Los personajes de KHR! le pertecen a la maestra Amano Akira. Desgraciadamente para los OC´s de este fic, ellos me pertecen a mí, MUAHAHAHAHAHA OuÓ!


Shoot 23° "Navidad… ¡VONGOLA STYLE!"

Después del festival escolar (de que Ryota fuera apaleado por Hanabi por haber huido de su castigo, de que Yamada e Hyoga salieran del hospital y volvieran a la escuela) y finalizaran los exámenes del segundo semestre, llegaron las vacaciones de invierno. Con las vacaciones de invierno llega uno de los días más esperados por pequeños y grandes… navidad.

Cada familia tiene formas diferentes de celebrar la navidad, todo esto debido a las tradiciones o situaciones que tenga cada familia, y ninguna tiene tradiciones ni situaciones tan singulares como aquellos que pertecen a cierta familia mafiosa mejor conocida como Vongola.

Ignorante de los acontecimientos próximos que ocurrirían en cuanto abriera los ojos, Sora yacía dormitando en su cama, sus sabanas y cobertores enredados a su alrededor formando un capullo protector contra el frio del invierno, las almohadas y el colchón dándole confort y calidez, la castaña estaba en su paraíso personal.

CHIU! CHIU! CHIU!

Hasta que tres disparos la hicieron saltar despavorida y caer contra el duro y frio suelto sobre su barbilla.

- Ho, ho, ho! Buon Natale, piccola principessa! (Feliz Navidad, pequeña princesa!) – saludo Reborn desde la puerta de la habitación.

Reborn traía puesto un traje de santa, pero su barba era Leon transformado.

- Mou! Reborn! – se quejó Sora mientras intentaba desatorarse de sus sabanas – Ya te he dicho que no me despiertes así! –

- ¿Y quién dice que te escucho? Levántate y vístete, tenemos mucho que hacer hoy. – indico el mini santa de verde barba.

- ¿Qué hacer? – inquirió confusa la menor.

- Como próxima doña de la familia y por lo tanto matriarca de la misma, debes saber las tradiciones correspondientes a cada día festivo que se celebra. – explico Reborn.

- ¿Va a doler? –

- Sip. – respondió Reborn mientras se alejaba.

Sora logro desatorarse de sus sabanas y procedió a arreglarse, como algo le decía que sería un día agitado se puso su top y short especiales bajo la ropa que decidió usar para ese día, bajo las escaleras en silencio y nerviosismo, por su mente pasaban todos los escenarios posibles en los que podría acabar gracias a las queridas tradiciones familiares que su tutor le iba a enseñar.

- Buenos días onceava! – saludo efusiva Hanabi.

- Buen día piccola principessa, ¿Lista para aprender las tradiciones de la familia? – cuestiono amable Kokuro.

- No. – respondió sincera la castaña.

- Descuide onceava, solo no se aleje de mí y todo estará bien. – tranquilizo la ojiverde.

Esa es solo otra de mis preocupaciones Hanabi-chan. Pensó Sora, pues conocía muy bien el temperamento de su prima.

- Muy bien, es hora de irse, los demás nos esperan en Namichuu. – dijo Reborn, aun con su traje de santa, mientras saltaba sobre la cabeza de Sora y se acomodaba en el nido que era el cabello de su alumna.

- Lamb-sama ganara todos los juegos! – canto feliz la ovejita mientras corría fuera de la casa.

- No! Yo ganar todos los juegos! – comento desafiante Chao mientras corría detrás de su amiguita.

- Esto va a ser muy divertido. – comento sonriente Kyoko mientras salía de la casa.

- Hahi! Como cuando apenas empezábamos a conocernos! – agrego sonriente Haru.

- Tengo miedo. – admitió Sora con pesar.

Reborn sonrió.


En la entrada de la escuela estaba esperando Yamada y su familia, su abuela Akane y su padre Takuto, Ryota, Blanch, Kana y Hana, Hibiki, Tetsunosuke y Sai, también estaba Kurumi, todos usaban ropa cómoda, todos excepto la señora Akane y la señora Hana, ellas al igual que Haru y Kyoko usaban kimonos elegantes y de ocasión, ellas cuatro solo vienen de espectadoras.

- ¿Qué hacen todos aquí? – pregunto Sora al que estaba sentado en su cabeza.

- Navidad se celebra con la familia y todos los que son queridos para uno Sora. – respondió Reborn como si fuera los más obvio del mundo.

La castaña volteo su mirada a sus amigos y familiares, Hanabi y Ryota ya estaban discutiendo, Blanch, Kana y Takuto platicaban, Kokuro, Yamada y Hyoga parecían estar listos para arrancarse las caras, Hana, Kyoko, Haru y Akane sonreían ante las acciones de los menores.

Entonces Sora sintió que alguien jalaba de su chamarra, bajo su mirada y se topó con los brillantes ojos de Lamb.

- ¿Ya vamos a empezar a jugar? – cuestiono la ovejita.

Chao estaba al lado de Lamb, mirando igual de expectante a la castaña.

Sora sonrió enternecida por las acciones de los pequeños, les tomo a ambos de las manos mientras asentía y los condujo hasta el grupo.

- Terminemos con esto, ¿Qué hay que hacer Reborn? – pregunto resignada la castaña.

- Aun no baka-Sora, faltan unas cuantas personas más. – anuncio el pequeño santa de barba verde.

