Los personajes de KHR le pertenecen a la maestra Amano Akira, lamentablemente para los OC´s de este fic, ellos me pertenecen BUAJAJAJAJA! (RISA MALIGNA)
Shoot 16° HÍPER SORA.
Frio y dolor.
Todo lo que alcanzaba a sentir era solamente frio y dolor.
La cabeza le daba vueltas, la parte izquierda superior de su abdomen ardía y dolía horriblemente, todo paso muy rápido.
El frio y empolvado piso de madera no era para nada cómodo.
Dudo que cuando te clavan a fondo una lanza en el abdomen tengas tiempo para quejarte del lugar donde caes. Pensó con sarcasmo apagado Sora.
Vaya manera de morir. Continuo el monologo mental. Sobreviví a tanto, hice todas las ridículas cosas que Reborn me pedía, inclusive subí dos decimas mis calificaciones, hice tantas cosas que jamás creí que haría.
Lagrimas brotaron de los castaños ojos.
El frio era cada vez más intenso.
Lamb, lo siento. No podre llevarte esa bolsa de dulces.
Apenas el pensamiento termino una imagen se mostro.
Lamb estaba en la sala de la casa recogiendo sus juguetes (granadas, bazookas, navajas y otro montón de cosas) e intentando mover los muebles de la sala.
- Lamb, ¿Tu qué hacer? – pregunto curioso Chao-lin.
- Lamb-sama está moviendo las cosas para hacer espacio y los dulces entren en la casa. – explico la ovejita mientras seguía intentando empujar un sillón.
- ¿Dulces? – volvió a hablar el chinito confundido.
- Sora le prometió a Lamb que si se quedaba en casa y era buena niña le traería muchos dulces de manzana. – explico de nuevo.
- Ah! Chao ayudar! – propuso entusiasmado.
- Está bien… pero no te voy a dar dulces. –
¿Qué es esto? ¿Por qué estoy viendo a Lamb y a Chao-kun? ¿Estoy alucinando? Se pregunto mentalmente la castaña.
No, no es una alucinación. Explico una voz que ella conocía muy bien.
Reborn.
Lo que estás viendo es una imagen actual, está ocurriendo en este instante. La bala con la que te dispare en último momento es una bala especial que permite a las personas escuchar lo que los demás piensan de ellas. Explico el tutor.
Genial, ni morir en paz puedo. Se quejo la menor.
Otra imagen nació en la mente de Sora, la sala de la casa de Ryota era mostrada, dos mujeres se encontraban mirando televisión. Una más joven que la otra.
Tía Kana, tía Hana.
- Kana-chan me voy al hospital. – Apareció Bianco desde un pasillo.
- Salimos contigo. – expreso Kana a su marido – Puedes dejarnos en la casa de las tías Kyoko y Haru. –
- Conociendo a esas dos a esta hora ya deben tener la mitad de un festín en la mesa. – hablo Hana.
- No pueden culparlas, la primera misión exitosa de Sora como parte de Vongola. – concluyo Bianco.
Y los tres salieron de la casa.
La imagen cambio.
Nona Kyoko.
Kyoko estaba sentada en la cama de Sora, sostenía una hoja algo arrugada entre sus manos.
- Hahi. Kyoko-chan, te he estado buscando. ¿Qué haces? – entro Haru a la habitación.
- Las calificaciones de Sora subieron dos decimas. – dijo con una sonrisa la mujer.
- Aah (suspiro), está creciendo tan rápido. – se sentó a su lado Haru.
- Al menos más rápido que Tsu-kun. – bromeo Kyoko.
Haru se rio quedito ante la broma.
- Vamos Kyoko-chan, debemos hacer la comida para cuando los chicos vuelvan y entonces tendremos una gran fiesta para celebrar el primer gran éxito de la onceava generación de Vongola! – celebro Haru.
Kyoko asintió llena de renovadas energías.
CRASH! Algo se rompió en la plata baja.
- LAMB NO FUE! – grito la ovejita.
- SI HABER SIDO! – arremetió Chao.
Lamb, Chao, las tías Hana y Kana, abuelas. Llamo Sora entre lágrimas.
Sora… tú puedes. Hanabi.
Arriba… estamos contigo. Takao.
PATEALE EL TRASERO! Ryota.
Muéstrale quien eres. Blanch.
No te atrevas a morir en manos de esta piña podrida… Tú y yo aun tenemos asuntos que resolver. Hibiki.
Yo no tengo que decirte lo que pienso al respecto. Reborn.
Chicos… Gracias.
El frio y el dolor desaparecieron.
Kokuro se encontraba estupefacto ante la aparición frente a él.
