Los personajes de KHR! le pertecen a la maestra Amano Akira. Desgraciadamente para los OC´s de este fic, ellos me pertecen a mí, MUAHAHAHAHAHA OuÓ!
Shoot 21° "Azulejo VS canario negro."
Sora había sorteado las trampas que Reborn había puesto mientras ella escalaba el peñasco y logro llegar a una saliente lo suficientemente grande como para descansar y recuperar el aliento.
Esa mañana Reborn la había pateado fuera de la cama y le dijo que no iría al festival escolar porque tenía un mandado urgente y que ella debía hacerlo, el mandado, ir a la cima de la montaña Namimori y encontrar la flor de dragón rojo, una flor de la cual se podía extraer un exquisito té, así que pateo a Sora fuera de su casa y le dijo que no volviera sin la flor, la castaña intento resistirse, pero eso solo acabo con ella siendo disparada por Reborn, lo cual ocasiono que entrara en modo de ultima voluntad y saliera corriendo en dirección de la montaña.
Ahora estaba solo en su top y short de licra a costa de los vientos de la montaña, sin darse cuenta miro en dirección de Namichuu, su semblante preocupado y ansioso.
¿Por qué Reborn no quiso que fuera al festival?
Y ella que quería usar su traje de maid.
Solo espero que nada malo ocurra antes de que vuelva. Se dijo mentalmente la castaña mientras volvía a su tarea de escalar el peñasco.
*Festival escolar, ultima pelea, Takao vs Hyoga*
Hanabi había sido amarrada de pies a cabeza por Reborn para evitar que interrumpiera su diverci-digo, la pelea.
Ryota miraba con preocupación a la peliplata, donde se soltara del amarre se iba a armar en grande.
Kokuro observaba a los contendientes sobre el ring, una sonrisita divertida y cínica pintaba su rostro.
Y Reborn, él estaba sentado sobre la cabeza de Hanabi como si el caos no estuviera a punto de soltarse en Namichuu.
- Ryota, da la señal. – indico el mini hitman al peliblanco.
- Reborn-shishio, ¿Está seguro? Esto ya no me parece tan buena idea. – intento razonar el extremo muchacho con el del fedora.
Palabra clave, INTENTO.
- Hazlo y ya. – respondió tajante Reborn.
Ryota asintió no muy seguro de si era buena idea y procedió a anunciar la batalla.
- EN LA ESQUINA IZQUIERDA, DEL GRUPO 1-B, EL AS DEL EQUIPO DE BASKETBALL, YAMADA TAKAO! – anuncio ahora sin micrófono el extremo muchacho, Reborn le había quitado el micro por obvias razones.
- EN LA ESQUINA DERECHA, DEL GRUPO 2-A, EL PREFECTO DEL TERROR II, PRESIDENTE DEL COMITÉ DICIPLINARIO DE NAMICHUU, HIBIKI HYOGA! – rugió Ryota.
El publico grito emocionado, las peleas que Yamada y Hibiki habían protagonizado hasta ahora fueron rápidas y hasta cierto punto aburridas y traumatizantes, pero ahora el publico podía sentir el aura guerrera de ambos muchachos, podían sentir esa tensión que les dificultaba respirar.
Los prefectos apoyaban a Hibiki por supuesto, y varios miembros de diferentes clubs y alumnos de otras escuelas apoyaban a Yamada esperando que le diera su merecido a Hibiki.
Los miembros del club de basketball esperaban que su as no fuera lastimado… mucho.
- COMIENCEN! – indico Ryota al tiempo que se quitaba del camino de los dos rivales.
Ambos contrincantes saltaron contra el otro al mismo tiempo, Takao blandió su bate de baseball rápido y con fuerza, ocasionando que se activara el dispositivo que lo convertía en espada, Hyoga soltó sus chacos y de entre sus mangas apareció un Tonfa de metal en cada uno de sus antebrazos.
CLASH!
Choco metal contra metal.
- ¿Nuevos juguetes? – cuestiono mordaz el de ojos chocolate con una sonrisa filosa.
Hibiki sonrió torcidamente y aplico más fuerza en su empuje al tiempo que pateaba el abdomen de Takao.
