IX. Broken
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By R. S.a.s.u.N.a.r.u.H.o.t.s
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…oooO*Oooo…
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A Naruto le sorprendía lo diferente que consideraba el Black Angel's en ese momento, como si fuese una parte importante de su vida, y no la cárcel de tragedia que imaginó desde el inicio. Aquel funesto escenario desapareció poco a poco con el tiempo. Cada día iba adaptándose más a sus actividades, y sus compañeros de trabajo hacían agradable su estadía. Continuaba su puesto en el casino y ayudaba a Sakura o Kakashi. A veces platicaba de cosas triviales con Gaara y no faltaba Sai acompañado de sus desvergonzados comentarios. Poseía la libertad de andar por todo el lugar sin tener un guardia tras él. Y no solo en cuestión de trabajo cambió su perspectiva, sino también en su vida privada —que a esas alturas, dudaba que lo fuera— junto a Sasuke. Al parecer todos sabían sobre su relación con Uchiha, ya que el moreno no dudaba en besarlo en cualquier lugar del edificio, aún si estuviera acompañado de otra persona. Para su sorpresa, los demás le deseaban buena suerte, conociendo que era la primera relación estable de su jefe. Naruto todavía no conocía el pasado completo de Uchiha —ni Sasuke el suyo—, pero le gustaba permanecer a su lado.
En ocasiones, al terminar el trabajo, Sasuke lo jalaba dentro de la suite reservada para ellos, lo empotraba contra la primera pared al alcance y comenzaba a devorar sus labios. Cada noche ambos se hacían más adictos a la necesidad de sentir sus cuerpos, como si fuese su droga. Los besos, caricias y maldiciones, provocaban una mezcla de excitación que no desaparecía hasta llegar al final. En la mansión pretendían ser más discretos. Una vez Naoki estuvo a punto de descubriros besándose y decidieron poner un límite. Consideraban al pequeño Uchiha un niño bastante respetuoso, pero joven para comprender la situación. Aunque Sasuke dudaba qua Naoki menospreciara al rubio.
¿Estaba feliz? Podría decir que sí, entonces pensaba en Menma y su sonrisa desaparecía. El asunto de su hermano nunca lo dejaba tranquilo, siempre recordándole que continuaba mintiéndole a Sasuke.
Debía hacer algo, o las cosas se complicarían. Lo presentía.
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S&N
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Uzumaki despertó temprano, escuchó unos ruidos extraños y estuvo a punto de levantarse del futón a golpear al ladrón, sin embargo detuvo su ataque al identificar al "intruso". Miró a un lado, encontrándose a Naoki leyendo entretenido un papel de varios colores. Sonrió al recordarlo, el día anterior, mientras iban al Black Angel's, unas personas le habían regalado el volante para el festival del parque Ueno y en la entrada del edificio había muchos más. Le sorprendió un poco encontrar publicidad hasta esa parte de la ciudad, pero no le dio importancia. Detalló cada gesto del pequeño y notó el brillo en los ojos violetas. Esa misma ilusión que Menma y él tenían cuando algo les emocionaba. Como aquel día que vieron llegar el carnaval a la ciudad. Jamás olvidaría esos momentos, por muy bastardo que fuera Menma, para él seguía siendo el mismo niño que tanto lo protegía en el pasado.
—¿Nunca has ido a un festival-ttebayo?
Naoki alzó la cabeza y Naruto le hizo una seña para que fuera junto a él. El pequeño no dudó en ir al futón, sentándose al frente.
—Casi no lo recuerdo, pero cuando era más pequeño mis padres me llevaron a uno… ¡A mamá le gustaba la explosión de los fuegos artificiales! —gritó emocionado, luego bajó la mirada y susurró—. Pero ellos murieron y nunca regresamos.
Un pequeño silencio albergó la habitación, al rubio no le gustó verlo desanimado.
—¿Quieres ir?
Naoki volvió a levantar el rostro, incrédulo por esas palabras.
—A tío Sasuke no le gusta que salga de casa.
—¿Por qué, Nao-chan?
—Porque…
El menor apretó con fuerza el papel multicolor, desvió la mirada y dudó en seguir. Otra voz diferente respondió en su lugar.
—Porque no te interesa.
