Se turnaron unas horas más tarde, una vez que llegaron a la frontera y finalmente a Carolina del Norte. Sebastian manejo el resto del camino hacía la costa, aparentemente cada vez más emocionado con cada milla que pasaba (podría ser simplemente porque Sebastian quería estar ahí, pero Kurt sospechaba que tenía que ver aunque fuera por un poco el hecho de que de alguna manera en las pasadas pocas horas Kurt había dejado escapar que nunca había visto el océano) y cuando aparcaron en la casa el cielo era un sol de colores con un azul medianoche oscureciendo en el horizonte, desde donde Kurt podía oír el estruendo de las olas. La casa en la playa no era tan grande como la finca Smythe en Ohio, era solo un largo piso trazado en la parte superior de una duna, por encima de un garage y lo que Kurt creía que era un conjunto de duchas de madera al aire libre, con un camino de arena alrededor. Había un camino que conducía a la puerta principal, y Kurt ya se dirigía hacía el maletero para sacar su equipaje cuando Sebastian lo detuvo con una mano en su brazo.
"Espera, espera unos minutos," dijo, y sus ojos reflejaban la puesta de sol en un brillo feliz al cuál Kurt aún no se acostumbraba a ver en el rostro de Sebastian.
"¿Porque?" Kurt preguntó, pero Sebastian ya estaba girando y tirándolo con él, sin ni siquiera parar cuando pateó sus zapatos hacía el auto y así quedar descalzó para entrar en el camino. Kurt, quien seguía con las botas atadas completamente y que definitivamente no eran para la playa pero que había considerado necesarias en la mañana, acercó su mano libre hacía Sebastian para detenerlo y para que esperara, impaciente a que Kurt desabroche sus botas y se saque los calcetines. Subió la parte inferior de sus jeans demasiado ajustados para que sus tobillos estuvieran desnudos ante la fría brisa costera, y luego giró sus ojos al impaciente Sebastian, tomando la mano de él otra vez.
"Esta bien, vamos entonces," dijo, aún con toda la exasperación fingida no puede sacar la sonrisa de su cara al comenzar a tirar a Kurt de nuevo, esta vez hacía una pequeña senda, bordeando por un lado de la casa hasta que llegaron a una pequeña subida, los dedos de los pies resbalaban deslizándose en la arena pero sus manos permanecían firmes.
El océano apareció a su vista de una sola vez, las olas blancas se rompían contra la oscura playa y era tan grande que Kurt se detuvo en seco, tomando un gran trago de aire y simplemente observando. Parecía una tontería, ahora y a esta edad, sentirse impresionado ante su primera visión del océano. Después de todo lo había visto millones de veces en televisión y en películas y en internet. Pero nada podía haberlo preparado para el sentimiento de estar con nada más que agua y cielo frente a él, el sonido de las olas era suave y potente a la vez, ante el sentimiento de ser humillado por su propia pequeñez y la abrumadora hermosura del mundo.
Kurt esperaba ser gentilmente molestado en ese momento por Sebastian sobre ser tan deplorablemente poco viajado como para quedar mudo por unos pocos millones de galones de agua, pero quizás Sebastian entendía el sentimiento porque no dijo ni una palabra. en vez de eso soltó la mano de Kurt y se colocó detrás de él, enlazando los brazos sobre su cintura y recostando su mejilla contra el pelo de Kurt mientras observaban juntos. Era lo más cerca que habían estado en todo el día, como si de alguna manera finalmente al llegar aquí habían soltado un poco más la vacilación entre ambos, y Kurt finalmente pensó que podría felizmente quedarse aquí toda la noche mientras los brazos de Sebastian siguieran alrededor de él.
Observaron hasta que el sol se puso, y la primera estrella dio su brillo de luz en el horizonte sobre el oscuro cielo y el mar.
"¿Quieres acercarte?" Sebastian le susurró entonces, sus labios se arrastraron sobre la oreja de Kurt como una pequeña caricia que envió escalofríos hacía la espalda de Kurt haciendo el sonido de las olas más pesadas en la sangre de Kurt. Piel de gallina se empezó a formar a lo largo de su piel, y por más que Kurt quería acercarse, también quería estar más cerca de Sebastian - ir dentro de la gran casa detrás de ellos y acurrucarse juntos y solo ser.