Y como anunciando la llegada de los faltantes, un enorme grupo de personas vestidas en cálidos trajes negros, otros vestidos en overoles de colores blanco, verde militar y beige, los castaños ojos de Sora se abrieron por la sorpresa y el reconocimiento de aquellas personas, eran los trabajadores de la sección japonesa de Vongola, Sora noto que varios más traían a niños consigo, otros venían de la mano con sus parejas, se veían contentos y ansiosos.

- Reborn. – llamo la castaña a su tutor - ¿Qué hacen aquí los trabajadores de Vongola? – pregunto.

- No son solo trabajadores de Vongola, también vienen trabajadores de Le arc n´ciel que no tienen ni idea de Vongola, al igual que las familias, hijos y parejas de los trabajadores, todos ellos forman parte de nuestra familia. – explico el mini santa.

Sora observaba a los recién llegados y como todos se saludaban y abrazaban, alguno conversaban animadamente, los niños presentes rápidamente se pusieron a corretear, las mujeres comenzaron a platicar, todos como una gran familia.

PAZZ.

La concentración de Sora fue cortada de repente por una fuete patada que Reborn le propino en la cabeza.

- Deja de pajarear y preséntate, no todos aquí saben quién eres, debes darte a conocer como la próxima jefa. – instruyo Reborn.

- Pe-pero n-no soy mu-muy bu-buena ha-hablando e-en pu-publico. – tartamudeo nervosa Sora.

PAZZ.

Otra patada en la cabeza.

- No te preocupes, tu ve y párate en aquella tarima. – instruyo el mini mientras apuntaba a dicha estructura.

¿Cuándo llego eso ahí? Se cuestionó internamente Sora.

Pero la castaña se encogió de hombros y le restó importancia, avanzo hacia la tarima y subió, colocándose así a un buen metro y medio de altura de las demás personas, había un micrófono sencillo que estaba conectado a dos amplificadores, la castaña trago pesado, el nerviosismo retorciendo sus entrañas.

- A-anno. – tartamudeo con voz insegura y casi susurrante Sora contra el micrófono.

El micrófono hizo un ruido chirriante justo después, cortando lo que sea que Sora fuera a decir, sin embargo eso fue totalmente efectivo para llamar la atención de todos los espectadores a la adorable chica sobre la tarima.

Sora se dio cuenta de que se había vuelto el centro de atención y sus nervios se incrementaron, el pánico comenzó a carcomerla por dentro.

IIIIH! ¿Qué hago? ¿Qué hago? Se cuestionó internamente y en pánico la castaña.

PAZZ.

Otra patada sobre su cabeza la hizo espabilar, el dolor sobrepasando el nerviosismo.

- Eres patética. – reprendió el mini santa – Habla ahora o calla para siempre. – amenazo Reborn con su siempre a la mano y confiable pistola.

- ¡Muy buenos días y sean todos bienvenidos a esta nuestra celebración navideña! – reacciono inmediatamente la pequeña castaña después de ver el cañón de la pistola contra su frente – Mi nombre es Sawada Sora, y soy la nieta del señor Sawada Tsunayoshi, patrocinador de esta agradable reunión. – dijo ya más calmada – Anno, e-esta e-es m-mi pri-primera vez co-como su anfitriona. – comenzó a tartamudear – Espero que todos nos llevemos bien y tengamos un agradable día! Ah! Y también les deseo una muy feliz navidad! – concluyo Sora con una reverencia y un suave sonrojo el su rostro.

Los trabajadores que ya habían visto antes a Sora se sintieron enternecidos y orgullosos de que su futura jefa empezara a participar en las actividades de la compañía y la familia. Los trabajadores que apenas conocieron a Sora en ese instante se sintieron enternecidos por la pequeña castaña y algo divertidos por su actuación.

Está de más decir que Hanabi y los otros estaban muy orgullosos de la castaña. Kyoko y Haru no dejaron de tomar fotos.

- Habiéndose presentado Sora. – ahora era turno de Reborn para hablar – demos comienzo a las festividades. – anuncio el mini ya sin su traje de santa y volviendo a su habitual traje sastre con fedora.

La multitud rugió extasiada en concordancia con Reborn.


*1° evento, "Guerra de bolas de nieve."*

- Demos comienzo a nuestro primer evento. – anuncio Reborn aun sobre la tarima – La famosa guerra de bolas de nieve. Pueden participar todos los que quieran y se les asignara a diferentes equipos, el primer equipo es el de nuestro patrocinador del día de hoy, por cierto gracias por prestarnos la escuela Hibiki, el joven cabeza de prefectos de Namimori, Hibiki Hyoga, el segundo equipo es de otro de nuestro patrocinadores, gracias por la comida Takuto, el equipo Takesushi, y el tercer equipo es el de el joven maestro financiero de nuestra adorada empresa, el joven Rokudo Mukuro.

- ¿Joven maestro financiero? – cuestiono curiosa Sora al chico con frutal cabello que estaba a su lado.

- Tengo una maestría en administración y finanzas, no es la gran cosa. – respondió Kokuro como su nada.

¡Claro que lo es! Exclamo Sora en su interior.

- Ahora formen los equipos y en quince minutos comenzaremos la masacre-digo el evento. – intento rectificar el mini, pero sus intentos fueron vano, todos los presentes escucharon perfectamente la parte de la masacre, todos los menores estaban algo pálidos, excepto Lamb y Chao.

