Shoot 8° HIBIKI HYOGA.
LUGAR: NAMIMORI, JAPÓ, SALA DE PREFECTOS (OFICINA DE HIBIKI HYOGA).
HORA: 7:45 A.M.
Recostado en un sofá suave y confortable se encontraba acostado meditando Hibiki Hyoga, un muchacho de tez pálida, ojos afilados y oscuros, cabello de ébano arreglado con un deje de pereza, jefe de prefectos de Namichugako, un tipo que a sus 14 años, es responsable y cumplido ante su labor, en cierta forma hermoso… pero eso no era por lo que era conocido.
Hibiki es mal encarado, agresivo, frio y calculador, si alguien se atrevía a interponerse en su camino o a quebrantar alguna de sus reglas en su territorio…bueno pues… les da duro hasta partirlos (N.A. no se me ocurrió nada mejor para su frase personal OwOu).
ORDEN y DISCIPLINA, esas eran las cosas que más le gustaba a Hibiki… bueno, y que no lo molesten mientras duerme, pero últimamente todo su orden, disciplina y sus siestas se estaban viendo amenazadas por la ultima persona que el pudo pensar que le daría problemas, SAWADA "DAME" SORA.
Hibiki conocía muy bien a la susodicha, pues era la peor alumna de toda la institución, era tonta y despistada, sus aptitudes físicas e intelectuales estaban por debajo de debajo de la media, era simplemente lo que uno podía catalogar puramente como…DAME.
Por eso jamás se le pudo haber ocurrido que alguien como ella, o mejor dicho, precisamente ella, fuera la que, después de haber sido castigada por el un día que llego tarde (N.A. lease primer capitulo), comenzaría la ola de incidentes que han perturbado el orden y la disciplina en SU escuela, SU TERRITORIO.
Hibiki abrió los ojos y de un tirón tomo asiento, se levanto y camino en dirección de la ventana
- Le daré hasta partirla. – dijo por lo bajo.
- Onceava ¿Esta bien? – pregunto Hanabi.
- Sora-chan estas muy pálida. – señalo Kurumi.
- ¿Te enfermaste? – pregunto Ryota.
- Sora… - llamo Yamada.
Sora se petrifico en su lugar.
Un fuerte escalofrío recorrió todas y cada una de sus células, su rostro estaba pintado entre azul, verde y blanco, y debido al fuerte escalofrío había tirado sus cosas
- Al-algo me dice que-que hoy será un día muy largo. – contesto con dificultad – Voy a morir. – pensó con horror.
Reborn sonrio desde su escondite.
LUGAR: NAMIMORI, JAPÓ DE LA FAMILIA SAWADA
HORA: 7:55 A.M.
Mientras Kyoko barría y juntaba el polvo en pequeños montones, Haru pasaba la aspiradora sobre de estos y Lamb y Chao-Lin pasaban con trapos húmedos para limpiar los restos de polvo que quedaban, todos ayudaban en la limpieza.
- Hahi! Limpiar si que es revitalizante ¿Verdad Kyoko-chan? – pregunto Haru limpiando su sudor.
- Si, es muy revitalizante Haru-chan. – contesto con una sonrisa.
- Lamb y Chao-Lin encontraron algo Kyoko-nona. – aviso la pequeña ovejita, que jalando de la falda de Kyoko se hizo notar.
- ¿Qué es Lamb-chan? –
Kyoko se coloco a la altura de la niña y recibió un pedazo de algo que parecía ser papel.
- Hahi! ¿Qué es eso Kyoko-chan? – pregunto curiosa Haru acercándose a su amiga.
- Es una foto familiar. – contesto con una sonrisa nostálgica la primera dama de la mafia.
LUGAR: NAMICHU
HORA: 12:05 P.M.
Era la hora del almuerzo y Sora, Hanabi, Yamada, Ryota y Kurumi se encontraban en su lugar habitual para ingerir sus alimentos, la azotea.
- ¿Qué te paso hace rato Sora-chan? – pregunto Kurumi.
- Si, de repente se detuvo y comenzó a temblar onceava. – comento Hanabi.
- Nos diste un susto EXTREMO. – añadió Ryota.
- Creí que te daría un paro cardiaco o un ataque de nervios. – señalo Yamada.
Sora no sabia que contestar, solo sabia que un frio tremendo la calo hasta lo más profundo de su ser.
- No fue nada espero. – dijo y pensó la desdichada protagonista.
PUM!
De repente la comida del bento de Sora exploto llenando su cara de arroz y las diferentes cosas que había en el
- ¡Onceava! –
- ¡Sora! –
- ¡Sora! –
- ¡Sora-chan! –
Gritaron todos al ver que la chica caía de espaldas mientras estaba sentada.
- Recuerda que debes estar siempre alerta dame-Sora. – hablo una infantil voz.
- ¡Mo! ¡Reborn! – grito Sora incorporándose – ¡¿Ahora que voy a comer? – cuestiono con la cara aun llena de comida.
- Ya desayunaste en la casa, además, si comes demasiado engordaras. – sentencio con su típica sonrisa.
Sora se abrazo así misma intentando ocultar su barriga con las mejillas ligeramente sonrojadas.
- ¿Qué se le ofrece Reborn-san? – cuestiono Hanabi mientras Kurumi limpiaba la cara de Sora.
