Aquí otro capítulo, siento no haber subido el viernes pasado, pero que sepáis que tenéis recompensa...aprovechando el puente de Halloween os dejaré otro capítulo más este fin de semana :)

Gracias por los reviews a:

Lily Abernathy - Me ha hecho mucha gracia tu comentario sobre las rubias xD

Marifer26637

Bonezita Emily - Gracias por tu comentario, y si, a mi también me dan ganas de pegar a Booth a veces xD

Noodle Bones

BerryFlower

RGG

Guest

Anto Bones 16

Sukatao

PD:Cada vez somos más, ¿no creen?

Disfruten ^^


13ºArmisticio

Los chicos del equipo de baloncesto eran extremadamente narcisistas. Los más populares, siempre andaban por los pasillos con las camisetas de los Black Panters, junto a sus amigos y algunas chicas. Ofender a algún miembro del equipo era planear tu muerte.

Lo que me irritaba era la forma de la que ellos trataban a las demás personas. Entendía el hecho de que ellos era más talentosos y mejores que otros en deportes. Era una característica inherente al ser humano, la diferenciación entre talentos. No me gustaba la forma de la que ellos se aprovechaban de ese poder para conseguir todo lo que querían, pasando por encima de las reglas implícitas.

Había oído sobre el terrorismo del equipo de baloncesto, sobre un chico de segundo año al que lo habían dejado colgado en la escalera por haberse reído de ellos. También había oído sobre otro, que se chocó con uno de ellos sin querer, y que fue tirado a la papelera.

No podía creer que Booth, mi gentil y educado amigo, estaba haciendo ese tipo de cosas, pero pasé a creerlo el día en el que Jamie, el mismísimo chico que había sido tirado a la papelera, me lo contó.

Cuando él me contó lo que Booth y sus amigos le habían hecho, sentí rabia. ¿Como se habían atrevido? ¿Cómo él se había atrevido?

¿Booth, que había sufrido con Tommy y Lucas, ahora se metía con otros chicos?

Estábamos en clases, pero pocos minutos después de que el timbre tocara, yo cogí mis cosas y salí rápidamente.

-¿Dónde vas?-gritó Jamie, pero yo no respondí. Lo dejé limpiando los tubos de ensayo solo

Llegué al comedor, y allí estaba él, junto a dos chicos altos. En un acto irracional, caminé directamente hacia él.

-¡Dijiste que había cambiado-dije yo, cogiéndole por sorpresa-pero tú también has cambiado, Booth! ¡Amenazar chicos, tirarlos en la papelera! ¡Nunca pensé que caerías tan bajo!

Sus amigos se rieron, mientras que balanceaban sus manos, fingiendo estar temblando de miedo, pero mantuve mi mirada fija en Booth.

-¡No me jodas, Temperance!

Estreché los ojos.

-Creí que mi amigo todavía estaba ahí, en algún lugar, pero por lo que me veo ya no está...

Me alejé, sin importarme las risas de sus amigos. Miré hacia atrás, Booth me estaba observando mientras me alejaba. Ya no tenía su expresión de machote. Convencida, no me dejé engañar. Continué andando.

Cuando la clase terminó, me sentía más calmada. Tendría que ir hasta el Instituto Científico, pero me olvidé de algunos libros en casa, tuve que volver para cogerlos. Para mi mala suerte, Michael estaba en casa. Cuando me vio empezó a regañarme por el desorden de la cocina. Ya había lavado la pila por la mañana, y ni siquiera me imaginaba como tantos platos se habían apilado allí en mi ausencia.

No quería mosquearlo más, así empecé a lavarlos. Estaba casi terminando cuando él decidió regañarme por la suciedad del suelo. Arthur y Leon ya habían llegado de la escuela, miré el reloj, ya estaba llegando tarde. Aprovechando que Michael había subido para regañar a los niños, cogí mi cuaderno y busqué el número de Hodgins. Lo llamé.

-¿Hodgins? Hoy llegaré tarde. No quiero cancelar los planes que habíamos hecho, así que he pensado en ir hasta biblioteca y empezar la búsqueda mientras tú y Zack verificáis los datos de las matrículas

-Te esperamos

-Pero aunque coja el autobús voy a tardar, no tiene sentido que me esperéis

-¿Dónde vives?

