Brennan's Song

2º Amigos

-¡Eh, Bones!

Levanté la mirada irritada. No había visto más al amigo de Russ desde el día en la casa-árbol, pero creo que no terminarán el trabajo juntos. Pero aún así, allí estaba él, apoyado sobre la cerca del patio, mirándome con una sonrisa.

-¿Por qué me llamas así? ¡Sabes mi nombre!

-Bueno, te gusta desenterrar huesos de mentira, pensé que sería un buen apodo

Me crucé de brazos, de la mejor forma que una niña de siete años lo puede hacer, y le miré enfadada.

-¿Entonces quieres que te llame llorón? Es a lo que me recuerdas cuando te veo

El saltó rápidamente la cerca.

-¡Shh! No se lo cuentes a nadie

-Dame un motivo para hacerlo

-Mira, perdóname por haberte llamado rara aquel día. Eres divertida

Lo seguí mirando con la misma postura.

-Eres lista, muy lista-completó él

-Vale-descansé los brazos, volví a sentarme en el suelo con mis cosas

-Bones, he encontrado una bajada muy divertida en la otra calle. ¿Quieres ir con la bicicleta?

Levanté la mirada, viendo sus sonrisa.

-¡No me llames Bones!

-¡Venga ya! ¿Vamos o no? Si no quieres ir puedo llamar a otra persona

Lo miré por unos segundos. Entonces me puse en pie de un salto.

-¡Voy a coger mi bicicleta!

Nunca había tenido un amigo chico. En verdad, nunca había tenido un amigo de verdad. La tarde que pasamos juntos, andando en bicicleta, fue una de las más divertidas que tuve durante mis siete años de vida. Por eso, no por qué acabo de aquella manera.

Booth me llamó ''Bones'' toda la tarde, y cuanto más me enfadaba más me llamaba. Estábamos intentando saltar por encima de un cable con la bicicleta, pero no lo hacíamos bien. Él me dijo que si tuviese muelles, conseguiría saltar, yo lo negué. Él me dijo que yo no lo sabía todo y comenzamos a pelear. Así de fácil.

Yo lo reñí...y lo llamé tonto. El me dijo tonta. Nos sacamos la lengua y juramos nunca más hablar juntos. Volví a casa. Cerré la puerta de mi habitación y cogí mi estuche de química. Jugué con el hasta que me olvidé el motivo de mi enfado.

Días después nos golpeamos accidentalmente en la escuela. Yo estaba llevando la maqueta de un volcán al laboratorio de ciencias, por eso no lo vi venir cuando se aproximó corriendo.

-¡Perdóname, Bones! ¿No he roto nada, verdad?-dijo él mirándome. Entonces se calló, como si estuviera recordando que estábamos peleados.

-¿Dónde ibas tan rápido?-dije yo olvidando la pelea

-Al patio, al parecer mi hermano se está peleando con alguien

-No sabía que tenías un hermano

-Algunas veces me gustaría no tenerlo-dijo él señalándome el patio y volviendo a correr

Yo, cuidadosamente, terminé el recorrido hasta el laboratorio de ciencias, dejando la maqueta en su lugar. Entonces arrastré una silla hasta la ventana. Podía oír a los niños alentando para que se peleasen quien fuera que se estuviera allí.

Al principio no vi nada, la multitud lo estaba tapando todo. Pero entonces llegó la inspectora y espantó a todo el mundo, preguntando quién había empezado. Nadie respondió, ella buscó culpables. Vi cuando Booth cogió por la camiseta a un chico más bajo que él. Sus rostros eran parecidos, e incluso su color de pelo era similar, pero los ojos eran diferentes. Podía ser por la pelea, ero el más nuevo tenía algo feroz y rabioso en los ojos.

-¡Mierda, Jared! Aquel chico debe ser tres veces más grande que tú-di la vuelta y salí al patio para ver como acababa la historia. Booth estaba en una esquina con aquel chico, y al parecer la inspectora se había cansado de buscar un culpable.

-¿Por qué me cogiste?

-¡Porque te ibas a pelear!

-¡No eres papá, Seeley!

-¡Y tu eres un idiota, Jared!

El menor de los Booth se fue enfadado, pasó sin mirarme. Entonces Booth se percató de mi presencia. Pensé que se iba a pelear conmigo, pero tan solo echó la mirada a otro lado.

-¿Los hermanos son un asco, verdad?-pregunté incierta

Él sonrió.

-Si, lo son

Extendí mi mano.

-¿Amigos?

Aquella tarde, Booth apareció en el patio de mi casa con una bola de baseball. Le dije que nunca había jugado, él me quiso enseñar, pero el asunto no me interesaba mucho. Pero al ver su cara de decepción, quedamos en un parque que estaba a un manzana de mi casa. Yo le tiraba la pelota y el la rebotaba. Él se quejaba de que yo tiraba la pelota muy baja o muy inclinada, pero acertó la mayoría de golpes, me divertí.

Cerca de la hora de cenar, Booth echó un vistazo a su reloj fluorescente, recogió el bate, la pelota y se fue con un ''Adiós, Bones''.

-Adiós, Booth-respondí, sabiendo que a él le parecía raro que yo le llamase así, pero ya que él me llamaba Bones, yo también quería irritarle.

En la escuela nada había cambiado. Booth y yo estábamos en clases diferentes, y en la hora del recreo, él estaba con sus amigos jugando con la pelota, así que no hablábamos, Yo siempre estaba sola, y para distraerme iba a la biblioteca. Las chicas no se acercaban a mi desde que les había enseñado un sapo muerto que había encontrado en el parque, parecía que solo a mi me interesaba.

Por eso empecé a esperar ansiosa a la hora de volver a casa. No tardaría mucho, Booth vendría al lab, murmurando un ''hola'' y soltándome locuras que había hecho. Acababa de ganar un videojuego nuevo, por eso Russ se quedaba parte de la tarde jugando solo o con algún amigo. Yo salía a jugar con Booth, hasta la hora de cenar.

Hubo un día en el que Booth apareció con una cuerda, diciendo que deberíamos ver quién amarraba mejor al otro, de forma que no pudiese escapar. Yo había leído un libro sobre nudos marineros, gané. Pero tuve que llamar a Russ para que me ayudase a desatarlo.

-¿Por qué sales con Booth?-me preguntó Russ

-¿A ti qué te importa?

-No me gusta

Después descubriría que el motivo por el cual a Russ no le gustaba Booth era que el primer día de clase, Booth había tirado a Russ en el suelo, haciendo que su comida volara, y que él cayera sentado. Booth era un poco más bajo que Russ, pero tenía una constitución más larga, mientras que Russ siempre había sido muy delgado. El hecho de que Russ hubiese volado unos metros mientras que Booth se reía, se convirtió en motivo para bromas durante el resto de la semana.

Éramos diferentes. A él le gustaba los deportes y ver la TV. A mi no me gustaba la televisión, prefería leer o andar por el patio con mi microscopio buscando insectos y plantas. Siempre me fascinó el funcionamiento de las cosas, principalmente de lo organismos vivos, pero a pesar de eso, todo el tiempo que pasábamos juntos nos divertíamos. Ya faltaba poco para las vacaciones de verano, y por primera vez me vi ansiosa por ellas, tenía el presentimiento de que algo divertido iba a ocurrir.