- Juguemos a algo. – sugirió con su socarrona sonrisa el bebé.
- Ajaja. Buena idea Chibi. – concordó Takao.
- ¿Qué clase de juego Reborn-kun? – infirió Kurumi.
- Que sea uno EXTREMO. – sugirió Ryota.
- No te preocupes Ryota, por supuesto que lo será. – sonrio Reborn mientras su sombrero le cubría los ojos.
- Aah. Sabia que hoy seria un día largo. – pensó Sora con rostro derrotado - ¿De que se trata el juego? – pregunto la castaña no muy convencida.
- Búsqueda y rescate. – contesto el mini-hitman – He ocultado en toda la escuela la pertenencia más preciada de cada uno, el juego consiste en encontrar sus pertenencias por medio de la solución de una serie de adivinanzas…
- Eso suena demasiado fácil. – pensó Sora desconfiada.
- Pero… - continuo el demonio, digo el bebé – Si no encuentran todas las cosas para antes de que toque la campana para entrar a clases todo explotara. – concluyo sonriente el niño.
La cara de los adolecentes era un poema…bueno excepto por Yamada.
- Ajaja, suena divertido, ¡KAMBARUSOU*! – grito feliz el basquetbolista.
- Idiota. – pensó Hanabi.
- Eres EXTREMO Yamada. – pensó Ryota.
- Este loco. – pensó Megane negando con la cabeza.
- Yamada-kun… - pensó Sora con una gotita en su nuca.
- Muy bien, son las 12:10 P.M. Tienen 45 minutos, la primera adivinanza es… "SU NOMBRE ES, LO QUE ESO NO ES", bye-bye. –
Y sin decir más un hoyo se abrió y Reborn desapareció por el.
- ¡MUY BIEN… VAMONOS! – grito Ryota a todo pulmón, y Hanabi, Yamada y Kurumi lo siguieron, pero apenas iban a dar un paso por la puerta de acceso a la azotea…
- Y… ¿Saben a que lugar se refería Reborn? – pregunto Sora en su inocencia.
Todos voltearon a ver a Ryota.
Luego a Sora.
- ¿A que lugar se refería? – pregunto Ryota apareciendo de repente frente a su primita.
- Nii-chan… - pensó Sora con otra gota resbalando por su sien.
*Después de un rato*
- ¿Segura de que es aquí Sora? – pregunto Yamada.
- Uhm! – asintió Sora con la cabeza, al frente de la fila, seguida por Hanabi, luego Megane, después Yamada y al final Ryota.
Se encontraban en la sala de entrenamientos del club de box.
- Reborn dijo "SU NOMBRE ES, LO QUE ESO NO ES", en ingles BOX significa caja, pero también es el deporte, y RING significa anillo, pero también es el cuadrilátero. – explico la pequeña futura jefa mafiosa.
- ¡Meraviglioso* undicesima! – grito Hanabi mientras se lanzaba y abrazaba a Sora por la espalda.
- ¡Increible Sora! – se lanzo tambien Kurumi.
- Sora es muy buena en las adivinanzas desde pequeña. – informo Ryota.
- Ajaja, yo soy bueno con los trabalenguas. – compartió Yamada.
Todos comenzaron a buscar por todo el lugar, levantando cajas y ropa sucia y sudada
CLICK!
Se escucho de repente, todos voltearon en dirección del sonido, un lugar donde Kurumi había vuelto a colocar una caja, la chica de colitas se había quedado en su lugar
- Kurumi-san…
- No te muevas Megane. – ordeno quedito Hanabi interrumpiendo a Sora.
Yamada y Ryota se movieron de manera lenta al igual que Sora y Hanabi, los cuatro se dirigían al lugar donde estaba Kurumi cuando de repente…
- A- ACHU! – estornudo la chica.
Y ante este simple hecho de las cuatro esquinas del cuarto emergieron unas ametralladoras, una por esquina.
- ¡AL SUELO! – grito Hanabi mientras saltaba para proteger a Sora.
Todos imitaron el gesto intentando evitar las balas de pintura.
- ¡IIIHHHHHHHHHH! – grito Sora.
- ¡¿QUÉ RAYOS PASA POR LA CABEZA DE ESE NIÑO? – grito Kurumi.
- ¡EXTREMO! –
- ¡AJAJA! –
Las balas de pintura chocaban con objetos de toda la sala de entrenamiento manchando todo de pintura.
- ¡ENCONTREMOS EL ESTUPIDO OBJETO PARA SALIR DE UNA MALDITA VEZ! – ordeno Hanabi.
Todos como pudieron se arrastraron por el suelo y comenzaron a buscar de nuevo, de repente Sora vislumbro un brillo que provenía de debajo del ring, Sora comenzó a arrastrarse en dirección del objeto brillante, rogándole con todo el corazón a todos los dioses de que ese fuera uno de los objetos que su querido (si como no) tutor escondió.
Llego al lugar y estirando uno de sus brazos tomo el objeto, inmediatamente las metralletas de pintura se detuvieron y se volvieron a guardar del mismo modo del que salieron
- Creo que… lo encontré. – dijo Sora con una sonrisa de alivio.
