Los personajes de KHR le pertenecen a la maestra Amano Akira, lamentablemente para los OC`s de este fic, ellos me pertenecen BUAJAJAJAJA! (RISA MALIGNA)


Shoot 10ª, El DIA QUE EL CIELO CASI SE CAE.

LA CAIDA DE VARIA.

Comencemos por el principio.

Desde que Sawada Tsunayoshi se convirtió en el decimo jefe de Vongola las demás familias se unieron en una verdadera hermandad, incluso se podían mantener platicas civilizadas entre familias enemigas por el simple hecho de que había un Vongola de réferi.

Vongola decimo se convirtió en un hombre respetado inclusive por aquellos que lo querían matar.

Los guardianes de la decima generación tampoco se quedaron atrás, eran conocidos no solo por su poder, sino también por su benevolencia… bueno…excepto el guardián de la nube, y su lealtad a su jefe.

Los años pasaron, y por supuesto, estas personas formaron sus propias familias, hogares, pero jamás alejándose los unos de los otros, haciendo que el linaje del cielo se perpetuara.

Mas sin embargo, enemigos acechaban, y la paz de estos hombres y mujeres se vio menguada.

Primero comenzaron a desaparecer niños en las ciudades más pobres del mundo, desde África hasta México, cubriendo todo el globo, después comenzaron a desaparecer niños de sus escuelas, no importaba edad o sexo, ni siquiera los ingresos económicos, en poco tiempo comenzaron a desaparecer futuros líderes mundiales, príncipes y princesas, hijos de empresarios y presidentes, todos con una cosa en común, la flama del cielo.

Las mafias ante la desesperación de que sus hijos fueran secuestrados recurrieron a la familia más fuerte, VONGOLA, y siendo Tsuna como es, no permitió que los hijos de sus amigos fueran llevados.

Primero movió a los infantes y mayores a lugares seguros, lugares donde solo él y sus colaboradores más allegados supieran.

Una vez tomadas todas las precauciones se procedió a investigar.

Se descubrió, gracias a los contactos de los arcobalenos, que las desapariciones eran causadas por una organización que se auto denominaba HADES.

¿Su propósito? Anarquía total.


LUGAR: ALGUNA PARTE DE ITALIA, CUARTEL GENERAL DE VONGOLA.

HORA: 330 HRS. HACE 15 AÑOS.

Una sombra caminaba desesperadamente por un estrecho pasadizo oscuro, solo iluminado por la luz rojiza de la luna nueva, un mal presagio.

La sombra llego ante una puerta de acero reforzado, coloco una de sus manos sobre una plataforma digital.

- Benvenutto Segniore Kyoshi. – sentencio una voz digital al reconocer al individuo.

El hombre avanzo hacia el interior de la habitación y se reveló su identidad. Se trataba de un hombre joven, alto, de piel nívea, ojos amielados, y en estos instantes perturbados, su cabello desmarañado y de un color castaño claro, usaba un traje negro y en sus manos tenía una pantalla que parecía contener la formula de la bomba nuclear pues la miraba con intensidad.

- Llegaron los informes, padre. – llamo con voz seria.

En el fondo de la habitación se encontraban tres hombres mayores, uno de ellos, el de la izquierda, usaba el cabello corto y de color oscuro, los ojos castaños claro eran duros y reflejaban su humor, tenía una cicatriz en la barbilla y en sus manos traía una katana.

El de la derecha, un hombre de una dura expresión, sus ojos verdes, muy a pesar de las gafas que usaba, eran afilados y reflejaban impotencia y exasperación, su cabello de un color platinado era algo largo y se veía que no lo había cepillado en algún tiempo.

Y el último, un poco más bajo que los otros, su cabello de un castaño avellana despeinado, su ceño fruncido, preocupado, y sus ojos de un avellana que reflejaba todas sus emociones, impotencia, preocupación, exasperación, pero la que más inundaba su rostro…Tristeza.

Todos, al igual que Kyoshi, usaban traje negro.

- Informa, Kyoshi. – articulo en un susurro Tsuna.

El más joven asintió.

- Xina y Shark han llegado al refugio. – informo.

Tsuna sonrió ligeramente, pero no le llego a los ojos.

- Bien. – sentencio el decimo - ¿Qué hay de ustedes Reborn? – cuestiono dirigiéndose a una enorme pantalla.

En la pantalla podía apreciarse el interior de algo que parecía ser un vagón de tren.

- ¿Por quién me tomas Tsuna? – contesto un hombre joven.

Este usaba un traje negro, su camisa era amarilla, al igual que el listón de su sombrero, sus patillas eran súper rizadas.

- Lo siento, estoy algo nervioso. – se disculpo el mayor.

- Descuida. Da gracias a que soy yo y no Lal. – bromeo el hitman.

- Si. – sonrió de nuevo Tsuna, nuevamente sin gracia – Informa por favor. –

- Uni, Luchia y Sasha están bien. Abordamos el vagón de escape hace 5 minutos. Llegaremos a nuestro destino en 10 minutos exactos. Lal y Collonelo están con ellas. – informo.

- Bien. – asintió Tsuna – Mantenme informado. – pidió.

Reborn asintió y corto la comunicación.

- Uff. – Bufo Tsuna y se recargo sobre el teclado de la pantalla.

Gokudera y Yamamoto observaron con preocupación a su jefe, pero más importante aun, su amigo, su hermano.

Las puertas de la habitación se abrieron y otras tres figuras fueron mostradas, se trataba de dos mujeres y un hombre, los tres debían tener la misma edad que Kyoshi.

- Hayate, informa. – ordeno Gokudera al otro hombre joven.

Se trataba de alguien un poco más alto que Kyoshi, su cabello de color castaño oscuro era corto y crispado, sus ojos verdes y afilados expresaban intranquilidad, se parecía mucho a Gokudera, esta de más decir que usaba traje negro.

- El escuadrón 6 está en posición, solo esperan órdenes. – contesto.

- Taka. – Llamo Yamamoto a una de las mujeres.

Su largo cabello oscuro estaba sujetado en una coleta alta con una liga negra, sus ojos de color chocolate eran severos, usaba un traje negro de pantalón y en sus manos sostenía una katana.

- El escuadrón 3 está en posición, esperan órdenes. – contesto.

- Algo no está bien. – argumento Tsuna – Stella, ¿Cuándo fue la última vez que tuvimos contacto con Varia? – cuestiono a la otra mujer.

