Los personajes de KHR! le pertecen a la maestra Amano Akira. Desgraciadamente para los OC´s de este fic, ellos me pertecen a mí, MUAHAHAHAHAHA OuÓ!
Shoot 18ª Una familia sensible.
Se encontraba en un bonito y resplandeciente bosque, sus ropas habían sido cambiadas por una sudadera con hoodie color blanco. En la hoodie podías apreciar un par de largas y felpudas orejas de conejo blanco, también usaba un short color blanco que llegaba a la mitad de sus muslos, unas botas blancas completaban su atuendo.
¿Dónde estoy? Se cuestionó mentalmente Sora sin darse cuenta del adorable atuendo que portaba.
- Nu-fu-fu-fu-fu. Buenas tardes, Sora-chan. –
- IIIH! Kokuro! – reacciono la menor ante la voz.
Sora miro a su interlocutor.
El usaba un sombrero de copa color índigo con un listón morado, atorados en el listón del sombrero había dos cartas, una de un joker y otra de un as de espadas, una camisa de vestir color índigo con un chaleco color morado y corbata de moño del mismo color, unos guantes sin espacio para los dedos, una pantalón color morado y unas botas negras completaban su atuendo.
Kokuro estaba sentado en una amplia mesa rectangular que estaba atiborrada de pasteles, galletas, tazas de té y teteras.
- Relájate principessa.- hablo Kokuro mientras tomaba un sorbo de té – Vengo en son de paz. –
Sora miro al de ojos bicolor con algo de sospecha, pero no sentía ninguna clase de mala intensión de parte del muchacho. La niña se acercó a la mesa y tomo asiento una silla a distancia de Kokuro.
- Lamento mi comportamiento. Me deje llevar por sentimientos que creí haber suprimido hace mucho tiempo. – dijo Kokuro con culpa pintada en la voz y el rostro.
Sora miro a Kokuro, primero con algo de sorpresa y al final con una sonrisa comprensiva.
- No tienes de que disculparte. Todos sentimos miedo, después de todo todos somos humanos. – respondió la menor.
Kokuro sonrió con pena y nostalgia. Pena porque esta pequeña en cierta forma le había elogiado, seguir siendo humano, eso es todo un logro para él, y la segunda, porque Tsunayoshi y su madre alguna vez le habían dicho lo mismo.
- ¿Por qué tantos pasteles? – cuestiono curiosa la castaña.
Nunca había visto tantos pasteles en su vida.
- Es mi compensación. Te apuñale, hice que tus amigos se fueran en tu contra y te mostré cosas que realmente no debiste haber visto. –
Sora se ensombreció un poco ante la mención de los recuerdos del joven ilusionista.
- Está bien. No importa. - dijo la castaña.
Kokuro dejo el tema en el olvido al notar que incomodaba a Sora.
- Gracias. - expreso el ilusionista.
Sora alzo el rostro en dirección del muchacho y un brillo de duda ilumino sus ojos. Dicho brillo no pasó desapercibido para Kokuro.
- Te recomiendo abrir tus ojos. - señalo Kokuro antes de darle un sorbo a su té.
- ¿Abrir mis ojos? - Sora ladeo su cabeza de forma adorable.
- Si, mira... así. - SNAP! Chasqueo sus dedos Kokuro cuando acabo su frase.
La oscuridad.
- ¿Abrir...mis...ojos...? - decía lentamente la castaña al tiempo que luchaba con la pesadez de sus parpados.
Cuando al fin logro abrir uno de sus ojos y medio enfocarlo lo que vio hizo que despertara definitivamente.
Un enorme martillo verde iba directo a su cara.
- IIIIIIIIH! - grito horrorizada la castaña mientras rodaba sobre si y aterrizaba en el piso de forma estrepitosa.
- Tsk, despertaste. - se quejó Reborn al haber fallado en su atentado.
- Reborn! No levantes a la gente con martillos! ¡¿Y qué quisiste decir con eso? - grito Sora.
- Ah! Sora-chan. Que alegría que despertaras. - exclamo el hitman intentando recrear la escena y poniendo cara de inocente.
- No hagas como si nada hubiera pasado! Y no hagas ese tipo de cara! Da miedo! - dijo Sora algo perturbada.
- Como sea. Ya era hora de que despertaras. Has dormido por tres días. - informo Reborn.
- ¿Tres días? -
Reborn asintió ante la pregunta.