"Mañana," dijo, "Vamos mañana."
"¿Tienes miedo de mojar tu ropa?" Sebastian bromeó, abrazando a Kurt aún más fuerte contra su pecho.
"No," Kurt negó, aunque ahora que lo mencionaba, también estaba eso. "Solo estoy en poco cansado."
No era mentira, aunque claramente no era toda la verdad, pero estar en un auto todo el día daba el curioso efecto de agotarse y parecía una buena excusa como cualquier otra para llevar a Sebastian al interior y quizás dejarse ser abrazado en la cama. Sebastian pareció comprar su razonamiento al menos y Kurt pudo sentir un gesto de asentimiento contra su espalda antes que Sebastian lo soltara para alcanzar su mano otra vez y girarlo para volver a la casa.
"Claro bebe, lo que quieras."
Cuando se giraron pudieron darle la primera visión a la parte trasera de la casa, sobre una gran pista de arena y aunque era lo suficientemente hermosa de frente, la parte trasera poseía su verdadero atractivo Casi la completa pared era una ventana, y había una gran terraza en frente de un par de hermosas puertas francesas, con una larga mesa y cómodas sillas perfectas para una familia o para una comida a la intemperie. Incluso había un pequeño y segundo porche conectado con el otro extremo de la casa, y Kurt pudo ver un columpio lo suficientemente grande como para que dos personas de mecieran y balancearan contra la brisa. Cada habitación en la parte trasera de la casa tenía una vista maravillosa hacia el agua, y Kurt sintió un poco de vértigo ante la idea de despertar con esa vista en la mañana.
"Esta es mi habitación," Sebastian dijo, como si leyera la mente de Kurt. Le hizo un gesto hacia el columpio y la pequeña puerta corredera de cristal detrás de este.
"¿Como te las arreglaste para conseguir la única habitación con un porche privado?" Kurt preguntó, sintiéndose bastante contento de que los poderes de persuasión significanran que podría beber café en ese columpio cada mañana si lo quisiera.
"Solía ser de Julian," Sebastian dijo encogiéndose de hombros y sonriendo, "Me lo debía."
"Algún día vas a tener que contarme esa historia," Kurt reflexionó más para si mismo. Los ojos de Sebastian parecieron un poco distantes y se puso en guardia por un momento pero luego lo dejó pasar y sonrió a Kurt otra vez.
"La antigua historia," Sebastian bromeó, "Apenas la recuerdo."
"Hmmm," Kurt sonó incrédulo, pero no lo presionó. El día había sido completamente agradable como para empezar a roer antiguas heridas.
Sebastian no espero que Kurt tuviera la oportunidad de cambiar de idea y se movieron de vuelta alrededor de la casa y dentro del garaje a recorrer sus maletas del auto. Deslizó una correa sobre su hombro y tomó uno de los grandes bolsos de Kurt y en el cual llevaba su laptop, dejando a Kurt para que lleve el resto ('te dije que no iba a acarrear todas tus cosas siempre, bebe' bromeo, aunque al final terminó tomando otro bolso tan pronto como Kurt empezó a subir las escaleras. Era demasiado adorable que Kurt no peleara, incluso aunque ambos sabían que él era más que capaz de acarrear todas sus cosas).
Hicieron el camino desde las escaleras hacía la puerta principal lentamente, más que nada porque Sebastian había insistido en sobrecargarse por lo que daba pasos torpes que hacían a Kurt reír y Sebastian echaba chispas por los ojos para cuando alcanzaron la puerta. Sebastian mostró su lengua a Kurt ante sus continuas risas, y luego le mostró el dedo del medio por si acaso (lo cual hizo a Kurt reír aún más) antes de abrir la puerta con las llaves que sacó de su bolsillo. Entraron a un vestíbulo oscuro, dejando caer los bolsos y pateando la puerta detrás de ellos.
