Brennan's Song
10ºLo que fuimos, lo que somos
I was sixteen when suddenly
I wasn't that little girl you used to see
But your eyes still shined like pretty lights
Yo siempre llegaba temprano al colegio, pero me refugiaba en el campo de fútbol o en la biblioteca. Siempre entraba en el aula cuando las clases estaban a punto de empezar, intentaba no quedarme en los pasillos, principalmente cuando estaban llenos de gente. Sabía defenderme, pero en la mayoría de la veces, tan solo no quería oír las estupideces de la gente.
Hasta aquel momento, había conseguido convertirme casi invisible, pero sabía que no sería por mucho más tiempo hasta que me llamasen foster kid. Sabía exactamente como eran tratados los foster kids. No quería que me reconociesen. No quería responder a preguntas sobre mis padres o mi familia, aunque fuesen preguntas educadas. Tampoco quería preguntas sobre por qué había desaparecido. Para mi suerte, poca gente de mi antigua clase me reconocía. Prefería que me ignorasen.
La única excepción era Ángela. Normalmente ella se sentaba y hablábamos después de las clases, cuando yo quería tardar en llegar a casa. Ella no sabía que estaba retrasando mi regreso, se quedaba conmigo algún tiempo. Algunas veces dibujaba o hablábamos. Un día, mientras almorzaba, ella me llamó para sentarme con sus amigas, pero fue tan raro e incómodo que preferí que lo mejor para las dos era que aquello no se repitiese.
Siempre me repetía que no necesitaba amigos, pero Ángela era agradable y siempre que podía me hablaba. Nunca lo confesaría, pero en el fondo sabía que la necesitaba.
Aquel martes, ella me estaba contando muy emocionada sobre una fiesta a la que había ido, cuando oí a alguien llamarme.
-Eh, Brennan-me di la vuelta y me encontré a Hodgins caminando hacía mi, tenía algunos papeles en la mano-¡Por fin te encuentro!, me retrasé al salir de clases y creí que no me iba a dar tiempo-dijo él, dándomelos
-¿Quieres que te los rellene ahora?-no obtuve respuesta-¿Hodgins?
-Claro, así ya los llevo-dijo él, quitándole los ojos de encima a Ángela. La oí reírse
Lo rellené rápidamente, sin prestar mucha atención a la dirección o el teléfono. Casi pongo mi antigua dirección, hasta que recordé que me había mudado. Sentí un nudo en mi estómago al recordarlo.
Él se había apoyado sobre la basura mientras yo rellenaba los papeles, así que cuando él se aproximó a cogerlos, la basura cayó al suelo. Él la levantó rápidamente, mientras que Ángela se reía. Los miré sin entender nada. Hodgins se despidió rápidamente, todavía sonriendo.
-Wow-dijo Ángela, mirando su coche alejarse-Wow
-¿Qué significa eso?-pregunté confusa. Para mi ''wow'' no era una palabra.
-¿No crees que es mono?-preguntó Ángela, con una gran sonrisa
-¿Hodgins? No sé, prefiero una estructura ósea más larga
-Querida, si no lo ves guapo, puedes decirlo-dijo Ángela riéndose-al menos no nos vamos a pelear por caras, tu gusto es diferente al mio. Entonces...¿cuál sería tu tipo?
Pensé por un instante.
-Composición larga, bien estructurado...huesos cigomáticos prominentes...
-No se lo que son los huesos cigomáticos, pero creo haberlo entendido...¿algo como aquel rubio de allí?-me señaló a un chico de segundo año que subía las escaleras
-No...Algo como...-miré a mi alrededor-¡Aquel chico de alli!
Señalé a un chico moreno y alto que estaba hablando con otro. Su rostro me gustaba, su estructura física todavía no estaba desarrollada, como casi todos, pero estaba segura de que en un par de años estaría muy bien estructurado. Entonces él levantó la mirada y me pilló mirándole.
Vi la sorpresa en sus ojos chocolate. Podría reconocer aquel brillo en cualquier lugar. Lo miré detenidamente, sin creer lo que estaba viendo.
-Wow, te está mirando. ¿Qué has hecho?-oí a Ángela murmurar, pero solo comprendí el significado de sus palabras después de un tiempo-Mira, viene hacia aquí
Vi cuando su amigo se fue, mirándolo confuso. Él no rompió el contacto visual mientras se aproximaba a mi, yo tampoco. Cuando llegó cerca mi y murmuró:
-¿Bones?
Él mismo de siempre.
-Booth
-Has cambiado...ya no eres aquella niña
-Tú tampoco ya no eres más un niño, Booth-era obvio
Me miró durante unos segundos más, comparé la imagen mental que tenía de mi amigo con él. Los mismos ojos castaños, el mismo brillo, la misma sonrisa.