Esta era verdaderamente bella, su largo cabello era ondulado y de color plata, sus ojos afilados de color castaño expresaban cansancio, al igual que sus compañeros, usaba traje negro, solo que con falda y unas botas.

- Hace tres días, cuando Xina y Shark fueron trasladados. – contesto.

Tsuna frunció aun más el ceño.

- Comunícame con ellos inmediatamente. – ordeno.

La mujer asintió y avanzo hacia el teclado.

- Hay una comunicación entrante. – informo Stella – Pero es solo audio. –

- ¿Quién? – cuestiono el decimo Vongola.

- Varia. – dijo Stella sorprendida.

- Conéctala. – ordeno de nuevo Tsuna.

Pasaron unos momentos, y luego a través de la pantalla se escucho una voz.

- Hey. – llamo una voz monótona.

- ¿Fran? – llamo Tsuna.

- Señor Vongola, es bueno escucharlo. – comento Fran con su clásica monoteneidad.

- Fran, informa. – pidió Tsuna.

- Señor Vongola…Varia… ha caído.

Y la comunicación se corta.


LUGAR: CASTILLO DE VARIA.

HORA: MINUTOS ANTES.

En una de las habitaciones se encontraban los seis integrantes del grupo de asesinos, todos rodeando una mesa llena de mapas y formaciones de batalla.

Xanxus, que ya aparentaba una buena carga de edad, con sus ojos rojos serios y un puro en su boca, estaba a la cabeza, Squalo, con su largo cabello sostenido en una coleta baja y un parche en su ojo derecho, su ojo mostraba patas de gallo, a su derecha, Bel con su clásico fleco y el cabello largo y liso hasta la espalda, algunas arrugas en su rostro, a su derecha, Levi con más pearcings que nunca, su barba se rizaba, ya estaba calvo, a la izquierda de Xanxus, Fran, quien todavía usaba el sombrero de rana, se veía como siempre aburrido, parecía que lo único que cambio en el fue su estatura y unas cuantas arrugas, y a la izquierda de este, Lussuria usaba un mega mohicano con todos los colores del arcoíris, sus gafas de sol terminaban en punta y usaba una mega boa de plumas de un color rosa brillante.

- Vroi! Los mocosos han llegado al refugio. – informo Squalo.

Xanxus arrugo màs su entrecejo en forma de afirmación.

- Ushishishi. La gata sarnosa y el pescadito deben estar vueltos locos. – rio Bel.

- Xina y Shark, los hijos de Xanxus y Squalo respectivamente, eran conocidos en varia como las copias exactas de sus padres, claro que en el caso de Xina, era Xanxus en niña.

- Qué alivio. – expreso amaneradamente Lussuria – Pensé que no lo lograrían. –

- Quitando de en medio a la pequeña psicótica y la piraña bocona, ¿Cómo le haremos para salir de aquí? – cuestiono Fran con su clásica monotonía.

Y es que el castillo de varia estaba en todos los sentidos de la palabra, RODEADO.

Los agentes de HADES, habían llegado hacia 20 minutos.

Xanxus en su eterno machismo y egolatría había mandado a sus hombres contra sus oponentes…grave error.

Todos fueron derrotados, y en poco tiempo solo quedaron los seis principales, que eran los que estaban en ese cuarto, y el comentario de Fran no era exactamente lo que necesitaba en ese momento, así que se limito a dispararle en medio de la cabeza. Disparo que Fran esquivo y que le dio de lleno a la pared de fondo (N.A. Pagan justos por pecadores).

- Solo decía. – dijo Fran después del acto de "cariño".

El silencio inundo la sala.

Los varia podrían seguir siendo los asesinos màs temidos del mundo, pero ya no eran los de antes. Las épocas doradas de varia, hacia ya poco màs de 30 años, habían pasado, y así como el tiempo se lleva la belleza, también la fuerza, y eso lo sabían todos ellos muy bien.

- Escuchen basuras. – llamo Xanxus rompiendo el silencio – Nos dividiremos. –

Todos miraron a su jefe.

- La avestruz multicolor ira con la plancha eléctrica, el principito con la rana, y el pescado idiota conmigo, cubriremos la entrada este, sur y noroeste respectivamente. – dijo al tiempo que señalaba las zonas mencionadas en uno de los mapas – Los primeros en llegar al vagón de escape, ganan. – concluyo.

- Ushishishi, vamos ranita, ganaremos esto. – dijo Bel al tomar a Fran por la gabardina y jalarlo con él.

- Boss, no lo defraudare. – dijo Levi cuando salió por la puerta seguido por Lussuria.

Squalo miro a Xanxus por un momento.

- ¿Qué miras basura? – dijo con su clásica cara de Al Capone el jefe varia.

- Squalo negó con la cabeza, su jefe nunca cambiara.

- Acabemos con esto y vallamos a dormir. – sentencio el de largo cabello.

Xanxus lidero el camino, sacando de su gabardina sus pistolas y Squalo sacando de su manga su espada, ambos mostraban una sonrisa sádica y llena de excitación.

*10 minutos después*

¿Cómo rayos habían acabado en aquella situación?

Xanxus y Squalo estaban rodeados por agentes de Hades y ni siquiera sabían cómo llegaron a aquello.

*FLASHBACK"

Xanxus y Squalo habían salido de la habitación, caminaron por los laberinticos pasillos del castillo por unos minutos en silencio…

- ¡VROOI! ¡NO SABES DONDE CARAJOS ESTAMOS! ¡¿VERDAD? – grito Squalo al ver que el de las pistolas solo daba vueltas en los pasillos.

Xanxus arrugo su entrecejo con fastidio y mordió con coraje la colilla de su puro.

- Si lo sé. Solo no recuerdo estos pasillos, así que deja de joder, basura. – dijo el jefe de varia.

- ¡VROOI! ¡SI LO SABES DEMUESTRALO! ¡VIEJO RABO VERDE! – grito ya saben quién.

Xanxus ya no dijo nada, solo apunto sus armas, Squalo por su parte alzo su espada…

PUM!

Una fuerte explosión destrozo la pared que estaba frente a ellos, evitando así la pelea entre ¿camaradas?, pero lo que entro por el hoyo de la pared no fue exactamente el hada de los dientes, y así Xanxus y Squalo fueron rodeados por agentes de Hades.

