Los personajes de KHR le pertenecen a la maestra Amano Akira, lamentablemente para los OC`s de este fic, ellos me pertenecen BUAJAJAJAJA! (RISA MALIGNA)
Shoot 9ª ¡LA POTRA REBELDE! ¡DIANA CAVALLONE!
LUGAR: NAMIMORI, JAPÒN.
HORA: 5:35 p.m.
Después de la paliza que les acomodo Hibiki en la escuela (N.A. Léase capitulo anterior), nuestra protagonista solo quería llegar a su casa.
Sora, Hanabi y Ryota caminaban tranquilamente (con Ryota gritando lo EXTREMA que fue la pelea con Hibiki ese día, y con Hanabi despotricando contra el "idiota aquel" que osó golpear a Sora) por las calles de Namimori en dirección al hogar de la primera para la cena, Kurumi y Yamada se habían despedido de ellos hacia ya un rato y Reborn había desaparecido desde que le disparo a Sora aquella misma tarde, y eso, no tenia para nada tranquila a la susodicha
Algo aquí no está bien. – pensó la menor.
Y como si fuera profeta, apenas dieron la vuelta en la esquina para llegar al hogar anhelado, un mar de hombres y mujeres vestidos de negro bloqueaban la entrada de la calle, y por supuesto, la puerta de la
casa de la castaña.
- Lo sabía (TT-TT). – pensó con rendición la chica.
- Lo sentimos, pero esta calle está cerrada, por favor utilice otro camino. – dijo un hombre alto con un claro acento italiano vestido con traje negro.
- ¿Qué acaso no sabes a quien le estás hablando? – se adelanto Hanabi molesta, mirando al hombre con autoridad.
Hubo un largo rato de silencio mientras el hombre y Hanabi se perforaban con la mirada.
- Hanabi-chan… - pensó algo preocupada Sora.
- Jaja. No has cambiado nada Hanabi. – rio una voz fémina – Tan orgullosa como siempre. –
Sora, el hombre de negro y los demás voltearon a ver a la persona.
- Tsk. – chasqueo su lengua Hanabi – Cavallone. –
- Boss. – dijo el hombre.
La chica era alta, claramente italiana, su largo y sedoso cabello rubio y ondulado estaba amarrado en un curioso nudo, sus ojos eran grandes y amielados, su perfecto cuerpo estaba enfundado en unos jeans bellamente deslavados, unas botas con estilo militar y una camisa con lo que parecía el dibujo de un potro, todo maravillosamente combinado y perfecto.
- ¿Qué rayos haces aq…
- ¡KAWAII! –
Y cuando Hanabi iba a hacer la pregunta del millón, la italiana mayor la ignoro de manera olímpica y pasándola de largo se tiro sobre de Sora.
- ¡SORA-CHAN KAWAII! – grito mientras la abrazaba contra sus…ejem… atributos, y la meneaba de un lado a otro.
- ¡SUELTALA EN ESTE MISMO INSTANTE! ¡TU POTRA IDIOTA! – despotrico Hanabi.
- Boss… - el hombre de negro que había estado ahí desde el comienzo parecía algo avergonzado por la forma de actuar de su jefa.
Sora estaba entre…la pechonalidad de la muchacha, y apenas podía respirar, el oxigeno de su cerebro empezaba a menguar y la vista se le empezaba a nublar.
- Diana, suéltala. – resonó otra voz femenina detrás de ellos – la vas a asfixiar. – sentencio.
Hanabi reconoció de inmediato la voz y se puso detrás de Ryota utilizándolo como escudo, Diana se detuvo y aflojo el abrazo, dejando así respirar otra vez a Sora que ya estaba aturdida y con los ojos en forma de espiral.
- Anego. – dijo Ryota al divisar a Blanch.
- Llegan tarde Ryota. – reprendió la sexy pelirroja a su hermanito.
Blanch traía unos jeans entubados de color oscuro, unas botas similares a las de Diana, combinadas con una camisa desmangada color morado oscuro con cuello en "V", y por supuesto, su largo y ondulado cabello rojo cayendo cual cascada.
