VI. False

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By R. S.a.s.u.N.a.r.u.H.o.t.s

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oooO*Oooo…

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Sakura corría por los pasillos del edificio sin importarle empujar a las personas en el proceso. En cuanto supo del accidente en el estacionamiento subterráneo no dudó en dejar sus actividades, saliendo apresurada en busca de Sasuke. Uchiha significaba mucho para ella, no solo su jefe y un amor no correspondido, sino un amigo, un casi hermano y su única familia que le protegía. Tal vez para Sasuke no representaba lo mismo, pero Haruno daría lo que fuera por ayudarlo. Subió al ascensor marcando el botón indicado, y sus finos tacones blancos golpearon el suelo con impaciencia. Al llegar a su destino caminó con pasos acelerados, parando frente a la última puerta. Intentó tranquilizarse antes de entrar. Acomodó un largo mechón rosa tras su oreja y tocó un par de veces, obteniendo el permiso de pasar. Sus ojos verdes recorrieron el lugar, mostrando un semblante preocupado al recaer sobre la persona sentada en la cama.

—¿Cómo estás, Sasuke-kun? —pasó por alto a cualquier otra persona en el interior, yendo directo a sentarse en la silla junto a la cama—. ¿Estás bien? —preguntó inquieta, observando el vendaje del brazo derecho.

Sasuke asintió, restándole importancia a la joven. No le gustaba que le tuvieran lástima.

—No fue nada grave, Sakura.

Ella respiró aliviada.

—Me tenias muy preocupada. Me enteré del accidente y vine corriendo. ¿Sabes quién fue?

Uchiha frunció el ceño.

—Kakashi y los demás ya detuvieron al responsable. Sé que pronto tendremos noticias de ellos —respondió con voz seria, después de todo Sakura también formaba parte de su equipo—. Cuando tengamos la información lo trasladarán a la estación de policía.

Haruno comprendió el problema, no podían dejar a ese sujeto en manos de las autoridades sin saber primero para qué grupo trabajaba o quién era su jefe. No obstante, su mirada esmeralda volvió a posarse sobre el vendaje del moreno.

—Pero fue muy arriesgado actuar a plena luz del día. ¿Qué planean? —cuestionó indignada, dudando un poco en la siguiente pregunta—. Y… ¿Y cómo te hiciste ésta herida en el brazo?

Sasuke bajó la mirada hasta su extremidad vendada, ahí donde mantenía su hueso dislocado a causa de caer sobre éste con el peso extra de Naruto -el áureo salió ileso-. Mantuvo su mirada bruna en ese punto, sintiéndose un idiota al recordar el momento del accidente. Podría decirse a sí mismo que "su cuerpo se movió solo" al ver que Uzumaki corría peligro, pero eso no le convencía, iba más allá de una simple excusa. Jamás pensó actuar de semejante manera. ¿Él? ¿Sasuke Uchiha? ¿Protegiendo a una persona que tenía menos de un mes en conocer? ¿El hombre déspota, dominador y vil, preocupándose por alguien más? Cualquiera de sus socios lo tacharían de vulnerable en esos segundos, pero a ninguno de ellos le mostraría esa faceta frágil.

Uchiha no podía mostrarse débil ante nadie, no podía parecer una persona con sentimientos, ni mucho menos tener piedad -o caridad- por otro individuo. Ante los ojos de los demás, él utilizaba a las personas a su conveniencia, y eso en parte era verdad. Nunca tomaba en cuenta los sentimentalismos. Su padre le había demostrado la corrupción de la sociedad. En un mundo tan podrido como ése, solo podía sobrevivir siendo el más fuerte, sin importarle aplastar o destruir a otro. Y sin embargo, a pesar de sus idealismos, había protegido con su propio cuerpo a Naruto, impórtale poco que él mismo saliera herido. ¿Por qué? Continuaba inquiriéndose la razón.

Al principio pensó en Uzumaki como un vil negocio. No negaba la atracción física que despertó en él desde la primera vez que lo observó en el callejón; Naruto cautivó por completo sus sentidos. Pensó en el rubio como un excelente candidato para formar parte del Black Angel's. Su atractivo natural; ojos azules, cabellos rubios, piel trigueña y cuerpo fibroso, no pasaba desapercibido para nadie. No obstante, imaginar que ese cuerpo no le pertenecería solo a él le causaba un ardor en las entrañas. Una sensación que de ningún modo había experimentado por alguien más. Parecía ilógico sentir semejante atracción por un muchacho callejero que poco conocía, pero entre más lo tenía cerca, menos le importaba encontrar una respuesta a sus desvaríos mentales.

¿La razón de posponer tanto el ingreso de Naruto al club? Fácil, no lo quería compartir, Uzumaki sería solamente para él. ¿Solo atracción superficial? Esperaba que si, de lo contrario sus enemigos aprovecharían la situación.