Sebastian buscó a tientas el interruptor en la pared, y cuando la bombilla se encendió tenuemente Kurt pudo ver que esté lado de la casa era un piso abierto, la sala de estar estaba justo frente a ellos con todos los muebles en ángulo para sacar el mejor provecho de los enormes ventanales a lo largo de la pared. A la derecha un bar de mármol separaba la sala de estar de la cocina, y más allá de los electrodomésticos de acero inoxidable y un refrigerador tamaño industrial Kurt podía ver esas puertas francesas que llevaban al comedor al aire libre. Sin embargo Sebastian giró a la derecha, tomando los bolsos otra vez hacia un pasillo oscuro que tenía puertas a cada lado.
Kurt lo siguió, y a través de algunas puertas semiabiertas pudo ver un baño y algunas habitaciones. Cuando Sebastian alcanzó el final del pasillo abrió la puerta que lo llevaba a su dormitorio, y luego se detuvo a medio camino del umbral, volviéndose hacia Kurt con una expresión vacilante.
"Esta es la mía," dijo, dejando caer el bolso de su hombro y hacia la oscura sombra de la habitación, "Pero tu no- quiero decir, no quiero que sientas que tienes que... probablemente tendrás que quedarte aquí para cuando mi familia llegue, para mantener las apariencias y todo eso, pero um, si quieres puedes dormir en la habitación de Liv hasta que ellos lleguen," terminó sin convicción, y Kurt se dio cuenta, con mucho placer, que Sebastian Smythe estaba tratando de ser un caballero.
"¿Estas diciendo que no quieres que duerma en tu cama?" dijo, tratando de mantener el rostro serio aunque está bastante seguro que su tono bromista lo delató.
"¿Que? ¡No!" Sebastian insistió rápidamente, "Quiero decir, a menos que tu quieras y entonces yo no - bueno, no, yo quiero pero no tienes que hacerlo solo porque yo quiero y-"
"Sebastian," Kurt lo detuvo, "Esta bien, sé lo que quieres decir. Pero me quiero quedar contigo ¿ok?"
"¿Si?" Sebastian preguntó, su voz sonaba entre su típico tono engreído y un toque de duda.
"Si," Kurt afirmó, sonriendo cuando Sebastian sonrió. "Aunque no emociones mucho por eso. Lo hago más que nada por el columpio."
"Ouch, eso fue un hematoma a mi ego," Sebastian bromeó, pateando la puerta un poco más y caminando el resto del camino adentro para que Kurt pudiera seguirlo.
"Lo siento," Kurt dijo, sus ojos rastrillaban el gris claro de las paredes y la gran cama antes de lanzarse a la puerta corredera y hacia las ventanas desde donde podía ver las olas de espuma blanca. "Cualquier cosa por una buena vista."
"Bueno, puedo garantizarte que para eso no importa en cual habitación estemos,"
Sebastian le dijo con un guiño y un gesto hacia su propio torso.
Kurt giró los ojos y se burló, observando a Sebastian dejar caer el resto del equipaje junto al tocador de madera oscura. "Oh por favor," dijo a la ligera, sin dejar que sus ojos recorrieron el cuerpo de Sebastian como estaba tentado. "Solo tienes suerte de que esta ya no sea la habitación de Julian o estaría repensando la elección de hermanos."
Sebastian lo miró ofendido por un momento, y luego sonrió coquetamente y se movió, invadiendo el espacio personal de Kurt acorralandolo contra la pared. "Oh, ¿de verdad'" dijo, recuperando esa personalidad confiada y arrogante que había estado encerrada todo el día. Tenía sus manos colocadas a cada lado de la cabeza de Kurt y estaba tan cerca que Kurt podía escuchar el estruendo en su pecho ante las palabras, y la sonrisa en su rostro decía que sabía exactamente lo que la proximidad estaba haciendóle a Kurt.
"Uh-huh," Kurt se las arregló para decir débilmente, sus nervios zigzageaban gratamente pero no estaba dispuesto a ceder en el gemido que se estaba formando en su garganta. "Es realmente una excelente vista."
Por un segundo pensó que Sebastian iba a besarlo, fuerte, reclamando, caliente. Estaban congelados en el momento, ambos respirando entrecortadamente mirando fijamente sus ojos negros, y Kurt se estaba contendiendo por no besarlo él, pero entonces el hecho de que estaban solo en esta casa, que había una cama a menos de cinco pasos de distancia y que una vez que empiecen no habrá nada que los interrumpa, pareció chocar entre ellos con un fuerte significado.
