¡¡Soy oficialmente FELIZ!! Una amiga llegó de Canadá, llevo 6 meses sin verla :D, Uso los pantalones mágicos (unos pantalones que comparto con mis amigos, si, muy robo de "the sistehood of the travelling pants") y... y 2 personas leen mi fic! xD Yo sé, soy una perdedora con mucho tiempo libre. Pero ahora soy una perdedora con mucho tiempo libre y dos personas leyendo mi fic :D.

jeje. Nos leemos al final.

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XII. Problemas

(Hay cosas que no vienen con manual de uso)

James y Sirius habían aparecido en la enfermería a esto de las dos de la mañana, Dani se fue con la excusa de que tenía sueño y ellos se quedaron solos hablando de los problemas que habían ocurrido en las últimas veinticuatro horas.

- ¿Cómo está Lily? - Preguntó Remus. James hizo gesto de que no sabía.

- Es difícil decir, no quiere hablar del tema - Respondió James - No debería ser yo quien le ayude a superar la pena. Ella preferiría que cualquier otra persona lo hiciera y yo intento olvidarla. - Sus amigos lo miraron entre preocupación y risa. No les gustaba reírse de James pero el decía que quería olvidar a Lily, todos sabían que no era verdad y que no era posible.

No supieron cuando, pero después de un rato hablando se quedaron dormidos. Cuando Remus despertó hacía un calor infernal en la enfermería, trató de seguir durmiendo pero había demasiada luz en la habitación, se obligó a abrir los ojos. Pestañó un par de veces hasta que descubrió que no estaba soñando, el techo estaba prendido en llamas.

Remus sintió pánico y lo primero en que pensó fue en sus amigos. James dormía placidamente en la cama de al lado y Sirius había caído inconsciente al suelo. Remus se sentó en la cama, iba a colocar los pies en el suelo cuando algo le rozó. El suelo estaba cubierto de lazos que se movían.

- ¡James! ¡Sirius! - Dijo Remus y en el momento que ellos despertaron los lazos y el fuego se juntaron en un punto, creando la figura de un hombre con armadura y un arco en las manos. El fantasma de fuego tomó una actitud desafiante parecida a la que la silueta de agua había tomado hace unos días, pero esta vez Remus no se atrevió a desafiarlo. El fantasma apuntaba a James con una flecha.

- ¿Quién eres? - Preguntó Remus, calmadamente. El hombre lo miró pero no respondió, se transformó en un animal de cuatro patas y traspasó la puerta. James suspiró aliviado de estar vivo.

- ¿Creen que son fantasmas? - Preguntó James. Remus y Sirius negaron con la cabeza. - ¿Creen que aparezcan a más personas que a nosotros? - Preguntó de nuevo James. Nadie respondió, nadie sabía la respuesta. James estaba nervioso acaso ese ser ¿podría haberlo matado si lo atravesaba con la flecha?

Pensaron un tiempo en el tema, pero luego se olvidaron y volvieron a hablar de cómo resolver sus problemas. Era domingo y a Remus lo dieron de alta. Fueron a desayunar temprano esperando ver a las chicas de sexto, pero la única que se encontraba ahí era Danielle, quien estaba apoyada en la mesa con la cara oculta entre sus brazos.

- ¿Dani? - Preguntó Sirius, Dani dio un respingo, levantó la cara, bostezó y se estiró. Tenía los ojos hinchados y ojeras notoriamente marcadas - Wo, Dani te ves...

- ¿Terrible? No he ido a dormir - Los merodeadores se miraron entre si con preocupación.

- Pero ayer dijiste que estabas cansada y te ibas a dormir - Apuntó Remus, sentándose al lado de Danielle, James y Sirius se sentaron al frente.

- No puedo estar cerca de mis amigas, el ambiente alrededor es tan... abrumador. Empiezo a temblar y... no puedo tener un ataque.... no me queda medicina - Respondió Dani revolviendo su plato con el tenedor. Dani no solía decir que le molestaba, que odiaba o que quería, se limitaba a la necesidad y sentimientos de los demás pero ésta vez estaba demasiado cansada como para ocultar lo que le pasaba.

(Ocultarte de tus problemas es el camino fácil)

Cat fue la primera en despertar en la habitación, se vistió rápidamente y salió a correr, se esforzaría por correr. Correr era una de esas cosas que Cat necesitaba cuando e4staba triste o cuando tenía un problema. Era moverse, buscar una solución o alejarse del problema, pero alfil y al cabo era hacer algo.

