Los personajes de KHR le pertenecen a la maestra Amano Akira, lamentablemente para los OC´s de este fic, ellos me pertenecen BUAJAJAJAJA! (RISA MALIGNA)


Shoot 14° La primera misión.

Ahora si que Takao no entendía nada.

¿Por qué Gokudera estaba llorando? ¿Por qué Sora y Ryota-aniki estaban tan pálidos? ¿Quién había dejado tan mal a Hibiki? Y ¿Por qué el chibi usaba fedora y traje? Todas estas preguntas cruzaban la mente del adolecente.

- ¡E-Espera un momento Hanabi-chan! – paro Sora a su prima interponiéndose entre ella y la madre de Hibiki - ¡Es imposible que esta mujer sea la tía Mitsuki!… Hanabi, la tía Mitsuki esta…

- Ya lo se. – Respondió la peli-plata – Pero es que mírala Sora, es idéntica. – sollozo Hanabi.

Sora entonces miro a la mujer de nuevo.

Sin duda alguna esta mujer, Hibiki Satsuki, era muy similar a su difunta tía, incluso el nombre era bastante acercado, pero algo en ella no estaba bien.

- No. – soltó de repente la menor – No es idéntica. –

Hanabi y Ryota miraron curiosos a Sora, Takao seguía sin comprender del todo el asunto pero se mantenía atento y callado al igual que Sai y la fuente de la complicación.

- No se como explicarlo y no negare que se parece a la tía Mitsuki, pero… ¿Cómo decirlo?... Se parece más a Hibiki que a ti Hanabi. – concluyo Sora.

Ante semejante aseveración Hanabi y Ryota intercambiaron miradas, Takao seguía sin entender nada.

- No cabe duda… La hyper-intuicion de Vongola es de temer. – hablo la fuente del conflicto.

Ahora todos miraron a la mujer.

- Te hare una pregunta Gokudera Hanabi, ¿Sabes cuál era el apellido de soltera de tu madre? – cuestiono Satsuki mirando únicamente a Hanabi.

- ¿El apellido de soltera? – repitió Hanabi mirando confundida a la mujer.

- Era Hibiki. – irrumpió Sai – El nombre de tu madre antes de casarse con Gokudera Hayate era Hibiki Mitsuki. – explico.

- Yo soy la hermana mayor de tu madre y este idiota de aquí es el menor. – señalo Satsuki.

- Lo cual nos hace tus tíos. – agrego Sai apuntando a Hanabi.

Silencio.

.

.

.

- ¡¿QUÉ? – gritaron Hanabi, Sora y Ryota.

- Jaja, genial Gokudera, encontraste parientes. – dijo Takao.

- ¡Un momento por favor! – pidió la susodicha alterada – Si-si usted es mi tío y u-usted mi tía, y son el tío y la madre de ESO – apunto Hanabi a Hyoga – significa que ESO es…

- Tu primo hermano por supuesto, justo como Sora-chan aquí presente. – termino Satsuki.

La cara de Hanabi perdió color, escupió sangre y se desmayo.

- IIIH! HANABI-CHAN! –

- HANABI! –

- WOA! GOKUDERA! –

Llamaron los tres amigos de la peli-plata, preocupados por ella.

- Dios, eres tan dramática como tu padre, tu tía Stella y tu abuelo. – señalo Satsuki mientras tomaba asiento en la camilla vacía al lado de la de Hyoga.

- Mo! Satsuki-san no diga eso y mejor llame a la enfermera por favor. – pidió Sora a la mujer.

- Y tú tan escandalosa como el señor Tsuna. – apunto Satsuki a Sora.


Después de haber llamado a la enfermera y haber acomodado a Hanabi en la camilla vacía al lado de Hyoga; Sora, Ryota y Takao procedieron a interrogar a los parientes del prefecto… y de Hanabi.

- Así que… ¿Son los hermanos de la tía Mitsuki? – cuestiono Sora con timidez.

Ambos adultos asintieron.

- Extremo, y ¿También están en el negocio? – cuestiono ahora Ryota.

- Pertenecemos a CEDEF. – hablo Satsuki con voz serena.

- Perdone la ignorancia pero ¿Qué es CEDEF? – interrogo Takao.

- CEDEF es una organización que esta tanto dentro como fuera de la mafia, nos encargamos de la recopilación de información y de una que otra cosilla, cabe mencionar que mi marido es el actual líder de esta organización. – informo la mujer.

- ¿Su marido? – ladeo la cabeza Sora.

Sai miro a Sora por un rato, esa niña era tan KAWAII.

- Hibari Kyoya. – anuncio la mujer.