*FIN FLASHBACK*

*Zona SUR del castillo VARIA*

Bell y Fran habían sido los primeros en salir de la sala de juntas, y como siempre, el hermano gemelo perdido de Merlina Adams* se encontraba en la mira de los cuchillos del principito psicópata.

- Oye ranita, no te muevas tanto. – pidió Bell con su sonrisa de gato chesare*.

- Bell-sempai, sino me muevo me ensartara uno de sus cuchillos y me dolerá. – explico el peli-verde.

- Ushishishi, de eso se trata ranita tontita. – respondió el mayor de los dos.

Y así continuaron por un largo rato… bueno… hasta que voltearon una de las esquinas y Fran se detuvo sin previo aviso, lo cual ocasiono que Bell chocara con el y que uno de los cuchillo se ensartara en la nuca del menor.

- Ah…Bell-sempai. – llamo el del sombrero gracioso sin hacer caso del cuchillo en su cabeza.

- ¿Qué paso ranita? – cuestiono el real psicópata curioso.

- Tenemos compañía. – contesto Fran mientras apuntaba al frente.

Frente a ellos estaba una cuadrilla completa de agentes de Hades apuntándoles con armas que ellos nunca antes habían visto.

- Ushishishi, bien…comenzaba a aburrirme. – rio complacido Bell mientras mostraba sus cuchillos.

- Ya decía yo que todo estaba muy callado. – dijo la monótona rana.

*Zona ESTE del castillo VARIA*

Levi y Lussuria corrían por los pasillos del castillo como si su vida dependiera de ello, y de echo así era, pues apenas salieron de la sala de juntas se habían topado de narices literalmente con un grupo grande de agentes enemigos.

*FLASHBACK*

- Boss, no lo defraudare. – dijo Levi cuando salió por la puerta seguido por Lussuria.

Levi y Luss caminaron por el pasillo principal, y al dar vuelta en una esquina hacia su derecha Levi choco con algo.

- ¡¿QUIEN HOZA OBSTACULIZAR EL CAMINO DEL GRAN LEVI-A-THAN? – grito.

- Etto… Levi-chan. – llamo Lussuria detrás de el.

- ¿Qué rayos quieres Lussuria? – dijo Levi sobándose la cara pues se había dado con fuerza.

- Creo que… deberías mirar. – dicho esto Luss quito la mano de Levi de su rostro y volteo este en dirección del obstáculo en cuestión.

Levi se puso pálido y mirando de nuevo a Lussuria…salieron corriendo de ahí.

*FIN FLASHBACK*

Y así fue como Levi y Luss acabaron corriendo por su vida.

Corrieron por los pasillos con una velocidad increíble, no cabe duda que son la elite, llegaron a un pasillo que terminaba con un enorme ventanal, Levi y Luss corrieron directamente hacia el y saltaron, los agentes enemigos se detuvieron antes de caer.

- ¡He!, cobardes. – se burlo Levi.

- Ojojojo, son solo niños. – rio Lussuria.

Pero al mirar de nuevo hacia arriba, cinco elementos enemigos los seguían.

- Parece que si tienen algo de agallas. – acepto Levi.

Al acabar esta frase Levi y Luss sacaron de sus sacos sus caja-anillos, y al activarlas aparecieron sus animales, el zarpedine di fulmine* y el peacock di sereno*, al instante los enemigos también accionaron sus caja-anillos y de estos aparecieron un montón de gatos, pero con alas, y de ellos emanaba una flama que nunca antes se había visto, de un extraño color rosa brillante.

- ¿Qué demonios es esa flama? – se cuestiono mentalmente Levi - ¡LEVI VOLTA! – ordeno Levi a su animal.

Este al instante acato la orden de ataque.

*Con Bell y Fran*

Una enorme bola de luz ilumino la oscuridad del pasillo por el que Bell y Fran corrían mientras se enfrentaban a sus enemigos.

- Eso fue el ataque de la plancha eléctrica. – informo Bell.

- Parase ser que no somos los únicos en inconvenientes. – respondió Fran.

Un grupo de hombres y mujeres que superaba los diez eran los enemigos del dúo dinámico, la flama de sus armas era de un color verde-azul brillante, los animales que salieron de las cajas eran ranas y lagartijas que escupían una especie de veneno y creaban un campo sónico que comenzaba a confundirlos, las armas eran lanzas cuyas puntas se disparaban y al entrar en contacto con un solido de derretían y corroían el objeto.

- Muy bien ranita…sácanos de aquí. – ordeno Bell.

- No me lo dice dos veces. – contesto el menor.

De repente de la mano de Fran una flama morada brillo desde su anillo y una espesa capa de niebla los cubrió.

- Lo lamento… pero la fiesta aun no acaba. – resonó una voz desde atrás de los varia.

*Con Xanxus y Squalo*

- ¡Vroi! Eso ni para calentamiento sirvió. – expreso Squalo mientras pateaba la cabeza de uno de los contrincantes caídos.

- Observadores… No sirven para nada. – sentencio un molesto Xanxus.

La pelea no había sido la gran cosa, antes de que sus oponentes los atacaran Xanxus dejo muy en claro que no le gusta que entren en su casa sin su permiso, por su parte Squalo le había cubierto las espaldas y había cortado muchos cuellos.

- ¡Vroi! Ya, hablando en serio, esto fue putamente fácil. – señalo el de la espada.

Xanxus miro la escena a su alrededor como solo el podía, alguien estaba jugando con el, y eso no le gustaba.

- Basuras. – dijo en un susurro, se dio la media vuelta y se dispuso a marcharse.

- Tsk. – chasqueo su lengua Squalo y siguió a su jefe.

- ¿Qué? ¿Ya se van? La fiesta apenas comienza ancianos. – llamo una voz a sus espaldas.

*Con Levi y Luss *

El ataque de Levi había sido tremendamente fuerte, varios de los gatos alados con extrañas alas habían sido destruidos, los mayores aterrizaron sin menor problema.

- Levi-chan, creo que te pasaste. – señalo Luss.

- Eso les enseñara. – respondió Levi.

Cuando ambos se disponían a marcharse dándose la vuelta sobre sus talones se percataron de que a sus espaldas estaban aquellos extraños gatos, debían ser al menos el quíntuple de la cantidad original, y el bosque oscuro de fondo solo hacia que las extrañas flamas rosas se vieran aun más extrañas y espeluznantes.