—¿Sasuke-kun?

Sakura movió ligeramente su hombro regresándolo a la realidad, la miró, había permanecido varios minutos callado. Sus labios pálidos se abrieron ligeramente pero no hubo respuesta, la voz de Uzumaki resonó antes que la suya.

—Fue mi culpa, Sakura-chan.

Haruno dejó de admirar el apacible rostro de Uchiha, girando hacia el rubio. Lo había omitido en todo ese tiempo, aunque el simple hecho de saber que Sasuke fue herido por culpa de Uzumaki, le hizo levantarse de golpe, caminado a grandes zancadas hasta pararse frente al menor. Frunció sus delgadas cejas y sujetó las solapas de su camisa naranja con ambas manos.

Naruto esperó esa reacción por parte de Sakura.

—¡Sabía que nos traerías muchos problemas! —reclamó en voz alta—. ¡Ahora por tu culpa, Sasuke-kun está herido!

Uzumaki desvió la mirada, ella tenía razón. Si Sasuke no lo hubiera protegido, no estaría con el brazo lastimado. Todo pasó tan rápido ante sus ojos, cuando parpadeó confundido ya estaban tirados en el suelo, él sobre el cuerpo de Uchiha. Nunca creyó que un tipo como el moreno arriesgara su seguridad, otro en su lugar habría puesto a salvo su propia vida antes de ayudarlo. Si el accidente hubiese pasado el mismo día que conoció a Sasuke, hubiera deseado que ese auto lo asesinara, sin embargo en ese instante no sabía que pensar. ¡Uchiha le salvó la vida! Ahora no solo le debía una exagerada cantidad de dinero, sino también el hecho de seguir respirando. El destino no podía odiarlo más.

—Sakura, él no tiene la culpa, el sujeto iba por ambos.

La voz grave de Sasuke le hizo deshacer su agarre. Ella bajó la mirada, sintiendo una opresión en el pecho siendo consciente de la realidad. Uchiha nunca había defendido a nadie, y que Naruto fuera el causante de esas palabras le hacía sentirse mal. Lo sabía, Sasuke no hubiese hecho esa acción temeraria, a menos que Naruto significara algo más para él. ¿Cómo debía interpretarlo? Suspiró ligeramente, intentando calmarse.

—Lo siento, Naruto, siempre que pasan cosas como éstas me altero mucho.

¿Cosas como esas? ¿Acaso no era la primera vez que intentaban matar a Sasuke? Conociendo los negocios de Uchiha sabía que tendría un motón de enemigos, pero nunca esperó que lo atacaran en su propio territorio y a plena luz del día. Naruto negó, mirándola a los ojos.

—No te preocupes, Sakura-chan, no tienes que disculparte-ttebayo.

Ella sonrió, dándole un pequeño golpe en el hombro. A simple vista parecía un gesto tranquilo, pero la mueca adolorida del áureo decía lo contrario, Sakura poseía bastante fuerza. Él no soltó queja sabiendo que Haruno lo había hecho a propósito como pago. La mujer volvió a sonreírle, indicándole que no le guardaba rencor. «¿Será bipolar?» Naruto no evitó preguntarse. Aunque la escena fue interrumpida al notar que Uchiha comenzaba a levantarse de la cama, Sakura corrió junto a él para detenerlo.

—¡Debes descansar, Sasuke-kun!

El moreno ignoró el dolor en su brazo -y las palabras de Haruno-, continuando con su labor.

—Estoy bien, no estoy paralítico, Sakura —ella negó, sin lograr retenerlo—. Aún quedan muchos pendientes, y el accidente no me hará olvidar la razón de tu estancia aquí —señaló a Uzumaki, levantándose por completo.

Naruto, ajeno a ellos, reaccionó. ¡¿Después del accidente aún pensaba ponerlo a trabajar?! Retiraba todo lo bueno que pensó del moreno, seguía siendo un hombre bastardo y manipulador.

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Luego de discutir unos minutos más sobre el estado de Uchiha, Haruno decidió ayudarlo, acomodó otro vendaje y le dio unos analgésicos para calmar el dolor, sabía un poco de medicina. Saliendo de la habitación, Sasuke caminaba junto a Sakura, ésta sostenía una tablet entre sus manos indicándole no se qué cosas. Uchiha asentía de vez en cuando y ella anotaba en la agenda. Ambos ignoraban a Naruto que iba detrás, apretando los dientes y omitiendo la palabrería de los mayores. No entendía nada, no le interesaban los negocios sobre software. Ni siquiera le importaba aprovechar la distracción y escapar, sabía que tras el lente de las cámaras acomodadas en los pasillos, Kakashi lo vigilaba de cerca, apenas decidiera salir corriendo los guardias lo detendrían. Bufó molesto.