Ryota y Sora miraron a la mujer como si tuviera cuatro cabezas y ocho senos.

- No esta hablando en serio, ¿Verdad? – hablo Sora.

Más sin embargo la expresión de Satsuki indicaba que hablaba muy, MUY, en serio.

- Un segundo, si esta mujer es la hermana mayor de la tía Mitsuki significa que solo es un par de años mayor que mi padre, mientras que el señor Hibari tiene la edad del tío Ryohei…GUAU. – razono Sora en su mente.

- Extremo. Sora, no hay que decirle a Hanabi que el señor Hibari es su tío, si lo hacemos podría suicidarse. –

- Totalmente de acuerdo. – concordó Sora con su primo – Ah, pero si usted es esposa del señor Kyoya significa que también es la madre de Aoi-san. – recordó la menor.

- ¿Conoces a mi hija? –

- ¿Hibiki tiene una hermana? – cuestiono Takao algo preocupado.

- Uhm. – asintió la castaña – El señor Kyoya y el tío Dino la llevaron una vez a mi casa, debe ser al menos cuatro años mayor que nosotros, ¿Se encuentra ella bien? –

- De maravilla. – contesto la mujer mirando dulcemente a Sora.

Esta niña era tan amable como su abuelo.

- La ultima vez que supe de mi Aoi se había unido a…

- Etto, anesan. No es que quiera interrumpirte, pero no tenemos mucho tiempo. – interrumpió Sai.

- Por primera vez en tu existencia tienes razón Sai. Dejaremos esta pequeña charla para otro día Sora-chan. –

- De acuerdo. – asintió la menor.

- Volviendo al negocio. Se nos ha informado que un miembro de una casa hermana a Vongola decidió que la próxima onceava no es aceptable y por tanto debe ser eliminada. –

- ¿Eliminada? – el rostro de Sora palideció.

- No sabemos exactamente quien es este individuo, pero se le considera altamente peligroso para varios de los altos mandos. – señalo Sai.

- Ko-kuro. – dijo una débil voz asombrando a los presentes consientes.

- Hyoga! –

- Hibiki-san –

Hyoga apenas había abierto la boca y luego volvió a dormir, aunque solo tenia heridas superficiales, estaba fatigado.

- ¿Kokuro? Con razón estas en esta condición, ¿Cómo estará el de herido? – sonrio Sai.

- Si ese es el caso, Sawada Sora. – llamo Satsuki a Sora con voz seria – Tu primera misión oficial como parte de Vongola y por orden de Sawada Tsunayoshi, decimo capo, debes encontrar al individuo conocido como Rokudo Kokuro y entregárnoslo, los métodos que utilices no nos interesan, solo los resultados, ¿Quedo claro? –

- H-Hai. – acepto no muy convencida la menor.

Habiendo dicho esto, ya no tenemos nada que hacer aquí. –

Satsuki se puso de pie y fue seguida de Sai.

- P-pero, ¿Qué hay de Hibiki-san? – los detuvo Sora.

- ¿Hyoga? Ya esta en buenas manos. – sonrio Satsuki a Sora.

Y seguida de su hermano se retiraron.


Después de que la señora Satsuki y Sai se marcharan, Sora observo más de cerca la condición del prefecto de la secundaria. Tenía la mejilla izquierda inflamada, el rostro tenía ligeras pinceladas de color violeta, símbolo de que los hematomas no tardarían en aparecer, los brazos vendados junto con el pecho y de acuerdo con lo que dijo la enfermera tenia una costilla rota.

El rostro de Sora se oscureció y de sus ojos amenazaban con salir lágrimas. Ella no quería esto. Si se hubiera dado cuenta antes… Si tan solo hubiera seguido a Hibiki e impedido que se fuera… aunque pensándolo bien eso solo hubiera acabado con ella en estado de coma y Hibiki aun más golpeado a causa de la fatiga de haber casi matado a la castaña.

- Gomen ne, Hibiki-san. – se disculpo la aludida – Pero lo arreglare, así que por ahora por favor descanse. –

- Sora, es hora de irnos. – intervino Ryota cargando en su espalda a Hanabi.

Takao sostenía sus cosas y las de la inconsciente ojiverde.

Sora asintió, tomo sus cosas y junto con sus amigos salió del lugar.


- Tadaima! – grito Sora su llegada.

- Okkaerinasai-Ara! ¿Qué le ocurrió a Hanabi-chan? – hablo Kyoko saliendo de la cocina.

- Hahi! ¿Qué paso con Hanabi-chan? – salió también Haru.

- Conocimos a Satsuki-san y a Sai-san. – contesto Takao.

