V. Memory's
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By R. S.a.s.u.N.a.r.u.H.o.t.s
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Sasuke tomó de un solo trago el contenido de su copa. El whisky escocés pasó por su garganta, provocando una sugestiva sensación. Miró la ciudad a través de la transparencia del cristal, aunque realmente sus pensamientos divagaban en otras cuestiones. Cuestiones derivadas de una persona en especial; ¿Estaba siendo muy considerado con Naruto? Posiblemente, cualquier socio de la empresa, o del club, que lo viera en ese momento pensaría que su carácter fuerte decaía a pedazos. No podía darse el lujo de parecer frágil. Con ellos no demostraba más sentimientos que la arrogancia y superioridad. No podía ser débil y dejarse pisotear -él pisoteaba y no al revés-. Bastante joven comparado con esos viejos buitres de negocios, pero más inteligente que ellos. Su mente fría y analítica lo caracterizaba, por dicha razón, no entendía el desequilibrio que Uzumaki producía en él. Existía algo en el áureo que le inquietaba. ¿Su determinación?
Además, Naruto le parecía diferente a la vez que le entregó el dinero en la cafetería. Al principio pensó en la droga que Suigetsu le administró, pero su insistencia en negar pagar su deuda la consideraba bastante inusual. Después de todo, el mismo Naruto fue quien recurrió a él sin importarle las consecuencias. ¿Por qué se arrepentía ahora, si antes parecía tan decidido y confiado? No encontraba respuesta a esa pregunta. ¿Diferente e igual? Como si fueran dos personas contrarias. Rió ante dicha conclusión. Tomó un nuevo trago, degustando lentamente el sabor del líquido. Cerró los ojos, pegando su frente al cristal, rememorando el sabor de sus labios. Esa sensación de adrenalina cada vez que lo enfrentaba y terminaba acorralándolo, ese brillo de coraje y decisión que no desaparecía de sus orbes azules y el temperamento raudo al no dejarse doblegar ni someter. El éxtasis de lo prohibido.
¿Cómo terminaría esa situación? Ni él mismo lo sabía, y poco le importaba.
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Naruto continuaba recostado sobre el futón, ignorando su alrededor, concentrando en sus propios pensamientos. Las infinitas cuestiones sobre Menma seguían devanando su subconsciente. Todo en la habitación parecía intacto; a un lado la bandeja de comida permanecía vacía. Comía, no por la amenaza de Uchiha, sino para evitar que el incidente de días pasados volviera a repetirse. Por falta de fuerzas había cedido ante Sasuke y eso no le gustó nada. Debía odiarlo, despreciarlo con el alma por tratarlo igual a una ramera. Detestarlo por vender a las personas y sacar provecho de eso. Una situación bastante irónica que le recordaba a su madre. Aquella mujer que pasó por lo mismo.
Pero en ese momento no deseaba recordar cosas malas, sino las -escasas- buenas memorias. A Kushina le agradaba exteriorizar sus virtudes; su "corazón de oro" por perdonar rápido a las personas y hacer amigos con facilidad. Ella le decía sus diferencias con Menma a pesar de tener los mismos rasgos físicos. Mientras su hermano mayor era rencoroso y agresivo, él prefería sonreír e imaginar que nada pasaba, y que algún día las cosas mejorarían para los tres. ¡Qué iluso niño! Poco tiempo después su madre murió. Y ahora su único familiar con vida lo vendía sin saber la razón de ello. ¿Qué motivó a Menma a dejarlo en manos de Sasuke? ¿Por qué no le dijo nada? Si, tal vez discutirían y hasta terminarían golpeándose, pero entre los dos buscarían una solución. ¡Por dios, él nunca lo dejaría solo!
Giró sobre su lugar sin poder contener las lágrimas, aunque apretaba los ojos con fuerza no podía retener aquel líquido salado. No era débil, tampoco se consideraba una "Magdalena", ni mucho menos un mártir, pero cualquier persona por muy fuerte que fuera cedería ante una traición como esa. Más, tratándose del único lazo que poseía en esa miserable vida que le tocó.