- Bueno, ya estuvo de pajarear. Tienes diez minutos. -
- ¿Diez minutos para qué? -
- Arreglarte e ir a la escuela por supuesto. - señalo Reborn mientras sonreía.
- ¡¿ES EN SERIO? - grito Sora su sorpresa.
¡Acaba de despertar de un posible estado semicomatoso y Reborn la manda a la escuela!
- ¿Quieres que sean dos minutos? - dijo sombrío Reborn mientras le apuntaba con su pistola a su alumna.
Al ver el arma, más rápida que Flash, Sora tomo su uniforme y se metió a alistar al baño.
- Bien, no hay daño cerebral. - sonrió Reborn mientras bajaba su arma.
Seis minutos después Sora salió del baño portando el clásico uniforme de otoño de Namichuu, un suéter color azul oscuro de manga larga, que por cierto le quedaba algo grande, podías notar el cuello de la camisa blanca por debajo del suéter, el moñito rojo que identificaba a Sora como estudiante de primero de secundaria se encontraba algo suelto, pero bien puesto. La falda llegaba un poco más debajo de la mitad de los muslos de la castaña y debajo estaban las medias térmicas que mantenían cálida a la joven onceava.
- ¿Vez? Todo lo que necesitas es el incentivo adecuado. – expreso Reborn cuando vio a su actual estudiante.
Pero tu me amenazaste! CON UNA PISTOLA! Grito en su mente la castaña.
- ¿Cuál es la diferencia? Te vestiste rápido ¿No? – respondió el hitman al leer el pensamiento de Sora.
- ¡QUE NO LEAS LA MENTE DE LAS PERSONAS! – exclamo la menor.
- Vamos a desayunar. – dijo Reborn ignorando olímpicamente las suplicas de Sora.
Sora siguió a Reborn, discutir con su tutor tan temprano solo ocasionaría que ella acabara en otro estado semicomatoso.
- SORA! –
- SORA-SAN! –
Gritaron en júbilo Lamb y Chao-lin al ver bajar las escaleras a la castaña y saltaron a abrazarla.
Sora los atrapo apenas y les dio un gran abrazo.
- Bakasora dormiste más que nunca. Lamb-sama estaba aburrida. No importaba cuanto te picara o te aventara granadas, no te levantabas con nada.- explico Lamb.
- Chao intentar también, pero Sora-san no despertar. – compartió con semblante triste el chinito.
- Perdón. – pidió Sora al tiempo que hacia el abrazo más apretadito.
CHIU!
El sonido de un disparo que por poco y le da a los tres abrazados los distrajo.
- A comer trio de tarados. La comida se enfría. – regaño Reborn.
Los tres menores temblaron y asintieron, deshicieron el abrazo y fueron a tomar sus respectivos puestos en la mesa, fue ahí donde Sora noto la ausencia de alguien.
- Haru-bachan, ¿Dónde esta Hanabi-chan? – cuestiono la castaña.
Los rostros de Kyoko y Haru mostraron sonrisas preocupadas e incomodas.
- Veras Sora-chan. Cuando todos fueron dados de alta del hospital y viendo que tu aun tendrías que estar algún tiempo en cama, Hanabi y los chicos se pusieron algo molestos, y bueno… No los hemos visto en estos tres días que has estado inconsciente. – explico Haru a su nieta menor.
Sora aleja la comida de su boca y mira incrédula a su abuela. Inmediatamente se pone de pie y avanza a la salida de su casa.
CHIU!
Un disparo la detiene de girar el picaporte.
- ¿Y exactamente a donde cree que va señorita? – cuestiono Reborn sin alejar si taza de café de su rostro y sin siquiera mirarla.
- A meter algo de razón en las cabezas de esos cuatro tarados. – respondió Sora.
- ¿Siquiera sabes donde están? – pregunto el hitman con burla en la vocecita.
Y funciono. Sora se quedo callada.
- Termina tu desayuno dame-Sora, yo personalmente te llevare. – ordeno el del fedora.
Sora a mala gana volvió a su asiento y comenzó a comer.
- A ver si entendí bien, ¿Quieres que me meta en el armario de víveres? – cuestiono incrédula Sura a su tutor.
Estas de broma, ¿verdad? Pensó la castaña en sus adentros.
- ¿Tengo cara de estar jugando? – apuntaba Reborn su pistola a la cara de su alumna.