- Fue una experiencia extrema. – agrego Ryota.

- Ah. Si es solo eso estará bien. – señalo Haru mientras volvía a la cocina.

- ¿Ya sabe lo de Hibari-san? – pregunto Kyoko.

- No llego a esa parte. – contesto Ryota acomodando a Hanabi en el sofá.

- Mejor. – concluyo la perla de vongola y se dirigió a la cocina junto con Haru.

- Ya era hora de que llegaran. – hablo Reborn bajando de las escaleras y situándose en la espalda de Takao.

- Yo! Chibi. –

- Ciossu, Takao. –

- Ne, Reborn, ¡¿Qué demonios es esto? – grito Sora.

Y es que la sala entera estaba cubierta de una especie de telaraña babosa color verde.

- Los fluidos corporales de Leon. – respondió el hitman.

- Los… ¿fluidos? – Sora miro la extraña textura con cara de asco.

- Así es. Veras, cada vez que uno de mis estudiantes esta apunto de afrontar un extremo peligro que lo pondrá a prueba Leon entra en este extraño estado de "creación", fue gracias a esto que fue capaz de crear el látigo de Dino y el de Diana así como los guantes de Tsuna, oh, y también a Enzo. – explico.

- Enzo… ¿En serio salió de Leon? Pero, creí que Leon era macho. – razono Sora.

- Olvida los pequeños detalles. Satsuki y Sai me enviaron la orden firmada por Tsuna y tú ya aceptaste, felicidades Sora, ya tienes tu primera misión como parte de Vongola. – hablo el mini tutor.

- A todo esto chibi, ¿dices que tu mascota esta en este estado porque Sora esta a punto de enfrentar un gran peligro? – pregunto Takao mirando fijo a Reborn, pero pensando en el estado de Hibiki y en lo que podría pasarle a Sora.

- Es correcto. –

- Ya veo. – respondió - ¿Puedo participar? – sonrio.

- ¿Eh? – Sora estupefacta.

- Por supuesto, no lo hubiera querido de otra forma. – sonrio también Reborn.

- ¿Eeeh? – Sora aun más estupefacta.

- Extremo! Ahora entre todos podremos patearle el trasero a ese tal Rokudo! – grito Ryota.

- Espera, ni-chan…

- Verdad, entre más mejor. –

- Yamada-kun…

- ¡LAMB TAMBIEN VA! –

- Lamb no entrometer. –

- Lamb, Chao-kun…

El escándalo que Yamada, Ryota, Lamb e inclusive Chao-lin formaban estaba empezando a desquiciar a Sora, de nuevo sintió ese calorcito dentro de ella, como cuando hablo con Yamada por primera vez.

Estaba a punto de abrir su boquita y callarlos cuando…

- ¡NO ES CIERTO! – despertó Hanabi.

Todos miraron a la susodicha.

- Parece que Gokudera se siente mejor. – hablo Takao.

- Eso fue un despertar extremo Hanabi. – elogio Ryota.

- Baka-bi es una escandalosa. – soltó Lamb.

- Mirar quien habla. – suspiro Chao.

- ¿Qué miran? – se sonrojo la peli-plata por la forma tan brusca en la que despertó.

Sora ahora miraba a sus amigos, su familia, no podía permitir que se metieran en este embrollo, Yamada no tenia nada que ver con esto, el creía que era un juego y Lamb era demasiado pequeña aun, no importaba que fuera la heredera de Bovino.

- Yamada-kun, no puedo permitir que nos acompañes. – hablo la castaña con decisión – Este no es tu asunto. – termino esperando no lastimar los sentimientos del chico.

Takao la miro.

Sora tenía aquella mirada. La mirada que mostraba el verdadero valor de su poseedora, una mirada llena de voluntad.

- Sora. – Empezó – Que yo sepa, tampoco era tu asunto si yo me aventaba desde la azotea de la escuela. – señalo.

Sora le miro con los ojos como platos y las mejillas sonrosadas.

- E-eso n-no tiene n-nada qu-que ver. – contesto a duras penas la castaña.

- Claro que si lo tiene. Me ayudaste, más específicamente, me salvaste, ahora déjame ayudarte al menos. –

Sora no supo que responder.

- Perdiste. – se burlo Reborn.

- Está bien. – se rindió la menor – Pero aun así, Lamb, tu no vas.

- ¡PERO LAMB-SAMA…

- Pero nada. – le interrumpió Sora – No vamos a jugar Lamb, y si algo te pasa ¿Qué cara le voy a mostrar a nona-Kyoko y a nona-Haru? ¿Ya pensaste en Chao-kun y en lo solo que podría sentirse? – le cuestiono Sora poniéndose a su nivel.