Y caía en los mismos pensamientos una y otra vez. ¿Odiaba a Sasuke? Posiblemente. ¿Odiaba a Menma? No lo sabía con seguridad, seguía siendo su hermano. No obstante, lo primero que haría al salir de ahí -porque saldría de ese lugar a cualquier precio- sería golpearlo tan fuerte hasta desquitar todo su coraje. Ya vería que sucedía después.
Dejó atrás sus cavilaciones al ver la ventana abierta y notar la oscuridad en el cielo. Se incorporó de su lugar, estirando los brazos y las piernas. Deseaba salir de ahí, al menos para tomar un poco de aire. Lo tenía "prohibido", pero poco le importó las advertencias. Había recuperado fuerzas y sentía la imperiosa necesidad de sentir un ligero atisbo de libertad. Aprovecharía la oscuridad de la noche. Abrió con cuidado las puertas de la habitación, percatándose de la soledad del pasillo. ¿Por qué nadie resguardaba el lugar? No le dio importancia y salió con pasos sigilosos, guiándose entre el amplio y largo pasillo de la mansión. Predominaba un estilo tradicional, con pisos de madera y puertas corredizas. Ningún sirviente deambulaba y casi todas las habitaciones tenían las luces apagadas. Sabía que no podría escapar por muy fácil que pareciera -hasta cierto punto sonaba ilógico-, pero al menos su pequeña fuga le serviría para cerciorarse de la vigilancia y las posibles salidas de la residencia. Nunca estaba de más conocer los territorios del "enemigo".
Tardó poco tiempo en llegar al jardín, dónde vio las lejanas y las altas murallas de piedra que lo separaban del exterior. Salió por completo, escondiéndose entre los espesos arbustos que rodeaban la casa. Intentó acercase a la muralla, analizando su altura y buscando la manera de llegar hasta arriba sin ser visto. Se movió con sigilo a través del camuflaje verde, sin embargo escuchó un pequeño sonido que le hizo detener su camino. Asomó la cabeza, encontrándose con un niño de cabellos negros y piel blanca, éste permanecía a la orilla del estanque. No quiso darle importancia, pero una simple palabra le hizo detenerse nuevamente.
«Mami»
Escuchó en la voz baja del pequeño, e inconscientemente cerró sus ojos rememorando una escena en especial.
"Golpeaba la puerta de madera vieja con sus puños, gritando fuerte, esperando que alguien le abriera y lo dejara pasar con su madre.
—¡Mami! ¡Quiero ir con mi mami-ttebayo!
Un hombre salió del interior.
—¡Cállate, maldito mocoso!
El sujeto alzó la mano para golpear al rubio, y éste cerró sus orbes esperando el golpe que nunca llegó. Abrió sus ojos azules con lentitud, encontrándose con la espalda de su hermano mayor; él había recibido el golpe.
—No toques a mi hermano menor.
Menma pateó al hombre en la espinilla, aprovechando el descuido sujetó la mano de Naruto y corrieron a esconderse en un rincón del edificio. Vivían ahí con su madre, pero siempre que esos tipos iban, a ellos los sacaban del cuarto.
Naruto sonrió aliviado. Su hermano mayor siempre lo defendía."
Ante recuerdos como ese, las interminables preguntas sin respuesta volvían a aprisionar su mente: ¿Por qué Menma lo traicionó de esa forma, aun pasando por tantas cosas juntos? ¿Por qué no confió en él para solucionar el problema? ¿Por qué tanto interés en el dinero? Aún si tuviera un millón de porqués no le servirían de nada en ese instante.
No obstante, la tristeza impregnada en la palabra del niño llamando a su madre le recordó su propio dolor. Apretó los puños sin poder avanzar. Menma tenía razón al decirle que era débil y sentimentalista. No cursi ni melodramático, sino empático con el sufrimiento ajeno. De naturaleza compasiva. Resignado salió de los arbustos caminando hasta el menor, sentándose en el pasto a su lado. El niño no volteó a verlo, continuó con la vista en las ondas que producía el agua al lanzar una piedrecita, borrando el reflejo de la luna.
—¿Por qué lloras? —preguntó, pasando un rato de silencio.
El menor no giró su cabeza, siguió con la barbilla sobre sus brazos cruzados encima de sus rodillas flexionadas. Naruto pensó no obtener respuesta, pero la voz infantil sonó bajita.
