Kei llegó corriendo a la práctica, respirando fuertemente y con los ojos brillantes (el foco sobre su cabeza debió haber sido de doscientos voltios).

Sayumi y Aoi lo habían estado esperando ya media hora, irritados le lanzaron miradas asesinas.

Estas últimas semanas habían sido sólo los tres ya que el jonin a cargo de su equipo, Chojuro, estaba en una misión SÚPER secreta; eso significaba que el equipo por fin tenía oportunidad para entrenar a su antojo, sin el joven de actitud de abuelita pidiéndoles que no se esfuercen de más. Todos los días a las siete de la mañana se veían en el mismo lote vacío y trabajaban hasta que sus piernas no podían más.

-Perdón, por la tardanza, pero verán que valió la pena –Kei se sentó frente a ellos haciéndoles señas para que se acercaran a él, susurrando les empezó a contar. –Miren, mi papá me paró camino a aquí y explicó sobre –comenzó a hablar más bajo- el jutsu de invocación.

Ya llevaban tres años como genins y aún así Chojuro-sensei insistía que eran demasiado chicos como para contarles sobre esa técnica, en esos momentos ese era el único jutsu que los tres querían aprender, pero sin importar a quién le preguntaran, nunca conseguían una respuesta.

Aoi y Sayumi ahora estaban más intrigados que molestos.

-Verán, al parecer es muy simple…

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-Entonces, ¿solo tengo que sacarme sangre, hacer esos sellos de mano y tocar el suelo? –era la primera vez que Kei veía a Sayumi tan nerviosa sobre un jutsu, divertido miraba la manera en que lo intentaba, sin éxito.

-No, no, tienes que concentrar tu chakra.

-¿Así?

*PUFF*

Solo aparecía una nubecita de humo.

Kei y Aoi se reían por la cómica cara de perplejidad que tenía la pobre niña.

-¡Cállense! No lo hacen más fácil –cada vez se ponía más roja, como tomate.

-Guau, mira Kei, ahora es una manzana, ¡Sayumi "La Manzana" Yamamoto!–Aoi se burlaba de su hermana adoptiva sin piedad cuando un puñito conectó con su mejilla mandándolo hacia atrás, Kei se atragantaba con su propia risa.

-Bien, Aoi-nii, inténtalo tú si te crees tan bueno –Sayumi se sentó en el suelo viendo a Aoi pararse con dificultad, tratando de ignorar el dolor.

-Bueno –se aclaró la garganta- solo lo haré si Kei lo hace al mismo tiempo.

Kei se encogió de brazos y se puso junto a él, sincronizados hicieron los sellos, justo cuando ambos tocaron el suelo dos pergaminos aparecieron.

-¿¡Cómo lo hicieron!? –sorprendida Sayumi se acercó a los papeles, tratando de descifrar lo que decían.

Kei y Aoi se veían muy satisfechos consigo mismos.

-¡Son firmas! ¡Hechas con sangre!

-Si, eso dijo mi papá, tenemos que firmar para que nos dejen convocar animales ninja –Kei se arrodilló e inspeccionó ambos pergaminos –El mío es de…, ¿qué creen que parece? ¿perros o lobos? Y el de Aoi es de alguna especie de felino, tal vez un tigre.

-¿Por qué ustedes pudieron y yo no? –Sayumi estaba enojado, vaya, quien diría que ese par de inútiles podrían hacer algo que ella no.

Kei se sintió mal por haberse reído, le rodeó los hombros con su brazo tratando de confortarla.

-Solo tienes que practicar un poco más…

-Sisisi, practicar, ahora, Kei, ¡a firmar antes de que desaparezcan! –Aoi podía ser denso cuando quería.

Los dos niños extrajeron sangre de sus dedos y escribieron sus nombres en el espacio en blanco, en ese momento los rollos desaparecieron sin dejar nada atrás.

-¿Y ahora qué? –Aoi volteó a ver a su mejor amigo.

-Lo volvemos a hacer, este vez aparecerán los animales –Kei soltó a Sayumi y se puso de nuevo al lado de Aoi.

-Los dos juntos, uno, dos y-

-¡Esperen! –Sayumi les tomó las manos para evitar que empezaran –Prométanme que no los convocarán hasta que yo pueda.

Hizo pucheros de bebé, esos a los que ella sabía no podían resistirse su hermano y Kei.

-Bueno, pero apúrate –Aoi accedió de inmediato, entendiendo por fin lo frustrada que se debería estar sintiendo su hermana sabelotodo. Kei no iba a aceptarlo tan fácilmente.

-Sí, está bien te esperaremos, pero ¿qué nos das a cambio? Entiende lo mucho que hemos ansiado hacer este jutsu –Sayumi tragó saliva pensando en qué trato podría ofrecer sin que la perjudicara demasiado, que claramente era lo que Kei quería, qué lindo amigo.

