Los personajes de KHR! le pertecen a la maestra Amano Akira. Desgraciadamente para los OC´s de este fic, ellos me pertecen a mí, MUAHAHAHAHAHA OuÓ!


Shoot 19° Aah (suspiro), la normalidad.

¿Alguna vez en su vida se habían sentido agradecidos de la vista que brinda su escuela al llegar por las mañanas?

Ya saben, profesores gruñones y medio deprimidos que solo van a la escuela por el placer de ver sufrir a sus estudiantes, alumnas escandalosas, solo hablando de la nueva estrella pop o lo que paso la noche pasada en la telenovela, alumnos abusivos que, válgame la redundancia, abusan de los alumnos que SI hacen la tarea, entre otro tipo de fauna estudiantil.

Sinceramente, ¿Alguna vez se han sentido agradecidos de que exista la escuela?

Bueno, Sawada Sora es en este instante una de esas alumnas que agradece y enaltece la existencia del recinto estudiantil, ¿Por qué?

- Aah (suspiro), la normalidad. – canto Sora en felicidad al estar frente a las puertas de la secundaria.

Los grupos de amigos que hablaban de a quien van a robarle el almuerzo, del nuevo disco de aquel nuevo cantante o simplemente discutir los resultados de la tarea, todo en la secundaria Namichuu era perfecta y rotundamente NORMAL.

No mafia y no tutor psico-sociopata, Sora estaba en lo que podría describirse su paraíso, rodeada de pura y segura normalidad.

Reborn la había despertado muy temprano esa mañana (4:30 am, ¿recuerdan?), después le habían dado un tour por la base subterránea de Vongola, que por cierto, recorre toda la parte subterránea de la ciudad, y tuvo que ir a buscar y animar a todos sus muy sensibles amigos y familiares, la escuela sin duda alguna se había convertido en el refugio de Sora.

- Haha, jamás creí ver a alguien tan feliz de venir a la escuela. – comento Takao mientras observaba la resplandeciente cara de la castaña.

- No te burles de la onceava cestino idiota, no importa lo extraño que sea su comportamiento. - ¿defendió? Hanabi a Sora.

- Lo bueno es que somos sus amigos. – agregó Ryota con una sonrisa.

Sora se había adentrado a las instalaciones y había empezado tomar las manos de algunos de los grupitos mientras les agradecía ser tan normales, y claro, los grupitos la miraban como si hubiera perdido un tornillo.

- ¿Qué esta haciendo Sora? – cuestiono una grave voz que todos sabían era la de Hyoga.

- Agradeciendo la normalidad de la escuela. – respondió Ryota mirando con una amplia sonrisa a su primita.

- No la culpo. – agrego el prefecto mientras también observaba sonriente a la menor.

Sora volteo hacia ellos sonriente y rápidamente se acercó al prefecto al divisarlo.

- Gracias Hibiki-san. – dijo Sora mientras tomaba las manos del prefecto entre las suyas – Gracias por mantener la normalidad de la escuela. – lagrimitas salían de los castaños ojos.

- Mi placer. – aseguro con una amable sonrisa Hibiki pero podías ver un brillo sádico en sus ojos.

- Por supuesto que es tu placer, disciplinar sádicamente, digo, mantener el orden en la escuela. – comento mordaz Takao mientras separaba las manos del prefecto y las de Sora.

Las miradas del prefecto y del espadachín chocaron como si de dos fuerzas opuestas se tratasen, chispas y fuego frio cortaron el aire entre los rostros de ambos muchachos.

- Venga conmigo onceava, ignore a ese grandísimo par de estúpidos cabeza de porquería. – decía Hanabi mientras tomaba la manita de Sora y la llevaba en dirección del salón de ambas – Ryota, asegúrate que este par de animales llegue a su respectiva jaula. – instruyo la ojiverde al ojigris al pasar por su lado.

- Ok, maám. – saludo militarmente Ryota a Hanabi.

Hanabi y Sora dejaron en el patio al trio de muchachos.


- Se siente como si no hubiéramos estado en la escuela durante años. – comento Sora mientras tomaba su asiento en el salón de clases.