—No lloro, los niños fuertes no lloran.
Aunque no esperaba esa respuesta, Uzumaki se sintió bien al comenzar una conversación. Ese niño le recordaba a sí mismo. Inclinó su cuerpo hacia atrás, sosteniéndose con sus brazos y contemplando la luna.
—Pero le hablabas a tu madre. No creo que un niño fuerte llame a su mamá de esa manera.
Al verse descubierto, el niño desvió la mirada. Frunció un poco el ceño antes de pasar la manga de su camisa por su nariz, limpiándola en el proceso.
—Aún si gritara fuerte, ella nunca vendría.
—¿Trabaja mucho?
—No… ella está en el cielo.
Y por primera vez, el niño volteó a verlo. Naruto sintió una punzada en el pechó al notar la melancolía en los bonitos irises violeta del pequeño.
—La mía también está en el cielo, junto a mi padre-ttebayo.
Rememorar a sus difuntos padres significaba un trago amargo, igual a la tristeza reflejada en el morenito. Intentó poner una sonrisa, eliminando cualquier rastro de añoranza e ideó algo para quitarle ese sentimiento. Observó el estanque, encontrándose con una pequeña rana sobre una hoja verde de lirio acuático.
—¿Quieres darle de comer a Gamatatsu?
Cambiar de tema le pareció la mejor opción.
—¿Quién es Gamatatsu?
—Esa pequeña rana de allá —indicó con su dedo índice—. ¿Me ayudas a atraparla? —levantándose del pasto, sacudió sus pantalones—. ¿Y cómo te llamas?
Le desconcertó encontrar a un niño pequeño solo a esa hora de la noche. Pero no creía que estuviera perdido. El menor no dudó en responderle.
—Naoki, Uchiha Naoki.
Naruto no pudo esconder la cara de incredulidad al escuchar su apellido. Sin embargo no dejó de sonreír, Naoki no tenía la culpa de nada, lástima que por sus venas corriera sangre Uchiha. Y peor aún, que tuviera un padre tan bastardo como Sasuke.
—¿Me ayudarás a atraparla, Nao-chan?
A Naoki no le molestó el diminutivo y asintió contento.
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Uchiha salió del despacho hecho una fiera. Tenten había ido a recoger la bandeja de la cena y descubrió horrorizada que Naruto desapareció de la habitación. Ante la noticia frunció sus facciones en un gesto demasiado molesto, y con pasos grandes salió del lugar para avisarle a seguridad que lo buscaran por toda la mansión. No obstante, al pasar por el pasillo que conectaba al jardín, la risa de Noaki hizo que detuviera sus pasos. Curioso, asomó su cabeza al exterior, encontrando al pequeño cerca del estanque, ayudando a un rubio a salir del agua. El mismo rubio que estuvo a punto de ir a buscar. Relajó su semblante, metió las manos a los bolsillos de su pantalón y caminó hasta ellos.
—¿Qué haces aquí afuera a esta hora, Naoki?
Naruto -empapado de pies a cabeza- dio un brinco sobre su lugar, girando lentamente, observando a Sasuke con los brazos cruzados. Esperó encontrar una mirada burlona y una sonrisa arrogante, pero al contrario, quedó desconcertado al observar una sonrisa amable dirigida al pequeño a su lado. Cómo si Uchiha dejara de ser un demonio, transformándose en una persona común y corriente.
—¡Tío Sasuke! —saludó el pequeño, abrazándolo con fuerza.
«¿Tío Sasuke?» Resonó en la mente de Uzumaki. Al parecer se equivocó al sacar conclusiones apresuradas y pensar que era su hijo.
—Iruka-sensei está buscándote para cenar, será mejor que entres a lavarte las manos.
—Sí, te dejo con mi nuevo amigo, se llama Naruto —le señaló contento, un segundo después, arrugó ligeramente las cejas en un gesto pensativo—. Aunque no sé cómo entró a la casa. ¿Es tu invitado, tío Sasuke?
—Algo parecido.
Naoki salió corriendo a la casa, dejando un silencio incomodo entre los mayores.
—¿Se suponía que ibas a escapar otra vez, usuratonkachi?
