Kei y Aoi estaban en el lote, comiendo los obentos que la mamá de Aoi había mandado para que desayunaran juntos.
-¿Sayumi no vendrá? –preguntó Kei extrañado y decepcionado.
-No, estaba muy cansada cuando la fui a despertar, parecía enferma pero no tenía fiebre o gripa –Aoi se encogió de hombros- probablemente tanto ejercitarse sin descanso ya le afectó. Será mejor que hoy tratemos de ir más tranquilos si no queremos que nos pase lo mismo.
-Bueeeno, mientras tanto, ¿habrá algo de malo en una apuesta amistosa? –Kei sentía que ya había esperado demasiado para hacer su propuesta.
-¿De qué tipo? –si bien, Aoi sabía que la mayoría de las ideas de Kei lo metían en problemas, era imposible evitar sentir curiosidad.
-Mira, supongo que tendremos que esperar un tiempo para que Sayumi nos cuente de dónde es, podemos tratar de adivinar y apostar algunas monedas, hacerlo más emocionante.
-¿No se enojará? –a veces Aoi parecía el único en el mundo que entendía lo peligrosa que Sayumi podía ser, a penas había pasado un día desde la última vez que lo golpeó por molestarla.
-Tú dime, es tu hermana.
"Como si tú no la conocieras, Kei-baka," pensó Aoi sin atreverse a decirlo en voz alta.
-Está bien –dijo Aoi comprendiendo que era mejor unírsele a oponerse.
Kei se acercó más a él y comenzaron a poner los términos susurrando, como si hubiese alguien interesado en saber de lo que hablaban.
-Veinte monedas a que es de Sunagakure.
-Sayu es demasiado veloz como para ser de ahí. Yo creo que es de Kumogakure, los ninjas más rápidos son de ahí.
-Entonces yo por Iwagakure –Aoi le miró como si fuese estúpido
-¿Qué?
-Lo dudo mucho, esa aldea está muy protegida, sería extremadamente difícil salir de ahí, en especial si tienes seis años de edad.
-¡Aoi! ¡Tonto! Es una APUESTA, no me ayudes a ganar –Aoi había divertido y frustrado al mismo tiempo a Kei –Eso me deja con Konohagakure.
-Es un trato, el perdedor le da al otro veinte monedas –estrecharon manos.
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Sayumi despertó sintiéndose fatal, las cortinas de su cuarto estaban abiertas y podía ver que el sol ya estaba muy arriba en el cielo, sería probablemente la hora de comer.
Su estómago comenzó a rugir disgustado por la falta de atención.
Se comenzó a incorporar recargándose en sus manos, frunciendo el seño al sentir el ardor de su reciente cortada. Sentada se quitó la venda con la que se había envuelto, la sangre estaba seca, tenía una línea roja yendo en diagonal sobre su palma; fue emocionante verlo y saber que no fue un sueño.
Bajó a la cocina donde su mamá le preparó un omelet, constantemente preguntándole si no quería que la llevara al médico; Sayumi muy a su pesar tuvo que fingir que se sentía de maravilla cuando lo único deseaba era estar acostada todo el día.
Comió como solo un ninja hambriento sabía hacer, casi atragantándose y quitándole el apetito a quienes la veían.
Al llegar a su lugar de práctica vio a Aoi y a Kei murmurando entre ellos, discutiendo algo tonto, sin duda.
-Hola –se exaltaron cuando los saludó.
"Hablaban de mí," a Sayumi nada se le escapaba.
-Sayu, te hubieras quedado más tiempo dormida, te ves muy mal.
-Guau, Aoi-nii gracias por el cumplido –dijo Sayumi sonriendo- Ya estoy mejor, solo estaba cansada, estuve despierta toda la noche.
-¿Tenías insomnio? –Kei preguntó sintiéndose doctor- El té ayuda con eso.
Sayumi negó con la cabeza.
-Anoche estuve tratando de lograr el jutsu.
-No te presiones, si no lo puedes hacer, no lo puedes hacer, Sayu, es imposible ser perfecta. –dijo Aoi enojado- No seas tan dura contigo misma.
-Oh, pero si ya lo logré –dijo Sayumi orgullosa, descartando por completo el pequeño sermón de su onii-chan
-¡Qué bien! Ahora ya nos podrás contar de dónde vienes.
-Primero debemos hacerlo todos juntos, será divertido –Aoi y Kei se pararon y se colocaron junto a ella.
Mordiéndose los dos niños se sacaron sangre de sus dedos, mientras que Sayumi sacaba un kunai para cortarse como lo hizo anteriormente.
-¿¡Qué te pasa!? No tienes que hacerlo así –dijo Kei asustado.
-Al parecer conmigo solo funciona si uso mucha sangre –Sayumi trataba de quitarle importancia aunque sentir el ardor del corte se hacía cada vez más doloroso.
-¡Jutsu de Invocación!
Frente a ellos aparecieron, un lobo y un puma bebés durmiendo y… un huevo muy grande, como de avestruz.
Aoi miró a los animales triunfante y hizo ademán de gritar ¡Victoria! pero fue callado por su hermana.
-Shh, no los despiertes, ¿qué tal si nos atacan? –le susurró mirando nerviosa a las crías.
-Sayumi, ¿por qué el tuyo es un huevo? –preguntó Kei en voz baja mientras se acercaba más a ella.
-Porque mi animal es un reptil, parece que tendremos que practicar mucho para poder invocar adultos.
Sus amigos hicieron boca de O sin atreverse a hacer el sonido real. Si una kunoichi de once años era peligrosa cuando a penas despertaba, ¿cómo sería un bebé/animal salvaje/ninja?
-Erm –Kei se rascó la cabeza nervioso -¿Y cómo los regresamos?
-¡Qué! ¡¿no sabes?! –gritó nervioso Aoi.
-¡SHHHH!
-Lo siento… -Aoi comenzó a susurrar -¿Cómo es que no sabes? Kei, se supone que tú eres el que sabe como usar este jutsu.
-Bueno, pues, se me olvidó preguntarle a mi papá.
-¡Entonces, búscalo!
-SHHH.
-Lo siento.
-Hoy salió en una misión –Aoi hizo como si se disparara en la cabeza.
Sayumi mostraba su mejor cara de (-.-').
-Supongo que cuando nuestro chakra deje de concentrarse se irán, mientras hay que vigilarlos –Sayumi dijo como solución.
-Buena idea, y además nos puedes ir contando –Kei la tomó de la mano y la jaló para sentarse los dos viéndose a la cara -Sayumi Yamamoto, ¿de dónde eres?
Sayumi tragó saliva y esperó a que Aoi se sentara junto a ellos, los miró detenidamente.
-Para empezar, mi verdadero nombre es Sayumi Uchiha.