No era que Kurt no quisiera, demonios, su sueño inoportuno durante su siesta en el viaje es prueba de ello, pero también se sentía como si esta fuera la primera noche - y las palabras de Sebastian la semana pasada sobre querer hacer las cosas bien dejaron a Kurt pensando en que quizás algo caliente y desesperado y un poco salvaje contra la pared de su habitación no era exactamente lo que Sebastian tenía en mente, aunque era difícil a veces para Kurt conocer a este nuevo Sebastian con el chico que solía follar en baños solo para acabar lo más rápido posible.
El humor de Sebastian cambio primero, parpadeando el fuego en sus ojos. No se alejo completamente, incluso aunque Kurt podía sentir algo de indecisión de vuelta, arrastró la punta de su nariz a lo largo de la mejilla de Kurt y bajando a su cuello y mandíbula, antes de alejarse. Sonrió un poco triste entonces, como si se sintiera tonto por estar nervioso, pero no puede evitarlo (y quizás es lindo, Kurt pensó, saber que Sebastian puede estar ansioso por esto también - sobre dormir junto a Kurt sin más pretensiones entre ellos) antes de empezar a hurgar en su bolso por su pijama, sacando un cepillo de dientes también y caminando hacía el baño. Kurt seguía ahí, recostado contra la pared donde Sebastian lo había acorralado, por varios segundos después que Sebastian desapareció, tratando de llegar a un acuerdo con la idea de estar solo con Sebastian completamente, y la idea de que Sebastian esta quizás tan nervioso con esto como él.
Tenía algo de sentido, ahora que Kurt pensaba en ello. El sexo puede no ser algo nuevo para Sebastian pero si la intimidad, y la cosa que hay entre ellos claramente envolverá ambos. Kurt había estado pensando todo el día que Sebastian estaba seguro de tener la sartén por el mango en esta nueva relación, dada todas sus experiencias pasadas con una multitud de chicos mientras Kurt solo tiene de experiencia a Blaine, pero ahora - aquí en la oscuridad de la habitación con Sebastian cepillando sus dientes y cambiando en el baño del pasillo - se dio cuenta que de hecho él es quien tiene todo el poder.
Sebastian quizás puede saber que botones apretar, puede saber cómo colocar a alguien contra una pared jadeando por él, pero esta aprendiendo como hacer que alguien confíe en ti, en sentirse cercano y en tomar las cosas con calma. Se burlaba de eso antes, después de la fiesta en la piscina, acerca de como dejar a Kurt pasar la noche lo hacía diferente de cualquier otra conquista - y aunque entendió la verdad detrás de la broma es solo ahora cuando entiende la gravedad de esa verdad. Sebastian no deja que los chicos duerman en su cama, él no toma las manos o tiene citas o incluso besa si es que Maxwell es alguien en quien creer, y aún así ha estado haciendo todas estas cosas con Kurt. Por Kurt.
De una sola vez, Kurt entendió porque Sebastian no ha hecho un real movimiento en todo el día. Es porque tanto como Kurt se ha preguntado como se sentirán los cambios entre ellos, Sebastian no tiene ninguna idea de lo que estos cambios podrían ser. No sabe lo que es ser un novio, no sabe qué viene primero y cuánto debe esperar para avanzar más allá, no historia por la cual guiarse para saber cuando besar, cuando tocar, cuando es demasiado rápido. Deber ser terrorífico.
"El baño esta en la última puerta en la izquierda," Sebastian dijo, regresando del baño y rompiendo las reflexiones de Kurt, "Si es que quieres cambiarte o algo."
"Si, claro," Kurt murmuró, su mente seguía vagando sobre su nueva realización. Sacó el pijama de su bolso en auto piloto, junto con su cepillo de dientes y su bolso de cremas, y se dirigió hacía el pasillo antes de que el torpe desplazamiento de Sebastian por el dormitorio lo coloque más nervioso.
Cuando terminó en el baño, su cara y dientes limpios y despojado de sus ropas, usando solo un pantalón de algodón y incluso una más fina camiseta estirada en los hombros, Kurt apagó la luz y caminó en silencio por el pasillo. Encontró a Sebastian de pie junto a la ventana de su habitación, mirando el océano, con una pose aún rígida e insegura, aunque eso no quitaba la hermosura en él - bañado con la luz que reflejaba el agua - y quizás incluso la mejoraba, esa vulnerabilidad. Sebastian se giró ante el click de la puerta cuando Kurt la cerró detrás de él, y se observaron a través de la pequeña distancia por un largo momento antes de compartir pequeñas sonrisas nerviosas y moverse hacía la cama.