Como Levi ya había usado una cantidad considerable de flamas era el turno de Luss. Su peacock di sereno había expendido su hermosa cola, entrando en fase de batalla.

Sus enemigos no se movieron ni un musculo, en lugar de eso se escuchó una voz.

- ¿Aun piensan seguir peleando ancianos? – cuestiono.

De entre la multitud Luss pudo distinguir a quien hizo la pregunta.

Se trataba de una niña de unos 13 años, su largo cabello ondulado y de color rosa brillante le llegaba a la parte baja de la espalda, sus ojos de un color violeta eran grandes y con luz traviesa, debajo del ojo izquierdo tenia el tatuaje de un pequeño corazón, piel nívea, su chaqueta negra le cubría solo la parte del pecho y se podía distinguir un top que dejaba descubierto su abdomen de color rosa, las mangas de la chaqueta era muy largas y solo dejaban ver la punta de los dedos de la chica, sus shorts a juego con la chaqueta eran cortos y pegados dejando ver sus piernas, sus botas de combate eran rosas y tenían las agujetas negras.

- Por eso no me agradan los profesionales…saben dar batalla. – dijo de nuevo la muchacha algo molesta.

- ¿Eres tu quien dirige este escuadrón? – cuestiono Luss.

- ¿Qué si así es? – contesto la chica con una sonrisa en el rostro.

- Heart-sama, no creo que deba decir más. – dijo en un susurro uno de los achichincles.

- Calla. No pedí tu opinión. – respondió con voz y rostro serio sin siquiera voltearlo a ver.

- Hai! Heart-sama. – contesto.

- Veo que sabes tratar a tus hombres. – elogio Luss a Heart.

- Solo les doy lo que merecen. – contesto Heart.

Luss sonrío, chica le agradaba, pero no podía permitirse llegar tarde.

- Lo siento cariño, pero tengo una cita y no puedo llegar tarde. – señalo Luss.

- No te preocupes… Yo te ayudo a llegar a tu cita con la muerte. – sonrío Heart.

Luss emprendió el ataque.

Los extraños gatos alados atacaron a la vez, Lussuria y su peacock extendieron sus plumas, fue un espectáculo de color tan hermoso y escalofriante.

Levi se unió a la batalla, lanzo sus lanza-rayos al cielo y cuando estuvo en posición un gato se le pego a la espalda, antes de darse cuenta su cuerpo comenzó a sentirse realmente cliente, un calor tan brutal que le comenzó a quemarle por dentro, el dolor no tardo en hacerse presente, el calor le impedía respirar, sintió como si flamas le estuvieran quemando el interior y al mismo tiempo el exterior.

- ¡AGH! – grito Levi.

- ¡LEVI-CHAN! – reacciono Luss… demasiado tarde.

- ¡NO TE DISTRAIGAS! – grito Heart y con el pie derecho le dio una buena patada en la nariz a Luss que rompió sus gafas y lo hizo caer.

- Ni te preocupes por el…no le queda mucho…y a ti tampoco. – señalo Heart.

- ¿Qué quieres decir? – cuestiono Luss con su voz grave y seria.

- Vez a estos pequeños. – señalo Heart a los gatos – Son míos. La habilidad de mi flama es poder quemar desde dentro… La pasión desenfrenada, la lujuria más pura, esa que te quema hasta matarte. – sentencio la chica con sonrisa seductora.

- ¿Qué son ustedes? – cuestiono Luss con su voz aun grave.

- Sus verdugos. – respondió la chica.

Luss y Levi en el suelo llenos de heridas, sus caja-anillos habían sido destrozados, sus orgullo machacados, ambos podían sentir el fuego lamiendo su interior como el más cruel de los ácidos.

Una tortura cruel y lenta que te consume por dentro… eso soy. – sentencio Heart mientras miraba con placer su obra.

Heart-sama…lamento interrumpir…pero debemos irnos. – anuncio otro de los achichincles.

Aah (suspiro)… de acuerdo. – Heart miro a sus gatos y sonriéndoles con cariño dijo – Ya pueden comer. – se dio vuelta sobre sus talones y se marcho.

Como canción de fondo, los gritos de Luss y Levi hacían un ritmo que la chica cantaba con alegría.

*Con Bell y Fran*

El principito psicópata y la ranita monótona voltearon a ver a su interlocutor, se trataba de un chico de unos 16 años, era alto, su cabello largo hasta los hombros, de color azul oscuro, le cubría los ojos, pero se distinguía el tatuaje de una gota en la mejilla izquierda, su chaqueta negra de cuello alto y ancho, su pantalón negro algo holgado con las botas azules oscuro y las agujetas negras.

- ¿Y este plebeyo que se cree? – sentencio Bell.

- Nuestro oponente Bell-sempai, nuestro oponente. – contesto Fran.

- No me refería a eso ranita tonta. – señalo Bell.

El chico los ¿miraba? con indiferencia.

- Aah (suspiro)… los ancianos son tan molestos. – sentencio el chico.

- Oye tú, ¿A quien llamas anciano molesto? – cuestiono Bell mostrando sus cuchillas como abanico.

Fran le miro mal, ese chico tenía un aura extraña.

- ¿A quien crees? – dijo el muchacho apareciendo detrás de ellos en menos de un parpadeo.

- Es rápido. – pensó Bell.

- Este tipo… - pensó Fran.

Bell y Fran apenas lograron esquivar el ataque del chico, sus uniformes habían sido rasgados y del corte salía un humo verdoso-azulado que olía a tela quemada.

- Nada mal para un par de ancianos. – señalo en chico.

- Drop-sama… Por favor déjenos esto a nosotros. – pidió uno de los achichincles.

- No, se tardan mucho y quiero llegar a casa pronto. – dijo – Quiero dormir. – concluyo.

- Ha-hai! Drop-sama. – contesto el mismo achichincle.

- Ahora. – dijo al voltear a ver a Bell y a Fran – Veamos que tan buenos son los legendarios Varia. –

Nuevamente el chico desapareció en menos de un parpadeo y apareció detrás de los varia, Bell tomo el golpe con sus cuchillas, el arma de Drop era una especie de navaja larga y recta de doble filo, y al igual que las armas de sus ayudantes escupía una especia de acido, Bell rápidamente se alejo de el y lanzo sus cuchillas para que golpearan a Drop, pero estas se deshicieron antes de llegar a su objetivo.