-No creí que...-empezó de repente, como si se hubiese despertado de un sueño-Intenté llamarte un montón de veces, para avisar que volvía. Conseguí hablar con Russ una vez, pero él estaba en otra ciudad y parecía un poco enfadado...
-Ya no tengo contacto con mi hermano
-¿Tienes un hermano?-oí a Ángela exclamar a mi lado
Booth la miró brevemente, luego volvió a mirarme.
-¿Qué pasó, Bones? ¿Se fue de casa? ¿Por qué os mudasteis? La semana pasada pasé por tu casa y...
-Booth, necesito irme, ahora
Me alejé, antes de que él o Ángela pudiesen alcanzarme. Cuando llegué a la esquina, miré hacia atrás, los dos todavía estaban parados, observando como me alejaba.
Sabía que me enfrentaría a un interrogatorio por parte de Ángela, y sabía que ahora que Booth estaba en mi colegio, iría a descubrir mi clase, mi horario y como venía a la escuela, además de cualquier otro detalle que él quisiese. Él era muy bueno en descubrir cosas. También sabía que él me iría a interrogar sobre lo qué había pasado. Queriendo o no, él iría a descubrirlo todo. Pero todavía no estaba preparada para eso, no estaba preparada para mostrar mi vulnerabilidad frente a él. Por eso me fui a casa. Allí tendría tiempo para compartir y levantar mis defensas, así al día siguiente estaría lista para enfrentarlo.
Y lo cierta que estaba, pensé, al verle en la entrada del colegio, esperándome.
-¡Bones! ¿Por qué huiste de mi? ¿Qué pasó con Russ?
Aquello me hizo sentir rabia
-¿Por qué quieres saberlo? ¿Y qué estás haciendo aquí?-vi la decepción pasar por sus ojos, pero él me respondió firme
-Estudio aquí desde el comienzo de este semestre. Te lo dije, volvimos a San Francisco y te intenté buscar. Quiero saber que está pasando, Bones, estoy preocupado
-¡Mi vida no te interesa!
Me miró sorprendido, no estaba preparado para aquella explosión.
-¡Bones, somos amigos!
-Personas como tú no salen con personas como yo. Lo sé, ¿vale?-respondí, mirando su camiseta, era del equipo de baloncesto. Era fácil saber que era popular
Estábamos en el pasillo, y un grupo de alumnos con el uniforme de fútbol paró para preguntarle a Booth por qué estaba hablando conmigo. Aproveché la oportunidad para desaparecer e irme a la biblioteca.
Poco antes de que el timbre tocara, oí a alguien sentarse a mi lado. Levanté la mirada, enfadada, pensando que iba a encontrarme con Booth, pero vi el rostro de Ángela.
-¡Eh, Bren!, solo tú puedes estar en la biblioteca a las ocho y media de la mañana
-¿Qué quieres?-pregunté un poco enfadada
-¿Por qué estás enfadada conmigo?
Suavicé mi expresión. No tenía el derecho a tratar mal a Ángela solo por estar enfadada, y menos en ella, la primera chica que se había esforzado en ser mi amiga.
-Perdón, tú no tienes la culpa
-¿Tiene algo que ver con el chico de ayer? Cuéntamelo todo, debe haber una mega historia detrás de eso
Estaba pensando en como desviar el asunto, pero el timbre tocó, justo a tiempo.
-Vamos, Ángela. No podemos llegar tarde
Ángela era persistente, como Booth. Sabía que él no iría a tirar la toalla tan fácilmente. Días después, mientras volvía a casa, a algunas manzanas de la escuela, él me sorprendió
-Vamos a hablar ahora, Bones
-No sé sobre qué quieres hablar. ¿Y por qué continúas llamándome Bones? ¡Es un apellido infantil e idiota!
Él me cogió del brazo, haciendo que parara de andar. Me miró por algunos segundos, vi a mi amigo, pero no quería entregarme, así que desvíe la mirada.
-Has cambiado. Antes no eras así
Me solté de sus brazos con violencia.
-¿Por qué estás preocupado conmigo ahora, Booth? Tú te fuiste
Él, finalmente, se dejó ver rabioso.
-¿Qué iba a hacer? ¡Tenía trece años, Bones! ¿Por qué dejaste de llamarme y no me mandaste más noticias?
Sabía que no era su culpa. No se había ido por su voluntad. Tampoco era mi culpa que mis padres me abandonasen cuatro años después. Pero en aquel momento, casi me sentía bien en poder descontar mi rabia en otra persona.
-Booth, por favor, déjame en paz...-murmuré, yéndome
No miré hacia atrás mientras corría, pero sabía como era su expresión. Sus ojos oscuros, las cejas juntas y su típica expresión de tristeza. Le había hecho daño, pero me sorprendí cuando oí su voz, gritándome:
-¡Vale, cúlpame! ¡Creí que nuestra amistad era más importante para ti!
Corrí lo más rápido que pude, queriendo afastarme de él.
