12. Hospedaje en la playa

Bulma sonrió. Estaría bien tener unos días para relajarse, pero realmente, no con la presencia del azabache.

-¿A dónde piensa llevarnos? – Curioseó la rubia.

-Tenía pensado ir a la playa. Sería interesante sacarlas a pasear un poco – Habló como si ella fuesen sus mascotas y debidamente se sintieron ofendidas – Pero no tienen de que preocuparse. Saldremos como buenos amigos – Ladeó la sonrisa

Videl suspiró y comenzó a recorrer las escaleras cuesta arriba

-Iré a buscar mis cosas –

Brief y 18 se miraron

-Supongo que esto está bien. Se ve interesante y divertido –

-Si. Es una buena oportunidad para despejarnos y llevarnos mejor – Sonrió la peli celeste.

Media hora para que las chicas se prepararan mientras un impaciente Vegueta esperaba en la salida. Miró el rejol que mostraba las 8:15 de la mañana.

¿Por qué las mujeres siempre pasan horas, y horas alistándose?

Era algo totalmente incomprensible, un misterio de la vida.

A demás, nadie las entiende. "No" es "Si" , "Si" es "Tal Vez", "Tal vez" es "No", Y ya no sé ni quien soy Pensó todo confundido. Definitivamente esa raza era la cosa más extraordinaria del mundo.

Y pensando esto divisó como las tres jóvenes bajaban con sus maletas en la mano.

-Listas –

Caminaron hasta la parada de autobús esperando a que llegase, el cual tardó otra media hora más. Las chicas entraron conversando tranquilamente mientras que el azabache le resaltaba una vena en la sien, obstinado por el fastidioso viaje, así que se dispuso a observar tranquilamente por la ventana.

Al cabo de unas horas, descendieron de su respectivo transporte observando el colosal hotel que se encontraba frente a sus narices.

El líder, al observar la cara de asombro de sus sirvientas, aclaró – Es de los más caros – Se dio Aire – Nuestra habitación tiene vista al mar. Obviamente detrás de este edificio tenemos la playa a nuestra disposición. –

-Genial – Vociferó 18

Penetraron el lugar encontrándose con una lujosa recepción.

-Lamentablemente… - Habló Vegueta - …como pueden notar hay mucha gente hospedada aquí –

Era cierto, El lugar, por fuera, estaba repleto de visitantes y turistas, igual internamente. ¿Cómo estará la playa? Seguramente es una sopa de gente.

Bulma miraba a todos lados como hámster enjaulado. Inclusive había un turco que le observaba con un ojo más abierto que el otro. Realmente espeluznante.

-Como decía- Se volvió – Ha venido mucha gente en esta temporada. Por suerte se encontraban disponibles dos habitaciones para dos personas cada una.

Esto no se escuchaba nada bien para nuestras amigas.

-Es evidente que – hizo una pausa – alguna de ustedes deberá dormir en mi misma habitación.

Todas se miraron entre sí, indecisas y desanimadas.

-Por favor no se vayan a pelear por dormir conmigo – puso una sonrisa coqueta

A las chicas les resaltó una vena en la cabeza.

-No se preocupe – Dijo la rubia sarcástica, cosa que no fue captada por el otro.

-Bueno. Ustedes decídanse. Iré por las llaves – Se retiró.

-Que le vaya bien – Burló

-¿Y bien? – Preguntó Videl después de la retirada

-Considero que Bulma debe hacerlo – Se cruzó de brazos la otra.

-¿¡Qué?! ¿Yo por qué? –

-Porque yo no tengo paciencia, capaz y me despide por mi mal comportamiento ya que estaré más tiempo con él. – Se justificó – Ya es bastante con tener que aguantarlo en la casa. –

-¿Y tú, Videl? –

Ella hizo un mohín.

-Videl no. ¿No has visto como le mira? La pobre necesita dinero, acaba de conseguir trabajo, ¿Y tú quieres que la despidan ya? – Se hicieron las inocentes.

Brief se limitó a suspirar

-A demás, tú tienes paciencia, al contrario de nosotras. –

-¿¡Quién dijo que yo no tenía paciencia?! –

-Bueno, al menos sabes controlarte. Sugirió Videl

-De acuerdo – Aceptó triste y derrotada.

-¡Bien! – Sonrió la azabache.

-Aunque pensándolo bien… -Se puso la mano en el mentón - …Seguramente Bulma acaba herida – Dedujo la catira

-O muerta –Siguió la otra

Intentaban intimidar a su amiga.