¿A quién trata de engañar? Fue el pensamiento colectivo de los presentes.

- Que sea una competencia justa, ¿na? Kokuro-sempai, Hibiki. – propuso Takao mientras extendía la mano en forma deportiva, pero si observabas detenidamente podías ver el fuego competitivo que quemaba en sus ojos. Y ese fuego definitivamente no paso desapercibido para Kokuro e Hyoga.

Los tres muchachos entrelazaron sus manos, pero la atmosfera distaba mucho de una simple y agradable competencia, el aura de guerra de los tres pronto a ser guardianes estaba encendida y solo sería saciada por la sangre de sus enemigos caídos.

Tengo un mal presentimiento. Pensó Sora para sus adentros, la palidez en su rostro cada vez más remarcable.

Después de un rato los equipos fueron formados, Hanabi se había aliado a Kokuro, era una forma rápida de deshacerse de Hibiki y Yamada, y al final podía traicionar a Kokuro, y todos contentos, bueno… solo ella.

Ryota estaba del lado de Yamada, algo acerca de hermandad deportiva, además así tenía una excusa para molestar a Hanabi, Hibiki y Kokuro.

Los pequeños Chao y Lamb siguieron a su figura de hermana mayor, además si conseguían los favores de Kokuro tendrían asegurada su salud mental.

Kurumi había seguido a Hanabi, y algo muy dentro de ella le decía que no quería estar en el equipo enemigo del que sostiene la lanza.

Hibiki tenía de su lado a Sai y al resto del comité disciplinario, así como también a los guardias de seguridad que trabajan tanto para Le arc n´ciel como en Vongola, algunos de ellos fueron entrenados en las instalaciones de El Instituto.

Los tres equipos estaban encendidos y deseosos de empezar, podías ver el fuego a su alrededor.

Una gotita de incomodidad resbalo por la sien de Sora al ver a los adversarios.

- ¿Y tengo que unirme a alguno de esos ejércitos? – cuestiono la castaña con el rostro azul a su demonio personal.

- Nop. Como futura jefa no puedes tomar partido, así que tu trabajo es básicamente evitar que se maten o que destruyan demasiado la escuela. – explico Reborn.

Un ligero tic apareció bajo el ojo derecho de la castaña.

¿Debo juzgar y evitar que se maten? ¿Quién fue el genio que inicio esta estúpida tradición? Cuestiono mentalmente la castaña con incredulidad.


*Alguna parte de Italia*

Un hombre mayor de abundante cabello castaño y ojos sabios estornudo sonoramente.

- Decimo! ¿Se encuentra bien? ¿Se ha resfriado? Subiré la temperatura del calefactor. – reacciono otro hombre de avanzada edad, este de cabello platinado amarrado en una coleta de caballo.

- Maa, maa, cálmate Gokudera. ¿Tsuna estas bien? Sabes que posponer la fiesta de navidad no es problema si no te sientes bien. – intervino otro hombre de la misma edad que los otros dos, este un poco más alto de estatura, cabello corto y oscuro, ojos afilados del color castaño claro.

- Cálmense los dos. – respondió el primero – Estoy bien. – calmo el castaño.

Apuesto a que es solo alguien hablando mal de mí. No me asombraría que fuera Reborn. Pensó el décimo Vongola/ primo NeoVongola.


*De regreso a Namichuu*

¡ESTO ES UNA MASACRE!

Grito la paniqueada mente de Sora, el caos había sido soltado en Namichuu y la castaña no atinaba a coordinar su cerebro, su boca y su cuerpo para detenerlo.

Con sus manos firmemente aferradas a su cráneo y a punto de arrancarse el cabello la castaña no atina a despegar sus grandes y brillantes ojos de la batalla frente a ella.

Resulta que Kokuro encontró una muy buena forma de usar a sus soldados, con ayuda de sus flamas, ilusiones y el ingenio de Kurumi se las arregló para crear un armamento especializado en el lanzamiento de nieve. Bombas de nieve para Hanabi, una bazuca de nieve para Lamb, una resortera de nieve para Chao, ¡Hasta había un robot de nieve que lanzaba nieve! Los demás miembros de ese equipo tenían pistolas y granadas hechas del mismo material de agua condensada.

El equipo de Takesushi era un poco más tradicional, solo un poco, pues de alguna manera habían logrado hacer espadas de hielo y escudos de nieve, sin olvidar las clásicas bolas de nieve que eran lanzadas con algo que parecía ser una aspiradora, ¿De dónde sacaron la maquinita esa? Sora prefería no averiguarlo.

Y el equipo liderado por Hibiki, oh Dios, Sora había estado estudiando la guerra fría junto con Reborn, pero esto era ridículo. Como verdaderos ninja, los miembros del equipo de Hibiki se cambiaron los overoles y trajes en un abrir y cerrar de ojos por una traje de cuerpo entero color blanco, hasta la parte de los ojos era cubierto por una fina tela que permitía ver a los ninjas blancos. Shuriken y agujas de hielo, las clásicas bolas de nieve, que por algún motivo iban tan rápido como balas. Silenciosos y efectivos, los ninjas blancos de Hibiki iban arrasando con sus oponentes.

- Je, je, se van todos tan divertidos. –

Escucho Sora que alguien reía detrás de ella.