- Ranita, ¿Algún plan? –

- Algo así. –

Bell y Fran activaron sus caja-anillos, el armiño di tempesta de Bell se coloco en su cuello, pero el animal de Fran no se hizo presente, en vez de eso una espesa niebla se hizo presenta en el pasillo.

- Algo de niebla no impedirá su muerte. – señalo Drop.

- Ushishishi, hablas mucho plebeyo. –

- Bell-sempai, no se confié, este chico tiene algo raro. – previno Fran.

- Silencio ranita. –

Bell se lanzo al ataque otra vez, ahora respaldado por la ilusiones de Fran, el pasillo se había convertido en un extraño agujero de colores morados, azules y verdes mezclándose una y otra vez, Bell se había multiplicado y atacaba sin piedad a Drop.

- Ilusiones reales. – comprendió Drop.

- Ushishishi, saber a que te enfrentas no te ayudara. –

Drop y Bell se cortaban mutuamente, el chico estaba a nivel del príncipe de varia, y eso era mucho, pero poco a poco la batalla se prolongo y Bell comenzó a sentirse raro, su cuerpo estaba pesado y le costaba respirar, uno habría creído que era debido a la edad, pero Bell conocía su cuerpo, el era el príncipe asesino, el genio de varia, aun le quedaba mucho tiempo antes de empezar a cansarse, además, las heridas causadas por Drop, si bien le ardían a causa del acido, no eran más que heridas superficiales.

- Ya te diste cuenta. – anuncio Drop.

- ¿A que te refieres? – exigió Bell.

- Desde que comenzaron a ser atacados por mi escuadrón han estado respirando el humo y el aroma del acido, sin olvidar a mis queridas mascotas que con su sonar les ha estimulado el hemisferio del cerebro encargado de las funciones vitales, como respirar y el latir del corazón. – explico – Mi flama tiene la habilidad de dormir esas funciones. Es una muerte perezosa, pero muerte al final. – concluyo.

- Ushishishi, ¿Crees que un príncipe como yo morirá de una forma tan patética? – cuestiono altivo Bell, intento lanzar una de sus cuchillas, pero su brazo no respondió.

- ¿Decías? –

Bell comenzaba a respirar pesadamente y cayó hincado, su vista comenzaba a nublarse y los latidos de su corazón se volvían cada vez más lentos.

- Bell-sempai, nos vemos en el infierno. – dijo Fran.

De la nada mil cuchillas rodearon a Bell y lo apuñalaron.

Bell sonrió como solo él sabia y colapso.

Drop miro la escena con molestia.

- ¿Por qué hiciste eso? De todas formas iba a morir. – dijo Drop con monoteneidad.

- Habrá sido un dolor en el culo todos estos años, pero hasta el merecía una muerte mejor, simplemente le di lo que quería. – contesto Fran con la misma monoteneidad.

- A ti no te ha afectado mi habilidad, ¿Por qué? –

- Posiblemente porque soy tan perezoso como tu. –

- No. Tu eres el ilusionista, me estas engañando, es por esta ridícula niebla que te rodea. –

- Bingo. –

- Entonces tendré que matarte de la manera tradicional. – sentencio Drop.

En menos de un segundo se postro detrás de Fran, pero este ni se inmuto, Drop lanzo un ataque y solo consiguió atravesar a Fran como si se tratara de un espejismo.

- Tsk. – chasqueo la lengua Drop con molestia – Ni siquiera esta aquí. –

Fran no respondió.

- Lo que no entiendo es, ¿Por qué dejaste que tu amigo muriera? –

- El no era mi amigo. – contesto Fran – Y el quería pelear contigo, simplemente deje que hiciera lo que quisiera, de todas formas, iba a morir. –

- Me agradas. – sonrío Drop.

- Como si me importara. – contesto Fran y desapareció con la niebla.

Los achichincles y Drop no se movieron por un largo rato.

- Drop-sama…Es tiempo. – dijo uno.

- Si. – asintió Drop y comenzó a caminar.

Pero apenas dio un paso, colapso, Bell había cortado los tendones de sus pies y Fran lo había hipnotizado para no sentir el dolor.

- Drop-samaAH! – exclamo uno de sus ayudantes antes de caer.

Había sido perforada por algo en varias partes de su cuerpo, poco a poco todos los achichincles se dieron cuenta de que habían sido atravesados por algo y que en medio de las ilusiones no se habían percatado, al final, todos menos Drop, habían caído muertos.

- Los ancianos son tan molestos. – exclamo con pereza Drop mientras seguía tirado en el suelo – Dormiré un rato. -

*Con Xanxus y Squalo*

Xanxus y Squalo volearon sus rostros para ver a aquel que había hozado insultarles, se trataba de dos hombres jóvenes, posiblemente en sus tempranos veintes, uno de ellos sonreía creídamente, tenia el cabello de color azul claro y largo hasta el inicio de su espalda amarrado con un listón en una coleta baja, sus ojos de color gris tenían un brillo cínico, usaba una gabardina larga negra, por dentro una camisa de lino color azul claro, con los cuatro últimos botones desabrochados, su pantalón liso color negro y unos zapatos negros, cabe mencionar que llevaba un florete, y debajo de su ojos izquierdo tenia el tatuaje de una media luna.

- ¿Con que estos son los legendarios asesinos de Varia? – comento el de mirada cínica.

- No son más que ancianos, Moon. – comento en otro.

Xanxus dirigió su mirada a este último.

El tipo era un poco más alto que el amaneradito (N.A. Lo de amaneradito lo pensó Xanxus), su piel era de un color tostado, sus oscuros ojos filosos y fríos, la cabeza rapada, su chaqueta no tenia mangas, más bien parecía que las había desgarrado, sus pantalones fajados dentro de sus botas negras miliares, debajo de su ojo izquierdo tenia un tatuaje de una espada, de esas que hay en el póker.

Xanxus alzo sus pistolas y les apunto directo al entrecejo.

PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM

Disparo Xanxus, dejando una enorme cortina de humo y polvo.

Squalo miro el humo, y de repente

CLANK!

Se escucho cuando Squalo cubrió con su espada la guardia de su jefe pues Moon se había lanzado desde el humo con su florete directamente hacia Xanxus.

- Vroi! Tienes huevos para intentar algo así, mocoso. – señalo Squalo sonriendo fieramente.

