Los personajes de KHR! le pertecen a la maestra Amano Akira. Desgraciadamente para los OC´s de este fic, ellos me pertecen a mí, MUAHAHAHAHAHA OuÓ!
Shoot 22° "La cacería del (pobre) conejo blanco"
El segundo día del festival escolar de Namichuu era una de las tradiciones más queridas por los alumnos, ¿Por qué? Porque el segundo día del festival era exclusivamente para los alumnos de la escuela.
Mientras que en el primer día del festival los alumnos ponen locales y arman un montón de cosas para que los visiten comensales y así poder generar ingresos para la escuela, el segundo día del festival era dedicado a recompensar los esfuerzos de los alumnos y se llevaban acabo actividades para relajar a los estresados pubertos.
¿Cuándo empezó dicha tradición en la secundaria? Nadie lo sabe, pero hay un rumor que dice que esto comenzó hace mucho tiempo, cuando Hibari Kyoya, el prefecto del terror I, aun estaba a la cabeza del comité disciplinario.
Y si, el nombre de Hibari Kyoya aun hace temblar a cualquiera.
Volviendo a la historia.
Es de noche en la ciudad de Namimori, los estudiantes de Namichuu descansan en sus casas, soñando con las festividades del día de mañana en la escuela, bueno, la mayoría, Ryota sigue escondido en Dios sabe donde, y Takao junto con Hyoga siguen en el hospital con quemaduras de segundo grado, nada grave.
En la casa Sawada/Gokudera todo era tranquilidad.
Los jóvenes de la familia dormían plácidamente en sus respectivas habitaciones, ¿Cómo es que cada uno tiene una? No se, las maravillas de la arquitectónica. Hanabi abrazaba su almohada y enterraba su rostro en ella, como gatita con su bolsita de hierba de gato, una sonrisa pintada en su rostro.
Kokuro dormía en una posición como de muerto, las manos entrelazadas sobre el pecho, las piernas totalmente estiradas, una sonrisa muy sospechosa pintaba su cara mientras roncaba sus "nu-fu-fu-fu".
Sora era la que lo tenia más complicado. Dos bultitos de carne se aferraban a ella por la vida adorada y se le dificultaba mucho respirar.
Lamb se aferrada a su cuello, acurrucada y feliz, apachurrando su pecho y molestando su nariz con el afro.
Chao-Lin estaba aferrado a su cintura, agradecido por la calidez y un leve sonrojo tiñendo su rostro.
Sora… estaba azul, no podía respirar, de hecho, la pobre castaña estaba soñando que un pulpo se la quería comer.
Las abuelitas Kyoko y Haru compartían la cama, como en aquellos lejanos tiempos de su juventud, cuando hacían sus pijamadas o salían de entrenamiento con Bianchi, Chrome e I-Pin.
Pero había alguien en dicho hogar que no descansaba… ni dejaría descansar. Deslizándose como una sombra por las esquinas de la casa, el individuo llego a la puerta de su victima, abrió la puerta lentamente, cuidando de no hacer ningún ruido y avanzo ágil y veloz hasta la cama, los dos bultos a parte fueron removidos exitosamente, ese tipo de obstáculos no son problema para ÉL.
La joven castaña suspiro aliviada en su sueño, el pulpo había desaparecido misteriosamente y ahora podía correr por el campo de flores de su sueño, pero rápidamente la atmosfera de su felicidad cambio, el campo de flores se lleno de nubes negras y tétricas, las pobres flores se marchitaron, rayos rojos salieron de las nubes, y frente a ella, una figura, una figura que representaba todos y cada uno de sus miedos.
El pequeño ente frente a ella sonrió siniestro mientras apuntaba su arma a la castaña y disparo.
*A la mañana siguiente*
- LAMB! LAMB! DERPERTAR! – sacudía frenéticamente Chao-Lin a la niña-oveja.
- Uummh, ¿Qué quieres Chao? – cuestiono la ovejita mientras se tallaba los ojos.
- SORA-SAN NO ESTAR! – exclamo alarmado el chinito.
El sueño se escapo por completo del cuerpo de la ovejita quien rápidamente salto a la cama y efectivamente vio que Sora no estaba, reviso el reloj despertador y vio que apenas era las 6:30 de la mañana, no había forma de que Sora se despertara antes de la 8:45 de la mañana, así que Lamb hizo lo que cualquier niña en su condición haría.
- HANABIIIII! – grito la ovejita mientras salía corriendo del cuarto siendo seguida por Chao.
Hanabi por su parte se encontraba desayunando tranquilamente, Kokuro estaba sentado frente a ella, comiendo lo que quedaba de sus huevos revueltos, Kyoko y Haru estaban sentadas una al lado de la otra, tomando café y planeando una ida al centro comercial.
- HANABI! HANABI! HANABI! – llego gritando Lamb.
- HANABI-SAN! – llego gritando Chao detrás de Lamb.
Ambos niños saltaron sobre la peli-plata haciendo que esta se golpeara la boca con la taza de café.
- Ou! – exclamo Hanabi mientras cubría su boca con su mano evitando soltar un grito peor.
La peliplata alejo la mano de su boca y la reviso para ver si había sangre, cuando noto la ausencia del rojo líquido Hanabi procedió a ser la misma de siempre.
- ¡¿Qué les pasa par de idiotas?! ¡Casi me tiran los dientes! – regaño y le dio un coscorrón a cada uno.
- Hahi! Hanabi-chan, eso fue innecesario! – exclamo Haru mientras ambos pequeños lloraban alejándose de la peliplata y corriendo en dirección de las dulces abuelitas.
- Ya, ya, no lloren pequeñitos. – intento tranquilizar Kyoko a los infantes – Mejor dígannos, ¿Por qué venían tan apurados? – cuestiono Kyoko con aire tranquilizador.
Ante la pregunta ambos niños se callaron y dejaron de llorar.
- SORA HA SIDO SECUESTRADA! –
- SORA-SAN A SIDO SECUESTRADA! –
Exclamaron Lamb y Chao al mismo tiempo.
- ¿Ah? – fue la inteligente respuesta de Hanabi.
- ¿De que están hablando? – intervino Kokuro mientras ponía su tasa de café en la mesa.
Lamb y Chao explicaron sus inquietudes.
- Pero que tontos son, no ha sido secuestrada, Reborn-san y ella salieron antes para ayudar con la actividad del segundo día del festival. – explico Hanabi cansadamente a los pequeños.