- De hecho, se siente bien estar en un ambiente no hostil de vez en cuando. – concordó Hanabi tomando su asiento al lado de Sora.

- Oye, Sawada. – una de las compañeras del salón se acercó, Hanabi le dirigió una buena mirada de "mas te vale que sea bueno si es que vienes a joder el humor de la onceava" – U-una chi-chica del sa-salón 1-A te bu-busca. - la mirada no paso desapercibida.

Sora y Hanabi voltearon sus rostros a la entrada del salón, parada afuera se encontraba Kurumi.

- Kurumi-chan! – exclamo feliz Sora mientras abrazaba a su amiga.

- Megane, se siente como si no te hubiéramos visto en mucho tiempo. – agregó Hanabi al acercarse también.

Kurumi no devolvió el abrazo que Sora le dio y una ligera sonrisa que apenas se notaba estaba en su rostro.

- Kurumi-chan, ¿Estas bien? – pregunto preocupada Sora.

- Si Megane, parece que estas a punto de vomitar. – señalo Hanabi al ver como el rostro de la pelirroja se volvía ligeramente verde y esta se tomaba el estomago con ambas manos.

- Me gu-gustaria hablar co-contigo de algo muy im-importante Sora-chan. – pidió con algo de dificultad la de anteojos – Gokudera-san también puede venir por supuesto! – agrego rápidamente Kurumi al otra la mirada que Hanabi le lanzaba

- Esta bien Kurumi-chan. – acepto la castaña – Aun faltan unos minutos antes de que empiecen las clases, ¿Qué tal si vamos a la azotea? Ahí nos darán más privacidad. – sugirió Sora.

Kurumi asintió y así las tres se dirigieron a dicho lugar.


Una vez en la azotea Kurumi cerró la puerta y un silencio algo tenso inundo el espacio entre las tres amigas.

- Bien, ¿Qué ocurre Kurumi-san? ¿Por qué esta tan alterada? – cuestiono preocupada Sora.

Kurumi apretó su propio abrazo a su estomago.

- Habla de una buena vez Megane. – exigió Hanabi – La onceava no debe llegar tarde a la primera hora. –

Kurumi dudo.

- ¿Kurumi-chan? – intento darle coraje Sora a su amiga.

- L-lo que pasa e-es que…

- ¿Lo que pasa es que qué? – cuestiono Hanabi ya algo irritada.

- Y-yo sé que…

- Ya! Megane, o me dices que demonios te ´pasa y nos dejas volver o te juro que…

- . – interrumpió rápidamente la pelirroja a Hanabi.

Sora y Hanabi intercambiaron miradas.

- Kurumi-chan, ¿Podrías repetir eso por favor? No entendimos nada de lo que dijiste. – pidió Sora.

- Que, yo sé que ustedes son parte de la mafia. – repitió con más calma Kurumi.

Las pupilas de Sora se contrajeron de la sorpresa.


*Con Ryota y Hibiki*

Después de haber separado al prefecto y al basquetbolista, y por ende haber acabado la guerra de miradas y palabras no dichas, Ryota ahora empujaba a rastras a Hyoga en dirección de la oficina del comité disciplinario, esto claro después de haber dejado a Takao en su salón de clase.

- La próxima vez que te metas en mi camino Sasagawa Ryota juro que te daré hasta partirte y hasta que me canse. – amenazo Hyoga con una cara no muy amistosa al peleador.

- ¿Tienes idea de lo mal que eso sonó? Además, no lo harías, si lo hicieras Sora jamás nunca en su vida te dirigiría la palabra. – contesto Ryota.

El prefecto hizo un puchero al darse cuneta de que las palabras del peleador eran ciertas.

Hibiki Hyoga pudiera ser el demonio encarnado para aquellos que no lo conocen, y no estaban lejos de la verdad, el padre y la madre del chico se habían encargado de convertirlo en algo bastante cercano a uno, pero a Hyoga le gustaban las cosas pequeñas y tiernas, ya fueran animales o niños, claro que el actual prefecto mantenía estas manías escondidas de todos aquellos a los que consideraba externos a sus asuntos, así que solo muy contadas personas sabían sus manías, siendo estas sus padres, su hermana mayor, su tío y Kusakabe Tetsunosuke, su mejor amigo y mano derecha.