-Está muy lejos del Instituto

-Dame tu dirección. Paso a recogerte y le decimos a Zack que se vaya a la biblioteca

-Hodgins, no tiene sentido, yo perfectamente puedo...

-No pienso quedarme con Zack, por favor, dame tu dirección

Al final cedí, me dijo que estaría en veinte minutos. Terminé de barrer el suelo y cogí mis libros, saliendo antes de que Michael encontrase algo más para que limpiase. No pasaron ni cinco minutos cuando vi el coche rojo de Hodgins doblar la esquina.

-No estaba tan lejos-dijo él, abriendo la puerta

Entré y nos quedamos en silencio por algún tiempo, entonces me acordé de algo que había estado dándole vueltas.

-Me he dado cuenta de que tú y Zack no os ponéis nunca de acuerdo. Si no os lleváis bien, ¿por qué os juntasteis para hacer el grupo?

-No tuve otra opción, era la condición para poder participar en el proyecto

-¿Impuesta por quién?

-Por mi tutor

-¿Tienes un tutor?

-Mi viejo se murió hace ya algunos años, y como no puedo tener acceso a la herencia hasta los veintiún años, es mi tutor quien cuida de las finanzas. Él era amigo de mi padre, cree que soy un crío

-¿Y qué tiene que ver Zack entre todo esto?

-Su familia es influyente. Mi tutor dijo que contribuiría a mi imagen que trabajase con él, aunque me da igual lo que los otros piensen, la imagen no lo es todo

Hodgins hizo una careta y yo me puse de acuerdo, pensaba de la misma forma que él.

-Pero parece interesante, tal vez deberías darle una oportunidad-¿Realmente he dicho eso? A lo mejor es que paso demasiado tiempo con Ángela

Él no respondió. Paró el coche cerca de un cementerio, esa fue nuestra primera parada. Pasamos el resto de la tarde leyendo libros antiguos del registro, haciendo anotaciones y discutiendo el asunto. Cuando Hodgins me dejó en casa yo estaba cansada, pero satisfecha.

Al día siguiente, la primera clase del día era redacción. Cogí mi trabajo, que había hecho con Ángela la semana pasada, y lo releí. Era un tarea sobre el libro ''O morro dos ventos uivantes*''. Ángela había ayudado bastante con los comentarios, pero yo había escrito gran parte del análisis.

La segunda parte del trabajo era la creación de un texto enfocado en una de las protagonistas. No habíamos divertido mucho haciéndolo, las ideas de Ángela eran muy locas para una atmósfera del siglo XIX. Al fin de cuentas, gracias a sus ideas no tuvimos problemas para escribirlo. El resultado final podría haber sido mejor, pero Ángela me convenció de lo contrario, diciendo que sería el mejor trabajo. Tal vez ella tuviese razón, pensé, después de releer el texto.

En clase de redacción, tan rápido como Ángela llegó, disparó:

-Bren, he hablado con él

-¿Qué has hecho qué?

-He hablado con él

Miré a mi amiga sin creermelo. Había hecho exactamente lo que le dije que no hiciera.

-Ayer hubo partido, en el cual no apareciste. Por cierto, ganamos. Solo Booth hizo casi treinta puntos

No estaba prestando atención sobre lo del partido.

-¡Te dije que no le dijeras nada!-dije yo, llevándome las manos a la cabeza

-¡Brennan, necesitas abrir los ojos! ¡Él también! ¡Ya no sois unos críos, pero os comportáis como tal!

-¿Qué le has dicho?

-Que los dos sois un desastre y que ya va siendo hora de que paréis de haceros daño el uno al otro

-¿De dónde has sacado eso?

Ella puso sus ojos en blanco.

-Es obvio, Bren

-¿Qué más te dijo?

-Que todo lo que él hizo fue cumplir la promesa que había hecho y que tú lo recibiste con treinta piedras en la mano

-¡Eso no es verdad! ¡Ni siquiera se pueden coger treinta piedras con una mano!