Motivada por la curiosidad, la castaña volteo el busca de la persona que estaba tan tranquila con la locura que les rodeaba, y lo que vio le asombro de una manera muy distinta a lo que ella ya estaba acostumbrada.

Las esposas y novias de los trabajadores, que no habían participado por que están embarazadas, y los niños más pequeños, así como los que estaban algo enfermos, observaban la "amistosa pelea" con tranquilidad y un aura de humor.

- Mamí, yo también quiero jugar. – le dijo un pequeño a su madre.

- Hasta que tengas trece cariño. – respondió la mujer.

- Pero esos dos niños también están jugando. – acuso el pequeño.

- Si amor, pero ya viste que ellos saben pelear muy bien, si sigues con tus clases de karate y comes bien tú también podrás hacer lo mismo, ¿Verdad, ojou-sama? – cuestiono la dama a la castaña que la miraba incrédula.

Sora volteo a un lado y a otro, luego se apuntó a sí misma.

La madre asintió.

¿Y cómo se supone que debo responder a eso? Se cuestionó la castaña.

- ¿Es cierto onee-chan? – cuestiono ansioso el pequeño.

Sora sonrió, tanto rendida como enternecida

- ¿Quieres ir a jugar ahí? – pregunto Sora sin creer que un niño pequeño quisiera entrar a ese caótico vórtice.

El pequeño asintió.

- Pues si, tu mamá tiene razón. – acepto finalmente la castaña. Las madres por lo general la tienen. Pensó.

El rostro del pequeño se ilumino y comenzó a prometerle a su mamá que se comería todas sus verduras y que haría su tarea y que se esforzaría mucho en su entrenamiento de karate.

- Mi bebé! – exclamo otra mujer.

El sensor de peligro de Sora subió al más alto nivel.

La castaña volteo en dirección de la joven mujer que grito, vio que apuntaba a un punto… justo en, medio del campo de batalla, ahí gateando sobre la nieve como si nada pasara, un bebito (este si era un bebito de verdad) se dirigía justo al centro de la pelea, y los guerreros estaban tan concentrados en sus pelea que ninguno había visto al infante.

La reacción de Sora fue tan rápido como una bala, la adrenalina se disparó dentro de ella, sintió como su corazón latía cada vez más fuerte, la castaña evadió las cosas de nieve que eran lanzadas en su dirección, una familiar sensación de seguridad y poder se apodero de ella, debía llegar donde estaba aquel bebé, debía proteger a aquel bebé.

Reborn observaba todo desde los cómodos brazos de Blanch.

Una gran explosión de nieve en el centro del campo de batalla.

Silencio.

Un aura asesina y sedienta de sangre emergió del epicentro de la explosión, todos se congelaron al instante, nadie se atrevía siquiera a respirar. Reborn sonreía complacido y divertido.

- Este evento se acaba aquí. – hablo una determinada, fría, cortante y autoritaria voz que ciertos adolecentes conocían muy bien, y para aquellos que era la primera vez oyéndola, sintieron como si un viento helado les traspasara el alma.

GULP.

Se escuchó que todos tragaron pesado al mismo tiempo.

El humo de la explosión se disipo, dejando a la vista a una jovencita que cubría a un pequeño bebé con su cuerpo, pero fueron los flameantes y ambarinos ojos de la jovencita lo que hizo que todos temieran.

Sora se puso de pie, tomo al bebé entre sus brazos y lo cargo, avanzo de nuevo hasta donde estaban las mujeres y entrego el bebé a su madre.

- Gr-gra-gracias. – atino a decir tartamudamente la mujer.

La pequeña castaña asintió, acaricio la cabecita del infante y le dedico una cálida sonrisa, sonrisa que le robo el aliento a todos los que alcanzaron a verla.

- No preocupes así a tu madre. – le dijo con suavidad Sora al pequeño.

Sora se giró y le dio toda su atención a los iditas que no se habían dado cuenta de que había un bebé en medio del campo.

- En cuanto a ustedes…

La siguiente hora fue dedicada a regañar a todos los participantes que seguían en pie y/o conscientes, todos sentados de forma tradicional japonesa sobre sus piernas, sus manos apoyadas en sus muslos, ninguno atreviéndose a alzar la vista, algunos soltaban algunas lagrimitas de vergüenza y arrepentimiento (Hanabi en este último grupo).

Ningún equipo gano este evento.

Las novias, esposas, parejas e hijos quedaron encantados con Sora.

Después de llamar a Bianco, y tratar física y mentalmente a los caídos en el primer evento, un ligero almuerzo cocinado por las expertas manos de Kyoko, Haru, Hana, Akane y Kana, fue ofrecido a los presentes, que por cierto lo devoraron con gusto.

Hanabi no dejaba de golpear su cabeza contra el piso tratando de que Sora le perdonara, Ryota reía avergonzado, intentando hacer reír también a Sora para que dejara de estar molesta, Yamada casi rogaba por perdón, Kokuro no dejaba de ofrecerle postres, Hibiki estaba sonrojado y avergonzado, no sabiendo como pedir por el perdón de su descuido, Lamb le ofrecía su paleta favorita, que por cierto ya estaba toda chupada y llena de cabellos, Chao, al igual que Takao, casi rogaba por perdón, Kurumi abrazaba a Sora y lloraba por perdón.

Sora tenía un puchero molesto en su rostro, seguía molesta a pesar de los intentos de sus amigos.

- No sé si decir que eso es tierno o patético. – expreso Bianco cuando vio aquella escena.