Todos los demás se levantaron y fueron a donde ella estaba acostada
- ¿Se encuentra bien onceava? – pregunto Hanabi mientras ayudaba a Sora a ponerse de pie.
- Sip. – asintió.
- ¿Cuál era el objeto Sora? – pregunto Yamada.
- Bueno pues… -
Sora extendió sus manos para mostrar el objeto que Reborn había escondido. Era un broche, uno de esos que solo usaría una niña de preescolar o en sus primeros años de primaria, de color naranja con lunares blancos y rosas, y en la esquina más ancha tenia el botón de un león sonriendo.
- ¡Es mío! – grito de repente Kurumi haciendo que todos voltearan a verle – Cuando era pequeña mi abuelo me regalo este broche, me dijo que el león era el guardián de los débiles, que por eso era el rey de la selva. – explico Megane mientras lo tomaba de las manos de Sora para luego acomodarlo en su cabello y sonrio.
Los demás la observaron, se veía tan contenta.
- Oigan ¿Qué es esto? – pregunto Ryota al ver un trozo de papel doblado en el lugar donde antes estaba el broche de Kurumi.
Lo levanto y lo desdoblo.
- Multo bene ragattzi*, la siguiente adivinanza es "EN SU BOCA TIENE SOPA, PERO NO SE LA COMERA, ES UNA SOPA SIMPLE QUE TE SIRVE PARA JUGAR", bouna fortuna, bye-bye. – leyó Ryota.
- ¿Eso que significa? – pregunto Yamada.
- ¡YA SÉ! – grito de repente Hanabi - ¡ES SOPA DE VERDURAS! – exclamo llena de convicción la italiana.
- Tiene sentido, los niños pequeños no se la comen aunque la tengan en la boca y en lugar de eso se ponen a jugar con ella. – concordó Kurumi.
- Y el único lugar donde venden sopa de verduras es… - prosiguió Yamada.
- ¡LA CAFETERIA! – grito Ryota.
Todos se dieron vuelta y se encarreraron en dirección de la cafetería
- Un momento… - dijo Sora que no se había movido de su lugar – No creo que se refiriera a la cafetería. –
- ¿Qué otro lugar se le ocurre? – dijo Hanabi.
- Bueno…pues…para empezar hoy no sirven sopa en la cafetería, sino Yakimeshi, y… ¿Por qué un chico de secundaria odiaría la sopa de verduras? – razono la onceava – "EN SU BOCA TIENE SOPA…PERO NO SE LA COMERA…", quizás se refiere a algo que no se debe comer, y además la sopa de verduras esta sazonada, no es simple, y si jugamos con ella…quizás… ¿Sea la piscina? – concluyo.
- Bueno, la piscina es como una boca en una forma metafórica, y si, el agua de la piscina es una mezcla de químicos, y no se la traga el drenaje por el sistema de limpieza autónomo que se le coloco hace cinco años. – explico Kurumi.
- Guau! Sora es realmente buena en las adivinanzas. – se asombro Yamada.
- Es lo único en lo que soy buena. – se avergonzó Sora.
- Bueno, ahora que hemos vuelto a ver lo genial que es Sora, será mejor que salgamos de aquí antes de que alguien vea este desastre. – señalo Kurumi mirando el destrozo que se había creado.
La paredes, el suelo, el ring, TODO, estaba lleno de pintura, cortesía de las metralletas de pintura, inclusive nuestros protagonistas estaban llenos de pintura.
- Si, mejor salgamos ahora. – apoyo Sora.
Y acto seguido salieron del salón del club de box en dirección a la piscina de la escuela.
*En la piscina*
La piscina de Namichugako era la clásica piscina de secundaria, tenía el tamaño de una piscina olímpica, pero estaba dividida en secciones, un tercio era de 1.20 m de alto para los que apenas y pueden flotar (como Sora), otro tercio era de 1.50 m de alto para los que nadan de una forma más o menos correcta (Yamada, Ryota y Kurumi), y el ultimo tercio era de 2 m de alto para los que saben nadar de una forma excelente (Hanabi).
- Me pregunto en ¿Qué profundidad estará el objeto? – comento Yamada.
- Lo más seguro que deberemos nadar por toda la piscina para encontrarlo. – señalo Ryota.
- En ese caso solo nos queda una cosa por hacer… -
Todos voltearon a ver a Hanabi con cara curiosa al haber dejado su oración inconclusa.
*Un rato después*
- ¡TRAJES DE BAÑO! –
- ¡TRAJES DE BAÑO! –
Gritaron Hanabi y Megane al salir de los vestidores de chicas con sus trajes de baño.
- ¡Fiuu! – silbo Yamada al ver a Kurumi y a Hanabi en sus uniformes de natación – Ajaja. Se ven bien. –
Ryota se quedo embobado viendo a las dos chicas ¡¿Y QUIEN NO?
Eran los clásicos uniformes de natación completos con algo que parece una falda que les cubre un cuarto de la pierna y les deja tres tercios de la espalda descubierta, los trajes se ajustaban a la perfección a los cuerpos de las adolecentes, que si bien están aun en desarrollo, estaban bastante bien desarrolladas, en especial Hanabi.
- Ha-Hanabi-chan… ¿Es-estas segura de esto? –
La voz de Sora resonó detrás de los demás, Yamada volteo buscando a Sora y se quedo aun más embobado que Ryota.