Continuó su trayecto distraído hasta chocar contra la espalda de Sasuke cuando éste paró de improvisto frente a una puerta de fina madera. Sobó su nariz por el golpe, observando cómo ingresaban a la habitación. Tragó saliva, dándose una idea de lo que había dentro del lugar.

—Pasa, Naruto —invitó Haruno, jalándolo del brazo—. Ésta será tu área de trabajo.

Uzumaki parpadeó desconcertado, esperó encontrarse con una habitación llena de instrumentos de tortura, infinidad de juguetes sexuales y un grupo de individuos depravados manoseando a jovencitos desnudos o vestidos con piel. Sasuke fue muy claro al decirle que manejaba un Club para la diversión de altos funcionarios degenerados, pero lo que encontró distaba mucho de su imaginación.

Sakura rió al notar la cara confundida del menor.

—¿Sorprendido?

El rubio afirmó con la cabeza, detallando cada parte del lugar: un lujoso casino con bar incluido. Tan espacioso, fino y elegante como los presentados en las Vegas.

—Quita esa cara de idiota y entra, nadie va a morderte, dobe.

Naruto frunció las cejas, e ignorando la "invitación" de Sasuke, miró a la mujer de cabellos rosas.

—¿Qué hacemos aquí, Sakura-chan?

—Ya te lo dije, ésta será tu área de trab…

—¡No seré la puta mesera de esos viejos asquerosos!

Interrumpió de improvisto. Ella arrugó los labios ante las groseras palabras de Uzumaki, y le dio un golpe en las costillas. Naruto soltó un quejido, sobándose la zona.

—¡No, idiota! Trabajarás aquí en el casino como crupier —la mujer entrecerró los ojos, molesta—. Te dije que esto no es un vulgar prostíbulo. ¿Cuándo vas a entenderlo?

En parte tenía lógica. Naruto era muy bueno en los juegos de azar; jugando, repartiendo cartas y controlando las apuestas. Sabía la mayoría de los juegos, y aunque no quisiera admitirlo con orgullo, también conocía un sinfín de formas para hacer trampa. Exprimir a los clientes no le sería difícil. Pero esa razón no le convencía. Giró su cabeza buscando la mirada de Sasuke. Una clara pregunta impregnaba su mirada azul, esperando encontrar respuesta en esas pupilas brunas.

—¿Por qué-ttebayo?

Simple cuestión.

¿Por qué trabajaría repartiendo cartas en vez de vender su cuerpo? No comprendía los pensamientos, ni los actos de Uchiha. Otro en su lugar lo hubiese sometido desde la noche que despertó en la habitación de Hong Kong. ¿Sasuke sería diferente a esa gente retorcida que humilló a su madre? Necesitaba una pista, aunque el moreno no pensaba dársela. Uchiha jamás daba explicaciones y no comenzaría en ese momento.

Un incomodo silencio cayó sobre los tres. Sakura no sabía que decir, Naruto deseaba una contestación y Sasuke no pensaba responder. ¿Uzumaki no podía quedarse callado y ser agradecido por esa oferta? Parecía que no. Sin embargo aquella presión fue disuelta por la presencia de otro individuo. Un hombre salió de la bodega, cargando una caja.

—¡Sai! —llamó Sakura, disolviendo el mutismo—. Ven, te presentaré a alguien.

Sai no entendió la tensión, solo dejó la caja en la barra y caminó hasta ellos sonriendo de una manera falsa.

—No sabía que vendrían hoy, pero escuché de Kakashi que tendríamos a un nuevo integrante.

Haruno asintió.

—Él es Uzumaki Naruto —le indicó a Sai y luego al blondo—. Naruto, te presento a Shimura Sai, el encargado del bar y el casino.

—Hola —Uzumaki alzó la mano por inercia, esperando un saludo.

—Hola, Naruto-kun —respondió, mirándolo de arriba a abajo sin dejar de sonreír—. Eres un chico muy lindo y atractivo.

El menor frunció el ceño, que otro hombre le dijera "lindo y atractivo" no le alentaba demasiado. Menos en un club de ese tipo, los hombres ricos aprovechándose de su poder para subyugar a otras personas siempre le dieron asco. Naruto intentó sonreír esperando el apretón de manos, sin embargo la extremidad paliducha no apretó su palma, sino bajó en un rápido movimiento hasta estrujarle el trasero. Uzumaki saltó sobre su lugar, dando un paso hacia atrás y apretando los puños.

—Sai —siseó Sasuke, molesto por el repentino saludo.

—Sólo es un saludo amistoso —concordó, ignorando la mala cara de su jefe—. No te preocupes, Sasuke-kun, yo lo cuidaré de todos los demás.