Sora estaba de pie, la ropa rasgada y sucia, la zona donde había ensartado la lanza se encontraba ensangrentada, sin embargo el semblante de la menor era relajado, no tenía ningún tipo de abertura por la cual el ilusionista pudiera atacarla, el rostro de la chica era tranquilo, los ojos, antes de un cálido y expresivo castaño, ahora eran de un brillante naranja ambarino.
Lo que preocupo más a Kokuro fue lo que adornaba la frente de la castaña, una brillante y salvaje flama de un color naranja ambarino y los guantes que adornaban las manos de la misma.
Kokuro sintio ansiedad. El quería acabar rápido para evitar precisamente que esto pasara.
- Reborn. – hablo nuevamente Sora con aquella voz serena y llena de autoridad – Busca a los demás y sácalos de aquí. –
- No me andes dando órdenes solo porque te sientes la mamá de los pollitos mocosa irrespetuosa. – regaño el hitman saliendo de su escondite – Espera a que lleguemos a casa. – amenazo.
Sora asintió, aceptando su destino y sabiendo que Reborn se sentía ya más tranquilo con respecto a esta pelea.
- ¡NO SE ATREVAN A IGNORARME! – bramo Kokuro al tiempo que saltaba sobre Sora y Reborn.
Reborn no reacciono, en cambio Sora desapareció momentáneamente y reapareció frente al ilusionista y le planto un puñetazo justo en medio de la cara.
El golpe fue tan fuerte que Kokuro salió volando en la dirección contraria, rompiendo de paso otro de los pocos pilares del edificio, que por cierto retumbo un poco.
Sora se mantuvo en posición de pelea aun después del golpe que le dio a Kokuro, el aura del muchacho, de por si oscura se ensombrecía cada vez más, pero lo que preocupaba a la chica era aquel brillo lunático que la flama de su oponente empezaba a desarrollar.
El muchacho por su parte se encontraba asombrado, la niña pequeña y asustadiza se había convertido en una mujer llena de coraje y voluntad, un oponente digno de sus habilidades, algo que ni Hyoga con toda su sed de sangre o inclusive Aoi con toda su voluntad y coraje le habían dado.
- Nu-fu-fu-fu-fu, fu-fu-fu-fu-fu, ja-ja, JAJAJAJAJAJAJA! – rio frenético Kokuro.
Sora agudizo su vista. La flama de Kokuro se había ensombrecido por completo.
- Omoshire. –
Escucho Sora decir a Kokuro con una sonrisa en el rostro antes de que la habitación se comenzara a llenar nuevamente de niebla densa y mucho más oscura que la primera.
- Al carajo con la misión inicial, nu-fu-fu-fu-fu, si de todas maneras me van a encerrar en Vindice, que me encierren sin tener ningún jodido remordimiento. – dijo Kokuro para sí mismo.
- Vindice? – cuestiono Sora en voz alta.
Kokuro no la escucho.
El rostro del ilusionista se empezaba a agrietar y el ojo derecho (el rojo) ahora poseía el patrón de una estrella de cinco picos invertida en lugar de pupila.
- A divertirnos. – sonrió tétricamente el muchacho al momento que desaparecía.
Y reaparecía al instante al lado de Sora azotando fuertemente su lanza contra el abdomen de la castaña nuevamente.
La de ojos ámbar reacciono al instante y tomo la lanza con sus manos y arremetió contra Kokuro lanzándolo por los aires.
Miles de agujas fueron de repente materializadas de entre la niebla y lanzadas a la castaña que no se movió.
Ilusiones. Pensó Sora.
Grave error.
Si bien algunas de las agujas eran ilusiones, otras se encajaron profundamente en los brazos y piernas de la chica.
- AHG! – reacciono la menor con dolor.
- Nu-fu-fu-fu-fu, de verdad creíste que todos esas agujas eran ilusiones? – Reapareció Kokuro entre las sombras de su niebla – Dentro de la verdad se esconde la mentira, dentro de la mentira se esconde la verdad. Esa es la filosofía de un maestro ilusionista. – explico el de ojos bicolor – No te confíes de todo lo que hago o digo. -
- Me estás dando un consejo, Kokuro? – cuestiono con sarcasmo Sora.
- Solo te estoy advirtiendo. – contesto con cinismo.
Apenas acabada la oración Kokuro apareció al lado izquierdo de Sora, la tomo por el brazo izquierdo y la lanzo contra la pared, pero en vez de chocar contra la vieja pared de madera del templo choco contra una pared de hierro que poseía agujas afiladas, o al menos eso pensó Kokuro, pues Sora había colocado su mano libre entre ella y las agujas y utilizando su voluntad invoco sus flamas para salir disparada en dirección contraria, apartándose de su enemigo y destruyendo la pared ilusoria de paso.
- Nu-fu-fu-fu-fu, nada mal principessa, nada mal. – rio Kokuro.
Sora lo miro mal. Esto va a tardar un poco.