Se sentía tan inútil. El día anterior Meg y Dani no habían llegado a dormir, no tenía ni idea de donde podrían estar. Lily no habló con nadie cuando llegó, solo se metió en la cama temprano y cerró los doseles de la cama. Sam llegó tarde, Cat nunca supo a que hora solo sabía que ahora estaba en su cama.

Cat dejó el nafio entre las sabanas, era primera vez que se separaba de él, pero sabía que sus amigas no lo usarían, por lo que no tenía sentido usarlo ella. Salió por la puerta y empezó a correr escaleras abajo apenas cerró la puerta.

Sam se despertó un poco más tarde de lo que quería, su organismo estaba fallando y ¿Cómo no fallar cuando todo a rededor iba mal? Se levantó rápido y buscó entre sus pertenencias el cuaderno en el que estaba escribiendo. Necesitaba escribir, necesitaba saber que todo se podía resolver, que todo podía ser mejor en su mundo de fantasías.

Sam dejó su nafio en su mesita de noche y salió por la puerta camino a los jardines, en busca de ese árbol en el que alguna vez todos se sentaron a divertirse, a jugar en el lago. Ese día se veía tan lejano ahora.

Lily escuchó como la puerta se cerraba después de que Sam salía de la habitación. Estaba despierta hace un rato, pero quería estar sola, no quería que le preguntaran nada y no quería saber nada de nadie.

Lily se levantó y cerró la puerta con llave, cerró las cortinas de toda la pieza y se fue a acostar. Sus sabanas estaban mojadas con lágrimas pero no le importó, volvió a tratar de dormir, a soñar con los recuerdos de su padre o con nada en específico. Lo único que lamentaba es que quería helado y nadie le traería nada de comer si es que la puerta estaba cerrada.

Cuando Meg despertó estaba en una habitación que no era la suya, entonces recordó como había llegado allá. Esa era la sala de los menesteres, era una habitación que se encontraba escondida en el séptimo piso y que se transformaba en lo que uno necesitara. Ella necesitaba donde dormir y por eso la habitación tenía una cama.

Megan también recordaba por que estaba ahí, no soportaría ver a Lily a la cara y de seguro Lily no la necesitaría alrededor, no después de haberle ocultado lo de su padre.

Meg pensó en dormir, en correr, en dibujar, en pegarse contra una pared. Pero todo le parecía mal, no le parecía correcto. Acababa de meter a todas sus amigas en problemas y tenía que arreglarlos, era su culpa, ella era esa entupida mariposa que batías sus alas y creaba un huracán. No, Regulus era esa mariposa, la creadora del caos, en la fiesta, el y sus susurros y sus historias de Romeo y Julieta.

- ¡Topy! - llamó Meg y su elfa doméstica se materializó de la nada - ¿Topy? ¿Me harías un favor? - La elfa estaba preocupada, de seguro era por las lágrimas que adornaban la mejilla de Meg, Topy asintió - ¿Puedes aparecer en mi pieza y traerme ropa limpia? También necesito papel y lápiz.

Meg estaba decidida, iba a arreglar lo que pudiera, como ella pensaba que se podía arreglar. Topy llegó unos minutos después, trayendo: ropa, desodorante, colonía, papeles, lápices y comida; todo en un bolsito.

Una puerta se materializó en la habitación y Meg supo que era un baño. Topy esperó paciente mientras ella se bañaba, vestía y escribía cuatro cartas que Topy debía entregar, la primera era para James, la segunda era para Regulus, la tercera para sus padres y la cuarta para Cat.

(Alguien es mejor que nadie)

Cat estaba llegando al límite del colegio cuando escuchó que alguien la llamaba. No quería parar de correr por lo que se dio vuelta y siguió corriendo hacia atrás, era Mathew quien llamaba, corriendo tratando de alcanzarla, lo que era difícil por que ella no quería ser alcanzada ese día. Cat se esforzó tanto por correr más rápido que no se fijo en el suelo y tropezo, un horrible sonido provino de su pie.

- ¿Estás bien? – Preguntó Mathew llegando al lado de Cat que tenía los ojos llorosos. Ella había estado corriendo de Mathew y aún así el se preocupaba por ella. Cat no lloraba por el dolor de su pie si no por que, al igual que Mathew, la habían alcanzado y ella no sabía que hacer – Cat, no llores – Ahora Mathew estaba sentado en el suelo junto a Cat enjugandole las lágrimas con las manos. Cat se sintió tonta y le dieron más ganas de llorar.

- Lo siento Mathew. Creo que soy una mala persona.

- No, Cat. Deberías dejar a la gente entrar más seguido ¿Sabes? No todo el mundo quiere lastimarte. Hay gente que quiere ayudar, yo quiero ayudar – Dijo Mathew y Cat sintió su mirada sobre ella, aunque ella solo observaba el suelo. Ella pensaba en que diría o que pasaría a continuación, pero en verdad no tenía idea.

