Los personajes de KHR! le pertenecen a la maestra Amano Akira. Lamentablemente para los OC´s de este fic, ellos son totalmente míos. MUAHAHAHAHAHAHA \(OuÓ)/.


OMAKE 1.

Vientos de tormenta.

ADVERTENCIA: NO APTO PARA LLORONES, hasta yo llore mientras lo escribía.


El día de hoy les contare una historia triste, pues se trata de pérdida y odio, pero con final feliz.

Esta historia trata de una pequeña que perdió a su madre en manos de personas de negro corazón, se trata de como el corazón de esta pequeña se lleno de odio hacia su propia familia y de como al final esta misma pequeña entendió que su propio odio, su propio miedo, poco a poco la estaban convirtiendo en una persona horrible, y por supuesto, esta historia también nos habla de la persona que la salvo, de aquella a la que juro proteger aun sobre su propia vida.

Todo comenzó en Milán, un 31 de octubre.

Una preciosa y enamorada pareja tuvo su primera hija, la nombraron Hanabi.

El padre era un renombrado experto en explosivos, venenos y medicinas que trabajaba para la compañía de su tío, y para que negarlo, también trabajaba para una de las más poderosas familia mafiosa del mundo, Vongola. Su nombre, Gokudera Hayate.

La madre también trabajaba para la misma compañía que su marido, al igual que sus dos hermanos, pero ella era una renombrada diseñadora, pero en el mundo de la mafia era conocida por despellejar a todo aquel que se atrevía a ir en contra de su familia. Su nombre, Hibiki Mitsuki.

Pero ambos trabajaban para la mafia, y no para cualquiera, así que tenían decenas de enemigos, y por desgracia esos enemigos no tardarían en enterarse de la fuente de felicidad de la pareja.

Tres maravillosos y pacíficos años pasaron para la familia que residía en Milán, tres preciosos años en los que Hanabi creció inocente y alejada del mundo de la mafia.

Sin embargo, la niña no era nada estúpida.

Sus padres sabían que Hanabi tenia una inteligencia por encima de lo normal, la niña podía resolver ecuaciones de preparatoria, y sabían que su hija ya empezaba a sospechar sobre las horas extras que sus padres tomaban en el trabajo, aunque si lo pensamos bien, llegar un día a tu casa lleno de sangre que no es tuya y que tu súper inteligente hija de tres años sea quien te vea llegar... bueno, ustedes entienden.

Una noche que su padre se había quedado haciendo "horas extras" en el trabajo, Hanabi junto todo su coraje para enfrentar a su madre y preguntarle exactamente que era lo que pasaba. Estaba la niña apunto de tocar la puerta del cuarto de sus padres cuando de repente su madre la abrió, tomo a Hanabi rápidamente y la cargo hasta el baño de la casa.

Mitsuki oprimió un pequeño botón que estaba escondido dentro del tanque de la tasa del baño y con uno de los anillos de su mano derecha, que irradiaba flamas de color purpura, que coloco sobre una especie de reconocedor y abrió una gran puerta y lanzo ahí dentro a su hija.

- Mamma, que esta pasando? - cuestiono confundida la chiquilla.

Su madre estaba actuando muy raro, no tenía la usual y confortable sonrisa, y sus ojos parecían estar llenos de odio y enojo.

- Quédate aquí Hanabi, no hagas ni un solo ruido. - ordeno tajante Mitsuki.

Hanabi tapo su boca con sus dos manitas y asintió con miedo, jamás había visto a su madre actuar así.

Mitsuki cerró la puerta y el sonido de varios candados cerrándose automáticamente fue escuchado.

Hanabi se quedo sola en la oscuridad.

Mucho tiempo pasó antes de que aquella puerta se abriera, un tiempo en el que Hanabi pensó que jamás volvería a ver la dulce sonrisa de su madre, un tiempo en el que Hanabi se vio envuelta de una horrible oscuridad y miedo, pero la puerta se abrió, y los ojos verdes de Hanabi se llenaron de lágrimas.

El antes largo, lacio y brillante cabello negro de su madre había sido cortado horriblemente, también habían cortado pedazos de las orejas y el rostro.