Naruto no comprendió la actitud del pequeño Uchiha, pero la severa respuesta le desconcertó más. Miró hacia la puerta, encontrándose con el rostro serio de Sasuke. ¿Desde cuándo había llegado? ¿Y por qué ese carácter hostil y a la defensiva? Pocas veces demostraba su mal humor frente a su sobrino.
—Naoki, vete a tu cuarto.
—Pero…
—¡Obedece!
Aquel grito molesto no solo sorprendió a Naruto, sino también asustó al menor. Su tío nunca le había gritado. Aguantándose las ganas de llorar, salió con pasos rápidos, casi corriendo. Uzumaki sintió culpa al ver la cara triste de Naoki, y esa culpa se convirtió en enojo al mirar a Sasuke. ¿Qué le pasaba al imbécil?
—¡¿Qué sucede contigo, bastardo?!
Uchiha frunció las cejas y caminó hasta pararse frente al rubio.
—Tú no sabes nada, Naruto.
Quería al rubio, pero nada le daba el derecho de inmiscuirse en ese tipo de asuntos. Naruto se levantó de un brinco, encarando al moreno.
—Y si tú no me lo dices, menos lo comprenderé. ¡Él solo deseaba recordar la feria!
Las palabras de Uzumaki le hicieron dudar y sentir una punzada de culpa. No quería ser malo con Naoki, solo deseaba protegerlo. Que nada malo le pasara otra vez. Suspiró derrotado, pasando la mano entre sus cabellos brunos, despeinándolos en una muestra de frustración. Calmó su enojo un poco, sabiendo que ni Naruto o Naoki tenían la culpa.
—Es peligroso salir, dobe.
—Solo es un niño, necesita salir y encontrar amigos. Vivir su vida como una persona normal.
—¡Lo sé! —vociferó frustrado—. Soy consciente de eso, pero no quiero que vuelva a sufrir.
—¿Qué vuelva a sufrir?
Los irises añiles de Naruto lo miraron fijamente, haciéndole sentir vulnerable. Por primera vez en tanto tiempo sentía debilidad en su coraza. ¿Debía contarle? Aún siendo parte importante de él, existían varios secretos entre ellos. Podría colocar su cara de indiferencia, dar media vuelta, salir de la habitación e imaginar que nada había pasado. No obstante algo dentro lo impedía. Suspiró resignado.
—Esto pasó hace cuatro años cuando mi hermano y mi cuñada murieron en un "accidente" —rió con ironía ante la última palabra—. Aunque al final resultó no ser un accidente… los mataron a propósito
Uzumaki quedó sin palabras, dejó que Uchiha continuara. Sasuke decidió sentarse en el futón y Naruto hizo lo mismo, acomodándose a su lado, el moreno quedó pensativo unos segundos, clavando sus oscuras pupilas en la lámpara del techo, parecía ordenar sus recuerdos. El rubio solo veía su perfil en espera del relato.
—Mi padre estuvo involucrado con la mafia, hizo tratos con los yakuza y los traicionó. Les debía dinero y ellos decidieron darle un ultimátum provocando el accidente, ignorando que Itachi ya no pertenecía al clan Uchiha —al menos esa era la versión que él sabía. No quiso ahondar en el tema de los fraudulentos negocios de su padre y prosiguió—. Después del accidente yo busqué a Naoki por todos lados, sabiendo que había sobrevivido al atentado. Pasaron dos años, pero no conseguí nada. Ante mi inutilidad, Fugaku aprovechó el momento para proponerme un trato; yo aceptaba seguir con sus negocios y él me decía el paradero de Naoki. Y vendí mi alma al demonio —hizo una pausa, apretando los puños—. Para saldar sus deudas con los yakuza, Fugaku vendió a su propio nieto al líder de la banda, Orochimaru. Ese maldito bastardo es un traficante de personas y un pedófilo. No dudé en ir hasta Hong Kong por él, esa asquerosa serpiente lo tuvo a su lado durante dos años. ¡Dos malditos años!
Naruto no supo cómo reaccionar. Jamás pensó que Sasuke hubiese pasado por tanto. Él, siendo pobre, siempre pensó que las personas con mucho dinero eran "felices", pero estaba equivocado, la riqueza no te aseguraba la felicidad. Inevitablemente recordó aquella noche en la azotea.
«Empujó a Sasuke con toda su fuerza.
—Utilizas a las personas a tu conveniencia —habló en voz baja, conteniendo el coraje—. ¡Alguien como tú no tiene alma-ttebayo!