- Y tú aun tienes algo de fuerza vejete. – señalo Moon sonriendo con cinismo.

Xanxus hizo caso omiso del escándalo creado por ambos espadachines y nunca quito sus ojos del lugar donde Sword había estado antes de dispararle.

El humo se disipo y Xanxus sonrió complacido, Sword seguía en pie, sin ningún rasguño.

- Nada mal, basura. – exclamo Xanxus.

- Lo mismo, anciano. – concordó Sword.

Dicho esto ambos se lanzaron contra el otro, Xanxus empuñando sus pistolas con excitación y una sonrisa en el rostro mientras que Sword se abalanzo con sus puños por delante y una mirada decidida.

Por su lado Squalo y Moon aun no desistían

CLASH!

Se escucho fuerte cuando las espadas se separaron abruptamente, Squalo aprovechando el segundo miro en dirección de la batalla de su jefe, realmente él nunca cambiaria.

Una vez que toco el suelo con sus pies Squalo volvió a la batalla saltando contra su ponente, Moon lo esperaba y recibió el golpe, el cual desvió, y dirigió el suyo propio contra el abdomen del peli-plata, Squalo se movió con rapidez y de una patada desvió el golpe de su oponente, Moon retrocedió de un salto, lo mismo que Squalo.

- Vaya, vaya, parece que los rumores del tiburón blanco de Varia eran ciertos, ¿Quién diría que un segundón podía ser tan fuerte? – señalo Moon con malicia.

- Vroi! Si crees que con esa simple frase me harás perder el control, estas muy equivocado mocoso. – confronto Squalo a su adversario.

Moon borro su sonrisa del rostro, estos tipos no iban a ser como los idiotas que han enfrentado hasta ahora, estos eran verdaderos profesionales.

- Tsk. – chasco su lengua con molestia.

PUM, PUM, PUM, PUM

Disparaba Xanxus a su adversario desde todas las posiciones posibles, pero Sword era rápido y esquivaba sus disparos con una agilidad tremenda, pero aun así no podía esquivar todas las balas de Xanxus, y este no podía esquivar todos los golpes de Sword, era una batalla bastante equilibrada y ambos empezaban a perder la paciencia, la flama del anillo de Xanxus se encendió, Sword vio esto y de inmediato se alejo, observo la flama de Xanxus y sonrió, de repente el también encendió su flama, era una flama grande y salvaje de un color rojo anaranjado, Xanxus miro la flama y sonrió complacido.

*Con Fran*

Fran había llegado al vagón de escape escondido en las profundidades del castillo Varia.

Se trataba de un vagón de tren movido por el poder de las flamas de rayo que se acumulaban por medio de la energía solar y un transformador las convertía en flamas de rayo, el vagón era moderno y tenia espacio suficiente para diez personas, Xanxus lo había mandado hacer con todas las comodidades necesarias (para el) desde que se entero por medio de un reporte por parte de Tsuna sobre los problemas con respecto a esa bola de mocosos basura que se hacían llamar Hades.

- Bonito. – admitió la monótona rana.

Coloco su man en una pequeña pantalla que leyó sus huellas digitales y acerco su ojo a una especie de lente que también realizo una lectura de su retina.

- Benvenutto Segniore Fran. – saludo una robótica voz y la puerta del vagón se abrió para que Fran abordara.

El interior era del gusto de Xanxus sin duda alguna.

Las paredes y el piso habían sido forradas de mármol, en la esquina inferior derecha había un bar con todo y barra de madera lleno de botellas de vino, vodka, whisky, tequila y ron, los asientos eran individuales, se trataba de sillones reclinables forrados con terciopelo rojo, pinturas de Picasso y Dalí adornaban las paredes del vagón.

- Y el baño, ¿Dónde esta? – se cuestiono en voz alta la rana al no haber encontrado en santuario dorado.

Fran solo se encogió de hombros y procedió a tomar asiento en uno de los ostentosos asientos de lujo y se quito el sombrero de rana que durante tantos años tuvo que usar, dejando así respirar a su cabeza.

El cabello de Fran aun era verde y aun le llegaba a la altura de los hombros, pero sin aquel ridículo sombrero se podía apreciar lo atractivo que era el más joven de los Varia.

El vagón de repente comenzó a moverse, las coordenadas ya estaban guardadas en la memoria de este. Fran se mantuvo serio todo el tiempo.

PUM!

Se escucho una fuerte explosión que sacudió el vagón, Fran abrió sus ojos con asombro, ¿Sera posible que aquellos niños hubieran encontrado el vagón? No, imposible, el mismo había colocado una fuerte barrera alrededor de las salidas de escape que llevaban al vagón. Entonces, lo único capaz de crear semejante onda de choque en todo el castillo era…

*Con Xanxus y Squalo*

- KAKH! – expreso en un grito ahogado Squalo escupiendo sangre.

Moon sonreía de manera cínica y prepotente mientras su espada se clavaba aun más profundamente en el estomago de su contrincante.

- Maldición. – pensó amargamente Squalo.

Se había preocupado demasiado por su jefe y se había olvidado por completo de su propia pelea.

- Je, ¿Qué pasa viejo? ¿Te cansaste ya? – cuestiono Moon mientras empujaba más su espada en el estomago del mayor.

- Serás… mamon… mocoso pendejo… - dijo con dificultad Squalo.

- Por lo visto aun hablas mucho, ¿Sabes que le pasa a los tiburones cuando los pescan? –

Y con un movimiento rápido de su mano Moon movió su espada a lo largo del lado izquierdo de Squalo ocasionando una enorme cortada desde el estomaga hasta el hombro izquierdo del mayor, cortando órganos y despedazando su brazo.

Moon fue bañado en sangre y Squalo cayo al frio suelo.

- Los descuartizan y luego los hacen sopa. – se respondió a si mismo Moon mientras usaba su gabardina para limpiar su espada.

Una sonrisa cínica se dibujo y con una sensualidad digna de un incubo* se relamió la sangre de su contrincante caído que tenia en la mejilla, de repente un dolor intenso le golpeo todo su cuerpo, como si miles de cuchillas le cortaran al mismo tiempo y cayo inconsciente.

Tirado y más muerto que vivo, Squalo sonría de medio lado.