Takao movió su katana e interpuso la parte sin filo en la trayectoria de la patada de Hibiki haciendo que ambos se alejaran en direcciones opuestas.
- QUE EXTREMA BATALLA! – bramo Ryota.
- Nu-fu-fu, no esta mal para un par de novatos. – sentencio Kokuro, sus ojos bicolor brillando extasiados.
Ambos oponentes se miraban fieros, era más que obvio que ambos querían ganar.
- Kokuro. – llamo Reborn al de disfraz de gato – Hazlo más interesante. – ordeno.
Kokuro sonrió.
- Con gusto. – acepto.
El ojo derecho de Kokuro brillo misterioso, la pupila tomo una forma alargada y horizontal.
El auditorio poco a poco se empezó a llenar de una extraña y ligera niebla.
- Haha, el chibi ya se impaciento. – señalo Takao.
- Tch, esa piña podrida y el anciano no saben estar quietos. – se quejo Hyoga en un susurro.
Las paredes del auditorio empezaron a contorsionarse y poco a poco se transformaron en las paredes de una especie de cámara secreta, las lámparas se transformaron en largos y enormes péndulos con cuchillas filosas que empezaban a bajar, meciéndose letalmente sobre los dos contrincantes que seguían peleando, las gradas, donde los espectadores estupefactos y atemorizados por el repentino cambio de ambiente se encontraban sentados, se recogieron y abrieron para dar más espacio a la zona de batalla, el ring desapareció y en lugar de eso un amplio campo se abrió para Takao e Hyoga.
- ¿Péndulos con cuchilla? – cuestiono Reborn a Kokuro.
- Que puedo decir, lo retro me encanta. – respondió Kokuro mientras encogía los hombros.
Hibiki desvió una de las estocadas de la espada de su adversario con el golpe de una de sus tonfas haciendo que Takao diera unos cuantos pasos en retroceso, Hyoga aprovecho la distancia y se encarrero contra el basquetbolista, Takao lo noto demasiado tarde, Hibiki ya estaba frente a él, lo mejor que Takao pudo hacer fue colocar su espada frente a el para evitar un golpe demasiado fuerte, para su sorpresa Hibiki paso totalmente de la espada y salto sobre el para utilizar su hombro como base y dar un salto aun más fuerte hacia el techo.
Hyoga se impulso con tan fuerza que llego hasta la parte donde los péndulos se balanceaban peligrosamente, se acomodó en el respaldo de la cuchilla gigante y con sus tonfas destruyo la cadena de donde se sujetaba la cuchilla, antes de caer Hyoga salto a la siguiente cuchilla y repitió lo mismo, y así con las otras cuatro cuchillas que quedaban.
Los ojos de Takao se abrieron como platos cuando noto lo que Hibiki estaba haciendo, el muy bastardo le estaba dejando caer las cuchillas como lluvia de verano, con rapidez y agilidad Takao esquivo la primera, la segunda cayo demasiado cerca de su cuello para su gusto, la tercera casi le arranca una oreja, la cuarta estuvo a punto de cortarle los brazos, la quinta cayo justo detrás de él, y de no ser porque salto hacia el frente la ultima hubiera caído justo sobre el.
El espadachín volteo su mirada hacia el techo al sentir que otra cosa estaba cayendo, coloco su espada frente a el al divisar a Hibiki que caía sobre el como halcón de cacería.
CLANK!
Se escucho cunado la Tonfa y la espada chocaron uno contra otro, nuevamente Takao blandió su espada para alejar al prefecto, pero esta vez Hibiki desvió la espada haciendo que esta se alzase y en un movimiento rápido le dio un rodillazo al Takao en el estomago, sin embargo Takao no cayo rendido y le devolvió un puñetazo a Hibiki en la nariz, ambos muchachos salieron volando en direcciones contrarias.
- EXTREMO! – grito a todo pulmón Ryota desde su lugar, el calor de la batalla hizo que se olvidara por completo de una amarrada y muy molesta Hanabi.
- Nu-fu-fu-fu-fu, no esta mal, no esta nada mal. – rio complacido Kokuro mientras aparecía unas palomitas y una bebida de la nada.
