Kei deseó tener una cámara para inmortalizar la graciosa cara que tenía su amiga.
Sayumi mostraba en su rostro una combinación de sorpresa, emoción y confusión… que poco a poco fueron transformándose en ¿miedo?
Cuando Aoi vio que las cejas de su hermana se fruncían él entendió que tal vez ella estaba malentendiendo las cosas, así que inteligentemente le gritó: ¡VAMOS A HACER EL EXAMEN CHUNIN!
Eso hizo que Sayumi desechara los otros sentimientos que la asaltaban y corriera a abrazar el cuello de su joven sensei.
-¡Gracias! Graciasgraciasgracias… -Chojuro estaba rojo y tratando desesperadamente de quitarse a su querida alumna de encima. Por fin Aoi y Kei decidieron ayudarlo, ambos la jalaron de los hombros y se pusieron en medio, por si la fiera atacaba de nuevo.
-¡Es el mejor regalo de cumpleaños! –Sayumi tenía los ojos brillantes y las manos alzadas al cielo -¡Vamos a patear trasero! –las estrellas en sus pupilas se transformaron en llamas de determinación.
-E-eso espero –tartamudeó el maestro sonriendo tímidamente.
-Sensei, obviamente seremos los campeones –Kei prendió su interruptor "arrogante" -Me sorprende que nos hagan hacer el examen para ser Chunins, deberíamos estar exentos después de tantas misiones.
Aoi y Sayumi asintieron en aprobación, dejando pasar el irritante tono de su amigo.
-Se-será mejor que entremos –Chojuro se dio la vuelta.
Sayumi tomó las manos de sus compañeros y las apretó fuerte.
En cuanto pasaron entre los portones de madera un ninja de la hoja apareció frente a ellos.
-¿Tienen pases? –extendió su mano hacia Chojuro y éste nerviosamente colocó los papeles en ella.
El ninja les sonrió.
-Ojalá se la pasen bien durante su estadía, suerte con el examen, niños –a pesar de la amabilidad, Kei no pudo controlar la mueca que apareció cuando el Chunin le llamó "niño", bueno, estaba ahí para demostrar lo contrario.
-Ahora iremos a la oficina de Hokage-sama para presentarnos y después nos enseñarán dónde dormiremos –Chojuro les empezó a explicar lo que harían– Vinimos con dos semanas de anticipación para poder acostumbrarnos y curiosear un poco, así que siéntanse libres de ir a donde quieran, solo manténganse fuera de problemas –acompañó la última frase con una mirada de advertencia a Kei, su estudiante más revoltoso. Si alguien podía amargar al dulce Chojuro era el castaño con olor a cebolla concentrada.
-Si si si–respondió Kei– prometemos no avergonzarte, sensei.
Chojuro quedó satisfecho con la respuesta.
Sayumi supuso que su maestro ya había ido antes a Konoha, pues parecía saber exactamente el camino a las oficinas de la Hokage.
La pelirroja miraba hacia todos lados, tratando absorber tanto información como le fuese posible. El sol relucía sin obstrucciones sobre su cabeza y una brisa ligera refrescaba el ambiente, completamente diferente al clima húmedo y levemente asfixiante de Kirigakure. Las casas eran humildes, pero sin acercarse al nivel de pobreza de la aldea de la niebla. Sayumi había olvidado esos detallitos que ahora le parecían lo más agradable de ahí. Fue cuando vio la manera en que los aldeanos los observaban cuando recordó porque despreciaba tanto ese lugar… Miedo, curiosidad y un toque de desdén… ¿Era acaso que esas eran las únicas emociones que podían expresar?
Sayumi los trató de ignorar, pero no pudo evitar regresarles las miradas sangronas que mandaban en su dirección.
Aoi analizaba atento a su hermana, temiendo que algún sentimiento doloroso saliera a la superficie. Le apretó la mano, aparentemente sacándola del trance en que estaba.
-Todo estará bien –le susurró en su oreja tratando de tranquilizarla.
Sayumi le sonrió agradeciendo sus intentos, por más inútiles que estuviesen siendo.
¿A caso no era de esperar que estuviera nerviosa? Esta era la aldea de donde había escapado hace ocho años, a la que juró que nunca regresaría, además, estaría compitiendo contra los mejores genin por el derecho de ser Chunin. Era una sorpresa que no estuviera teniendo un colapso mental.
Por fin frente a ellos apareció el edificio que buscaban.
-Mmm.
-Huh.
-Interesante.
Los tres estudiantes tuvieron diferentes impresiones sobre las oficinas.
"Es igual a la oficina de Mizukage-sama, pero roja."
"No es nada especial."
"Tiene una forma chistosa."