A diferencia de Hanabi y Kurumi, Sora era más bien pequeña y no tan desarrollada, pero sus ojos grandes de un maravilloso color avellana eran brillantes y nobles, ahora matizados con un brillo tímido, su boquita con sus labios rosas y de un tamaño mediano, y sus mejillas sonrojadas, el basquetbolista se olvido de cómo parpadear y de cómo hablar.
- ¿Yamada-kun estas bien? Estas rojo. – comento Sora.
- ¿Eh? – reacciono.
- ¿Qué tanto miras cestino idiota? – cuestiono Hanabi con voz claramente molesta interponiéndose entre Sora y Takao.
- ¡Eh!... ¿Yo?...Bu-Bueno pues… Ajaja. – (N.A. Adolecentes ¬.¬u)
- ¡Bueno ya! Vallamos a buscar el objeto. – sugirió Kurumi.
Acto seguido se introdujo a la piscina con cuidado seguida por Hanabi y Sora.
- Aniki, reacciona, ya vamos a la piscina gracias Megane-san. – Dijo y pensó un muy aliviado Takao.
- ¡Eh! ¡EXTREMO! ¡VAMOS A NADAR YAMADA! –
- Ajaja. Vamos aniki. –
¡SPLASH!
Yamada y Ryota se lanzaron al agua de tal forma que lograron crear una pequeña ola que mojo de lleno a las chicas
- ¡¿QUÉ CREEN QUE HACEN GRANDICIMOS IDIOTAS? – grito estresada Hanabi.
- Jeje. Déjeles Hanabi-san, solo se divierten. – rio Kurumi.
Sora observaba todo con una sonrisa.
- ¡Onceava! ¡Venga! – le llamo Hanabi.
- Umh! – asintió la susodicha.
Pero parece que a los cinco se les olvido un detalle, el juego de Reborn, por la que cuando Sora toco el fondo de la piscina en la zona que le correspondía…
- ¡¿QUÉ…¡¿QUÉ PASA? – grito Sora.
Una fuerte corriente comenzó a rotar por la piscina creando un remolino que jalaba a todos, cada vez la corriente era más fuerte y más fuerte.
- ¡ONCEAVA SOSTENGASE FUERTE! – grito Hanabi.
- ¡SORA NO TE SUELTES! – grito Yamada.
- ¡ESTO ES EXTREMO! – (N.A. ¿Tengo que decir quien lo dijo?)
- ¡ESTO ES UNA LOCURA! – lloro Kurumi.
- YA… YA NO… AGUANTO…!AH¡ -
- ¡ONECAVA! –
- ¡SORA! -
Sora no soporto y se soltó, ante esto Hanabi y Yamada no lo pensaron dos veces y se soltaron de también de sus agarres.
Sora se hundió en el agua, entonces Hanabi y Yamada se sumergieron también.
Debajo del agua Yamada ya tenía a Sora entre sus brazos, abrazándola de manera protectora, Hanabi le hizo unas señas con la mano para que subiera a la superficie, Yamada lo entendió de inmediato, pero cuando Hanabi apenas iba subiendo vio algo moviéndose en el agua, siguió la dirección del objeto y apenas lo tuvo entre sus manos subió a la superficie.
*Después de un rato*
- ¿Umh? – Sora abría sus ojos con pereza.
- Onceava, que bueno que despertó. – señalo con claro alivio la peli-plata.
- ¿Qué paso? –
Después de explicarle a Sora lo que ocurrió ella se veía realmente cansada.
- ¿Y cuál era el objeto? – pregunto curiosa.
- Creo que te acordaras. – respondió Ryota extendiendo la mano mostrando el objeto.
Un protector de boca, sin duda viejo pero en buen estado.
- ¡Ah! El que te dio Ryohei-ojichan. – señalo Sora.
- ¡Umh! – asintió el extremo chico.
- Ahora que Sora esta despierta ¿Cuál es el siguiente acertijo? – pregunto Yamada.
- ¿Les gusto el chapuzón? Lo siguiente será mejor, "LA PACIENCIA ES VIRTUD, LA MODERACION EDUCACION, Y EL SILENCIO…"
- La biblioteca. – interrumpió Sora la lectura de Kurumi.
- ¿Cómo lo sabes? – cuestiono la chica de lentes.
- Es el único lugar donde se gana paciencia, moderación y conocimiento por medio del silencio. – explico.
- Ooooh! – dijeron todos al unisonó mirando a la más pequeña.
*En la biblioteca*
- Debemos ser muy cuidadosos, no sabemos lo que Reborn-san puso aquí. – señalo Hanabi al frente de la puerta de la biblioteca.
- Y por eso… -
Hanabi empujo a Ryota y a Yamada por delante para que atravesaran la puerta de la biblioteca
- Ustedes irán primero. – sentencio la italiana – Y usted onceava, ira entre Megane y yo. –
- Hanabi-chan. –
- Casi te ahogas ahí atrás, esta vez seremos más cuidadosos. – dijo Kurumi.
Con Yamada y Ryota al frente de la fila, los cinco chicos s dispusieron a entrar al templo de libros que era la biblioteca de Namichu.