Uchiha lo dudaba, teniendo al principal agresor ocupando el espacio personal del rubio. Qué por suerte, podía defenderse muy bien solo, pues al recuperarse de la impresión, no dudó en estampar su puño contra la sonrisa del albino.

—¡No vuelvas a tocarme el culo-ttebayo!

Shimura cayó al suelo, sobándose su mejilla roja debido al impacto. Naruto podía mostrar una complexión menuda, pero sus golpes tenían bastante fuerza.

—Ya me quedó claro, qué carácter —aún sonriendo se levantó del suelo, sacudiendo su ropa—. Parece que te hace falta un buen polvo para quitarte ese mal humor. La abstinencia puede causar eyaculación precoz o disfunción eréctil, aunque tal vez tu verdadero problema es que tienes un pene pequeño.

Un nuevo golpe recibió el rostro de Sai, logrando sacarle una ligera sonrisa a Uchiha, Haruno sólo negó con la cabeza. Ella conocía a Shimura de años, y aún le costaba comprender esa cualidad de comentar idioteces. Comprendía la reacción del rubio. No obstante un tono de celular irrumpió en el salón. Sasuke sacó su móvil, miró el nombre en la pantalla y alejándose unos pasos del barullo, contestó.

—Dime, Kakashi.

El sujeto no ha querido decir nada. ¿Pasamos al plan B?

—Esperen, voy para allá.

Cortó la llamada, caminó hasta Haruno y ella comprendió la situación.

—Sakura, indícale a Naruto lo demás, tengo que irme.

—No te preocupes, Sasuke-kun, yo me haré cargo.

El azabache salió del casino, dejando preocupación en los ojos esmeralda de la joven. Ella decidió pensar en otras cosas, jaló a Naruto del brazo y dejó a Sai sentado en el suelo. Debía acatar la orden de su jefe.

Ambos continuaron el recorrido.

Sakura le presentó a otras personas que trabajaban ahí. Esa tarde conoció a Yamanaka Ino -la eterna rival del Sakura-, una bonita rubia de exuberantes curvas, encomendada al área de recepción. Hyuuga Neji y su esposa Hinata, encargados del teatro y Akimichi Choji el chef principal del restauran. Todos fueron amables con él, haciéndole reconsiderar la verdadera careta de Sasuke. Nadie hablaba mal de Uchiha. A decir verdad, el habiente laboral diferenciaba demasiado a lo que él había supuesto en un principio. Riéndose de las peleas entre Haruno y Yamanaka, notando la cara roja -sin olvidar el tartamudeo- de Hyuuga cada vez que alagaba su trabajo, y observando la obsesión de Akimichi por la comida, por un momento, solo por unos cuantos minutos, olvidó todos sus problemas, preguntándose si Menma estaría feliz por haberse deshecho de él.

¿Qué pasaba por la mente de su hermano en esos momentos? A pesar de todo, esperaba que estuviera bien. Porque él había encontrado personas amables.

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«Hong Kong»

Orochimaru mantenía la vista fija sobre las múltiples fotografías esparcidas en su escritorio, su mano las movía una por una, mientras con la otra sostenía una copa de vino, tomando un sorbo de vez en cuando. Las primeras imágenes pertenecían a Sasuke, visto desde diferentes ángulos dándole la impresión de estar vigilado a distancia. En el otro paquete tenía varias fotos de su sobrino Naoki, pero lo que más llamó su atención fueron las fotografías de un chico rubio que acompañaba al mayor. Al principio no le tomó importancia, pensando que solo sería la nueva "puta" de Sasuke. Sin embargo capturó su completa atención al saber que lo había llevado hasta la residencia Uchiha. Nadie entraba a esa casa, a menos que le importara.

Pero lo que terminó por apresar su atención, fue observar por completo el rostro de ese chico rubio.

Era idéntico a su nuevo subordinado, si cambiaba el color de cabellos y ojos, serían copias perfectas. Debía recompensar a su espía por mandarle tan buenas fotografías. Nunca -desde que Sasuke le hizo la cicatriz- había dejado de vigilarlo en busca de una brecha. Parecía que su paciencia pronto tendría resultados.

—¿Qué ha pensado hacer, señor? La primera parte del plan resultó bien.

La pregunta de Kabuto interrumpió su apacible concentración, despegó sus ojos amarillos de las imágenes, concentrándose en el semblante de su subordinado.

—Da la indicación, lo quiero muerto antes que abra la boca.

Kabuto asintió, mandando la señal desde su celular.

—¿Proseguiremos con la segunda parte?

Orochimaru ignoró la cuestión, volvió a mirar las fotografías y eligió una, aventándosela al de lentes, éste la sostuvo a tiempo.

—Dime que ves ahí, Kabuto.

Yakushi detalló con atención la imagen de la persona en el papel.

—Si no fuera por el cabello rubio y los ojos azules, diría que es Menma.