- Además, solo un suicida intentaría entrar a esta casa para robar o amenazar, aparte del arcobaleno, Gokudera y yo, la casa esta llena de trampas. – explico Kokuro mientras le daba una mirada de soslayo a las dos ancianas. – Y si eso no basta, también están ellas. – Pensó Kokuro mientras tomaba otra vez su café.
- Aah, entonces Baka-Sora esta bien. – razono Lamb – Te dije que te estabas exaltando demasiado Chao, Sora está bien. – le dijo con aire de "madures" la ovejita al chinito.
Y ese fue el nacimiento de otra de las discusiones entre los dos infantes, Haru coloco a los dos en sus respectivas periqueras y Kyoko les dio el desayuno, los niños, en todo el proceso, no dejaron de discutir.
Hanabi y Kokuro caminaban en silencio mientras recorrían el habitual camino a Namichuu.
Cuando al fin llegaron a las puertas de la escuela tres prefectos del comité disciplinario se paraban erguidos y orgullosos, dos de ellos a cada lado de las puertas de entrada, el cabello peinado al estilo de Elvis Presley, lentes oscuros, palillo en boca y un gakuran, la chaqueta del gakuran era larga hasta las rodillas.
El tercer prefecto era ligeramente diferente, usaba el clásico uniforme de otoño de la secundaria, suéter de manga larga color azul oscuro, camisa blanca y corbata azul debajo de este, pantalón gris y zapatos escolares. En su brazo derecho colgaba un distintivo del comité disciplinario.
Era alto, de la misma estatura que Yamada, filosos ojos de color oscuro que brillaban amables para los alumnos que pasaban delante de el hacia las festividades de la escuela, piel ligeramente bronceada, cabello rubio largo y lacio amarrado en una débil coleta de caballo baja que dejaba algunos mechones libres… em, ok, es MUY diferente a los prefectos normales.
- Gokudera-san, Rokudo-san. – les detuvo el prefecto que no parecía prefecto – Lamento mucho el comportamiento por parte de Hyoga-san el día de ayer, el a veces no mide las consecuencias de sus actos. – se disculpo mientras hacia una reverencia a la peliplata y al cabeza de piña.
- ¿Y tu quien diablos eres? – cuestiono Hanabi de mala manera.
El chico en cuestión se fue de inmediato a su esquina emo.
- Oh! Yo se quien eres! Eres Kusakabe Tetsunosuke. – informo Kokuro con una sonrisa.
El chico en cuestión, Tetsu, salió de su esquina emo.
- Así es, mi nombre es Kusakabe Tetsunosuke, soy la mano derecha de Hyoga-san y mientras él se encuentre en el hospital soy el encargado del comité disciplinario, mucho gusto. – se presento.
- ¿Y eso a mí que? – expreso Hanabi.
Tetsu volvió a su esquina emo.
- Eres cruel Gokudera-san. – lloro el rubio mientras hacia circulitos en la oscuridad.
Hanabi y Kokuro se encogieron de hombros restándole importancia al prefecto llorón y a los otros dos que intentaban consolarlo.
Ambos jóvenes llegaron a la explanada principal, esto debido que el auditorio se encontraba bajo reparaciones, cabe mencionar que Hanabi no estará recibiendo su mesada por un largo tiempo.
Una gran población estudiantil se encontraba ya reunida, varios, si no es que todos, chismeaban acerca de los eventos ocurridos el día anterior, y varios, si no es que todos, retrocedían asustados y pálidos en cuanto divisaban a Hanabi.
- Nu-fu-fu-fu-fu, tal parece que las ovejitas se han dado cuenta de que hay otro lobo en el ganado. – sonrió Kokuro divertido.
Hanabi se encogió de hombros sin darle importancia al asunto.
- Mejor para mí, así ya no me molestaran por cualquier estupidez. –
- Nu-fu-fu, hablaste como Hyoga. – se burlo el de ojos bicolor al reconocer la clásica anti-sociabilidad de su ¿enemigo de la infancia? – Se nota que son primos. –
- CALLATE! – reprendió Hanabi ofendida.
El de cabello frutal desvió la mirada para evitar ser quemado por las llamas que escupía Hanabi por los ojos.
- Hanabi-san! – grito una familiar voz.
La susodicha volteo en dirección de su nombre y se encontró con Kurumi que se acercaba corriendo al dúo.
- Por lo visto seremos solo nosotros tres el día de hoy. – señalo Megane - ¿Y Sora-chan? ¿Dónde esta la jefecita? – cuestiono la pelirroja mientras se acomodaba los anteojos.
- La onceava vino desde antes junto con Reborn-san a preparar las cosas para el evento del día de hoy. – explico la ojiverde.
- Pues que raro, yo he estado aquí desde muy temprano arreglando las luces y el sonido, y lo único que vi fue al Coach Repunch-sensei arrastrando un enorme costal. – razono la de anteojos.
Hanabi y Kokuro se miraron extrañados.
PUM! PAM! PUM!
Explotaron los fuegos artificiales en el cielo sobre Namichuu.
Se les pide a todos los alumnos presentes formarse con sus respectivos grupos para poder dar inicio a la ceremonia de apertura de la segunda parte del festival escolar. Hablo la voz de Basilicum-sensei, el director de la escuela a través de los megáfonos distribuidos por el plantel.
El alumnado obedeció y se formaron frente al pódium donde se encontraban los profesores como lo hacen todas las mañanas en la junta matutina, seguidamente Basil-sensei le dio el micrófono a un profesor que todos los alumnos recordaban traumados por culpa de una pista de obstáculos sacada del mismo infierno, el Coach Repunch.
Todos los alumnos, excepto por Hanabi y Kokuro, palidecieron ante la presencia del "profesor de deportes sustituto".
- Buenos días debiluchos estudiantes míos. – saludo el enano bastardo de bigote y gorra ridícula – El día de hoy su director y los directivos del comité superior de la escuela me han pedido ser quien prepare la actividad de este festival. – informo.
Los estudiantes se quejaron a coro, muchos empezaron a temblar y a sudar frio al imaginar la tortura preparada por el "coach".
- Oh, vamos, no se quejen, la actividad del día de hoy es bastante simple y hay una recompensa más que generosa para aquellos que la completen. –
Esto último llamo la atención del cuerpo estudiantil.