El puchero de Hyoga paso desapercibido por Ryota.

- Listo. Tu oficina. – exclamo Ryota mientras acomodaba a Hyoga frente a la puerta de su oficina.

Hyoga lo miro feo una última vez y procedió a abrir la puerta de la oficina.

- Oya, oya. Ohayo! Hyo-chan, Ryo-chan! Que maravillosa mañana, ¿No creen? – saludo una voz desde el interior de la oficina.

- Tú! – exclamaron ambos chicos al ver al portador de la voz.


*En la azotea*

Los ojos tanto de Sora como de Hanabi estaban contraídos de la sorpresa.

- ¿Do-donde es-escuchaste e-eso, Ku-Kurumi-chan? – tartamudeo Sora su pregunta.

Esto no es bueno. Esto no es bueno. Esto no es bueno. Repetía una y otra vez en su mente la castaña.

- ¿Quién te lo dijo? – exclamo Hanabi mientras tomaba una de las cuentas explosivas de sus pulseras y la intentaba forzar a través de la boca de Kurumi.

- Hanabi-chan! Detente! – intervino Sora antes de que su prima pasara la mini bomba a través de la tráquea de su amiga.

- Pero onceava…

- Dejemos que nos explique que le hace pensar eso. – interrumpió Sora a Hanabi – Kurumi-chan, no has contestado mi pregunta. –

- Lo-lo que pasa es-es que ha-hace tre-tres días, cu-cuando vi que ni-ni tu, ni Gokudera-san, ni Yamada-kun, ni Sasagawa-sempai y ni Hi-hibiki-san venían a la escuela me-me preocupe, así que fui con los del co-comité disciplinario para ver si sabían algo, a-ahí Ku-Kusakabe-sempai me-me dijo que habían te-tenido algunos problemas fa-familiares y has-hasta ahí lo deje. Lu-luego e-ese mismo día cu-cuando llegue a mi casa mi abuelo me dijo que e-ese día tendría que trabajar hasta tarde po-porque u-un miembro de la familia de su jefe había hecho algo realmente escandaloso y ahora les tocaba a ellos re-reparar ciertos detalles, como yo no me quede convencida y me pareció extraño que un miembro de la familia del jefe de mi abuelo causare un alboroto y tu tuvieras problemas familiares al mismo tiempo, así que seguí a mi abuelo hasta su trabajo, que me llevo a una base subterránea, que me llevo a escuchar a mi abuelo hablando en italiano con otras personas, que me llevo a tomar notas de lo que decía o creía que decía, que me llevo a usar el traductor de internet, que me llevo a descubrir que Le arc n´ciel es de hecho una fachada para una familia mafiosa súper importante, lo cual hizo que el bebé que siempre esta contigo me encontrara y me explicara todo eso de que eres la heredera, lo cual nos trajo a este momento. – explico sin un solo respiro Kurumi.

Sora y Hanabi miraron a su amiga con algo de incredulidad y asombro. Hablar todo eso y sin un solo respiro, guau.

- Reborn, claro eso lo explica todo. – señalo exasperada Sora.

- ¿Quién exactamente es tu abuelo? – cuestiono ya más tranquila Hanabi.

- El profesor Irie Shoichi. – respondió Kurumi.

- Eso explica porque entraste tan fácilmente a las facilidades de Vongola, ese hombre nunca mira para atrás. – razono la ojiverde.

- Un momento, ¿Su abuelo trabaja para Vongola? – cuestiono Sora.

- Es uno de los tres jefes de investigación y desarrollo de armas y facilidades de Vongola. – respondió Hanabi.

Tienes que estar jugando. Sollozo Sora mentalmente mientras se acomodaba en una esquina oscura y empezaba a cultivar hongos.

- Entonces, ¿Es cierto? – se aventuro a preguntar Kurumi.

