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¿Adivinen qué?
Naruto no me pertenece, no gano un cinco escribiéndo esta historia, la cual es yaoi.
¡Quien diría!
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Por dicha los cumpleaños son solo una vez al año.
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Capítulo III.
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Hay que preguntar claramente lo que se desea saber
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A Iruka esa tarde su trabajo en la torre del Hokage se le hizo insoportablemente larga.
A pesar de que trató de auto convencerse de que confiaba plenamente en Kakashi y en Anko no podía alejar el recuerdo de sus rostros sonrientes de su cabeza y la sensación de que había algo que le estaban ocultando no lo dejaba estar en paz.
Por eso apenas entró a su apartamento esa noche se dirigió a la cocina y preparó algo rápido justificándolo con que estaba algo cansado y quería comer pronto para luego descansar.
En realidad quería que llegara el momento de la conversación de sobremesa, pues era una costumbre para ellos comentar los eventos del día en ese momento.
Kakashi en los últimos días, a pedido de Iruka dado que el copy-nin se suponía que debía descansar, en ese rato solía quedarse acostado leyendo en un sillón mientras que su novio preparaba la comida.
Aunque el maestro decidió que a partir del día siguiente, si todo seguía bien entre ellos, lo pondría a ayudar en las labores de la casa para lo que tendría que tener la misma energía que para andar paseando por la aldea.
Y así, luego de un rato ambos se sentaron a la mesa a cenar.
Iruka estuvo un rato pensando de que manera abordar el tema decidiendo al final mejor preguntar a su novio tan solo como había estado su día;
-Y, ¿Qué hiciste hoy?
El copy-nin siguió con la vista fija en su comida y luego de masticar lo que tenía en la boca, mientras buscaba otro bocado contestó;
-Maa, no gran cosa, fui a la librería pero no había nada interesante, creo que te voy a hacer caso y voy a leer algunos de los clásicos de tu estante.
Luego de eso volvió a llenar su boca de comida.
Iruka intentó otra cosa;
-Mm, imagino que te estarás aburriendo mucho estando solo tanto tiempo aquí encerrado, talvez debería pedir algunos días para acompañarte, después de todo Asuma y Gai no están y son tus amigos más cercanos.
Kakashi siguió masticando un rato, demasiado rato, después de todo las algas y el tofu de la sopa llevaban bastante rato en el agua aunque no hubieran estado suaves desde antes de llegar allí;
-No deberías hacerlo, ya falta poco para las vacaciones de mitad de curso en la academia y los chicos podrían resentirlo en sus calificaciones, mejor espérate, la verdad es que si te quedas aquí lo menos que voy a tener ganas de hacer va a ser de descansar…
Era más que evidente para el maestro el sentido de las palabras del jounin, especialmente por la sonrisa maliciosa que las acompañaba y era cierto que los fines de semana cuando los dos estaban en el apartamento pasaban más tiempo luchando contra el deseo que ninguna otra cosa y para sus alumnos un cambio de maestro a estas alturas del curso podía ser catastrófico, pero aún así…
-Bueno, seguramente tienes razón, y, cambiando de tema, tienes idea de que tanto tiempo le tomará a Gai regresar, me da algo de pena Anko-chan, después de todo ella no ha tenido muchas relaciones serias y temo que lo esté echando mucho de menos.
Kakashi seguía muy entretenido mirando su sopa mientras contestaba;
-No tengo idea, pero no deberías preocuparte por Anko-chan, ella es muy buena encontrando algo con que divertirse mientras Gai no está.
Al chunin esas palabras le dieron mala espina;
-Ah sí, ¿Como qué?
Kakashi seguía sin levantar la mirada;
-Maa, yo que sé, tú la conoces mejor que yo y creo que talvez estuve caminando más de la cuenta por la aldea hoy porque me siento cansado, mejor me voy a dormir ya, ¿no te importa recoger la mesa hoy?