Reborn, al igual que Ryota, se había emocionado con la batalla y se había alejado de Hanabi, dejando solo a Leon como cuidador de la temperamental maid.
De haber sabido que eran tan buenos… Supongo que hay que premiar a Akane y a Satsuki por entrenarlos tan bien. Se dijo Reborn mentalmente.
Los dos contrincantes se habían repuesto y ahora estaban usando las cuchillas caídas como barreras para los ataques del otro, por qué estaban peleando en un principio había sido rotundamente olvidado, ahora ambos muchachos estaban total y completamente entregados a la adrenalina y la emoción del momento, el nivel de pelea estaba igualado, solo el que tuviera más voluntad de ganar, ganaría este combate.
Los espectadores también habían olvidado los bizarros cambios a sus alrededores y se habían concentrado solamente en la batalla frente a ellos, era irreal y atrayente, los movimientos llenos de fuerza y una extraña elegancia, las damas presentes jamás habían visto tal vigorosidad, los hombre presentes sentían la adrenalina, era un espectáculo digno de ver, y fue totalmente gratis.
El silencio de la audiencia era llenado por los sonidos de los golpes, patadas, jadeos y choques de las armas.
Takao esquivo los golpes de las tonfas, uso su espada para acercar a Hibiki y evitar que este escapara al ponerla por atrás del prefecto y le dio un cabezazo, luego un rodillazo en el abdomen, pero Hibiki, a pesar de haber sido golpeado fuerte por el cabezazo, logro ver venir el rodillazo y uso su propia rodilla para contrarrestar la de Takao, ambas rodillas chocaron fuertemente, Hibiki entonces retomo la iniciativa y con la cabeza de las tonfas y sus puños dio un fuerte golpe doble al pecho de Takao separándolos nuevamente.
Takao tosió, un poco de sangre empezaba a escapar de su boca, pero se limpio con muy buen disimulo.
Hibiki también se limpio la que salía de su nariz.
Ambos muchachos ya estaba jadeantes, cansados y muy molidos, ambos estaban a punto de alcanzar el limite de sus capacidades.
No resistirán por mucho más, sin embarga he recolectado todos los datos que necesitaba. Aun hay cosas que a estos dos les falta a prender, pero sin duda son dignos sucesores. Se dijo Reborn.
Y fue ahí donde ocurrió.
El aire se envicio aun más que antes, una presencia se alzó por la de los dos contrincantes, un aire helado y cortante recorrió el alma de todos los presentes, podías sentir como con solo moverte un milímetro, morirías solo por el gusto de aquella presencia.
Hyoga y Takao cambiaron sus posiciones a la defensiva y se voltearon en dirección de la presencia, olvidándose de su pelea, preferían mantenerse con vida, muchas gracias.
Ryota se congelo en su sitio, un tic en su ojos izquierdo nació, sudor frio y a cataratas empezó a brotar de él, el conocía esta ira, trago pesado.
Kokuro se asombro por semejante deseo asesino, pero no demostró miedo, el había presenciado deseos asesinos más fuertes que este, su madre, eso era enfrentarse al miedo mismo, Kokuro inclino la silla donde estaba hacia atrás y colgó su cabeza por encima de esta para ver mejor a la "presencia".
Kurumi hizo lo que cualquier persona con algo de sentido común haría, huir.
Corrió lejos, rápido y sin mirar atrás.
Leon corrió rápidamente a su dueño y se escondió en las ropas de este.
Reborn sonrió torcida y divertida mueca, bajo un poco el ala de su sombrero y suspiro, por lo visto su entretenimien-digo, recolecta de datos se ha terminado.
Hanabi, mejor conocida ahora como "la presencia" prometía con su simple aura dolor y sufrimiento, los ojos verdes escupían llamaradas esmeralda de ira.
Unas extrañas flamas carmesí emanaban de sus pulseras, los anillos, los aretes y las bolitas que sostenían el cabello, haciendo que la imagen de la maid fuera algo demoniaca.