Se metieron a la cama en silencio, en lados opuestos y cuidadosamente sin tocarse, ninguno de ellos sabiendo como hacerlo, incluso aunque ya lo han hecho antes. Aunque ahora es diferente, y Kurt se dio cuenta que casi podía sentir la tensión de Sebastian mientras se encontraban recostados en sus espaldas, lado a lado en la oscuridad a un paso de distancia entre ellos que lo sentía como un océano.
Un minuto pasó, luego otro, y Kurt sabía que si quería podía probablemente dormir así, a pesar de la rigidez del chico a su lado. Podía oír el océano afuera, estrellándose rítmica y suavemente contra la orilla, y la respiración de Sebastian junto a él, lento y poco profunda, y con todo eso podría fácilmente calmar sus sueños. Pero Kurt no quería eso, lo que Kurt quería era lo mismo que había querido todo el día - alcanzarlo y tocarlo, besarlo y sentirlo y saber que toda esa locura era real, y que no estaba solo. Había esperado todo el día a que Sebastian lo arrastrará hacia un nuevo territorio, igual como Sebastian lo ha estado haciendo por todo el verano. Pero con la emoción de este nuevo lugar pesado en su sangre, con la confianza que viene del saber que de una vez por todas no esta solo en este miedo, Kurt decidió que estaba cansado de esperar. Necesitaba ser el valiente, necesitaba ser quién le mostrará a Sebastian que estaba okay.
Fue ridículo, casi, lo difícil que fue atravesar entre las sábanas entre ellos hasta tocar la mano de Sebastian, dado que han pasado semanas siendo más íntimos que esto. Pero esa pretensión era una clase de protección en ese momento, y cuando la pretensión fallaba, el alcohol estaba ahí para tomar su lugar, y ahora no había nada más que Kurt y Sebastian solos en la oscuridad.
Los dedos de Kurt apenas rozaron la parte posterior de la muñeca de Sebastian antes que Sebastian desplegara sus dedos apretando la mano de Kurt y no se sintió tenso, ya no.
Se quedaron así, con las palmas como el único punto de calor entre el ancho de la cama, Y Kurt construía la fuerza para algo más, quizás para deslizarse a través de la brecha que los divide hasta que el calor se extienda a lo largo de su lado, cuando Sebastian se giró de nuevo.
Se colocó de lado y Kurt giró su cabeza para poder ver el rostro de Sebastian, para observar como los ojos de Sebastian lo recorren, con una vacilación tan extraña en su rostro. Levantó su mano sin soltar la de Kurt, para posarla en el pecho de Kurt, con un movimiento lento y preciso, dándole a Kurt la oportunidad de apartarse, de detener esto.
Kurt no quería que se detuviera.
Cuando no hubo lucha o estremecimiento ante su tacto, Sebastian pareció relajarse un poco más, recostando su palma completamente contra la camiseta de Kurt, justo sobre su corazón, sus dedos tocaban una y dos veces, antes de apretar el material en un puño. Kurt pudo sentir el calor de la piel de Sebastian incluso a través de la camiseta, preguntándose si Sebastian podía sentir la manera en que su corazón se había acelerado ante el tacto. Sebastian lo miró, realmente lo miró, y luego abrió su boca como si fuera a hablar pero en vez de eso hubo un destello de fuego en sus ojos y se inclinó.. Kurt solo tuvo tiempo de una pequeña exhalada de sorpresa y anticipación antes que Sebastian presionara sus bocas juntas, cálidas y secas en un acto que podría parecer familiar ahora pero que de alguna manera sólo podía sentirlo como electrificante y nuevo.