El copy-nin ya se había levantado de la mesa y se estaba dirigiendo a la habitación cuando el chunin respondió:
-no, claro, no hay problema…
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Al día siguiente Kakashi se quedó acostado luego de que Iruka se levantó, tan solo dio media vuelta apropiándose de la pequeña cama y siguió durmiendo dejando que el chunin se marchara a su trabajo en la academia luego de dejarle listo un desayuno sin haber conversado con él de nuevo.
El copy-nin detestaba estar ocultándole información al maestro, pero se daba cuenta de que era necesario y de que tenía que esforzarse más porque le daba la impresión de que su chunin estaba empezando a sospechar algo.
El jounin no pudo evitar tener sentimientos encontrados de orgullo por lo buen shinobi que era su novio y al mismo tiempo sintió como un reto personal el que la fiesta efectivamente siguiera siendo una sorpresa.
Iba a tener que ser más discreto.
Ese día no tenía muchos encargos pendientes en lo que se refería a la fiesta, tan solo tenía que ir a encargar el licor y hablar con algunas de las personas encargadas de la limpieza de la propiedad Hatake para que reacomodaran el lugar y limpiaran el salón principal que llevaba sin uso muchísimo tiempo.
Además decidió pasear un poco por las tiendas de la aldea para ver si se le ocurría que regalarle a Iruka el día de su cumpleaños pues, hasta ese momento, aunque de vez en cuando pensaba en ese problema todavía no le había encontrado solución.
Kakashi se levantó luego de un rato, aunque le encantaba dormir con Iruka y de hecho lo hacía casi todos los días, esa cama individual por ser demasiado pequeña para dos hombres adultos era realmente incómoda para el uso diario, sin embargo no había mucha solución para eso porque en la estrecha habitación no cabía una cama más grande, al decir verdad en ese apartamento con costos entraba Iruka y ahora que el jounin había estado dejando cosas suyas allí tal parecía que para hacer casi cualquier cosa, desde lavarse los dientes hasta comer, tenían que participar en una carrera de obstáculos.
El jounin desayunó, se alistó y luego de eso se dirigió a la aldea para cumplir con su lista de cosas por hacer ese día.
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Iruka por otro lado no estaba muy seguro de que pensar del comportamiento de su novio y de su mejor amiga.
La mañana pasó lentamente para el maestro y cuando llegó la hora del almuerzo se encontró con la sorpresa de que Kakashi había llegado por él para que comieran juntos.
Las cosas estuvieron como siempre, comieron y comentaron algunas noticias sin mayor relevancia de la vida de la aldea y el copy-nin se comportó tan cariñoso como siempre.
Durante el resto de su turno en la academia el chunin estuvo pensando que no debería preocuparse y que tal parecía que lo que fuera que estaban haciendo esos dos no era de su incumbencia y que era justo que les tuviera más confianza.
Ese día si tenía reunión con los padres de sus alumnos luego de sus lecciones por lo que luego de que esta terminó tuvo que irse corriendo para la Torre sin que le alcanzara el tiempo para nada más.
En la Torre del Hokage no había mucho movimiento en esa tarde y en días como ese los shinobi y las kunoichi que se encontraban allí ya fuera trabajando o perdiendo el tiempo solían conversar y ponerse al día con los chismes de la aldea.
Si, es de todos conocido que en una aldea ninja eso es inevitable.
Iruka tan solo le agradecía al cielo el que el tema principal hubiera dejado de ser él como había sido algunos meses antes, pero dado que ciertamente de momento no tenía nada que hacer luego de ir a archivar los últimos reportes recibidos, se acercó al grupo que estaba reunido en una esquina del salón comentando algo de manera aparentemente muy entusiasta.
Genma lo miró acercarse;
-Ah, Iruka-sensei, ¡hola!
Las demás personas que se encontraban hablando se quedaron calladas y casi al mismo tiempo giraron para verlo.
-¡Hola! Y, ¿qué hay de nuevo?