Sasuke borró su gesto burlón, ensombreciendo su rostro y bajando ligeramente la mirada. Sin proponérselo, Naruto había puesto el dedo sobre una dolorosa llaga.
—Tienes razón, vendí mi alma al diablo a cambio de todo lo que soy ahora —alzó la mirada, clavando sus dolidos orbes brunos en los añiles contrarios.»
Sakura tenía razón, nunca debió juzgar a Sasuke aún si parecía un prepotente hombre de negocios sin sentimientos.
«Haruno apretó los puños, dirigiéndose a él.
—No tienes derecho a decir esas cosas de Sasuke-kun. ¡No lo conoces! —defendió convencida. Sus ojos verdes expresaron un sentimiento de nostalgia y enojo, impidiendo que Naruto rebatiera sus palabras—. Y él no quiso heredar todo esto, pero tuvo que hacerlo por una razón muy fuerte.
Muy fuerte…»
Las palabras de la bonita mujer de cabellos rosas cobraban sentido. El moreno nunca deseó tener todo eso. Fugaku solo aprovechó la defensa baja de Sasuke. Naruto apretó los labios, imaginándose a sí mismo moliendo a golpes al tipo, destrozándole la cara para descargar toda su furia. ¡¿Cómo podía hacer algo tan vil, valiéndose de un niño inocente?!
—¿Y esa serpiente le hizo daño a Naoki? —Preguntó en voz baja.
Sasuke observó el ligero temblor en el cuerpo del rubio y respondió, interrumpiendo los pensamientos homicidas de su compañero.
—No, no le hizo nada, llegué a tiempo, pero le tomó un año volver a confiar en las personas. Por eso lo protejo, no sale de casa y su educación es privada.
Uchiha jamás pensó relatar esa parte de su vida, como muchas veces lo asumía, un tipo frío y calculador como él no podía darse el lujo de parecer vulnerable ante nadie, a pesar qué, desde hace años deseaba desahogarse. Nunca hablaba sobre la historia de Itachi, y pocos la conocían. Detestaba verse frágil por ese tipo de problemas. Y le pareció sorpréndete que él mismo quisiera contársela al rubio. ¿Por qué Uzumaki era diferente? Fácil. Porqué Naruto no lo veía igual que los demás, el áureo no pensaba en él como un sujeto de piedra, inmune y todopoderoso, Naruto lo veía como su igual. Como cualquier persona de carne y hueso.
—Naoki sólo deseaba ir al festival. Déjalo salir por una vez, teme.
La justificación del menor lo regresó de sus pensamientos.
—Es demasiado peligroso, hay bastante gente alrededor.
—No le pasará nada, yo estaré con él —insistió—. ¡Puedes confiar en mí, Sasuke!
El azabache lo observó, entrecerrando la mirada. ¿Confiar en Naruto? En esos últimos meses habían pasado muchas cosas, pero aún no sabía definir por completo su relación —si es que había una relación, aunque para él sí existía. A nadie más le permitiría esas libertades—, no podía confiar en él completamente. Desde la muerte de Itachi decidió continuar solo, en pocas personas podía confiar, casi podía contarlas con los dedos de una sola mano.
¿Darle un voto de confianza? ¿Podría creer nuevamente en las demás personas? ¿En Naruto? Tal vez merecía una oportunidad. Una sola oportunidad.
—De acuerdo. —aceptó, no muy convencido—. Pero un grupo de seguridad irá con ustedes.
—¿Piensas que aún quiero escaparme?
Sasuke encogió los hombros.
—No lo sé, siempre es mejor estar prevenido. Además, no quiero que le pase nada a Naoki —«Ni a ti tampoco» quiso agregar, desistió y quedó pensativo un momento—. Los acompañará Sakura.
Naruto comprendía su desconfianza. Y también agradecía la oportunidad. Sonrió malicioso.
—Nadie creería que el gran Sasuke Uchiha en verdad es un terrón de azúcar-ttebayo.
Uchiha entrecerró los ojos, giró su cuerpo y atrapó al contrario, tirándolo sobre el futón, él sobre el rubio. Lo besó con rudeza metiendo su lengua hasta el fondo, jugando a obtener el poder de la residente. Bajó una de sus manos y apretó el miembro del menor sobre la ropa. Sonrió satisfecho al escuchar el leve gemido y, motivado, quitó la playera del rubio dejando al descubierto su pecho, habían acordado no hacer nada dentro de la mansión, pero no podía resistirse teniendo bajo su yugo al rebelde callejero. Uzumaki mordía sus labios intentando no soltar gemidos más fuertes. Sasuke lo volvía loco. Y el rubio provocaba los mismos instintos en el azabache. Le hacía perder la cordura y eso era demasiado peligroso.