Entraron caminando lento y de puntitas, como si fueran a robar algo en lugar de recuperarlo.
- Son demasiado lentos. – se quejo Hanabi en un susurro.
- Pero si fuiste tú la que dijo que fuéramos cuidadosos al EXTREMO. – se defendió Ryota.
- Pues son muy lentos. – dijo esta vez para si misma la chica.
Pero como todos sabemos, o al menos los que conocemos la historia de KHR, no importa que tan cuidadoso sea uno, siempre se cae en las trampas del arcobaleno del sol.
CLICK! (N.A. ¿Qué les dije?)
De nuevo de las esquinas de la biblioteca aparecieron metralletas que comenzaron a disparar a diestra y siniestra por todo el lugar.
- IIIIIHHHHH! – grito Sora cuando se tiro al piso.
- ¡MERDA! ¡FUIMOS DESCUIDADOS! – maldijo Hanabi.
- Ajaja. El chibi es bueno en este juego. –
- ¡EXTREMO! – grito Ryota mientras seguía de pie intentando golpear las balas de pintura que se dirigían a el.
- ¡MO! – lloro Megane.
Todos se movían de un lado a otro intentando no ser golpeados por las balas de pintura, bueno casi todos, pues Sora estaba echa rollito en su lugar, Ryota estaba intentando golpear las balas y Kurumi había quedado K.O. cuando una de las balas le dio en medio de la frente dejándole una mancha roja como si fuera sangre, y cuando Sora alzo la vista.
- IIIIIIIIIHHHHHHHHHH! ! Aah. – grito fuertemente y después de un suspiro ahogado se desmayo.
- ¡ONCEAVA! – grito Hanabi al ver a Sora desmayada en medio del pasillo.
Yamada también había visto a Sora y Kurumi en medio del pasillo, pero al ver que Gokudera ya iba a ayudarles decidió que era mejor ir a buscar el objeto. Ryota al intentar detener la balas con sus puños había abierto una pequeña ranura que le permitiría pasar entre lo pasillos, con habilidad y rapidez el basquetbolista comenzó a moverse, quitando y poniendo libro, revisando debajo de los estantes, pero estaba tan concentrado que no se dio cuenta de que Ryota comenzaba a avanzar hacia atrás en un intento de pegarles mejor a las balas.
- ¡EXTREMO! – grito Ryota.
- ¡ESPERA ANIKI… - grito Yamada demasiado tarde.
PAZZ!
Se escucho el porrazo al chocar los dos muchachos, Yamada empujado hacia atrás choco a su vez con uno de los estantes provocando así un efecto domino que siguió por todos los estantes de la biblioteca.
Una inmensa nube polvo se alzo por toda la biblioteca, y cuando esta se disipo.
- ¡LO ENCONTRE! – grito Yamada lleno de pintura y polvo con su clásica sonrisa.
- ¡ESO YAMADA! – grito Ryota al salir de los escombros.
- ¡PAR DE IDIOTAS! – grito Hanabi furiosa saliendo del lugar donde se había resguardado con Sora y Kurumi.
¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!
Se escucharon tres explosiones seguidas dentro del lugar.
*Luego de otro rato*
Yamada y Ryota estaban hincados cada uno en esquinas opuestas para que no hablaran, se podían apreciar los moretones y chicones que ciertas italiana les había dejado por la babosada de momentos atrás.
Sora y Kurumi habían despertado apenas hace un minuto y observaban curiosas el aspecto de los especímenes masculinos que las acompañaban
- Hanabi-san… jamás la hare enojar. – pensó Kurumi mientras se acomodaba los lentes.
- Hanabi-chan… te pasaste. – señalo Sora al ver la biblioteca.
Quedo peor que la sala de entrenamiento del club de box, las paredes y estantes no solo estaban manchadas de pintura, sino que estaban totalmente destruidos por las explosiones que Hanabi causo, los libros partidos y sucios, las computadoras todas destartaladas, en fin… un clásico caos a lo KHR.
- Aah. – suspiro Sora con cansancio – Ya decía yo que seria un día largo. – se dijo a si misma con rendición.
Hanabi por su lado estaba más que feliz, el objeto encontrado era el de ella, un viejo anillo con un rubí que le había pertenecido a su difunta madre.
- Bueno… al menos esta contenta. – pensó Sora al mirar a su prima.
- Oigan, ¿Cuál es la siguiente adivinanza? – cuestiono Ryota desde su esquina.
- ¡¿QUIÉN COÑO TE DIJO QUE PODIAS HABLAR? – le grito Hanabi con furia haciéndolo volver a su posición de castigo - ¿Cuál es la siguiente adivinanza onceava? – pregunto infantilmente ella de nuevo mientras abrazaba a Sora por la espalda.
- Umh… dice "¿DÓNDE SE INICIO EL FUEGO CON UNA EXPLOSION?" – leyó.
- Eso no es una adivinanza. – dijo Kurumi mientras se alejaba a pensar en el significado de aquellas palabras.
- ¿Onceava? – miró Hanabi a Sora.
- Aah (suspiro), la azotea, fue ahí donde Reborn me disparo por primera vez. – recordó Sora con la cara azul.
Hanabi soltó a Sora y se dirigió a los castigados.