—Lo seguiré intentando, bastardo.
Uchiha rió de lado.
—Te hubiese descubierto apenas pusieras un pie sobre la barda. No hay personal cuidando, pero la casa está rodeada por un sistema de seguridad diseñado exclusivo a esta propiedad.
—Presumido —susurró—. ¡Sólo salí a tomar aire! Además, me encontré con Naoki, pensé que era tu hijo… ¿Tienes hermanos-ttebayo?
La sonrisa de Sasuke desapareció.
—No —respondió cortante, desviando el tema—. Y no vine hablar de mi familia, sino de tu situación. ¿Qué piensas hacer? ¿Escapar y volver a Hong Kong a seguir robando? ¿A qué te maten como a un perro?
Naruto apretó los puños, ahí estaba el maldito bastardo que conocía.
—¡Cállate! —gritó molesto. Nunca podría mantener una conversación civilizada con ese tipo arrogante—. ¿Qué sabe alguien como tú, que siempre tuvo todo desde que nació? No tienes idea de lo que es tener hambre y estar solo.
El moreno no pareció afectado por sus palabras, su concentración se mantenía en otro lugar. Lo vio de arriba a abajo, detallando el cabello rubio goteando de agua, el pecho marcado dejándose notar a través de la mojada camisa, y sus pantalones de tela pegándose a sus piernas. Una imagen bastante sugerente.
—Puedes trabajar en el Black Angel's.
Uzumaki frunció las cejas ante el incomodo escaneo y grito:
—¡¿Cuánto tengo que repetírtelo, teme?! Prefiero seguir robando, antes de vender mi cuerpo por dinero.
—No es una opción, estoy por decidir cuál será tu puesto —le dio la espalda, ignorando la furia en los ojos azules—. Será mejor que no vuelvas a salir sin permiso, y espero que te cambies rápido, no quiero que enfermes en tu primer día de trabajo, usuratonkachi.
Dio por terminada lo conversación, dejando a Naruto sin rebatir sus palabras. ¡Maldito bastardo!
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—Tío Sasuke. ¿Por qué Naruto no cena con nosotros?
Sasuke dejó de comer sin responder de inmediato. No podía decirle a un niño de seis años que ese rubio estaba ahí porque él lo había "comprado". Inventó una mentira, contestando tranquilamente.
—Es un invitado especial, y le gusta cenar en su habitación.
Naoki asintió convencido por las palabras. Comenzó a degustar su arroz, pensando en ir a visitarlo por la mañana. Sasuke lo miró, sonriendo imperceptiblemente al ver en el niño a su difunto hermano mayor. Detalló nuevamente ese sonrisa que tenía tiempo sin ver.
Muchas cosas habían pasado en su vida.
A pesar de ser el segundo hijo, heredó toda la fortuna Uchiha. Sin embargo sólo lo hizo por su hermano Itachi y por proteger a su sobrino; la única familia que le quedaba. La historia de su hermano mayor pocos la sabían, y prefería que continuara de esa manera.
«Itachi se enamoró -según su padre- de la persona equivocada. El mayor de los Uchiha tenía la vida arreglada desde su nacimiento; estudiaría en las mejores escuelas siendo reconocido como el número uno. Saldría con honores la carrera de abogado y posteriormente se casaría con una mujer rica. Konan; una hermosa joven de cabellos cerúleos y ojos ámbar, heredera de una compañía farmacéutica fue la elegida para él. Pero Itachi no la amaba. El destino quiso que una tarde cualquiera su automóvil quedara descompuesto cerca del parque, en dónde un espectáculo de magia se llevaba a cavo. Optó por bajarse a mirar mientras llegaba la grúa. Y en ese lugar, jugando con explosivos de muchos colores, vio por primera vez a la mujer más hermosa que capturó por completo su atención -y posteriormente, su corazón-. Nunca creyó en el amor a primera vista, pero al delinear su sonrisa comenzó a reconsiderarlo. De llamativos ojos azules y largo cabello rubio sujetado en una coleta alta; Deidara, una expresiva artista callejera.
