Sayumi estaba dormitando en la calle recargada en una fría pared de piedra, tratando de ignorar las voces y los olores molestos que la rodeaban. Podía distinguir la combinación de desagüe y puerco cocido en el aire, las risas y cuchicheos de la gente que pasaba frente a ella se mezclaban y la confundían.

Ya había pasado dos semanas desde que se fue de Konoha y tres días desde que entró a Kirigakure, sucia y hambrienta Sayumi logró encontrar ese lugar donde era casi invisible. Realmente no era difícil, en esta aldea tan diferente se veía gente durmiendo en los callejones por todas partes, era algo tan normal que ni siquiera una niña pequeña acurrucada contra la sucia fachada de un negocio resaltaba en lo más mínimo.

-¡Kei! ¡Espérame! –era la voz de un niño, estaba cerca, corriendo hacia ella.

-Aoi, ¿por qué te tardas tanto? ¡Todas las mesas ya deben estar ocupadas! –y justo como dijo esa persona llamada, un mesero salió a avisar que dentro de media hora estarían listos para atender a más clientes.

Sayumi ya no podía dormir, a su alrededor se había tornado demasiado ruidoso y para entretenerse un poco decidió seguir la conversación de los dos amigos, todavía con los ojos cerrados.

-¡Te lo dije! Bueno, ya que… Venimos a celebrar así que debemos mantenernos positivos.

-¡Sí! Hay que comer hasta reventar.

Kei rió completamente de acuerdo con el plan.

-Pero, tú traes dinero, ¿verdad? –Aoi hablaba medio temeroso.

-¿Qué? ¿Tú no? –hubo silencio, probablemente mientras Aoi asentía –Ay, sí serás tonto, ni modo. Pagaré por ambos, mis papás me dieron mucho, mira… –el sonido de las monedas sacudiéndose era muy claro.

-¡Qué bien!

-Después de todo soy el primero de sus tres hijos en ser aceptado en la Academia.

-¡Y eso que eres el menor!

Los dos reían atragantándose con palabras como: Era demasiado fácil y bola de tarados.

Algo cayó al suelo durante aquella larga sesión de "Diviértete insultando a tus familiares" y rodó hasta la pierna de Sayumi.

Le tomó por sorpresa y abrió los ojos al instante, grandes como platos. Tomó la moneda plateada y buscó con la mirada al niño que la había tirado.

La persona que suponía era Kei era probablemente de su edad, no muy alto, de pelo castaño y puntiagudo, sus ojos eran completamente verdes, sonreía despreocupado mientras miraba en su dirección como si Sayumi no estuviera ahí.

Solo hasta que ella se movió él se acercó dándose cuenta de su existencia.

-Hola, has visto una… –no siguió porque Sayumi levantó la pieza de hierro.

-Oh, gracias –Kei trató de recuperarla pero la extraña niña la puso fuera de su alcance, detrás de su espalda.

-¿Me –tragó saliva, realmente habían pasado días desde que hablaba –la podría quedar?

No se le ocurrió anteriormente mendigar pero ahora que tenía la oportunidad no la quería desaprovechar.

Él lo pensó cuidadosamente como si su respuesta fuera a afectar su destino.

-No –involuntariamente los ojos de Sayumi comenzaron a llenarse de lágrimas –Mejor, acompáñanos a cenar.

Si bien Kei no supo qué le hizo decir eso, la niña callejera ni siquiera pudo elaborar una teoría. Sayumi solo le sonrió radiante (a pesar de estar apestosa y sucia), se levantó para ir junto a él y le entregó su dinero.

Al principio Aoi, un niño flaco y patoso de pelo negro y ojos azules, se mostró muy desconfiado pero como un fiel subordinado acepta las decisiones del jefe (o un perro las de su dueño) el pequeñín de seis años la acogió amablemente. Sayumi juró lograr verle la cola de labrador.

La interrogaron como solo un infante sabe.

¿Cómo te llamas? Sayumi

¿De dónde vienes? No puedo decir.

¿Por qué no? Porque no.

¿Te escapaste? Sí.

Y ¿te están buscando? Eso creo.

¿No extrañas a tus papás? No.

¿Por? Por que no me querían.

Suertuda, a veces desearía que a mí no me quisieran, me asfixian.

¿Te gusta el ramen? Nunca lo he probado.

¡Guau! Kei, ¡te dije que sí había por lo menos una persona en el mundo que no comía ramen!

Bueno, pero ahora que yo invito le va a encantar.

¿Cómo sabes?

Por que lo sé todo.

Ajaaaa…

Sayumi apenas y podía entenderles, pero cuando sí lo hacía, era en su mayoría para después reírse junto a ellos.

¿En serio era tan fácil hacer amigos? ¿Por qué se había tardado tanto?

¿Sería una bendición? ¿Esos dos niños eran sus ángeles?

¡Por fin algo bueno le pasaba!

Poco a poco el espacio en su corazón dedicado solamente a su mejor amigo Sasuke fue infestado por otros dos nombres.

~~DOKIDOKI~~KEI~~DOKIDOKI~~AOI~~DOKIDOKI~~

~~JUNTOS PARA SIEMPRE~~


¿Qué tal? Personalmente a mí me gustó, un poco corto pero lindo ~

Ahhh… Antes de que se me olvide, muuuchas gracias a quienes agregaron mi historia a sus favoritos :D

RESEÑEN por que si algo no les gustó ¿cómo sabré que debo corregirlo? Y si algo SÍ les gustó es bueno que me lo digan para motivarme más a escribir.