Se estuvieron viendo varias semanas después de eso, jugaban juntos, Kei les invitaba a comer y vagaban por la aldea hasta que Sayumi se familiarizó con cada rincón de ésta.

Los tres se llevaban de maravilla a pesar de ser tan diferentes, Kei era el líder, el que les decía que hacer y cómo hacerlo; Aoi al que debían cuidar y molestar por ser tan distraído; y Sayumi la que se reía de sus payasadas y los sacaba de líos con su intelecto superior.

Por las noches Kei o Aoi escondían a Sayumi dentro de sus casas para que no tuviera que dormir en las calles, con cuidado para que nadie se diera cuenta, pues Sayumi insistía que su existencia debía ser secreta. Hasta que a Kei se le ocurrió una buena solución.

Estaban comiendo oniguiris en la azotea de Aoi, Kei, con sus mejillas llenas de arroz, les contó su plan.

-¿Y si vamos con la Mizukage?

-¿¡Qué!? ¿Para qué? –Aoi parecía alarmado.

-¡Para que registren a Sayumi! –Kei tenía un extraño brillo en sus ojos, como el reflejo del foco imaginario sobre su cabeza.

-Miren, presentamos a Sayumi como huérfana, Mizukage-sama la agregará a la lista de niños mantenidos por Kirigakure y se le dará un departamento y dinero.

-¿Cómo sabes que harán eso y no la mandarán de vuelta a su aldea? –Aoi parecía nervioso ante la pequeña posibilidad de eso pasando.

-No diremos que no es de aquí, tú y yo sabemos que cuando aparece un nuevo huérfano Mizukage-sama es muy amable y solidaria –Kei logró que Aoi asintiera y le diera la razón. Ahora sólo faltaba que Sayumi aceptara.

Los dos niños la miraban expectantes.

-Suena bien –murmuró suavemente sin querer mostrar lo emocionada que en realidad estaba.

-¡SÍ! –Aoi y Kei la levantaron de un jalón y sin perder tiempo corrieron hacia la oficina de la grandiosa Quinta Mizukage.

Al entrar ella le pidió a Sayumi que se acercase y la observó con una ligera sonrisa en su rostro. Le hizo preguntas, que cuántos años tenía y cuál era su nombre… pero Sayumi no podía concentrarse en nada más que su bello rostro que no denotaba nada más que dulzura y fuerza, supo entonces que tendría que ser como ella algún día…

Como se esperaba, Sayumi fue registrada y se le otorgó una llave a un pequeño departamento en el centro de Kirigakure.

Ahora oficialmente era Sayumi Yamamoto, de seis años de edad, huérfana por culpa de un misterioso incendio que nadie recuerda.

Con el poco dinero que le dieron, Kei y Aoi la llevaron a comprar ropa nueva, alguna que no estuviera ni TAN sucia ni TAN rota como la que usaba en esos momentos.

Unos pescadores negros muy simples, zapatos del mismo color, una camisa verde obscuro y para soportar los fríos húmedos, una capa azul marino. No sobró ni una moneda,

La nueva "casa" de Sayumi era apenas un cuarto, mohoso y mojado, lleno de bichos y plastas cafés que ni se atrevieron a ver con detenimiento. Seguro, si no moría intoxicada, los gusanos se la comerían mientras dormía.

Aoi ofreció llevarla a conocer a sus padres para pedirles que le ayudaran. Al principio Sayumi se mostró reacia a la idea pero los ojos de perrito triste de su amigo (que le parecieron familiares) fueron más poderosos.

Solo querían asistencia y dinero para saber qué hacer, pero la pareja vio inconcebible que una niña tan pequeña estuviera sola en una aldea tan peligrosa. Casi de inmediato la invitaron a vivir con ellos, hablando una y otra vez de cómo deseaban que Aoi hubiese sido niña y lo felices que serían si ella se uniera a su familia, agregando que si su hijo la quería tanto ellos no se tardarían en hacer lo mismo.