- Entren, aquí hace frio. – sugirió Blanch.
Diana le dijo al hombre de negro que estaba bien, y cargando a Sora, lidero el camino a la casa de la pobre desmayada.
LUGAR: CASA DE LA FAMILIA SAWADA.
HORA: 6:30 P.M.
Sora ya se había despertado y junto con sus primos y su visitante se encontraban sentados en la sala.
Lamb y Chao-Lin estaban en la cocina "ayudando" a Kyoko y a Haru a hacer la cena.
- Sora. – llamo Blanch – Permíteme presentarte a Diana Cavallone, ella fue mi compañera en el internado en Italia, por lo mismo conoce a Hanabi. – informo la pelirroja.
- Además, también es tu sempai, así que respétale. – informo otra voz.
- ¡Reborn! –
- ¡Reborn! –
Gritaron a la vez Sora y Diana.
- ¿Eh? – Sora miro perpleja a Diana, ¿De dónde conocía esa señorita a Reborn?
- Reborn, ven, siéntate en mi regazo. – pidió (obligo) Blanch.
- Tanto tiempo sin verte. – saludo Diana al bebé con una sonrisa.
- Hump! – soltó el mini-hitman al ver a la Cavallone – Tan Dino. – dijo al final, meneando la cabeza en forma de negación.
Diana se congelo en su lugar, con todo y sonrisa.
- Sora, escucha. – dijo el niño volteando a ver a la susodicha – Ella es Diana Cavallone, antes que tu, ella también fue mi alumna, al igual que tu abuelo y el de ella. El motivo por el que está aquí es porque las familias Vongola y Cavallone siempre han sido muy unidas y quiero que ustedes dos se comiencen a conocer mejor. – concluyo.
- Así que ella también. – pensó Sora mirando a la petrificada muchacha mientras sus ayudantes intentaban traerla en sí.
- Esto… Diana-san, ¿Usted también fue alumna de Reborn? – cuestiono la menor, y como por arte de magia la Cavallone se des petrífico.
- Si, así es. – contesto con una sincera sonrisa.
- Entonces… no estoy sola en este valle de lágrimas. – lloro de manera dramática Sora.
- No… Yo también fui golpeada, maltratada, estrujada… Comparto tu dolor Sora… te comprendo hermanita. – lloro también Diana de manera dramática.
- Diana-san…
- Sora…
Y en un acto de solidaridad se tomaron las manos con los ojos llorosos.
¡PUM! ¡PAZ! ¡QUAZ!
- Par de… - sentencio Reborn con su sombrero cubriéndole los ojos y una expresión seria en su rostro, mientras que en sus manos sostenía a Leon que había tomado la forma de un mazo verde con púas, que por cierto, estaba manchado de sangre.
En el fondo podías distinguir los cuerpos de Diana y Sora, una sobre la otra, y un charco de sangre.
- ¡Onceava! – grito Hanabi.
- ¡Boss! – gritaron los ayudantes de Diana.
- ¡Ah, Reborn! ¡Eso fue meraviglioso! – dijo Blanch con voz melosa.
- ¡Eso fue Extremo, Reborn-shishio! – dijo Ryota mirando preocupado a Sora y Diana.
*20 minutos después*
Después de que milagrosamente Diana y Sora fueran revividas, Kyoko y Haru avisaron que ya hora de cenar, y no cabe duda que son las mujeres de la X generación de Vongola, pues no solo prepararon la comida de los jóvenes de la XI generación, sino que también hicieron de cenar para el ejercito de hombres y mujeres de negro que estaban fuera de la casa. ¿Increíble? Por favor, si no pudieran alimentar a semejante ejército no serian dignas de sus maridos.
- ¿Sabes Sora? – llamo Reborn a su pupila mientras Blanch le daba algo de fideos en la boca – Diana tiene tu mismo problema. –
- ¿Mi problema? – respondió Sora confundida, cabe mencionar que su cabeza estaba vendada al igual que la de Diana.
- Se. Es idéntica al inútil de su abuelo. – sentencio con burla.
