Hola gente! Sé que seguramente me querrán matar por mi ausencia xD Pero en fin, ya sabéis, el mismo rollo de siempre, los exámenes, que amargada me tienen TT Y eso, que os echaba de menos :( Pero ya he vuelto, y buena noticia, la semana que viene no, sino la siguiente tengo unas mini vacaciones de navidad, así que os dejaré un par de capitulillos muy chulos para entonces :) Por cierto, en el último capítulo os dije que si llegábamos a los 50 reviews ponía capi extra, weno, como es posible que ya tengamos 96 reviews? Alguien me lo explica? Se lo agradecería...En fin, gracias por los reviews:
NoodleBones
Lily Abernathy-He estado leyendo tu historia y me has tenido bastante enganchada, eso no se hace, mala xD
BonezitaEmily
Marifer26637
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Anto Bones 16
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15º Laberinto
Después del fin de semana, yo estaba frente a la escuela leyendo un libro, cuando algo se interpuso entre mi visión, frente a la página que leía.
No pude creerlo cuando reconocí aquel pequeño delfín, junto a mi collar. Booth me estaba sonriendo. Su sonrisa volvía a ser la antes, tan encantadora como siempre.
No sabía cómo él la había conseguido, pero estaba tan feliz que erguí los brazos y lo abracé. Su risa en mi oído era adorable. Pero entonces algo ocurrió.
Ya lo había abrazado muchas veces. También había hablado con él, varias veces, con nuestros rostros a milímetros de distancias, e incluso le había dado besos en la mejilla, pero nunca había sentido aquella pequeña explosión de calor en mi cuerpo, como lo estaba sintiendo en aquel momento. Mis brazos en torno a su cuello y su risa en mi oído, parecían cosas tan naturales, pero al mismo tiempo extrañas.
Lo solté rápidamente, prestándole atención a mi collar.
-Gracias, Booth. Es muy importante para mi
-Eh, los amigos están para eso, ¿no?
Le miré a los ojos y de repente recordé nuestro primer encuentro, de aquel chico asustado que encontré cierta noche en mi casa-árbol. Ahora yo era la chica asustada, y le debía una explicación.
Estaba empezando a formular la frase en mi cabeza cuando una chica apareció a su lado.
-Hola, Seeley. ¿Has estudiado para el examen de geografía?
-¡Camille!, he estudiado un poco- entonces Seeley me miró a mi y a la chica- Mira, este es mi amiga, Temperance Brennan. Bones, esta es Camille Saroyan
La chica me miró y me sonrió educadamente, respondí con un ''es un placer'' seco y rápido. El silencio se instaló, y ya empezaba a ser molesto.
-Seeley, creo que me voy a ir, quiero dar una última revisada, Brennan...ya nos veremos
La morena se alejó, sus vaqueros oscuros se balanceaban al ritmo de sus caderas. Yo no era ingenua. Ella era una chica preciosa, debía atraer muchas miradas. Vi que Booth iba a decir algo, pero lo interrumpí, con miedo a que él explicase que él y Camille solo eran amigos. Para mi no era importante, aunque...
-Booth, yo también necesito irme, ¿nos vemos después?
-Claro
-Gracias de nuevo, por lo del collar
Después de esto, Tommy nunca más se acercó a mi. Estoy casi segura de que lo asusté el viernes, pero también estoy segura de que Booth debía de haberle dicho una palabras no muy gentiles para él. Siempre que que nos chocábamos por los pasillos, él hacía lo mismo que hacía con Booth: bajaba la mirada al suelo y fingía que no nos conocíamos.
En el almuerzo, yo estaba sentada sola en una mesa cuando Ángela vino y se sentó a mi lado, empujándome para que le hiciera sitio.
-¿Por qué no estas almorzando con Tyler?-últimamente Ángela había dejado de almorzar con sus amigas para comer con Tyler, muchas veces dejando de comer y escapándose al patio
-Nos hemos peleado. No quiero hablar con él
-¿Qué ha pasado?