Con el paso de los días siguió frecuentando el parque, observando de lejos las formas y figuras del arte de aquella despistada muchacha. Ni él mismo supo como ocurrió -o tal vez fue el día en que ella lo notó y le regaló una sonrisa- que sus sentimientos crecieron tanto hasta alcanzarla. Itachi, el joven reservado, serio, elegante y analista, se había enamorado. Iniciando una relación al saberse correspondido.
A Fugaku no le pareció que su prodigio deshiciera el compromiso con Konan sólo por estar enamorado de Deidara, quien estaba embarazada de dos meses. La furia y decepción del patriarca fue tanta, que no dudó en darle un ultimátum. Como consecuencia le dio a escoger a su primogénito entre; el apellido y su fortuna o esa pordiosea oportunista. Por respuesta, Itachi le dio la espalda, saliendo de la mansión dando un sonoro portazo. Ese día Fugaku perdió a un hijo, e Itachi quedó huérfano -su madre murió cinco años atrás-.
Y entonces las responsabilidades cayeron sobre los hombros de Sasuke. Que a pesar de la situación, no dejó de apoyar a su hermano mayor, la única persona que siempre veló por él. Al menor no le importaban los negocios de su padre, años atrás había querido su admiración, pero eso poco a poco dejó de importarle al grado de no querer saber nada de él. Ni de sus sucios y fraudulentos negocios. Rechazó ser el heredero de Fugaku.
A sus casi dieciocho años deseaba salir de casa y viajar por el mundo admirando la arquitectura. Un deseo convertido en sueño, al recibir la funesta noticia del fallecimiento de su hermano y su cuñada, a causa de un accidente automovilístico. Por suerte el pequeño de dos años salió con vida del suceso. Sasuke intentó conservar a su sobrino, pero durante dos años no pudo dar con su paradero. Naoki desapareció sin dejar rastro. Buscó en la policía, en el hospital y en los orfanatos cercanos, sin poder localizar una sola pista. Desesperado, Fugaku vio su oportunidad proponiéndole un trato:
"Te daré una última oportunidad, Sasuke. Te diré en donde está ese bastardo, aceptaré que le des nuestro apellido y te quedes con su custodia. A cambio de que aceptes manejar todos mis negocios, sin excepción alguna."
Ahí, Sasuke vendió su alma a ese "demonio" aceptando la propuesta. Le parecían repugnantes los negocios de su padre, pero su sobrino valía el sacrificio. Itachi siempre estuvo para él, y no le daría la espalda a su hijo. Lo prometió delante de su tumba.
"¿En dónde está?"
Fugaku odiaba tanto a su pobre nieto que lo regaló con Orochimaru, un pedófilo y traficante de personas. Sasuke no contuvo su furia, yendo hasta Hong Kong a recuperarlo. Golpeó a esa asquerosa serpiente, advirtiéndole que lo mataría si le había puesto un dedo encima. Por suerte, los gustos del blanquecino hombre eran de niños mayores. Pero le hizo una enorme herida en el rostro como advertencia. Buscó a su sobrino por toda la residencia, encontrándolo en el sótano. Al entrar el niño tembló aterrado. Naoki encogió su cuerpo cuando le vio acercarse, y Sasuke notó en ojos violeta un profundo miedo. Intentó sonreír para no asustarlo.
"No tengas miedo, soy el hermano de tu papá, soy tu tío Sasuke. No te haré daño"
Sasuke lo abrazó y el niño se aferró a él comenzando a llorar. Sintiéndose protegido y a salvo después de dos años sin saber nada de sus padres. A Naoki le alegró sentir el confort de los brazos de su tío; una persona que le quería y se preocupaba por él.
Un año después de ese suceso, su padre murió en un avión por un atentado terrorista, dejándole a él como su único heredero. Convirtiendo su vida en la que es hoy actualmente.»
Recordar aquel miedo en los ojos de Naoki le detuvo a continuar con Naruto. ¿Absurdo? ¿Ilógico? ¿Irónico que la vida le pusiera una situación de ese tipo? No lo podía describir. A lo largo de su vida siempre tuvo poder, las personas se rendían a sus pies por el dinero y la posición social, pero con Naruto era diferente.
—¿Tío Sasuke?
La repentina pregunta y la pequeña mano del menor frente a su cara, le hicieron regresar de sus memorias. Enfocó el rostro de Naoki, precisando el bonito color violáceo de sus pupilas. Con un asentimiento le indicó que siguiera.
