-¡Uchiha! ¿Ellos no son…? –Kei fue interrumpido por la mirada irritada de Sayumi.

"Si es cierto, Kei, no interrumpas," se recordó el pobre muchacho que acababa de darse un buen susto.

-Yo nací en el clan Uchiha, anteriormente uno de los más poderosos de Konohagakure -

Los cerebros de Aoi y Kei se desconectaron por un segundo para gritar ¡Maldición! y ¡Buahahaha! respectivamente.

-El nombre de mi madre era Hana y el de –los ojos de la pelirroja se humedecieron un poco –su esposo era Shinosuke.

Nunca quise a Shinosuke, más que nada me daba lástima, pero a veces sentía que él hacía mejor trabajo como padre que Hana.

Verán. Se corría el rumor en el clan que yo era producto de una infidelidad y por eso a mi madre la trataban muy mal y todos creían que por el simple hecho de ser su hija yo también merecía ser tratada así. Ella jamás me defendió, se mantenía callada y aceptaba los insultos; como si de verdad se lo mereciera.

Aoi veía a su hermana con asombro, Sayumi se mantenía seria pero sus mejillas estaban sonrojadas y sus ojos inundados de lágrimas.

-El día que me escapé de mi casa fue porque ya no podía soportar ni por un segundo más los abusos de mi propio clan y descuidos de mi madre.

Corrí hasta el bosque, pensando en abandonar por fin esa horrible aldea, cuando un ninja llamado Itachi Uchiha salió de la obscuridad y me detuvo. Él parecía destrozado, me hizo sentarme frente a él y me contó lo que le apremiaba.

Sayumi detuvo un segundo para respirar hondo y dejar salir una pequeña lágrima.

-Nuestro clan planeaba hacer un golpe de estado, tomar control sobre la aldea, y a Itachi, el único que le seguía siendo fiel al Hokage, se le encargó aniquilar por completo a los Uchiha antes de que fuera demasiado tarde. Él no se negó y esa noche mató a todos, a todos menos a su hermano menor y a mí.

Después de terminar de explicarme, me comenzó a gritar ¿o a suplicar? No sé. Que me fuera lo más lejos posible, que de lo contrario me despedazaría.

Obviamente le hice caso. Ahora daba igual si me arrepentía, no sólo me daba miedo terminar como un rompecabezas humano, si no que también que el Hokage descubriera que yo sabía la verdad.

Viajé sin tener ruta, era casi como si el viento me llevara… Terminé en un bote de pasajeros, me escabullí lo mejor que pude y llegué a El País del Agua, después de eso solo hizo falta un suave soplo para empujarme al lugar donde pertenezco.

Aoi y Kei la miraban intrigados esperando que continuara el relato.

-¿Y ese lugar es…? –dijo Aoi queriendo hacerla seguir con la idea.

-¡Tontos! –gritó Sayumi, olvidando por completo al puma y al lobo bebés– ¡Yo pertenezco con ustedes!

Se lanzó a los cuellos de su hermano y mejor amigo, derramando las lágrimas que estuvo conteniendo tan fervientemente sobre sus camisas, agradeciendo los brazos cálidos que comenzaron a rodear su delgada figura.

¡La verdad! ¡Por fin!

El peso que Sayumi tenía sobre sus hombros se alivianó, el yunque de tristeza y secretos dejándola libre, después de tanto tiempo atormentándola.


Reseñaaas...

Y gracias a las hermosas personitas que continúan leyendo este Fanfic :D