- Es tiernamente patético, padre. – respondió Blanch.

Kyoko, Haru, Hana, Kana, Akane, Takuto y Reborn solo asintieron en concordancia con la pelirroja.


*2° Evento, "Paintball Wars."*

- Es hora de comenzar con el segundo evento del día. – anuncio Reborn mientras estaba cómodamente sentado en los brazos de Blanch – Uno de mis favoritos personales, Paintball Wars. – anuncio el mini.

La palidez llego a algunos rostros.

- Los equipos se mantendrán con los que quedaron en pie después del primer evento, los heridos han sido removidos, así que ahora son menos los participantes. Para este evento cambiaremos de posición al gimnasio, se les dará una pistola de bolitas de pintura y solo cincuenta balines de pintura, por cierto, estos balines de pintura han sido modificados un poco, al contacto duelen al menos tres veces más que un balín de pintura normal, buena suerte. – explico Reborn.

La palidez se apodero de más rostros.

Los futuros guardianes aún estaban decaídos, su cielo aún estaba molesto con ellos.

- Sera mejor que se concentren sino quieren ser castigados después. – señalo con ligereza cierto mini hitman.

Los futuros guardianes decidieron que se preocuparían por ser perdonados después, querían vivir muchas gracias.

- Reborn-san! – llamo Kurumi mientras alzaba su mano derecha - ¿No nos van a dar equipo protector? – cuestiono.

Reborn le miro con burla y se fue.

- Supongo que eso es un no. – se dijo la de lentes.

Al llegar al gimnasio todos se llevaron una sorpresa, las paredes habían sido forradas por papel tapiz verde militar, había pacas de heno y rocas artificiales que servirían de escudo, grandes muros de madera pintadas con camuflaje, hasta había árboles y arbustos. Era una mini zona de entrenamiento para fuerzas especiales militares.

Los equipos estaban preparados, todos en posiciones.

Cabe mencionar que Sora seguía algo molesta, pero al ver todo el asunto a punto de empezar un nudo en su estómago le decía que esto tampoco iba a acabar bien.

- Empiecen! – anuncio Reborn.

Más rápido que inmediatamente los balines volaron, más de la mitad de los participantes ya estaba en el suelo o fuera de la zona de batalla, ningún balín fue desperdiciado en el cumplimiento de su deber, Sora no sabía si sorprenderse o gritar horrorizada.

Lamb, Chao y Kurumi fueron los primeros de su grupo de amigos en salir del evento.

La ovejita tenía pintura en su cabello.

Espero que sea de agua, sino será muy difícil limpiarle. Pensó Sora.

El chinito tenía pintura justo en el punto donde estaba el corazón.

Iiiih! Grito en su mente una horrorizada Sora.

Kurumi tenía el golpe justo en el centro de su frente, el rostro de tres colores, verde, azul y blanco, sus gafas rotas (otra vez).

- Pero nadie te dijo que te metieras ahí dentro. – reprendió Sora a su amiga mientras cargaba (Sora) a una temblorosa Lamb y a un pálido Chao.

La locura siguió por otros quince minutos, los únicos en pie eran Hanabi, Ryota, Takao, Hyoga, Kokuro, Sai, Takuto y dos miembros del equipo de Hibiki, que para sorpresa de Sora uno era otro prefecto, la mano derecha de Hibiki, Kusakabe Tetsunosuke.

¿Cuándo llego él? Se cuestionó la castaña intrigada.

La verdad es que Tetsunosuke ha estado ahí desde el principio.

Nadie se ha dado cuenta de que estoy aquí. Lloro internamente el rubio.

SPLAT.

No importa, Tetsunosuke ha sido eliminado del evento por una bala perdida que le dio directo en la mejilla izquierda.

Sora desvió la mirada, un dolor empático y compasivo se apodero de ella.

El otro sujeto anónimo también fue barrido, todo por defender a Sai de un balín que iba derecho a su pecho.

- Ni media hora y solo quedan esos siete! – exclamo Sora asustada del poder de tiro de sus familiares.

Los siete restantes se apuntaron entre ellos, y cuando jalaron el gatillo…

CLACK.

Se dieron cuenta de que ya no tenían balines.

Sora suspiro pesadamente el aliento que se quedó atorado en su garganta debido a la presión.

- El segundo evento ha concluido, los caídos serán tratados debidamente por el equipo médico, después pasaremos al último evento y finalmente comenzaremos el banquete y la fiesta de navidad. – anuncio Reborn.

La limpieza dio inicio.

Se levantaron los cuerpos inconscientes, se trató los golpes de los heridos y el gimnasio quedo como si la batalla de pintura jamás ocurrió, todo en menos de una hora.

Ganadores del segundo evento: Hanabi, Ryota, Takao, Hyoga, Sai, Takuto y Kokuro.


Sora estaba jugando con los pequeños que habían venido a la fiesta, Lamb y Chao también se habían unido al grupo, todos jugaban al ogro. Sora era el ogro, y no podía atrapara a ningún niño.

- Soy pésima. – suspiro derrotada la castaña mientras intentaba atrapara al menos a un infante.

En la lejanía la castaña era observada.

- La futura jefa tiene muy buena mano con los niños. – dijo uno de los invitados.

- No me asombra, Tsunayoshi-sama es igual. – agrego otro.

Las madres y novias seguían encantadas con la castaña, diciendo lo adorable que se veía jugando con los niños.