*Con Reborn y los demás*
Reborn ya había sacado los chicos fuera del templo.
Blanch, Hibiki, Hanabi, Ryota y Yamada se encontraban inconscientes de momento. Las heridas de Hibiki se habían reabierto y Reborn tenía que cerrarlas con su flama de sol, los demás simplemente estaban en un pequeño estado de shock debido a la posesión.
- Q-Qué crees q-que ha-haces? – cuestiono un muy maltrecho Hibiki a Reborn.
- Tu qué crees? Si no cierro tus heridas morirás por pérdida de sangre. Eso no le conviene a la familia. – contesto Reborn con su característica sonrisita.
- Do-donde esta…
- No te preocupes por ella. – corto la pregunta el hitman sabiendo ya cual era – Sora es más fuerte de lo que parece. –
Hibiki asintió para después girar su rostro y mirar el edificio que hace poco había sido la zona de guerra. La pequeña seguía dentro, él no podía quedarse ahí si hacer nada.
- Ni siquiera lo pienses. – amenazo Reborn – O quieres que te ponga a dormir de nuevo como hice con esos tipos? – señalo Reborn a los inconscientes.
- Tsk. – chasqueo su lengua molesto el prefecto.
Ese bebé algún día acabaría matándolos a todos… y sin querer queriendo.
*Con Sora y Kokuro*
La pelea seguia ardiente, y me refiero a una forma literal.
Kokuro habia invocado sus propias flamas de niebla, que, combinadas con su aura de locura irracional, habian incrementado el poder de las primeras.
Sora usaba sus manos para esquivar las estocadas de la amenazante lanza. A sus ojos, su yugular, su plexo solar, sus hombros, sus tendones, Sora esquivaba todos y cada uno de los ataques mortales que Kokuro dirigia a su ser. La sonrisa maniaca en el rostro del muchacho ponia a Sora los pelos de punta, pero cuando la castaña miraba los ojos de su oponente no dejaba de ver solo una cosa, desesperacion.
Y no, no era desesperacion por lo mucho que esto estaba tardando, era otra cosa, del tipo de desesperacion que se siente cuando has perdido aquel unico recuerdo de alguien muy querido.
Kokuro estaba desesperado por mantener ese recuerdo. Eso era lo que Sora sentía.
PAZ! La ultima estocada de la lanza del ilucionista se atoro en uno de los pilares, dandole asi a Sora suficiente tiempo para salir del camino de Kokuro y replantear sus opciones.
- Por que estas tan desesperado? - cuestino la menor al tiempo que golpeaba el centro de la espalda de su oponente con sus dos flameantes manos entrelazadas.
Al golpearlo una imagen flasheo en la cabeza de Sora. Un niño de ojos bicolor peleando contra una sombra espeluznante.
- Tu por qué crees? Estas tardando demasiado en morir! - la voz de Kokuro y una buena patada en su mejilla derecha la trajeron a la realidad.
Kokura habia sacado su lanza del pilar y la habia lanzado hacia Sora.
La castaña se impulso con sus flamas y esquivo el ataque, dandole así una patada a Kokuro en el centro del pecho.
Otra imagen flasheo directo en su cabeza.
Otra vez aquel niño de ojos bicolor, llorando mientras un extraño hombre de lentes y bata blanca lo amarraba a una camilla, apuntando un extraña rayo a la cabeza del niño.
- Que cara...
Pero Sora no acabo su pregunta.
Kokuro la tomo por la nuca y la asoto contra el piso, que por medio de una ilucion se habia convertido en un mar de espinaz. El Ilucionista la azoto hasta que toco tierra.
La castaña retiro la mano de Kokuro, tomo la cabeza de este y le dio tremendo cabezaso en la nariz... acto que le provoco otra vision.
El niño ahora estaba encerrado en un cuarto totalmente oscuro, llorando y herido.
No hacia falta ser un genio para saber que aquel niño de ojos bicolor
era Kokuro en su infancia, pero ¿Por qué estaba teniendo estas extrañas visiones cada vez golpeaba al ilucionista?
Entonces recordo una de las lecciones de Reborn hacerca de la flamas.
*FLASHBACK*
- Haber si te entendí. La flama del cielo tiene la habilidad de entrar en armonia con las otras seis porque posee un poco del poder de cada una de ellas, ¿Correcto? - dijo Sora.
- Es la idea basica. - acepto Reborn - Pero debes entender tambien que la flama del cielo te permite "ver" un poco de la persona con la que te encuentras. - explico el tutor.
- ¿Es así cómo lees la mente? - cuestiono realmente curiosa la castaña.
- A tu abuelo le tomo dos años entender eso, quizas no eres tan Tsuna despues de todo. - felicito Reborn a Sora.