Sora palideció y decidió que seria más sabio, y seguro, seguir las instrucciones de Reborn, así que se metió en el armario sin discutir más.
- Párate ahí, entre el atún enlatado y la miel "solecito". – indico el del fedora.
Nuevamente Sora obedeció sin chistar.
Una vez parada en el lugar que Reborn le indico este subió a la cabeza de la misma de un salto.
- Ahora jala tres veces el interruptor de la lámpara del techo. – indico Reborn.
Y así lo hizo la castaña.
- Reborn, ¿Qué va a…
- Espera y veras Sora. – interrumpió el hitman la duda de la menor.
Un sonido sordo se escucho de debajo de la casa y de repente el lugar donde Sora estaba parada se comenzó a hundir como si de un elevador se tratase.
- IIIH! Reborn, ¡¿Qué esta pasando? – exclamo Sora mientras se hundía en las tinieblas.
- ¿Recuerdas cuando Basil les dijo que toda la ciudad estaba bajo protección directa de Vongola? Bueno, para saber exactamente que pasaba y cuando pasaba se necesitaba una base que nos ayudara a mantener todos nuestros asuntos en secreto. No somos un "sindicato secreto" solo de nombre. Así que a tu querido abuelo se le ocurrió que seria más sencillo si simplemente poníamos todo justo debajo de las narices de nuestros enemigos. – explico Reborn mientras una sonrisa burlona y orgullosa se dibujaba en su rostro.
Todo debajo de las narices de sus enemigos, como le gustaba eso.
- ¿Tsuna-jisama? ¿Pe-pero cómo? ¿Cuando? – Sora trataba de preguntar lo mejor posible.
- Fue durante el periodo de preparatoria de Tsuna y los demás. Lo más increíble es que todos se tragaron el cuento de que se construía solo un centro comercial subterráneo. – relato el hitman.
- ¿El centro comercial subterráneo? ¿La base de Vongola esta unida al centro comercial subterráneo? – repitió Sora su pregunta.
Eso de esconderse debajo de las narices del oponente había sido llevado muy lejos para su gusto.
- También somos dueños de la compañía Le arc n´ciel. – continuo Reborn – Compartimos acciones con las familias Cavallone y Shimon, claro que Vongola es el accionista mayoritario de la empresa. –
- ¿LE ARC N´CIEL? ¡¿SOMOS DUEÑOS DE LE ARC N´CIEL? –grito Sora su pregunta mientras bajaban por un túnel de metal bien iluminado.
Claro que Sora estaba demasiado estupefacta como para notar dicho túnel.
- Felicidades Sora, no solo heredaras el puesto como la doña de la más grande de las mafias, sino que también eres la heredera universal del imperio económico Le arc n´ciel, con todo y franquicias. – concluyo Reborn con su clásica sonrisita autosuficiente.
Sora por su parte había caído hincada y derrotada, algo de humo salía de su cabeza. Ahora no solo era heredera de la familia mafiosa más poderosa, sino que también heredaría la franquicia económica más grande del mundo, eso era demasiada información para su cabecita.
- Ya llegamos. – anuncio Reborn cuando el pequeño ascensor dejo de bajar.
La castaña reacciono y giro su rostro hacia un pasillo amplio y bien iluminado, personas entrando y saliendo de diferentes habitaciones llevando y trayendo papeles. Algunos iban de traje negro, otros usaban unos overoles de trabajo de color verde militar o beige o blanco.
- Ciossu! – saludo Reborn.
Inmediatamente el cuarto se congelo, las personas, hombres y mujeres por igual, se pegaron a las paredes y le dejaron el camino libre.
- Buongiorno signore Reborn! – saludaron todos los empleados al mismo tiempo.
Rápidamente un hombre de los de overol blanco se acercó y le ofreció a Reborn otra taza de espresso.
- ¿Qué lo trae tan temprano a la base Reborn-sama? – cuestiono el hombre.
- La onceava ha venido a ver a su muy impetuosa guardiana de la tormenta. – respondió Reborn.
Reborn aun no se había bajado de la cabeza de Sora, y Sora ya se había puesto de pie, así que Reborn, que esta en su forma de bebé, estaba a la altura exacta del hombre con el que hablaba.
- ¿La-la on-once-onceava? – tartamudeo su pregunta el pobre hombre.
Inmediatamente se dio cuenta de que Reborn estaba curiosamente a su altura exacta. Entonces decidió mirar para abajo y ver sobre que estaba parada Reborn.