El camisón de su madre estaba lleno de sangre y trozos de... cosas que no deberían estar fuera del cuerpo humano.

Hanabi estuvo a punto de vomitar, pero su estomago estaba vacío y el miedo había secado su garganta.

Mitsuki extendió sus brazos hacia su única hija y le abrazo.

- Hanabi-chan, ¿Sabes por qué las personas pelean? - cuestiono la mujer con dulce voz.

Hanabi no respondió.

- Porque desean ser fuertes. - respondió Mitsuki su propia pregunta - ¿Y sabes por que quieren ser fuertes? - cuestiono de nuevo a su hija.

Hanabi había escondido su rostro en el espacio entre el hombro y el cuello de su madre, nuevamente no contesto.

- Porque desean proteger a aquellos que aman. - volvió a responder Mitsuki su propia pregunta.

Hanabi empezaba a soltar pequeños sollozos y a temblar un poco.

- Jamás dudes cuando se trate de proteger lo que amas Hanabi, y si dudas, golpéate fuerte en la cara y luego vuelve a la lucha, pero jamás odies a aquellos que te hicieron mal, mucho menos si no sabes que motivos son los que los convirtieron en quienes son para cometer semejantes actos, el odio solo genera más odio mi niña, y eso solo te traerá destrucción, ¿Entendiste? -

Hanabi asintió en silencio, el rostro aun escondido.

Mitsuki sonrió.

- Te amo mi niña. - dijo y cerro los ojos.

Esa noche Hibiki Mitsuki perdió la vida.

Hayate llego más tarde esa misma noche, la notificación de la muerte de su esposa lo destrozo.

Mitsuki había sido apuñalada veinte veces en el vientre, sus piernas habían sido destrozadas con un martillo y tenia múltiples cortes en el rostro, más no habían hecho mucho con eso, pero lo que le devasto, lo que hizo que sus ojos se deshicieran en lagrimas y lo hizo sentir como la mierda más grande del universo fue saber que su hija, su pequeña e inocente Hanabi, fue quien vio perecer a su esposa.

Cuando Hayate intento abrazar a su hija la niña lo empujo.

- No me toques. –


Hanabi fue enviada por un año a rehabilitación y sesiones psicológicas, todas por supuesto pagadas por la compañía L´arc n´ciel, pero las sesiones no llagaban a nada, la niña con el paso de los días, horas y minutos simplemente perecía en las tinieblas.

Ya no brillaban sus ojos con aquel travieso y arrogante brillo, ya no sonreía con mordacidad ni superioridad, y si estaba en la misma habitación que su padre por más de cinco minutos se volvía agresiva e incontrolable.

Un día Hayate intento hablar con su hija mientras esta intentaba ignorarlo, Hanabi se sintió tan acorralada por su padre que en un ataque de rabia acciono sus flamas de tormenta por primera vez, pero la voluntad era diferente, las flamas de Hanabi comenzaron a destruir el cuarto, Hayate asombrado por el poder de su hija no pudo hacer nada, fue ahí donde el tío de Hayate, Sawada Tsunayoshi, decimo capo de la mafia más grande del mundo intervino y sello las flamas de la niña, haciéndola caer en un profundo sueño que duro una semana.

- Hanabi ya no lo soporta. – comenzó el capo – Estar cerca de ti la lastima, Hayate. –

El susodicho apretó sus puños con odio mientras veía como su tío cargaba a la inconsciente niña y la sacaba del cuarto.

- Hanabi será llevada a Namimori, Haru la cuidara de ahora en adelante. – sentencio al final Tsuna.

Los ojos del anciano se postraron en la figura de su sobrino.

Había pasado ya mucho tiempo desde que el capo había sentido este tipo de impotencia y odio hacia si mismo, ver a Hayate sufrir por la perdida de su esposa era una cosa, es el mundo en el que viven, ellos sabían a lo que se enfrentarían tarde o temprano, pero para Hanabi…

Cuando Tsuna salió junto con la niña del cuarto destrozado, el padre de Hayate y abuelo de Hanabi, Gokudera Hayato, mano derecha del decimo capo y un hombre marcado por la mafia desde el momento de su nacimiento, entro a la habitación, camino hasta su hijo mayor y se detuvo detrás de él, la impotencia marcada la mirada.