- Para aquellos que logren cumplir con el desafío del día de hoy se le recompensara con una semana libre de clases y un cupón de todo lo que puedan comer en el famoso "Café CLAM-CLAM". – anuncio Repunch.
El humor paso de tétrico ha extasiado de inmediato, todos los alumnos recuperaron todas sus energías al escuchar "sin clases" y "comida gratis".
El "coach" sonrió siniestro mientras la lengua de su gorra cubría sus ojos.
- La actividad es bastante simple en si, todo lo que tienen que hacer es atrapar esto. – señalo el bigotudo.
Al lado de Repunch un pasadizo se abrió y una plataforma subió, cuando la plataforma se detuvo a la altura del pódium todos pudieron ver una costal, pero el costal se movía, algo estaba atrapado dentro del costal.
El "coach" desato la boca del costal y revelo a un conejo blanco.
Era más que obvio que se trataba de una persona disfrazada de conejo, la botarga consistía en un mameluco blanco y una enorme mascara-casco que cubría por completo el rostro de quien sea que estuviera dentro del traje.
- Atrapen al conejo blanco y tendrán su premio. Cada uno de grupos debe elegir a un representante, ese representante es el que debe participar en la cacería, el primer representante que atrape al conejo blanco y lo traiga ante mi presencia se llevara los premios antes mencionados para el y el resto de su grupo, sin embargo, solo el representante puede participar, los demás alumnos podrán apoyar a su representante moralmente, pero nada más, ¿Entendido? Tienen media hora para elegir a sus representantes. – explico Repunch.
En medio de toda la conmoción y la emoción nadie noto que el pobre conejo blanco temblaba asustado del arma que estaba siendo apuntada en su dirección por parte del "coach".
Los representantes habían sido escogidos.
Del grupo 1-A, Nanyo Kurumi temblaba asustada, esos idiotas de sus compañeros la pusieron como representante solo porque era la menos propensa a morir a manos de Gokudera o Rokudo.
Del grupo 1-B, si hubiera estado Yamada lo hubieran elegido a él, pero como este aun esta en el hospital y lo darán de alta hasta la tarde tuvieron que elegir a un chico que era parte del club de fútbol, un tal Momozono Mamoru.
El grupo 1-C por supuesto que eligió a su propia reina del caos y la destrucción, Gokudera Hanabi se postraba confiada ante sus contrincantes.
El grupo 1-D eligió a uno de los que formaban parte del club de karate, un chico bajito pero fuerte llamado Tsuchida Sosuke.
El 2-A eligió a su propio presidente de clase, un sujeto de buenas calificaciones pero cero fuerza física, Suzuki Kaito.
El 2-B habría elegido gustoso a el prefecto del terror II, Hibiki Hyoga, pero el también esta en el hospital, así que en lugar del demonio encarnado eligieron a su mano derecha y posible mejor amigo Kusakabe Tetsunosuke.
El 2-C había elegido a su as personal, el capitán del club de kendo, el joven caballero, Kenshi-kun, que de hecho se llama Tetsuno Kenichi, pero todos le llaman por su apodo.
El 2-D no tuvo problema alguno al escoger, sin Ryota gritando por ahí solo les quedaba Rokudo Kokuro para esta batalla.
El grupo 3-A eligió al capitán del equipo de basketball, un tal Hyuga Teppei.
El 3-B puso como representante a uno de los delincuentes de la escuela, un tipo que constantemente es perseguido por el comité disciplinario, Kuroki Yuri.
El grupo 3-C coloco a su idol, oficialmente la chica más bonita de toda la secundaria, según encuestas, Shiratori Marina.
El grupo 3-D eligió a el capitán del equipo de Judo, un enorme y fornido sujeto llamado Sakuragi Omasu.
- Veo que los doce representantes han sido elegidos. – hablo Repunch – Le daremos al conejo cinco minutos de ventaja. – explicaba el "coach" al tiempo que pateaba al conejo y este salía corriendo despavorido – Pueden usar cualquier método que quieran para librarse de sus contrincantes y/o atrapar al conejo, no se permite matar a los participantes o destruir de por vida la mente de los demás participantes. –
Todos miraron acusadores a cierto chico con peinado afrutado y a cierta peliplata piromaniaca.
- Habiendo dicho esto, ¡Atrapen a ese wonejo! – exclamo Repunch mientras intentaba imitar la voz del cazador de los crazy toons.
Los doce elegidos se dieron a la cacería.
*Pov del (pobre) conejo blanco (Sora)*
¿Cómo demonios había pasado esto?
Lo único que recordaba era estar en un mundo de ensueño que luego se torno en una horrible pesadilla y cuando abrió sus ojos lo que la recibió fue el cañón de la pistola de su tutor y un disparo que la volvió a dejar noqueada, para cuando volvió a abrir los ojos estaba dentro de un costal, cuando el costal se abrió de dio cuenta de que estaba parada frente a toda la escuela mientras usaba una botarga de conejo y ahora estaba corriendo por su vida porque aparentemente se había convertido en el objetivo de los alumnos más peligrosos de la escuela, Hanabi y Kokuro entre ellos.
- Mou! ¡¿Por qué todo me pasa a mí?! – se quejo Sora desde dentro de la botarga.
- Ni te molestes en gritar, la botarga es a prueba de sonido, el sonido se queda dentro y es como si no dijeras nada afuera. Informo una voz desde una pequeña bocina sobre la cabeza de sora, la mascara-casco le quedaba algo grande, pero por algún extraño motivo no se caía mientras corría por su vida.
- Reborn! – acuso la castaña.
- Ciaossu! Saludo la vocecilla.
- ¡¿Ahora que estas tramando?! Dijiste que podría participar en el evento de hoy! – reclamo la menor.
- Y lo estas haciendo, tu eres el evento, los alumnos deben atraparte, pero déjame decirte que si dejas que te atrapen te las veras conmigo. Advirtió el mini hitman.
- ¡¿Qué?! ¡¿Te has vuelto loco?! ¡¿Ya viste el hambre en sus ojos?! – reclamo histérica le castaña.
- No me interesa, ya te lo advertí, debes aguantar hasta las tres de la tarde que es cuando se acaba el evento. Explico Reborn. Y déjame decirte que apenas son las 9 de la mañana.