Sebastian se alejó después de un momento, Kurt exhalo siguiendo sus labios, y miró a Kurt brevemente antes de de inclinarse y besarlo de nuevo. esta vez con más fuerza. Kurt podía sentir el calor del cuerpo de Sebastian a su lado y su mano libre lo alcanzó sin su permiso para enrollarla en el cuello de Sebastian para atraerlo más cerca. Cuando Sebastian obedeció, cruzando las pocas pulgadas que aún los separaba hasta que su pecho se unió al de Kurt, la boca de Kurt se abrió por instinto y la respuesta de la húmeda boca de Sebastian con sus labios entreabiertos casi le quita el poco aliento que le quedaba. Se presionó aún más en el beso, buscando más, pero antes de conseguirlo Sebastian los separó de nuevo
Sebastian no se alejó mucho esta vez, solo un suspiro de distancia entre ello, lo suficiente como para murmurar, "¿Esto esta bien?"
Kurt casi se rió porque ¿como se le ocurre a Sebastian pensar que esto no esta bien? pero había algo tan dolorosamente sincero que no fue capaz de bromear, incluso como un juego. Estaba bastante seguro que nunca le había preguntado a alguien antes si solo besarse estaba bien, estaba seguro que a Sebastian nunca le había preocupado la respuesta, y el pensamiento de que Sebastian se preocupa porque es Kurt hace que un dolor divertido se sienta en su pecho. Se sentía como demasiado y Kurt no sabía qué hacer con todo esto, así que en lugar de responder él inició el beso esta vez, inclinando su rostro hacía arriba y tirando a Sebastian para abajo hasta que sus bocas se encontraron otra vez y todo se volvió una clase distinta de dolor, más bajo y caliente que el que tenía en su pecho.
"Más que bien," murmuró justo contra la boca de Sebastian cuando sus labios dejaron de moverse lo suficiente como para que ambos respiren antes de volver a ello.
Pudieron haber pasado minutos o horas o días por lo que Kurt entendía recostados ahí, besándose profunda y lentamente, el único sonido de bocas húmedas encontrándose y de dedos contra ropa mientras se acercaban más y más. Cada momento se sentía intenso y caliente, pequeñas chispas a través de su torrente sanguíneo en contraste con el calor quemante enviaba bucles de necesidad a través de su piel, que lo impulsaron a tirar de los hombros a Sebastian hasta dejarlo sobre él, el delicioso peso de su cuerpo sujetando el de Kurt más firmemente contra la cama y cada tactogustopressión se sentía magnifica.
La boca de Sebastian estaba fresca con el sabor a menta de su pasta de dientes, pero en el fondo era todo tan cálido que Kurt lo sentía hasta en los dedos de los pies. Kurt quería obtener todo ese calor, quería besar y lamer y chupar todo el sabor artificial hasta que solo quedára el sabor del chico Besó más profundamente, chupando la lengua de Sebastian dentro de su boca y tratando de mover a Sebastian más completamente sobre él, quería y necesitaba sentirse a cargo y todo lo que quería era estar tan cerca que no pudiera saber donde termina él y comienza Sebastian.
La imagen de como podría llegar a estar así de cerca, de estar dentro de Sebastian o Sebastian estando dentro de él, con esas calientes imágenes en su mente levantó sus caderas, buscando fricción automáticamente. La encontró, frotando la dureza que era y de la cuál se enteraba ahora contra el muslo de Sebastian, Sebastian hizo un sonido bajo y quebrado y se empujo hacia abajo en respuesta, cambiando un poco de posición para una segunda fricción así para cuando volviera a presionar no lo haría en las caderas de Kurt sino a lo largo de la erección de Kurt. Ambos gimieron ante eso, y Kurt se aferró aún más fuerte a la espalda de Sebastian tratando de atraerlo más abajo, tratando de que vuelva a hacer ese movimiento.
Sebastian obedeció presionando hacia abajo de nuevo, esta vez más lento, así solo fue un largo y caliente arrastre, y Kurt juro que podía sentir el calor del pene de Sebastian contra el suyo a pesar de las capas que los separaban.
"Sebastian," murmuró, poniendo la mayor cantidad de necesidad que podía en el nombre, tratando de transmitir lo mucho que quiere esto, y cuanto más quiere. Sabía que en algún lugar de su mente habían ideas de hacer las cosas más lento, de tomarse su tiempo, pero no podía recordarlo cuando todo se sentía tan bien.
