando en el bien que Regulus hacía en la vida de Meg, aunque ellas aún estaban algo preocupadas por la desaparición de Meg el día anterior no querían preguntar, Meg contaría cuando estuviera lista para contar.

Rato después, cuando casi estaban terminando de desayunar, llego James. Su humor había cambiado notoriamente, parecía tener un plan entre manos. Sus amigos lo miraron con desconfianza, sobretodo Andrew, quien era más amigo de Mathew que los otros.

James faltó a su propósito solo un minuto, mirando a Lily. Se veía bonita, pero no se veía como ella - ¿Te pusiste maquillaje? - Preguntó James casual, mientras comía apresuradamente dos tostadas. Era la primera vez que James le hablaba directamente a Lily desde que se habían visto. Ella asintió y la conversación murió ahí.

Su primera clase era transformaciones. Cuando llegaron ahí, la profesora McGonagall los asignó a sus compañeros permanentes de bancos. Sirius y Dani, Remus y Andrew, Meg y Cat; James y Sam, y como eran impares Lily se sentaba sola o si es que el otro grupo era impar, le tocaba con esa persona. No tenían que sentarse siempre juntos, pero tenían que hacer todos los trabajos juntos.

- Las parejas se han asignado por las clases que han elegido, la razón por la usted, señorita Evans, está sola es por la cantidad de clases a la que se ha inscrito - Lily se sonrojó - Pero en caso de que halla un trabajo en grupos, usted será asignada con la pareja que el profesor estime conveniente. Éste es un año en que se dan muchos trabajos, así que acostúmbrense a trabajar con sus compañeros. No se cambian.

Durante el primer día ya les habían asignado dos trabajos, los cuales tenían dos semanas para entregar. En el de transformaciones Lily trabajaría con Sirius y Danielle, en el de Historia de la magia, Lily trabajaba con James y Sam. El último sería una tortura, Sam era muy floja e irresponsable y sabía que James era muy inteligente pero que nunca se esforzaba mucho por trabajar, en resumen ese trabajo sería todo para Lily.

No era para lo único que faltaban dos semanas. El baile de bienvenida se venía encima y las chicas todavía no tenían pareja, tal y como Meg había dicho, éste año invitaban las mujeres. Los merodeadores ya habían tenido varias propuestas, las cuales hasta ahora habían rechazado. Meg se encontraba en un estado de estrés increíble, todos tuvieron que sacrificar sus tardes para ayudarle a organizar la fiesta, aunque de vez en cuando ciertas personas desaparecían, como James que planeaba algo para Mathew, o Danielle que se iba quien sabía donde, a veces incluso la propia Meg se escapaba para ir a ver a Regulus y dejaba a sus amigos trabajando. Cosa que a ellos no les importaba tanto, trabajar sin una Meg preocupada, estresada y mandona era mucho más fácil que con ella ahí.

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Sé que no termina de ninguna forma interesante éste capitulo. Pero necesito hacer que el tiempo avance. Sino se me terminaran la trama y todavía no estarán en Halloween.