-Es una expresión, querida. Quiere decir que lo atacaste antes de que él te pudiera explicar lo que estaba pasando

-Vale, eso ya tiene más sentido

-Me dijo que no había entendido tu comportamiento. Primero te alejaste de él, después empezaste a criticar su comportamiento

-Booth ya no es el mismo, Ange. Ha cambiado

Odiaba los cambios, pero no se lo había contado a Ángela.

-Brennan, confieso que cuando llegué y fui a hablar con él, lo vi un tanto arrogante, pero a medida que hablábamos, él parecía realmente preocupado, a pesar de intentar esconderlo

-No quiero hablar más sobre él, Ange

-Ojalá que algo bueno de lo que le conté se le quede en aquella cabezita dura. Bren, tan solo tienes que estar preparada para hablar con él

Aquella situación ya se había ido y venido tantas veces que me sentía en una montaña rusa, ya no sabía qué hacer. Por la tarde, algo ocurrió y consiguió darme el empurroncito que necesitaba.

-¡Dios mío! ¿De cuál de tus diez hermanos adoptivos es esa camiseta?

Yo estaba en mitad del pasillo, que estaba bastante lleno, y quedé petrificada cuando oí el insulto. Nunca había visto aquel chico en mi vida, pero él me miraba de forma convencida, vistiendo una beisbolera del equipo de fútbol americano.

-Tal vez sea de tu hermano. Se la olvidó la última vez que fue a mi casa-respondí yo, muy enfadada

Oí gritos y murmullos, y al mirar a los lados, me di cuenta de que estaba rodeada de gente.

-¿Quién te crees que eres para hablar así conmigo?-dijo él, aproximándose a mi-¿Quién te crees que eres para hablar así con una persona como yo, foster kid?

La última palabra la dijo con asco. Seguía aproximándose a mi.

-Déjala en paz, Carter

Todos se giraron para ver quién se había metido en la pelea. La gente se fue apartando y finalmente pude ver a Booth, con dos amigos más.

-¿Qué pasa Seeley? ¿Ahora eres defensor de los raros?

Él bajó la cabeza.

-No tío, tan solo creo que ese tipo de bromas no son de buen gusto

Carter me miró y se rió.

-¿Estás loco Seeley? Mírala, es una foster kid. ¿A quién le importa?

-¡A mi me importa!-todas la miradas volvieron hacia mi nuevamente-Tu falta de inteligencia me da asco y sé que no debería importarme, porque no vale la pena. Dentro de algunos años, tú estarás en un trabajo mediocre, encerrado en esta maldita ciudad, pero de verdad no puedo parar de pensar en cómo personas como tú, de este colegio, tratáis a los demás. ¡Como si lo correcto fuera tener el cuerpo perfecto, las ropas más caras y ninguna inteligencia!

No hubo ningún murmullo esta vez. Todos estaban en el más completo silencio. Carter me miraba boquiabierto, no sé si pensando en qué hacer conmigo o intentando entender lo que acababa de decir.

-¿Qué hacéis aquí? ¿Nadie ha oído el timbre tocar? ¡Todos! ¡Circulando!

La inspectora hizo que todos nos esparciéramos a clase vagamente. Vi a algunas personas murmurando cosas mientras que me miraban, incluso sentí toques en mi hombro, pero no estaba prestando atención, miraba a Booth, que estaba parado en el otro pasillo. Antes de que pudiese irme, él vino hacia mi.

-Mira...-comenzó él, mirando hacia el suelo-He estado pensado sobre lo que me dijiste aquel día...sobre que yo había cambiado...sé que me he comportado como un idiota, ¿no es verdad?

No dije nada.

-No sé cuando dejé de ser una persona y pasé a ser otra, pero creo que fue la influencia de...

Paró de hablar, sin saber como continuar ante mi silencio. Lentamente, sacó la mano del bolsillo y me la extendió.

-¿Tregua?

Miré a su mano extendida, de la misma forma como el día en que nos conocimos.

-Tregua

Nos apretamos la mano con fuerza. Él todavía estaba dolido, y yo enfadada, pero a partir de aquel momento, iríamos a esforzarnos en ser más comprensivos. Él no dijo nada, yo tampoco.