- ¡ARRIBA GUSANOS! ¡NOS VAMOS A LA AZOTEA! – les ordeno.
Como robots Takao y Ryota se movieron al mismo tiempo y de la misma forma avanzando por delante de las muchachas.
- ¿La azotea? – cuestiono Kurumi.
- Si… bueno… no sabría explicarlo con claridad pero… esa es la respuesta. – contesto Sora algo nerviosa, no podía decirle a Kurumi lo que significaba aquella "adivinanza".
Megane observo a Sora alejarse, algo le decía que no le decía todo, pero confiaba en Sora, algo en ella simplemente le hacia confiar y se apresuro a alcanzar a sus amigos.
*En la azotea (de nuevo)*
Todos estaban enfrente de la puerta de la azotea, ya habían cruzado el umbral y estaban alineados, ninguno quería dar el primer paso antes de observar con cuidado el lugar.
Parecía estar limpio, no se veía ninguna trampa o algo que pudiera causar un estrago.
- Gulp! – trago fuerte Sora.
Algo ahí estaba mal, no sabia como lo sabia, pero ella lo sabia, algo simplemente le causaba ansiedad.
Cabe mencionar que todos estaban llenos de pintura y mugre, los uniforme de verano rotos y manchados, despeinados y sudorosos, sin duda ocuparían un muy buen baño al llegar a casa, inclusive los lentes de Megane tenían un pequeña resquebrajadura en el lente derecho, Sora tenía una cara de nervios, Hanabi de suficiencia, Yamada su sonrisa divertida, Ryota estaba preparado y Kurumi con duda.
- Muy bien… ¡EXTREMO! – grito Ryota cuando salto de pronto al frente para encarar lo que les esperaba.
- ¡Nii-chan! – grito Sora asustada.
- ¡ESPERA IDIOTA! – grito Hanabi con sorpresa.
- ¡IKKE*! ¡Aniki! – alentó llamada a Ryota.
- ¡Sempai! – grito Kurumi.
Una gran explosión…Eso era lo que todos esperaban…Pero nada paso.
Ryota cayó como si nada sobre sus dos piernas, con una cara de ¡¿WHAT? que se llevaría un premio, sus ojos grises abiertos del asombro de que nada pasara y sus brazos al cielo, con mucha vitalidad… y nada paso.
Un vientecillo refrescante sopló y se escucho el canto de las cigarras.
- Oigan, ¿Qué paso aquí? – pregunto Ryota confundido mientras se daba vuelta para ver a sus amigos.
- Aah. – suspiro Sora aliviada mientras se hincaba cansada.
De repente una compuerta se abrió al nivel de Sora y dejo ver un objeto, se trataba de un collar tejido con un colgante en forma de gorrión color azul, y una nota, Sora tomo ambas y procedió a leer la nota.
- No se me ocurrió nada bueno para la azotea, así que les doy el objeto y la próxima adivinanza, bye-bye. – leyó.
- Reborn… - pensó exasperada la aprendiz mafiosa.
- Ah! Eso es mío. – informo Yamada.
- ¿Un gorrión? – pregunto Hanabi.
- Es uno de los símbolos familiares. – contesto mientras se colocaba el collar – Me lo regalo mi abuelo. – sentencio para luego sonreír con nostalgia y admiración.
Sora por su lado se dedico a leer la adivinanza de Reborn.
- ¿Qué dice la adivinanza Sora-chan? – cuestiono Kurumi.
- ¿Eh? – dijo Sora al reaccionar – Ah… bueno… ¿Cuánto tiempo nos queda Kurumi-san? – evadiendo la pregunta.
- ¿Diez minutos? – contesto con duda Megane.
- En ese caso ¿Por qué no se adelantan a sus clases? El siguiente lugar es sencillo, iré yo sola. – informo, y dándose vuelta sobre sus talones salió de la azotea.
- ¡Pero onceava! – reprocho Hanabi.
- ¡ADELANTATE HANABI-CHAN! ¡NO SE PREOCUPEN! – se escucho en la lejanía la voz de Sora.
*Con Sora*
- "¿DÓNDE ESTA EL INFIERNO EN NAMICHUGAKO?" –
Leyó Sora nuevamente.
- Aah. Sabía que hoy moriría. – se dijo.
Sora se encontraba nada más y nada menos que frente a la oficina de prefectos, el territorio principal del demonio de Namichu, el despacho de Hibiki Hyoga.
- Gulp! – trago fuerte, y con unos temblores que rayaban en espasmos toco la puerta.
TOC-TOC.
No hubo respuesta.
TOC-TOC, volvió a tocar.
Nuevamente, sin respuesta.
Nuevamente con los temblores rayando en espasmos Sora giro el picaporte de la puerta y la abrió.
La sala estaba bien iluminada por una gran ventana, frente a la puerta lo primero que veías era el escritorio del jefe del comité disciplinario, también había sofás mullidos, una maquina expendedora de bebidas y otra de dulces, una televisión, aire acondicionado y por lo visto un baño privado.
- Guau. Hibiki-san consiente mucho a sus subordinados. – se dijo (N.A. TODOS y CADA UNO DE LOS OBJETOS ANTES MENCIONADOS SON PROPIEDAD UNICA DE HIBIKI HYOGA).