La serpiente sonrió.

—Exacto. Y no solo eso, creo que tengo un mejor plan para arruinar a ese detestable Uchiha —agarró una foto de Sasuke y la apretó con furia—. Ese maldito arruinó mis negocios, y no sólo eso, también me dejó éste recuerdo —señaló su cara y alzó otra foto—. Además, su pequeño sobrino cada día está más lindo, justo como a mí me gustan —relamió sus labios.

—¿Qué piensa hacer?

—No te impacientes, mi querido Kabuto. Lo primero que necesito es llamar a Menma —el viperino hombre sonrió—. Mantenlo vigilado, pronto lo utilizaremos a nuestro antojo.

Yakushi asintió.

—Como ordene, Orochimaru-sama.

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Menma le dio una última calada a su cigarrillo antes de tirar la colilla al suelo, la pisó y metió sus manos en los bolsillos de su chaqueta de piel, comenzando a caminar por el barrio rojo. Su rutina nunca cambiaba, y su alrededor también parecía siempre igual; los mismos anuncios destartalados de neón, los vagabundos entre la basura, las mujeres vendiéndose en las esquinas y los distribuidores de droga buscando adolescentes estúpidos. Nada parecía diferente en ese lugar. Hasta podría imaginar ir a su "hogar" y ser recibido por una queja.

Rió con ironía. No, nada sería igual.

Naruto no estaría ahí, no lo regañaría ni le sonreiría dándole un tazón de ramen, él mismo había despreciado todo eso por salvar su patética vida. Aún seguía preguntándose cómo fue tan imbécil para caer tan bajo, al grado de romper el único lazo importante en su vida. Y ahora el destino parecía restregárselo a la cara, riéndose de su martirio. Cada vez que asesinaba a una persona por petición de Orochimaru se preguntaba que más bajo podía caer. Él ya no tenía salida. ¿Y Naruto? Lo ignoraba, pero no descansaría hasta verlo otra vez y regresarlo a su lado, así tuviera que volver a vender su alma al demonio.

Continuó su trayecto adentrándose en otro de los tantos callejones oscuros, siendo interrumpido por el ruido de unos botes metálicos al caer. Frunció el ceño, sacó su pistola y giró a encarar a su perseguidor, para su sorpresa solo eran dos niños pordioseros de casi once años. El niño de cabellos naranjas -que parecía el mayor- tembló ligeramente al ver el arma, pero aún asustado cubrió con su cuerpo al niño pelirrojo. La simple escena le hizo recordar una vez más a su hermano. Bufó molesto, guardando el arma.

—¿Qué pretendes al parecer valiente? —miró al niño mayor—. No deberías estar aquí, es peligroso y podrías terminar muerto por preocuparte de alguien más.

Las crudas palabras del moreno causaron un escalofrío en ellos. No obstante el niño pelirrojo tomó valor, saliendo del escondite para defender a su amigo.

—¡Es muy fuerte y confío en él! ¡No tienes derecho a decir cosas malas de Yahiko!

Yahiko miró sorprendido al pelirrojo.

—Nagato.

Uzumaki hizo una mueca. Continuaban recordándole su infancia.

—¿Es tu hermano?

Yahiko volvió a observarlo.

—No, pero lo protejo como si lo fuera. Somos huérfanos y no tenemos hogar, nosotros nos cuidamos mutuamente.

—Los lazos con las personas se rompen en cualquier momento.

Nagato negó varias veces, desmintiendo la frase de Uzumaki.

—¡Eso no es cierto! Un gran cariño no puede romperse tan fácil.

Y ante las palabras decididas, Menma -por primera vez desde hace mucho- sonrió ligeramente.

—Tal vez tengas razón —encogió los hombros, y continuó caminando haciéndoles una seña para que lo siguieran.

Ellos no movieron ni un paso.

—¿A dónde vas? —inquirió Yahiko, desconfiado.

Menma los observó de reojo.

—¿No quieren comer un plato de ramen? Yo invito.

Los niños se miraron entre sí, no podían confiar en un extraño. Menos en un tipo que portaba un arma -y que sus ojos rojos daban miedo-, pero el chillido de sus tripas los traicionó. Menma no esperó respuesta, encogió los hombros nuevamente y continuó caminando. Unos pasos más adelante notó la presencia de los niños tras él. Iban tomados de la mano en un signo de seguridad. Definitivamente se parecían a ellos dos cuando niños.