Hayate cayó de rodillas y lloro durante horas.


Cuando Hanabi abrió los ojos después de estar dormida por una semana lo primero que vio fue un techo extraño.

Ya no estaba en la pediatría donde la habían puesto para las terapias.

El techo, antes blanco y de concreto, ahora era de madera color café rojizo, una lámpara de papel colgada de un ventilador colgaba sobre ella.

La niña se sentó y noto que no estaba en una cama, esto era algo que ella conocía gracias a las platicas culturales que su padre y su difunta madre le daban, ella ahora se encontraba sentada en un futon, Hanabi miro el piso, lo que antes eran suelo liso color blanco ahora era madera de claro color, la habitación era amplia, estaba llena de ositos de felpa, había un piano de tamaño mediano, muy hermoso, Hanabi siempre había amado el sonido de los pianos.

La niña se puso de pie y camino hasta el instrumento musical.

La puerta de la habitación se abrió y una mujer de avanzada edad entro, el cabello largo de un color chocolate oscuro, opaco por la edad, amarrado en una trenza, piel del color del durazno con algunas arrugas, brillantes ojos enmarcadas por negras y rizadas pestañas, el vestido sencillo, de un bonito color cereza, Hanabi conocía a esta mujer, la había visto en fotos muchas veces, la madre de su padre.

- Nona-Haru. – hablo la chiquilla, sacándole así un buen susto a la mujer.

- Hahi! Hanabi-chan! Que susto! – exclamo la mayor deteniéndose de golpe.

- ¿Dónde estoy? – cuestiono sin ganas la infante.

Haru observo a su nieta con tristeza.

¿Cuántas veces no había visto ella esos ojos muertos?

¿Cuántas veces no había ella escuchado la voz monótona y sin vida?

Haru jamás creyó que llegaría a ver esos ojos ni ha escuchar esa voz de su propia nieta.

- Estas en Japón, la ciudad de Namimori. – respondió la mujer – De ahora en adelante Hanabi-chan vivirá conmigo. – señalo la mujer con una sonrisa en el rostro y dedicándole una cálida mirada a su nieta.

Hanabi simplemente volvió su vista al piano.

- Venia a ver si ya estabas despierta y querías algo de comer, ¿Quieres algo de comer? – interrogo la mayor.

La menor negó.

- En ese caso te mostrare la casa. – informo Haru mientras tomaba la mano de su nieta y la guiaba por el lugar.

Hanabi tardo un mes en probar alimento, tan solo tomaba agua, Haru tenia que ponerle suplemento al agua para que la niña no desfalleciera.

Y un buen día recibieron visitas.

- Kyoko-chan! – exclamo efusivamente Haru mientras abrazaba a una mujer de corto cabello castaño claro.

Hanabi miraba desde la esquina de la sala como su abuela se ponía más efusiva que de costumbre.

- Y traes a Sora-chan! – volvió a exclamar de una muy efusiva manera Haru mientras se agachaba y levantaba algo.

Haru hizo caras extrañas y parecía que tarde o temprano le daría una hemorragia nasal.

- Pasen, pasen. Hare algo de té. – invito Haru a los visitantes.

Fue entonces cuando Hanabi la vio por primera vez.

Pequeña, muy pequeña, de revoltoso y corto cabello color castaño avellana, ojos grandes, tan grandes que podías leer con claridad las emociones de su poseedora, enmarcados por unas pestañas gruesas y largas, boca pequeña decorada por unos labios de mediano tamaño, Hanabi supo que se trataba de una niña porque estaba usando un vestidito color naranja claro y un moñito en la revoltosa mata de cabello, la niña arrastraba consigo un maltrecho leon de felpa.

Haru y Kyoko se habían asentado en la sala mientras dejaban a la pequeña Sora junto a Hanabi.

La peliplata analizo a la castaña con ojo crítico ahora que la tenia más de cerca.

La castaña había puesto al leon de felpa entre ellas, como si de un escudo se tratase, los grandes ojos expresaban miedo y brillaban anunciando que la niña quería llorar y salir de ahí cuanto antes, Hanabi noto que aun usaba pañal, conclusión, una inocente, el tipo de persona que Hanabi más detestaba, por que los inocentes son débiles, y los débiles no hacen otra cosa más que estorbar.