Sebastian se presionó otra vez hacia abajo, besando a Kurt con la violencia que Kurt sabía lo que venía después, antes de alejar su boca y sus caderas de una sola vez y recostar su frente - húmeda de sudor - contra la de Kurt. Estaba respirando pesadamente y Kurt se levantó tratando de volver a tener esa boca húmeda pero Sebastian lo mantuvo firme abajo, y eso envió un nuevo conjunto de calor a través de su sangre.
"Mierda Kurt, espera nosotros... dame un segundo, ¿ok?"
Kurt se quedó quieto, aunque quería seguir besándolo, porque sabía lo mucho que le estaba costando a Sebastian decir esto. Sebastian seguía con su cabeza presionada contra la Kurt, como si necesitara el contacto incluso aunque intentará mantener la parte inferior de su cuerpo arriba y alejada, y se quedaron así hasta que sus respiraciones se calmaron y el calor se desvaneció de su piel.
"Quiero," Sebastian dijo, una vez que pudo contener su respiración, "Pero por ahora, esta noche solo... solo quiero besarte esta noche, solo eso."
Sonaba un poco inestable, como si tuviera miedo que Kurt se enojara con él, lo cuál era ridículo para Kurt pero quizás - se dio cuenta - no tan ridículo en el mundo que Sebastian había elegido vivir por tanto tiempo. Aunque la verdad, ahora que la intensidad de todo se había desvanecido un poco y recordaba las cosas como tener el tiempo y espacio para no apresurarse, se dio cuenta que estaba de acuerdo aún con ese dolor profundo aún dentro de él ante la idea de algo más.
"Si, si, okay," dijo, calmando con una mano el lado de Sebastian, "Quiero más tambien, érp esta noche solo besarte es perfecto."
Sebastian se hundió un poco en alivio, dejando que su cuerpo cayera gentilmente sobre el de Kurt. Aún se sentía bien, tener el peso de Sebastian contra él, pero diferente. Hacía a Kurt sentir firme y seguro y protegido.
"Es estúpido," Sebastian murmuró, dejando caer su rostro para acariciar con su nariz el cuello de Kurt y hablar contra su piel. "Quiero decir, sé que puede parecer estupido para ti, que yo quiera tomarme las cosas con calma pero..."
"Quieres hacer las cosas bien," Kurt terminó por él, "Por mi."
Se quedó quieto por unos minuto, y Kurt prácticamente podía escuchar a Sebastian pensando antes de escuchar, tan despacio y casi se lo perdió, "Por mi también. Quiero hacer las cosas bien por mi también."
Las manos de Kurt se enroscaron en la tela de la camiseta de Sebastian, colocándolo más cerca, y casi sintió la urgencia de llorar aunque no podía decir porque. Por Sebastian, quien quizás nunca ha querido hacer las cosas bien antes - quien quizás nunca ha tenido alguien que quiera hacer las cosas bien por él. Por él mismo, porque ha tenido tanta suerte de encontrar a gente que se preocupa por más que solo lo que su cuerpo puede ofrecer y incluso así no ha sido protegido del dolor. Por ambos, quienes se tambaleando en esta cosa que tenían sin tener una idea de en que se estaban metiendo, y por lo tanto lo mucho que estaban arriesgando.
Quería tener las palabras precisas, palabras que le dijeran a Sebastian que no había nada estúpido en no querer apurar las cosas, no importaba lo rápido o lento que se movieran mientras ambos estuvieran felices, que no había nada malo ni bueno en ello. Quería palabras que le dijeran a Sebastian que por él valía la pena hacer las cosas bien, que ambos lo valían. Que Kurt estaba aprendiendo que no hay nada que no haría por este chico que lee Hemingway y escucha bandas como Atari Teenage Riot y puede insultar a Kurt en francés con la misma elocuencia que en inglés; este chico que lo hace sentir como si quizás hay mucho más que descubrir de él mismo, que Kurt no sabía.
No tenía las palabras, era demasiado tarde y su cerebro estaba difuso con deseo, pero los labios de Sebastian estaba cálidos contra su cuello, besándolo gentil y lentamente, y quizás las palabras estaban sobrevaloradas, especialmente cuando ambos estaban de acuerdo en esto, en los besos, los toques gentiles y explorarse el uno y el otro de esta manera, esto era lo que ambos querían esta noche.