- ¡MENTIRA! – grito estrepitosamente la susodicha mientras se ponía de pie de un salto.
- ¿A si? – cuestiono Reborn con clara malicia, mirándole de arriba abajo.
Diana estaba de pie, el lugar que ella ocupaba estaba todo revuelto, la sopa derramada, el arroz tirado por todo el mantel, su rostro y ropa estaban manchados por comida, parecía un enorme bebé que no sabía ni comer por sí sola.
- Hump. Ya veo. – respondió el tutor con clara burla.
Diana se indigno aun más por la manera en la que Reborn volvió – aun después de haber pasado tantos años. – a ponerla en ridículo frente a sus hombres.
- ¡ROSARIO! – grito con las mejillas sonrosadas de vergüenza.
- Se, boss. – dijo una mujer que abrió la puerta.
No debía pasar de los 30 años, usaba un traje sastre negro, la falda lisa hasta cuatro dedos arriba de la rodilla, camisa blanca, corbata negra, medias negras y zapatos negros, su largo cabello negro estaba amarrado en una trenza que la llegaba a la mitad de la espalda y lentes oscuros.
- Tu y los demás ya pueden irse al hotel, hoy me quedare aquí a dormir con mi hermanita. – sentencio con decisión.
- Pero…boss… - intento reprochar la mujer.
- Pero nada. ¿O qué? ¿No confían en mí? – pregunto con indignación.
- Aah. – suspiro – Como ordene boss. – se rindió la mujer.
Dicho y hecho, apenas Rosario salió por la puerta y dio unas cuantas palabras al ejército, todos se metieron en Vans negras y se retiraron, todo en menos de cinco minutos.
- ¿Vez? – cuestiono a Reborn con algo que pareció superioridad – Puedo cuidarme sola. – sentencio.
Diana dio media vuelta y cuando se dispuso a caminar su pie izquierdo se enredo con una de las patas de la silla y cayó al piso de forma estrepitosa.
Hubo un momento de silencio.
- No has cambiado nada Diana. – dijo Blanch con una sonrisa paciente – Sigues igual que en el internado. – concluyo.
- Potra idiota. – dijo Hanabi mientras metía una porción de arroz en su boca.
- Esa fue una caída EXTREMA. – sentencio Ryota mientras enredaba unos fideos con sus palillos.
- Diana-chan se parece mucho a Dino-san. – sonrió Kyoko.
- Hahi! Si. – concordó Haru.
- ¡ÑA-JAJA! ¡ES UNA IDIOTA! – rio Lamb.
- El burro hablando de orejas. – sentencio quedito Chao-Lin.
- Diana-san -_-u – pensó Sora.
Reborn por su parte sonrió malicioso y su sombrero cubría sus ojos.
*20 minutos después*
Después de que Blanch y Ryota se retiraran a su casa, Sora y Diana, muy a regañadientes por parte de Hanabi, se estaban bañando juntas.
Sora se sentía algo cohibida de ver el perfecto cuerpo de la italiana, en cambio Diana estaba que no cabía de felicidad por estar compartiendo momentos con su hermanita.
- ¿Sabes? Mi abuelo y el tio Tsuna siempre me hablan de ti, he querido conocerte desde hace mucho. – compartió Diana con la castaña.
- El tio Dino… Hace tiempo que no le veo, ¿Se encuentra bien? – pregunto Sora mientras la rubia le tallaba la espalda.
- Esta de maravilla. – contesto – Después de la ceremonia de sucesión en la que ocupe el puesto de jefa, nono decidió irse de viaje por el mundo, la última carta que me llego decía que estaba en Panamá, en centro América. – informo la rubia.
- ¡Centro América! – se sorprendió Sora – Eso queda bastante lejos, aun de Italia. – dijo Sora medio volteando a ver a la mayor.
- Nono no sabe quedarse quieto, supongo que por eso le llaman el "Caballo Salvaje". – informo.
- Me pregunto… ¿Como estará jiichan? – se cuestiono mentalmente la castaña.
- ¿Uhm? – dijo Diana al ver que Sora había dejado de hablar.
- No, nada. – contesto Sora con una sonrisa.