—Vuelve a decirme "terrón de azúcar" —advirtió con voz grave sobre su oído—. Y no dudaré en castigarte en una de las salas del club. ¿Te gustaría un sesión de sadomasoquismo, dobe?
Naruto sudó frío, no debía olvidar la parte sádica de Uchiha, sin embargo Uzumaki no titubeó y lo besó nuevamente.
Podría arriesgarse.
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S&N
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El fuerte viento hacía que sus cabellos rubios se movieran de un lado a otro, no le importó el frío y recargó sus brazos cruzados sobre la baranda. Miró la ciudad de Tokio, preguntándose en qué lugar estaría su hermano en ese instante. A pesar del tiempo, no dejaba de pensar en él, y en el infierno que Sasuke Uchiha le obligaba a vivir. Naruto debía odiarlo y no lo culparía. Pero eso pronto daría fin, destruiría al moreno y buscaría el perdón del único lazó que jamás debió destruir. Aunque cada día pagara un poco de aquella condena. Y si tuviera que ir al mismísimo infierno para absolver su culpa, lo haría sin mirar atrás.
—¿Está todo preparado, Menma-kun?
La voz de Kabuto lo atrajo a la realidad, lo miró de reojo frunciendo ligeramente las cejas. Había olvidado que Orochimaru lo mandó a Japón junto al "cuatro ojos". Bufó irritado.
—Todo listo, nadie sospechará de nosotros.
—¿Puedes hacerlo? Te advierto que debes seguir todas mis órdenes.
Uzumaki abandonó su lugar y quedó frente a frente con Yakushi.
—No me subestimes, Kabuto. Serás el perro faldero de Orochimaru, pero yo sé cómo manejar la situación. Ese mocoso estará con la serpiente ésta misma noche.
El de anteojos entrecerró los ojos, irritado.
—Eres un insolente, pero espero que hagas bien tu trabajo.
Menma lo ignoró y caminó a la salida.
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S&N
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El parque Ueno relucía con infinidad de puestos y llamativas lucecitas de distintas tonalidades. Naoki sonrió al ver tanta gente reunida, jamás pensó que Naruto convencería a su tío Sasuke para salir de casa, le hubiese gustado pasear con ambos, pero Sasuke no pudo acompañarlos debido a una reunión con los accionistas Europeos. No importaba, otro día sería. Sujetó fuertemente la mano de Uzumaki mientras transitaban entre las personas. Observó a otros niños andando con sus padres, sonriendo y comiendo algodones de azúcar. Rió con tristeza. No recordaba mucho a sus progenitores, solo ligeras escenas de su rubia madre. A ella le encantaba hacer juegos con luces de colores y verlos explotar en el jardín trasero de su casa. Entonces, su padre sacaba un pañuelo y le limpiaba las mejillas manchadas de ceniza.
«Los extraño» pensó Naoki.
Inconscientemente apretó más la mano del rubio, Naruto le sonrió y luego miró de reojo a los cuatro guardaespaldas que los seguían de cerca, le daban un poco de espacio, pero con esos trajes negros —contrastantes con los coloridos kimonos y yukatas— causaban repelús en las demás personas. Sakura iba a su lado, sujetándolo del otro brazo. Casi parecían una "familia feliz". Lástima que él deseaba estar con Sasuke, y ella parecía más concentrada en revisar el mapa del lugar. Distraído, miró hacia abajo —al término de la escalinata— a un grupo de varias personas, pero solo una llamó su atención; una de cabellera rubia. El sujeto permanecía de espaldas alejado de los demás. Algo en él le inquietó.
—¿Menma? —Preguntó a sí mismo, captando la atención de Haruno.
—¿Dijiste algo, Naruto?
—¡NO! —gritó al instante. Ella lo miró confundida y él rió nervioso—. Nada, solo recordé que también hay una exposición de cachorros.
Naoki saltó emocionado, le encantaban los perros.
—¡Un Akita! ¿Podemos ir a verlos, Sakura-san?