Sora por su parte también analizaba a Hanabi.

La niña frente a ella era muy bonita, tenía el cabello del mismo color que su madre (la de Sora) amarrado en dos adorables colitas altas, ojos afilados y enmarcados por gruesas y oscuras pestañas, piel del color de la nieve, labios del color de los pétalos de la flor de cerezo, pero algo andaba mal, los ojos de la niña frente a ella estaban vacíos, Sora no podía distinguir el color de los ojos de esta persona.

Sora había visto antes esos ojos, un día que su madre y su padre llegaron del trabajo, ese día ambos la abrazaron fuerte y no dejaron de decirle lo mucho que la amaban hasta que ambos cayeron dormidos abrazados a ella, como temiendo perderla, así estuvieron sus padres durante mucho tiempo, hasta que ella misma les dijo llorando que también los amaba mucho y que aunque no entendía porque estaban tan tristes ella ya no quería verlos así, sus padres de inmediato se disculparon con ella y se contentaron con el mundo.

Sin embargo Sora sabe que aquella tristeza y esta son diferentes, esta tristeza, la de esta niña, se la esta comiendo.

Sora abrió su boquita para intentar comenzar una conversación, pero Hanabi no la dejo.

- Guárdate lo que sea que vayas a decir, no me interesa. – hablo fría la peliplata.

Sora sintió como si un cubo de hielo le recorriera la espalda.

Hanabi se dio media vuelta sobre sus talones y salió de la habitación donde estaba con Sora.

Con el paso de los días Hanabi aprendió que la castaña del otro día era, de hecho, su prima-hermana, hija de la hermana menor de su padre, única nieta de sangre directa del que no tardo en saber que era el jefe de la familia mafiosa para la que trabajaban la mayoría de sus familiares, y por ende aquella castaña era la heredera de todo aquel fiasco.

Hanabi no pudo evitar sentir asco, poner a esa mocosa a cargo de semejante cosa como la mafia, ridículo.

Al poco tiempo de aquella revelación Hanabi fue llevada a regañadientes por su abuela a lo que ella consideraba la cosa más horrible del mundo, el primer día de escuela, y por si eso no fuera lo suficiente mente malo, tenias que compartir aula con la castaña.

En el kínder rápidamente se convirtió en la líder de las niñas malas del lugar, y gracias a sus nuevas "amigas", también supo de los pormenores de su familiar.

Sora era llamada dame-Sora o baka-Sora, esto debido a la completa inutilidad de la niña hasta para pintar con los dedos. Siempre se caía, no respondía bien a las preguntas de los profesores, se le dificultaba hablar, aun usaba pañal a pesar de tener cuatro y asistir al kínder, siempre tenia aquel ridículo leon de felpa pegado, y lo que era peor, la niña no hacia nada por defenderse, la persona, o mocoso, en opinión de Hanabi, que siempre defendía a Sora era otro familiar de ella, un primo segundo de la castaña, un idiota obsesivo por las peleas llamado Sasagawa Ryota que iba un año delante de ellas.

A Hanabi no le caía bien Ryota, para la peliplata no era más que un idiota escandaloso que solo mimaba a la castaña, por lo mismo Hanabi y Ryota peleaban constantemente, pero un día esas peleas se acabaron pues Ryota se había mudado a Okinawa junto con su familia por cosas del trabajo de sus padres, sin embargo Hanabi sabia mejor que eso.

Okinawa se había llenado de grupos yakuza rebeldes a Vongola y alguien debía recordarles quien era el que mandaba.

Y así Sora se quedo sola para defenderse de sus molestadores.

Hanabi estaba complacida con eso, bien le sirve a la castaña, haber si así crece un poco y deja de ser tan idiota.

Pero lo que más irritaba a Hanabi, lo que más le hacia rabiar y querer hacer añicos a la castaña, que gracias al cielo nadie sabia que era su prima, Hanabi se había encargado de silenciar dicho hecho, era que no importaba cuantas veces le decía que se largara, no importaba cuantas veces le golpeara, no importaba cuantas veces la empujaba, la castaña siempre estaba cerca de ella.

Un día simplemente se harto.