-Quizás pierda su trabajo también –

-O tal vez… - Habló inocente – Pierda su virginidad –

-¡CHICAS! – Exclamó la peli celeste roja hasta los cabellos

-Jajaja. No te enojes, solo nos divertíamos un rato – Rieron

-¿Se decidieron? – Llegó el chico

-Si – Sonrió la de coletas bajas

-Bulma dormirá contigo… -

-Esta noche – Dijo rápidamente la aludida

-¿Esta noche? –

-Si, esta noche – Las demás la miraron confusas – Según dijiste en el bus… -Se dirigió a Vegueta - …Tres días y tres noches nos quedaremos aquí –

-Si –

-Por lo tanto nos repartiremos las noches que dormiremos contigo – Aclaró Bulma

Todos se le quedaron mirando. Las otras chicas solo suspiraron sin opción. Había tomado una decisión más sensata y justa.

-De acuerdo. Me da igual – Gruñó el joven sin el más mínimo interés.

Subieron por el ascensor y recorrieron los largos y bien decorados pasillos hasta encontrar sus habitaciones.

-231 y 232 – Leyó Vegueta

-18 y yo dormiremos hoy en la 231 – Escogió Videl

-Está bien – Respondió el chico abriendo su respectiva puerta.

Su compañera le siguió sin ánimos, encogida de hombros con el alma viajando por los cielos dejando aquel cuerpo siniestramente caminando solo (exageración cual anime) ya que estaba destinada a pasar la noche con su Amo.

Mientras tanto, las otras dos ingresaban en su cuarto y la de cabellera negra y larga, muy emocionada, abrió el gran ventanal que se encontraba cruzando el lugar y en seguida se posicionó en el balcón asombrada por la belleza del paisaje.

-¡Wow~! – Se agrandaron sus celestes ojos – Que hermoso lugar – Sonrió – No hay tanta gente como creí – Se giró para dirigirse a su amiga

Vio a la rubia sorprendentemente ya en un traje de baño de dos piezas color celeste con detalles en blanco, muy lindo, cabe resaltar, mientras se untaba en sus extremidades bloqueador solar. A la azabache le resbaló una gota por la cabeza.

-Ah listo – Sonrió 18 satisfecha y tapo el embase de crema

-¿Ya piensas meterte a nadar? – la miraba de reojo

-Si – Tomó su toalla y salió de la habitación sin decir más.

-Amo – Le habló Brief - ¿No irá a la playa? –

-No por ahora – Habló tirado en su cama sin despegarle la vista a su consola bajo la suplicante mirada de la chica

-¿Puedo ir yo? –

-Sí, ve – Hizo un gesto de fastidio con la mano indicando que podía retirarse

-Me cambiaré en el baño primero ¿sí? –

-Sí, si – Respondió obstinado

La joven entró en él junto con su bañador. Al cerrar la puerta, Vegueta le despegó la mirada a su pantalla y se quedó observando la puerta por la cual minutos antes, había entrado una hermosa señorita.

Esta salió al cabo de dos minutos más con un bikini de color negro. El otro, al observarla, se sonrojó notoriamente y se tapó la cara con su consola mientras fingía no estar prestándole atención a la muchacha.

En eso sonó la puerta con un suave y delicado *Toc-Toc*

-Yo voy – Dijo apresuradamente el muchacho levantándose de la cama para abrir.

-Hola – Hizo una reverencia y luego le miró a la cara notando el enrojecimiento de las mejillas que tenía el joven - ¿Se encuentra bien? – Lo miró extrañada

-S-si –Tartamudeó él, tapándose la boca intentando esconder su rubor y evitando mirar a los ojos a la pelinegra, quien tenía una mirada penetrante. Esperaba que la chica le hiciera caso omiso.

-¡Videl! – Dijo cierta peli azul mientras se asomaba a lo lejos.

La otra le intentó restar importancia al anterior acontecimiento - ¡Oh Bulma! ¿Vienes? – Sonrió

-Sí. Espérame, voy contigo – Tomó su toalla y se acercó a su amiga.

Las dos se retiraron y Vegueta se lanzó nuevamente a su cama, intentando omitir lo hermosa que se veía Bulma con su traje. Con un color en sus mejillas siguió jugando.

Al cabo de 10 minutos se fastidió y decidió ir a fuera junto con las demás. No sin antes asomarse por el balcón que desde hace rato le llamaba la atención. Definitivamente se dibujaba un hermoso paisaje.

Cerca de la orilla del agua se encontraba Videl haciendo el fallido intento de un castillo de arena, con 18 parada al lado de ella hablándole, con una lata de refresco en la mano. Y, a pocos metros de ellas, Bulma hablando con un chico tranquila y alegremente. Ante aquella escena al azabache le hirvió repentinamente la sangre, no sabe por qué, solo le molestaba. Se colocó rápidamente su bañador y salió.