Gracias a todos por los reviews, aquí tenéis otro capítulo :)


3ºLa familia de él

Jared era un bebé, bueno, al menos así veía yo al menor de los Booth. Él era un año más joven que yo, pero no conseguía jugar con él mucho tiempo sin que nos peleásemos. A veces me peleaba con Booth, pero era diferente.

Aquella tarde, estábamos los tres jugando al hockey. Booth insistió para que jugara, hasta me consiguió un par de patines viejos suyos. Era muy mal equilibrándome, él me intentó ayudar. Jared se reía de mi, diciendo que él tenía seis años y patinaba mejor que yo. Cuando él intentó mostrar lo bueno que era, saltando el asfalto de la calle, su pie hizo un mal movimiento y se fue al suelo. Se tocó las rodillas con las dos manos y empezó a llorar.

Booth se quitó los patines y corrió hasta su hermano. Yo lo seguí. Tenía las manos un poco raspadas, pero sus rodillas estaban goteando sangre.

-Jared, no ha sido nada, voy a llevarte con el abuelo y todo estará bien

Él ayudó a su hermano a levantarse, empujándolo al frente. Entonces me miró.

-¿Puedes traer nuestras cosas?

Cogí los patines y me fui detrás de ellos. Andamos una manzana cuando me di cuenta de que no sabía dónde vivía Booth, nunca había ido a su casa a pesar de que siempre él iba a la mía, aunque recuerdo que él había dicho que vivía cerca.

Llegamos hasta una casa con un jardín un poco mal cuidado. Entre perdida. Era bien diferente que mi casa. No tenía ni plantas ni decoraciones y sobre la mesa no habían cuadros. Pero era cómoda y acogedora.

-¿Pops?-gritó Booth, después de haber sentado a Jared en el sofá

Suspiró, mostrando una impaciencia exagerada, y corrió hasta la cocina, volviendo con una botella de vinagre.

-¿Qué vas a hacer?-pregunté asustada

Si yo estaba asustada, Jared estaba atemorizado, mirando la botella que sostenía su hermano.

-Tenemos que matar a los bichos, ¿verdad?-preguntó medio incierto

-Tenemos que matar a las bacterias, ¡pero no con vinagre!

-¿Y qué sugieres, sabionda?

Jared nos miraba a los dos.

-Trae un cuenco con agua. Y jabón

Por un momento, vi que iba a enfadarse porque yo era mandona, pero tan solo miró a su hermano. Volvió con lo que le pedí.

Le quité los calcetines a Jared y puse sus piernas en el cuenco, limpiando sus rodillas y quitando la suciedad que se había pegado. Él comenzó a llorar, pero Booth lo cogió para que no se moviese mucho. Cuando terminé, lo miré.

-¿Dónde queda el baño?

Booth me mostró, y comenzé a buscar en el armario.

-Ayudame a encontrar el yodo o el agua oxigenada, debe estar en algún lugar

Buscamos por todo el armario hasta que finalmente encontramos un jarro de yodo. Volvimos al salón, donde nos esperaba Jared, llorando en silencio, pero con una cara de conformación.

Habíamos terminado el proceso cuando la puerta del salón se abrió.

-¿Estáis aquí dentro con el buen tiempo que hace? Eso es increíble-dijo el señor, con bolsas en las manos

-Jared se cayó, Pops

-Ya lo veo. ¿Qué te dije sobre patinar con bermuda, Jared?

Puso las bolsas sobre la mesa y me miró.

-No conozco a vuestra amiga, pero si tuviera que adivinar diría que es ''Bones'', de la que tanto me habla Seeley

-Mi nombre es Temperance-dije yo, haciendo una careta a Booth-Temperance Brennan

-Booth me ha contado que eres la hija de Matthew Brennan. ¿Te vas a quedar a cenar con nosotros?

-No sé si me dejarán...

-Voy a hacer queso a la parrilla, y, tranquila, deja que yo llamo a tus padres

Él se fue a la cocina y Jared lo siguió, le olor de queso le estaba haciendo olvidar el dolor.

Booth estaba quieto, y eso era muy raro. Encendió la televisión y se quedó pasando los canales, yo me quedé quieta, no estaba muy interesada. Por fin paró en un dibujo animado sin sentido, en el que un gato persigue a un ratón. Booth se divertía viéndolo.

Me pareció todavía más raro el silencio de Booth durante la cena. Su abuelo ni me preguntó en que curso estaba, ni como iba en la escuela. Después, Jared empezó a hablar sobre nuestra tarde de hockey.