Haruno observó los anhelantes ojos violetas de Naoki, sin poder resistirse a ellos. Sonrió enternecida, palmeándole sus brunos cabellos.
—Está bien, vamos.
Continuaron caminando entre las filas de personas, Naruto curioseaba discretamente hacia todos lados en busca de la cabellera rubia, no le pareció un tono artificial, y al poseer el mismo color de cabellos le sería difícil confundirlo, estaba seguro que había visto a Menma entre la multitud. Cargó a Naoki y fingió entrar al grupo de gente que compraba las entradas. No deseaba arrastrar al niño con él, aunque decirle a Sakura tampoco le pareció buena idea. Hacía mal al escaparse, pero necesitaba cerciorarse por completo. ¿Para qué? En ese instante poco le interesaba, solo deseaba saber que su hermano —aún habiéndolo traicionado— estuviera bien. Era su naturaleza. No le costó aprovechar el descuido de Haruno y perderse entre la ola de personas. Cuando estuvo fuera del campo visual de Sakura, salió corriendo escalones abajo.
—¿A dónde vamos, Naruto?
—A buscar a una persona.
Paró cerca de la plazoleta de un pequeño templo, miró a todos lados y no vio rastros de su hermano, suspiró cansado. Notó la falta de barullo y supo que estaba demasiado lejos de los demás. Debía regresar antes que Sakura quisiera darle un golpe por imprudente. Apenas dio un paso, tres hombres salieron de los arbustos, tapándole el paso.
—¿Quiénes son ustedes? —No recibió respuesta, abrazó más fuerte a Naoki al notar a más hombres salir del templo. Supo que algo tramaban—. Cuando ellos vengan por mí, tú corre a buscar a Sakura-chan —susurró al pequeño, bajándolo al suelo.
—¡No quiero dejarte solo!
—Yo estaré bien, Nao-chan.
Uzumaki le mostró una sonrisa y le revolvió los cabellos ébano, dándole confianza. Naoki asintió —reticente— y salió corriendo en dirección contraria.
Una vez solo, el blondo recuperó su defensa.
Naruto sabía defenderse muy bien, la experiencia en peleas callejeras y las clases de Kakashi le ayudarían demasiado. Golpeó a puño limpio al par de hombres que llegaron del frente, combinaba patadas y ganchos. El número de contrincantes le daba desventaja, eso no le importó si Naoki salía del peligro, necesitaba mantenerlos entretenidos mientras el pequeño llegaba con Sakura. Bajó un poco la guardia al mirar hacia atrás, aliviado al no ver rastros del menor, aquel descuido provocó que uno de los hombres le golpeara en la mandíbula, haciéndole retroceder un par de pasos. Escupió un poco de sangre y limpió su boca con la manga de su camisa. Rió, observando el líquido rojo en la tela. Lo habían hecho enojar y serían acreedores de su furia.
—No la tendrán fácil-ttebayo.
Escupió otro poco de sangre y corrió hacia ellos, preparado para continuar la pelea. Sin embargo no contó con un nuevo tipo que salió de las sombras, golpeándolo en la nuca con un tubo de metal. Naruto ahogó un quejido y cayó al suelo, perdiendo la conciencia al instante.
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Naoki corrió sin mirar atrás, si lo hacía, no dudaría en ir otra vez junto al rubio. Él era inteligente, estaba seguro que solo sería un estorbo. Su única oportunidad era encontrar a Sakura para que ella ayudara a Naruto.
—¿A dónde vas con tanta prisa, mocoso?
El menor observó desconcertado al hombre vestido con una larga gabardina gris de cuello esponjoso y una blanca máscara de zorro*. Ésta poseía algunas líneas rojas que lo hacían lucir más intimidante. No pensó detenerse, pero el hombre corrió hasta bloquearle el paso.
—¡Déjeme pasar, mi amigo está en problemas!
Menma rió con burla.
—Me importa una mierda tu amigo, tú vendrás conmigo.
Uchiha negó, dando unos pasos atrás intentando encontrar otra vía de escape. Menma advirtió sus movimientos y lo atrapó con facilidad.
—¡Suéltame! —Pataleó—. ¡Ayuda! —Gritó con fuerza.
Harto de los chillidos, Uzumaki sacó un pañuelo impregnado de cloroformo, colocándolo sobre el rostro del menor, éste quedó inconsciente al instante. Lo cargó en su costado, yendo sin prisa al punto de encuentro. Le pareció demasiado fácil.