—Prometiste que iríamos por un perro.
—Iremos cuando tenga un día libre.
—¡Sí! ¡Quiero un Akita!
Sasuke sonrió levemente, observando la efusividad del menor. Ante los demás podría mostrarte frío, sin sentimientos y duro con los negocios, pero protegería a su única familia. ¿Sería malo darle espacio a alguien más? Nunca sintió algo especial por otra persona. Las pocas parejas que tenía eran sólo de una noche, un desfogue de sus hormonas. Pero al ver a Naruto jugar con Naoki, observándole sonreír de manera sincera, le hacía preguntarse si abría la posibilidad de otorgarle un lugar. Negó ligeramente ante semejantes pensamientos sin sentido. Naruto le odiaba. ¿Y él?
Él sólo significaba otro negocio más en su vida.
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Naruto despertó temprano por la intromisión de Tenten, ella le entregó ropa limpia y lo guió al baño. No muy convencido la siguió, tenía una vaga idea de la razón. Y no se equivocó al notar a Sasuke esperándolo fuera de la habitación. Irían nuevamente al club. El camino fue tranquilo y ninguno de los dos abrió la boca. Media hora después, Uchiha aparcó su auto en el estacionamiento subterráneo. Sin embargo al salir del Ferrari, Sasuke observó un auto extraño aumentando la velocidad con la intención de estamparse contra ellos, e instintivamente su cuerpo se movió solo girando hacia Naruto, abrazándolo y arrojándose a un lado impidiendo que el vehículo los golpeara. En ese mismo instante -antes que el conductor volviera a tomar velocidad para un nuevo impacto- Kakashi llegó con un equipo de seguridad, disparándole a las llantas del auto, provocando que derrapara hasta estamparse contra una columna del lugar. Suigetsu y Juugo corrieron a detener al individuo que había atentado contra la vida de su jefe.
—¿Estás bien, gatito asustadizo? —le susurró Uchiha al oído.
Ignorando el comentario, Naruto -inconscientemente- se aferró a él, sintiendo el acelerado palpitar de su pecho. Y por primera vez desde que lo conoció, supo que Sasuke en verdad tenía un corazón, y lo más curioso, era por él que latía con esa intensidad.
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Continuara…
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Antes que nada, una disculpa por la tardanza!, y por poner a Deidara de mujer (aunque ya lo había hecho en otro de mis fics ¬¬), pero es que él es la única pareja que me gusta para Itachi. Y, admitámoslo, ya parece mujer XD Además, ahora saben porque Sasuke se detuvo con Naruto, él no es ningún violador ¬¬, sería como estar haciendo lo que un día le iban a hacer a su sobrino u.u Y otra cosa muy importante… ¡MUCHAS GRACIAS POR SU APOYO! Este fic ganó el primer lugar en el 2do FLSN y por eso estoy muy contenta (yo nunca he ganado nada, así que esto es muy valioso para mi n.n) Además la historia también ganó en una categoría con juez "Masacre del clan" (sinceramente ni sabía que estaba participado ahí XD), eso me da ánimos para terminarlo más rápido n.n Y para los que esperaron BDSM en este fic, estoy escribiendo un one-shot independiente, pero eso será para la próxima semana n.n
Por eso quiero agradecerles a todas las personas que me apoyaron, y también a las que pasaron a dejar un comentario, no tengo palabras para demostrar mi gratitud, en verdad gracias a: Zanza-chan (me gustaría dejarte entrar y que dejaras a Menma sin sus dos amiguitos XD, pero entonces me lo dejas en cama y me quedo sin un antagonista ¬¬, pero por mi encantada jeje), kaoryciel94, Lyra Raven-k, catunacaty, kykyo-chan, Beauty-Drem (jajaja, pobre kishi XD), jennitanime, milk goku, Saku-aya, kaii-chn, Hinaby, Otaku Sabaku no, 00Katari-Hikari_chan00, NelIra, konata y Zeita.
Es todo, espero estar por aquí sin tanto tiempo de espera XD Nos vemos y cuídense! Y para terminar, un review? o.O?
Gracias x leer \(°~°)/