Iruka no era un hombre especialmente chismoso, pero era un shinobi de la Aldea de la Hoja y le gustaba estar informado.
Además dado que era maestro en la academia solía enterarse antes que nadie de cosas que los niños inocentemente dejaban salir, por lo que a veces solían acercarse a él para verificar algunas historias y el chunin si le parecía apropiado corroboraba o corregía las versiones que llegaban a sus oídos y había gente en la aldea que le debía casi que la vida al haber detenido historias que hubiera puesto en peligro su integridad ya fuera emocional o física, como por ejemplo algún caso en que una kunoichi hubiera querido castrar a un novio que creyera equivocadamente infiel.
El maestro jamás esperó la respuesta que recibió.
Las personas que estaban en el grupo hicieron un silencio sepulcral y se empezaron a ver unas a otras como si no supieran que contestar, luego de un momento Kotetsu le sonrió al maestro respondiendo;
-Hola Iruka-kun, nada, de hecho estábamos comentando que no ha habido nada interesante en la aldea últimamente y nos preguntábamos si los chicos en la academia no habrían hecho alguna travesura en estos días que valga la pena contarse.
El maestro por supuesto no iba a tragarse eso pero había demasiada gente como para darse por aludido, esas cosas era mejor investigarlas separándolos de uno en uno;
-No, últimamente se han estado portando muy bien.
Toda la gente sonrió de manera conciliadora y los que no tenían que estar haciendo nada allí se fueron a hacerlo a otro lado.
En el salón de misiones quedaron tan solo Iruka, Izumo y Kotetsu en los escritorios y de vez en cuando algún shinobi o kunoichi que llegaba a dejar reportes de misiones y luego se marchaba.
En un momento la Hokage necesitó que le alcanzaran unos documentos de un archivo en otro edificio y dado que la sala tenía tan poco movimiento envió a Kotetsu a traerlos dejando a los otros dos hombres solos en el salón.
Iruka aprovechó ese momento para tratar de salir de las dudas que cada vez cobraban más fuerza;
-Izumo-kun, dime, ¿de que estaban hablando cuando entré, ya sabes, cuando Genma-san me saludó?
El hombre se encogió de hombros;
-No sé, no me acuerdo, seguramente de algo sin importancia.
Luego como para dar por terminada la conversación se puso a acomodar las cosas de la gaveta de su escritorio.
No era tan fácil deshacerse del maestro;
-Oh. Es curioso, hubiera jurado que escuché que nombraban a Kakashi-kun, ¿hace cuanto que somos amigos Izumo-kun, casi veinte años?
Izumo miro de reojo a Iruka asintiendo.
El maestro había mentido al decir que había escuchado como nombraban al jounin, pero al no ser negado por su compañero de trabajo confirmaba que había sido así;
-Te voy a ser sincero, Kakashi-kun ha estado comportándose un tanto extraño y me preguntaba si habrá algo que no se por lo que está así que tu sepas.
El otro hombre parecía no querer mirar a Iruka de frente;
- Iruka-kun, no creo que debas preocuparte por Kakashi-san, ya sabes como son los jounin y esto solo es una etapa, él y Anko-san…
Iruka no pudo contenerse;
-¡Anko-chan! ¿Qué tiene que ver Anko-chan?
Izumo levantó la vista viéndose horrorizado por su metida de pata, aparentemente los jounin no habían sido tan discretos y el maestro tenía sospechas de que le estaban preparando una fiesta.
¡Si esos dos se daban cuenta de que Iruka se había enterado de la sorpresa por su culpa le iban a hacer la vida imposible!
Por eso decidió que ciertamente había sido amigo de Iruka el suficiente tiempo como para que el hombre fingiera no haberse enterado, al menos no por su boca para evitarle un mal rato, por lo que levantándose de su escritorio se abalanzó sobre el maestro y tomándolo del chaleco lo puso de pie agitándolo demostrando su desesperación;
-¡Iruka-kun, por Kami, por la Hokage, por lo que más quieras! ¡No les digas que te enteraste por mí porque me matan!