- La onceava se ve tan adorable. – anuncio Hanabi feliz de ver a Sora jugar con los peques.

Yamada y Hibiki no podían estar más que de acuerdo, ambos observando a la castaña mientras un ligero sonrojo decoraba sus mejillas.

- No cabe duda que la piccola principessa será una excelente madre algún día. – comento "casualmente" el ilusionista con cabello afrutado.

Los ojos de Hanabi se abrieron desmesurados con horror.

- Calla! Y una mierda voy a dejar que cualquier idiota se acerque a Sora! Además, primero el pobre idiota tendría que pasar por...

Pero las quejas de la peliplata quedaron mudas a oídos de ciertos morenos, que solo fantaseaban con la futura onceava y como se vería con sus respectivos hijos.

- Creo que los que más deberían prestar atención a esta clase no están presentes. – le dijo Ryota por lo bajo a Kokuro, que en respuesta rio siniestramente.

- Muy bien, la hora de descanso a concluido, ha llegado el momento de seguir con el tercer y último evento, se le pide a los siete ganadores del evento pasado venir a la tarima. – anuncio el mini hitman aun en los brazos de Blanch.

Los cinco adolecentes y los dos adultos hicieron como se les instruyo y subieron a la tarima.


*3° Evento, "Preguntas y… ¿Respuestas?"

- Muy bien comencemos. – anuncio Reborn y en un abrir y cerrar de ojos su habitual traje sastre a medida y fedora fueron cambiados por un extraño traje color verde brillante, camisa naranja y corbatín de moño color rojo, su sombrero fue puesto en Dios sabe dónde, dejando así descubierto su picudo y abundante cabello – El ultimo evento es llamado "Preguntas preguntonas", soy su presentador Reborn y ustedes son nuestros concursantes del día de hoy! –

Siete pequeñas plataformas que poseían un micrófono y una botos aparecieron de repente frente a los siete participantes.

- Las reglas son simples, les hare una serie de preguntas y ustedes tienen que contestarlas, sin embargo por cada respuesta equivoca tendrán un castigo, si acumulan tres respuestas incorrectas están fuera del evento. – explico el mini. Leon ya se había transformado en su micrófono.

Los participantes asintieron.

Sora veía curiosa los acontecimientos, a ella le gustaban mucho los programas de preguntas y respuestas.

- Primera pregunta. – comenzó Reborn, los participantes ya estaban listo para oprimir el botón en cuanto el mini acabara de recitar la cuestión – La primera vez que Tsunayoshi, nuestro actual jefe, y yo nos conocimos… ¿Cuál era el patrón que decoraba sus boxers? –

Silencio incómodo.

Miradas incrédulas.

- A) Corazoncitos. – el mini siguió hablando como si nada, ignorando por completo los tics y bocas desencajadas de los espectadores y los participantes – B) Puntos. C) Estrellas. D) Ninguna de las anteriores. – termino de recitar el mini.

¡¿CÓMO DEMINIOS SE SUPONE QUE SEPAN ESO?! Grito Sora en su mente. La incredulidad y la sorpresa adueñándose de ella.

- Eso es extremadamente incomodo! – grito Ryota saliendo al fin de su estupor.

Hanabi estaba pálida.

Kokuro no sabía si reírse o golpearse el rostro con la palma de su mano.

Debí haber esperado esto del arcobaleno. Se dijo mentalmente el de cabello frutal.

- ¿Y bien? – presiono Reborn.

Ninguno de los participantes respondió.

- Muy bien, entonces será castigo para todos. – señalo el tutor infernal.

De la nada, una fuerte corriente eléctrica recorrió los cuerpos de los concursantes, fue tan fuerte que se lograron ver sus esqueletos, y cuando al fin termino todos estaban chamuscados.

- Les recuerdo por cada respuesta errónea recibirán un castigo, a cada uno de ustedes les quedan solo dos oportunidades. – informo Reborn.

- Sin ofender Reborn-sama, pero, ¿De qué sirven estas preguntas? – aventuro a decir Sai.

Otra fuerte corriente eléctrica ataco, esta únicamente al impertinente Sai.

- No me cuestiones. Ah, y por cierto, ahora solo te queda un solo chance. – señalo Reborn.

- Sí señor. – acepto Sai apenas consciente en su lugar.

Reborn asintió complacido.

- La respuesta correcta es D) Ninguna de las anteriores. Los boxers de Tsuna no tenían ningún patrón de ningún tipo el día que nos vimos por primera vez. – dio Reborn la respuesta correcta – Muy bien, segunda pregunta. ¿De niño Sawada Tsunayoshi que sería ser al crecer… A) Monstruo gigante. B) Tuna. C) Robot gigante. D) Piña gigante? –

HONK!

Sonaron todas las alarmitas de los paneles al mismo tiempo, y frente a estos, en una pantallita digital, parecieron las respuestas de los participantes.

- Veamos las respuestas de nuestros concursantes. Yamada Takuto y Hibiki Sai dicen que… Tuna, lo cual es… INCORRECTO! – informo Reborn.

Los dos mencionados fueron nuevamente electrificados, y luego de eso, Sai fue catapultado fuero de la tarima y su estrella desapareció en el horizonte.

- Yamada Takao y Sasagawa Ryota dice que… Monstruo gigante, lo cual es… INCORRECTO! –

Nuevamente la corriente eléctrica.