Cumplió con el plan de Orochimaru y las órdenes de Kabuto al pie de la letra; no supo como hizo la serpiente para que el niño asistiera al festival, pero había funcionado. Aprovechó el ambiente folclórico y utilizó una máscara ocultando su identidad. Según las órdenes, debía mantenerse en un punto fijo alejado del barullo, pero al mismo tiempo visible. Esperando en aquel sitio, por un momento imaginó escuchar la voz de Naruto entre gente. Aunque eso era imposible, ya que su hermano permanecía encerrado en el prostíbulo de Uchiha. Luego de ese incidente, Yakushi —encargado de vigilar y buscar el momento indicado— le mandó un mensaje a su móvil para que eliminara a los hombres de Sasuke. De acuerdo al informe del "cuatro ojos", el pequeño había escapado y era su oportunidad de ir por él.
Su oportunidad.
Fue un poco complicado deshacerse de los guardaespaldas y la mujer de cabellos rosas —quien no lo reconoció por la capucha y la máscara. Debía darle crédito, su fuerza y habilidad con el arma eran de admirar, pero él tenía mejores trucos. No le costó dejarla fuera de combate, tirada cerca de una calle desolada. Un segundo mensaje le avisó sobre la ubicación del mocoso.
Y he ahí el resultado.
Acomodó la máscara retirándola de su rostro, dejando ver sus cabellos rubios y ojos azules. Encontró el auto y metió al niño en el asiento trasero. Prendió un cigarrillo, mientras recargaba su cuerpo en la puerta del piloto en espera de Kabuto. Unos minutos después, Yakushi llegó acompañado de un par de hombres, uno de ellos cargaba sobre su hombro a otro tipo, con la cabeza cubierta con una funda negra. Parecía inconsciente —dado sus nulos movimientos.
—¿Y ese quién es?
Kabuto rió, acomodando sus lentes.
—Otro invitado del señor Orochimaru. Pronto lo sabrás, Menma-kun.
Menma encogió los hombros restándole importancia. No le interesaba la suerte de ese miserable.
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Sakura parpadeó un poco al despertar, recordó el incidente y, ocupando las pocas fuerzas que aún mantenía, buscó su móvil en la chaqueta. Marcó a prisa el número de Sasuke. Miró alrededor notando a sus compañeros tirados en el suelo e intentó reprimir el llanto. Tenía tantas cosas en la cabeza, pero en dicha situación solo una era prioridad. El sonido del timbre le pareció eterno. Un segundo y escuchó la voz del moreno.
—Diga.
—¡Sasuke-kun!
A Uchiha no le gustó aquel tono desesperado.
—¿Qué pasa, Sakura?
—Nos atacaron, Naruto desapareció y Naoki…
Haruno no contuvo las lágrimas. Sasuke guardó silencio, procesando la información.
—¿Qué pasó con él, Sakura?
La mujer de cabellos rosas respiró de manera irregular, apretó el celular con sus trémulos dedos y comenzó a llorar más fuerte.
—Lo siento, lo siento, no pude hacer nada. Soy… soy una inútil, Sasuke-kun.
—¡¿Qué sucedió!?
Exigió. La voz demandante la inquietó más, respiró hondo. Retrasar la noticia sería peor.
—Se-se- ¡Secuestraron a Naoki!
Sakura gritó desesperada y cerró los ojos en espera de un grito colérico. Un segundo, dos segundos, tres segundos. ¿¡Por qué Sasuke no le bramaba como loco?! El silencio oprimía dolorosamente su pecho.
—No te preocupes, Sakura, no es tu culpa. —Su voz sonó calma, bastante para ese tipo de noticia. Ella tembló—. No permitiré que nada le pase. Kakashi irá por ti, no intentes moverte.
Uchiha cortó la llamada y Haruno contuvo un gemido lastimero, conocía bastante bien a Sasuke. Tanto tiempo a su lado le hizo conocer la realidad tras sus tranquilas palabras, sabía que aquel tono sereno solo mostraba una fachada; la calma antes de la tormenta.