-Tempe no sabe patinar-dijo Jared con la boca llena de queso

-¡Si que sé!, solo que no soy muy buena. Tú tampoco eres tan bueno, Jared.

Hank se rió de nuestra discusión infantil, cuando miré a Booth, él todavía permanecía con la misma expresión. Su abuelo me dijo que me llevaría a casa. Aproveché para preguntar que estaba pasando.

-Estas muy quieto, ¿te pasa algo?

Él balanceó su cabeza negativamente, con las manos en los bolsillos. Parecía avergonzado de algo. Cuando alcanzamos mi casa él me miró.

-Llamas a mi hermano Jared. ¿Por qué no me llamas Seeley?

La verdad es que no lo sabía.

-Sigues llamándome Bones

Me sonrió, de alguna forma sabía que no era aquello lo que le estaba molestando. Antes de irme, el me dio un rápido ''Adiós, Bones'' y se fue.

Pronto empezarían las clases, por eso, en la última semana de vacaciones yo y Russ resolvimos hacer un campamento en el patio. Cogimos nuestros sacos de dormir, los metimos en el lab y lo abastecimos con dulces y linternas. Me sorprendí cuando Booth apareció más tarde en casa, Russ le preguntó si no quería acampar también.

Lo de la comida ya se había olvidado, y, a pesar de que Russ y Booth no eran los mejores amigos del mundo, ellos se caían bien. Creo que Russ solo se alegró con Booth cuando se enteró que era mi amigo

Papá limpió un poco el patio y nos hizo una hoguera. Mamá y él se sentaron cerca de la puerta de la cocina, para poder vigilar el fuego. Los tres nos juntamos alrededor de él y empezamos a hacer sombras.

-No sé que es

-Yo también no

-¡Es un ratón!

-No parece un ratón, Booth-dije yo frunciendo el ceño

-Claro que se parece. Mira las patas y las orejas

-Eres pésimo, tío. Ahora me toca a mi

Russ era muy bueno con el juego de sombras. Yo tenía dificultad para reconocer las sombras, pero cuando él las hacía era más fácil.

Cuando por fin terminamos de comer las nubes, papá nos apagó la hoguera y nos subimos al lab. Russ quería contar historias de terror, pero el asunto no me interesaba mucho, entonces cogí mi saco y me acosté. No tenía sueño, así que me quedé un tiempo divagando, oyendo sus susurros. Miré las estrellas por la ventana, recordando la primera noche, en la que había encontrado a Booth allí. Las cosas habían cambiado bastante desde entonces. Los oí arrastrar sus sacos de dormir, y cuando me giré, los dos estaban acostados.

-¿Nadie quiere ver las estrellas hoy?-había pasado tanto tiempo que pensé que estaban dormidos, pero al girarme, Booth me estaba mirando con una sonrisa somnolienta. Russ, dormía a su lado, con los brazos estirados.

Junté los labios, pensando

-Se puede saber la temperatura de las estrellas por su color-dije mirándolo con una sonrisa triunfante

-¡Estás de broma!

-No, es verdad. Un estrella blanca está caliente y una estrella roja está fría

Su sonrisa aumentó.

-¡No existes, Bones!

Fruncí mi ceño.

-No entiendo. Claro que existo

Él comenzó a reír. Lo miré, con aquel brillo en su mirada, y recordé otra vez la primera noche, cuando lo había encontrado llorando.

-¿Qué pasa?-preguntó él viendo que me había quedado quieta

-¿Por que estabas llorando aquel día?

Él miró hacia el techo, pensé que no me iba a responder

-Tu padre es divertido

-Lo es-respondí sin entender la relación de un asunto con otro

-Aquel día estaba pensando...estaba pensando que me gustaría tener un padre así

Entonces entendí porque él estaba en el lab. Aquel día estaba observando a papá y a Russ.

-¿Qué pasó con tu padre?

-Se fue de casa

Iba a preguntarle por qué, pero se giró rápidamente.

-No quiero hablar sobre eso-el brillo de su mirada había desaparecido y él parecía...tener rabia y estar triste. No se qué decir. Me giré y me acosté en mi saco.

No conseguía dormir. Me quedé pensando en aquello. En cómo había encontrado a Booth, mirando a la habitación oscura de Russ, donde papá y él habían estado hablando. En cómo se sintió incómodo cuando fui a su casa, y en cómo él se había quedado callado. En la insistencia en no hablar sobre aquello, y sobre su familia. Todo aquello junto debería tener algún sentido, pero en mi mente de siete años no lo entendía bien. Me acabé durmiendo, cansada.