Su mirada se encontró con unos preciosos y curiosos ojos del color del chocolate con leche. Brillantes, grandes y expresivos, enmarcados por unas gruesas, largas y oscuras pestañas.
El hombre de overol blanco, y todos los presentes que aun no se habían movido de sus lugares, su llevaron la sorpresa de su vida cuando divisaron completamente a la jovencita debajo del hitman.
- LA ONCEAVA! – gritaron todos los presentes.
Reborn sonrió siniestramente divertido ante la reacción de los trabajadores.
Sora se había tapado las orejas, el grito fue tan fuerte como los de Ryota.
- O-o-o-onceava-sama! Por favor disculpe nuestro atrevimiento! ¡¿Cómo no pudimos verla antes? Lo-lo-lo sentimos en verdad! – El hombre hizo un dogeza perfectamente ejecutado.
Otras personas vestidas de negro colocaron rápidamente a Sora en una silla de cuero color café chocolate con rueditas.
- Po-po-por favor permítame llevarla con Hanabi-sama. – seguía hablando el hombre de overol blanco mientras seguía a una velocidad increíble el camino recorrido por la silla con rueditas – Se nos informo que usted se encontraba inconsciente después de la pelea con Kokuro-sama, gracias por su arduo trabajo onceava-sama. – decía el hombre mientras que otros trabajadores le daban a Sora dulces o flores o muñecos o pasteles, Reborn sigue sentado sobre la cabeza de Sora bebiendo su café por cierto.
- Sora. – hablo la castaña.
- ¿Disculpe? – cuestiono el hombre de overol blanco.
- Mi nombre es Sora, y no hay necesidad de agregar el "sama", es algo incomodo. – explico la menor.
- No podemos hacer eso Sora-sama. – el hombre detuvo la silla con rueditas.
Sora abrazada el uno de los tantos peluches que se acomodaron en su regazo, flores de varios tipos se acomodaron en su cabello y varias envolturas de dulces y chocolates también estaban en su regazo.
El hombre de overol blanco se hinco frente a ella, los demás trabajadores hicieron lo mismo.
- Sora-sama, nosotros elegimos seguir a Vongola… No, nosotros elegimos seguir a su abuelo porque creemos en su visión. Quizá no deba decir esto, pero nosotros hemos visto crecer a Sora-sama, su abuelo y sus padres siempre llegaban con una sonrisa e historias maravillosas sobre lo que Sora-sama había hecho. He de ser sincero, nos daba miedo que alguien como usted tome las riendas de la familia, pero sus acciones recientes nos han demostrado nuestro error al dudar de usted. –
Sora observo a los hombres y mujeres frente a ella, se sentía tan cálida, segura y avergonzada. La castaña se puso de pie, Reborn salto y se coloco en la cabecera de la silla, y Sora imito el gesto de los hombres y mujeres frente a ella.
- Probare que soy digna de su confianza, pero si algún día llego a cometer un error, por favor háganmelo saber. – comenzó a decir la menor, los hombres y mujeres presentes alzaron sus cabezas para ver que estaba haciendo la pequeña jefa – Gracias, por aceptarme en su familia. – concluyo Sora.
- Sonna Sora-sama! Gracias a usted por aceptar hacerse cargo de este montón de inadaptados! – exclamo el de overol blanco.
- OYE! – exclamaron los hombres y mujeres del fondo.
Sora rio cálidamente desde el fondo de su corazón, fue una risa que hechizo a todo el staff.
Reborn también sonrió, el carisma de Sora era tan fuerte como el de Tsuna.
- Si, si, muy bonito, ¿Ya se te olvido a que venimos dame-Sora? – reprendió con una patada en la cabeza Reborn a su estudiante.
- Oh, cierto! Venían buscando a Hanabi-sama. Sígame por favor Sora-sama. – El hombre de overol blanco empujo a Sora en una dirección y la metió en otro ascensor. – Simplemente oprima el botón del piso 59B, ahí debe estar entrenando Hanabi-sama. – indico el de overol blanco.
- ¿Este? – oprimió Sora el botón y las puertas se cerraron – Ah! Se me olvido preguntarle su nombre. –
- ¿A quien le importa? Concéntrate en lo que le vas a decir a Hanabi cuando la veas. – dijo Reborn.
- Oye Reborn, ¿Cuántos pisos tienen la base subterránea? – cuestiono Sora curiosa.