Lamb miro en dirección de la cocina y luego en dirección de Chao. Ella no quería que nona-Kyoko y nona-Haru se pusieran tristes ni tampoco quería que Chao se sintiera solo.

- Está bien. Lamb-sama se quedara y cuidara de los débiles de la familia. – dijo solemne la ovejita mientras se cruzaba de brazos – Pero cuando vuelvan Sora debe prometerle a Lamb-sama que le traerá muchos dulces de manzana. –

- Trato. –

- ¡Yai! – salto Lamb a los brazos de Sora.

- ¡Oye tú! ¿Quién te crees para condicionar a la onceava? – amenazo Hanabi.

Y así empezó una batalla de baba de Leon por toda la sala.

Reborn se había dirigido a la cocina momentos antes de que la batalla campal comenzara. Sentadas en la mesa bebiendo una taza de café se encontraban Kyoko y Haru, ambas con expresiones sombrías y preocupadas.

- Van a estar bien. – hablo Reborn y se retiro.

Kyoko y Haru miraban la orden firmada por Tsuna.

Rato después se limpio la sala, Takao y Ryota se fueran a sus respectivos hogares y todos en la casa Sawada tomaron un merecido baño, todos esperando el día de mañana.


LUGAR: CASA DE LA FAMILIA YAMADA, RESTAURANT TAKESUSHI.

HORA: 9:30 P.M.

- Tadaima! – anuncio Takao su llegada.

- Okkaerinasai, Takao-kun. – saludo la voz de una mujer mayor.

Takao miro al origen de la voz.

Se trataba de una mujer de unos 80 años, vestía un hermoso kimono azul neutro con estampados de carpas color azul oscuro, el obi era color amarillo y estaba amarrado de manera elegante, su cabello oscuro y con algunas marcas blancas era largo y sostenido en un bonito nudo decorado con unos palillos, los rasgos eran finos y con arrugas, los ojos eran de color chocolate. Se encontraba sentada frente a una mesa de té disfrutando del aroma de este, se veía serena y en paz.

- Akane-obasan. – llamo Takao a la anciana – Lamento llegar tarde, ¿Dónde esta mi viejo? –

- Tu padre se fue a pasar el rato con unos amigos, volverá tarde. – contesto la mujer mientras servía una taza de té para ella.

- Me preguntaba, ¿Mañana puedo salir con unos amigos? – dijo dudoso el muchacho.

Para Takao, su abuela representaba la máxima autoridad cuando su abuelo no se encontraba, además su abuela era la representante de algunas de sus pesadillas y es ella la que se encarga de su entrenamiento con la espada desde que habían llegado el y sus padres a Namimori desde Kyoto y su madre se había ido a trabajar a algún lado junto con su abuelo.

- Por supuesto. – acepto Akane – Pero con una condición, debes llevarte esto. –

Takao miro el objeto que su abuela había colocado en la mesa con algo de confusión.

- ¿Un bate de baseball? – cuestiono el adolecente mientras lo levantaba.

- Es un regalo que te manda tu abuelo. – respondió Akane mientras levantaba su taza de té.

- Takeshi-ojichan sabe que me gusta el baloncesto, ¿Verdad? –

Akane solo se encogió de hombros mientras tomaba un sorbo de té. En el suelo, al lado de ella se encontraba una carta firmada con el sello de la última voluntad.

En un estante al fondo de la sala se encontraban unas fotos, una de ellas mostraba la imagen de un hombre mayor de corto cabello oscuro y ojos brillantes, tenía una cicatriz en la barbilla. En los hombros del hombre se encontraba un pequeño niño muy similar a el, ambos mostraban una sonrisa relajada y confianzuda.


LUGAR: CASA DE LA FAMILIA SASAGAWA.

HORA: 9:45 P.M.

- TADAIMA! – grito Ryota su llegada a su hogar.

- No tienes que gritar idiota. – golpeo ligeramente Blanch a su hermanito apareciendo de la nada.

- Okkaerinasai Ryota. – saludo Hana a su nieto.

- Okkaerinasai. – saludo Kana a su hijo.

Ambas mujeres estaban sentadas en la sala tomando una taza de café y viendo un programa de juegos.

- ¿Dónde esta chichiue? – pregunto el adolecente mientras ponía sus cosas en un perchero.

- Salió con unos amigos, llegara tarde. – respondió Blanch mientras se sentaba al lado de su madre y su abuela.

- Hay comida preparada en el comedor, ve a cenar. – dijo Hana.

Ryota asintió y se fue a cenar.