Sora asintió con el espíritu derrotado, Hanabi asintió como si fuera lo más normal del mundo.

- Eso. Es. Tan. GENIAL! – exclamo saltando la de anteojos.

- Eh? – dijeron al mismo tiempo Sora y su prima, confundidas por la reacción recibida.

- Pensé que se trataba de una especie de broma que el señor Reborn me hizo, así que anoche interrogue a mi abuelo y me lo confirmo, pero todavía no me o creía, así que ahora que te pregunte y que se que es cierto es súper genial porque ahora podre trabajar en lo que me gusta y sin que el abuelo me diga que no juegue con sus cosas, y como bono tengo a la mejor jefa del mundo. – explico como si nada Kurumi mientras una enorme sonrisa iluminaba su rostro.

- Pe-pero Kurumi-chan, pensé que te gustaba la fotografía, por eso eras parte del club del periódico escolar. – razonó Sora.

- Hay no. Lo de la fotografía fu porque Shoichi-ochichan dijo que necesitaba un hobby que no involucrara la mezcla de posibles explosiones letales, y lo del club del periódico fue porque Shoichi-ochichan dijo que necesitaba algo en que atender mi tiempo y que no me llevara a destruir el departamento.- respondió Kurumi mientras se acomodaba las gafas.

Sora miraba incrédula a su amiga, por lo general si le dices a alguien que res la heredera de la familia mafiosa más grande y poderosa del mundo esa persona saldría corriendo.

La gente que me rodea tiene algo mal en la cabeza. Concluyo Sora mentalmente. Y tú también lo tienes. Dijo la vocecita de su cabeza.

- AAAAAA! HUYAN POR SU VIDA! – se escucho un desgarrador grito de alguna pobre alma.

- Parece que Hibiki, Ryota y Yamada ya vieron la sorpresa que les traje. – informo una muy conocida y temida voz.

- Reborn! ¿Qué hiciste ahora? – acuso Sora a su tutor.

- ¿Yo? Nada. Yo solamente cumplí los deseos de mi mediocre alumna.- se defendió el mini hitman.

- Mis… Oh por Dios. – la realización golpeo a Sora directo en la cara y salió de la azotea como alma que lleva el diablo.


Lo que Sora, Hanabi y Kurumi vieron al llegar al lugar del que provenía el grito, que era los jardines de enfrente de la escuela, las dejo con los ojos como paltos.

Ryota y Takao estaban ya llenos de heridas y se habían quedado sentados recuperando aire y fuerzas al lado de la pelea, otros cuantos estudiantes también estaban recostados, pero inconscientes y con los rostros todavía en shock.

Sin embargo, eso solo es la punta del iceberg.

La zona donde las otras dos personas restantes batallaban era una verdadera mirada a un mundo de pesadilla, el cielo se pintaba de un color gris-morado-negro que al fondo formaba un vórtice que parecía drenar todos los colores de alrededor, el instinto asesino de los peleadores era asfixiante, y personalmente para Sora, una sensación de mareo, nauseas, asco y terror, que solo se intensificaron cuando vio a los dos peleadores.

- IIIIIH! Hibiki-san esta peleando con Kokuro! – exclamo la castaña con horror.

- ¡¿Cómo demonios se escapo de los vindice? – pregunto/grito Hanabi.

- ¡Eso no importa por ahora Hanabi-chan! ¡¿Cómo los detenemos? – exclamo Sora mientras se tomaba el cabello y jalaba de el con desesperación.

- Un buen jefe siempre tiene el control de sus hombres dame-Sora. – hablo una vocecita.

- Reborn! – llamo Sora a su tutor cuando vio que una compuerta en el piso se abría y Reborn salía de ella - ¡¿Y exactamente cómo sugieres que me meta entre ese par de psicópatas? – cuestiono Sora a su tutor.

La respuesta fue el cañón de una pistola entre sus ojos.

- ¿Tu qué crees? – dijo Reborn juguetonamente con su autosuficiente sonrisa.

CHIU!

Y disparo.