- ¡¿Esperas que escape por seis horas?! – cuestiono ultrajada Sora - ¿Reborn? – No hubo respuesta – Mou! Reborn! – lloro la castaña desde dentro de la botarga y aumentaba la velocidad de su carrera.
*Pov en tercera persona*
- AHÍ ESTA! – exclamo Momozono Mamoru al divisar al conejo blanco.
El pobre conejo dio un saltito asustado y paniqueado.
Momozono fue el primero en abalanzarse sobre el, pero este fue detenido por Kenshi-kun.
- ¿Qué te pasa imbécil? – cuestiono irritado Momozono al kendoista.
- Me temo que no puedo dejarte pasar Momozono-kun, mientras menos contendientes, más posibilidades. – explico Kenshi-kun al tiempo que sacaba de Dios sabe donde un shinai.
- Veo su punto, sempai. – concordó Momozono.
Y así ambos muchachos se enfrascaron en una pelea.
El conejo blanco no entendía bien porque los dos muchachos habían empezado a pelear, pero eso no importaba, si algo le había enseñado la vida a este lindo conejito era que si los demás se masacraran entre ellos era una forma de amistad, al conejito le daba gusto que los sempai y los kohai se llevaran tan bien.
Con este feliz pensamiento el conejo huyo de los dos muchachos.
- ¿De verdad estas bien con simplemente dejar que ganemos, Megane? – cuestiono Hanabi a su pelirroja amiga.
- Si, si, no hay problema. No hay forma en que yo pueda enfrentarme a Hanabi-san o Rokudo-sempai, estoy bien así, además, esto les enseñara a esos bastardos que tengo por compañeros que no pueden ni deben usarme de chivo expiatorio. –
- Eres bastante siniestra cuando quieres, ¿Ah? – cuestiono Hanabi con una sonrisa divertida.
- Se lo debo a los genes de mi amada abuela. – respondió la de lentes.
- La esposa de Shoichi-hakasen, hace tiempo que no la veo. ¿Se encuentra bien? –
- Eso creo, la abuela es demasiado volátil, un momento esta feliz en México, al otro esta filosofando con los gurús de India y al otro esta frenética disparando una A-K 47 en Rusia mientras sostiene una botella de vodka en la otra mano. – comento Kurumi.
- Eso suena a la señora Irie. – rio Hanabi.
GOKUDERA HANABI!
Llamo alguien el nombre de la bombardera.
Hanabi y Kurumi voltearon en dirección de la voz y se encontraron con la llamada "Ángel de tercer año", la chica más linda de la escuela Namichuu, según encuestas, Shiratori Marina.
- Ah, Shiratori-sempai. – señalo Kurumi.
- ¿Qué quieres? – cuestiono tajante Hanabi.
- Uhg! Eres tan grosera como dicen los rumores, sin embargo te concedo que el brillo de tus ojos es tan bello como un par de esmeraldas. – comento Shiratori.
- ¿Qué quieres? – cuestiono de nuevo Hanabi, su entrecejo cada vez más fruncido.
- Unamos fuerzas. – propuso Marina – Si la idol de tercer año se junta con la idol de primero seguramente haremos un dúo indetenible, dominaríamos la escuela, tendríamos a los chicos comiendo de la palma de nuestras agraciadas y bellas manos! Muahahaha! –
Guau, que dramática. Pensó Kurumi.
- No gracias. – contesto Hanabi y le dio la espalda a Marina.
Kurumi avanzo junto a la italiana.
- ¿Cómo hozas rechazarme? No te das cuenta de que si te sigues juntando con esa mosquita muerta de Sawada Sora lo único que conseguirás es embarrar tu agraciada existencia con su suciedad! – exclamo Shiratori.
Cabo su propia tumba, sempai. Suspiro Kurumi mentalmente mientras observaba a Hanabi avanzar hacia la mayor con sus cuencas en mano.
PUM! PUM! PUM!
Tres explosiones resonaron por toda la escuela.
- Nu-fu-fu, Gokudera ya esta en camino. – sonrió malicioso Kokuro – Creo que ya es hora de hacer esto más divertido. –
El conejito salto asustado ante las explosiones y después un horrible escalofrió recorrió su espalda, algo no va a acabar bien hoy.
Y como si el conejito fuera profeta, la tierra bajo sus pies tembló y de ella salieron pilares y paredes que rápidamente rodearon la escuela entera, intersecciones, callejones sin salida, paredes que cambian constantemente de lugar, un laberinto se había alzado en terrenos de Namichuu en cuestión de segundos.
- Ese cabrón piñoso! – exclamo Hanabi.
- Otra vez no~ - lloro Kurumi mientras caía derrotada de rodillas.
Los demás alumnos participantes palidecieron ante la nueva estructura, le habían dicho que no podía torturarlos mentalmente así que ahora optara por simplemente perderlos hasta que todo acabe y él tenga al conejo, ese maldito cabeza de piña!
- ¿Y ahora que hacemos Hanabi-san? – pregunto asustada la pelirroja a la peliplata.
- Lo mismo que hacemos siempre que el idiota piñoso quiere jugar Megane, intentar no morir ni volvernos locos. – respondió Hanabi mientras continuaba avanzando a paso seguro y amenazante.
Yo esperaba una respuesta un poco más sensata. Lloro mentalmente Kurumi.
*Pov del pobre conejo blanco*
- Mou! Kokuro! ¿Por qué no puedes estar sin hacer tus ilusiones? – se quejo Sora desde dentro del disfraz.
El instinto de supervivencia de Sora se disparo, de repente fue como si todos sus sentidos estuvieran a flor de piel, ya había sentido esto antes, el día en que se enfrento a Kokuro y el miedo la invadía, cuando tuvo que enfrentarse a unos poseídos Hanabi, Ryota y Blanch.
La castaña trago pesado, no le gustaba esta atmosfera de laberinto tétrico donde pareciera que en cualquier momento aparecería algún monstruo y se la intentaría comer, o donde un paso en falso podría accionar alguna trampa mortal.
Sora tembló ante ese pensamiento.
Y como la suerte no parece estar nunca del lado de los miembros de la familia Sawada, más específicamente los herederos de cierta mafia, los temores de Sora se hicieron realidad, pues apenas dio un paso en falso, una especie de botón se acción, ocasionando que se abrieran pequeñas puertas a los largo de las paredes del pasillo, puertas que guardaban flechas que no tardaron en ser disparadas al conejito.