- Ah, rayos, me había olvidado completamente de ella, supongo que esto tendrá que acabar en otra ocasión Hibiki. – dijo Takao algo nervioso y perturbado por la imponente figura de Hanabi que avanzaba iracunda.
- Hum. – acepto en un asentimiento de cabeza el prefecto – Solo tengo una pregunta Yamada Takao, ¿Por qué peleábamos en primer lugar? – cuestiono Hibiki mientras hacia más fuerte el agarre alrededor de sus armas, no iba a caer sin pelear.
- Sabes, iba a hacerte la misma pregunta, con toda la emoción y adrenalina a mi también se me olvido. –contesto Takao mientras daba un trago pesado sin despegar la vista de la demonio en trajecito de sirvienta.
Ryota se había alejado lentamente del camino de la peliplata, él no era, gracias al cielo, su objetivo... por ahora.
Kokuro había desaparecido usando su niebla.
Reborn desapareció en el momento en que vio las flamas de Hanabi, si la memoria no le fallaba, las flamas de esa niña eran muy peligrosas.
Hanabi se detuvo frente a espadachín y el prefecto.
Y el caos se soltó.
LUGAR: CASA DE LA FAMILIA SAWADA/GOKUDERA
HORA: 6:27 P.M.
Sora entro cansada a su hogar.
Subir por el peñasco fue una cosa totalmente diferente a bajarlo, y esas malditas trampas, y luego aquella estúpida flor, Dios, quien iba a decir que había una planta exactamente igual pero que era venenosa justo antes de la flor que la buscaba, estaba llena de ronchas, raspadas, golpes y mugre.
- Ya llegue. – dijo cansada.
Y para colmo tampoco había alcanzado a ir al festival escolar.
- Bienvenida, Sora-chan. – saludo Kokuro mientras comía una bolsa de papitas y veía la TV junto a Chao y Lamb, que estaban amarrados y siendo obligados a ver la película.
Nada mejor que "Pesadilla en la calle Elm" para que un par de molestos mocosos aprendieran su lección. ¿Quien diría que una Hanabi molesta fuera tan creativa con los castigos?
Sora estaba tan cansada que ni noto a los pobres niños muertos de miedo.
- Onceava, bienvenida a casa. – saludo Hanabi que salía de la cocina con una bolsa de galletas.
La ojiverde se veía refrescada y tranquila, como si todo su estrés hubiera sido liberado.
Sora tembló ante esa posibilidad.
- ¿Co-como es-estuvo e-el festival? – cuestiono Sora temiendo lo peor.
- Bastante tranquilo. – respondió Hanabi.
- La casa del terror de mi salón gano el segundo lugar como evento más visitado. – compartió Kokuro con una sonrisa.
- Y nuestro salón el primer lugar. – informo Hanabi.
- ¿Y los demás? – cuestiono sospechosa Sora, estos dos estaban demasiado tranquilos y felices.
- Hyoga-kun y Yamada fueron a parar al hospital por quemaduras en segundo grado. – contesto Kokuro mientras se llevaba una papita a la boca.
- Y Ryota esta escondiéndose de mi, pero ya lo encontrare. – sonrió siniestra Hanabi mientras mordía una galleta.
- Ok. – se limito a contestar la castaña, estaba demasiado cansada como para preocuparse por lo que hubiera pasado en el festival ese día.
Sora tomo a los pobres y aterrados Lamb y Chao y se los llevo con ella a bañar, al parecer esta noche no dormiría sola.
Si solo supiera de lo que se salvo por poco, aunque el segundo día del festival tampoco será tan tranquilo, pues el hitman sonreía siniestro mientras se hacia su té favorito con la flor que Sora batallo por conseguir.
NOTAS DE LA AUTORA:
Aiko: capitulo 21 arriba, ya se los traje, como pueden ver no habrá cita entre Sora o alguno de sus pretendientes, por ahora, pero si la habrá, así que no se preocupen. Hanabi puede dar mucho miedo cuando se enoja.
Estoy escribiendo ya un Omake sobre lo que fue la vida de Hanabi cuando niña antes de conocer a Sora y durante sus primeros años de conocerla, pronto lo verán por aquí. Feliz día, bye-be.