- ¡¿Cuántas veces debo decirte que no te me acerques?! – grito la pequeña Hanabi - ¡No quiero que los demás sepan que somos familia! ¡Apenas puedes hablar a pesar de que ya tienes cuatro años! ¡Te caes con nada y con todo! ¡Siempre lloras! ¡No eres más que una buena para nada! ¡ALEJATE! – exclamo la peliplata al tiempo que empujaba fuertemente a la pequeña castaña y salía corriendo en dirección del kínder, dejando sola a Sora.

Sora se aguantó las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos, no podía darse por vencida ahora, no ahora que sabía porque Hanabi estaba tan triste y enojada.

La castaña se puso de pie, sacudió su uniforme, levanto sus cosas y camino en dirección del kínder.

*FLASHBACK DE SORA*

Sentados en la sala de la casa Sawada se encontraban una pequeña niña de revoltoso cabello castaño y un hombre.

El hombre, de cuarenta y pocos o treinta y muchos, era atractivo, de cabello negro y puntiagudo, patillas súper rizadas, camisa blanca, chaleco, pantalón y fedora negro, ojos filosos y misteriosos del color del ónix y un camaleón recostado en su hombro.

La niña, Sora, estaba jugando con su leon de felpa que le había regalado su abuelito Tsuna, el leoncito se llamaba "ciel", ese día sus padres y su abuela la habían dejado con su padrino Reborn, o eso le habían dicho a ella.

Reborn miraba la TV sin interés.

Sora miraba a Reborn con interés.

- ¿E 'qualcosa di piccola? (¿Ocurre algo pequeña? )– cuestiono el hombre con su profunda voz.

Sora dio un saltito, aun no se acostumbraba a la voz de su tío, luego negó con la cabeza.

Reborn sonrió divertido, la niña le recordaba tanto a Tsuna.

- Non mentire. Tu seicomepessimo bugiardocomeTsuna, quello che preoccupala tuacabezitapoco?( No mientas. Eres tan mala mentirosa como Tsuna, ¿Que molesta a tu pequeña cabezita?) – dijo el mayor.

Sora dudo por un momento, luego redirigió su mirada a Reborn y hablo.

- Zio Reborn, perché qualcunoodia? (Tío Reborn, ¿Por qué alguien odia?) – cuestiono en perfecto italiano la suave y dulce vocesita de Sora.

Reborn se acomodó mejor en el sofá, tomo a Sora y le acomodo en sus piernas.

- Quali domandeHanabi.(Lo preguntas por Hanabi.) – no era una pregunta – Sora, Voglio chechiudi gli occhie immaginaretutto quello chevi chiedo.(Sora, quiero que cierres tus ojos e imagines todo lo que yo te pida.) – instruyo el mayor.

La niña asintió y obedeció.

- Prima di tutto voglio che immaginiate che vai a letto con i tuoi genitori.( Primero quiero que imagines que estas dormida junto a tus padres.) – instruyo Reborn.

La niña asintió.

- Ora, immaginate che un ladro era di mettere in casa, i tuoi genitori metterti bruscamente risvegliato l'armadio da nascondere.( Ahora, imagina que un ladron se a metido a la casa, tus padres te despiertan abruptamente y te meten al armario para esconderte.) –

La niña no asintió, pero la tensión que emanaba de su cuerpo, la fuerza del agarre en el peluche, la respiración agitada y el ligero temblor fueron señas más que suficientes de que la niña estaba imaginándolo todo.

- Conosci nell'armadio, circondato dal buio per molto tempo, e quando finalmente la porta si apre, la prima cosa che vedi è recchi genitori ferito, coperto di sangue, respirando affannosamente, e l'ultima cosa che fanno è abbracciarti e dirti tutto andrà bene ... infine morire.( Has estado en el armario, rodeada por la oscuridad durante mucho tiempo, y cuando al fin la puerta se abre, lo primero que vez es a tus padres heridos, llenos de sangre, respirando con dificultad, y lo ultimo que hacen es abrazarte y decirte que todo va a estar bien... para finalmente morir.) – termino Reborn.

La niña sentada en el regazo del asesino temblaba y gimoteaba, Reborn podía sentir las cálidas y gruesas gotas de las lagrimas caer en sus manos.