Oka-san y Otou-san Susuki, como Sayumi aprendió a llamarlos, eran las personas más amorosas y cálidas que había conocido en toda su vida.

Mientras su pobre hijo no deseado se ponía colorado y les regañaba por avergonzarlo, con Kei burlándose de él en el fondo, Sayumi comenzó a llorar, con una sonrisa deforme plasmada en su cara.

-¡Aoi-baka! Hiciste llorar a tu hermana –Oka-san solo hizo que los sollozos aumentaran al llamarla así.

-¡GRACIAS! –sin calcular muy bien Sayumi se lanzó a los tres tirándolos al suelo, su nueva familia la abrazó, los cuatro riendo como tontos.

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Bueno, así fue como "Yamamoto"-chan encontró su verdadero lugar en el mundo, donde era querida. Pero todavía falta explicar la manera en que se convirtió una kunoichi prodigio.

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El día para que Aoi y Kei empezaran a ir a la Academia Ninja se acercaba y Sayumi tenía miedo de quedarse sola.

-Entonces, ¡entra con nosotros! Creo que las suscripciones siguen abiertas, y no es tan difícil que te acepten –Kei tampoco quería que los tres se separasen, ¿y si Sayumi se buscaba a otros amigos? Ese simple pensamiento le molestaba mucho.

-¡Es gratis! –agregó Aoi como si eso fuera a importarle a Sayumi.

Al ser los últimos días había una fila inmensa frente a la Academia, la mayoría de los niños recitaban cosas sin cesar, probablemente de una guía de estudio o socializaban, tomando en cuenta que todos ahí estaban sumamente nerviosos.

Fueron entrando en grupos, Kei y Aoi se tuvieron que quedar afuera y mientras Sayumi entraba agitaban sus brazos sonriéndole.

Los sentaron en mesas muy separadas que sólo tenían un papel y un lápiz encima.

Entró una Chunin con cara de amargada, se presentó y habló de la Academia. Les contó cómo era la enseñanza y la graduación en el pasado, la manera en que debían matar a todos los demás sin mostrar sentimiento alguno y que ahora la Mizukage consideraba que era demasiado inhumano y cruel, por lo que adoptaron el programa de Konoha. Se veía muy molesta por eso. Seguramente tres cuartos de los niños quedaron traumados.

Dio las instrucciones, tenían que escribir por qué querían ser ninjas y escoger al ninja que más admiraban, dando las razones; para luego continuar a la fase dos del examen.

Sayumi respiró hondo, tomó el papel y comenzó su ensayo.

Yo quiero ser una ninja para dar paz a Kirigakure y por que *rayón me gusta *rayón quiero proteger a los que sufren y que nunca más nadie tenga que esconderse

La persona que más admiro es *rayónItachi Uchiha *rayón Mizukage-sama, ya que gracias a ella fui aceptada como otra aldeana a pesar de ser huérfana y tengo una grandiosa familia.

Fue muy corto comparado con lo de los demás, pero Sayumi se sentía confiada. Escribió su nombre y entregó el examen.

La fase dos era simplemente un análisis médico, Sayumi dudaba que alguien lo reprobara.

Salió aspirando el exquisito aire fresco que tanto le hacía falta, para luego ser sofocada por sus amigos.

Al día siguiente dieron los resultados, y, sorpresa, Sayumi Yamamoto estaba en el primer puesto de la lista.

Celebraron comiendo ramen y esta vez Aoi pagó.

Cuando las clases comenzaron los tres estuvieron felices de estar en el mismo salón.

A ninguno se le dificultaba la escuela, el trío era capaz de usar el ninjutsu y el taijutsu mejor que cualquiera de su generación, tanto que su profesor les otorgó el título de genin a los ocho años, mucho antes de lo normal.


Aquí termina más o menos la versión rápida de las cosas, desde aquí voy a empezar a escribir con más detalle :D

¡Ojalá les haya gustado!

RESEÑEN