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Su día pasaba rápido. Sakura también lo llevó al área de oficinas administrativas -la parte que pocos conocían-, la encargada del buen funcionamiento del negocio. Ahí conoció a un hombre pelirrojo de ojos aguamarina llamado Sabaku no Gaara. Bastante serio, aunque le pareció una buena persona. Sabaku le habló de contabilidad, cosa que no entendió. Gaara era otra de las pocas personas que sabían del verdadero origen de ese club. Sasuke pudo haber disuelto los negocios de su difunto padre, pero desgraciadamente, si hacía eso la Corporación también se vería afectada. Uchiha continuó con los negocios sólo para mantener la empresa que también perteneció a su madre y abuelos. Mantuvo los negoción de Fugaku, pero a su propio modo.

Casi terminaban el recorrido.

—Todos fueron muy amables… menos Sai.

Sabaku rodó los ojos.

—Yo conocí a Sai cuando él trabajaba aquí.

—¿Sai trabajaba de acompañante en el Black Angel's?

El pelirrojo asintió.

—Sí, Sasuke me contrató para llevar la contabilidad. Vivía con mis hermanos en Hokkaidõ, aunque mi hermana se casó con Shikamaru, su compañero de trabajo, y mi otro hermano quedó a cargo del negocio familiar. Yo decidí venir a Tokio y trabajar aquí. La primera vez que vine, Sai pensó que era un cliente y casi me jaló hasta una habitación —frunció las cejas al recordarlo. Naruto rió comprensivo, imaginándose a Sai acosando al pobre Gaara—. Mis hermanos vienen a visitarme una vez al mes, aunque no les gusta éste lugar. Kankuro dice que soy muy confiado.

Uzumaki volvió a reír.

—Mi hermano Menma siempre me decía lo mismo-ttebayo.

Sakura, atenta a la plática, lo miró sorprendida.

—¿Tienes un hermano, Naruto? —preguntó Haruno, el rubio asintió nervioso, percatándose de su error—. Qué raro, cuando nos vimos en la cafetería de Hong Kong, a Sasuke-kun le dijiste que no tenías familia. Y ahora que recuerdo, ese día parecías algo diferente.

Naruto sudó frío. Tan entretenido estaba que olvidó su situación. ¡Debía dejar de ser un ingenuo!

—Casi nunca lo veo, y no pensé que fuera importante, por eso dije que no tenía familia.

—¿Y para qué necesitabas tanto dinero? —cuestionó de improvisto ella.

«Es lo que quisiera saber yo» pensó el menor. Aún le intrigaba saber cuál había sido la causa de llevar a Menma hasta esos extremos. Algo en su interior le decía que tenía relación con la noche de la paliza y ese yakuza. Desde ese momento Menma no fue el mismo. ¿Por qué no confió en él? Tal vez nunca lo descubriría.

—Es un secreto-ttebayo.

Intentó sonreír, dando por concluida la cuestión.

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La noche por fin había llegado.

El casino comenzó a llenarse lentamente, los clientes -altos cargos distinguidos- disfrutaban de la compañía, las bebidas y el juego. Los anfitriones eran hombres jóvenes apuestos, con trajes finos y buenos modales, parecían modelos de catálogo. Sasuke entró al lugar, siendo saludado por varios de ellos, el moreno sólo asintió antes de ocupar un lugar en el bar. Sai le sirvió un vodka, y sin desaparecer su rara sonrisa le indicó con la cabeza al lado derecho. Uchiha giró lentamente encontrándose con la figura de Naruto a unos metros. Uzumaki vestía una camisa blanca de manga larga con un chaleco negro encima, acompañado de una corbata, unos ajustados pantalones oscuros y zapatos del mismo tono, sus rebeldes cabellos rubios le daban un aire atrayente. Parecía concentrado en barajear las cartas con bastante habilidad, las pasaba de una mano a otra, la velocidad de sus dedos impresionaba a los hombres alrededor de la mesa de juego.

No pudo apartar sus orbes carbón de él. Cada vez su interés por ese joven callejero aumentaba. Sin embargo su concentración desapareció al escuchar la conversación de un par de sujetos que pedían un trago.

—Es un desperdicio tener a un chico tan atractivo solo de crupier.

—Sí, un verdadero desperdicio. Seguro caería ante el primer regalo costoso.

Ambos hombres rieron, siendo callados por el repentino sonido del vaso de cristal estampándose contra la barra.

—Nadie tocará a Naruto.

Los tipos voltearon hacia la voz, encontrándose con la mala cara del azabache.

—Sólo fue una opinión, Uchiha-sama.

Sasuke rió prepotente.

—En el Black Angel's nos reservamos el derecho de admisión. ¿Acaso quieren que cancele su tarjeta?

Ellos tragaron grueso ante la intimidante mirada carbón. Sabían que Uchiha no se refería solo al club, él era un hombre peligroso de armas tomar. La fortuna de Sasuke -y su poder en el mercado financiero- superaba las suyas con creces. A pesar de su corta edad de veinticuatro años, ese muchacho podía hacerlos pedazos. Ambos negaron, escondiendo su pánico bajo un rostro de indignación, dieron media vuelta regresando a su mesa de juego.