-Brennan, ¡aquel chico no me deja en paz! Quiero controlar todo lo que hago, apenas puedo respirar
-Pero es imposible que no puedas...
-Es una forma de hablar, Bren-dijo ella rápidamente, prestándole atención a la comida
-Es normal equivocarse al elegir a tu pareja ideal, Ange
-A pesar de la forma científica en la que has dicho eso, gracias-respondió ella-pero no quiero enfadarme, ¿cuáles son las novedades?
Yo jugaba con mi collar, escondiendo una sonrisa, pero no dije nada. No le había dicho nada de lo del viernes a Ángela.
-¿Has hablado con Booth?-ella parecía haber leído mis pensamientos. Mis ojos automáticamente se dirigieron hacía él, que estaba sentado junto a unos amigos, dos animadoras y Camille
-¿Conoces a Camille?-pregunté, mirándola mientras reía, junto a Booth
Ángela irguió la vista hacia ella.
-¿Saroyan? He oído muchas cosas sobre ella. Inteligente, deseada por muchos chicos...
-Ella y Booth parecen ser muy amigos...
-Querida...-miré a Ángela-¿Sabes la historia verdad?
-¿Qué historia?
-Ella y Booth...
Balanceé la cabeza, preocupada por la forma en la que me lo decía Ángela.
-Los dos están en tercer año, están juntos en muchas clases. Ellos...fueron novios a principios de curso. Fue la chica con la que más duro Booth. Terminaron hace algunos meses, pero siguen siendo amigos, todo el mundo dice que ellos viven rompiendo y volviendo
Los miré, la libertad con la que Camille colocaba su mano sobre el hombro de Booth, a él no parecía ni importarle.
Bueno, a mi no me debería importar, ¿verdad? Booth podía salir con quién quisiese. Pero entonces...¿por qué aquello me afectaba?
-¿A qué vino esa pregunta, Brennan?-dijo Ángela, sonriendo
-Booth me la ha presentado esta mañana, tenía curiosidad
-¿Te la ha presentado? ¡Eso sí que es interesante!
-¿Por qué?
Ángela cambió el rumbo de la conversación inesperadamente.
-Querida, respóndeme algo, ¿cómo es que todavía no te has enrollado con él?
-¿Enrollar?
-Por Dios Bren, sabes muy bien de lo que estoy hablando...
-¿Cómo en una relación sentimental?-pregunté, esforzándome en entenderla
-Si tú lo llamas así...
-Ya te lo he dicho, fuimos amigos desde la infancia
-¿Y es que acaso hay algún código que prohíbe que los amigos de la infancia salgan juntos? ¿Sabes lo mejor? Tú lo conoces bien, así que no corres el riesgo de salir con alguien que no vale la pena
-No lo veo de esa manera, Ángela
-Entonces eres la única de la escuela. ¿Sabes Tessa, la animadora? La vi por el pasillo con Booth, ¡solo faltaba que se tirase sobre él y se quitase la camiseta! Era un tal de Seeley aquí y Seeley allá que daba asco
-No le gusta que le llamen Seeley
-¿Enserio?
-Nunca le ha gustado su nombre. A veces lo llamaban silly para provocarlo
-Es bueno saberlo, desde ahora solo lo llamaré Booth. ¿Ves lo que te estaba diciendo? Tú realmente lo conoces, Brennan.
-Como te he dicho antes Ángela, somos amigos de infancia
Mi amiga suspiró y balanceó la cabeza, mirándome como si hubiese hecho algo malo. No la entendí.
La semana pasó tranquilamente. Siempre paraba para hablar con Ángela o Booth, y ya no necesitaba preocuparme con los insultos por los pasillos. Cuando estaba casi convencida de que las cosas iban a salir bien, algo malo pasó.