Hubo un fuerte "¡Plaf!" y Topy, la elfa doméstica de Meg, se materializó al instante.

- Señorita Cat, de mi ama – Dijo Topy, entregándole a Cat un sobre y desapareciendo al instante. Cat la leyó:

"Querida Catherine:

Es mi deber, como destructora de hogares oficial, informarte del estado de tu círculo de amigas. El primer punto que he de discutir es tu y Sam, no, me rectifico, no lo discutiré, tu sabrás que hacer al respecto, por que sé que una vez sepas lo que está pasando harás lo correcto.

La verdad es complicada, no podemos correr de ella, tarde o temprano tendrás que enfrentar el hecho de que tu mejor amigo está saliendo con una de tus mejores amigas ¡Es su vida! Y ¿Quiénes somos nosotros para impedir su felicidad? Te lo dice alguien que sabe lo que es que se le impida ser feliz, a mi me comprometieron con el imbécil de Regulus, pero eso es otra historia. ¿Por qué no dejas que Sam y Andrew sean felices?

Sí, Regulus es un imbécil ¿puedes creer que le conté algo que era confidencial, de suma importancia y va y se lo cuenta a sus amigos las serpientes? Y no se trata de cualquier secreto, se trata de Lily. Su padre murió.

Sé lo que vas a penas ¿Por qué no te lo dije antes? No quería que cargaras con ese peso, en cambio ¿Qué me importa que peso cargue Regulus? Por otro lado, sé que he sido egoísta y lo siento, en serio lo siento, eso es algo que tú y yo tenemos que aprender a controlar. Yo solo quería que funcionara, que yo y Regulus funcionáramos como pareja.

Lily ya se enteró de su padre, ahora ha de estar llorando en la habitación, asi que espero que hagas las paces con Sam y vallan a consolarla, por que solo sé que ella no me quiere ahí.

Besos

Megan"

Cat no buscaría a Sam, no podía pedirle perdón, tenía una mejor idea.

(Quieren matarme)

James estaba viendo a Dani dormir encima de la mesa del comedor. Sirius y Remus los habían dejado hace poco con la escusa de ir a buscar algo para despertar a Dani, pero en verdad James sabía que habían ido a decirles a las demás chicas la situación de Danielle. Esa situación estaba tardando mucho tiempo, de hecho había tardado tanto que James ya no se molestaba en fingir que comía desayuno.

- ¿Dani? – Preguntó James y ella se demoró un poco en reaccionar y levantar la cabeza – Te puedo prestar nuestra habitación si quieres, podrías dormir un rato ahí. Peter no está este año y su cama sigue en nuestra habitación – Dani asintió, pero James supo que no había entendido ni una palabra que el había dicho por lo que la levantó de la banca y la arrastró fuera del comedor.

Llevar a Danielle a su pieza fue algo mucho más fácil de lo que él había predecido, era mucho más liviana de lo que aparentaba ser. Su altura apenas influía, puesto que era mucho más delgada que el promedio de una chica de su estatura.

James acababa de abrir la puerta de su habitación cuando se escucho un fuerte "¡Plaf!" y Topy apareció en una de las camas.

- De mi ama, Megan – Dijo la elfa, dejando la carta encima de la mesita de noche de James y desapareciendo al instante. James dejó a Danielle en la antigua cama de Peter y luego leyó la carta.

"James:

Llegó el momento, sí, ya sabes. Llegó ESE momento en la vida en donde tienes que probarles a las amigas de tu enamorada que eres lo suficientemente bueno para ella. Llévale a Lily helado y trátala bien, talvez considere ayudarte a conquistarla. Aunque ahora que lo pienso, si le llevas helado de seguro ya serás el amor de su vida así que no necesitarás mucha ayuda.

¿Fuera de broma? James por favor ayuda a Lily, sé que la estás evitando, sé que ya no la miras como antes pero ella necesita a alguien y no me quiere a mí. ¿Por favor? Te devolveré el favor algún día, lo juro.

Besos

Megan"

James lo pensó un minuto, pero después de todo… no tenía nada más que hacer.

(Tratar no siempre es suficiente)

Regulus miraba la carta que tenía frente de él sorprendido. No podía creer lo que decía. Megan Dalton estaba terminando con el, estaba rompiendo su compromiso por tiempo indefinido. ¿Cómo podía él, Regulus, dejar que algo así pasara? No encontraba la respuesta, la verdad era que no sentía haber dicho que Evans era una sangre sucia, era la verdad, solo sentía que Megan hubiera escuchado.