El mayor tomo a la niña y la abrazo.

Sora se aferro al hombre como a la dulce vida.

- N-no! N-no qu-quiero que e-e-eso pase! NO QUIERO! – lloro la pequeña mientras aumentaba la fuerza de su abrazo.

- Lo sé. – hablo el hombre en perfecto japonés mientras acariciaba el cabello de su ahijada.

*FIN FLASHBACK*


Y así pasaron los días, Hanabi intentando deshacerse de la presencia de Sora, y Sora intentando acercarse a Hanabi, ninguna de las dos con muestras de éxito.

Pero las dos tienen sangre de Hayato Gokudera, y por lo mismo ninguna de las dos se iba a echar para atrás en su decisión.

¿Quién diría que esa necedad traería al perdón?

Todo empezó como un día cualquiera para Hanabi.

Se levanto, desayuno junto a su abuela, se vistió y se fue a la escuela.

Cuando se encontró a Sora en el camino la ignoro y salió corriendo en dirección de sus seguidoras, en la escuela se limito a responder las preguntas que le hacían los profesores, como aborrecía las clases de kínder, ella era una genio por el amor de Dios! ¿Por qué demonios tenia que aguantar estas estupideces?

A la hora del recreo molesto a Sora junto a otro grupo de niños.

Siesta, luego clases otra vez, y después a casa.

Todo iba bien, se había acoplado a la vida en Namimori, le gustaba su abuela Haru, aunque esta a veces fuera más infantil que un infante.

- Deja ya de seguirme! – grito Hanabi a sus espaldas.

Sora estaba a un buen metro de distancia de ella, abrazando a ciel.

- Pe-pero, Ky-kyoko-bachan di-dijo qu-que fue-fuera co-contigo a la ca-casa de Ha-Haru-bachan. – respondió la castaña.

Hanabi chasqueo la lengua en descontento, giro la cabeza y avanzo, ignorando a la niña que caminaba detrás de ella.

Llegando a la casa lo primero que Hanabi noto fue el coche negro último modelo estacionado frente a la puerta, eso le dio mala espina a la peliplata.

Hanabi rápidamente abrió la puerta y corrió dentro de la casa, dejando a una muy cansada Sora detrás (Hanabi corrió para perder a Sora en el camino), la castaña miro el coche también y también entro a la casa.

Hanabi llego a la sala y lo que vio la pasmo.

Sentado al lado de su abuela se encontraba su padre.

La niña se dio vuelta sobre sus talones y salió corriendo como alma que lleva el diablo, cuando se encontró con Sora le dio un golpe y la aparto del camino. Hanabi salió corriendo de la casa, adentrándose en las calles de Namimori.

- Hanabi! –

- Hanabi-chan! –

Exclamaron Hayate y Haru intentando retener a la menor, pero esta no les escucho y corrió aun más rápido, perdiendo a los mayores con facilidad.

Hayate saco su celular y comenzó a hacer llamadas.

Haru entro a la casa e hizo lo mismo.

Sora miro a su tío y luego a su abuela, un sentimiento de preocupación y ansiedad se empezó a apoderar de ella. Dejando a ciel sentadito en el suelo y aprovechando que su tío no la miraba Sora salió corriendo en la misma dirección que Hanabi.

La pequeña peliplata se había detenido cerca de la carretera principal de la ciudad, un sitio con un tráfico del demonio.

Lagrimas brotaban de sus ojos, la respiración agitada y el corazón latiéndole a mil.

¿Por qué?

¿Por qué tenia que aparecer su padre ahora que empezaba a sentirse un poco mejor?

¿Por qué tenían que volver estos sentimientos de odio e impotencia justo ahora?

¡¿POR QUÉ?!

Hanabi quería gritar, quería llorar, quería tomar un cuchillo y destrozar la primera cosa que se le apareciera enfrente.

- MERDA! – exclamo la pequeña.

Como era la hora de la comida, las aceras estaban vacías, pero las personas que luchaban en sus autos por llegar a sus casas aun estaban en la carretera.

La peliplata comenzó a caminar sin sentido una vez que recupero el aliento y se aguantó las lágrimas, no seria débil, no ahora.