- IIIHHHHH! – lloro la castaña desde dentro del disfraz.
¿Cómo demonios esquivo las flechas? Instinto de supervivencia marca Sawada e híper intuición marca Vongola, Sora jamás le había estado tan agradecida a su linaje.
Pero ese linaje también tenia sus pormenores, uno de ellos, la constante mala suerte y estar rodeados de psicópatas, buenas personas si, pero psicópatas al por menor.
Y hablando de mala suerte, Sora acaba de accionar otra trampa. Esta vez, un robot gigante salió del techo del pasillo.
- IIIIHHH! –
El sonido del robot persiguiendo al conejito resonó por todos los pasillos del laberinto ilusorio.
*Con Hanabi y Kurumi*
- ¿Escuchaste eso? – cuestiono Kurumi a Hanabi que iba delante de ella.
- Si. Algún idiota debió de haber accionado una de las trampas que ese bastardo de Rokudo puso. – respondió Hanabi – Sígueme, vino de por aquí. – instruyo la peliplata mientras comenzaba a avanzar.
- Pero Hanabi-san, no seria mejor por el otro lado teniendo en cuenta que este podría estar lleno de trampas. – razono Kurumi.
- No, porque si el idiota que acciono la trampa fue ese estúpido conejo blanco capturarlo seria más sencillo, y si lo capturamos aparecerá el resto de los concursantes que por algún extraño milagro sigan vivos y entonces podre deshacerme de toda la competencia innecesaria. – explico Hanabi mientras un aura siniestra y una sonrisa macabra adornaban su ser.
Cruel, ¿Y esta es la mejor amiga y mano derecha de la futura Vongola onceava? Señalo en su mente Kurumi mientras observaba a Hanabi reír como maniaca.
HUSH, HUSH.
- Algo se acerca. – señalo Hanabi dejando de reír abruptamente.
HUSH, HUSH, HUSH.
Se seguía acercando.
Hanabi opto por una posición de defensa, Kurumi se coloco tra ella.
La peliplata alzo sus cuentas explosivas, lista para lanzarlas contra lo que fuera que se acercara.
HUSH, HUSH, HUSH, HUSH.
Las miradas de ambas chicas estaban clavadas en la esquina de la que se escuchaba la cosa acercarse.
FLASH!
Alguien paso al lado de ambas chicas a una velocidad endemoniada. Kurumi y Hanabi voltearon intrigadas en la dirección en la que corría lo que sea que las paso, sin embargo la cosa ya había dado vuelta en una esquina y ni Hanabi ni Kurumi tuvieron la oportunidad de ver quien o que era.
- ¿Qué carajos fue eso? – cuestiono la peliplata mientras miraba la dirección en la que la cosa desapareció, acomodando sus manos en su cadera.
- N-no se, p-pero c-creo q-que huía de e-eso. – respondió Kurumi.
- ¿De que ha… - la pregunta de Hanabi murió en sus labios al voltear en dirección de Kurumi.
Kurumi estaba petrificada en su sitio, sus lentes casi callándose de su nariz, sus ojos abiertos a más no poder, temblando ligeramente.
¡Un maldito robot gigante!
- Te voy a hacer ensalada piña asquerosa. – exclamo Hanabi mientras tomaba la mano de Kurumi y salía de ahí lo más rápido posible.
El robot empezó a seguirlas.
Kokuro observaba divertido como Hanabi y Kurumi corrían despavoridas del robot gigante, gracias a su amplio manejo de sus flamas de niebla, Kokuro era capaz de observar todo lo que ocurría dentro de sus ilusiones, pero ¿Por qué ser él el único que disfruta de esto? Debería dejar que todos los vean.
Una sonrisa siniestra y divertida salió de sus labios, entonces las flamas de la niebla tomaron la forma de cámaras de video.
Desde afuera del laberinto el alumnado y los profesores se preguntaban como estaban los participantes, fue entonces cuando una extraña y familiar niebla salió del laberinto y tomo la forma de doce enormes pantallas que comenzaron a mostrar video los participantes, algunos caminaban despreocupados por los pasillos, otros se enfrentaban entre ellos y otros corrían por su vidas.
- Nu-fu-fu-fu-fu, hola pequeñas ovejitas, como no quiero que se pierdan de todo el entretenimiento les traigo en vivo y en directo lo que esta pasando dentro del laberinto que he creado, siéntense y disfruten. – hablo Kokuro desde alguna parte en algún lugar.
Nadie se molesto en preguntar de donde.
- Hum, nada mal Kokuro. – sonrió Reborn desde su puesto en el pódium, justo al lado de Basil.
- Ninguno de ellos sabe quedarse quieto. – dijo casualmente Basil mientras tomaba un sorbo de té.
- ¿Y hasta ahora te das cuenta? – dijo sarcástico Reborn mientras saltaba desde su lugar en la mesa y rápidamente se cambiaba el disfraz por el de un corredor de apuestas y leon se transformaba en un megáfono - ¡¿QUIÉN GANARA?! ¡¿QUIÉN GANARA?! ¡¿A QUIEN LE QUIEREN APOSTAR?! – grito Reborn divertido.
Rápidamente varios alumnos se le acercaron y comenzaron a hacer sus apuestas.
En la pantalla se mostraba a Shiratori Marina toda achicharrada, pero aun viva, así que rápidamente se quito el nombre de la chica de la tabla de participantes, los miembros del grupo de Shiratori se deprimieron y todos ellos se fueron a una esquina emo, los admiradores de la chica estaban en shock, ¿Quién pudo haberle echo semejante cosa a su idol?
Los demás grupos gritaban el nombre de sus respectivos participantes, todos animando a sus compañeros, muchos otros amenazándolos con lo que podría pasar si no ganaban. No es como si hubiera efecto ya que los participantes estaban encerrados en el laberinto y no podían escuchar nada.
- Oigan, ahí esta el conejo blanco. – exclamo una de las tantas estudiantes.
Todas las miradas se dirigieron a la pantalla que mostraba a la graciosa botarga.
Estaba recostada en una esquina, parecía agitada y cansada.
- Wow, quien sea que este ahí dentro es muy bueno huyendo. – señalo otro alumno.
No tienen idea. Pensó Reborn divertido mientras veía a su actual alumna a punto de colapsar en cansancio.