Si tan solo fuera más fuerte hubiera podido detener a Hibiki-san y a Kokuro. Si lo hubiera hecho con mi última voluntad los hubiera detenido. Fueron los pensamientos que resonaron en la mente de Sora.

- REBOR! – exclamo la castaña feroz al volver a la vida.

El uniforme de Sora exploto con la energía liberada por la castaña, solo que hay un problemita, Sora no esta usando el top ni el short de licra especiales que le dieron, en lugar de eso estaba usando un bóxer femenino color blanco con estampado de ositos y la parte superior era una camisetita pegadita con el mismo estampado que el bóxer.

- ¡DETENER A HYOGA Y A KOKURO CON MÍ ULTIMA VOLUNTAD! – rugió la castaña.

Sora avanzo como la loca que era en es instante, tomo la sandalia de uno de los pobres chicos inconscientes en el suelo y…

SMACK!

Les dio un golpe en la cabeza a ambos muchachos con la sandalia.

- ¡DEJEN DE PELEAR! – rugió la castaña.

Les pego una y otra y otra vez hasta que los dos chicos quedaron en el suelo con unos diez chichones en la cabeza.

Sora ya se había calmado y Hanabi y Kurumi ya le habían dado un uniforme de repuesto.

- Se puede saber, ¿Por qué yo también fui golpeado? Yo fui la victima aquí. – dijo Kokuro.

- Estabas en mi oficina, invadiendo mi territorio. – espeto Hyoga mientras le lanzaba al chico cabeza de piña una mirada venenosa.

- Además, ¿Qué no se supone que deberías estar extremadamente encarcelado? – cuestiono Ryota que ya se había repuesto. Tenia un golpe en la cabeza y cortes en las manos, pero eso se soluciono rápido con más vendas.

- ¿Qué haces aquí Kokuro? – cuestiono con voz filosa Takao.

- ¿Qué no es obvio? Vengo a la escuela. – respondió como si nada el de ojos bicolor.

Y efectivamente, Rokudo Kokuro estaba usando el uniforme de la secundaria Namichuu.

Camisa blanca desfajada con un suéter sin mangas color azul oscuro, casi negro. Sin corbata, en lugar de la corbata usaba una cadena con el pendiente de un candado y un collar de cuero con adornos de púas, como los que usa Hanabi, las mangas de la camisa estaban enrolladas hasta el codo, las muñecas estaban adornadas por una cantidad significativa de pulseras. El pantalón gris y zapatos escolares negros.

- ¿Por qué estas…

- Yo puedo contestar esa pregunta. – interrumpió Reborn la cuestión de su alumna – Él ha sido liberado porque este fue su primer crimen en contra de la familia. Se tomaron precauciones por supuesto, el candado en su collar es un neutralizador. Mientras tenga eso en su cuello no puede usar más de la mitad de su poder y dicho candado solo puede ser removido por mi o por la voluntad del decimo u onceava de Vongola. – explico el mini hitman.

- Entonces, ¿Él va a…

- Estudiar aquí. – respondió la pregunta Reborn sin dejar terminar a Sora.

- ¿Y va a vivir en…

- Con nosotros. Debo tener un ojo sobre el por si acaso. – respondió de nuevo el hitman sin dejar a su alumna terminar la pregunta.

El rostro de Sora palideció y unas bolitas de fuego color azul oscuro la rodearon.

- Aah (suspiro), la normalidad. – exclamo en un sollozo Sora.

- ¿Por qué esta llorando ahora? – cuestiono Hyoga.

- Porque su santuario ha sido profanado. – contesto Ryota mientras observaba a Sora en su esquina emo.

Adiós a mi normalidad. Lloro Sora mentalmente.


NOTAS DE LA AUTORA:

Angel-kun: Pobre Sora. Sabes Aiko, a veces te pasas con ella.

Aiko: Pero es que esa es la escencia. No te creas, me duele hacerle esto, pero es por su bien. Ahora imaginate Angie lo que siente Amano-sensei con Tsu-kun.

Angel-kun: Esa mujer debe tener el escrupulo de Reborn.

DEJEN RIVEWS!