Uchiha bufó molesto.

Naruto podría ser un excelente negocio, no dudaba en su "buen ojo". Cualquiera de esas personas gastaría una fortuna comprando caros obsequios para obtener el interés del menor, pagarían lo suficiente por pasar una sola noche con él. Exprimían a esos viejos sacándoles cada dólar o yen de sus cuentas bancarias. En el restaurant, el teatro, el casino y las demás habitación, sería lo mismo; todo el edificio del Black Angel's. Después de todo Uzumaki tenía razón, esa situación se resumía a una "transacción" entre el dinero y el cuerpo de una persona. ¿La diferencia con los demás clubes? Sus anfitriones decidían con quién pasar la noche. Y dudaba que Naruto acatara las reglas. No, para el áureo ya poseía otros planes, el altercado de esa mañana le hizo pensar demasiado.

Recordó al agresor, aquel hombre no dijo ni una palabra a pesar de la tortura. ¿Qué tramaba? Lo ignoraba, llevándolo a esa visita al casino. No podía confiarse al dejar solo a Uzumaki. Además, su sobrino le hizo prometerle que Naruto jugaría con él por la mañana. La sonrisa de Naoki valía más que cualquier dinero sucio de sus clientes. Suspiró. ¿Cuándo se volvió tan compasivo? En ningún momento, solo demostraba esa faceta con las personas importantes para él.

Las horas continuaron degustando las bebidas. Poco a poco los clientes fueron desapareciendo, Sai salió a dejar el inventario de esa noche, aprovechando para molestar a Gaara. Naruto no había notado su presencia al permanecer de espaldas acomodando las fichas, y Sasuke vio a su alrededor percatándose de la soledad del lugar. El personal de limpieza apareció, pero él indicó con una seña que cerrara la puerta, la mujer asintió saliendo en silencio.

Uchiha sonrió de medio lado, con la mano sana deshizo su propia corbata y desabrochó los botones de su camisa. Caminó sigilosamente -cual felino- hasta el rubio, cuando estuvo tras él no dudó en pasarle su brazo y colocar su nariz en el cuello, respirando el olor a cítricos de Naruto. Uzumaki brincó sobre su lugar, sintiendo el brazo fuerte alrededor de su cuerpo, envolviéndolo con un aroma a colonia fina y varonil, aunada la respiración de Uchiha, le causó un estremecimiento. Frunció el ceño, intentando no parecer nervioso ante el acto. ¿Desde cuándo le alteraba la presencia del moreno? Las anteriores veces también lo había acorralado, sintiendo asco al percibir su toque. Su simple presencia le enfurecía. ¿Qué lo hacía diferente ahora? Posiblemente demasiadas emociones habían alterado su parte racional.

—¿Qué haces, bastardo? Suéltame —removió su cuerpo.

Sasuke no respondió, empezando a besar la piel canela del cuello. Naruto sintió un escalofrío recorriendo su espina dorsal. ¡Suficiente! Reunió toda su fuerza dando media vuelta, empujando al otro. Pero no esperó encontrase con la camisa abierta del moreno, dejando ver su pecho pálido y musculoso. Sus mejillas enrojecieron. ¡¿Qué demonios le pasaba?!

—Hmp.

—¡Te dije que me soltaras! —reclamó, desviando la mirada, intentando calmar el calor en su rostro.

Uchiha rió ante la imagen.

—¿Ahora actúas como una mujercita virgen? —Naruto apretó los puños—. ¿Acaso quieres que cambie de opinión y te ponga como la atracción principal, dobe?

El azabache volvió a acercarse, alzó su única mano libre, sujetando con fuerza el mentón del áureo, mirándolo a los ojos. La pregunta no lo intimidó, al contrario, rió burlón sin despegar sus irises añiles de los brunos. La tensión aumentaba a cada minuto. No sabía qué tipo de "tensión", pero algo le decía que su cuerpo reaccionaría en cualquier segundo.

—¿Quieres que sea tu zorra, y no la de ellos-ttebayo?

—Podríamos ponerlo de esa forma.

El empresario atrajo el rostro del callejero, uniendo sus labios sin restricciones. Lo besó sin ningún miramiento, pero a diferencia de las veces anteriores -y para su sorpresa-, Naruto le correspondió. No sabía a qué debía tal interés, y poco le importó. Uzumaki mandó a la mierda su parte cuerda y pasó sus brazos por la nuca del mayor, quien aprovechó abrazándolo por la cintura guiándolo hasta la mesa de póker. Ni siquiera su brazo lastimado le impediría aprovechar la oportunidad. Uchiha bajó su única mano libre hasta la entrepierna del rubio, apretando la hombría del menor aún sobre la ropa. Maldecía internamente la ausencia de su otra extremidad. Naruto soltó un repentino gemido entre ambas bocas al recaer en los movimientos de Uchiha. Sasuke, no conforme, aprovechó la sumisión del blondo desabrochando su pantalón metiendo la mano dentro de los bóxers, donde estrujó el miembro desnudo. Comenzó a subir y bajar sus dedos, proporcionándole otra corriente eléctrica al crupier. No pudo evitar restregar su propio pene -ya erecto- contra las piernas de Uzumaki.