Sword vio como Moon se deshacía de Squalo con facilidad, si bien la batalla había sido ardua, la edad de Squalo fue el factor decisivo, Sword se alejo de un salto de los ataques de Xanxus, desde que ambos habían accionado sus flamas la batalla se había vuelto de manera literal, explosiva, los disparos de Xanxus habían ganado una intensidad tal que parecían mini bombas de cañón cargadas por flamas de cielo y de tormenta, mientras que los suyos propios se habían vuelto más rápidos y fuertes.

Sword miro a los ojos de Xanxus que en ningún momento volteo a ver la batalla de su ahora expirada mano derecha.

- Tus amigos han caído. – comenzó con voz fría el menor. – Tu castillo ha caído… y tu orgullo… pronto caerá, deberías darte por vencido. –

Xanxus dibujo una pequeña sonrisa primero, luego esta se ensancho, para acabar en una enorme, limpia y siniestra carcajada.

- JAJAJAJAJAJA-JAJAJAJAJAJA! – reía fuertemente el jefe de Varia - ¿Mis amigos? Esas basuras hicieron lo que hicieron por si mismos, esta es nuestra vida, era más que obvio que esto también seria nuestra muerte, y ahora basura te mostrare quienes somos… quien soy. – contesto Xanxus.

Sword no quito la vista del lugar donde estaba Xanxus, y en un instante el había desaparecido de su vista.

- ¿Pero que…

- ¿Sorprendido? Basura. – anuncio Xanxus con voz fría mientras atrapaba a su adversario con un abrazo por la espalda.

- ¿Qué rayos piensas hacer anciano? –

Xanxus no contesto a la pregunta, pero Sword noto una enorme diferencia, las flamas de Xanxus se estaban haciendo más densas y aumentaba la intensidad de ellas.

Sword por primera vez desde que se unió a HADES sintió miedo.

La fuerza que este hombre de una avanzada edad destilaba era comparable solo a la de un volcán a punto de hacer erupción, fue entonces cuando Sword comprendió lo que Xanxus intentaba hacer.

- ¡¿ESTAS LOCO ANCIANO? ¡SI HACES ESO VOLARAS EL CASTILLO ENTERO! – grito el menor.

Su duda fue contestada apenas giro un poco la cabeza para mirar a su adversario, y este sonreía con real triunfo.

- ¿Loco? No, basura, no me he vuelto loco. – respondió Xanxus – Durante años, Varia a sido la elite, el as bajo la manga de vongola, y tu, junto con los demás mocosas basura, llegaron aquí pensando que podrían salirse con la suya, ¿Tienes idea de quien somos? ¿De quien soy? –

Sword se quedo callado mirando a Xanxus por la esquina de su ojo derecho.

Xanxus sonrio.

- ¡VARIA! – grito al final el mayor con determinación y su cuerpo comenzó a irradiar una extraña luz.

La luz se hizo mas fuerte y mas fuerte hasta que el cuarto entero se lleno de esta.

*Con Fran*

Fran observo el lugar donde antes se erguía el castillo de los Varia, no había nada mas que un enorme cráter, avanzo hacia un comunicador que había en el vagón, lo tomo y realizo la comunicación.

- Hey. – llamo.

- ¿Fran? – llamo Tsuna.

- Señor Vongola, es bueno escucharlo. – comento Fran con su clásica monoteneidad.

- Fran, informa. – pidió Tsuna.

- Señor Vongola…Varia… ha caído.

Y corto la comunicación.


LUGAR: ALGUNA PARTE DE ITALIA, CUARTEL GENERAL DE VONGOLA.

HORA: 332 HRS.

Todos en aquella sala de comunicaciones se habían quedado estupefactos, los ojos de Tsuna, así como de todos los ahí presentes, casi se salen de sus cuencas al haber escuchado semejante aseveración, el aire de la sala se volvió tan pesado que nadie respiro. Varia a caído, aun se escuchaba en las conciencias de los ahí presentes.

Beep-beep-beep.

El sonido de otra entrada en las comunicaciones hizo que todos voltearan a la pantalla.

- ¿Quién? – cuestiono en apagado susurro el decimo vongola.

Stella movió sus finos dedos sobre el teclado.

- Hibari-san. – contesto sin emoción.

- Conéctalo. – ordeno Tsuna.

Stella asintió y oprimió uno de los tantos botones del teclado.

La pantalla se encendió y mostro a un Hibari algo apagado, si bien sus ojos seguían teniendo un fiero brillo, su rostro ya con algunas arrugas y su pelo con algunas canas ya, era el vivo retrato de un lobo viejo, si, pero que aun podía enseñarle algo a sus cachorros.

- ¿Qué tiene para mi Kyoya-san? – cuestiono con frialdad Tsuna.

Hibari observo a aquel que consideraba el único omnívoro que hubiera conocido en su vida con una ceja levantada, el conocía aquella expresión del castaño, estaba molesto y triste… La noticia que el iba a darle solo generaría que aquella expresión se profundizara.

- Cavallone y la pony están bien. – informo con su clásica seriedad el que alguna vez fue el prefecto de Namichu.

- ¿Y Daniel? – cuestiono Tsuna temiendo la peor de las respuestas.

- El halcón ha caído, Tsunayoshi. – contesto mientras bajaba la mirada.

Nuevamente caras de asombro y angustia se dibujaron en los presentes.

La faz de Tsuna se ensombreció.

- ¿Cómo? – cuestiono sin voz Tsuna.


LUGAR: ALGUN LUGAR DE ITALIA, CUARTEL GENERAL DE CAVALLONE.

HORA: MINUTOS ANTES.

Hibari Kyoya había sido mandado al cuartel general de la familia Cavallone para asegurar la huida de Dino Cavallone, Daniel Cavallone, hijo del primero, y Diana Cavallone, futura doceava de la familia e hija de Daniel.

Había sido acompañado por su mano derecha, Kuzakabe y un par de aprendices que había conseguido hace unos años, Hibiki Satsuki y su hermano menor, Sai.

Satsuki era apenas un par de años mayor que Kyoshi, tenía una hermosa piel nívea y un par de preciosos ojos color gris, afilados y sensuales, su largo cabello color negro-azulado siempre iba suelto y aun así liso hasta el nacimiento de su espalda.

Sai era cuatro años menor que su hermana, su corto cabello de la misma tonalidad de la de su hermana era lacio y desenfadado, sus ojos parecían estar siempre cerrados y su actitud era como la de una persona que no sabe que el sarcasmo en exceso puede ser causa de muerte.