- Tiene un total de 50 pisos, mientras más alto el número más al fondo de la tierra te vas, y esta dividido en siete secciones, la de investigación, la de desarrollo, la enfermería, el comedor, la de entrenamiento, la cocina, las habitaciones y el almacén de armas. Los pisos de hasta abajo corresponden a la sección de entrenamiento. – explico el hitman.
- ¿Y las entradas? – seguía curiosa la castaña.
- Se cambian de lugar todos los días y solo personal autorizado sabe donde se encuentran y puede pasar a través de ellas. –
- Ah. – fue la inteligente respuesta de la castaña.
Siguieron bajando en silencio hasta que llegaron al piso indicado. La puerta del ascensor se abrió dando paso a un pasillo perpendicular a la entrada del ascensor, el sonido de explosiones se escuchaba a lo lejos.
Sora salió del ascensor y camino hacia su derecha hasta topar con otro pasillo perpendicular al que caminaba, su intuición y el sonido de las explosiones la guiaron hasta una de las tantas ventanas que dejaba ver un enorme cuarto donde una persona, una adolecente más específicamente, se encontraba llena de heridas y parecía muy cansada.
- Hanabi-chan! – exclamo Sora al divisar a su prima de entre el polvo y el humo de las explosiones – Reborn, ¿Cómo puedo comunicarme con ella? –
- Sígueme, te llevare a la sala de control. – señalo el hitman al tiempo que jalaba de los cabellos de Sora para guiarla por el laberinto de pasillos.
Reborn dirigió a la castaña hasta llegar a un cuarto que estaba en el centro del laberinto de cuartos de entrenamiento de aquel piso, a partir de ese cuarto, donde fácil cabían unas diez personas, podías ver los siete cuartos de entrenamiento que lo rodeaban, había un enorme tablero lleno de botoncitos, palancas y había dos micrófonos. Reborn dirigió a Sora hasta uno de dichos micrófonos.
- Oprime el botón rojo con el número tres y habla por el micrófono de la izquierda. – instruyo el tutor.
Sora oprimió el botón, dio un profundo respiro y…
- GOKUDERA HANABI! ¡¿SE PUEDE SABER QUE CREE QUE HACE SEÑORITA? – exclamo fuerte Sora a través del micrófono.
Hanabi dio un respingo en su lugar y casi se le cae la bomba de contacto que tenia en la mano.
- ¿O-onceava? – dudo la peliplata mientras volteaba lentamente a la ventana de la sala de control.
- ¿Se puede saber por qué no has ido a casa por tres días Hanabi-chan? – reprendió la voz de Sora por las bocinas.
- Onceava! A despertado! Que alegría! – salto Hanabi de felicidad.
La carita de la italiana se ilumino y le dio un brillo infantil, sus ojos verdes reflejaban alivio y brillaban con lagrimitas de alegría. Sora casi olvida que estaba ahí para regañar a su prima.
- No me cambie el tema señorita! Salga de ahí inmediatamente y valla a darse una ducha y póngase el uniforme de la escuela que se nos hace tarde! Y discúlpate con Haru-bachan y Kyoko-bachan por preocuparlas! – reprendió lo mejor que pudo la menor.
- HAI! DE INMEDIATO! – aseguro la de ojos verdes antes de salir como alma que lleva el diablo de la habitación de entrenamiento.
- Eso fue fácil. - señalo Sora con una sonrisa y una gotita resbalándole de la sien.
- Una menos, te faltan tres. – informo Reborn aun en la sentado en la cabeza de Sora.
- ¿Tres? –
- Si. Yamada, Ryota y Hibiki. – informo el hitman.
- ¿Ellos también? –
- Que quieres que te diga. Tienes una familia demasiado sensible. – dijo Reborn mientras jalaba el cabello de Sora y la hacia dar media vuelta y caminar hacia la salida.
¿Eso es algo bueno y algo malo? Se pregunto la castaña mentalmente.
- Eso solo el tiempo lo dirá. – contesto Reborn la pregunta mental.
- ¡Que no leas mi mente! –
*Frente a Takesushi*
Sora y Reborn se encontraban frente a la entrada del restaurante del mejor sushi de la ciudad y casa de Yamada.
El letrero decía ABIERTO y por ende Sora y Reborn entraron al lugar.
- Buenos días. –
- Ciaossu. –
Saludaron respectivamente.