- Blanch. – llamo Kana a su hija – Mañana, cuídense mucho. –

- Si, hahaue. – respondió Blanch.

Descansando en el estudio de Bianco se encontraba la orden que Tsuna había expedido.


*A la mañana siguiente*

Sora se había levantado a desde las cinco de la mañana debido a los nervios y había estado de arriba para abajo hasta que Reborn le puso un alto, entiéndase la noqueo con un martillo, y cuando volvió en si se encontraba siendo cargada por Ryota.

- Oni-chan? –

- Oh, Sora! Despertaste. – dijo el extremo adolecente mientras ponía con cuidado a su prima en el suelo.

- Buenos días onceava. – saludo Hanabi desde que iba un poco más delante de ellos.

- Yo! Sora. – saludo Takao.

Sora miro a sus amigos. Todos vestían de manera sencilla y cómoda, como cuando se va de excursión al campo.

Hanabi traía puestos sus converse rojos desgastados de la suerte, un pantalón de mezclilla deslavada y con agujeros decorado con un cinturón negro con púas, una blusa de tirantes roja, una chamarra blanca con detalles en rojo y estampados de cráneos en cada una de las mangas y por supuesto sus cuencas explosivas enredadas en sus muñecas.

Takao traía puestos uno par tenis NIKE azules con gris, un pantalón de mezclilla oscura, una playera blanca, una sudadera gruesa color gris oscuro y ¿un bate de baseball? Sora decidió no hacer preguntas.

Ryota usaba su clásica sudadera gruesa de color amarillo, las mangas recogidas hasta el codo, los brazos vendados hasta poco antes del codo, un pantalón de mezclilla color gris y un par de tenis color amarillo con detalles en blanco.

Luego se miro a si misma. Traía puestos sus converse naranjas favoritos, un pantalón de mezclilla azul claro decorado con un cinturón de nailon color rosa con una línea naranja pasando por el medio, una playera naranja con un gran numero once estampado y su sudadera rosa favorita. También noto que todos llevaban una mochila que posiblemente tenia algo de agua y comida.

- Ya era de que te levantaras dormilona. – sonó una voz familiar a sus espaldas.

- Blanch? ¿Qué haces aquí? ¿Dónde esta Reborn? – cuestiono la castaña.

Blanch usaba un pantalón de mezclilla oscura entubado, unas votas de combate, una playera de manga larga color morado oscuro y un chaleco desmangado color verde militar, para sorpresa de Sora, traía el cabello trenzado.

- Aquí estoy, dame-Sora. – apareció de la nada en mini hitman mientras le propinaba una buena patada a su estudiante en la nuca.

- Itte! – se sobaba la futura jefa.

- Blanch esta aquí como su chaperona. – explico Reborn.

- Chaperona? Creí que tú lo eras. – señalo Sora.

- No. Yo nunca me entrometo en las peleas de mis alumnos Sora. – comenzó el tutor – Este es un momento en el que serás puesta a prueba así que no voy a poder ayudarte, además, es tu misión y por lo tanto tu responsabilidad. Si estoy aquí es meramente como observador. – concluyo el demonio con rostro de inocente.

- O sea… que no me vas a ayudar? – pregunto Sora.

- Essato. – respondió Reborn.

- ¡¿Y cómo rayos se supone que hare esto sin tu ayuda? – lloro Sora.

- Averígualo tu misma. – expuso Reborn mientras retomaba su camino.


- De acuerdo con la información de la Sra. Satsuki, este es el lugar. – dijo Hanabi.

Se negaba a llamarla tía pues eso seria reconocer a Hibiki como familiar cosanguineo.

- Jaja, que lúgubre. – rio Takao.

- Yo diría lúgubre en extremo. – señalo Ryota.

- Por primera vez concuerdo contigo hermanito. – hablo Blanch.

El grupo se encontraba ya frente al templo abandonado a las afueras de la ciudad. El lugar emanaba un aura oscura y pesada que pasaba desapercibido por los cuatro de arriba, pero no para Sora.

El sitio ejercía tal presión que le costaba respirar, podía sentir un montón de cosas queriendo salir de ahí, y lo que es peor, algunas de esas cosas los esperaban, de eso no había duda.

¡Dios mío! Ayúdanos. Imploro Sora mentalmente antes de adentrase a la edificación con sus amigos.


CHAN-CHAN-CHAAAAN!

Nuevo capitolo subido. ¿Les gusto mi sorpresa? Sip, Hanabi y Hibiki son primos tambien. Espero y les haya gustado. En el proximo ya empiezan las peleas, y falta poco para la primera vez de Sora en Hyper modo. Besos a todos y gracias por su reviws.