Por dos semanas el, de verdad, había intentado quererla y había encontrado grandes rasgos en ella, ella aún no lo decepcionaba, pero él…. El ya la había decepcionado y ya no quería saber más de él.

"Regulus:

No quiero hablar con tigo, no quiero verte, no quiero que me pidas perdón. Quiero olvidar que alguna vez compartimos un momento y, más importante aún, quiero deshacer nuestro compromiso. Informé a mis padres al respecto, ellos les informaran a tus padres.

A veces intentar no es suficiente.

Megan Dalton, nunca Megan Black, nunca más Julieta"

Regulus no podía dejar que algo así pasara. ¿Qué pensarían sus padres? Su madre lo amenazaría con desheredarlo como siempre hacía con su hermano Sirius, aunque para él sería la primera vez. ¿Podría soportar tal decepción? No, todavía no debía pensar en eso, debía pensar en una forma de arreglar todo.

Megan había escrito una carta formal a sus padres informándoles de su decisión acerca del compromiso, por lo tanto el tendría que pedirle tiempo a los señores Dalton. Sí, el debía rectificarse, el debía humillarse enfrente de los Dalton para evitar la humillación frente a los Blacks, frente a su sangre, frente al mundo mágico.

La decisión estaba tomada, escribiría inmediatamente a los padres de Megan.

(A veces la decisión cae ante tu puerta)

James tocó de nuevo la puerta pero no hubo respuesta del interior. La puerta estaba cerrada con llave y no importaba cuanto la forzara ésta no abría.

- Lily, sé que estás ahí, ábreme la puerta – Dijo James con voz decisiva.

- No – Respondió Lily, su voz ahogada con lágrimas.

- Tengo helado – Dijo James, y se oyó enseguida un chasquido que indicaba que la puerta estaba abierta, Lily entre abrió la puerta para cerciorarse de que solo fuera James y no estuviera ninguna de sus amigas ahí, en específico, que Meg no estuviera ahí.

Lily se hizo a un lado y James entró a la habitación, luego ella volvió a cerrar la puerta con llave y un encantamiento. James observó el cuarto, estaba hecho un desastre, con las cortinas cerradas y las camas deshechas y un gran desorden en cada uno de los baúles. A Lily pareció no importarle mucho la presencia de James, se limitó a quitarle el helado y volver a su cama deshecha.

- Lily, esto no es saludable para ti – Dijo James, pero ella no dio señales de haber escuchado. James se resignó, se sentó al lado de ella en su cama y robó del helado de chocolate que Lily comía. Se quedaron así, sin hablar por un rato, hasta que helado se terminó.

- Gracias – Dijo Lily, James notó que era una de las primeras palabras que decía en horas.

- ¿Por que no… te bañas, te vistes linda y te saco un rato de aquí? – Preguntó James

- No – Respondió Lily al instante, sin considerarlo. Eso le sonaba a tener una cita y ella no aceptaría nunca a una cita con Potter. James se demoró en entender por que ella había rechazado la oferta.

- Me refiero ir a los jardines y no es una cita, es por tu salud mental – Explicó el. Ella pareció considerarlo un segundo, luego se dirigió al baño y se demoró un rato ahí. Antes de que Lily saliera del baño alguien golpeó la puerta, James abrió y Cat intentó ingresar a la habitación, tenía helado de chocolate en su mano.

- Gracias – Dijo James tomando el helado de chocolate – Tengo todo bajo control – Dijo cerrando la puerta y viendo fugazmente como la cara de Cat pasaba de preocupación a indignación.

James no estaba seguro de por que había hecho eso, Lily talvez estaría mejor en compañía de Cat. Por otro lado Lily no quería hablar con nadie y James era la única persona que estaría feliz de estar con ella aunque no le hablara y no ofenderse cuando lo insultara.

Suspiró, estaba demasiado enamorado de Lily y eso no podía ser bueno para su salud mental. Era casi masoquista ayudar a Lily, pero al mismo tiempo era un sufrimiento que pagaría más tarde, por ahora sería feliz de poder consolar a Lily.

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Lo sé, estuve días escribiendo éste capítulo. Fue principalmente por que no tenía inspiración. Recuperé mi vida ¿Qué esperan? Mis amigos volvieron de las vacaciones.

No se preocupen, ahora voy a escribir un poco más de noche con el notebook de mi madre. Mañana no podré escribir por que tengo clases de arte y luego una junta, por lo escribiré el capitulo que sigue hoy y lo subo mañana en algún rato libre : )

OreoO

PD: Meche! Te adoro! Por fíiiiiin liste mi fic :D ¡!!

Jejeje :D ahí está el capítulo que sigue, solo por que tu lo pediste XP