- Muy bien, parece que no hay nadie, en ese caso comenzare a buscar antes de que llegue…
- ¿Antes de que llegue quien Sawada Sora? – interrumpió una segunda voz.
Los ojos de Sora se abrieron desmesuradamente, llenos de pánico, miedo, horror y todos sus derivados, comenzó a sudar frio y su corazón comenzó a latir como loco, los temblores espasmosos volvieron y con todo el valor que pudo juntar se dio media vuelta para poder quedar frente a frente con su interlocutor.
- Ko-Konichiwa Hi-Hibiki-san. – dijo con dificultad Sora.
Hibiki la miro con sus penetrantes ojos negros ahora que la podía ver mejor, la chica era pequeña y menuda como una niña de primaria, su cabello color avellana corto y alborotado le daba un toque de desprotección, los ojos del mismo color que el cabello eran grandes y brillantes, ahora inundados por un brillo de miedo y pánico, el uniforme sucio y roto, y para colmo temblaba de un forma tal que parecía que en cualquier momento se tiraría a llorar como un gatito perdido.
- Kawaii*. – pensó para si mismo el muchacho.
- Etto… De casualidad…
- Siéntate. – ordeno el muchacho interrumpiéndola de nuevo.
Sora obedeció de inmediato, tomando asiento frente al escritorio de Hibiki, que por su parte se había sentado al otro lado del mismo escritorio.
- Correr por las instalaciones de la escuela semidesnuda, las explosiones de la azotea, el casi suicidio de Yamada Takao, la pelea en el patio de la escuela con Sasagawa Ryota, el escándalo con el nuevo doctor, la desaparición del club del periódico escolar, la destrucción de la sala de entrenamientos del club de box, la drenación de la piscina de la escuela, la destrucción de la biblioteca y la intromisión a la sala de prefectos. – señalo Hibiki todas y cada una de las acciones en las que Sora había estado involucrada desde la llegada de Reborn.
- Gulp. – trago Sora.
- Sawada Sora…
- ¡PUEDO EXPLICARLO! – interrumpió Sora a Hibiki poniéndose de pie.
- Te daré hasta partirte. – prosiguió con frialdad el muchacho ignorando olímpicamente Sora poniéndose también en pie.
De la nada Hibiki saco un par de chakos* y cuando le iba a dar el primer golpe a Sora…
- EXTREMO, que nadie te ha dicho que no le pegues a las chicas como Sora. – señalo Ryota mientras detenida el chakos con su antebrazo.
- Nii-chan… - dijo Sora algo asombrada.
Sora había cerrado los ojos con fuerza esperando con miedo el golpe, pero no llego gracias a Ryota.
- ¡Onceava! ¿Esta bien? – cuestiono Hanabi con preocupación.
- Ajaja, no deberías hacer cosas tan peligrosas tú sola Sora. – Dijo Yamada que se encontraba sosteniendo una escoba a modo de espada contra Hibiki.
- ¿Qué hacen aquí? – cuestiono - ¿Y Kurumi-san? –
- Mandamos a Megane a su salón, ella no tiene por que verse involucrada en esto, y no se ofenda pero, no sabe mentir. – contesto Hanabi colocándose frente a Sora de forma protectora.
- Chicos… - susurro Sora enternecida, nadie nunca antes había echo algo así por ella.
- ¡¿CÓMO OSAS INTENTAR GOLPEAR A LA ONCEAVA? ¡MUORE! – grito Hanabi lanzando cinco de sus cuentas explosivas.
¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!
Retumbaron las cinco explosiones, Yamada y Ryota mantenían una posición defensiva, sabían que Hibiki no era cualquier oponente.
- ¡UGH! -
De repente de entre el humo de las explosiones un fuerte y rápido golpe le dio de lleno a la cara de Ryota, Hibiki salió de entre el humo de un salto al ver que su ataque había acertado y de manera casi coreografiada propino otros dos golpes que remato con un cabezazo, dejando a Ryota inconsciente en un rincón.
- ¡MALDITO! – grito Hanabi en carrerandose contra Hibiki al igual que Yamada.
Hibiki esquivo de manera magistral los ataque de Hanabi y de un golpe en la nuca le dejo inconsciente.
Con Yamada fue otra historia, Hibiki había escuchado de Yamada Takao y de su excepcional habilidad para los deportes, pero jamás creyó que aquel idiota con sonrisa de payaso fuera tan buen esgrimista, le costaba leer los movimientos del basquetbolista y eso solo le excitaba más.
- ¡AAH! – grito Yamada mientras blandía la escoba-espada y le dio a Hibiki un fuerte golpe en el pecho que le hizo retroceder.
Sora miraba estupefacta esto ¿Era ese el Yamada que ella conocía?, la sonrisa amistosa ahora era una mueca de ¿ansiedad?¿excitación?
- Nada mal Yamada Takao, veo que no eres un simple mortal como los otros. – comento Hibiki mientras retomaba su postura de batalla.
- Ajaja, gracias. – y sin decir mas se lanzo sobre Hibiki.
Hibiki sonrio con placer, salto y con un golpe de sus chakos le dio a Yamada en los nervios de los brazos haciendo que soltara su improvisada arma, luego con un giro rápido y una patada lo tiro al suelo y con un golpe simultaneo de sus armas lo dejo inconsciente.