Era la primera vez que Sora compartía con alguien de esa forma, alguien a quien ella pudiera llamar "Anee-chan*", se sentía tan bien.
Mientras se bañaban se hicieron cosquillas y jugaron con el jabón y las burbujas, desde el pasillo, Reborn sonreía escuchando las risas de sus alumnas.
Una vez que salieron de bañarse, Diana y Sora se vistieron, Sora se puso camisa con rayas rosas y blancas que le llegaba hasta la mitad del muslo a juego con un pantalón y Diana se puso unos pans deportivos holgados color verde oscuro y una camisa de algodón sin mangas blanca, una vez acabado de cambiarse ambas salieron del cuarto se dispusieron a bajar a la sala.
- Te voy a enseñar a Enzo. – comento Diana – Es la mascota oficial de los Cavallone, originalmente es de nono, ¿Sabes? Reborn se lo regalo cuando fue su alumno. –
Llegaron a la sala, Hanabi ya se había bañado y vestido, su conjunto eran unos pans negros y una blusa de algodón de tirantes color rojo, sus pulseras en sus muñecas y su cabello sujetado en una débil coleta.
- ¿Onceava se encuentra bien? ¿Esta potra idiota no le hizo nada? – Cuestiono preocupada Hanabi mirando a Diana con algo de desprecio.
- Estoy bien Hanabi-chan, Diana-san no me haría nada. – contesto Sora con una sonrisa marca Tsuna.
- Tan mordaz como siempre Hanabi, sigue así y nunca tendrás novio. – contesto la Cavallone con el sarcasmo que Reborn cosecho a golpes.
Hanabi solo la miro con molestia.
- Bueno Diana-san, ¿Dónde está Enzo? – cuestiono inocente la aprendiz de mafioso.
- ¡¿TRAJISTE ESA COSA AQUÍ? ¡¿TE HAS VUELTO LOCA? – grito Hanabi exasperada.
- Relájate Hanabi. – intento tranquilizarle Cavallone – Todo va a estar bien. – concluyo mientras buscaba entre sus cosas su mascota.
- ¡Claro! Siempre y cuando no le caiga agua encima. – respondió Hanabi con su característica mordacidad – Escucha Cavallone, si algo le ocurre a la onceava…
- Oh-oh. – dijo Diana al encontrar la jaula de Enzo.
La levanto para que Hanabi y Sora pudieran verla. La puertecilla del objeto había sido abierta a mordidas. Diana estaba pálida y avergonzada.
- ¿Decías? – cuestiono Hanabi con un tic en su ojo izquierdo.
- Qué cosas ¿No? – dijo Diana rascándose la cabeza y sonriendo como idiota.
- Disculpen. – interrumpió Sora – Pero exactamente ¿Qué va a pasar ahora? – cuestiono nerviosa. Algo le decía que debía correr.
- Lo que pasa es que Enzo es una tortuga especial. – contesto Diana.
- Sera mejor que encontremos esa cosa antes de que algo pase. – dijo Hanabi dando media vuelta.
- Sora y Diana asintieron, la primera no muy convencida.
Las tres se separaron y buscaron la tortuga por todos lados
- Ne, ne, Bakabi ¿A que están jugando? – cuestiono curiosa una corderita.
- No es nada que te importe, ahora si me permites ¡LARGATE! – contesto la mayor.
- ¡BIEN! ¡LAMB-SAMA NO TE NECESITA! ¡ME VOY AJUGAR YO SOLA! – contesto ofendida Lamb.
Por otro lado de la casa Chao-Lin miraba curioso a Sora mientras se arrastraba por debajo de una mesa.
- Ne, Chao-kun ¿No has visto una tortuga? – pregunto Sora al menor.
El pequeño se sonrojo un poco y negó con la cabeza.
- Ya veo. Si vez una tortuga me avisas. – pidió Sora.
El chinito aun sonrojado asintió.
- Gracias. – sonrió Sora.
El pobre Chao-Lin se puso totalmente rojo y salió corriendo de ahí.
Diana miraba enternecida lo que acababa de pasar.