- Los ganadores de esta pregunta son Gokudera Hanabi, Rokudo Kokuro y Hibiki Hyoga que respondieron Robot gigante, lo cual es… Correcto! – acepto Reborn.

Los aplausos fueron dirigidos a estos tres.

Estuvo cerca. Pensó Hyoga, pues el oprimió su respuesta por desliz, el en verdad iba a oprimir la respuesta B).

- Siguiente pregunta. ¿De qué color es el cabello del primer guardián de la tormenta, mejor conocido como "G"? –

Esta pregunta se ganó muchas miradas confundidas, pero los que sabían del asunto de la mafia rápidamente explicaron que era algo sobre la historia de la empresa y del fundador mismo, los civiles aceptaron esa explicación.

- A) Rosa. B) Rojo. C) Magenta. D) Ninguna de las anteriores. – dijo Reborn las posibles respuestas.

HONK!

Se escucharon nuevamente al unísono las alarmitas y nuevamente se mostraron las respuestas en los monitores.

Todos volvieron a recibir la descarga eléctrica simultáneamente, cuando la descarga acabo, Takao y su padre, acompañados por Ryota, salieron volando de la misma manera que Sai.

Kokuro, Hanabi e Hyoga estaban apenas consientes, intentando mantenerse de pie en sus lugares.

- Ne, Sora-chan. – llamo Kurumi a la castaña – ¿No me digas que de hecho este es el método de estudio que usa contigo?-

Sora volteo a mirar a su amiga y le dedico un rostro con lágrimas de sangre y sonrisa que indicaba el fin de toda esperanza. Kurumi solo atino a abrazar a su amiga.

- La respuesta correcta. – continuo Reborn mientras ignoraba las acciones de su alumna – Es D) Ninguna de las anteriores. Pues con cada historia dicha sobre el hombre mencionado el color de su cabello cambia, por tanto no se sabe a ciencia cierta el verdadero color de su cabello. – informo el mini – Pasemos a la siguiente, y con suerte, última pregunta. ¿Quién fue el primer amor de nuestra futura jefa, la señorita Sawada Sora? –

Esta pregunta hizo que todos se congelaran en su sitio.

Hanabi tenía la boca abierta y desencajada. Ella no sabía nada de primeros amores! Se supone que ella es la mano derecha! La mejor amiga! ¡¿Por qué ella no sabe de eso?!

Kokuro también estaba sorprendido. No esperaba que la pequeña castaña ya hubiera pasado por ese momento, la inocencia de Sora hacia increíble tal hecho.

Hyoga estaba que veía rojo y quería golpear algo hasta hacerlo moléculas.

El rostro de Sora no podía estar más rojo.

- ¡¿Tú cómo demonios sabes de eso?! – exclamo la castaña. Dándole así la razón a su infernal tutor.

Los tres concursantes restantes la miraron asombrados, entonces si había un primer amor.

- No le des tanta importancia. – hablo Reborn – Es solo un amor infantil, todos los pequeños, o al menos la mayoría, han tenido uno. – explico Reborn mientras una sonrisita socarrona, divertida, y extrañamente, enternecida, decoraba su querubín rostro.

- ¡Eso no te da derecho! – apunto Sora su dedito acusador hacia su tutor.

- ¿Entonces, si hubo ya un primer amor? – cuestiono curioso Kokuro, olvidándose por completo del evento.

De hecho, todos los presentes ahora estaban más concentrados en los hechos ocurridos entre la futura jefa, su tutor y los tres concursantes, pero nadie se dio cuenta de eso.

- Y era un hombre mayor. – agrego Reborn leña al fuego.

- ¡¿Por qué no me dijo nada, onceava?! – exclamo Hanabi entre incrédula y ofendida.

Kokuro estaba más que asombrado y en cierta forma feliz con el nuevo descubrimiento.

Hyoga estaba que temblaba de rabia.

- Eso fue antes de que nuestra relación mejorara Hanabi-chan, además, ¡TENIA 4 AÑOS! –

- Nu-fu-fu. Precoz nuestra princesita! – jugueteo con la atmosfera Kokuro.

Sora estaba más brillante que un anuncio de neón color rosa.

PUM!

Se escuchó una explosión.

Esto redirigió la atención al evento.

- Oh, cierto. Olvide que si después de un minuto no respondían la pregunta la tarima entera volaría y los mandaría a volar. – informo Reborn… demasiado tarde.

El mini ya había bajado de la tarima cuando la explosión se llevó a cabo y mandó a volar a los tres participantes.

- Lo hiciste adrede, ¿No es así? – acuso Sora mientras veía como las estrellas de sus amigos desaparecían en el horizonte.

- No sé de qué me hablas. – respondió como si nada Reborn. – Muy bien damas y caballeros, niños y niñas, que comience el banquete de navidad! – canto feliz el mini, nuevamente cambiando su traje por el de santa Claus que usaba al comienzo.

La fiesta duro hasta las cinco de la mañana del siguiente día.

Los siete participantes que fueron mandados a volar regresaron alrededor de la diez de la noche, lograron disfrutar la fiesta en su mejor momento, Sora se la pasó escondiéndose de Hanabi que no dejaba de molestarla con el asunto de la última pregunta que hizo Reborn.

Como si fuera a decir tan fácilmente que mi primer amor fue mí padrino del que apenas y recuerdo su apariencia. Se dijo mentalmente Sora mientras se escondía debajo del enorme árbol de navidad.