Era un jueves por la noche. Habíamos acabado de cenar y Leon estaba intentando esconderse de Arthur, que intentaba tirarle agua, mientras que yo limpiaba la cocina. Mientras fregaba los platos, Leon decidió usarme como escudo, haciendo que Arthur se cayera sobre mi. Eso hizo que el vaso que estaba en mi mano se cayera en el suelo, rompiéndose en mil pedacitos. Los dos chicos se miraron y salieron corriendo, mientras que yo no tuve otra opción que limpiar el desastre.
Oí a Michael bajar las escaleras, cuando llegó a la cocina y vio el desastre empezó a gritarme. Ya lo había visto nervioso varias veces, pero en aquel momento él estaba fuera de control. Me preguntó que había pasado, y cuando intenté explicarle lo que realmente había pasado, él se aproximó a mi con la intención de pegarme. Yo era ágil así que lo desvié. Como resultado él se puso más nervioso, y me empujó con fuerza. Yo puse las manos lo más cerca del suelo, para amortiguar la caída, pero eso hizo que me cortara más todavía. Lo miré, tenía miedo que continuase, pero él simplemente me gritó y después salió.
Terminé de limpiarlo todo de la mejor forma que pude y lo más rápido posible. Subí corriendo las escaleras y me encerré en el ático. Allí no dormía nadie, así que tendría un poco de intimidad. Me senté en la cama, y con una pinza empecé a sacarme los trozos del vaso que se me habían incrustado. Yo nunca había sido una chica llorona, mi padre siempre me llamaba durona cuando jugaba conmigo, pero en aquel momento, sentada en una casa que no era la mía, permití que mis lágrimas rodasen. No lloraba solo por el dolor de los cortes, si no por el dolor de no tener más una familia.
Al día siguiente, aunque hiciera calor, me puse una camiseta de manga larga, necesitaba esconder los cortes de mis brazos. Cuando llegué al colegio, decidí irme a directamente a clase. Estaba casi llegando cuando...
-¡Bones!
Miré hacia atrás y vi a Booth.
-Mira, mi abuelo quiere que vayas a cenar en casa y...-de repente paró de hablar, se me quedó mirando. Yo había tirado de las mangas para que no se me vieran las palmas de la mano. Estaba incómoda-¿estás bien?
-¿Por qué no lo estaría?
Entonces, él hizo algo que yo no me esperaba. Delicadamente, cogió mi barbilla con la mano e hizo que lo mirara directamente a los ojos.
-Te conozco Bones. ¿Qué ha pasado?
-Yo...-sentí como si mis ojos estuviesen ardiendo. No iba a llorar. No podía llorar, pero era difícil mirarle e intentar mentir
-Hola Seeley
Miré hacia atrás y vi una a una chica. Acababa de llegar y ya se estaba agarrando a Booth de un modo un tanto...posesivo. Solo podía ser Tessa
-Dijiste que me ayudarías con mates, ¿te acuerdas?-murmuró ella, jugando con su pelo- Aquellos ejercicios son tan difíciles
-Tessa, ya te había dicho que no soy bueno en mates-respondió Booth, entonces me miró-Seguro que hasta Bones sabe más de matemáticas que...
-¡Pero dijiste que me ibas a ayudar!
-Vale, espera en la clase, ya veremos que puedo hacer-respondió un poco irritado
Hora de escaparme.
-Bones, ahora cuentame que...¿Bones?
Oí su voz llegar hasta mí a través del pasillo, pero no me giré. Si él hubiese llegado a estar mirándome durante diez segundos más con aquel par de ojos marrones, seguro que lloraría, y se lo contaría todo.
Fue difícil escapar de Booth. En el almuerzo, cuando fui a coger una libreta que Angie me estaba extendiendo, ella me vio los cortes. Maldecí haber sido tan descuidada.
-Bren, ¿qué te ha pasado en el brazo?-preguntó ella asustada
-Rompí un vaso-respondí yo, hojeando la libreta
Ella pareció creerselo, o tal vez se dio cuenta de que estaba mintiendo y no quiso preguntar. Volvió la atención a sus cosas. Y yo, no sabía que ella no había sido tan tonta y que había dejado el asunto para investigarlo después.
