Mensajes de la autora: Que decirles… simplemente, que la apariencia de los Kagamine en un fanfic, siempre levanta la audiencia, no es por ser mala ni nada, es que es verdad. Agradezco por todos sus RW y sin más que decir, les dejo un mensaje al final.

Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, los créditos van a sus respectivos dueños.

Haku POV:

¿La hija del mal? ¿Le di consuelo a la hija del mal? ¿La hija del mal me agrado? No puede ser… esto no puede estar pasando, mis pensamientos se enredan… pero… ella fue quién me quito a Miku… ¿Podría vengarla? No… no sería capaz de hacer tal cosa, además… si también me pongo a pensar, ella sufrió al igual que yo porque… ¿Ella se enamoró del novio de Miku? ¿Entonces Miku se enamoró del que fue asesinado en vez de la hija del mal? Esto… es tan confuso…

-H-haku, voy a la playa a pesar de que este anocheciendo, tu vuelve a la cabaña –Rin salió de la cabaña y trato de ignorarme con la mirada, aunque yo ya sabía de su llanto-

-No lo haré… te acompaño.

Ambas fuimos juntas a la playa, pero, al llegar, ella se fue a la costa, cerca de las olas. Yo, a diferencia de ella, me quede en unas rocas que había a unos metros de ella. Pensando que iba a hacer… en verdad, las ganas de vengar a Miku venían una y otra vez, pero, yo no sería capaz de matar a nadie… porque soy muy débil ante todo… No iba a dejar que la hija del mal se saliera con la suya está vez… ¿O lo haría?

GENERAL POV:

Allí estaba la rubia, tranquila, en la costa de la playa, cuando de la nada se le ocurrió sacarse sus zapatos, dejarlos a un lado y meterse solo hasta las rodillas (mientras que la albina seguía en sus pensamientos, ignorándola).

Rin, ya sumergida en el mar, abrazaba la botella que contenía el deseó que había escrito su hermano mientras miraba al cielo con algo de alegría. Observo la botella durante unos segundos, y luego, con un poco de su fuerza, la arrojo en el mar, observando cómo está se la llevaba las olas. Es simple decir que ella nunca creía en eso de "Arroja la botella al mar, y es posible que tu deseo de realice" pero, desde el fondo de su corazón, era lo que más deseaba en ese momento.

Ya sin la botella, Rin salía del agua lentamente, mientras observó que la albina estaba con la mirada baja, y sosteniendo su canasta. Ignoro eso y volvió a voltear al mar, escuchando los sonidos de las olas, como el viento las hacia mover. Eso, la hizo sumergirse entre sus pensamientos, y recordar las épocas en que ella cometió un grave error, pero ya era demasiado tarde, comenzaba a darse cuenta de que no te das cuenta de lo que tienes, hasta que lo pierdes. Ella siempre fue egoísta con su hermano y a veces, bueno, casi siempre lo molestaba, pero él siempre estaba ahí para ella, dispuesto a ayudarla y a que alcance su felicidad, sea como sea. Cuando aprendió esto, ya era demasiado tarde. La misma tarde que la chica con la armadura de rojo con su espada en alto dijo; "Y ahora, nos liberaremos de todos tus pecados". Rin sabía que esa tonta guerrera no se iba a despedir de su máxima enemiga sin decir una frase ganadora, entonces, aprovecho ese momento, como pudo, se metió entre las personas que observan como la supuesta "Hija del mal iba a ser ejecutada", llego hasta cerca de donde estaba, e hizo lo que a su hermano más le hacía feliz; como pudo, seco sus lágrimas, y le sonrió, haciendo que su hermano, disfrazado de ella, disfrutara de la cálida, pero hermosa sonrisa de su hermana antes de su muerte. Al escuchar funcionar el sonido de la guillotina, la sonrisa de Rin permaneció por un segundo y sus lágrimas volvieron, se fue corriendo, evitando a todas las personas, y fue a parar al bosque, donde conoció a Haku.

Rin, ya fuera de sus pensamientos, esperaba que lo de la botella funcionara, ya que, ahora, que su hermano no está junto a ella, es cuando lo está necesitando más, -le dejaré mi última esperanza al mar- Pensaba.

Haku, mientras tanto, estaba sacando el típico cuchillo que usaba para cortas frutas, preparándolo para otra cosa… acabar con la hija del mal. Estaba dispuesta a hacerlo, esta vez, sin enredos, ni preocupaciones. Mientras Rin observaba el cielo nocturno estrellado, Haku se iba acercando a ella despacio y sigilosamente, para no ser notada. A Rin le encantaba mirar las estrellas de noche, a pesar de que no se le notaba, sabía mucho de constelaciones y demás, y, aunque a ella le pareciera tonto, también esperaba que las estrellas guíen a esa botella, y por lo menos, puedan realizar el deseo.

La albina, aún más cerca, dio un pequeño paso atrás, asustada, al ver que Rin suspiro y se sentó en el suelo, llorando, de nuevo. La rubia, tapaba sus ojos y derramaba sus lágrimas al igual que el día que asesinaron a su hermano, ignorando por completo a la albina. Cuando de repente, sintió que alguien la abrazaba por detrás, del susto que tenía, no se movió, tampoco correspondió a ese abrazo, solo se quedó con sus ojos llorosos, sentía que la persona que la estaba abrazando, era su hermano, pero no podía entenderlo, aun así, ella sabía que era el, su olor, su manera de abrazar, lo hacía cada vez aun más fuerte, para que no se sintiera sola ni desprotegida ante el mundo;

-Rin, si vuelvo a renacer, me gustaría ser tu hermano otra vez.

Al decir eso, su hermano la iba soltando, pero Rin reacciono de una vez por todas, fue volteándose y corrió hacía su hermano, le extendió su mano, pero el solo iba alejándose más y más, hasta ya no estar.

La albina por otro lado, ya había guardado su cuchillo, ya que, ella vio toda la escena. Le dio algo de rencor, ya que ella nunca tuvo un hermano o un familiar. Lo único que tuvo fue a Miku, y ella sabía cómo se sentía Rin al respecto, aunque fue la que asesino a su ser más querido, nadie merece la muerte, ni si quiera ella. Fue por su cesta, Rin fue por sus zapatos, y ambas fueron directo a la cabaña.

Notas de la autora: Les aseguro que Dell aparecerá en el próximo capitulo. Espero que les haya gustado el capítulo, suerte.