Así que Kurt se lo mostró con caricias, con el arrastre de sus palmas y dedos en la espalda de Sebastian, manteniéndolo cerca y engatusándolo para tenerlo cara a cara otra vez. Esta vez fue Kurt quien se inclinó, quién besó primero - suave y dulce. Kurt quién suspiró, "¿Esto está bien?"
"Si," Sebastian dijo, ahogándose en emoción y en los restos de deseo y luego se estan besando otra vez, conectados, intensos y poderoso incluso mientras la sangre de Kurt se calentaba a fuego lento bajo su piel, un agradable dolor le recordaba que valía la pena la espera.
Sebastian se movió una vez más, así pudo colocar una mano bajo el cuello de Kurt, inclinandolo a ambos hasta que sus bocas encajaban en un distinto ángulo. ( y oh, este es claramente uno de los beneficios de besar a alguien como Sebastian que sabe exactamente como desarmar a alguien y volverlo a armar porque él solo sabe cosas - cosas sobre cómo los cuerpos encajan) y se ralentizó hasta que el beso de una vez fue algo completamente nuevo.
Esto, esto era completamente diferente a cualquiera de los besos que había compartido antes, y se sentía como absolución, confesión y promesa, todo junto. Con cada presión de sus labios a la boca de Sebastian, con cada movimiento de sus dedos por la espalda de Sebastian estaba diciendo todas las cosas para las que no había podido encontrar palabras y podía sentir la respuesta en cada movimiento de Sebastian sobre él, en cada pequeño mordisco que su lengua sanaba.
Era un 'lo siento' por todas las malas palabras que se dijeron, por subestimar el valor del otro con rabia y competición. Era un 'te quiero', dicho mucho más elocuentemente con el cuerpo que con las palabras que aún no han sido capaz de pronunciar, porque donde habían palabras se expresaron deseos fisicos, cada toque ahora parecía moderar ese deseo con la conexión emocional que habían evitado tanto. Era, tal vez más que cualquier cosa, esas dos palabras que los han seguido desde el inicio del verano, esas palabras que parecen definirlos, las palabras que ambos necesitaron oír más de una vez del otro.
'Estoy aquí'.
Kurt sabía que esto que había empezado era frágil y nuevo, sabía que había obstáculos que vendrían y cosas que hablar, y el inminente regreso de Blaine, pero ahora todas esas cosas parecían insignificantes comparar con lo que Sebastian lo estaba haciendo sentir, solo besándolo. Nunca lo hubiera pensado, no en millones de años, que este chico sería quien lo hiciera sentir de esta manera - mareado y aturdido y seguro (lo cual era lo más extraño de todo) - pero mucho de este verano había sido un despertar para él con el hecho de había cosas que jamás hubiera creído posibles. Ha sido un verano donde su mundo se colocó de cabeza, y de alguna manera Sebastian ha sido quien lo ha hecho sentir como si no fuera el fin del mundo. Que incluso cuando todo se esta derrumbando, puedes encontrar alegría en esa caído - en los más improbables lugares.
Se besaron hasta que sus labios estuvieron adoloridos y sus ojos cansados, y se mantuvieron besando hasta que se quedaron dormidos.
Nota de la traductora: Y eso es, una de las historias que más amo en la vida.
Si les gusto la historia y mi traduccion, tengo en proyecto otras traducciones, asi que sigan mi cuenta o revisen cuando tengan ganas.
Si quieren comunicarse conmigo en mi perfil tengo mis cuentas, twitter, tumblr y facebook. Tambien pueden recurrir al PM! Nos leemos en una proxima historia, o si el mundo nos quiere, tendremos una continuación. Además hay un POV de esta historia sobre la primera vez que Sebastian se quedo en la casa de Kurt, que la autora escribio, es algo que no sucede en la historia original, pero la autora quiso escribirlo. Quizas lo traduzca. Es hot xD!
Agradezco los reviews, chicos! Tengo fe en que llegaremos a los 400!
No se desaparezcan hay varias historias que vale la pena leer. Empezare a trabajar en ellas inmediatamente.
Esta parte la traduje escuchando When The Darkness Comes - Colbie Caillat, es parte del soundtrack de City Of Bones, una de mis sagas favoritas.