- Irashaimasen! – saludo un hombre de mediana edad, cabello castaño oscuro amarrado en una coleta baja, usaba una camisa de algodón desmangada color blanco que dejaba en claro que el hombre hacia ejercicio, un lazo blanco estaba amarrado en su cabeza. Sus ojos de color café tenían un brillo alegre, pero podía notar que estaba alerta, una sonrisa de bussinesman adornaba su rostro – Oh! Una estudiante de Namichuu, apuesto a que vienes a ver a Takao. – aseguro el hombre.
- ¿Quién viene a ver a Takao? – se escucho la suave pero firme voz de una mujer.
Las facciones delicadas con algunas arrugas, ojos de color chocolate, cabello sostenido en un elegante tocado, usaba un kimono verde olivo con dibujos de hojas cayendo, el obi era de color verde oscuro amarrado en un complicado y bello nudo.
- Mi-mi nombre es Sawada Sora. Soy compañera de escuela de Yamada-kun. – se presento Sora a la hermosa y mayor mujer.
- Sawada Sora! – exclamo el hombre detrás de la barra.
- Ciaossu Akane, Takuto. – saludo Reborn como si nada al par.
- ¿Lo-los conoces Reborn? – cuestiono Sora a su tutor.
- Claro. Son la esposa y el yerno de Takeshi. – explico el hitman.
- ¡¿La esposa y el yerno de Takeshi-ojisan? ¿E-eso qui-quiere decir que…
- Trabajamos para Vongola Sora-chan. – interrumpió Akane - Trabajamos para CEDEF, pero respondemos directamente a las ordenes de mi marido. – explico la mujer mayor. – Y si. Eso quiere decir que Takao es nieto de Takeshi-sama. -
La cabecita se Sora nuevamente sacaba humo y sus ojos estaban en espiral, el día de hoy estaba recibiendo demasiada información como para procesarla tan rápido.
- ¿Es que ya no hay nadie normal a mí alrededor? – lloro Sora en una esquina.
- No te pongas así Sora-chan. Vele el lado positivo, tu familia solo se agranda. – intento calmarla el que ahora sabia era el padre de su amigo, Takuto.
- Deja de llorar. – Piso fuerte Reborn a su alumna – Una jefa mafiosa no se comporta así. – reprendió el hitman.
Sora se puso de pie mientras se sobaba la cabeza.
- Me alegra que estés aquí Sora-chan. – exclamo Akane – Por lo general me alegra que Takao se centre tanto en su entrenamiento con la espada, pero en los últimos tres días se ha negado a probar alimento y descansa muy poco. Hemos intentado muchas cosas para hacerlo descansar, pero él se niega rotundamente, ¿Crees poder regañarlo y hacer que entre en razón? – pidió Akane a Sora.
- Ha eso he venido Akane-san. – aseguro la menor – Pero, ¿Dónde esta Yamada-kun? –
- Te llevare con el. – dijo Akane mientras abría la puerta por la que entro – Sígueme por favor. –
Sora hizo como le pidieron.
Caminaron por un pasillo hasta la parte trasera de la casa de los Yamamoto/Yamada, llegaron a una parte escondida entre la pared que separaba la casa de la calle, ahí Akane saco de entre su kimono un anillo con una piedra en forma hexagonal color azul, se lo coloco y rápidamente el anillo fue encendido en una cándida flama color azul, Akane oprimió el anillo contra una la pared de la casa y una puerta se abrió, revelando así un dojo escondido. Dentro del dojo la figura de un joven se hizo presente.
Yamada se encontraba dando estocadas una y otra vez, repitiendo la misma kata, sus ojos usualmente cálidos se encontraban sombríos y filosos, calculadores del siguiente movimiento que haría, el muchacho usaba un hakama color azul oscuro y un obi (la camisa japonesa tradicional, me parece) color azul neutro.
Esa era la primera vez que Sora veía a su amigo tan serio y… peligroso.
- Takao. – hablo firme Akane – Te buscan. – anuncio y se retiro.
Takao apenas desvió un poco su mirada sin detener sus ejercicios. Se detuvo por completo cuando vio a Sora y al pequeño, parados fuera del dojo.
- Sora. – dijo algo atontado Takao ante la visión de Sora frente a el – Y-ya estas bien. – sonrió el chico una sonrisa de alivio y el brillo de tranquilidad volviendo a sus ojos.