-Mmm, les prepararé a ambos un obento todos los días.

-Sayumi, cocinas pésimo, no, otra cosa.

-Podrán culparme por las bromas que le hagan a Chojuro-sensei.

-No nos creería.

-¡Les lavo la ropa!

-A Aoi se la lava tu mamá y yo… yo nunca lo he necesitado –Kei sonrió al decir esto y Sayumi deseó que estuviese bromeando, aunque eso explicaba el peculiar olor que parecía seguirlo a todos lados.

Probablemente fueron diez minutos los que estuvieron negociando, Kei tan fresco como la mañana y Sayumi poniéndose, si fuese posible, más roja.

En un momento de estupidez pura, Sayumi ofreció algo que años atrás había jurado mantener en secreto.

-¡Te diré de donde vengo! –eso borró la sonrisa socarrona de la cara de Kei y asombró a Aoi, que los había estado viendo discutir sentado en el suelo sin querer intervenir.

-Es un trato –Kei no le dio tiempo de retractarse, sería tonto perderse una oportunidad como esa.

-Pero, pero –esta vez Sayumi había perdido el juego, le era incomprensible cómo su boca hubiese hablado por sí sola –se los diré cuando pueda invocar, ¿entendido?

-Perfecto –sería más emocionante escuchar lo que Sayumi tenía que decir que usar el jutsu de invocación.

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Aoi y Sayumi estaban regresando a casa para comer, era un trayecto largo y tranquilo, como todas sus caminatas juntos lo eran, pero hoy Aoi estaba preocupado.

-¿Segura que nos quieres decir? Digo, por supuesto que puedes confiar en nosotros, pero, Sayu, ¿no te sentirías más segura si sólo tú supieras? –Aoi le tomó del brazo para detenerla, mirándola serio, como casi nunca la miraba.

Con el tiempo se sentía más como un hermano mayor que un amigo, probablemente era Sayumi la que lo hizo madurar antes de tiempo, por tener un extraño deseo de protegerla como si de verdad fuese una niña pequeña y no una preadolescente de la misma edad.

-Mira, lo prometí sin pensar, pero mientras más pienso al respecto, creo que es buena idea –se acercó y recargó su cabeza en el brazo de su onii-chan- Estoy un poco harta de cargar con el secreto yo sola, tal vez necesito a alguien que me ayude con el peso.

Aoi asintió y la abrazó.

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El siguiente día, en la noche, Sayumi salió de su casa, estremeciéndose cada vez que las tablas de madera crujían bajo sus pies, y se apresuró a llegar al lote de práctica.

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Sacaba sangre de su dedo pulgar, hacía los sellos de manos y tocaba el cemento sin parar, sin tener éxito; cada vez concentraba más chakra, pero únicamente funcionaba para adormecer su mano y sentirse cansada.

Comenzó a experimentar, cambiar el orden de las posiciones de manos, tratar de visualizar animales salvajes, como leones o tiburones y recitaba en voz alta "Lo lograré, yo lo lograré, me llamo Sayumi y te invocaré". Se decepcionaba cuando no funcionaba aunque era obvio que sus intentos serían inútiles.

Ya estaba perdiendo la esperanza, solo su orgullo la mantenía perseverando.

Por fin llegó a la última idea que le quedaba, tomó un kunai de su bolsa y con cuidado se cortó en la palma de la mano, le dolió bastante, pero Sayumi lo bloqueó decidiendo que si lloraba lo haría en cuanto llegase a casa.

Hizo los sellos, lentamente y a la perfección, su piel sangrienta hizo contacto con el asfalto yapareció.

El pergamino estaba vacío, Sayumi parecía ser la primera en convocarlo, tuvo miedo. ¿Sería un jutsu prohibido?

En el margen del papel blanco estaba el dibujo a tinta negra de un dragón negro, largo y elegante, temible, a pesar de ser inanimado.

Dudó si poner su nombre o no, ¿qué tal si algún jonin se enteraba y la encerraban? ¿Podría ser que lo que invocase la matara?

La valentía y la curiosidad parecieron fusionarse.

Con el mismo kunai con que se abrió la piel, perforó superficialmente su dedo y comenzó a escribir.

Sayumi Yamamoto

El pergamino absorbió la sangre, como si no aceptara su firma.

"¿Sabrá que no es real?" lo que sucedía ahora sí era escalofriante, la obscuridad y la falta de sonido tampoco ayudaban.

Se apretó la yema del índice y volvió deslizarlo en el papel.

Sayumi Uchiha

Como sucedió con Kei y Aoi, el papel desapareció, el contrato por fin hecho.


Probablemente hay muchas incongruencias respecto a el jutsu de invocación, pero sin importar donde buscara no encontré las especificaciones -.-

Bueeeeno, díganme si les gustó o no.