La mente de ambos se nubló. Ninguno de ellos había experimentado tanto con pocas acciones. Sasuke con experiencia y Naruto sin ella, parecían un par de adolescentes recién descubriendo la palabra placer.

Uzumaki solo necesitó unos movimientos más rápidos para terminar sobre la mano de Sasuke, éste dibujó una sonrisa petulante. Ocupó esa misma mano para levantarlo y sentarlo sobre la mesa, abriéndole las piernas. Sin embargo antes de tocar el primer botón, unos fuertes toques a la puerta los interrumpieron. Naruto abrió bastante los ojos, como si hubiese estado en una especie de trance. Consciente de sus actos, bajó de la mesa acomodándose su ropa. ¡¿Qué estuvo a punto de hacer?! ¿Y con Sasuke? Por su parte, Uchiha bufó abrochando su camisa desarreglada. Los toques volvieron a sonar, caminó hasta la entrada y abrió, observando la conocida figura de su jefe de seguridad. Hatake parecía sonreír bajo la máscara.

—Siento molestar, Sasuke —movió la mano, en un gesto de disculpa, no pasó desapercibido el alterado rubio a espaldas del moreno. No debía ser un genio para saber lo que estaban haciendo—. Pero necesito hablar contigo, es algo urgente.

Uchiha borró su mueca enfadada, dando lugar a una seria. Kakashi no lo interrumpiría a menos que fuera algo importante.

—¿Qué sucede, Kakashi?

Hatake nunca andaba con rodeos.

—Continuamos intentando sin conseguir información del sujeto, íbamos a trasladarlo con Ibiki, pero apenas salimos por la parte trasera del edificio, alguien le disparó. Lo mataron —informó en voz baja—. Y eso no es todo, antes de morir le dio por decir "su última palabra"… un nombre.

—¿Orochimaru?

El mayor negó.

—No, dijo Menma.

Naruto paró repentinamente de acomodar su ropa sintiendo la falta de aire, no solo por sus acciones anteriores, sino por escuchar el nombre de su hermano. ¿Qué relación tenia Menma con ese hombre que intentó matarlos? ¿Tanto lo odiaba? ¿Por qué?

Tal vez pronto lo descubriría.

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Continuara…

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oooO*Oooo…

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Hola! Lo sé, lo sé, dije que en una semana y ya pasó un mes y nada XD, pero en verdad que no sabía cómo seguir, mis problemas existenciales fueron más grandes y no puede tocar este fic por un largo tiempo u.u Pero intente hacerlo lo mejor posible n.n

Y bueno, como se darán cuenta a pesar de que Sasuke lo "compró", también lo salvó, y por eso Naruto (teniendo ese corazón tan grande XD) ha comenzado a verlo con otros ojos :3, en verdad espero que les haya gustado este capi n.n Y para los que se preguntaron porque los ojos violetas de Naoki (y no azules o negros), pues porque estaba viendo Dragon ball y vi a Trunks, Bulma tiene el cabello azul y Vegeta negro, y da como resultado el color violeta ._. Que original XD Y que ya no les sorprenda que Sasuke resultó un terrón de azúcar XD, por que en el manga (spoiler del 619) ya lo dijo Tobirama con su explicación del sharingan XD

Pero dejando eso a un lado quiero agradecerles a las personas que pasan a comentar, ustedes tienen mi mayor agradecimiento :3, por eso muchas gracias a: kykyo-chan, Ecatl, catunacaty, sasunaru-mvc, Lyra Raven-k, YazUzumaki, Beauty-Dream (una estrellita de oro también para ti por tus comentarios :3), Zanza-chan, kaoryciel94,jennitanime, Junadashi (x5 XD), TSUNADE25, meikojoker, kaii-chn, Saku-Aya, Katari-chan (espero que no te moleste que te diga así :3), Hinaby, Noahs, NelIra y Linne-'Malfoy.

Ah, y otra cosa antes de irme, los invito a leer el one-shot que les prometí, se que dije que lo publicaría en una semana después de la anterior actualización, pero me quede en blanco, y lo pude terminar apenas, así que si gustan pueden darse una vuelta por él, se llama "Hart"y es la "compensación" para los que esperaban BSDM [Bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo] en esta historia XD

Nos vemos y cuídense mucho! Y por último, un review? o.O?

Gracias x leer \(°~°)/