- Uhm. – asintió la castaña – Lamento haberlos preocupado tanto Yamada-kun. –
- N-no! Fuimos nosotros los que te fallamos! Si fuéramos más fuertes no te hubieras tenido que enfrentar tu sola a Kokuro y…
Sora alzó una mano indicándole que se detuviera.
- Vamos a la escuela Yamada-kun. – pidió Sora con una sonrisa que ilumino el dojo entero.
Takao se sonrojo, bajo la mirada y asintió en silencio. Los tres (no olviden que Reborn sigue sobre la cabeza de Sora) salieron del dojo, Takao camino hacia su habitación para asearse y cambiarse, Sora con Reborn al restaurante.
- Gracias por tu arduo trabajo. – agradeció Takuto la intervención de Sora para calmar a su hijo.
- Gracias, Sora-chan. – agradeció también Akane mientras le daba un sorbo a su té.
Sora se despidió con una reverencia y salió del restaurante.
- ¿Sabes a donde ir? – cuestiono Reborn a Sora, todavía sentado sobre su cabeza.
- Solo hay un lugar donde oni-chan puede estar en este tipo de momentos. –
Ryota estaba acostado boca arriba en la tierra. Se encontraba en un lugar cerca de la montaña, era ahí donde iba cuando era niño con su abuelo a practicar boxeo, y debes en cuando se tiraban en el suelo y admiraban la majestuosidad del cielo y la vivacidad del sol.
Ryota inspiro hondo y cerro sus ojos, intento meditar. Las imágenes de una Sora inconsciente, de Hanabi y su hermana lastimadas, de Yamada y Hibiki heridos…
- Oni-chan! – salto feliz Sora sobre Ryota.
El aludido abrió los ojos de golpe y encontró frente a el a su adorable proclamada hermana menor y a su tutor sobre su cabeza.
- SORA! YA ESTAS DESPIERTA! – abrazo Ryota a Sora efusivamente.
- On-oni-cha nece-sito re-res-pi-rar. – pidió Sora ahogadamente.
- AH! Perdón. – dijo el de ojos grises y la soltó.
El silencio lleno el espacio entre ellos.
Ryota sonreía a manera de disculpa.
Sora sonreía a manera de entendimiento y aceptación.
La menor se puso de pie y extendió su mano a su autoproclamado hermano mayor y le ayudo a ponerse en pie.
- ¿Te rompiste una pierna verdad? Por eso estas tan quieto. – especulo Reborn.
- No, solo me lo torcí. – respondió.
Sora negó ante las acciones de Ryota, Reborn por su parte sonrió.
Habiendo dejado a Ryota en su casa y bajo la atenta mirada de su abuela, su madre y su hermana, Sora ahora caminaba en dirección a la casa de…
Chan-chan- CHAAAN!
- La casa de Hibiki-san. – señalo Sora deteniéndose frente a la enorme puerta de madera perteneciente a la una enorme casa de un elegante y clásico estilo japonés.
- Te das cuenta que de hecho es la casa de Hibari, ¿Verdad? – recordó el tutor.
- Es verdad! Hibiki-san es el hijo menor de Kyoya-jisan! – reacciono Sora.
- ¿Quién anda ahí? – se abrió la puerta revelando a Sai – Ah! Sora-chan! –
- Sai-san! –
- Ven, ven, pasa, pasa. Nuestra casa es tu casa Sora-chan. – exclamo feliz de la vida Sai mientras salía y empujaba a la castaña dentro de la enorme casa – Sabes Sora-chan, Hyo-chan ha estado muy deprimido desde que volvieron de aquella misión contra Kokuro. Digo, esos dos nunca se han llevado bien, pero perder contra Kokuro y ser salvado por ti le dio directamente en las bolas. – explicaba Sai mientras avanzaban.
- ¿Kokuro y Hibiki-san ya se conocían? – pregunto Sora.
- Claro! Kyoya-san y Mukuro siempre hacían que Aoi-chan, Kokuro, Hyo-chan y Kokoru se enfrentaran solo por el placer de ver quien tenia los vástagos más fuertes. - explico Sai aun sonriendo.
Una gotita se resbalo por la sien.
Clásico de Kyoya-jisan. Pensó Sora perturbada.
Sai empujo a Sora hasta llegar una enorme área de entrenamiento similar a las de la base subterránea, solo que esta estaba justo debajo de la casa de los Hibari/Hibiki.