Kyoya acepto aquella misión por el respeto que sentía por aquel que alguna vez fue su tutor y que gracias al tiempo se convirtió en uno de sus mejores amigos, aunque no lo admitiría nunca.

La simple idea de ver a aquel tipo sufrir y que no fuera por su culpa lo fastidiaba, además, el mismo había ayudado en unas cuantas ocasiones en el entrenamiento de Daniel, aunado al echo de que es padrino de este, y la pequeña pony se había convertido en algo así como una nieta postiza a la que apreciaba a su modo.

- Kyoya-sama, ya casi llegamos al vagón de escape. – señalo Satsuki.

Este asintió en silencio.

Cavallone y los otros tres iban entre el y Satsuki, ya llevaban caminando por la ruta de escape diez minutos y parecía que el enemigo, que había llegado hace siete, apenas tres minutos antes de que ellos se escabulleran, no se había dado cuenta de que estaban a punto de irse justo enfrente de sus narices.

- Oigan, ¿No creen que esto es demasiado sencillo? – irrumpió Sai el hilo de los pensamientos de Kyoya.

PUM!

Se escucho de repente, una de las paredes del pasadizo salió volando y de entre la nube de humo aparecieron decenas de agentes de HADES.

- Tenias que abrir la boca. – dijeron Satsuki, Dino y Daniel al mismo tiempo con una gotita en la nuca.

Diana no dijo nada pues estaba dormida en los brazos de Sai.

Apenas tuvieron tiempo comenzaron a correr, Hibari y Satsuki se quedaron atrás para poder retener al enemigo.

- ¡VEO EL VAGÓN! – anuncio Dino.

La edad se le marcaba en el rostro y su cabello rubio se encontraba ya opaco.

Todos corrieron en la dirección anunciada por el mayor. Hibari para ganar tiempo acciono su anillo e invoco a Roll, el animalito al instante comenzó a hincharse formando su ya clásica bola con púas y obstruyo el camino de sus enemigos.

- Cavallone entra al vagón. – ordeno Kyoya a Dino.

Dino tomo en sus brazos a su nieta y entro seguido de Satsuki y Sai.

- Zio Kyoya. – dijo Daniel apareciendo de repente detrás del guardia de la nube – De aquí en más me encargo yo. – anuncio.

Y sin esperar respuesta de Kyoya aquel hombre que era el vivo retrato de su padre, solo que con el cabello castaño claro y ojos azules, tomo al mayor por el hombro y lo empujo dentro del vagón, acto seguido oprimió un votos al lado de la plataforma que hizo que la puerta se cerrara y el vagón iniciara su escape.

- ¡DANIEL! – grito Kyoya desde dentro.

- ¿Qué ocurre Kyoya? ¿Dónde esta mi hijo? – cuestiono Dino alarmado al no ver a su hijo junto con la nube de vongola.

- Ese idita… - siseo con desprecio Kyoya – Se quedo. – anuncio.

El rostro de Dino se lleno de horror mientras aferraba más así mismo a una pequeña Diana que aun yacía dormida, Satsuki y su hermano dirigieron sus miradas a la ventana trasera del vagón justo a tiempo para presenciar una enorme explosión que devasto todo a su paso.

- Kyoya-sama, la explosión nos alcanzara. – anuncio Satsuki con alarma en su voz pero calma en su semblante.

Hibari no dio nada y avanzo hasta un pequeño interruptor oculto tras unas cortinas, lo oprimió y de repente el vagón se rodeo de flamas del rayo que lo hicieron ir más rápido.

Dino, por otro lado, se había sentado en una se los lujosos asientos de cuero y con ojos llorosos abrazaba a su nieta.

- Nono, ¿Por qué lloras? – cuestiono la pequeña Diana con sueño.

Dino no pudo responderle.

Tan solo la abrazo y se echo a llorar.

- Kyoya-shishio, debemos reportar esto al señor Tsuna. – anuncio Sai.

Hibari asintió y procedió a realizar la comunicación.


LUGAR: CASA DE FAMILIA SAWADA.

HORA: 11:30 P.M. EPOCA ACTUAL (N.A. En el fic)

- ¿Y luego? ¿Qué paso? – cuestiono Sora mientras miraba preocupada a Diana.

- No lo se. – contesto la mayor con tristeza – Nono dice que aun no es tiempo para que sepa lo que ocurrió al final. –

- ¿Y cuando lo será? –

- Cuando tú también estés lista Sora. –

- ¡¿QUÉ? ¡PERO YO…

- ¿Es que no lo vez Sora? – interrumpió Diana.

- ¿Ver que? –

- Antes, las personas que poseían la flama del cielo eran de por si escasas, ahora, después de el día en el que el cielo casi se cae, la población de aquellos con esta flama se disminuyo considerablemente. –

Sora miraba con atención a Diana mientras esta se ponía de pie y se posicionaba frente a ella.

- Sora, eres la única en toda la familia vongola, además del zio Tsuna, que posee la flama del cielo. – anuncio la mayor con cara seria – El zio Tsuna ya es viejo y si nadie le sucede será el fin para vongola. – concluyo.

Sora la miro con horror.

- Pe-pero… pero yo… yo no… ¡NO PUEDO HACERLO! – grito Sora mientras se ponía de pie y huía de Diana.

Sora corrió y corrió hasta llegar a la puerta y salir de su casa.

- ¡SORA ESPE…

- ¡DEJALA IR! – ordeno una voz con decisión.

- Pero… Reborn. –

- Esta es una decisión que solo le concierne a Sora, Diana. – explico en tutor – Si ella decide no seguir, simplemente será el cumplimiento de lo inevitable. – concluyo con su sombrero cubriendo su rostro.

Diana asintió en silencio y luego observo el lugar por donde Sora había corrido hacia la oscuridad.


AL FIN!

NEW CHAPTER!

PERDON POR LA TARDANZA, LO QUE PASA ES QUE NO SABIA COMO MATAR A LOS VARIA, ADEMAS DE LOS TRABAJOS DE LA UNI, PERO ESTAS VACACIONES ESPERO SUBIR MÁS CAPITULOS.

ESPERO Y LES HAYA GUSTADO.

EN EL PROXIMO CAPITULO SORA VIAJA AL PASADO.

BYE-BYE.