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Sasuke terminó la llamada, apretó la mandíbula y golpeó su puño contra la fina madera de su escritorio. Suponía que una situación así sucedería. ¡Nunca debió dejar salir a Naoki! Necesitaba marcarle a Kakashi para localizar la ubicación de Sakura por GPS, el móvil de Haruno tenía instalado un chip de rastreo, al igual que Naoki. Estuvo a punto de hablarle a Hatake, pero el sonido de su propio celular lo interrumpió. Al notar el numeró en la pantalla respondió de inmediato. ¡Era el celular que le dio a su sobrino en caso de emergencias!
—¿Naoki?
Su voz resonó ansiosa, del otro lado escuchó un sollozo.
—¿Tío Sasuke?
—No te asustes —contestó apresurado—, pronto iré por ti. ¿En dónde estás?
Uchiha esperó una respuesta que nunca llegó. En su lugar resonó una potente carcajada.
—Qué ingenuo, Sasuke-kun. No te será tan fácil, solo deseábamos que supieras quien tiene a tu querido sobrino. Aunque hay que darle el crédito a nuestro cómplice.
—¿Cómplice?
La risa del otro lado sonó más fuerte.
—¡Te engañó por completo! Naruto-kun es un gran actor. Gracias a él pudimos sacar al niño.
¿Naruto era su cómplice? ¿Uzumaki le había traicionado? Su mente quedó en shock y las palabras atoradas en su garganta. Sentía un doloroso hueco en el pecho. La voz del otro lado del auricular le parecía vagamente familiar.
—¿Quién eres?
El hombre chasqueó la lengua.
—Pensé que me había quedado hablando solo —rió—. Pero mañana lo descubrirás si vas al Royal Diamond, el casino abandonado del área sur de la ciudad. Y si llamas a la policía —advirtió—, o haces algo valiente, despídete del mocoso.
—Esper…
Y colgaron.
Una cólera ciega invadió su cuerpo, lanzó el teléfono contra la pared y quedó hecho añicos al instante. Sus ojos parecían rojos por la ira y apretaba los puños fuertemente.
—¡Maldito Naruto! —Vociferó furioso.
Sintió nuevamente una dolorosa opresión en el pecho. Estaba roto. Desmoronado en pedazos al igual que su móvil. Su mente era un caos. ¿Cómo pudo ser tan estúpido? ¡Tan imbécil para que un chiquillo callejero le vendara los ojos! Lo sabía, no podía confiar en nadie, pero quiso pensar que Naruto sería diferente. Y ahora, gracias a su debilidad, su única familia sufriría otra vez. No obstante, debía tranquilizarse y dejar los sentimentalismos a un lado. Debía ser calculador, pensar de manera fría. Convertir aquel dolor en rabia. Lo encontraría y le haría pagar con sangre.
Nadie se burlaría de él. Nadie.
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Continuara…
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…oooO*Oooo…
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Hola! Creo que ya estoy sintiendo sus auras asesinas :s, pero tengan en cuenta que me apure a traerles este nuevo capi n.n, y pues recordándoles que ya casi llegamos al final u.u, ¿Qué les pareció? Sé que no todo podía ser tan bueno, pero ya veremos qué pasa, aunque creo que el próximo capi van a quererme linchar con más ganas XD, aunque no adelanto mucho y esperen a leer el siguiente n.n
*Por cierto, la ropa que usa Menma en como en la película XD
Como siempre muchas gracias a las personas que amablemente me dejan sus comentarios —la única paga para un fic que no gana nada más que entretenerlos— porque es por ustedes que no diga: "a la chingada, ya no escribiré nada XD" disculpen las groserías pero es la verdad, por eso muchas gracias a: kykyo-chan, Katari-chan, kane-noona, kaii-chn, Moon-9215, Goten Trunks5, Beauty-Dream (me hago responsable de tus babas —eso sonó raro XD— oh, pensé que ya escribías, pero bueno, no seas tímida que todos comenzamos así, por ejemplo yo, que con mi primer fic me emocione un montón con mi primer comentario, por eso anímate, y si puedo ayudarte con gusto lo hare, tus comentarios siempre me hacen reír y me suben el ánimo :3 PD: pobre Tobi XD), Zanza-chan, Tsunade25, Saku-Aya, jennitanime, Zeita, waniUchiha y NelIra.
Ya saben, cualquier error que sea, no duden en decírmelo, sé que soy tan mensa que siempre se me pasan por mucho que lo revise, así que no duden en mencionarlo n.n
Ahora si es todo, nos vemos y cuídense mucho! Y para terminar, que tal un review? o.O?
Gracias x leer \(°~°)/