Iruka se apoyó en los hombros de Izumo, no sentía que sus piernas le sostuvieran muy bien por el impacto de la noticia;
-¿Hace cuanto que Kakashi-sensei y Anko-san están en esto?
Izumo lo pensó un momento;
-No estoy muy seguro, yo me enteré algo así como hace una semana, pero seguramente es más tiempo porque ya está enterada toda la aldea.
El maestro se puso pálido;
-¿Toda la aldea, y a nadie se le ocurrió decirme?
Izumo al ver la reacción de su amigo se alegró de habérselo dicho antes del día de la fiesta, por lo pálido que se veía si se hubiera enterado cuando todos hubieran gritado ¡feliz cumpleaños! se hubiera infartado;
-Claro que no Iruka-kun, esas cosas no se dicen, de hecho yo hice muy mal al habértelo dejado saber, pero es mejor que sigas disimulando, ellos se sentirían terrible si se dan cuenta de que estás enterado, después de todo se han esforzado mucho por ser discretos y solo tienes que esperar un par de semanas más.
Iruka se sentía descorazonado, aparentemente todos opinaban que era algo sin importancia, claro, ¡qué importa que un par de jounin se burlen de un insignificante chunin!
Y ese par de semanas de las que hablaba Izumo seguro era lo que le faltaba al pobre Gai para volver de su misión por lo que posiblemente no se enterara nunca de lo que estaba haciendo su "amada" Anko con su buen "amigo".
Aunque ciertamente tenía razón Gai al definir la relación que tenía con Kakashi como de "rival"
En ese momento algunas personas que regresaban de sus respectivas misiones entraron en la sala por lo que ambos shinobi regresaron a sus escritorios para recibir los informes.
Era muy evidente que Iruka no se sentía muy bien, tanto así que toda la gente que se acercó a la sala de misiones lo que restaba del turno le sugirió que tomara una licencia de enfermedad y se retirara a su casa a descansar.
Eso era lo último que el chunin quería hacer.
Allí era muy probable que estuviera Kakashi y si no estaba se sentiría todavía peor al imaginarse en donde se encontraría.
Necesitaba pensar cual debería ser su siguiente paso, obviamente tenía que encarar a Kakashi, sin embargo no quería hacer un papelón poniéndose a llorar frente a él demostrándole lo mucho que lo estaba lastimando al engañarlo con su mejor amiga.
Posiblemente inclusive había sido en parte culpa suya el creer que podía tener una relación con Kakashi a largo plazo cuando desde el principio había sabido que el jounin era básicamente heterosexual.
¡No!
¡No importaba cuanto lo amara lo que esos dos habían hecho era imperdonable!
Pero al final el chunin decidió que debía calmarse un poco como para salir con su dignidad lo más en alto posible por lo que trataría de encontrarlos con las manos en la masa de manera que no pusiera en riesgo a Izumo, que había sido el único que había demostrado algo de amistad verdadera de toda la gente de la aldea y al mismo tiempo impediría que los jounin trataran de negar su traición.
Por eso al final pidió un par de días diciendo que no se sentía muy bien, cosa que nadie puso en duda por la apariencia que tenía, y se dispuso a seguir al par de jounin hasta que los atrapara y dejara en evidencia, probándoles tanto a ellos como a la aldea que Iruka-sensei no era ningún estúpido que pudieran engañar.
El pobre maestro no tenía la menor idea de lo mucho que iba a arrepentirse por esa decisión.
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Como ven siguen los malentendidos, espero que nadie quiera lincharme por eso, en todo caso por lo menos prometo un final feliz en donde todos coman pastel.
Muchas gracias a toda la gente que me han dejado comentarios, espero que mis respuestas les hayan llegado, me motivaron mucho y alegraron mi día.
Me encantaría que me dejaran saber también que opinan de este capítulo.
Besitos, XimeB.
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