He aqui el capitulo que todos ustedes esperaban, lamento mucho la tardansa, espero que valiera la pena.

Angel-kun: Y ya? Es todo lo que te dignas a decir? Deveria darte vergüenza!

Ya se Angie! Crees que no tengo pena, ya un tramote del año y yo sin subir capitulos, soy una basura.

Angel-kun: Bueno, al menos sabes tu lugar.

En recompenza a mis queridos y MUY pasientes lectores, aqui les traigo un historia corta!


Mini-historia, "El cumpleaños de SORA"

Año nuevo es una celebracion muy inportante para el pueblo japones, por eso el primer día del año estos se reunen en los templos más cercanos a sus comunidades para pedir por buena fortuna y bienestar, tanto individual como para aquellos que más se aprecian, para los ttrabajadores de Le arc n´ciel y la rama japonesa de Vongola no era diferente, ambas platas poseian un templo propio en el cual los trabajadores en turno podian ir a cumplir sus deberes religiosos, pero eso no nos interesa, pues resulta que en la familia Sawada-Gokudera se celebra algo más importante que el año nuevo en sí, el cumpleaños de nuestra castaña favorita, y este año Sora cumplia 14 años de edad, sin embargo, dos personitas no sabian de semejante acontecimiento.

Era ya de noche y faltaban cuatro horas para el fin del primer día del año, Yamada Takao estaba viendo televicion solo en su casa, su padre y su abuela habian salido desde temprano al templo para pedir por un vuen año para el negocio, pero Takao no era mucho de ir a templos, por mucho que le gustaran las fiestas, ir al templo cuando habia tanta gente le ponia de malas, todos se empujaban, una vez hasta lo manosearon, así que el prefiere ir despues de tres dias, antes de inicair clases.

Slide-abierto. Slide-cerrado.

- Okaeri oba-san, Tou-san. - saludo educadamente el muchacho a los dos mayores que recien habian vuelto.

Ambos mayores miraron a más joven, luego si vieron entre si para fianlmente volver a mirar curiosos al menor.

- ¿Estuviste aqui todo el día? - cuestiono Akane a su nieto.

- Pues si, ya sabe usted que no me gusta salir cuando todo este damasiado conglomerado, además, hay muchos ebrios aun. - se explico Takao.

- Entonces, ¿No fuiste donde los Sawada? - pregunto Takuto a su hijo.

- No creo que molestarles tan pronto sea una buena idea, no quiero parecer un pesado. - dijo Takao.

- ¿Sabes que día es hoy, verdad? - inquirio Akane.

- ¿Año nuevo? - respondio dudoso Takao, ¿Por qué su abuela le miraba como si fuera un idiota?

- Bueno, si es año nuevo Takao. - respondio el padre del chico - Pero tambien es el cumpleaños de Sora-chan. - informo el mayor.

- Eh? -

En casa de los Hibari-Hibiki ocurria algo similar.

No es secreto que cualquier ente que posea la sangre Hibari es un antisocial-odiador de las multitudes, además, a Hyoga le gusta dormir bajo el kotatsu como vil gato flojo y huraño.

Sai habia salido temprano para conseguir sake dulce que se vende en los templos, tambien habia ido a pedir por que este año al fin se le hiciera y pudiera declarerse a la mujer de la que ha estado enamorado desde hace mucho, así que dejo a Hyoga solo en casa, dormido todo el día.

- Hyo-chan, ¿Has estado ahi tirado todo el día? Ya son las ocho de la noche, ¿Sabias? - dijo Sai al ver a su sobrino tirado debajo de kotatsu.

Hyoga abrio perezosamente uno de sus ojitos y le dedico una mmirada maliciosa a quel que osaba interrumpir su sueño.

- Bueno, ¿ Al menos fuiste a la casade los Sawada? - pregunto como si nada Sai, más que acostumbrado al humor de Hyoga.

Hyoga se enderezo un poco y miro a su tio con duda. ¿Por qué abria de ir a ese lugar cuando todo estaba repleto de asquerosas multitudes?

- Hoy es el cumpleaños d Sora-chan. - dejo caer la bomba Sai.

Los ojos de Hyoga jamas habian estado tan grandes.

En la casa de los Sawada-Gokudera ya se habia partido el pastel.

Reborn estaba bastante a gusto en los brazos de Blanch tomandose su tasa de cafe.

Por lo general el abria orquestado alguna locura estilo Vongola, pero la cantidad de multitudes, así como tambien el frio de la estacion le quitaban las ganas, además, ahora tenia un buen porque para castigar a los guardianes de su alumna, pues la que no le dijo nada a Hyoga y aTakao fue Hanabi, y aun sabiendo esto, Kokuro y Ryota no hicieron nada por informar a los susodichos, y por supuesto aquellos dos no habian hecho nada por al menos onvestigar un poco, por tanto a pjps del maton, los cinco guardianes eran culpables.

Sora estaba de lo más contenta, su cumpleaños habia estado lleno de regalos y felicitaciones, hasta Diana le envio un enorme conerjo de felpa que era más grande que ella, sus padres le hicieron un video llamada y lo que era mejor, Reborn la habia dejado descansar por un día.

- Disfrutalo, el proximo año sera a mi modo. - amenazo el mini con un brillo siniestro en los ojos.


Listo, por ahora eso es todo.