*Con el conejo blanco (Sora)*
Sora ya no podía más, sus piernas le dolían y gracias a aquella carrera por su vida, ahora estaba llena de sudor, asco.
- Al fin te encontrado escurridizo conejo, prepárate para ser llevado a la justicia. – llamo una voz.
Sora alzo la mirada y se topo con una de los alumnos más respetados de l a escuela, Kenshi-sempai.
La pobre conejita rápidamente se puso de pie y comenzó a temblar, estaba acorralada.
Reborn va a hacerme pinole! Lloro mentalmente la castaña dentro de la botarga.
El mayor alzo el shinai, listo para arrematar contra el disfrazado, pero su enfrentamiento anterior lo dejo exhausto, había conseguido ganar por muy poco, de no ser porque accidentalmente piso una trampa que mando a volar a Momozono fuera del laberinto, lo cual automáticamente lo dejaba descalificado, no hubiera podido avanzar.
Los moretones nacientes y la desacomodada estancia del mayor no pasaron desapercibidas por Sora, estaba cansada, pero si ponía un poco más de esfuerzo podría pasar de largo a Kenshi-sempai.
Sin embargo, solo basto un paso hacia atrás por parte de Sora para oprimir otro botón, abrir otra puerta secreta y que Kenshi-sempai cayera por ella.
Sora parpadeo incrédula dentro de la botarga.
Afuera del laberinto todos los alumnos parpadearon incrédulos ante semejante situación.
Reborn y Basil intentando por todos los medios no reírse en voz alta.
Kokuro estaba muerto de risa desde su escondite en alguna parte dentro del laberinto.
- Ok, eso fue raro. – se dijo Sora dentro de la botarga, se encogió de hombros restándole importancia al asunto y se fue de ahí antes de que alguien más le viera.
En la tabla de participantes ahora tres nombres estaban tachados, quedaban nueve participantes y cinco horas más hasta el fin del evento.
Tsuchida Sosuke era un sujeto bajito, el más bajito de su salón, no pasaba de los 160 cm, y eso le molestaba como no tenían idea, pero tenia algo a su favor, su familia tenia un dojo de karate y gracias a esto Sosuke entreno su cuerpo y su espíritu hasta convertirse en uno de los miembros más respetados de los alumnos de primer año, así que a pesar de su baja estatura nadie le molestaba.
Si ganaba esto todos los estudiantes de la secundaria lo respetaría aun más, y entonces podría declararse sin ningún remordimiento a su idol personal, la pequeña y adorable Sawada Sora.
Al principio, cuando apenas comenzaba su vida de estudiante en secundaria, lo que le llamo la atención de la chica fue su aspecto, era más bajita que el y la había confundido por una estudiante de primaria hasta que se dio cuenta de que la niña en cuestión usaba el uniforme femenino de Namichuu.
Después se dio de que la chica era molestada por otros estudiantes, mujeres y hombres por igual, pero aun así ella seguía yendo a la escuela, llegaba tarde si, y a veces se iba más temprano, pero la chica siempre iba a la escuela.
Eso hizo que notara aun más a la chica, tenía más valor del que creía.
Y sin darse cuenta comenzó a observarla, las ligeras, pero sensatas sonrisas que la castaña daba cuando veía algo que le agradaba, el brillo de sus ojos cuando algo le daba curiosidad, esa divertida reacción que tenia cada vez que se asustaba o sorprendía...
- Sora-san es tan linda. – se dijo en voz alta el muchacho todo sonrojado sin saber que era escuchado.
El alumnado fuera del laberinto tenia los ojos y la boca abiertos como platos, Reborn habia dejado de cobrar y hacer apuestas para ver al muchacho en la pantalla que había dicho eso, Basil también miraba la pantalla asombrado y agradecido de que ni Hyoga, ni Takao, ni Hanabi, ni Stella o Hayato hubieran escuchado eso o al menos eso creyó hasta que redirigió su mirada a las espaldas del muchacho.
Sosuke por su parte seguía en su pequeño mundo.
Y entonces recordó cuando todo empezó a cambiar, ese fatídico día cuando Sora corrió semi desnuda por la escuela, después llego Gokudera Hanabi, la oficial perro guardián de Sora, ¿Cómo demonios la dulce Sora podía estar emparentada con ese monstruo? Y luego Yamada Takao, Sosuke no era idiota, las miradas y sonrisas que Yamada le dedicaba a Sora no le habían pasado desapercibidas, también esta Sasagawa Ryota, el auto nombrado hermano mayor de su devoción, el cual la resguarda con un amor fraternal envidiable, y la punta del iceberg la ocupan los dos psicópatas más grandes de la escuela, ¿Cómo demonios su ángel se había hecho amiga del prefecto del terror II y la rencarnación del mal mismo?
Pero si ganaba esto no tendría de qué preocuparse, si pasaba esta prueba de Coach Repunch seguramente Sora aceptaría sus sentimientos.
Un poderoso sonrojo se apodero de él y la imagen de una sonriente y sonrojada Sora aceptando su confesión casi lo hicieron desfallecer de felicidad.
El chico estaba tan ensimismado que no se dio cuanta de que Hanabi y Kurumi estaban detrás de él, el robot gigante también, los tres habían escuchado TODO, y Hanabi, ya de por si irritada gracias al bendito robot gigante, estaba que echaba humo.
- ¿Y que te hace pensar que eres digno de semejante acto? Enano. –
Sosuke se encogió ante lo que miraba.
Hanabi se veía exactamente igual que el día anterior, cuando casi mata a Yamada y a Hibiki.
En el fondo Kurumi hizo el ademan de dibujar una cruz en el aire y luego se dispuso a rezar por la pobre alma de Sosuke.
En la tabla de nombres, el de Tsuchida Sosuke fue tachado.
Suzuki Kaito no tendría gran fuerza física, pero su cerebro remplazaba cualquier debilidad, el chico tenia una mente aguda y rápida, y había solucionado su problema de falta de fuerza al haber echo un trato con Kuroki Yuri y Sakuragi Omasu, todo lo que tuvo que prometerle a ese par de cabezas de musculo era que les ayudaría con su tarea y trabajos por lo que les quedaba del año escolar para que así pudieran entrar a una buena preparatoria y ya, los dos aceptaron gustosamente, olvidándose por completo de los deseos de sus respectivos compañeros de clase, que por cierto no estaban para nada contentos de saberse traicionados por sus representantes, la que les esperaba cuando salieran de ese laberinto.