*30 minutos después*
Ya en la sala de estar, Sora, Hanabi y Diana se habían reunido
- ¿Y bien? – cuestiono Hanabi.
- Nada. – respondió Diana.
- Yo tampoco. – informo Sora.
- Merda. – maldijo la peli plata por lo bajo.
- Podrían explicarme ¿Por qué hacemos tanto alboroto? – cuestiono Sora.
- Lo que pasa es que cuando Enzo toca el agua…
- ¡SORA-SAN! ¡SORA-SAN! – Chao-Lin interrumpió la explicación de Diana - ¡ENCONTRAR TORTUGA! – informo el chinito.
Inmediatamente Diana y Hanabi suspiraron de alivio.
- ¿Dónde está Chao-kun? - cuestiono Sora.
- Lamb tenerla. – contesto.
El alivio de Hanabi se fue al traste.
- ¿Dónde está? – cuestiono Hanabi al chinito.
- Jugar en baño. – contesto.
El alivio de Diana se fue al traste también.
- ¡VAMOS! – gritaron Hanabi y Diana al mismo tiempo mientras comenzaban a correr en dirección del baño.
Pero era demasiado tarde.
La casa comenzó a temblar y a crujir.
- WAAAA! – Lamb salió del pasillo que conducía al baño llorando, bajando las escaleras con terror - ¡SORA! – grito y se lanzo a los brazos de esta.
- Lamb ¿Qué pasa? – pregunto Sora cargando a la niña.
- Lamb-sama…Lamb-sama encontró una tortuga…y me puse a jugar con ella… - decía la niña con dificultad.
La casa retumbo de nuevo.
- Ihhhh! ¡Diana-san! ¡Hanabi-chan! ¡¿Qué está pasando? – pregunto Sora horrorizada abrazando a los dos niños.
- Enzo. – contestaron las dos al mismo tiempo con las caras serias.
- ¿Eh? –
- Esto es lo que pasa cuando le cae agua. – informo Diana, sacando de entre sus ropas un látigo.
- Genial, y yo que creí que el día ya había terminado. – dijo Hanabi mal humorada preparando sus cuentas explosivas.
De repente Sora comprendió.
Frente a ella, al final de las escaleras, saliendo del baño, más específicamente, destruyendo la puerta del baño, se encontraba una enorme creatura semejante a una tortuga.
- ! – rugió la criatura.
- IHHHHHH! – grito Sora aferrando a los pequeños más a sí misma.
Esta de más decir que Lamb y Chao-Lin estaban temblando de horror.
- ¡ENZO! ¡BASTA! – grito Diana lanzando un latigazo.
Pero o sorpresa, el látigo se enredo en sus piernas y se dio un madra… bueno ustedes saben, contra el piso.
- ¡DIANA-SAN! – grito Sora preocupada.
- ¡Merda! ¡Cómo no está ni uno de sus subordinados no sirve para nada! – maldijo Hanabi.
- ¡¿EH? ¡¿Si no están sus subordinados no sabe hacer nada? – cuestiono exaltada la próxima jefa mafiosa.
- Bastante triste, verdad. – expreso una tranquila e infantil voz.
- ¡Reborn! – grito aliviada Sora.
- Ciossu. – saludo el mini-hitman para luego darle un sorbo a su expreso.
- Reborn ¿Puedes detener a Enzo, verdad? – pregunto la castaña con ojos brillosos.
- Se, se puedo. – contesto el tutor como si nada.
- La esperanza no ha muerto. – pensó Sora aliviada.
- Pero no lo hare. –
Y todo se desmorona.
- ¡¿POR QUÈ? – grito la chica desesperada.
- Esto es culpa de Diana y tuya. – contesto el demo…bebé.
- ¿Eh? –
- Si Diana no hubiera mandado al cuerno a sus hombres y cuidado de Enzo como era debido, este no se habría escapado, y si tú vigilaras como es debido a esa oveja idiota, esta no hubiera metido a Enzo en la bañera. – informo volviendo a darle un sorbo a su expreso.
- Tienes que estar jugando TT-TT. – pensó Sora.