*FIN FLASHBACK*
He pasado tanto tiempo en esta pelea y el esta desvordando tal cantidad de flamas que cada vez que lo golpeo mi flama reacciona con la suya, como resultado, las imagenes que lo motivan a seguir peleando tambien me son mostradas. Razono mentalmente la castaña. Si sigo así, talvez descubra el porque de su deseperacion. Se dijo Sora en su mente.
Dicho y hecho.
Sora salto antes de que Kokuro pudiera reaccionar y acomodo golpe tras golpe en el cuerpo del ilusionista. Las imagenes no se hicieron esperar.
Kokuro enfrentandose a un hombre-bestia de cabello rubio.
Kokuro enfrentandose a un tipo de lente y boina de cuero que tenia unos yo-yos.
Kokuro amarrado a una camilla mientras un hombre de bata y lentes le colocaba algo en la cabeza.
Kokuro llorando solo en la oscuridad, temblando de miedo.
El abuelo Tsuna.
Sin darse cuenta Sora detuvo sus golpes y por instinto junto su frente con la Kokuro, este demasiado cansado y golpeado como para oponerse, ya habia perdido.
Sora vio a su abuelo tomando la mano de Kokuro, guiandolo fuera de aquel oscuro cuarto.
Sora vio a Tsuna leyendole cuentos al pequeño Kokuro, ayudandole cuando se caia, jugando con su cabello, cenando con el, riendo con el.
Entonces Sora entendio.
- Tienes miedo. - susurro la menor. ¿Qué habia hecho?
- Entonces mis sospechas eran acertadas. - hablo un voz que Sora conocia muy bien.
- Reborn. -
- Kokuro tenia miedo de que Tsuna se fuera y lo dejara. Tu eras una amenaza para el. - explico el mini-hitman.
Sora se puso de pie, su flama de ultima voluntad apagada desde hace mucho.
- Que pasara ahora Rebo-AAAGH! - la pregunta de Sora fue cortado por un punsante dolor - ¡¿QUÉ CARAJOS PASAAAAAGH? -
- Toda la tension que acumulaste a lo largo de la pelea se esta liberando. - explico Reborn con su sonrisita burlona - Es una de los efectos secundarios de usar por primera vez el hiper modo. - dijo.
CLASH!
Aparecieron de repente unas cadenas desde las sombras enrrollaron alrededor del cuerpo del caido Kokuro.
Los ojos de Sora se abrieron desmesuradamente al mirar la direccion de donde surgian dichas cadenas.
Un tetrico hombre con sombrero de copa, vendajes en todo el cuerpo y tetrica capa jalaba a Kokuro hacia las sombras.
- Vindice. - señalo sombri Reborn.
- Vindice? - susurro dolorosamente Sora en el suelo.
- La prision suprema exclusiva para los fugitivos más peligrosos de la mafia. - explico el mini-hitman.
Un borron de rosa u castaño pasaron al lado del arcobaleno.
- SORA DETENTE! - ordeno demasiado tarde.
- P-por fa-favor, de-detengase. - pedia Sora mientras agarraba fuertemente la capa del aquella tetrica parca - E-el no... el no es... malo. - dijo Sora forzadamente. Su cuerpo no resistira mucho.
- Una traicion es un crimen imperdonable en el mundo de la mafia. - hablo la parca.
- Pe-pero e-el... no... no traiciono... el queria... el queria proteger... a- a su... familia. - y se desvanecio la castaña. El dolor y el cansancio la habian vencido.
El tetrico hombre, que ahora cargaba en calidad de bulto a Kokuro miro a la futura onceava de vongola, luego a Reborn.
- Bermuda-sama hablara con usted al respecto. - dijo el hombre y de la misma forma que aparecio, se fue.
Reborn miro el lugar por el cual la parca se habia ido, luego miro a su alumna, no se esperaba que la castaña se lanzara a pedir la liberacion del ilucionista.
- La sangre es sin duda más densa que el agua, ah Leon. -
El camaleon asintio.
- Tenemos otra media hora hasta que llegue Bianco con las ambulancias y deje inconsientes a los chicos hasta mañana. - razono Reborn - Dormire un rato. - dicho y hecho.
El mini-hitman se acomodo al lado de su estudiante caida, cubrio sus ojos con su fedora, entrelazo su manitas sobre su estomago, Leon se acomodo en la cabeza de Sora, y se dejo llevar por morfeo.
CAITULO 16! YAY!
Tarde, si. Espero que la espera haya valido la pena. Lo que pasa es que en las escenas de peleas me bloqueo y tardo un ratote en que me llegue la idea que quiero.
Me encanta cuando puedo hablar? con mis lectores. Gracias a SoulSilver97.
Que les parecio el porque de Kokuro para armar tanto desmadre, diganmelo en sus reviews! Haganme el dia... o la noche? Como sea.
Nos leemos.
Bye-bee.