Pero la niña estaba demasiado absorta en sus propios pensamientos como para poner atención sus alrededores, y cuando el sonido de un claxon llego a sus oídos el coche estaba casi sobre ella.

Los ojos de la pequeña peliplata se abrieron de sombro, lagrimas comenzaron a brotar de los ojos de la niña, y luego todo fue en cámara lenta, el coche, la sombra que se coloco rápidamente frente a ella, la misma sombra que la tomo con fuerza de la cintura, caer en la acera.

Cuando logro acomodar todas las imágenes, se dio cuenta de que aun estaba viva.

SLAP!

Una sonora cachetada fue escuchada por sobre el ruido de los claxon y los motores de los coches.

Los ojos de Hanabi nuevamente se abrieron de sorpresa, alzo su manita derecha y toco la mejilla que extrañamente comenzó a dolerle, alguien la había abofeteado.

Giro su rostro en dirección del perpetrador de tal acto, y ahí la vio, mirándola con coraje, la grimas saliendo a gotas gruesas de los grandes, castaños y expresivos ojos, pero Hanabi vio más, un brillo ambarino que resplandecía con decisión en aquella mirada castaña.

- IDIOTA! – exclamo Sora.

Hanabi se sorprendió de escuchar a la castaña decir semejante adjetivo.

- ERES UNA TOTAL Y COMPLETA IDIOTA! UNA ESTUPIDA! – siguió exclamando la castaña mientras lloraba.

Hanabi se sintió indignada ¿Cómo hozaba esta buena para nada decirle eso? A ella!

- ¡¿Y TU QUE SABES?! – exclamo ahora Hanabi - ¡¿TU QUE SABES DE LO QUE YO SIENTO?! ¡¿TIENES IDEA DE LO QUE ES PERDER A LA PERSONA QUE MÁS AMAS?! ¡¿AH?! ¡CLARO QUE NO! ¡NO SABES NADA! – reprocho Hanabi mientras las lagrimas que se había guardado por casi dos años salían a chorros de sus ojos.

- ¡NO ERES LA UNICA QUE LA PERDIO! – exclamo Sora de vuelta - ¡TU NO ERES LA UNICA QUE LE AMABA! –

Hanabi miro a Sora sin comprender.

- El tío Hayate, él también la perdió. – señalo Sora mientras lloraba con una claridad increíble – El simplemente no quiere perderte a ti también. –

Hanabi ahora escuchaba atentamente a la castaña.

- Es verdad, no sé que es perder a alguien amado, sniff, ni tampoco quiero saberlo, sniff, pero el tío Hayate ya perdió a la tía Mitsuki, perder a Hanabi-chan seria lo ultimo. No me interesa que me molestes, parecía que encontrabas algo de paz con eso, pero si me importa que las personas que amo estén bien. –

Hanabi miro asombrada a Sora por largo rato.

Esta niña, esta buena para nada, ella… ella…

Hanabi se soltó a llorar, un llanto que nunca en su vida creyó llorar, todo el dolor, toda la frustración, toda la impotencia, todo el odio.

Sora abrazo a su prima y lloro con ella durante mucho tiempo, ni cuando llegaron a la escena Hayate, Haru, Kyoko, Stella y Kyoshi se atrevieron a separarlas.

Cuando Hanabi al fin se dio cuenta de la presencia de su padre se puso de pie y corrió hacia él, lo abrazo, le dijo lo mucho que lo sentía, lo mucho que lo amaba, y siguió llorando, lloro hasta quedarse dormida en los brazos de su padre.

Sora también lloro hasta dormirse en los brazos de sus padres.

Después de ese día Hanabi volvió a ser la misma que antes de la muerte de su madre, solo que había un nuevo aspecto en su personalidad, una devoción total a Sora.


NOTAS FINALES:

He aquí el background de Hanabi, la historia detrás del huracán caliente, por ahora esto es todo, por favor dejen sus comentarios o dudas en sus reviews, intentare contestarlos sin rebelar mucho del plot de 11 GENERAZIONE.

Y si, el cumple de Hanabi es el 31 de octubre.

Ah! y para Victoria o Victory, me encantaria ver esos dibujos! Solo dime en que pagina por favor.