- KYAA! – grito alguien.
Sora rápidamente se fijo en esto. Hanabi había sido golpeada por Enzo y mandada a volar escaleras abajo.
- ¡HANABI-CHAN! –
Sora se corrió en dirección de Hanabi.
Diana seguía en el piso. En serio se dio duro.
- ! – volvió a rugir Enzo.
Sora y los pequeños se estremecieron.
- Hanabi-chan, ¿Estás bien?
- Onceava…lo…lamento. – decía con dificultad la peli-plata.
- Hanabi-chan… - Sora estaba a punto de llorar.
TOC-TOC.
Tocaron la puerta, y luego se abrió dejando visible la figura de…
- ¡Rosario-san! – llamo Sora a la mujer.
- ¡Sora-dono! ¡¿Qué paso aquí? – cuestiono la morocha acercándose a Sora y a una maltrecha Hanabi.
- ! – rugió Enzo tratando de avanzar.
- ¡ENZO! – comprendió la mujer angustiada al ver a la tortuga.
- ¿Quién anoto la matricula? – cuestiono la Cavallone al volver en sí. Con su cabello todo revuelto y su látigo enredado en su cuerpo.
- ¡Boss! –
- ¡Diana-san! –
Llamaron aliviadas Rosario y Sora.
- ¡Rosario! Justo a tiempo. – sentencio Diana.
Sora vio que algo en Diana que cambio, pero ¿Qué?
- Enzo, dije… ¡BASTA! – bramo la Cavallone con autoridad.
Y dando otro latigazo, que esta vez funciono, amarro el hocico de la criatura y dando un salto aterrizo sobre el lomo de la tortuga.
Sora no pudo quitar la vista de Diana mientras hacía esto. Se veía tan confiada, tan grácil, tan genial.
- Sora, tú también…defiende a tu familia con tu última voluntad. – llamo Reborn.
- ¡¿QUÈ? ¡ESPERA! ¡NO ESTOY…
Y como siempre no importa cuánto proteste, Reborn siempre hará lo que quiera.
O en otras palabras, el disparo dio entre ceja y ceja a la joven castaña.
Sora solto a los niños de la impresión y Rosario los atrapo en el aire.
Sora impacto en el suelo de la casa y luego…
- ¡REBORN! – lanzo su grito de guerra mientras su ropa se rompía en miles de trozos y la flamita naranja aparecía en la frente de la susodicha - ¡DETENDRE A ENZO CON MI ÙLTIMA VOLUNTAD! – grito salvajemente.
Sora tomo impulso y salto, mientras descendía comenzó a dar muchas piruetas hacia adelante hasta que solo fue visible un anillo que giraba en el aire, y cuando estuvo justo sobre Enzo extendió una de sus piernas y le dio una tremenda patada en la cabeza a la pobre tortuga que de inmediato quedo K.O.
- ¡MOLTO BENNE! ¡SORA! – felicito Diana.
La susodicha desenredo su látigo del hocico de su mascota y bajo del lomo de esta, que en cuanto Diana toco el piso comenzó a encogerse hasta volver a su tamaño normal.
- Hoy te portaste muy mal Enzo. – regaño Diana a la tortuga.
La flama en la frente de Sora se extinguió, y la calmada chica suspiro aliviada.
- Al fin todo acabo. – pensó cansada la nieta de Tsuna.
- Hump. – rio Reborn – De verdad tienes el cuerpo de una niña de 10 años. – dijo con burla.
- ¿Uhm? – ladeo su cabeza confundida Sora.
Los rostros de sus amigos eran toda una gama de pinturas.
Reborn con burla.
Hanabi sorprendida y avergonzada con las mejillas sonrosadas.
Rosario con vergüenza.
Diana sonreía con comprensión y pena.
Chao-Lin estaba tan rojo como un tomate y se desmayo con una rayita de sangre saliendo de su nariz.
- ¡ÑA-JAJA! ¡SORA ESTA DESNUDA! – rio a carcajada limpia Lamb.