- ¡YAMADA-KUN! – grito Sora.
- Y ahora sigues tu Sawada Sora. – sentencio Hibiki saltando de manera repentina contra Sora.
Esta cerró los ojos esperando lo peor.
- Defiende a tu familia con tu última voluntad. – dijo Reborn desde el otro edificio disparándole en tiempo record.
La bala dio en la espalda de Sora, la flamita en la frente de Sora no tardo en aparecer.
- ¡REBORN! – grito Sora con intensidad - ¡DEFENDERE A MIS AMIGOS CON MI ÚLTIMA VOLUNTAD! – grito mientras su uniforme se hacia añicos y dejaba ver el short y al top de licra negros.
Hibiki se detuvo de repente estupefacto al ver esto y retrocedió de un salto.
- ¿Qué rayos le paso? – se pregunto.
La chica seguía siendo menuda y pequeña, pero se veía fiera, ya no temblaba, sus ojos eran intensos y firmes, se veía fuerte.
- Interesante. – se dijo y se lanzo sobre Sora.
Sora también se lanzo sobre el y le propino tremendo izquierdazo que lo mando contra el escritorio.
- Muy interesante. – se dijo Hibiki con una sonrisa sádica relamiéndose los labios y se volvió a lanzar.
Esta vez el lanzo el golpe con uno de sus chakos, golpe que Sora evito con su antebrazo y le propino un derechazo, que Hibiki evito con su otro chako, Hibiki se agacho y lanzo una patada tipo brakedance que Sora no pudo evitar y cayo de espaldas, Hibiki ya había alzado los chakos e iba a lanzan un ataque simultaneo cuando de repente Sora le dio un cabezazo que le hizo retroceder, se puso de pie y se lanzo sobre de el otra vez, esta vez Hibiki la tomo de los brazos y con sus piernas le propino un fuerte golpe en el estomago, le dio un cabezazo y un fuerte puñetazo en la mejilla derecha, Sora cayo inconsciente.
- Te daré hasta partirte. – sentencio.
Pero antes de que pudiera hacer algo un extraño látigo color verde la había atrapado las manos, Hibiki volteo la mirada a la ventana buscando a aquel que se atrevía a detener su diversión y lo que vio le asombro, se trataba de un bebé con patillas súper rizadas, traje sastre color negro y sombrero, tenia pintada una sonrisa algo sínica, como si esto también le fuera divertido.
- Tú eres…el bebé de la foto. – sentencio por fin el jefe de prefectos.
- Y tú eres igualito a tu padre muchacho. – dijo Reborn recordando.
- Entonces ella es…
- Se. ¿Por qué otro motivo estaría aquí? – interrumpió Reborn.
El muchacho bajo los brazos derrotado, una extraña sonrisa pintaba su rostro.
- Ya era hora bebé, empezaba a creer que no pasaría. –
- No te preocupes, a partir de ahora contamos contigo, Hyoga-kun. –
- Por supuesto. – concluyo.
*Rato después, en la enfermería*
- ¿Umh? – Sora despertaba.
- ¡Onceava! –
- ¿Cómo te sientes Sora? – pregunto Yamada.
- Esa pelea fue ¡EXTREMA! – grito Ryota.
- Ryota, hijo, cállate, estamos en la enfermería. – ordeno Bianco.
- Si Chichiue. – obedeció el extremo muchacho.
- ¿Qué paso? – pregunto Sora.
- Hibiki les dio hasta partirlos. – contesto la bien conocida voz de Reborn.
- ¿Y Kurumi-san? – le pregunto Sora a Hanabi.
- ¡Aquí estoy! – contesto una muy molesta Megane - ¡MO! ¡Sora-chan no hagas cosas tan peligrosas! – la regaño mientras la abrazaba.
- ¿Y el objeto? – cuestiono otra vez Sora.
Todos apuntaron a su cuello.
Sora toco su cuello y ahí lo encontró, un collar.
Lo desabrocho para así poder verlo, y se llevo una grata sorpresa al ver su objeto, era una cadena de plata ligeramente gruesa con un guardapelo con la leyenda grabada "NOSTRO FIRMAMENTO…NOSTRO AMORE*" en una hermosa letra, Sora procedió a abrir el guardapelo y ahí estaba una foto de sus padres con ella cuando era bebé.
Sora sonrio, y todos sonrieron con ella.
DICCIONARIO. –
KAMBARUSOU* ESFORCEMONOS
Meraviglioso* Maravilloso
Multo bene ragattzi* Muy bien jóvenes
IKKE* VE/ADELANTE
Kawaii* Linda/Adorable
NOSTRO FIRMAMENTO…NOSTRO AMORE* NUESTRO CIELO…NUESTRO AMOR.
YA LLEGUE...BUENO, YA SUBÍ EL 8 CAPITULO. ME TARDE POR QUE NO SABIA COMO RAYOS METER EN LA HISTORIA AL MALDITO DE HYOGA, ESPERO QUE LÑES HAYA GUSTADO.
EN EL SIGUIENTE CAPITULO RECORDAREMOS AL POTRO SALVAJE, Y CONO CONOECEREMOS A UNA NUEVA ALIADA.
BYE-BYE, GRAX POR LEER.