Volviendo a estos tres.
Avanzaban a paso seguro, evitando cuanta trampa pudiesen gracias a las rápidas observaciones de Kaito, y si por algún motivo caían en una Omasu y Kuroki se encargaban de sobrepasarla gracias a su fuerza, hasta ahora todo iba bien.
De repente Kaito se detuvo, los otros dos también se detuvieron, Kaito apunto a algún punto más adelante y luego hizo un ademan con la mano para que ambos fortachones se mantuvieran callados.
Kuroki y Omasu fijaron su mirada en la dirección que Kaito había marcado y sonrieron maliciosos cuando vieron a un conejo blanco caminando justo delante de ellos.
- Avancen con cautela, no queremos asustarle. – susurro la instrucción Kaito
Ambos grandulones asintieron en silencio y avanzaron sigilosos.
El conejito, inocente del peligro que le acechaba, avanzaba temeroso y con cautela, pues no quería ser victima de otra trampa, sin embargo no había paso que daba con el cual no activara una trampa… que afectaba directamente a sus perseguidores, la primera trampa fue una lluvia de lanzas, la segunda trampa un piso falso, el tercero una red electrificada, el cuarto péndulos de cuchilla y el quinto las dos paredes laterales se cerraron como aplastadores.
- YA DEJA DE ACCIONAR TRAMPAS CONEJO INFERNAL! –
- YA DEJA DE ACCIONAR TRAMPAS CONEJO INFERNAL! –
Gritaron ambos fortachones.
El conejito salto asustado y activo una última trampa… una catapulta… que lanzo fuera del laberinto a los dos musculosos.
Omasu y Kuroki volaron por sobre el laberinto y aterrizaron en medio de una muy molesta multitud de alumnos traicionados y con ganas de venganza.
Sora parpadeo incrédula dentro del traje una vez más, eso si que fue suerte.
Kaito observo horrorizado como sus dos monos salían volando fuera de la competencia y mejor se escondió y decidió seguir al conejo y esperar al mejor momento para atraparle.
Hyuga Teppei y Kusakabe Tetsunosuke era buenos amigos, ambos fungían como niñeras de sus respectivos hace problemas y varias veces se habían juntado a hablar sobre sus compañeros.
Mientras que Hyuga cuidaba que la competitividad excesiva de Yamada no matara a todo el equipo de básquet ball y que su carácter sínico-sarcástico no hiriera el orgullo de la gente equivocada, Kusakabe se aseguraba de que Hibiki no se convirtiera en un asesino sádico sociópata buscado por la policía, ya era suficiente formar parte de la mafia, pero eso es algo que no le dirá a Hyuga.
Las cosas se habían vuelto más tranquilas cuando Sawada Sora entro a la vida de ambos muchachos.
Yamada se había vuelto más tranquilo y relajado, ya no le daba tanta importancia a la competencia y prefería llevársela tranquila para evitar preocupara a la castaña.
Hibiki estaba más calmado y se controlaba más a la hora de impartir castigos, ahora en lugar de enviar a sus victimas a la sala de urgencias por un mes, los enviaba por una semana, en lugar de tirarles todos los dientes, les tiraba solo dos o cinco, sonreía más, pero no una sonrisa torcida y siniestra, sino esa sonrisa que el prefecto solo le dedica a su mascota o a los niños pequeños.
- Sin duda le debemos mucho a Sawada-chan. – hablo Hyuga sonriente.
- No tienes idea. – añadió Kusakabe – Por lo que mi padre me ha dicho es algo hereditario, el abuelo de Sawada ha lidiado con personas complicadas desde hace mucho. – explico Kusakabe.
- La juventud de ese señor debió ser toda una aventura. – exclamo Teppei mientras entrelazaba sus brazos detrás de su cabeza de manera relajada.
Ambos estudiantes se detuvieron de golpe al ver que frente a ellos se encontraba alguien que también se había detenido por culpa de que la pared frente a ellos estaba cerrada, un callejón sin salida.
- El conejito. – canto Teppei mientras apuntaba al susodicho.
El susodicho salto asustado, volteo temeroso y al divisar a los mayores comenzó a temblar.
- Teppei-san le asusto. – regaño Kusakabe.
- Lo siento. –
Ambos muchachos de repente se pusieron serios y avanzaron en dirección del conejito.
El conejito intento alejarse, pero solo logro chocar contra la pared a sus espaldas.
Maldición, me acorralaron. Pensó Sora.
Entonces una duda llego a su mentecita.
El conejo de repente dejo de temblar y extendió su brazo y su palma izquierda, en un ademan que indicaba claramente que ambos muchachos se detuvieran.
Extrañados ambos chicos obedecieron, no era como si el conejo se le fuera a escapar, eran dos y bloqueaban la salida por completa, así que no había problema.
Entonces el conejo comenzó a apuntar su muñeca izquierda frenéticamente.
- ¿Qué esta haciendo? – cuestiono Hyuga.
- Creo que quiere saber la hora. – respondió Kusakabe.
El conejo asintió rápidamente y apunto a Kusakabe, dando a entender que eso era lo que quería.
- Son las… dos y media. – dijo Teppei después de sacar su celular del bolsillo de su pantalón.
Ellos no lo vieron, pero el rostro de Sora se ilumino.
Solo tengo que pasar a este par, esconderme por otra media hora y listo. Razono mentalmente la castaña.
- Me asombras conejito. – hablo Teppei.
Kusakabe y Sora miraron al susodicho confundidos.
- Lo que quiero decir es que has estado corriendo por casi seis horas, escapando de nosotros, evitando las trampas y manteniéndote escondido, y no parece que estés muy dañado, apenas y se nota la tierra de tus caídas pero no hay daño más grande que ese. – explico el capitán del equipo de básquet ball.
Fue entonces donde Sora se dedico a registrar su disfraz y era cierto, a pesar de los lanza llamas, las flechas y cuchillas, el traje estaba intacto y por tanto también ella.
- El traje esta echo del mismo material que tu top y tu short de licra. – explico una voz que emergía desde la bocinita dentro de la mascara-casco de conejo.
- Gracias Reborn. – dijo la castaña.
- Aun no me agradezcas, si esos dos te atrapan entonces te las veras conmigo. – respondió el verdug-digo tutor.
Me había olvidado de eso. Dijo Sora en su mente.