Al igual que con Takao y Hanabi, Hyoga se encontraba en medio de la sala, pero estaba sentado con las piernas cruzadas en posición de meditación y los ojos cerrados.
Sora se acerco lentamente.
- Hi-hibiki-san. – llamo con voz tímida la castaña al prefecto. No hubo respuesta.
- Hibiki-san. – le llamo con voz más firme, pero el prefecto ni se inmuto.
Al no ver respuesta de muchacho, Sora se acercó aun más. Estuvo a punto de estirar la mano e intentar sacudirlo, pero Sora noto algo que no creyó que vería, al menos no en Hibiki Hyoga. Una burbujita de moco y un hilo de saliva saliendo de la nariz y boca del prefecto.
- Esta dormido. – señalo la castaña mientras parpadeaba incrédulamente.
- Si, tiende a hacer eso cuando piensa demasiado o esta muy frustrado. – explico Sai apareciendo de la nada detrás de Sora – Permíteme, ya lo levanto. – ofreció Sai con sonrisa zorruna.
Sai se acercó al oído de su sobrino y susurro un simple frase que movió por completo al prefecto.
- Yamada-kun se le ha confesado a Sora-chaaan~. - canto despacio el mayor, solo para que Hyoga escuchara.
El prefecto abrió sus ojos abruptamente y de entre las mangas de su kimono aparecieron un par de tonfas.
¡¿Como osaba aquel espadachín de segunda adelantársele? Habían acordado después de la batalla con aquella piña podrida que tendrían un batalla entre ellos para saber quien seria el protector oficial de la castaña! ( lo cual en términos de los Hibari/Hibiki significa también salir con la chica).
- Tranquilo! Hyo-chan, tranquilo! – llamo desesperado Sai a su sobrino – Era un chiste! Sora-chan esta aquí! Mira, mira! – decía Sai mientras empujaba a Sora frete a Hyoga.
El susodicho se detuvo en seco cuando vio a la adorable fierecilla frente a el (Reborn sigue sobre la cabeza de Sora pero Hyoga solo la ve a ella).
- O-ohayo, Hibiki-san. – saludo Sora tímidamente.
Hyoga sonría enternecido y con el corazón bailando de felicidad, Sora estaba bien.
Sora se sonrojo ante la expresión de Hibiki, la ultima vez que había visto una expresión similar el señor Hibari la había elogiado por haber enfrentado al monstruo de debajo de su cama (el cual era un suéter).
- Aww~ - canto Sai mientras veía la escena frente a él.
La expresión de Hyoga inmediatamente cambio y volvió a su estoica y lista para matar cara.
- Sora, sal de aquí antes de que veas algo que te traumara de por vida. Te veré dentro de un rato en la escuela. – instruyo el prefecto.
- Eh. – reacciono Sora de sus memorias – P-pero Hibiki-san, ya pasan de la ocho, ¿No estaríamos rompiendo las reglas de la escuela? – pregunto inocente la menor.
- Sora, apenas van a ser las siete de la mañana. – informo el prefecto mientras la empujaba a la salida.
- Apenas… ¿Las siete? – repitió la menor.
3
2
1
- Reborn, ¿Me levantaste a las cuatro de la mañana? – pregunto la castaña al hitman que yacía en su cabeza con una nueva taza de espresso.
- Cuatro y media a decir verdad. – admitió el hitman.
Hyoga empujo a Sora hasta la puerta de la casa mientras esta intentaba discutir con el hitman que la ignoraba.
Sora y Reborn caminaban por la calle que llevaría a Sora directo a Namichuu (si Reborn ya se bajo de la cabeza de Sora). Sora se veía cansada y algo maltrecha, esto debido a que Reborn la hizo callar después de que se canso de sus constantes quejas.
- Onceava! –
- Sora!
- Oi! Sora! Por aquí! –
Hanabi, Ryota y Takao estaban parados en una esquina esperando a Sora.
El rostro de la castaña se ilumino con una sonrisa y corrió hacia sus amigos.
NOTAS DE LA AUTORA
Aww~ Me gusto como quedo.
Lamento mucho mucho mucho mucho la tardanza. En verdad lo lamento.
Angel-kun: Lo que pasa es que a esta psyco creadora mía se le va el avion de vez en cuando y por mucho rato.
Gracias por leer! Bye-bee!
Lo bueno, ESTOY DE VACACIONES! asi que tratare de subir un par de capitulo más antes de que se acaben mis vacaciones!