Y así como lo leen, como Sora solo se coloco sus pantis y su pijama después de bañarse, no traía puesto top, y cuando la energía expansiva destrozo su pijama, bueno… desde hace un rato solo estaba usando su panti de ositos cariñositos.
- Aah. – Y se desmayo.
*1 hr. Después*
- ¿Uhm? – despertó con lentitud Sora, incorporándose en la habitación – Mi cuarto. – dijo al reconocer el lugar.
- Hola. ¿Estás mejor? – cuestiono La Cavallone desde el otro lado de la habitación.
- Eso creo…No puedo creer que eso me haya pasado… no espere…si, si me lo creo. – reflexiono.
Diana sonrío de manera comprensiva y se acerco a Sora hasta sentarse con ella en la cama.
Cabe mencionar que Sora ya estaba vestida con una playera de algodón con un dibujo de Corazón Valiente*.
- ¿Sabes? Me recuerdas mucho a como era yo antes de conocer a Reborn. – comento la italiana.
Sora la miro incrédula.
- Era alguien realmente torpe. Apuesto a que de no ser por Reborn habría muerto unas 1000 veces. – informo la Cavallone con nostalgia – Es duro y algo diabólico…pero es buen maestro. – concluyo con una sonrisa sincera.
- Más duro y diabólico que nada, si me lo pregunta. – compartió Sora.
- Totalmente de acuerdo. – concordó Diana con la cara azul recordando sus días de entrenamiento.
Hubo un rato de silencio.
- ¿Sabes por qué Reborn me pidió que viniera? – cuestiono Diana.
- Quería que nos llevaremos mejor, ¿No? – respondió algo confusa.
- Bueno… si, y estoy feliz por eso, ahora tengo una adorable hermanita. - la abrazo con cariño – Pero, ¿Por qué otro motivo crees? – dijo Diana mirando a Sora con aprensión y ¿Tristeza?
- Diana-san…
- Escucha Sora, ¿Por qué solo tú puedes ser la siguiente jefa de Vongola? – cuestiono de nuevo interrumpiendo a Sora.
- Pero yo no quiero…
- Contesta por favor. – pidió Diana.
- Por… la flama del cielo. – contesto – Reborn me lo dijo. –
- Correcto. – Diana se puso de pie.
Sora la miro con atención, se veía tan triste.
- Sora, yo soy la doceava jefa de Cavallone, el onceavo fue mi padre. – compartió Diana – Mi padre murió hace mucho Sora, y Reborn quiere que te cuente el por qué de su muerte. – dijo la muchacha con un brillo lagrimoso en los ojos.
- ¿Qué me cuente qué? – Sora no podía creer lo que escuchaba.
Eso a ella que le importaba.
- Que te cuente lo que paso… "El día que el cielo casi se cayó" –
DICCIONARIO.-
Corazón Valiente* El león de los ositos cariñositos.
CHAN-CHAN-CHAN! LES GUSTO? Y LON QUE FALTA. AHORA SI. YO SE QUE NO HE PUESTO MUY EN CLARO LA RELACION QUE HANABI Y RYOTA SOSTIENEN, ASI QUE HOY LES EXPLICARE.
COMO TODOS SABEMOS GOKUDERA Y BIANCHI SON MEDIOS HERMANOS.
EN ESTE FIC, HAYATO SE CASO CON HARU Y TUVIERON DOS HIJOS, HAYATE (EL PAPA DE HANABI) Y STELLA (LA MAMA DE SORA).
BIANCHI SE CASO CON SHAMAL (LUEGO ME ABUCHEAN) Y TUBIERPON UN HIJO, BIANCO.
RYOHEI SE CASO CON HANA (LA BF DE KYOKO) Y TUVIERON DOS HIJAS, KANA Y RYOKO.
KANA SE CASO CON BIANCO Y TUBIERON DOS HIJOS, BLANCH Y RYOTA.
ASI QUE HANABI Y RYOTA SON PRIMOS, PERO PRIMOS TERCEROS.
ESPERO HABER ACLARADO ESTO.
GRACIAS POR LEER.
ADVIERTO, EL SIGUIENTE CAPITULO VA A ESTAR MEDIO CRUEL.