- Muy bien shiro usagi-san, debe venir con nosotros. – hablo Kusakabe mientras junto con Hyuga volvían a avanzar.
La adrenalina de Sora se disparo, ¿Qué hacia?
Su respuesta llego en la forma de un enorme pie perteneciente a un robot gigante que lanzo por los aires a los dos muchachos que desaparecieron en el cielo como una estrella en el atardecer mientras destrozaba las paredes del laberinto con facilidad.
- Creo que pateamos a alguien Hanabi-san. – hablo una voz que Sora conocía muy bien.
- Mejor, menos idiotas a los cuales enfrentarnos. – hablo otra voz que hizo que Sora se sintiera más aliviada.
Hanabi y Kurumi iban montadas sobre el robot gigante.
¿Cómo? Simple, resulta que Kurumi tenia en el bolsillo de su pantalón un desarmador que estaba utilizando en los preparativos de la mañana, entonces mientras eran perseguidas por el robot gigante accionaron una trampa que mando a Kurumi a volar, pero no lo suficiente, así que acabo en la cabeza del robot y todo lo que tuvo que hacer fue reprogramarlo.
- Tus habilidades son muy útiles Megane, no hay duda de que eres la nieta del profesor Irie. – felicito Hanabi.
La susodicha se sonrojo un poco.
- Ah! Hanabi-san mire! Ahí esta el conejo blanco! – exclamo Kurumi al divisar a la botarga.
- Perfecto. – dijo Hanabi y bajo de un salto del robot.
Afuera del laberinto todos los espectadores estaban al filo de sus asientos, de los participantes solo quedaban Nanyo Kurumi, Gokudera Hanabi y…
- Nu-fu-fu-fu-fu. – una risita siniestra resonó por toda la escuela y el laberinto.
- Rokudo Kokuro. – escupió como veneno las palabras Hanabi.
Todos los espectadores afuera que miraban las pantallas tragaron pesado, esto se ponía cada vez mejor y solo quedaban veinte minutos en el reloj.
La niebla se hizo presente una vez más y poco a poco tomo la forma de Kokuro.
Hanabi opto por una posición defensiva, nunca esta de más ser precavido con este loco, y estaba lista para atacar.
Kurumi se escondió detrás del robot gigante.
El conejo hizo lo mismo.
- A mi no me interesa el conejo! – grito Kurumi desde su escondite – Soy feliz con ser de las tres finalistas! – agrego.
Kokuro asintió satisfecho.
Afuera los compañeros de salón de Kurumi suspiraron derrotados, de todas formas no esperaban que la chica se enfrentara a Rokudo o a Gokudera, pero que hubiera llegado tan lejos aumento el respeto que sentían por ella.
- El conejo será mio, si no te molesta Gokudera. – hablo el de ojos bicolor.
- Pues si, si me molesta un poco. – respondió la ojiverde.
Sora trago pesado desde entro del traje, si no detenía a esos dos esto iba a acabar muy, muy mal, pero ¿Cómo los detenía?
El conejo comenzó a voltear la cabeza de un lado para otro, de arriba hacia abajo, necesitaba algo, lo que fuera para detener la masacre que estaba apunto de soltarse, y entonces lo vio, el desarmador que estaba en el bolsillo del pantalón de Kurumi, una idea se formo.
El conejo tomo el desarmador rápidamente, asustando a Kurumi, una vez en sus ¿patas? El conejo se dispuso a escalar por el robot gigante.
- Hanabi-san, el conejo le quiere hacer algo al robot! – advirtió Kurumi.
Hanabi y Kokuro desviaron su atención hacia el conejo que escalaba con algo de dificultad el robot.
- Merda! – exclamo Hanabi mientras se apuraba y comenzaba a escalar también.
- No te dejare Gokudera. – sentencio Kokuro que imito la acción de la peliplata.
Cuando Sora vio que era seguida comenzó a escalar más rápido.
Buena noticia, dejaron de pelear.
Mala noticia, si se regresaba ahora la atraparían.
Solo le quedaba acabar su plan.
Rápidamente la conejita llego a la cabeza del robot, Hanabi y Kokuro llegaron justo detrás de ella.
- Quédate quieto conejo infernal! – bramo Hanabi.
- Nu-fu-fu, ven conejito, conejito. – llamo Kokuro.
El conejo retrocedió con cuidado, no podía darse el lujo de caer desde esa altura, no importaba que fuera una ilusión, su mente lo tomaría como algo real y le dolería.
- ¿Qué va a hacer el conejo con el desarmador? – pregunto uno de los espectadores externos.
Todos miraban las pantallas ansiosos.
De repente el conejo empuño el desarmador y lo enterró justo en el centro de la cabeza del robot.
Secuencia de autodestrucción inmediata activada, gracias por su atención.
BOOOOOOOM!
La explosión fue grande, el laberinto desapareció al instante, y también buena parte las pistas de carrera y cancha de futbol de la escuela.
Kurumi había acabado llena de hollín y polvo, su cabello enmarañado y sus lentes rotos.
Hanabi acabo colgada de la rama de un árbol, Kokuro acabado atorado en la rama del árbol opuesto.
- ¿Autodestrucción inmediata?- cuestiono Hanabi molesta al ilusionista.
- Me pareció un toque innovador. – respondió Kokuro.
- Imbécil. – regaño quedito Hanabi.
El disfraz de conejo blanco ahora era negro por el hollín y el polvo, pero estaba intacto, por lo cual Sora estaba agradecida.
La castaña miro el reloj de la escuela y le indicaba que aun faltaba un minuto antes de las tres de la tarde.
Lo había logrado, había estado huyendo por seis horas y no la había…
- Te tengo. – exclamo cansado Kaito mientras posaba su mano sobre el hombro del maltrecho conejo blanco.
Por dentro, Sora lloraba mientras su alma la abandonaba.
NOTAS FINALES
SE ACABO KATEKYO HITMAN REBORN! BUAAAAAH! NO QUIERO TTnTT
En fin, KHR me acompaño durante seis años de mi vida, lo leí desde los catorce, solo me resta decir, gracias Amano Akira, por darnos momentos super divertidos y gracias a Tsuna, Reborn y compañia, por enseñarnos que poniendo el corazon en lo que más deseamos y nuestra voluntad como catalizador podremos hacer grandes triunfos.
KATEKYO HITMAN REBORN FOR EVER & EVER!
